Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Marathon Media que a su vez los tomó de un cómic italiano.
Caminó por el lugar sin tener idea de a dónde dirigirse, quizás no hubiese sido mala idea aceptar la ayuda del Lepunaught considerando la situación en que se encontraba. Un aroma misterioso lo distrajo de sus pensamientos, era fresco, dulce y llamativamente familiar, debía descubrir de dónde provenía.
Corrió dejándose guiar por su nariz, el aroma se hacía más intenso a cada paso y el lugar que hasta hace unos segundos parecía ser un bosque comenzaba a tomar un aspecto sospechoso, sus tonos naturales parecían volverse más brillantes y la consistencia del suelo bajo sus pies se volvía viscosa. Sólo por curiosidad decidió tocar uno de los árboles.
- ¡Es helado!- Exclamó para sí mismo luego de probar la sustancia que había escurrido entre sus dedos, el aroma sin duda provenía de ese espacio ¿Por qué habría llegado a un lugar como ese? Comenzó a intentar recordar las pocas cosas que conocía de su jefa, aquel espacio era un laberinto mental configurado por el Lepunaught usando los recuerdos de M.O.M. como combustible, debía haber una razón para aparecer en ese lugar.
- ¡Sé que te escondes en algún lugar Lepunaught! ¿Qué es lo que pretendes?
- No me estoy escondiendo Martin.- La voz lo hizo dar un salto al ver a la criatura de pie a su lado, su horrible rostro seguía pareciéndole incómodo de mirar.
- ¿Estuviste siguiéndome todo este tiempo?
- Que puedo decir, no tengo nada mejor que hacer.
- ¿Por qué me trajiste a este lugar?
- ¿Por qué no habría de hacerlo?
Martin permaneció en silencio y siguió caminando, la criatura parecía divertirse viendo su confusión y no había nada que pudiera hacer para evitar que lo acompañase, estar en ese mundo era como vivir con los ojos de esa criatura pegados a su cabeza en cada rincón. Al menos el helado sabía bien.
- Deberías comer un poco, sólo es helado.
- Claro que no, se como funcionan las cosas en estas dimensiones paralelas, comes algo más allá de una simple probada y quedas atrapado para siempre.
- Quedas atrapado para siempre si yo decido no abrir un portal para sacarte de aquí, esto no es el infierno ¿Sabes? En fin, yo por mi parte iré a probar ese helado, tú te lo pierdes.
- Espera ¿Puedes comer helado? Pensé que sólo comías estrés.
- ¿Crees que esto es helado de verdad?- Aquella frase hizo confirmar al chico que no era buena idea comerlo.
- ¿Qué es eso? Parecen cerros de chocolate.
- ¿Por qué no vas a verlos?- El Lepunaught respondió con el hocico lleno de helado, parecía disfrutarlo bastante. Martin no pudo evitar pensar en cuanto hubiese querido comer helado en ese instante.
Se acercó a los cerros temiendo que se tratase de una trampa, por algún motivo parecían volverse más pequeños mientras se acercaba. Cuando finalmente pudo llegar a ellos lo que había comenzado viéndose como un inmenso monte no era más que un huevo de chocolate un poco más pequeño que una persona, lo que sin duda era grande para ser un huevo de chocolate, pero insignificante en relación a lo que esperaba.
Golpeó con cuidado la superficie, el interior parecía estar hueco, de seguro cumplían el rol de cápsulas y por su tamaño le recordaban al tipo que se usa para almacenar humanos en ellas. Si había un lugar en que M.O.M. podía encontrarse era sin duda ahí. Golpeó el huevo de chocolate rompiéndolo con facilidad y encontrando en su interior precisamente lo que esperaba.
- ¡M.O.M.! ¿Estás bien?- Martin remeció cuidadosamente su cuerpo intentando despertarla. Grande fue su sorpresa al notar que su rostro se veía sorpresivamente juvenil.
- ¿Qué sucede? ¿A qué te refieres, por qué no habría de estarlo?-
- ¡Pues porque estabas desmayada dentro de un huevo de chocolate!-
- ¿De qué hablas? ¿Tuviste una pesadilla? Quizás no fue buena idea beber antes de dormir, te dije que debías medirte un poco.
Martin miró a su alrededor, el soleado campo hecho de helado había desaparecido para ser reemplazado por un espacio que le resultaba sumamente familiar, aquella era su habitación en Torrington, aunque algo no calzaba con la vibra usual. Sus ojos se posaron en el rostro de M.O.M., quien para su sorpresa resultaba verse bastante más joven de lo que recordaba.
- ¿¡Qué pasó con tu rostro!? ¡¿Por qué estás tan joven?! ¿Qué edad tienes en este instante?
- ¿A qué te refieres? Estás actuando muy extraño, tengo diecisiete igual que tú ¿Olvidas que vamos en la misma clase?
Se dejó caer sobre la cama, sin duda aquello era obra de una de las ilusiones del Lepunaught, no había forma de que aquella fuese la verdadera M.O.M., de seguro la niña pequeña de antes también era producto de las retorcidas bromas de la criatura.
- ¿Has oído de una criatura llamada Lepunaught?
- No, jamás había oído de algo así ¿Apareció en algún libro que no conozco? Es raro que me ganes en conocimiento de monstruos, aunque quizás es una de esas criaturas falsas que inventan para llenar el semanario de vez en cuando ¿A qué viene la pregunta?
- ¿Realmente no has oído de ello? ¿No hay nada que me estés ocultando?
- ¿Tuviste una pesadilla verdad? No me explico tu actitud de otro modo.
- Quizás sigo estando dentro de ella.
- ¿Me consideras una pesadilla acaso?- La chica lo miró acurrucada entre las sábanas, sus ojos aguamarina brillaban de forma casi hipnótica bajo los rayos de luz que se colaba por la ventana, todo en ella la hacía ver como un ser salido de una fantasía. Se preguntó si realmente M.O.M. en sus años de adolescente se vería tan sublime como aquella representación que lo acompañaba en ese instante. De ser ese el caso envidiaba a quienes hubiesen tenido el placer de disfrutar en el mundo real de su compañía en una instancia como esa.
- Como quisiera que no lo fueses…- No pudo evitar aprovechar la circunstancia para abrazarla. Su suave piel lechosa resaltaba bajo las sombras tenues que los rodeaban ¿Qué clase de juego retorcido estaba jugando el Lepunaught en ese instante? La frialdad al tacto de aquel frágil cuerpo que lo acompañaba dejaba en claro que se trataba de una ilusión, sin embargo no podía negar que la tentación de seguirle el juego era irresistible.
- ¿Quieres hacerlo verdad? ¡Adelante, es tuya!- Los ojos de Martin se encontraron con los del Lepunaught, quien lo observaba oculto bajo el diseño de un mural pintado en el techo.
- ¡No voy a caer en una de tus trampas!
- ¿Y en qué consiste mi trampa exactamente si se puede saber? ¿Has ganado algo esquivándolas?- No podía negar que la criatura tenía razón, hasta el momento nada le daba la certeza de estar haciendo lo correcto al no hacerle caso, pero tampoco tenía pruebas de que seguirle el juego llegase a resultar beneficioso. Quizás era tiempo de probar dejarse guiar por la criatura, de esa forma al menos saldría de dudas y difícilmente podría estar peor de lo que estaba.
- … ¿Te importaría al menos no mirar?- Martin respondió con cierta incomodidad en su voz.
- ¡Pero claro! ¿Dónde estarían mis modales si lo hiciera?
Hundió sus dedos por entre el cabello de M.O.M. sin evitar preguntarse si aquella suavidad sería también parte de la fantasía, todo en ella emanaba una perfección que no hacía más que convertirla a sus ojos en un ser irresistible. La besó dejando escapar sus ansias de contacto en ese beso, su boca sabía a licor de cereza ¿Habían estado bebiendo? Aquello le trajo inevitablemente recuerdos.
Concentró todos sus sentidos en aquel instante, si iba a caer en una trampa al menos procuraría disfrutarlo tanto como fuese posible, especialmente considerando que tener sexo con una versión adolescente de M.O.M. era algo que probablemente jamás volvería a repetirse. Su deslumbramiento ante la situación lo hizo incapaz de notar el inmenso par de ojos que los observaban disfrazados entre los trazos de la recargada pintura que adornaba el techo.
- ¿Has pensado qué vas a hacer cuando salgas de Torrington?
- Pues… no lo sé, estudiar supongo.- Se negó a mencionar el Centro, sabía que a esa edad M.O.M. aún no había oído nada al respecto.
- Todos están expectantes de saber mi decisión, he recibido cartas de todas las universidades prestigiosas pero no me siento feliz con ello.
- ¿Por qué? Eso demuestra lo inteligente que eres, estoy seguro de que podrías estudiar cualquier cosa.
- Lo sé, pero precisamente ese es el problema… ¿Es extraño que sólo quiera continuar con el negocio de mi familia?
- ¿Qué?- Martin recordó lo del camión de helados.- ¿Te refieres a lo de los helados?
- Siempre disfruté ayudar con las ventas en verano, sé que suena extraño pero lo que realmente deseo es mantener el negocio, aparte de lo paranormal los helados son lo que más me apasiona, pero mi familia tiene todas sus esperanzas puestas en mí, esperan mucho de mi desempeño.
- ¿Has hablado con ellos?
- Si, pero dijeron que desperdiciar mi potencial era una tontería, que debía pensar en mi futuro y que lo de los helados sólo era un capricho de niña inmadura, nunca toman en serio mis decisiones sin importar lo que haga.
Aquello sorprendió a Martin ¿M.O.M. siendo tratada de inmadura? ¿Qué porcentaje de verdad había en esas palabras? Las dudas asaltaron su cabeza, hasta ese momento había pensado que aquella figura que simulaba ser M.O.M. no era más que una ilusión para jugar con su mente, no consideró otra posibilidad hasta ese instante.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Quién soy?- M.O.M. lo miró extrañada ante la pregunta, su expresión le dejó en claro que carecía de sentido a sus ojos.
- Por supuesto que eres…- Su voz se transformó en un molesto ruido blanco similar al de la estática televisiva, el cual encerraba un pitido que parecía taladrar su cerebro. Dejó escapar un grito en el instante en que el agudo dolor alcanzó un punto que lo hacía insoportable.
Abrió los ojos en pánico después de aquello, su corazón no paraba de latir ante el susto causado por el inesperado sonido ¿Dónde estaba? Sin duda no era su habitación en Torrington.
- ¡Lepunaught! ¿Estás aquí? ¿¡Qué fue eso!? ¿Lepunaught?
La criatura no daba señales de estar presente ¿Seguiría manteniendo su promesa de no mirar? Comenzó a caminar sin rumbo en medio de aquel espacio totalmente blanco que lo rodeaba y que poco a poco comenzó a tomar cierto color grisáceo.
Un par de cubos blancos se cruzaron inesperadamente en su camino ¿Qué se suponía que eran? Algo tocó su espalda mientras los revisaba. Dos sujetos vestidos con largas chaquetas grises lo observaban desde lo alto, llevaban unas extrañas máscaras y por sus movimientos parecían intentar indicarle que los cubos eran asientos. La criatura sentada más cerca de él dio suaves golpes contra el asiento vacío, sin duda querían que se sentase con ellos.
Martin tomó asiento sin tener idea de lo que ocurriría en el instante siguiente ¿Estarían esperando algo?
Finalmente el espacio vacío que los rodeaba reflejó lo que parecía ser una vieja película en blanco y negro que no conseguía identificar, la cual comenzaba mostrando una toma desde lo alto, parecía ser un clásico interrogatorio policial de cine negro. El sonido del ventilador de techo condimentaba la sensual música de fondo que acompañaba las imágenes en movimiento de una mujer que se le hizo familiar.
- ¿Y qué es lo que quiere saber específicamente agente?- La mujer observaba a su interrogador con un gesto severo, su cabello rubio sumado al resto de su atuendo le daba el clásico aspecto de femme fatale.
- Quiero que me digas todo lo que sabes respecto a M.O.M. ¿Fueron compañeras en el Centro no es así? - Martin tuvo que contener el deseo de gritar ante la sorpresa de que la chica vestida con un estereotipado traje de detective era nada menos que Diana ¿Qué clase de película estaba viendo?
- ¿Con qué motivo? ¿Gano algo acaso al darte esa información?
- Ciertamente no, pero tampoco pierdes nada. Accedería a darte algún beneficio si me ayudas, pero la verdad es que mi posición no me lo permite y mis requerimientos de información son, en esta ocasión, más personales que profesionales.
- Me caes bien Diana, creo que eres una chica muy competente a pesar de que nuestra relación profesional no haya funcionado.
- ¿De qué relación profesional hablas Octavia? ¡Me convertiste en un mutante e intentaste usarme para destruir a M.O.M.!
- ¿Quieres la información o no?- Diana guardó silencio ante aquella frase. - ¿Puedo comenzar siendo yo quien haga las preguntas?
- Sólo si prometes darme la información que necesito.
- ¿Qué sabes tú de M.O.M.?
- Pues… que es la líder del Centro y que tiene un potencial excelente en todas las áreas.
- ¿Excelente en todas las áreas? ¡No me hagas reír! ¿Realmente no sabes nada más acerca de ella?
- ¿Por qué crees que te estoy preguntando?
- Porque algo sucedió con M.O.M. y de seguro debo tener alguna pista importante al respecto ¿O me equivoco?
- Mentiría si te digo que tienes razón, pero digamos que hice algunos descubrimientos que me han hecho cuestionar las cosas.
- ¿Qué tanto sabes del Centro?
- Deberías tener clara esa respuesta, hablamos de ello cuando me uní a tu organización ¿O acaso borraste de tu mente ese recuerdo?
- Claro que lo recuerdo, mi pregunta va más bien dirigida a los detalles de los que pudiste no comentarme.
- Pues… no, aquella vez te dije todo lo que sabía.
- Con razón defiendes tanto este chiquero ¿Les cuentan algo siquiera de este lugar aparte de obligarlos a trabajar sin dar explicaciones? ¿Cuántas veces te has topado con que les esconden cosas respecto al funcionamiento del Centro?- Diana guardó silencio, Octavia había tocado un detalle importante.
- Este lugar es menos noble de lo que crees, y con ello sumo a todos los altos cargos en él. Sé que te parezco una persona horrible por lo que hice, pero si conocieras a M.O.M. tanto como yo lo hago comprenderías que debí ser incluso peor en mi venganza.
- ¿Qué sabes de una criatura llamada Lepunaught?
- ¿Te refieres a esa cosa horrible a la que M.O.M. permite vivir en su cabeza como un favor para el Centro? Pues que es precisamente gracias a cosas como esa que llegó a donde está ¿O crees que acaso hubiese podido ser la líder más joven de una agencia de tal nivel sólo por sus capacidades? ¡No me hagas reír! No me considero una santa, pero M.O.M. es la persona más inescrupulosa que he conocido, sería capaz de cualquier cosa con tal de ganar poder, y en efecto lo consiguió.
- ¿Cómo puedes odiarla tanto sólo por haberte superado?
- ¡Ella fue la culpable de que me expulsaran del Centro! Yo también era una de las candidatas para el cargo de M.O.M. y aunque me molestó ver que ella fuese la elegida para ocuparlo seguí realizando mis labores con normalidad. Sabía que las cosas se darían de ese modo, ella podía ser una rata pobre y miserable que se prestase para los juegos de los altos cargos pero yo tenía mi dignidad y no iba a dejarme pisotear por más que quisiera el liderazgo. Me sacó porque yo solía mostrar mi molestia frente a sus decisiones cuestionables y representaba un problema para su forma de administrar la organización.
- Eso no quita que tu única razón para odiarla son celos.
- ¿Celos? ¡Boicoteó mi evaluación para quitarme del camino!
- Eso no es posible, M.O.M. no tuvo la culpa de lo que te pasó.
- ¿Crees que no investigué todo lo que rodeó mi evaluación? ¿En serio? ¿Sabes cuánto dinero gasté en mi intento por descubrir la verdad? Te aseguro que mucho más de lo que imaginas.- Diana parecía incapaz de responder ante aquello, su expresión la hacía ver derrotada.
- M.O.M. es capaz de todo con tal de alcanzar sus objetivos, eso implica aguantar que la usen de alimento para un parásito extraterrestre. En el fondo lo único que le importa es estar por sobre los demás, lo que tenga que sacrificar para lograrlo tan sólo es daño colateral. Una mujer como ella simplemente no tiene alma.
La filmación terminó con un close-up del ojo de Octavia al momento de pronunciar esas últimas palabras, probablemente para acentuar el dramatismo de la escena según lo que su conocimiento cinematográfico le indicaba ¿Por qué el Lepunaught había decidido mostrarle algo como eso?
- ¿Qué es lo que acabo de ver?
- Un trozo de mi próxima película ¿Prometedora verdad? ¡La llamaré El ascenso y la caída de la reina abeja, será todo un éxito!
- Le falta un toque extra de drama a ese diálogo final pero lo realmente importante es ¿Qué hacen Diana y Octavia ahí?... ¿Lepunaught?-
Una vez más la criatura había desaparecido.
