Capítulo 3: El verdadero sentimiento
El Ouma Shu que el mundo estaba conociendo no era el mismo que en un principio apareció. Estaba consumido por la ira y las ganas de un mundo mejor pero a su manera. Surgieron apodos de parte de los súbditos como: el Rey negro, el tirano, entre otros. Pero lo que más le molestaba a él, era saber que lo estaba haciendo mal; estaba consciente de que su ira lo estaba consumiendo.
Entonces, dos días después de aquella conversación con Yahiro, una buena noticia había llegado a los oídos del Rey. Una noticia que lo alegró hasta lo más profundo de su corazón, dejando aflorar los ocultos sentimientos dentro de su imagen de tirano.
Aquel día, Shu está observando las estrellas en el tejado de la escuela; miraba al cielo para ver si encontraba alguna respuesta a su confusión. Lentamente dejó salir un suspiro de lamento y lleva su mano izquierda a su frente mientras baja su cabeza para pensar. Sus pensamientos eran confusos: ''¿Estaré haciendo bien? ¿Podré lograr lo que todos esperan de mí?''.
Sin embargo, lo que más le inquietaba eran sus verdaderos sentimientos. Las cosas que de verdad eran importantes para él, ¿Cuáles eran?
—Shu –dice aquella chica con voz suave y ligera.
—Hola Inori, ¿Qué haces aquí? –pregunta él sonriendo al verla.
—Shu, haz estado muy solo en estos días. Y me he sentido…
— ¿Qué pasa Inori? –pregunta él mientras se acerca a ella tocando sus manos y dándole una cálida mirada.
—Es que… los últimos días yo también me he sentido un poco sola y quería preguntarte algo –dice Inori de una manera tímida y sonrojada.
—Hoy haz hablado mucho, ¿Qué me tienes que decir? –exclama Shu con su sonrisa cálida y sosteniendo las manos de Yuzuriha. Él estaba un poco sorprendido de ver a Inori sonrojada, ella no era muy expresiva. En ocasiones pensaba que era un tipo de Kudere que no demostraba ningún sentimiento, pero a pesar de esto, Shu sentía una atracción hacia ella desde un principio.
—Es que… yo –dice Inori forzando sus labios a hablar.
—Ouma –kun, necesitamos que vengas con nosotros un segundo, creo que debes ver esto –dice la joven Kusama Kanon interrumpiendo la conversación.
—Kusama-san, estamos en una conversación importante ahora –exclama Shu un poco enojado.
—Hare despertó –dice Kanon dejando salir un pequeño llanto y partiendo a las lágrimas —Hare, mi mejor amiga, ella despertó y me enviaron a avisarte.
Emocionado y sin palabras, estaba perplejo y feliz de aquella noticia. Estaba impaciente y su corazón latía muy rápido. Entonces, dejando a Inori con las palabras en la boca, se aleja sin decir si quiera un adiós y corre hacia la habitación en donde ella se encuentra.
—Shu, no te vayas –dice Inori tristemente mientras ve a lo lejos a la persona a quien se le iba a confesar, corriendo para ver a su verdadera amada.
El corazón de Shu palpitaba a una gran velocidad, las ganas de ver a Hare eran inmensas. Estaba sudando por toda la cara, debido a los nervios que tenía. Sus manos temblaban y sus labios trataban de expresar el nombre de aquella chica en voz baja. Mientras corría pronuncia aquel nombre en voz baja una y otra vez: ''Hare, Hare, Hare''.
Justo cuando llega a su cuarto, afuera se encuentra Yahiro, Arisa, Tsugumi, Ayase y a la vez llegaba Kanon que corría detrás de Shu. Todos lo miran haciéndole una señal hacia la puerta, con una sonrisa en sus rostros.
Yahiro se acerca a Shu, y le da una palmada en el hombro. No era necesario que transmitiera ninguna palabra, Shu ya sabía lo que significaba. Era un gesto para decir felicidades. Todos estaban contentos de que Hare lograra sobrevivir.
Entonces, la enfermera Yuiko sale de la habitación y les dice a todos los que están afuera:
—Muy bien, dos minutos para cada uno de ustedes, ella necesita descansar y no puede hablar mucho.
La primera en entrar fue Kanon, quien una vez pasado los dos minutos salió de la habitación con lágrimas y quitándose sus lentes para secárselas. La segunda en entra fue Ayase y el tercero Shu.
Una vez está en aquella habitación, ve a esa joven lastimada y recostada en aquella cama. Sus cabellos castaños estaban sueltos y sus ojos café miraban con aprecio a aquel joven que había entrado. Su sonrisa y su rostro sonrojado le dieron la bienvenida a aquel Rey.
—Hola Shu, que bueno verte. Estoy contenta de que me vengas a visitar –dice ella en voz baja y un poco adolorida.
—Hare, ¿Cómo sigues? –exclama él acercándose a ella lentamente.
—Mejor, o al menos eso dicen. Tú me salvaste, por eso eres mi héroe —dice ella mientras trata de recostarse un poco en el espaldar de la cama. Pero un grito sale de ella y se lo impide.
— ¡Hare! No te esfuerces demasiado. Por favor, no lo hagas –dice él recostándola de nuevo y con una gran tristeza en su mirada. Simplemente, no podía verla en esas condiciones.
—Me duele si me muevo mucho, pero creo que estaré mejor pronto –le dice ella tocando el cabello de Shu.
Shu estaba sentado en una sila justo a su lado, agarrando su mano izquierda mientras la derecha de ella acariciaba los cabellos y las mejillas de Shu. Él se sentía feliz de estar con ella, emocionado de poder verla despierta, pero triste de verla sufrir.
—En serio, pensé que morirías. Tenía mucho miedo, no quería perderte –dice Shu cabizbajo y llorando al expresar su miedo.
—No moriré, tú ya me salvaste. Eres mi héroe Shu –dice Hare.
—Hare, yo…
Era tiempo de que Shu dejara salir cuales eran sus verdaderos sentimientos, ¿a quién de verdad amaba? Se lo preguntaba una y otra vez, pero está vez ya estaba decidido. Su verdadero amor era aquella persona que lo amó desde antes de unirse a los undertakers, desde antes de convertirse en el poseedor del Void Genoma, desde antes de tener la marca del Rey. Quien tuvo confianza en él desde un principio antes de él ser alguien importante para el mundo. Si, él amaba a aquella chica que le demostró cariño desde antes de que todo cambiara.
—Hare, quiero que sobrevivas porque… porque yo… -exclama tartamudeando mientras agarra su mano y se acerca a su rostro.
—Shu, ¿Esta vez, tú también sientes lo mismo? –pregunta Hare sonrojada y sonriendo avergonzada.
—Sí, Hare yo…
—Quiero decirte algo de cerca pero no puedo pararme, ¿te puedes acercar? –dice Hare.
Una vez que Shu acerca su rostro al rostro de ella, ella con sus dos manos acaricia las mejillas de él y le acerca su rostro aún más. Haciendo que sus labios se cruzaran formando el primer beso de ella, el beso de aquella persona a quién ella vio como un rey amable y bondadoso. Un beso transmitió el verdadero sentimiento de su corazón y el deseó de sus labios. Entonces, ella utiliza sus manos para despegar el rostro de su rey, separando el cielo de sus labios de los de Shu.
Con una cara totalmente enrojecida ella le expresa, con una sonrisa clara y con dos lagrimas saliendo de sus maravillosos ojos, lo que de verdad siente su corazón:
—Me gustas mucho
Entonces, Shu comprendía por fin cual era ese verdadero sentimiento que el tanto dudaba. Él amaba a Hare, pues fue la única que se fijó en él desde un principio y cifró toda su confianza en él. Quería estar con ella, ese era su verdadero deseo y sentimiento. Se dio cuenta de que él también amaba a aquella chica tan preciosa que tanto él ignoraba en un principio. Esa chica estaba herida y recuperándose en una cama, aquella chica era su amada Menjou Hare.
—Yo también te amo –exclama él sonriendo y sonrojado por aquel beso y dándose cuenta de lo que de verdad él sentía.
Ella al escuchar esto, se alegró mucho. Entonces, cerró sus ojos para dormirse otra vez y volver a descansar. Shu al ver esto, le da un beso en la frente, acaricia su cabello, la arropa con las largas sabanas y le dice amablemente con una voz suave, amorosa y cálida: ''dulces sueños, Hare''.
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