Muchas gracias por sus visitas! Y en verdad disculpa por haberlos embarcado la semana pasada D: tuve unos inconveniente no pude terminar el capitulo a tiempo, pero aqui esta vivito y coleando, intento hacer las cosas emocionantes poco a poco ^-^
DISFRUTEN :3
Nota: utilizo fechas porque por ahora es importante ubicarse en el tiempo, ya que este cambiara drasticamente a lo largo de la historia :O
Capítulo III
1983 - Néstor y Simon
El auto saltaba por cada hueco de la vía, uno tras otro, el viaje parecía cada vez más largo y turbulento. Nadie decía un sola palabra, el silencio era sofocante aunque realmente no había mucho que decir.
El calor se sentía fuertemente a pesar de que estuviésemos en septiembre, era ya el quinto verano desde que había comenzado los estudios. En otra situación, contaría los días para que esto acabara, o aun mejor, ni siquiera se habría metido en esto. Pero esta no era una de esas.
El paisaje montañoso cada vez se volvía mas gris, pareciera que el poco buen clima que había se quedaba a nuestras espaldas. El lugar donde estudiaba estaba realmente lejos de la civilización, podría decir que, aparando los profesores, la multitud de cerebritos y que no habían gansos por todas partes, le traía un sentimiento de hogar.
Hogar... Repitió esa palabra una vez más en su mente y recordó el día en que lo vio por última vez.
*Flashback* 12/9/1977
-¿Tienes todo? ¿Seguro que no olvidas nada?
- No te preocupes Bella, estará en las mejores manos. Todo saldrá de maravilla ¿Cierto, hijo?
- Si padre. Esto es lo que quiero. - Era una mentira de la que aún no lograba convencerse
- Esta bien... Mi hijo está creciendo tan rápido, muy pronto será un gran medico como su padre - No podía ocultar esa minúscula preocupación en la voz de la mujer.
Era la entrada del instituto, Simon tenía en la mano todos los papeles que necesitaría para sobrevivir junto a una enorme mochila. A sus espaldas, lo miraban sus padres orgullosos por el camino que le esperaba. Se dispuso a caminar cuando su madre lo llamo por última vez.
-¡Simon! Casi lo olvido - Dijo mientras le dejaba una bolsa en sus manos. - Se cuanto te gustan, pero no te las comas todas el mismo día, cuídate mucho. - Cerro la despedida con un beso en la mejilla.
Hizo una última seña de despedida y se dispuso a caminar, miro bien la bolsa que había en sus manos para darse cuenta que estaba llena de fresas. Era muy extraño que ella pensara que le gustaban mucho, no había motivo para tenerlas así que decidió ignorarlo y dar en cara a lo que le esperaba.
La multitud era impresionante, era la primera vez que Simon se sentía tan claustrofóbico, estaba acostumbrado a estar rodeado de gansos y otros animales de corral, pero no personas. Todos lucían tan peculiar, algunos caminaban con prisa y otro se tomaban su tiempo, habían de todas las formas, tamaños y colores. Aunque algo tenían en común, esas expresiones de seriedad y sin felicidad alguna. Temía que en poco tiempo luciera igual que ellos.
Sin darse cuenta se hundió tanto en sus pensamientos que no vio por donde iba, para cuando regreso a la realidad se había llevado a alguien por delante y sus papeles de supervivencia terminaron en el suelo junto con ambos.
- Lo siento, lamento haberte empujado - Dijo Simon mientras intentaba levantarse y ofrecía su mano en ayuda. La victima de su distracción no fue más que un chico algo menor que él, su ropa lucia un poco descuidada, llevaba un cabello despeinado y grandes gafas gruesas. Aunque algo podía notarse en su rostro, había ausencia de ese animo grisáceo que habitaba en las expresiones de todos los demás.
- N-No hay problema, fui yo quien no vio por donde pasaba- Respondió el extraño chico, sujeto unos enormes libros que cargaba y se fue sin interés de presentaciones.
Antes de que Simon respondiera un "OK" ya estaba solo, no sabía si ofenderse o preocuparse, pero con la duda se limito a recoger sus documentos de registro. Entre las hojas había una que no era de él, eran planos de lo que parecía ser un robot, evidentemente debían ser del chico de lentes. Sonó una alarma seguida de una voz difícil de entender, parecía dar una información importante pues después de que esta terminara, todas las personas comenzaron a avanzar en distintas corrientes.
Sin poderlo evitar, Simon quedo atrapado entre ellas, avanzaba y retrocedía sin saber a dónde ir, entre las conversaciones de la gente y los empujones no podía leer en sus papeles a donde dirigirse. Pasaron varios minutos en el maremoto de apatía hasta que logro salir a un espacio libre, una vez allí palpeó un par de veces su cuerpo para asegurarse de que no le faltaba nada.
-Hey tu- Sonó a sus espaldas la seria voz de una mujer madura- ¿Por qué no estás en tu clase?
-E-eh disculpe señora, tuve algunos problemas para encontrar mi escuela- Intentó dar una respuesta rápida y coherente a pesar de sus nervios.
-¿Donde están tus papeles? - Pregunto intimidante para que el chico le extendiera algunas hojas que llevaba en las manos - Aquí no está tu planilla de inscripción, tendrás que venir conmigo muchacho.
Simon no sabía qué hacer, era su primer día y ya tenía problemas de identidad, estaba seguro de que entre sus documentos no faltaba ninguno. Una vez más, decepcionaría a su padre al recibir una llamada por la irresponsabilidad de su hijo.
-Disculpe ¿Es la directora del rectorado? - Volteo a ver al chico la mujer que estaba reprimiendo - ¿Podría indicarme donde encuentro la escuela de ciencias?
¡Era él! el dueño de los planos que estaban infiltrados entre los papeles de Simon.
-Oh, pero si eres el chico de antes. Creo que cuando tropezamos me lleve por error esta hoja, supongo que es tuya. - Ahí estaba el paradero de su identidad, la mujer de gran cargo sostuvo el papel para verificar toda la información.
-Simon Petrikov ¿Cierto? Hable con tu padre sobre tu caso. Según este registro, se te asigno la escuela de ciencias, área de medicina. Edificio No 18. Que esta situación no se repita - dirigió su mirada al chico de menor tamaño - ¿Y tu eres?
-Néstor, señorita. Néstor Jouseff.
-Jouseff, área de ingeniería. Edificio No 09. - Tomo algo de distancia y se dirigió a ambos jóvenes - La escuela de ciencias esta en aquella dirección, encontraran letreros que les indicaran hacia donde esta cada quien. Les pasare por alto este incidente por ser la primera vez, pero si los vuelvo a ver rondando por ahí habrán consecuencias ¿Entendido?
Ambos chicos respondieron un "si" al unisimo, suficiente como para abandonar aquella incomoda situación y encaminarse hacia sus destinos. No paso mucho tiempo hasta que uno de los dos interrumpiera el silencio.
- Oye lamento haberme llevado tu registro, creo que por poco hago que te expulsen.
- No te preocupes - Simon recordó la hoja infiltrada entre las suyas - Por cierto creo que esto es tuyo.
- ¡Raíces! Por poco lo pierdo, gracias, no sé qué habría hecho sin esto.
- Bueno, parece que ese tropezón fue mas caótico que la mente de esa mujer - acompaño con una risa el jocoso comentario, a lo que el pequeño científico se le unió y termino con un corto silencio - ¿Así que, son planos de un robot?
- Ah, bueno pues sí. Era un proyecto que llevo en mente, es algo así como un robot ayudante.
- Suena genial, el mundo sería más emocionante si todos tuvieran un robot ayudante.
- Yo tendría un ejército entero, sería el rey de los robots y comeríamos helado todos los días.
- Serias el rey de los robots diabéticos hahaha.
Así siguieron charlando hasta llegar a sus respectivas clases. A partir de ese día, Simon tendría alguien a quien llamar "amigo". Tuvo la esperanza de no ser absorbido por ese mundo de ciencia y apatía.
*Fin del Flashback*
Un golpe seco despertó a Simon de su recuerdo, la música de la radio dejo de sonar y el auto se había detenido. A su izquierda podía ver la entrada del instituto al que podía llamar hasta ahora su "hogar", no le agradaba para nada, a excepción de esa única persona que lo había acompañado estos años. Mientras a su derecha se encontraba aquel hombre con quien compartía sangre.
- El Doc. Maslow dijo que tu progreso ha sido perfecto - No recibió respuesta por parte de su hijo - también dijo que no sería necesario mas sesiones, con esta ultima habrá finalizado tu plazo - Este comentario logro inmutar al muchacho que yacía sentado de copiloto, esperando que terminara la conversación para marcharse. Después de un silencio, separo lo labios para dar un comentario.
-¿Como sigue ella? - El hombre al volante pareció quedarse sin palabras ante esa pregunta.
- Su estado se mantiene igual - Respondió de una manera un poco cortada. Pudo oír como Simon inhalaba y exhalaba fuertemente en forma de suspiro, le costaba ocultar su cólera.
- He cumplido con tus peticiones desde hace cinco años, pero si algo le llega a pasar a mi madre estando a tu cuidado... - No termino la frase para evitar una ofensa mayor.
- Hijo, quiero que sepas que esto lo he hecho por ti, porque me preocupa tu seguridad, tu salud y tu futuro.
- Yo estoy perfectamente bien, de hecho, estoy mejor que tú ¡Y no necesito que un hombre con un diploma de psicólogo me lo diga para saberlo! - No pudo evitar estallar en desahogo. El rostro del hombre mayor podía expresar estupefacción, nunca había mantenido una buena relación con su hijo, pero situaciones como esas realmente lo hacían lamentarse. Simon intento retomar una vez más su palabra - Solo... intérnala en un hospital de ser necesario, no permitas que su estado empeore.
- Jamás permitiría que algo le ocurriera - Respondió en tono triste y apartando la mirada.
- Es suficiente, escribiré una carta en cuanto pueda - Dicho esto, bajo del auto y, tras un fuerte movimiento de manos, cierro la puerta del auto de un golpe.
En carencia de una despedida o afecto, el joven y su padre se separaron una vez más, Simon se adentro en la instalación como de costumbre mientras el auto desaparecía en la distancia. No muy lejos, lo esperaba su viejo amigo, aquel muchacho de cabello despeinado y enormes gafas eso, y su increíble intelecto, eran las únicas cosas que no habían cambiado de él.
Mentalizado en que faltaría poco tiempo para que eso acabara. Todo cambiaria muy pronto.
