Devilish Kitty
Capitulo 3
"Jóvenes y sin libertad"
-Bueno… gracias… tú también eres muy linda- esas palabras habían provocado que apareciera una sonrisa en ambos, Ania temblaba de frio, el pelinegro se dio cuenta de ello y se quito su chamarra para que ella se la pusiera – no gracias, en verdad no hace falta- Bill lo único que hiso fue rodar sus ojos y ponérsela casi a la fuerza
– a ti te va a dar frio- reprochaba, pero a él no parecía importarle y seguía hablando – no te quejes por lo de tu cabello, si no te has dado cuenta el mío esta peor- su mano pasaba por el fleco que tapaba uno de sus ojos
– no es que me queje de mi cabello, de hecho me encanta, yo misma lo corte, a quien no parece agradarles mucho es a mis padres- al decir eso se notaba algo de tristeza en sus ojos, esos ojos expresivos y hermosos como él los veía, desde que habían reunido el valor para mirarle su atención estaba en ellos.
-A tus padres no pero a mi si- apenas lo había conocido y sentía que las palabras que le decía le daban completa seguridad para lo que fuera, como todo aquello que le decía Sabrina -¿acaso a ti no te dicen nada?- Bill recordaba las tantas cosas que le había dicho su padre pero se sentía satisfecho con Gordon y su madre – mi mamá y Gordon no, el que no aceptaba que me vistiera y me peinara así era mi padre, pero su opinión nunca me importo, después de que se fue a cualquier cosa que diga no le tomo importancia- parecía que Ania procesaba todo en su mente, repasando cada una de las palabras que le acababan de decir –¿entonces ese señor es tu padrastro?...- decía mientras señalaba a la mesa al frente del balcón -y tu papá te dejo a ti y a tu mamá- asentía con la cabeza como si ya tuviera todo muy claro –no solo a mí y a mi mamá, también a mi hermano- su expresión cambio para interrogarse a sí misma mientras aparentemente buscaba a alguien – pues a no ser de que tu hermano sea alguno de los señores sentados en esa mesa, no lo veo- Bill sonrió al imaginar las travesuras que estaría haciendo con su gemelo – pues no lo vez porque no está aquí- la mirada de Ania ahora estaba dirigida al piso – lo siento, no lo sabía- una pequeña risa salió del chico – no, mi hermano no está muerto , el se quedo en Alemania porque si no presentaba un examen se tendría que quedar otro año en el mismo salón-
-aah, ¿cuántos años tiene tu hermano?-
-los mismos que yo, se llama Tom, es mi hermano gemelo, tal vez cuando lo veas no lo creas porque somos muy distintos- le dijo dándole una sonrisa en verdad linda.
Lo único que rompía el silencio existente entre los dos era el sonido del viento frio y la música proveniente de adentro, las palabras habían escapado y la mente de los dos estaba en blanco, y en ese momento una pregunta surgió en la mente del pelinegro –oye –ella lo volteo a ver
-¿qué pasa?-empezaba a darle frio pero no quería decirle
– No has preguntado mi nombre- tenía razón, pero ella también–ni tú has preguntado el mío-
– por favor, todos aquí lo saben solo tienes que acercarte a alguien y preguntar por ti, eres Ania la hermana del novio, la hermana de Jordán- nunca había pensado que en una habitación con poco mas de 300 invitados todos ya supieran su nombre
–en cambio yo, yo paso desapercibido, tal vez solo me vean porque soy el único chico que no trae puesto un traje- empezaba a temblar, el frio calaba y Ania tenía su chamarra- aguarda aquí un momento- ella salió corriendo, el silencio regreso pero solo por unos pocos instantes, no paso ni un minuto cuando regreso con la chamarra de Bill en su brazo y con otra ya puesta, igual que su vestido en color negro – bien, estábamos en que quieres saber por qué no he preguntado tu nombre – Bill solo asintió con la cabeza mientras se volvía a poner su chaqueta – bien, pues cuando acababa de llegar a la iglesia estaba con una de mis tías, una de las pocas a las que puedo soportar, entonces tu madre te llamo, en realidad te grito, y al responder a tu nombre supe cómo te llamabas, es sorprendente que platicáramos tan a gusto sin saber nuestros nombres, no puedo creerlo, regularmente no soy así me cuesta…- la plática fue interrumpida por Esme, la madre de Ania, -hija, por fin te encuentro, tu hermano y Lauren ya van a partir el pastel…- dejo de hablar cuando se dio cuenta de que Bill estaba a un lado suyo- ah, buenas noches joven, vamos Ania solo te estamos esperando a ti- la tomo de una mano como su tuviera cinco años y la llevo al interior mientras Bill solo la veía irse.
En ese momento entro Simone – Bill ya van a partir el pastel, ¿Qué haces aquí?, bueno, no importa ven- el chico la siguió en silencio, al entrar inmediatamente buscó a Ania de modo automático, ella estaba parada junto a la mesa de su hermano, Jordán y Lauren se dirigían hacia el centro del salón en donde se encontraba el pastel.
Fue cuestión de unos pocos minutos para que acabara todo el ajetreo que implicaba aquella acción, había desaparecido, no la encontraba, su mirada se dirigía a todas partes cuando alguien lo jalo del brazo y lo llevo de nuevo al balcón, ya estando afuera se dio cuenta de que era la chica a la que buscaba – casi me arrancas el brazo- le decía mientras caminaba para sentarse a su lado en la banca que hay estaba - ¿acaso querías quedarte hay dentro?- solo negó con la cabeza – cuéntame-
-contarte ¿Qué?- pregunto mientras se sentaba
-como es- le dijo mirando hacia el cielo
-como es ¿qué?- el chico empezaba a creer que ella estaba un poco loca
-vivir como quieras, sin restricciones, sin tener que comportarte siempre como quieren que te comportes para guardar las apariencias- Ania lo veía a los ojos de nuevo
-somos jóvenes-
- ¿y eso qué?-
-que no tenemos libertad-
-¿somos jóvenes y sin libertad?-
-buen titulo para una canción, creo que tengo que escribir eso-
-¿escribirlo en donde?-
-en una canción-
-no me digas que eres compositor-
-pues sí, escribo desde que tenía 7 u 8 años, solo canciones, para nuestra banda-
-así que tienes una banda- se veía algo sorprendida
-si se llama Devilish, aunque hemos estado pensando en cambiarle el nombre- de nuevo el silencio se hiso presente, ya no se escuchaba el canto de las aves y por un momento el ruido de la música proveniente de adentro se detuvo, el mundo se había congelado para dejarlos solos con sus pensamientos, les hacia buena falta organizarlos.
Estaban los dos sentados a solas en aquella banca olvidada por la gente que se divertía dentro, no pronunciaban una sola palabra pero estaban ya unidos por un lazo invisible, el hecho de quedarse el uno sentado frente al otro sin hacer nada ya era estar en otro mundo, un mundo donde solo ellos existían, un mundo del cual solo ellos tenían concomimiento "pronto terminara" pensaba el chico, lo pensaba pero no quería que esa fuera la realidad –me gustaría saber de ti incluso después de esta fiesta- le dijo Ania –a mí también me gustaría seguir en contacto contigo- miraba el suelo –¿tienes correo o algo por el estilo?- asintió con la cabeza –toma- le dio su celular para que lo apuntara –anótalo ahí, yo te agregare y así podremos seguir comunicándonos- sus dedos no eran muy hábiles para escribir rápidamente pero fue en ese momento en el que ella se dio cuenta de lo lindas que tenía las manos –aquí esta- lo tomo, lo leyó en voz alta para verificar que ese fuera –si es ese- le respondió y lo guardo de nuevo en la bolsa de su chamarra.
Ania guardo el aparato y se paró de la banca –bien es hora de que me vaya- él se paro para estar a la altura de ella – ¿por qué te vas?- ellas solo pudo sonreírle –por qué le prometí a mi mejor amiga llegar temprano, eso fue lo único que quería hacer que mis padres autorizaron- Bill asentía con la cabeza
–espero poder verte de nuevo Bill…- se cayó de inmediato –perdón, Bill ¿qué?- no pudo evitar preguntar –Bill Kaulitz- no quitaba su mirada de encima de ella, pero ahora era distinto, la que en un principio era pesada, ahora era como si la protegiera –ahora si lo puedo decir bien… espero poder verte de nuevo Bill Kaulitz-él le tomo una mano y se la beso –yo también espero verte pronto Ania Feller- una pregunta cruzo por su cabeza pero ella misma se respondió al momento, se abrazaron y se dieron un pequeño beso en la mejilla como despedida –eres genial ¿lo sabías?- le pregunto -¿genial en que aspecto?- contesto ella con otra pregunta –en todos- se tomaron de las manos y se vieron con tanta intensidad que cualquiera la hubiera sentido.
