-Adelante- dice él, Shiori abre la puerta y entra. Kurama, quien continuaba recostado se levanta pesarosamente para quedar sentado en su cama –Toma asiento- señala a un lado de él.
Kurama mantiene un semblante serio –Entonces, ¿qué tienes que decirme?- Con ambas y suavemente toma las de su hijo apretándolas un poco, queriendo darle a entender que sea lo que sea todo estaría bien.
-Madre…-Desaparece el semblante serio y en su lugar una leve sonrisa aparece. Lentamente separa sus manos de las de su madre y con ambas manos y los dedos separados se tapa la cara dejando ver solo sus ojos entre ellos. –Soy un demonio-
Definitivamente la felicidad que le provoca la droga no le dejaba pensar las cosas claramente, ¿por qué detenerse a pensar? Está todo tan calmado, de momento no importa lo que pueda pasar.
Era un hecho que había quedado sorprendida por lo que le había dicho su hijo pero es algo no creíble, no había posibilidad de que eso fuera cierto. –Shuichi, no juegues conmigo. Necesito que me digas que es lo que sucede. Soy tu madre y me preocupa mucho lo que te sucede.-Vuelve a preguntar -¿Qué tienes que decirme?-
-Tú preguntaste el porqué de la sangre en mi ropa, el porqué de mis heridas. Bueno, la respuesta es que soy un demonio que hace misiones para proteger a todos los seres humanos posibles y para proteger lo más importante en mi vida, tú.- Esta vez son sus manos las que sostienen las de ella.
Totalmente inconforme con la respuesta de su hijo se pone de pie y se para frente a él -¿De qué hablas? ¿Te encuentras bien?- Posa su mano en la frente del chico -¿Tienes fiebre? Tal vez alguna herida se haya infectado- Pero no, después de haber puesto su mano pudo notar que la temperatura de su hijo era normal. Pensó que no debió dejar que las cosas se quedarán así la noche que descubrió sus heridas, lo mejor hubiese sido haberlo llevado a un hospital. –Vamos, iremos al hospital a que atiendan bien tus heridas.- Lo toma del brazo para ayudarlo a parar pero el muchacho hace fuerza.
-Madre, no te preocupes que en estos momentos no siento ningún tipo de dolor, además recibí ayuda de unas amigas para sanar las heridas, y no, no digo incoherencias. Todo lo que te dije es verdad.-
Frustración es lo único que Shiori siente, parecía que su hijo solo jugaba con ella. -¿Tan mala es tu situación como para que mientas de una manera tan tonta?-
-¿Tonta? Pero no te he dicho nada más que la verdad, ¿de qué otra forma crees que hubiera podido sobrevivir a todas estas heridas, a toda la sangre que perdí?-
La frustración que siente al no saber qué hacer en esa situación ha llegado a su límite. En un rápido movimiento alza su mano derecha y se propone a darle un golpe a su hijo pero justo antes de tocarle la cara y ante la mirada de sorpresa de su hijo se detiene. La madre mira a su hijo con gran decepción. A pesar de que Kurama siempre había sido un niño genio eso no significaba que no la hubiera hecho pasar por malos momentos antes, pero esta vez el chico que se había pasado de la raya, le estaba mintiendo y con una sonrisa en la cara o, por lo menos, eso es lo que ella pensaba.
Por su parte Kurama realmente se había sorprendido de lo que su madre había estado a punto de hacer, era la primera vez que levantaba su mano con toda la intención de asestarle una cachetada.
Un poco apenada quita la mirada de su hijo y se dirige a la puerta –Buenas noches- Acto seguido abandona la habitación silenciosamente.
Aún no podía creer lo que acababa de pasar. Era un hecho, haber tomado la droga fue lo peor que puedo haber hecho, especialmente cuando estaba dispuesto a decir la verdad. Ahora, había quedado como un mentiroso que le había hecho burla a su madre.
Al día siguiente Kurama despertó un poco más temprano ya que esa noche no había podido preparar sus cosas de la preparatoria. Te sentía apenado por lo que había ocurrido. Una vez terminando de arreglar sus cosas baja a la cocina con la esperanza de que su padre y hermanastro no hayan llegado aún y poder hablar más tranquilamente con su madre pero para su mala fortuna ya habían llegado, pues su hermano también tenía que reanudar sus clases y su padre regresar a la empresa.
-Buenos días- Saluda amablemente a todos en la cocina.
-Buenos días- Responden al unísono los tres.
-Vamos, Shuichi, pasa a desayunar- Dice su madre mientras sirve a los otros dos miembros de la familia, parece como si nada de lo de anoche hubiera pasado.
-Lo siento, madre, ya me tengo que ir. Quede que pasaría por Maya para ir juntos a la preparatoria-
Su padre mira el reloj –Aún es temprano, tu madre ha dicho que pases a desayunar. Vamos, tienes suficiente tiempo-
-Entonces te sirvo- Toma otros dos platos y los sirve, uno para él y uno para ella.
El desayuno transcurría agradablemente, pequeñas charlas familiares, pequeñas risas y preguntas sobre los estudios. Todo iba muy normal.
-Shuichi- Dice la madre provocando que ambos chicos voltearan a verla, cosa que causo que todos los presentes soltaran una pequeña risa. Era de esas cosas que a pesar que ocurrían con mucha frecuencia les alegraban los días. –Shuichi el alto- arregla un poco las cosas.
-Ese soy yo, el alto- dice mientras se pavonea de su estatura con su pequeño hermano, pero la realidad es que el solo era más bajo que Kurama porque tenía un par de años menos.
-Esta tarde voy a pasar por ti a la preparatoria- Le dice mientras comienza a recoger los platos de todos los chicos.
-No creo que eso sea posible- responde mientras le ayuda llevar las cosas al fregadero, mientras tanto Kazuya y el pequeño Shuichi también ayudan con las cosas.
-¿Por qué no?-
-Prometí que ayudaría a Keiko y a Kuwabara a estudiar para el examen de la facultad, ellos también están muy emocionados y no quiero defraudarlos-
-Entiendo. Me alegra que sigas poniendo tus estudios como prioridad- Le sonríe.
-Sí- ríe nerviosamente. Tiempo atrás Kurama le había dicho a su madre que no estudiaría la preparatoria y por ende no la universidad ya que preferiría un puesto de trabajo en la empresa de ellos, pero como toda buena madre que quiere que su hijo sea una persona con estudios se negó rotundamente y aunque ambos tuvieron unos cuantos problemas por eso, al final todo se solucionó, Kurama acepto estudiar la preparatoria y después la universidad siempre y cuando entrara a la universidad le ofrecieran un trabajo de medio tiempo en la empresa.
-Hey, te esperaba más temprano- Dice la chica mientras hace un puchero.
-Lo siento, decidí tomar el desayuno en familia. – Kurama justifica su pequeño atraso y Maya queda sorprendida de por sus palabras. –Vayamos ahora o llegaremos tarde.-
Los chicos comienzan su camino a la escuela en silencio. Mientras esperan a que llegue el tren que los dejara a solo unas calles de su escuela Maya comienza la plática.
-Dijiste que tuviste un desayuno en familia, ¿Se mejoraron las cosas?-
-Tengo que hablar contigo. Veámonos durante el break- Kurama se ve decidido y Maya se sonroja, el tren llega.
Las clases transcurrieron normalmente para Kurama pero para Maya se tornaron bastante eternas. Simplemente no podía esperar por la hora del break, se preguntaba de que quería hablar su compañero, ya tenían unos cuantos meses frecuentándose y, a pesar, de que él siempre la trato como si fuese una amiga más, a ella se le notaba que los sentimientos que alguna vez borro su "querido Minamino" habían regresado poco a poco, eso es… ella esperaba que él se le declarara.
El momento del lonche ha llegado y Maya sale corriendo al lugar en el que acordaron verse. Cuando llega al lugar no puede ver a Kurama hasta unos cuantos minutos más tarde, a diferencia de ella que corrió apenas sonó la campana, él tomó su tiempo para llegar.
Es un lugar bastante solitario, solo se encontraban ellos dos en los alrededores, eso le dio más esperanza a Maya, seguro él quiere que todo sea perfecto y romántico.
-¿Por qué te inyectas eso?- Pregunta mientras se recarga en la pared del edificio.
-¿Eh?- Para nada era la pregunta que ella esperaba, por un momento se sintió estúpida, desde que Kurama le menciono que tenía que hablar con ella había tenido una cara de tonta enamorada toda la mañana.
-Anoche tenía una plática muy importante con mi madre, esa basura lo arruinó completamente- Definitivamente se sentía enojado.
-¿No te sentiste mejor? Pensé que la querías para sentirte mejor con lo que pasaba, por supuesto que no te iba a ayudar a solucionar tus problemas.- Se defiende.
-¿Estás consciente de que eso te puede arruinar la vida? ¿De qué eso te puede matar? ¿Por qué lo haces?-
-Yo lo estoy, ¿tú lo estás? Digo a sabiendas de eso y de que ya me lo habías advertido lo hiciste. Yo no te obligue a nada. Simplemente no supiste en que momento usarla.-
-¿Cómo llegaste a ella?
-¿Te convertiste en policía? ¿Por qué debo de contarte mis cosas cuando tú no me tienes la confianza de contarme las tuyas?-
-Puedo ayudarte a dejarla-
-No soy una adicta… pero ya que muestras algo de preocupación por mí, te voy a contar como es que pasaron las cosas.- El tono de agresividad en su voz comenzó a disminuir –Pero no te pongas celoso de lo que te diga, ¿de acuerdo?- Voltea y lo señala.
-¿Celoso?- Kurama se pregunta de qué está hablando, y espera que ella no tenga sentimientos encontrados hacia él. De un tiempo para acá había estado pensando en declarársele a una chica en especial.
-Verás, cuando entramos a secundaria entre en una depresión horrible. Tal vez tú pienses que es algo tonto pero para mí es importante. Por alguna razón nunca pude conseguir novio… y yo sé que soy un poco friki, me gustan mucho las cosas paranormales y eso… pero también soy muy bonita…. O al menos eso es lo que yo pienso, claro si no me doy ánimos yo, ¿quién lo hará? Bueno, el punto es que ni siquiera podía quedar con un chico feo.- Su voz se nota nerviosa, le daba pena contar esto ya que, aunque para ella era importante, sabía que para otros una situación como esta no amerita que haya cometido tales errores con su vida. Kurama solo escucha. –Pasado un tiempo empezaron los problemas económicos en la casa y tuvimos que renunciar a muchas cosas, y en algún punto conocí a quien en ese momento se convirtió en la persona más importante para mí. Era un chico asombroso, me hacía sentir como si fuera una princesa y mis extrañas pláticas no parecían molestarle, era perfecto- tras todo eso respira profundamente y sonríe para continuar – El único problema que tenía era, pues… él que se inyectaba heroína, en un inicio me negué a probarla y todo siguió bien, no parecía importarle que no haya aceptado. Las cosas comenzaron a empeorar en la casa, mis padres se encontraban todos los días, a todas horas discutiendo por el dinero; incluso en más de una ocasión mi padre en sus arranques de ira se atrevió a golpearnos a mi madre y a mí. Desde la primera vez que lo hizo salí corriendo hacia él, y también fue la primera vez que sentí la verdadera necesidad de olvidarme de todo eso un momento. Y así pasó. ¿Satisfecho?-
-¿De verdad?-Kurama quedo sorprendido por las abruptas palabras finales de su amiga -¿Qué pasó con él?- Tal vez era cruel, pero Kurama esperaba que la respuesta de su amiga fuera que había muerto por una sobredosis y de alguna manera hacerla ver que estaba mal.
-Dejo el país para tratar de tener un mercado más amplio para su jefe.- La campana suena-Hora de irnos…. Minamino, ¿te gustaría que regresáramos a casa juntos?
-No puedo, quede de verme con unos amigos- rechaza amablemente su propuesta.
-Ya veo, entonces, nos vemos mañana.- Ambos chicos tomas caminos diferentes para llegar a sus clases.
Más tarde ese día Kuwabara y Kurama ya se encontraban en el lugar acordado para estudiar, habían optado por una biblioteca con espacios para estudios grupales y para su suerte habían encontrado una ubicada en una zona que les quedaba muy bien a los tres, solo había que esperar un poco a Keiko ya que su preparatoria se encontraba un poco más retirada de ese lugar que la de ellos.
-Oye, Kurama ¿Qué tal van tus heridas?- Pregunta el chico Kazuma.
-Mejorando, cada vez duelen menos. Gracias por preguntar.-
-No te molestes, pero… no sé cómo le haces para ser siempre el que termina más lástimado.- Dice en tono burlón el chico.
-¿Si? Pues yo no sé cómo le haces para ganar tus combates… de verdad que no entiendo.- Dice entre pequeñas risas, no iba a dejar que su amigo fuera el único que hiciera ese tipo de bromas.
-¡Tú! ¿Cómo te atreves?- Voltea hacia el indignado. Kurama en vez de prestarle atención a su amigo, le presta atención a la chica que viene en camino mientras los saluda con su mano en alto.
-Keiko-
-¿Eh? ¡Qué bien, ya podremos ponernos a estudiar!- Kuwabara se veía muy entusiasmado. Era una verdad que los tres de ellos sentían todos los deseos de poder entrar a la universidad.
Ya reunidos los tres se dirigen al interior de la biblioteca. Mientras Keiko va a pedir un salón de estudio grupal, Kurama y Kuwabara se ponen al corriente de lo que han estado haciendo. Pasado un momento llega Keiko y les enseña la ficha que contiene el número de sala que les prestaron.
Ya instalados en la sala, con una mesa rectangular, deciden tomar asientos; Kurama en un lado largo de la mesa, Kuwabara a lado de él y en el otro lado largo de la mesa, Keiko.
-Yukimura, pensé que como te casarías con Urameshi decidirías no estudiar la universidad- Kuwabara bastante intrigado lanza una rara mirada a la chica.
-Oye, una mujer puede formar su familia y estudiar…. Sonaste como a Yusuke. Estoy segura de que Kurama piensa de la misma manera, ¿cierto?- Deja de mirar a Kuwabara para ver a Kurama.
Kurama tras las palabras de Keiko no sabía que decir –Am… bueno, yo pensaba lo mismo que Kuwabara.- Al ver la cara enojada de Keiko trato de arreglar la situación –Pero claro que una mujer puede hacer ambas cosas a la vez, solo pensé que esperarías un poco para ingresar a la universidad- ríe nerviosamente.
Keiko, ofendida, no iba a dejar las cosas así. Decidió atacar a sus amigos un poco, antes de comenzar con los estudios.- Oigan, ustedes dos ¿Sabían que un demonio bastante atractivo anda queriendo quedarse con los huesitos de la linda Yukina?- Keiko ve la cara de angustia de Kuwabara… ahora tocaba ver la cara del otro chico, ella parecía disfrutarlo – Y también…¿Qué Koenma está tratando de quedar con Botan?- Kurama trato de disimular la horrible sorpresa.
¿Cómo es posible?- se preguntaba Kuwabara, no tenía ni la menor idea de que eso estuviera pasando, el visitaba a Yukina hasta tres veces por semana en el templo de la maestra Genkai y nadie le había dicho nada. Keiko estaría mintiendo…imposible, seguro en algún momento Yukina debió contarle algo… después de todo son chicas y ellas se cuentan todo, ¿qué hare ahora?
-Creo que es agradable- dice Kurama.
-¿De qué hablas? No dejare que ningún extraño se acerque a mi querida Yukina.- Réplica Kuwabara.
-Entonces apresúrate por que te la ganan- Dice Kurama, cosa que le causa un poco de risa a Keiko.-Espero que las cosas le funcionen a Koenma-
Keiko había dicho eso para molestarlos y esperar a que sus amigos tomaran un poco más de iniciativa con las chicas, pero al parecer solo funciono con uno de ellos.-Bien, debemos estudiar mucho-
-Sí- Ambos chicos responden al mismo tiempo.
Caída la noche, los chicos salen de la biblioteca y una vez acordada la fecha para el próximo estudio en grupo se despiden.
-Keiko, ya es noche, así que permíteme acompañarte hasta tu casa- Amablemente se ofrece Kurama.
-Muchas gracias, Kurama. Mi casa se encuentra muy retirada de la tuya, tú llegarías muy tarde, así que no te preocupes.- Lo rechaza ella amablemente.
Era cierto que Kurama se preocupaba por Keiko, pero también quería saber más detalles acerca de lo que la chica les había contado esa misma tarde. –Ínsito- dice el pelirrojo.
-No te preocupes por ella, yo me encargare de llevarla hasta su casa, de todas maneras la mía queda más cerca. A demás si le pasa algo, Urameshi jamás me lo perdonaría.- Interrumpe Kuwabara, y así arruinando los planes de Kurama.
-Muchas gracias, Kuwabara.- dice apenada la chica.
-Bien, entonces nos vemos-
Emprenden sus respectivos viajes. Kuwabara bombardea a Keiko con preguntas sobre el nuevo pretendiente de Yukina, y esta solo le pude responder que no le pude dar detalles. Vaya problema en el que se metió Keiko. Mientras tanto, Kurama piensa en que definitivamente aclararía las cosas con su madre.
