LA DESAPARICIÓN DE HERMIONE
CAPÍTULO 3: LA NUEVA CAZADORA DE GRYFFINDOR
-¡Sra. Pomfrey! –gritó Harry entrando a la enfermería, llevando en sus brazos a Hermione.
-¿Qué ocurre? ¿Qué gritos son esos, Potter? –preguntó la Sra. Pomfrey.
-¡Hermione!
-¿Qué le paso?
-Ha tenido un desmayo por unos dementores.
-Ponla sobre aquella cama –ordenó la enfermera
Harry la recostó con cuidado, mientras la Sra. Pomfrey buscaba en el estante una poción para hacerla volver del desmayo. Enseguida se acercó a la chica, observó su respiración, le tomó el pulso y acercó la poción a sus fosas nasales.
Poco a poco Hermione comenzó a reaccionar, abrió los ojos y se estiró discretamente.
-¿Estás bien? –preguntó Harry, bastante preocupado.
-¡Los dementores! –dijo Hermione, sobresaltándose.
-¡No te levantes! –ordenó la Sra. Pomfrey.
-Tranquila –dijo Harry-, ya se han ido.
Hermione se dejo caer sobre la almohada, respirando un poco más rápido.
-¿Por qué te afectaron tanto? –preguntó la enfermera
Harry también le dirigió una mirada de interrogación. La chica desvió los ojos y los clavó en la sábana blanca de la cama.
-Herm, ¿qué pasa? –dijo Harry, sentándose sobre la cama, tomándola de la barbilla y mirándola a los ojos.
-Nada –dijo ella-, simplemente recordé el momento en que esos mortífagos me pusieron la marca tenebrosa.
-No pienses en ello, ya paso –dijo Harry.
-No es así, ese recuerdo vivirá conmigo y quizás también esa horrible marca.
-¿Has usado la poción que te di? –preguntó la Sra. Pomprey
-Sí, pero es inútil –dijo Hermione, levantando discretamente la manga de su suéter.
Harry y la enfermera observaron el brazo de Hermione y vieron que la marca tenebrosa estaba más clara que nunca.
-Aún podemos probar otras pociones –dijo la enfermera.
La chica asintió.
-Todo va a estar bien –dijo Harry, Hermione sonrió.
-Ahora quiero que comas mucho chocolate –dijo la Sra. Pomfrey-, te daré un poco de poción para dormir sin soñar y te quedarás aquí hasta mañana.
-No es necesario, ya me siento bien –repuso la chica.
-Hermione, hazle caso a la Sra. Pomfrey –dijo Harry.
Sin más remedio, Hermione se comió el chocolate y bebió la poción. La Sra. Pomfrey sonrió y se fue para dejarla dormir.
-Me quedaré aquí hasta que te duermas –dijo Harry, contemplando a su amiga.
-Harry, ¿puedo pedirte un favor?
-Lo que quieras
-¿Recuerdas a Swin? –preguntó Hermione, a punto de caer dormida.
Harry asintió.
-Sé que a ella le gustaría mucho venir al partido de Gryffindor contra Ravenclaw. ¿Podrías enviar a Hedwig con una nota para invitarla? Ella vendrá, si tú la invitas. Te tiene mucho cariño y admiración.
-Lo haré
-Prométemelo –dijo Hermione
-Te lo prometo –dijo Harry antes de darle un beso en la frente, y sin poder contenerse la beso en los labios...
...Fue un beso muy tierno, apenas el roce de los labios, pero la sensación más dulce que Harry hubiese experimentado hasta entonces... Por un momento, creyó que aquello haría enojar a Hermione, pero ella se había quedado dormida antes de recibir aquel beso.
Harry salió de la enfermería para escribir a Swin, pero qué le iba a decir en esa carta si apenas había cruzado con ella un par de palabras. Iba hacia la lechucería, cuando se encontró con Millicent Bulstrode y Pansy Parkirson, quienes al verlo le cerraron el paso
-¿Qué paso, Potter? –preguntó Pansy con sonrisa burlona-. ¿Fuiste tan violento al cobrarle su deuda a Granger que ella terminó en la enfermería?
-Nunca me imaginé que fueras tan agresivo –exclamó Millicent, riéndose.
Harry las fulminó con la mirada, le hubiera gustado lanzarles un hechizo para dejarlas sin dientes, pero aparentemente eran unas "damas" y tenía que respetarlas, por lo que trató de seguir su camino sin hacerles caso.
-¡Pobre, Granger! ¿La lastimaste mucho? –exclamó Pansy y ambas chicas comenzaron a reírse con ganas.
-¡Ya basta! –dijo una voz ronca
Harry volteó, atrás de él se encontraba Snape.
Las dos chicas se callaron inmediatamente, sin embargo, Snape las miraba con disgusto.
-Le diré al Sr. Filch que las ponga a lavar baños sin magia por una semana, espero que así dejen de burlarse de los demás.
Las dos chicas asintieron, sabían que si protestaban el castigo aumentaría a un mes.
-Y ahora desaparezcan de mi vista –dijo Snape, dirigiendo una mirada severa a las chicas.
-Sí, señor –contestaron al mismo tiempo.
Las dos se fueron, Harry no sabía si darle las gracias a Snape o simplemente retirarse, pero enseguida, Snape lo miró con disgusto.
-¿Qué espera para irse, Sr. Potter?
-Nada, con permiso –dijo Harry, continuando su camino hacia la lechuceria.
Querida Swin:
Quizá te resulte extraño recibir una carta de mi parte, pero me gustaría invitarte al primer partido de la Copa de Quidditch, Gryffindor contra Ravenclaw, que se llevará a cabo el próximo sábado por la tarde. Hermione y yo te estaremos esperando.
Saludos
Harry James Potter
-¿Y Hedwig? –pensó Harry, buscándola entre todas las lechuzas, pero su preciosa lechuza blanca no se veía por ningún lado-. ¡Qué raro! ¿Dónde estará? Tendré que usar la lechuza de Ron.
Harry ató la carta a Pig y enseguida la vio elevar el vuelo, confiando en que la lechuza encontraría a Swin.
Por la tarde, después de clases Ron y Harry fueron a visitar a Hermione a la enfermería.
-Hola –la saludó Harry, acercándose hasta su cama y dándole un beso en la frente, conteniendo el deseo de volver a besarla en los labios.
-¿Cómo te sientes? –preguntó Ron.
-Mucho mejor –dijo Hermione-, pero estoy algo molesta
-¿Molesta? ¿Por qué? –preguntó Harry, seguramente era por lo del beso, a la mejor, ella aún estaba despierta cuando él la beso.
-Porque la Sra. Pomfrey no me quiere dar de alta. ¡Me voy a perder la clase de Aritmancia.!
-Ah, es eso –dijo Harry aliviado.
-Hermione, la vida no se acaba por una clase –dijo Ron.
-Ya le escribí a Swin –dijo Harry-. Ahora solo falta que Pigwidgeon regrese con la respuesta
-¿Pusiste a trabajar a Pigwidgeon? –preguntó Ron
-Lo siento, no encontré a Hedwig, no tengo ni idea de dónde pueda estar
-Seguramente salió a cazar–dijo Hermione.
-Quizás –dijo Harry.
Ron y Harry se quedaron en la enfermería y se pusieron a hablar de cosas agradables, haciendo reír a Hermione por el resto de la tarde.
Finalmente llegó el partido de Gryffindor contra Ravenclaw y tal como Sirius lo había prometido, llegó puntual a ver el juego.
Todo el equipo de Gryffindor había entrenado mucho y estaban seguros de poder ganarle a Ravenclaw.
-Hola, Harry –saludó Cho Chang.
-¿Qué tal? –dijo Harry, sorprendiéndose así mismo de lo indiferente que ahora le resultaba Cho.
La señora Hooch silbó, Lee Jordan comenzó a narrar el partido:
-Señores y señoras, bienvenidos al primer partido de la Copa de Quidditch. El enigma de hoy, es el nuevo capitán del equipo de Gryffindor, Harry Potter. Y como nuevo guardián tenemos a Ronald Weasley, quien está enamorado de...
-¡Jordan! –dijo la profesora McGonagall-. ¿Quieres narrar el partido?
-Sí, profesora –dijo Lee-. La quaffle la tiene Katie, burla a los cazadores de Ravenclaw y anota 10 puntos para Gryffindor.
Se oyeron los aplausos en las tribunas de Gryffindor, Harry alcanzó a ver que Sirius aplaudía.
-Ahora la quaffle en posesión de Ravenclaw –continuó Lee-, la cazadora lanza la quaffle y Ron Weasley la detiene.
Así transcurría el partido, Gryffindor ya llevaba 40 puntos y Ron no había permitido que Ravenclaw anotara ni una sola vez
En eso, Harry finalmente diviso la snitch, aceleró a toda velocidad, Cho lo seguía muy de cerca, Harry aceleró y pudo atrapar la snitch fácilmente.
-¡Gryffindor gana el juego! –gritó Lee Jordan-. ¡Bravo Gryffindor! Bien hecho.
Los aplausos en la tribuna de Gryffindor no tardaron en escucharse, aquello había sido un muy buen inicio de temporada.
-Estuviste genial –dijo Sirius a Harry-. Juegas tan bien como tu padre.
-¿Y qué dicen de mí? –preguntó Ron.
-Increíble –dijo Lavender-. La verdad no pensé que jugarás tan bien.
Ron se puso rojo.
-¡Ronald Weasley! –dijo una voz detrás de ellos-. ¿Por qué no nos dijiste que eras el nuevo guardián de Gryffindor?
Todos voltearon, era la Sra. Weasley acompañada de Arthur
-Hijo, estamos muy orgullosos de ti –dijo el Sr. Weasley con voz entrecortada.
-Has jugado muy bien –dijo la Sra. Weasley orgullosa-, pero si Ginny no nos avisa, no nos hubiéramos enterado. ¿Por qué no nos dijiste nada?
-Es que yo creí que no les causaría emoción –dijo Ron-, como mis hermanos ya han estado en el equipo o han alcanzado grandes victorias, pensé que lo mío no tenía gran importancia.
-Hijo, tú eres mucho muy importante para nosotros y estamos muy orgullosos de ti –dijo el Sr. Weasley
Ron sonrió feliz.
-¡Tienes que decírselo! –regañó Sirius a Harry
-No puedo –contestó el chico
-Ella tiene derecho a saber lo que sientes –exclamó Sirius
-No quiero perder su amistad
-¿Y si ella también siente algo por ti?
-Eso sería maravilloso, pero no puedo decirle nada, siempre que quiero confesarle mis sentimientos, siento mariposas en el estómago, mi boca no obedece las órdenes de mi cerebro y las palabras se quedan atoradas.
Sirius lo miró divertido, en ese momento, llegó Hermione acompañada de Swin.
-Hola Swin –saludó Harry.
Pero la elfina no contestó, tenía los ojos fijos en Sirius, quien también la miraba sorprendido.
-¡Sr. Black! –dijo Swin casi sin voz.
-¡No puede ser! –dijo Sirius-, entonces si eras tú...
Harry miró a Hermione para ver si ella entendía algo, pero ella estaba tan confundida como él.
-¿Tú estuviste con Hermione en la mansión Ryddle? –preguntó Sirius.
-Sí, señor
- ¿Cómo lograste sobrevivir hace catorce años al ataque de Voldemort? -preguntó Sirius-. Toda la casa quedo destruida.
-Logré sobrevivir porque esa noche yo no estaba en la casa de mis señores.
A Harry le dio un vuelco el corazón... No era posible lo que estaba suponiendo
-¿Swin, tú trabajaste con mis padres? ¿Eras la elfina doméstica de mi familia? – preguntó Harry
La elfina asintió
Por un instante Harry se sintió aturdido, debía estar soñando, enseguida tuvo toda clase de preguntas en la cabeza sin saber cuál de todas era la más importante. Hermione estaba tan sorprendida como él
-Yo trabajé hace muchos años para la familia Potter –explicó Swin.
-Hasta que tú padre la liberó –dijo Sirius.
-Cuando él se casó con la Srita. Evans, ambos se fueron a vivir al Valle de Godric y nació usted -dijo Swin, mirando a Harry-, yo me quedé a vivir con ustedes ellos debido al gran cariño que les tenía a sus padres y al cariño que empezaba a sentir por usted.
-Ahora comprendo porque me preguntabas tanto por Harry –dijo Hermione.
-¿Y dónde estabas la noche en que murieron Lily y James? –preguntó Sirius.
-Esa noche yo estaba en la casa cuidando de usted, Sr. Potter –explicó la elfina sin dejar de ver a Harry-. La Sra. Lily entró a la habitación, se veía muy preocupada, me pidió que fuera a buscar al Sr. Dumbledore, que tenía un mal presentimiento. Yo fui a buscarlo, pero no logré encontrarlo, por lo que regrese a la casa, cuando llegué, todo había sido destruido. El Sr. Hagrid ya se lo había llevado a usted a vivir con sus tíos. Entonces lo culpe a usted, Sr. Black -miró a Sirius-, muchos años pensé que usted había sido quién los había traicionado, que usted era el culpable de que los señores murieran, y que el bebé al que yo quería como mío, hubiese sido separado de mí
-¿Qué hiciste después de que mis padres murieron? –preguntó Harry
-Trabaje en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas durante doce años como voluntaria, hasta que supe el Sr. Black, escapó de Azkaban. Yo tuve miedo, pues lo consideraba un mortífago, dejé mi trabajo y me fui a vivir a Pequeño Hangleton. Hace poco más de un año, empezaron a haber rumores muy fuertes sobre la mansión Ryddle, yo supuse que el Sr. Tenebroso y usted se habían vuelto a encontrar y todo el tiempo creí eso, hasta que hace unos meses, leí en el Profeta que una chica llamada Hermione Granger había desaparecido.
Hermione le sonrió.
-Yo no la quería a usted, señorita, no la quería por todo lo que Rita Skeeter había dicho sobre usted y sus engaños, la odiaba por hacer sufrir al Sr. Potter, pero casualmente había rumores de que habían visto a una chica en la Mansión Ryddle, un día pase por la mansión y vi al Sr. Peter Pettigrew, entonces supe que Sirius Black era inocente.
-¿Y luego? –preguntó Harry interesado.
-Al ver a la señorita Granger en la mansión Ryddle, comprendí que no era mala, entonces me dispuse a ayudarle y a hacerle compañía todo el tiempo
Harry no sabía que pensar, jamás pensó que sus padres habían tenido una elfina doméstica, pero se sintió feliz al ver todo el cariño que ella les había tenido a sus padres, el cariño que le tenía a él y a Hermione.
-Estoy encantado de conocerte –dijo Harry finalmente.
La elfina lo abrazó y rompió a llorar.
-Pero no llores –dijo Harry un poco incómodo y dándole unas palmaditas torpes
La elfina lo soltó y enjuago sus lágrimas, en eso se volvió hacia Sirius.
-Sr. Black –le dijo-, quiero pedirle una disculpa por todo el tiempo que lo considere culpable.
-No fue tu culpa –dijo Sirius-. Todos creían que yo traicione a Lily y a James.
-Pero no fue así, usted es bueno –dijo la elfina, Sirius sonrió.
Al terminar el día, Harry y Hermione no tuvieron más remedio que despedirse de Sirius y de Swin, pero antes de que Sirius se fuera Hermione y Harry le mostraron el frasco que contenía el escarabajo.
-Es Rita Skeeter –explicó Hermione
Sirius examinó el frasco con mayor atención
-Ella es una animaga ilegal –añadió Hermione
-Y queremos que el Ministerio de Magia lo sepa. ¿Puedes llevarla al Ministerio y revelar su secreto? –preguntó Harry
-Puedo entregarla al Departamento de Regulación Mágica –dijo Sirius-, ellos sabrán qué hacer.
Harry y Hermione regresaron a la sala común, allí encontraron a Ron en una esquina, estaba bastante pálido.
-¿Por qué lo hice? ¿Por qué? –exclamó Ron
Harry y Hermione se miraron preocupados
-¿Qué ocurre, Ron? –preguntó Hermione
-Soy un tonto, no tenía porque hacerlo –dijo Ron metiendo la cara entre las manos
-¿Qué hiciste? –preguntó Harry
-Estaba en el lago con Lavender y la bese...
Ron volvió a meter la cara entre las manos
-¿Y qué paso? –preguntó Harry
-No lo sé, me eche a correr –dijo Ron agachándose, Harry y Hermione se miraron apunto de reírse
-Tienes que hablar con Lavender –dijo Hermione, estoy segura que ella no está enojada, más bien yo creo que está confundida
-Ve a buscarla –dijo Harry
-Está bien –dijo Ron, poniéndose de pie
-Suerte –dijeron Harry y Hermione
Ron salió de la sala común y Harry soltó la carcajada que había estado reprimiendo
-Pobre Ron –dijo Hermione-, no te rías Harry
-Lo siento
Hermione tomó asiento en uno de los sillones e hizo aparecer varios libros.
-¿Qué vas a hacer? -exclamó Harry
-Tarea –contestó la chica-, y si no me equivoco tú también tienes deberes pendientes.
-Estoy cansado –dijo Harry recostándose.
Hermione se encogió de hombros y clavó la vista en uno de sus libros.
-Harry, ¿te apetece un partido de ajedrez? –preguntó Patil desde el otro extremo de la sala común.
-¿Por qué no? –dijo Harry, yendo a jugar con la chica.
Hermione por poco entierra la pluma sobre el pergamino que redactaba cuando vio que Harry se paró y fue a jugar con Patil una partida que duro una eternidad, al grado que ella terminó todos sus deberes y ellos seguían jugando, molesta se levantó y se fue a su dormitorio.
Al día siguiente, Ron y Harry bajaron a desayunar, pero no encontraron a Hermione en el gran comedor.
-¿Cómo te fue con Lavender? –preguntó Harry
-Bien –dijo Ron
-¿Así nada más?
-Lo demás no pienso decírtelo.
-¿Ya son novios?
-Aún no
Hermione apareció en ese momento en el gran comedor, pero se fue a sentar junto a Neville y Ginny.
-¿Está enojada? –preguntó Ron
-No lo sé –dijo Harry
Al terminar de desayunar, Ron fue a buscar a Lavender y Harry se acercó a Hermione.
-Hola
-Buenos días –dijo ella secamente.
-¿Qué tal dormiste? –preguntó Harry
Hermione no iba a decirle que no se quedo dormida hasta que vio a Patil entrar al dormitorio a la una de la mañana, feliz porque había ganado una partida de ajedrez.
-Bien –contestó la chica con frialdad.
Los dos fueron a clase de Pociones y nuevamente Hermione volvió a esquivarlo, sentándose cerca de Lavender y Seamus. Harry estaba super desconcertado, sin poder entender porque ella estaba tan enojada. Antes de empezar la clase, Patil lo saludó y le ofreció una revancha, Hermione le clavó los ojos desde el otro extremo del salón, entonces Harry en vez de anotar los ingredientes de la poción, comenzó a escribir una carta.
Querida Hermione: No me gusta estar lejos de ti…
"Esto está muy mal" –pensó Harry, deteniéndose y tachando todo.
Querida Hermione: No entiendo porque estás enojada, pero si he hecho algo mal
-¿Qué haces? –preguntó Ron
-Nada –dijo Harry, tratando de ocultar el pergamino.
-Vamos, déjame ver –dijo Ron, quitándole la carta y leyendo sus dos únicos renglones.
-Aún no la termino, la vengo empezando –dijo Harry.
-¡Sr. Potter y Sr. Weasley, empiecen a trabajar! –gruñó Snape
-Sí –dijeron los dos, concentrándose en su poción.
-Potter, muéstrame tu lista de ingredientes, ¿ya los copiaste?
-Ya –dijo Harry, tratando de esconder el pergamino.
-Enséñame tu pergamino con los ingredientes –le ordenó Snape.
-Este...
Snape le quitó el pergamino y lo leyó entre dientes. Harry imploró con todas sus fuerzas para que Snape no fuera a leerlo delante de la clase
-Que bien –exclamó Snape en voz muy alta-. Aquí hay algo para la Srita. Granger, aunque por lo visto Harry Potter todavía no termina de redactarlo. Tendrá que hacerlo después de clase y después de cumplir con su castigo. ¡Potter, te quedarás a limpiar la mazmorra!
Después Snape tiró el pergamino
Cuando la clase terminó todos los alumnos salieron, menos Malfoy que se deleitó mandando a Harry una sonrisa burlona.
-Antes de que se me olvide –dijo Snape, dirigiéndose a ambos chicos-, durante mi clase tienen que poner atención, así que más les vale que aparten la vista de la Señorita Granger o ambos estarán reprobados
Malfoy se fue de la mazmorra y Snape se puso a hacer sus cosas, mientras Harry limpió la mazmorra sin magia, jurando algún día vengarse de él.
Harry terminó su castigo y fue directo a su sala común, al llegar encontró a Hermione concentrada nuevamente en sus tareas escolares.
-Hola –saludó Harry
Ella levantó la vista
-¿Terminaste tu castigo? –dijo la chica.
-Sí
-¿Y qué estabas escribiendo?
-Sólo era un pergamino para preguntarte por qué estás enojada conmigo.
Hermione desvió los ojos, no podía decirle que estaba celosa.
-Porque deberías preocuparte más por tus deberes, en vez de perder el tiempo en partidas de ajedrez –dijo Hermione.
-¿Y eso es todo? –exclamó Harry
-¿Te parece poco?
-Sólo fue un juego
Hermione frunció el ceño, pero enseguida cambio su expresión. No podía condenar a Harry por eso, se suponía que no debía sentir celos, pero si él pudiera sentir lo que ella sentía. ¿Cómo se había enamorado de él?
-Creo que exageré –dijo Hermione.
Harry sonrió.
-Tú ganas –dijo Harry sentándose junto a ella y abriendo sus libros-. Haré mis deberes.
Una semana después, cuando el trío se encontraba desayunando una lechuza entró con "El Profeta".
Los tres miraron el ejemplar, tenía una foto de Rita Skeeter en la primera página bajo unas doradas que decían "La verdadera historia de Rita Skeeter", y un enorme artículo que decía la verdad acerca de su persona y la manera de obtener sus reportajes.
-Perfecto –dijo Hermione feliz
-No puedo creerlo –dijo Ron-, el Ministerio le prohibió escribir, no podrá hacerlo hasta dentro de cinco años.
-Espero que con ese castigo se le quiten las ganas de escribir mentiras –dijo Harry
-Supongo que sí, tendrá tiempo de sobra para reflexionar –dijo Hermione.
Después del desayuno, los tres fueron a clase de Hagrid y después tuvieron clase de Historia de la Magia, al salir Harry y Hermione se dieron cuenta de que habían perdido a Ron, en alguna parte a lo largo de la mañana.
-¿Dónde te metiste hoy? –preguntó Harry en cuanto vio llegar al pelirrojo a la sala común ya una vez entrada la noche
-Tengo que dormirme –dijo Ron
-Ron ¿no nos vas a decir adónde fuiste? –preguntó Hermione
-Fui a dar un paseo –dijo Ron fingiendo sueño
-¿Adónde? –preguntó Hermione
-¿Con quién? –preguntó Harry
-Con Lavender, pasamos la tarde en Hogsmeade
-¿A Hogsmeade? –exclamó Hermione-. ¿Quieres que te expulsen?
-¿Y cómo te fue? –preguntó Harry con sonrisa pícara
-Sólo la invité a tomar una cerveza de mantequilla a Las tres escobas –dijo Ron con aire misterioso y subiendo las escaleras hacia su dormitorio.
Pasaron los días y cada vez estaba mucho más próximo el partido contra Hufflepuff. Harry hacía entrenar muy duro al equipo, no podían arriesgarse a perder el partido.
Un día en un entrenamiento, Katie se lesionó fuertemente el brazo cuando una bludger fue directamente hacia ella y Katie no pudo esquivarla
-¿Estás bien? –preguntó Fred, corriendo a su lado en cuanto bludger la golpeó.
-No –dijo Katie con un gesto que indicaba dolor-. Creo que me he rotó el brazo.
-Vayamos con la señora Pomfrey –dijo Alicia-. Tiene que revisarte
-Vamos, yo te llevó –dijo George, cargando a Katie
Todo el equipo se dirigió a la enfermería, al llegar allí, la señora Pomfrey revisó el brazo de Katie
-Les tengo malas noticias –dijo la enfermera después revisarla-, no podrá jugar en los siguientes partidos, su brazo está muy lesionado
-¿No puede hacer nada? –preguntó Harry-, Katie es muy importante para nuestro equipo.
-Lo siento, no hay que pueda hacer –dijo la señora Pomfrey-. Voy a entablillar el brazo
-Pero, Sra. Pomfrey –dijo George-, usted ha hecho crecer los huesos en una sola noche, ¿no puede hacer nada por Katie?
-Esta niña necesita tener el brazo en reposo y no andar exponiéndose en esos juegos tan salvajes, ahora salgan de aquí porque tengo que inmovilizarle el brazo.
Todos los chicos salieron dejando a Katie con la Sra. Pomfrey.
-Serio problema –dijo Angelina-. No hay nadie que pueda ocupar su lugar
-Tenemos que encontrar a alguien más –dijo Harry
-¿Quién? –preguntó Fred
-¡Lavender Brown! –gritó Ron, entrando a la sala común seguido de Harry
-¿Qué pasa? –preguntó Lavender, quien estaba tranquilamente platicando con Hermione
-Eres nuestra salvación, Katie se lesionó y necesitamos a alguien más en el equipo –dijo Ron anhelante-. ¿Qué dices? ¿Juegas?
-Ni me mires –dijo Lavender-. Yo no le hago a eso, perderían con toda seguridad
-¡Granger! –dijo Harry, mirando a Hermione-. Tú podrías entrar en el equipo
-¿Estás loco? –exclamó Hermione-. ¡Eso es de bárbaros! Ni siquiera me gusta volar.
-Está bien –dijo Harry-. Si no quieres no, le preguntaré a Patil –e hizo ademán de ir a buscarla
-Espera –dijo Hermione, celosa-. No sé nada de quidditch, pero si me enseñas, te prometo que haré todo lo que este de mi parte.
-Gracias –dijo Harry, sonriendo feliz.
-De nada –dijo Hermione, pensando en el tremendo lío en el que acababa de meterse.
-Vamos al campo –dijo Harry
-No tengo escoba –objetó Hermione
-Puedes jugar con la Saeta de Fuego –dijo Harry
-Iré por ella –dijo Ron
Ron no tardó en bajar con la escoba
-Harry, ven conmigo un momento –dijo Ron apartando a Harry de las chicas
-¿Qué ocurre? –preguntó Harry
-El amor te ha cegado, Hermione no sabe nada de quidditch –dijo Ron en voz baja
-Sabrá –dijo Harry con determinación
Pronto estuvieron en el campo de quidditch
-Ven –dijo Harry montando en su escoba-. No es tan difícil, conoces perfectamente bien las reglas, no sé cuántas veces las has leído en "Quidditch a través de los tiempos". Sólo te falta la práctica y es muy sencillo, monta en la escoba.
Hermione obedeció, le costó trabajo mantener el equilibrio, pero al cabo de unas horas, se encontraba volando por un lado de Harry.
-Ahora te lanzaré la quaffle –dijo George
Hermione asintió, George lanzó la pelota y contrario a lo que esperaba, Hermione pudo recibirla y devolvérsela.
-Wow, no eres tan mala –exclamó Fred.
Para Hermione, el simple hecho de pensar que Harry le pidiera a Patil estar en el equipo, le hacía dar lo mejor de ella misma y perderle el miedo a la pelota.
Alicia lanzó nuevamente la quaffle, Hermione lanzó el pase a Angelina.
-¡Cuidado con la bludger! –gritó Fred, Hermione pudo esquivarla por un pelo.
-Ahí te va la quaffle –gritó Angelina, devolviéndole la pelota a Hermione, la chica alcanzó a recibirla.
-Ahora tira –gritó Harry. Hermione obedeció, lanzó la pelota hacia los aros haciendo que entrase por uno de ellos.
-¡Bien! –dijo George.
-¡Tienes que hacerlo más rápido! –exclamó Harry
Y así, todo el resto de la tarde se la pasaron entrenando, cuando llegó la hora de la cena, Hermione había mejorado bastante.
Durante los siguientes días, Hermione y Harry dedicaron la mayor parte de su tiempo a entrenar y antes de lo que Hermione imaginó, llegó el día del partido contra Hufflepuff
-¿Nerviosa? –preguntó Harry a Hermione minutos antes de salir al campo
-Mucho –contestó Hermione, quien estaba bastante pálida, aún así a Harry le parecía hermosa con su nuevo uniforme de quidditch y su cabello recogido en una cola.
-Todo va a salir bien –aseguró Harry.
-Tengo miedo –dijo Hermione, abrazándolo.
-No va a pasar nada –dijo Harry mientras la estrechaba con fuerza entre sus brazos-. Estoy seguro de que lo harás muy bien.
Hermione al sentir el calor de Harry y saber que él confiaba en ella, se sintió mucho mejor.
Pronto todo el equipo de Gryffindor salió al campo, enseguida apareció el equipo de Hufflepuff y después salió la Sra. Hooch.
-Bienvenidos al partido de Gryffindor contra Hufflepuff –dijo Lee Jordan, comenzando a narrar- Angelina tiene la quaffle, pasa a Granger, increíblemente Granger la recibe y es capaz de volar con ella, no puedo creerlo ha lanzado un pase a Alicia, Alicia recibe la pelota, está cerca del aro, burla al cazador de Hufflepuff, tira y anota 10 puntos para Gryffindor.
La porra de Gryffindor estalló en aplausos
-Estoy sorprendido –dijo Lee-, Angelina recupera la quaffle, lanza un pase a Alicia, Granger ha logrado volar diez minutos sin caerse de la escoba y recibe la quaffle. Increíble, Granger acaba de anotar 10 puntos para el equipo de Gryffindor.
Hermione sonrió, ni ella misma podía creer que había anotado 10 puntos, volteó a ver a Harry quien le sonreía ampliamente, sintiéndose orgulloso de ella.
El partido continuó, Gryffindor estaba acabando con Huffepuff, al no tener a Cedric como capitán el equipo había decaído bastante.
-Angelina recibe un pase de Granger, Angelina tiene la quaffle, se acerca al aro, tira y marca 10 puntos más para Gryffindor –narraba Lee Jordan
Finalmente, Harry pudo divisar la snitch, aceleró a toda velocidad, el nuevo buscador de Hufflepuff lo seguía muy de cerca, pero Harry pudo atrapar la snitch, asegurando el triunfo para Gryffindor.
Toda la tribuna de aplaudía y victoreaba, Gryffindor con esa victoria se convertía en el equipo favorito para ganar la final contra Slytherin.
-¡Jugaste muy bien! –dijo Harry a Hermione, abrazándola.
-Tengo que reconocer que no eres tan mala –dijo Ron, dándole unas palmadas en el hombro.
-Me alegra que hayas sido tú quien esté mi lugar –dijo Katie a Hermione.
-Gracias –contestó Hermione feliz y con los ojos ligeramente empañados.
-Han jugado muy bien –dijo Sirius a Harry, Ron y Hermione
-Gracias –contestaron ellos.
-Hagrid nos está esperando en su cabaña, nos invita a tomar una cerveza de mantequilla para celebrar la victoria –dijo Sirius
-¿Has sabido algo de Swin? –preguntó Hermione a Sirius, ya una vez en la cabaña de Hagrid
-Sí, le he pedido que cuide de la casa que el Ministerio de Magia me dio, yo no tengo tiempo de limpiarla... Claro que le pagó por ello –se apresuró a aclarar al ver la cara de Hermione.
-¿Por qué no vino al juego? –preguntó Harry
-¿Olvidan que es voluntaria en San Mungo? –dijo Sirius-. Les manda saludos y se disculpa por no haber podido acompañarlos.
-Dile que tiene que venir a la final –dijo Harry
-Claro –dijo Sirius-. Por cierto, ¿ya tienen sus parejas para el baile de Navidad?
-¿Baile de Navidad? –preguntaron Harry y Ron espantados.
-Sí, el baile de Navidad –dijo Sirius- ¿Cómo? ¿No lo sabían?
-No –dijeron los tres chicos
-Quizá Dumbledore pensaba decírselos más adelante –dijo Sirius.
-No me gustan los bailes –dijo Harry-, son tremendamente aburridos.
Ron estuvo de acuerdo
-Eso es porque no saben bailar –explicó Hagrid a Sirius-. El año pasado los dos se quedaron sentados, platicando durante todo el baile.
-Pero este año será diferente ¿verdad? –dijo Sirius, dirigiéndose a Harry y a Ron.
-Claro que si, voy a pedirle a Lavender que sea mi pareja de baile –dijo Ron-. Además tengo que estrenar la túnica de gala que me han regalado mis hermanos.
-¿Y tú, Harry? ¿No piensas pedirle a nadie que vaya contigo al baile? –dijo Sirius, guiñándole un ojo.
-Sí, un día de estos –dijo Harry
Después de una breve convivencia, Sirius se fue, los tres chicos se despidieron de Hagrid y se fueron a la sala común de Gryffindor para seguir festejando su victoria con el resto de la casa.
-¿De verdad piensas invitar a Lavender al baile? –preguntó Harry a Ron, al salir un día de clase de adivinación
-Sí –dijo Ron-. -¿Y tú? ¿No le vas a decir nada a Hermione?
-La semana que viene –dijo Harry- No, hasta dentro de 15 días o 20.
-Sólo espero que nadie se te adelante –dijo Ron-. Te veré luego, tengo que buscar a Lavender.
-Buena suerte –dijo el ojiverde.
Harry se dirigió a la biblioteca para buscar a Hermione.
-Hola –dijo Hermione al verlo llegar, estaba sentada en una mesa hojeando un pesado volumen
-Hola –contestó Harry, sentándose en la misma mesa
-¿Dónde está Ron? –preguntó Hermione
-Fue a pedirle a Lavender que sea su pareja de baile
-Muy bien –dijo Hermione
Harry tomó el primer libro que vio sobre la mesa y se puso a leerlo, Hermione lo miraba disimuladamente, deseando que Harry le pidiera que fueran al baile juntos, pero por primera vez, Harry parecía estar realmente concentrado en un libro.
Minutos después, llegó Justin Finch-Fletchley a su mesa.
-Hermione ¿puedo hablar contigo un momento? –preguntó Justin
Harry dejó de leer y volteó a ver a Justin
-Claro –dijo Hermione sorprendida.
-Pero aquí no –dijo Justin-. ¿Puede ser allá? -señaló un rincón de la biblioteca que estaba vacio
-Sí –dijo Hermione, dejando la pluma y poniéndose de pie
Harry miró a Justin como a un insecto y vio cómo se alejaba con Hermione. Todo el tiempo que ellos dos estuvieron hablando, Harry no les quitó un ojo de encima; al poco tiempo Justin salió de la biblioteca y Hermione regresó a donde estaba Harry, su rostro estaba impasible.
-¿De qué hablaron? -preguntó Harry sin poder contenerse
-Me ha pedido que vaya con él al baile –dijo Hermione, quien volvía a sentarse y a tomar la pluma para continuar su trabajo
-¿Qué? –exclamó Harry, no podía creer que alguien se le hubiera adelantado
-Que me ha pedido que vayamos juntos al baile –dijo Hermione, sin darle la mayor importancia
-¿Y qué le has contestado? ¿Vas a ir con él?
-Le dije que lo pensaría
-¡No irás con él! –gritó Harry
Los que estaban en la biblioteca voltearon a verlos
-¿Y quién te crees tú para decirme qué hacer? –dijo Hermione, bajando la voz
-He dicho que no quiero que vayas con él –dijo Harry con brusquedad
-¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en él? –repuso Hermione
-¡No me gusta! –exclamó Harry
-Creí que era tu amigo –dijo Hermione
-No lo es, y por lo tanto, tú no debes de ir con él
-Escucha –dijo Hermione, perdiendo la paciencia-, tú no tienes ningún derecho para decirme con quién ir o con quién no.
Harry sabía que Hermione tenía razón, pero le daba lo mismo que si no la tuviera, así que exclamó:
-¡Si lo tengo y he dicho que no!
-No voy a discutir contigo –dijo Hermione, parándose y recogiendo sus cosas, después salió de la biblioteca dirigiéndose a la sala común de Gryffindor.
Harry aventó los libros que había sobre la mesa, estaba furioso. No sabía con quién de los dos estaba más enojado, si con Justin o con Hermione.
-¡Harry! –dijo Ron, llegando en ese momento- ¡Lavender aceptó ir conmigo al baile!
-Que bien –dijo Harry algo sarcástico.
-¿Estás enojado? –preguntó Ron
-¡Justin le pidió a Hermione que fuera con él al baile! –soltó Harry
-¿Y Hermione que dijo?
-¿Hermione? –exclamó Harry furioso-. Hermione en vez de decirle que no, le dijo que lo pensaría. ¿Qué es lo que tiene que pensar?
-Tienes que pedirle que vaya al baile contigo –dijo Ron
-¡No voy a pedirle nada! –gritó Harry
-¿Entonces vas a permitir que ella vaya con Justin? –preguntó Ron
-Que haga lo que quiera –dijo Harry al tiempo que recogía sus cosas para salir de la biblioteca
-¡Hermione! –gritó Lavender feliz, entrando al dormitorio de las chicas- ¡Ron me ha pedido que vaya al baile con él!
-Me alegro mucho –dijo Hermione
-¿Te ocurre algo? –preguntó Lavender al notar que Herm tenía los ojos rojos
-Nada –mintió Hermione
-Puedes confiar en mí –dijo Lavender
-Tuve un disgusto con Harry, se enojó porque Justin me invitó al baile.
-¿Estaba celoso? –preguntó Lavender, Hermione asintió
-¿Por qué no es capaz de pedirme que vaya con él al baile? –preguntó Hermione
-Harry pensaba pedírtelo, Ron me lo dijo
-¿De verdad? –preguntó Hermione sonriendo
-Sí –dijo Lavender-. ¿Y Justin?
-Le dije que no en ese momento, pero él me pidió que lo pensará.
-Pobre Harry, seguramente está verde.
-¿Bajamos a cenar? –preguntó Hermione, sintiéndose mejor
-Sí, vamos porque me muero de hambre –dijo Lavender
-Eso no es cierto, te mueres de ganas de encontrarte con Ron –dijo Hermione, guiñándole un ojo a su amiga, Lavender se sonrojó inmediatamente.
Harry se encontraba cenando con Ron, vio entrar a Hermione y a Lavender, quienes se sentaron en un lugar apartadas de ellos.
-Habla con ella –le dijo Ron.
Harry se levantó y fue hacia dónde estaban las chicas.
-Hermione, cuando termines de cenar, ve al lago, por favor, tengo algo que decirte
-Está bien –dijo la chica
-Bien –dijo Hermione al llegar al lago, donde Harry la esperaba-. ¿De qué quieres que hablemos?
-Hermione –dijo Harry sin saber cómo empezar-. Quiero disculparme por la forma en que me comporte contigo
Hermione lo miró sin expresión alguna
-Lo lamento –dijo Harry, mirándola a los ojos.
¡Qué ojos! –pensó Hermione- ¿Por qué no puedo resistirme a ellos?¿Tendrán algún poder especial que hacen que con solo mirarlos le perdone todo? Tendré que leer "Poderes secretos de los ojos" y "Descubra la magia que guardan sus ojos"
-¿Me perdonas? –volvió a preguntar Harry al ver que Hermione no respondía
-Todo queda perdonado y olvidado –dijo Hermione sonriendo-, pero aún así, no entiendo porqué estabas tan enojado
-Es que Justin se me adelanto. Él te hizo una pregunta que yo pensaba hacerte
-¿Qué pregunta? –preguntó Hermione, implorando que fuera la que ella deseaba
-¿Quieres ir al baile conmigo? –preguntó Harry dando gracias a los cielos de que no se le hubiera trabado la lengua, Hermione le sonrió
-Sí quiero –contestó
-Gracias, Herm –dijo Harry feliz
Los dos caminaron por el lago, hasta que de repente Hermione se sintió observada por unos ojos ocultos en la copa del árbol.
-¡Harry! ¡Es Hedwig! –dijo Hermione, reconociendo a la lechuza de Harry
Harry volteó la mirada, y efectivamente era Hedwig.
A ambos les sorprendió mucho encontrarla, ya que después de haberla buscado por todos lados durante algún tiempo, la habían dado por perdida
-¡Hedwig! –la llamó Harry.
Hedwig bajó del árbol, le dio un suave pellizco a Harry en la palma de la mano y después volvió a subir hasta el árbol en el que se encontraba.
-¡Hedwig! Baja de ese árbol –dijo Harry, acercándose a ella, pero la lechuza no obedeció.
-Creo que quiere que subas –dijo Hermione
-¡Genial! –exclamó Harry mientras buscaba la forma de trepar el árbol
No tardó mucho en subir y llegar hasta donde Hedwig se encontraba, a medida que iba subiendo, entendió por qué Hedwig había estado desaparecida durante tanto tiempo. Resultó que su lechuza tenía cinco pequeñas crías idénticas a ella
-¡Hedwig! –dijo Harry sorprendido, aquello era lo último que se hubiera imaginado
-¿Qué ocurre? –preguntó Hermione, quien se había quedado debajo del árbol
-Hedwig tiene cinco crías –respondió Harry
-¿De verdad? –preguntó Hermione, comenzando a trepar al árbol
-Ten cuidado, no te vayas a caer –dijo Harry, dándole la mano para ayudarla a subir
-¡Que lindas! –dijo Hermione al llegar hasta donde estaba Harry, viendo a las cinco pequeñas y blancas lechuzas.
Los dos chicos dieron de comer a las lechuzas, como quien alimenta a las palomas y después de aquella noche, los dos tuvieron la costumbre de ir a ver a las lechuzas todas las tardes al terminar el entrenamiento de quidditch.
-Ginny –preguntó Harry- ¿Has visto a Hermione?
-Creo que está en su dormitorio –contestó Ginny
-Bueno, iré a buscarla–dijo Harry
-¿Hermione? –llamó Harry a la puerta-. ¿Estás ahí?
Nadie respondió, Hermione no se encontraba allí, quizás había bajado a ver a las lechuzas, por lo que Harry se dirigió al lago, pero allí tampoco la encontró.
El problema fue que tampoco encontró el nido con las dos pequeñas lechuzas, solamente encontró a Hedwig quien en esos momentos volaba dando vueltas estilo Pigwidgeon, dándole a entender que le habían quitado a sus crías.
-¿Buscabas algo, Potter? –preguntó Malfoy
-Las lechuzas ¿dónde están? –exclamó Harry, volviéndose a Malfoy con mirada amenazadora.
-Me he llevado mis lechuzas –contestó Malfoy
-¿Tus lechuzas?- exclamó Harry
-¿Quién crees que es el padre de las crías? –exclamó Malfoy, señalando a una lechuza macho color gris, que estaba sobre el árbol en el que antes estaba el nido con las lechuzas, evidentemente aquella lechuza era de Draco.
-¿Dónde están las lechuzas? –volvió a preguntar Harry amenazadoramente.
-Son mías –contestó Malfoy.
-No son tuyas –exclamó Harry-, son de Hedwig.
-Son de Ashwin –dijo Malfoy-, por lo tanto yo me quedó con ellas –y dicho esto, se fue.
Harry lo vio irse, pero estaba decidido a averiguar dónde estaban las lechuzas, no iba a permitir que Malfoy se quedara con ellas.
Hedwig seguía zumbando, haciendo un gran escándalo y la lechuza de Malfoy tampoco parecía contenta de que Malfoy se hubiera llevado a sus crías.
Harry se dirigió al gran comedor, encontrándose allí con Hermione, estaban empezando a cenar, cuando llegó Ron con la más grande sonrisa que Harry le hubiese visto en su vida.
-Adivinen –dijo Ron
-¿Qué? –dijo Harry, sabiendo perfectamente lo que iba a escuchar
-Lavender y yo ya somos novios
-¡Felicitaciones Ron! –dijo Hermione.
-Gracias
-¡Felicidades! –dijo Harry
"¿Por qué Lavender tuvo que decirle que si? ¿Porqué?" -pensó Harry
Toda la cena Ron no paró de hablar un momento de Lavender, Harry estaba seguro que su mejor amiga estaba bajo el hechizo de un filtro amoroso. Finalmente, los tres terminaron de cenar, iban saliendo del gran comedor cuando escucharon una voz.
-¡Potter!
Harry se volvió y para su desagrado, quien lo llamaba era Malfoy
-¿Qué quieres? –exclamó Harry, mirándolo como un chicle en el zapato.
-Tengo un negocio que proponerte.
-¿Qué quieres? –exclamó Harry, acercándose a él
-Toma –dijo Malfoy, extendiéndole un sobre cerrado
Harry le arrebató el sobre de muy mala gana.
-¡No faltes! –dijo Malfoy antes de alejarse.
-No abras ese sobre, puede ser peligroso –dijo Ron
-Es mejor que te deshagas de él –dijo Hermione
-Lo tiraré después –dijo Harry, guardando el sobre en la bolsa de su capa
-Así que el pequeño Ronnie ya tiene novia –dijo Fred a Ron en cuanto estuvieron en la sala común.
-No me llamo Ronnie
-¡Felicitaciones Ron! –dijo George tendiéndole la mano
Ron cometió el error de estrecharle la mano y al instante su mano comenzó a temblar como si le hubieran dado una descarga eléctrica.
-¡Funciona! –exclamó George feliz soltando la mano de Ron
-¿Estás bien? –preguntó Hermione a Ron
-Creo que sí –dijo Ron tembloroso
-Solamente son unos toques inofensivos –dijo Fred.
-¿Inofensivos? –exclamó Ron-, casi me matan
-Le hubiéramos hecho un favor a Lavender –dijo George
Antes de acostarse, Harry abrió el sobre que Malfoy le dio en el gran comedor:
Potter:
Te reto a un duelo, hoy a las 12 de la noche.
Te veré en la entrada del gran comedor, quien gane se queda con las lechuzas.
No faltes, a menos que tengas miedo.
Atentamente
Draco Malfoy
PD. Si no vas sabré que eres un cobarde
