Francamente, la continuación vino más rápido de lo que pensé; fue algo así como una epifanía (?) Y seamos sinceros, me inspiré en el nuevo set de cartas del Sif para esto. Nozomi con el peluche de zorro es la cosa más gay y tierna que he visto.

Aclaraciones: Nada, decir que las nuevas tres cartas de las musas son muy tiernas y que deseo a Nozomi con toda mi alma (?) Also... ¡Muchas gracias a los que leen y comentan esta descabellada colección de one-shots! LL! no me pertenece. La imagen pertenece a Zawawa.


Un Trío de Cuatro

Pajama Party

Se preguntaba por qué demonios estaba tan nerviosa. ¡Es solo una pijamada! Su subconsciente casi le gritaba que dejara la estupidez para otro momento. Ciertamente, era la primera vez que iría a quedarse en casa de Nozomi, pero aun así no era suficiente razón para el temblor de su cuerpo. Mientras esperaba en la parte trasera del auto a que el chofer le avisara que habían llegado, notó que su pecho se sentía apretado. Ya se estaba preguntando si estaba a punto de tener un ataque cardiaco, pero la falta de cosquilleo en el costado izquierdo le borró la idea sin consideración.

¿A quién quería engañar? Estaba nerviosa porque sabía que le gustaba Nozomi.

No hacía mucho había notado que sus sentimientos por su compañera de tercer año eran distintos a los que albergaba por las demás. Simplemente no podía sacársela de la cabeza, su cercanía causaba estragos en ella y se volvía disfuncional cuando veía sus ojos; le costó tres novelas de romance empalagoso, una noche de doramas coreanos y horas de baladas cursis para darse cuenta. Así que tenía razones para lucir como que sufría de Parkinson. Incluso estaba pensando en ordenar volver a casa, porque seguramente se moriría de ansiedad.

Para su desgracia, llegaron antes de que pudiera abrir la boca.

Bajó del auto, tratando de caminar como una chica normal de preparatoria y no como una garza epiléptica. Timbró, fallando varias veces por el temblor, y esperó unos segundos antes de que la puerta de abriera. Estuvo a punto, pero es que a un pelo de calvo, de tirar la bolsa con su pertenencias a la cara de la persona que le abrió. Hasta donde recordaba, Nozomi no era más alta que ella y mucho menos tenía cabello rubio. Me lleva la madre.

— ¿Qué haces aquí, Eli? —Preguntó, tratando de sonar lo más amable posible aun si quería matarla a batazos. Era su mayor rival, a la que no podría ganarle; vamos, que no era ciega, Nozomi y Eli son gays la una por la otra.

— Sí, buenas noches, Maki, pasa. —Se ignoraron mutuamente, lo mejor era evitar matanzas— No creas que estoy muy feliz. —Y dicho eso indicó la sala.

No solo la rubia de pacotilla sino el gremlin enano, ¡ja! Pero qué espectáculo. Nico levantó la cabeza desde su posición, acostada en el sofá, y torció los labios en una mueca de desagrado. Oh, por todos los dioses habidos y por haber, ¡las mataría! Respiró profundamente, repitiéndose que igualmente era una simple pijamada sin más objetivo que quedarse a dormir en casa de Nozomi.

— ¡Ah!, Maki-chan, por fin llegaste. —Cantó la mayor de las presentes, saliendo de su habitación. Traía el cabello suelto, cosa que pareció causar corto circuito en las tres invitadas— ¿Qué quieren hacer?

Comerte, pensó. Las otras dos parecían pensar lo mismo que ella. Trató de pensar en que era una monja, así tal vez las ganas de echársele encima desaparecerían tarde que temprano. Cruzó miradas con Eli y luego con Nico, todas tres manteniendo una rápida conversación sin palabras que no salió muy bien como pasaba siempre que querían dialogar.

— Creo que sería bueno que nos pusiéramos nuestros pijamas. —Comentó la pelinegra. El resto de BiBi asintió y la otra joven juntó sus manos frente al pecho para sonreír.

— ¡Por supuesto! ¿Nos cambiamos en la misma habitación? —Preguntó con su sonrisa socarrona, a lo que todas se sonrojaron con violencia y negaron— Bromeo. Me cambiaré en mi habitación, ustedes pueden usar el lugar que quieran.

Con eso escucharon los pasos alejarse. Rápidamente se juntaron, como en sus prácticas por sub-unidades y Eli, siendo la más cercana a Nozomi, comentó que por lo general la chica se tomaba su tiempo para cambiarse, entre cinco y siete minutos. Asintieron, sacaron sus atuendos y con más rapidez que flash ya estaban listas. En fila india, guiadas por la rubia, llegaron a la puerta entreabierta de la recamara.

Al unísono pasaron saliva.

Asomaron las cabezas.

Nozomi…

Nozomi estaba en ropa interior, deshaciéndose del sostén.

Es posible que Maki se desmayara, que Nico tuviera que retener la sangre que salía de su nariz y que Eli balbuceara al menos unos doscientos harasho por segundo. La chica de cabello púrpura giró hacia ellas, sonrojada hasta las orejas pero con una sonrisa traviesa en sus labios. Las chicas de BiBi se pusieron de pie, tiesas como estatuas, esperando un washi washi como castigo, pero Nozomi solo rio.

— ¿Qué les parece si jugamos algo? —La miraron con interés, viendo que tomaba una carta de su baraja del tarot y la guardaba entre sus pechos, asegurándola bien— La primera que consiga la carta, tiene un premio.

Fue como si hubiese presionado el botón de encendido en ellas. Se posicionaron y en menos de un segundo atacaron, porque querían conseguir el premio. Al demonio con la pijamada, lo último que iban a usar esa noche era una pijama.


Usen su imaginación para lo que siguió (guiño, guiño (?)) Espero les haya gustado, recuerden comentar.

Saludos.