Hola después de mucho tiempo, primero quería disculparme por decir que iba a subir seguido pero mentí(?) lo siento ;-; pero es que tuve que entrar a trabajar y en realidad consume mucho tiempo. Este mes si actualizare apenas pueda, pero ahora si o si continua la historia jiji

GRACIASSSSS -coranzoncitos- por todos los reviews, fav y follows ;-; nunca pensé que le gustaría así que muchos saranjés para las/los chingus.

Otro punto que quería aclarar, es que los capítulos no serán más largos que estos ( de cinco a siete paginas aprox.) debido a mi falta de tiempo y también porque de un principio lo tenia planeado para esta historia. Y eso, ahora disfruten y no desconfíen que en serio subiré seguido -corazones gheis-

Disclaimer: ni Narutín, ni Sasuke, ni Hinata son míos. Son del destructor de parejas shippeables Masashi Kishimoto.


Vulnerable.

"Dame un beso en los labios, esto es un secreto entre nosotros dos"

Considerando aquel frio infernal que hacía, Sasuke no dudaba que el cerebro se le estaba congelando a estas alturas. Tres días habían transcurrido después de aquel beso y Hinata aún no aparecía en su radar, tanto físico como presencial, y era insólito. Lo era porque él la había besado y aunque en realidad no había sido el beso del año le había demostrado el interés que ella suponía para él. Sin embargo, la Hyuga había rehuido como si fuese la dueña del reciente crimen, había buscado su presencia por toda la aldea los últimos tres días, literalmente, incluso se había paseado por la calle principal de su residencia y ni aun así se había concretado un encuentro "casual".

Hinata se había esfumado igualmente como cuándo él había escapado de la aldea. Era lógico, de todas formas, que ella supiera esconderse a la perfección –su rango de capitán anbu se lo permitía–, era sumamente requerida para misiones de urgencia y de rango A o S. Sus ojos y sigilo sumamente adulados, al igual lo rápido que terminaba con el enemigo. No había comparación entre una Kunoichi promedio a la cual hubiese intentado conquistar.

Y sinceramente estaba frustrado.

Todas sus ilusiones de tener a la Hyuga deleitándose con un buen tazón de ramen a su lado fueron aplacadas con la búsqueda fallida de su silueta. Ahora en cambio, tenía un rubio ruidoso, tres tazones vacíos y una cuenta que solo ascendía. No había sido una opción realmente, Naruto llegó invadiendo lo territorios Uchiha mientras su voz tan "suave" y "apacible" le recriminaba que no había recibido nada por su cumpleaños y lo mínimo que él debía hacer era invitarlo a comer. Pero la verdad era que Naruto no tenía dinero para ir cenar y es que la última cita con Sakura lo había dejado seco monetariamente.

-Ya sabes, Sakura es linda pero tiene un genio de mierda – dijo una vez terminado el cuarto tazón, Sasuke lo miraba con una ceja levantada; ni siquiera le había preguntado sobre ella – sinceramente, vamos por buen camino.

La sonrisa brillante y ancha de Naruto le contagio un poco de alegría, y es que en realidad si se alegraba por él – Te lo mereces. Después de ir de arrastrado toda tu infancia, al fin consigues a la chica.

Naruto le golpeo levemente en el hombro con el puño cerrado y dio una carcajada – ni siquiera sé qué hacer cuando nos besamos, es tan vergonzoso.

-Si fuese Sakura, también me daría vergüenza besarte.

Esta vez la carcajada provino del viejo Teuchi, Naruto solo frunció el ceño y pidió otro tazón de ramen como venganza. Pero Sasuke ya lo estaba ignorando a esas alturas, mencionar la palabra "beso" trajo a sus memorias la noche helada en donde sus labios se juntaron apenas con los de la oji-blanca y nuevamente se cuestionó su paradero.

. . .

Ya era más de medio día cuando por fin logro separarse de Naruto y abandonarlo en Ichiraku para encaminarse a la torre Hokage ya totalmente impaciente. Su plan inicial era preguntar por sus misiones de la semana y luego cuestionar si alguna tendría la participación de la talentosa Hinata Hyuga, luego, así como si no quisiera la cosa preguntaría su paradero. Era un genio, el genio Uchiha.

-Bueno, tampoco es como si hubiese otro – pensó, sonriendo de medio lado por la mala broma.

Viendo ya la punta de la torre, metió las manos en los bolsillos del pantalón negro y suspiró apurando el paso, las ansias volvían a carcomerle el interior estomacal dejándole un vacío ciertamente desagradable.

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Hinata dio un largo un suspiro ya en la entrada de Konoha, apenas pudo saludar al guardia de turno y a Lee que realizaba la vuelta número 312, según lo que pudo alcanzar a oír, y es que su cerebro estaba a punto de desconectarse. La misión había sido un fiasco para su estado físico y psicológico, no había dejado de pensar en Sasuke Uchiha desde el momento en que había partido hasta ahora. No había podido dormir pensando en la posibilidades de que Sasuke talvez, solo talvez, sintiera el mismo malestar y ansia de apego a su físico como ella.

No estaba segura, pero era una posibilidad que le producía una leve seguridad en ella – y secretamente, en los más profundo de su ser, anhelaba que fuera así –. En aquella misión, aparte de haber sido detectada y herida en varias ocasiones por ir de estúpida pensando en cosas netamente ajenas a la misión, descubrió también que Sasuke le gustaba. No sabía en qué momento había pasado, pero el moreno le agradaba más que en términos de compañerismo.

Y es que Sasuke era agradable cuando se lo proponía, él tenía una bonita sonrisa y además más del 80% de su tiempo lo compartía con él al ser compañeros de equipo. Suponía que en algún momento su cerebro había dado el paso siguiente y en vez de producir estabilidad amigable, había marcado a Sasuke como el compañero con el que podría producir dopamina y adrenalina en exceso. Así que sí, al segundo día de misión, casi al anochecer, cuando ya se había dado cuenta de sus nuevos sentimientos aflorando en su ser, la habían atacado unos 10 ninjas renegados y se había lanzado sobre ella con la única intención de matarla.

Su pierna tenía un tajo que necesitaba atención médica porque lamentablemente ella no pudo hacer mucho más que evitar una infección. Se había quedado sin chakra, así que una invocación no fue posible para dar el aviso de que la fueran a recoger por lo que se vino como pudo, aguantando como la mejor anbu que podía ser.

Sin embargo, ya estaba llegando a su límite.

Se detuvo unos pocos metros más allá de la entrada y se sentó en una banca cercana jadeando. Aparte de su pierna malherida, unas cuantas costillas resentidas le hacían eco en su cuerpo y también pequeñas punzada en sus ojos al forzar tanto su kekkei genkai. Se sentía fatal y ahora, ya en su hogar, sentía que podía caer desfallecida en cualquier parte sabiendo que algún buen ninja la recogería y la llevaría al hospital.

De igual forma, aquello sonaba penoso, así que inhalando una gran bocanada de aire se levantó para dar unos cuantos pasos y así llegar al hospital. Pero al erguirse su vista se nublo unos cinco segundos y para cuando la claridad le volvió sintió de golpe aquel poderoso y oscuro chakra. Su visto enfoco esta vez al alto y serio Sasuke, con su ropa de civil y las típicas manos metidas en sus bolsillos.

Sonrió apenas y levanto una mano, ni siquiera pudo sentirse nerviosa, ni el típico retorcijón en su estómago, ni las ganas violentas de vomitar, solo se sintió como se desvanecía lentamente y en cámara lenta vio como Sasuke se movió, rápido y ágil, y la sostuvo. Aun yéndose la conciencia pudo oír murmullos roncos y sus labios moviéndose rápidamente; pero lo único que consiguió fue una leve negación antes de irse por completo. Ni siquiera supo si es que efectivamente lo había logrado.

. . .

Horas después, cuando despertó, Hinata pudo oler la perfecta mezcla de cloro y alcohol que tanto caracterizaba a los hospitales. Observó también que afuera ya estaba oscuro y que en un su brazo izquierdo la intravenosa goteaba lentamente con algún antinflamatorio para que su cuerpo se sintiera ligeramente mejor. Y también, en el proceso, pudo ver al Uchiha durmiendo en el sofá individual de la habitación.

Lamentablemente, no se podía ver a sí misma, pero sintió como de golpe sus mejillas comenzaron a arder y su corazón a palpitar desenfrenadamente. Volvió la mirada al techo y se quedó quieta, tratando de tranquilizarse un poco. Pensando en cosas atroces como los cadáveres que ayer por la noche había apilado o en cuanto la reprocharía Neji por lo vulnerable que se estaba mostrando ante el Uchiha, y es que los Hyugas no podían demostrar tales acciones.

-"tampoco es que lo Uchihas puedan" – pensó y una pequeña sonrisa adorno su rostro.

Recordó el beso y una vez más se sintió como una pequeña quinceañera por sus mejillas sonrojadas. Sus manos se empuñaron dolorosamente debido al resentimiento en sus articulaciones. Odiaba sentir aquellas emociones emanándoles desde lo más profundo de su ser.

Una lucha constante con la que ahora debería lidiar.

Suspiro y observó nuevamente a su lado, justo donde el Uchiha descansaba; solamente que ahora los profundos ojos negros que poseía la miraban de manera reprochadora. No supo que hacer más que boquear para decir algo, pero no sabía qué. El Uchiha se irguió lentamente saliendo de su letargo, hace cinco minutos que había despertado y se había dedicado a observar las caras graciosas que ponía Hinata cada vez que le venía un golpe de fiebre. Su cara estaba roja como un tomate.

-¿Estás bien? Llamaré a la enfermera – anuncio preocupado al ver el color de su cara.

-No, estoy bien Sasuke – respondió rápidamente, sin embargo su cara enrojeció aún más al encontrarse con sus ojos.

-Tú cara está más roja de lo normal, Hyuga, llamaré a Sakura.

-Es que hace calor en la habitación. Además siempre que caigo enferma me sucede lo mismo – mintió dudosa, no esperaba que Sasuke cayera en tan estúpida mentira pero para su suerte lo convenció.

No obstante, para asegurarse el Uchiha avanzo hasta la camilla y deposito su mano sobre frente para asegurar que su temperatura no estuviera alta. Efectivamente no había nada extraño.

-Mh.

El corazón de Hinata se disparó erráticamente esta vez, el contacto le quemó más que sentir su rostro enrojecido y una pequeña corriente le recorrió la espina dorsal placenteramente. Su cuerpo se sintió ligero solo por un momento hasta que el retiro lentamente su mano. Si habláramos de él, podríamos describir la misma sensación, ansiaba tanto el rozarle la piel que aquella acción le contentó más de lo que habría imaginado.

-¿Se puede saber a dónde fuiste? – su tono fue demandante y en cierta manera preocupado.

Sasuke había actuado rápido una vez que ella se desvaneció en sus brazos, trato de mantenerla en conciencia gritándole pero aquello era demasiado tarde, Hinata estaba lo suficientemente fatigada para responder. En cuanto se sintió en confianza no pudo más que apagar sus sentidos. Así que actuó rápido y conciso, la tomo en sus brazos cargándola hasta el hospital buscando el chakra de Sakura en el proceso y ubicándola apenas toco la entrada del hospital.

Sasuke no sabía que sentir una vez que la vio conectada a la intravenosa, ni mucho menos al ver las prominentes ojeras, los cortes en sus brazos de alguna kunai y uno que otro moretón en algún lugar visible de su cuerpo. La angustia experimentada le demostraba cuanto le gustaba Hinata. Y él no iba a ir a ninguna parte hasta que la viera despierta.

-Fui a la frontera que se encuentra entre la aldea del sonido y Konoha, estaba vigilando el movimiento ninja durante tres días, solamente consistía en una misión de vigía pero me distraje unos minutos antes de regresar y me detectaron. – contestó un poco avergonzada.

-Torpe – fue lo único que atino a decirle antes de picarle la frente con el dedo índice.

Una pequeña curva por sonrisa se formó en su rostro y Hinata se sonrojo. Antes de poder decir algo más la presencia de Sakura los interrumpió. Con el cabello atado en una coleta y unas leves ojeras, la cara de Sakura le regalo una mirada sospechosa al par, pero ninguno se tomó el tiempo de descifrarla.

-Hinata, veo que estás mejor. – el tono de voz de Sakura fue más o menos al de una madre, o al menos eso recordaba Hinata. – Pero tu estado es deplorable, tus niveles de estrés son impresionantes, tienes varios músculos severamente dañados y por lo mismo, necesito que respetes la licencia médica que te concederé. Además de visitar al acupunturista.

Hinata frunció el ceño antes de erguirse y sentarse en la camilla meditándolo, no le fascinaba la idea de quedarse en su departamento lo que durara su inactividad física. Ni mucho menos quedar inútil por su pierna malherida, no necesitaba dinero debido a sus ahorros, pero quedarse en Konoha casi un mes entero sin hacer nada más que estar con ella misma y sus pensamientos le daban un pavor tremendo. Desde que había abandonado al clan no se quedaba más de una semana en Konoha y siempre hallaba la manera de conseguir una misión extra.

No obstante, no le quedo nada más que asentir y recibir las pastillas, papeles médicos y una pila de vendas.

-Sasuke-kun – Hinata elevó la mirada cuando la pelirosa lo llamo de aquella manera, una pequeña molestia se instaló en su pecho, pero como siempre la ignoro. Sasuke le asintió a Sakura para que procediera ahí mismo – necesito que te encargues que Hinata cumpla la orden médica. Ya he hablado con Kakashi-sensei y te lo ha asignado como una misión rango S, debido a que Hinata conforma el círculo valioso de ANBU.

El azabache solo asintió. Sakura se despidió luego de entregar el mensaje y alta médica de la Hyuga. Ambos se quedaron mirando nerviosos, pero aquella noticia había sido como un milagro para Sasuke, tenía casi un mes para conquistar a la Hyuga sin parecer casi acosador. Ahora tenía una razón de peso para verla todos los días sin parecer Naruto usando el modo sabio para saber con quién se encontraba Sakura cuando no estaba con él.

-Estarás feliz de que un ninja de tan buen perfil sea tu niñero, Hyuga – comentó soez, una sonrisa de burla se instaló en sus labios, Hinata no pudo pensar en otra cosa más que atraerlo y pegarlos a los suyos.

Asintió y le respondió con un deje de orgullo – no tendrás otra misión mejor en tu vida, Uchiha.

Sasuke la volvió a golpear con el índice justo en el centro de frente y elevo sus hombros, quiso transmitirle algo más que una torcedura de labios como sonrisa pero su ser no se lo permitía. Estaba demostrándose demasiado vulnerable en poco tiempo, necesitaba asegurarse que la chica no saldría corriendo.

-Creo que pensamos lo mismo, Hyuga.

Las mejillas de Hinata se encendieron como antaño, nuevamente sintió el estúpido impulso de besarlo pero se contuvo, no necesitaba adelantar las cosas. Si Sasuke Uchiha quería un beso de parte de ella tendría que esforzarse y demostrarle que en realidad no estaban jugando al gato y el ratón, porque si era así el único que terminaría acorralado seria él.

La misión había comenzado, y no sabía si el resultado de ésta sería positivo pero sin duda lo esperaba.