Unos cuantos reviews menos que en el cap anterior, pero lo entiendo – comparado con el primero este segundo ha sido un poco soso XD. Pero ya sabéis que las historias no pueden desarrollarse todas en unas pocas palabras y me alegra que aun así haya tanta gente siguiendo la historia. Espero que este capítulo supla las carencias del anterior (dos en la misma semana, merezco un caramelito ;D)
Gracias de nuevo a todos por leer y comentar esta historia :)
Peccatum meum
Escrito por DelkoDR
Capitulo Tercero
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
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Un chasquido metálico la despertó temprano la mañana del sábado. Algo le sujetaba la cabeza y escucho una voz que le advertía que no la moviese, así que continuó con los ojos cerrados mientras terminaba de despertarse.
-Hecho – volvió a sonar la voz grave de Sasuke y por fin se atrevió a entreabrir los ojos, adormilados aun.
-¿Qué estabas haciendo? – pregunto al verle unas tijeras en la mano a lo que el sonrió. Aquel gesto le preocupó y termino de desperezarse, apartando de un manotazo las sabanas y poniéndose en pie. Entró en el baño en unos pocos pasos y observó su reflejo en el cristal del espejo. Contuvo un alarido.
-¡Sasuke!
-Ahora estas más sexy – se defendió él mientras empezaba a hacerle la cama, manía que había tomado durante la semana y que a ella, por supuesto, no le molestaba en absoluto.
La pelirrosa se llevo la mano a la frente y la introdujo por debajo de su nuevo flequillo que el Uchiha le había cortado recto tapándole toda la frente.
-No tenias derecho a hacerme nada sin consultarme.
-Si te hubiese consultado me hubieras dicho que no – se acercó hasta ella que seguía atusándose el flequillo, sin saber muy bien si le gustaba el cambio o no. Él le agarró por la barbilla y le obligó a girar el rostro – Ahora resalta más tu cara, pareces un melocotón blandito y jugoso – y acto seguido se relamió lentamente mientras clavaba sus profundos y oscuros ojos en ella. Sakura se estremeció y se deshizo de su agarre con suavidad.
-Me has cortado el pelo sin mi permiso y me has hecho madrugar un sábado, estoy muy disgustada contigo.
-Intento cumplir tus ordenes, ama.
-Habla de una vez, me ponen nerviosa tus intrigas – se quejó mientras volvía a la habitación con él pegado a sus talones.
-He encontrado los libros.
-Genial.
-Pero conseguirlos no será tan fácil. En realidad será muy complicado.
-¿Incluso para un demonio?
-No me provoques, mujer. Sabes que aun no puedo hacer nada…impresionante.
-Bueno, ¿cuál es el plan?
-La mayoría de los ejemplares que se conservan cuyo contenido este intacto están en Europa. Sin embargo el departamento de estudios foráneos del Museo Nacional de Tokio guarda algunas copias validas.
-¿No podemos simplemente comprarlos?
-No.
-Yo encontré esos en la biblioteca de la universidad, sin más.
-Y mira los resultados.
La Haruno se sintió enrojecer levemente mientras se servía cereales con leche para desayunar.
-Pero para tener los del museo nacional tendríamos que robarlos.
-Sí, básicamente ese es el plan – asintió el moreno.
-Eso no está bien.
-Soy un demonio.
-¿Y por qué no los has robado ya?
-Porque no he podido.
-Eres un demonio la mar de patético.
- N-o m-e p-r-o-v-o-q-u-e-s, me debes una violación.
-Sigue soñando.
El Uchiha suspiro pesadamente y sopló sobre el bol de leche haciendo que algunas gotas salpicaran a la muchacha en el rostro.
-En concreto tendremos que hablar con el jefe de departamento. He estado siguiéndole y es un tipo muy…curioso.
-Esto no me gusta.
-Y te va a gustar menos cuando te enseñe lo que te tienes que poner.
Ella intento volver a interrogarle, pero el moreno no volvió a abrir la boca hasta que ella hubo terminado el desayuno y se aseó en el baño. Cuando salió el ojinegro había depositado su ropa del día sobre la cama: un detallado corsé negro lleno de cordones y encajes y una falda de cuadros roja muy cortita.
-¿En serio?
-Puedo obligarte a ponértelo, te recuerdo que lo necesitamos para cumplir tu orden.
-No voy a ponérmelo.
Él la atrapó entre sus brazos, rodeándola desde detrás, hundiendo su rostro en el cuello de ella para hablarle al oído mientras el corazón de la pelirrosa se ponía a mil por hora.
-Tú quieres esos libros, ¿no es cierto?
-Sí, pero…
-Los necesitas para intentar controlarme, o lo que sea que quieras hacer conmigo. Necesitas información.
-Sasuke…
-Solo es ropa. No son los únicos ejemplares, tendrán varias copias, que tomemos una no va a acabar con las vidas de esas personas. Es un daño ínfimo. ¿Está todo bien?
-Solo es ropa – se repitió para sí misma mientras intentaba no concentrarse en el cálido aliento del muchacho en su cuello y el agradable cosquilleo de sus brazos rodeándola.
Para su sorpresa él se fue al sofá para dejarle algo de intimidad mientras se vestía. ¿Podía existir algo más incomodo que un corsé? Probablemente no. Sus pechos no eran lo suficientemente grandes para mantenerlo en su sitio y sentía como si se le fuese a resbalar de un momento a otro.
-Prueba a apretarlo más.
-¿Quieres que me asfixie?
A la pequeña falda de pliegues le acompañaban unas medias de rejilla hasta medio muslo y unas botas de cuero casi hasta la rodilla.
-No me reconozco – se quejó mirándose en el espejo.
-Una cara adorable envuelta en un terrorífico envoltorio – resumió el mientras le agarraba nuevamente el rostro para delinearle los ojos.
-¡Puedo hacerlo yo!
-Calla, tiene que quedar bien gótico.
Cuando hubo terminado de disfrazarla se echó una mochila sobre los hombros y la guio por los pasillos del orfanato evitando a la gente con magistral habilidad. Caminaron a paso acelerado hasta un aparcamiento cercano donde había aparcada una moto de gran cilindrada.
-Dime que no vamos a ir en esa cosa.
-¿Prefieres ir en metro con esas pintas?
-¿De dónde la has sacado?
-La robe.
-Genial…
-Todo sea por vos, mi señora – dijo en tono sarcástico mientras la cogía por las axilas y la subía al asiento como si fuera un bebe – Agárrate fuerte – le advirtió antes de encender la maquina con un poderoso rugido.
Ella se aferró a su espalda y cerró los ojos mientras la moto aceleraba buscando la autopista.
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-Sabes, es la primera vez que vengo al Museo Nacional.
-Me temo que no tendremos tiempo para una visita de placer.
Estaban medio escondidos entre los arboles del jardín del Museo Nacional, observando el edificio gris reflejado en la gran piscina que atravesaba el patio principal. Sasuke extrajo el grimorio de su propia mochila, sorprendiendo a la pelirrosa, y busco rápidamente una página. Le tendió el libro.
-Léelo.
-Semper mecum, quia non sufficiunt physics procul sit quin simul, ego enim sum dominus tuus et induxi vos in hoc saeculo.
-"Bien, parece que ha funcionado" – la pelirrosa no pudo evitar sobresaltarse al escuchar la voz del Uchiha sin que este abriese la boca – "Si, podría haberte avisado, pero hubiese sido menos divertido" – continuó enseñando aquella sonrisa descarada y escalofriante – "Ahora que podemos hablar mentalmente vas a entrar tu solita ahí dentro y yo te daré instrucciones".
-¿Vas a dejarme sola?
-"Usa la mente"
-"No quiero entrar sola"
-"Si entro contigo la cosa no funcionara. Confía en mí, no andaré lejos"
No podía decir que no estuviese asustada pero los ojos de él mostraban tal determinación y tranquilidad que no pudo evitar asentir con la cabeza y caminar hacia el museo.
-"Bien. Hoy es el primer sábado del mes y la entrada es gratuita para menores de edad. Tienes el carnet de identidad en la bota".
-"¿En serio? Hay una cosa que se llaman bolsos".
-"Abalorios sin importancia".
La Haruno sacó el carnet de la bota antes de acercarse a la cola de entrada, que no era demasiado larga. Esperó su turno pacientemente y, tras recibir una mirada reprobatoria del guardia de seguridad que la hizo enrojecer, entró en el edificio.
-"Bien. Ahora tienes que subir al segundo piso. Sigue por el pasillo que tienes a tu derecha hasta la escalera grande de piedra del final".
Ella asintió con la cabeza e inmediatamente enrojeció al recordar que él no podía verla. Intentó mezclarse con la gente que visitaba las instalaciones, observando los jarrones Yayoi, o las vasijas del periodo Jomon. Fingió interesarse por un cuadro que representaba los viajes de Nakahama Manjiro para acercarse a la escalera por la que no subía ni bajaba nadie. Intento aparentar naturalidad mientras subía los escalones hasta un nuevo pasillo.
-"Entra en la tercera puerta de la derecha" – continuó por el corredor hasta donde le había indicado Sasuke y abrió el pomo con cuidado. Dentro había un nuevo y largo pasillo y él le indicó que siguiese hasta la puerta del fondo. Sobre la puerta rezaba "departamento de estudios foráneos".
La sala estaba compuesta por varios escritorios separados los unos de otros por pantallas de cristal opaco. Una de las paredes estaba ocupada en su totalidad por libros a excepción de dos puertas. No había nadie salvo un hombretón gordo y con la cabeza muy redonda y rapada al cero. La miro sorprendido con sus pequeños ojos negros.
-¿Qué haces aquí?
Sakura evito un alarido. Sintió como si un gusano se le hubiese escurrido por el oído y una fuerte presión en el pecho. Sus pies se movieron solos hacia delante.
-¿Doctor Hachirobei? – aquella voz no era la suya, o al menos nunca se había escuchado así. Ella no era tan sexy.
-Sí, ¿quién eres tú y que haces aquí?
-Tengo entendido que tiene en su poder la colección de Betje.
¿La colección de Betje? ¿Qué estaba diciendo? Ella no había escuchado aquel nombre nunca. ¿¡Y por que seguía moviéndose! No podía controlar su cuerpo que se acercaba lenta y sinuosamente hacia la mesa del doctor. Este la miro de arriba abajo con un gesto lento y poco sutil.
-Estas bien informada – ella continuó hasta llegar a la mesa, apoyándose con ambas manos en el filo y arqueándose como un gatito le sonrió al doctor que intentaba decidirse entre mirar los pechos apretados por el corsé o su rostro prometedor.
-¿Y a que espera? Seguro que está deseando probarlo todo.
El doctor trago saliva pesadamente, observando sin ningún pudor el cuerpo de la muchacha que luchaba internamente por recobrar la compostura, sin éxito.
-Siéntate y aguarda un segundo – le pidió levantándose torpemente de su asiento y desapareciendo por una de las puertas. Ella se sentó sobre la mesa alegremente mientras su mente gritaba a voces el nombre del moreno.
-"Tranquilizate, está saliendo mejor de lo que esperaba".
-"Por favor Sasuke para esto".
-"Yo no estoy haciendo nada".
-"¡Mientes! ¡Te ordeno que pares¡"
-"Sakura, relájate pequeña: yo no estoy haciendo nada".
¿Hablaba en serio? ¿Estaba haciendo ella todo aquello? ¡Pero si intentaba hacer justo lo contrario! Intento luchar nuevamente por levantarse de la mesa pero su cuerpo no le obedeció.
-"Ya falta poco" – intentó tranquilizarla el Uchiha.
El Doctor volvió a entrar en la sala vestido con una túnica negra que le llegaba hasta los talones y dejaba parte de sus pantorrillas desnudas al aire.
-"Oh dios mío, ¡no!"
-Ven. Lo tengo todo preparado – ella se levantó felizmente y le siguió al otro lado de la puerta. Era un laboratorio para examinar libros viejos y cosas por el estilo, pero sobre la mesa del escáner había colocado una sábana blanca con un símbolo rojo pintado en el centro – Iba a buscar alguien con quien probarlo. Ha sido una suerte que tú me encontrases a mí.
-Los míos siempre buscamos a otros, doctor.
Él asintió y le dedico una mirada de admiración. Tomó una copa de madera oscura de una de las mesas y se la ofreció.
-"Bebe" – le pidió Sasuke – "No te hará nada, tranquila".
Sakura estaba decidida a no hacerle caso, pero su cuerpo no la escucho y se bebió la copa en pocos sorbos. Parecía una infusión.
-Necesitaremos los libros.
-Sí, sí, claro – asintió el que fue en busca de una caja metálica con un candado. Introdujo una combinación y el candado se abrió, dejando ver los libros que guardaba la caja en su interior.
-Ha sido de gran utilidad, doctor. Se lo agradezco.
-¿A qué te refieres?
Ella se acerco sonriente hacia él y le acercó las manos al rostro, sin tocarle.
- Et hoc erit ultimum spiritum tuum.
El hombre la miro extrañado y después, con un golpe sordo, callo cuan largo era sobre el suelo. No necesitaba tocarle para comprobar que estaba muerto.
-"Coge los libros y sal por la puerta de servicio"
-"¡Dios mío, Sasuke! He matado a un hombre…"
-"Ya habrá tiempo para lloriquear después, tienes que salir de ahí".
-"Me verán en las cámaras de seguridad".
-"No lo harán, ya me he ocupado yo de eso".
Podía dar órdenes nuevamente a su cuerpo, pero aun se sentía agarrotada, como si de un momento a otro fuese a revelarse nuevamente. Su rostro aun no le respondía, mantenía unos gestos que no le eran propios y cuando le ordenó a sus piernas que corrieran en una dirección estas solo se dignaron a caminar.
Salió del edificio por una de las puertas de emergencia donde Sasuke ya le esperaba con la moto arrancada.
-Tranquila, ya estas a salvo – dijo intentando tranquilizarla. Ella se dejó arrastrar por sus brazos hasta la parte de atrás de la moto, agarrándose con fuerza nuevamente a su espalda, dejando que las lágrimas empaparan la camisa del muchacho.
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-Si te sirve de consuelo ese tipo era un satanista e iba a matarte. Como ya había matado a otras dos chicas antes, pero no fue condenado por falta de pruebas.
Sasuke se sentaba al borde de la cama de la muchacha, mientras ella se mantenía hecha un ovillo sobre la colcha. El corsé le apretaba y notó como las manos de él le desabrochaban las botas de cuero y se las quitaba con cuidado.
-No entiendo por qué te afecta tanto.
-Tal vez a ti no te importe quitar una vida pero a mí sí.
-A una parte de ti no le ha importado en absoluto quitar una vida. Si, no me mires así. Leíste ese hechizo en el libro de los muertos y has sido tú la que lo ha pronunciado de nuevo.
La pelirrosa se irguió sobre la cama y se encaró con el moreno, que alzo las cejas sorprendido por su reacción.
-No estoy de humor para medias verdades, Sasuke. No intentes hacerme creer que yo mate por propia voluntad a ese hombre porque no fue así.
-Medias verdades. Veamos, tú me has convertido en demonio y nos has ligado para siempre. Tú me pediste que encontrase los grimorios y eso hice, que te los trajese, y eso he hecho. El hechizo Semper mecum es un hechizo permanente. Con repetir esas dos palabras puedes volver a abrir o cerrar la comunicación entre nosotros. Lo malo de que no estés acostumbrada es que mi mente te afecta más de lo aconsejable. Mi parte…malvada despierta a la tuya y tu parte buena despierta a la mía.
-Ósea que fue culpa tuya.
-Creo que no has seguido mi argumentación: tú me hiciste demonio, tú pediste los grimorios, tú hiciste el hechizo, tú mataste a ese hombre.
-¡Yo no te pedí que consiguieses los grimorios a toda costa!
-La próxima vez procura ser más específica con tus órdenes.
-¿Voy a tener que detallarte hasta el mínimo detalle, cosas tan obvias como no matar?
-Para mí no es algo obvio.
Ella volvió a dejarse caer sobre la cama, ahogando las lágrimas que volvían a salir contra la almohada. No sabía que sentir, ya no podía hacer nada por aquel hombre y algo dentro de ella le decía que vendrían muchos más mientras Sasuke siguiese existiendo. ¿Tendría que aprender a convivir con la muerte? ¿Tenía que aceptar que era una mala persona que había traído a un demonio a la Tierra? Y para colmo ahora le dolía el estomago.
Los suaves labios de él se posaron sobre la piel de su cuello. Podía sentir el cuerpo de Sasuke sobre el suyo, guardando las distancias por apenas unos centímetros. Le apartó el pelo de la nuca y volvió a besarla suavemente en el nacimiento de la espalda, acariciando su hombro desnudo con una mano.
-No me gusta verte triste por algo tan banal.
-Muérete, Sasuke.
-Es una suerte que no lo desees de verdad. Te recuerdo que tengo que cumplir tus órdenes.
La tomó por la cintura y la giró sobre la cama, situándola frente a sí.
-Olvídate del mundo, Sakura. Olvídate de todos los desgraciados que viven en el. Las dos únicas personas que deben importarte somos tú y yo – ella negó con la cabeza y apartó la mirada pero él le agarró el rostro – Nadie ha hecho nunca nada por ti, ni nadie lo hará. Estamos solos, siempre lo hemos estado. Huérfanos. Dios sabrá que mala puta nos pario – le sonrió, pero no con aquella sonrisa que daba miedo sino con una sonrisa reconfortante y cálida – Pero nos tenemos el uno al otro, para todo y para siempre.
-Si estas soltando todo este maldito discurso para acostarte conmigo perdona pero…
-Calla, mujer.
Aferró el rostro de la muchacha con ambas manos y la beso profundamente, hundiendo sus labios en los de ella hasta quitarle la respiración. Exploró los labios y la barbilla de la muchacha hasta que quedaron enrojecidos e hinchados y ella intentó apartarse con una cansada exhalación.
-Basta.
Él no pareció escucharla y agarró los muslos de la muchacha a la altura del final de las medias y le separó las piernas sin excesiva delicadeza. Ella comenzó una queja que el moreno acallo de nuevo con sus labios mientras se apoyaba contra el cuerpo de la muchacha, acariciando la suave y sensible piel del interior de los muslos con la punta de los dedos. Apretó su rostro contra el de ella hasta hundirla contra la almohada y comenzó a descender por su mentón hasta su cuello, dejando un rastro de saliva tras de él.
-Hueles muy bien, Sakura.
-Para.
-Ya ni siquiera intentas convencerme.
Sonrió y mordió con suavidad la tierna piel del cuello de la Haruno que apretó los labios en un triste intentó de ocultar lo que sus mejillas y el escalofrió que recorrió su cuerpo mostraban. Continuó besando la piel de la clavícula y el nacimiento del escote hasta llegar a los pechos de la muchacha, bien moldeados por el corsé. Volvió a sonreír antes de acercar la cabeza al busto de la pelirrosa y besar pesadamente la curvatura del pecho que quedaba a la vista, erizando la piel de la muchacha bajo sus labios. Agarró el otro seno con la mano y comenzó a masajearlo trazando círculos hasta que notó el cosquilleo del pezón erecto contra la palma de su mano. Lo busco con el dedo corazón bajo la piel del corsé y apretó hasta que la espalda de ella se arqueó.
-Hmmm, si eso te ha gustado espera a que lo apriete con la lengua. ¿Puedes imaginarlo? Mi húmeda y cálida lengua golpeando tus suaves botoncitos.
Ella retiró la vista intentando evitar sus oscuros ojos negros, brillantes de excitación. Sasuke volvió a sonreír y agarró el centro del pecho con los dientes, apretando con suavidad la ropa y el cuerpo de la muchacha que no pudo evitar un quejido. Las hábiles manos del muchacho comenzaron a desabrochar los nudos del corsé.
-Puedo escuchar los latidos de tu corazón desde aquí.
-Porque estoy asustada.
De un último tirón se deshizo de los nudos restantes y abrió el corsé hasta dejar todo el pecho de la muchacha al descubierto, que instintivamente se cubrió con los brazos. Él le agarró los brazos con delicadeza y los apartó sin mayor dificultad.
-Pero también estas excitada y expectante. Déjame complacer tu curiosidad – pidió de nuevo con aquella sonrisa peligrosa dibujada en el rostro. Agachó nuevamente la cabeza y la hundió en el hueco de los pechos de la muchacha, aspirando profundamente el delicioso olor de su piel. Abrió la boca tanto como pudo y devoró el seno más cercano con un ronco gruñido, acompañado por un agudo quejido de ella. Deslizó la lengua por todo el contorno del redondeado pecho lentamente, degustándolo sin prisas mientras ella le agarraba por los hombros y le empujaba sin mayor resultado. Tomó el pezón entre los labios y apretó con fuerza.
-¡Sasuke…!
Comenzó a darle lametones rítmicamente, haciendo que el pequeño pezón bailara de un lado a otro mientras la Haruno tomaba esta vez la cabeza del moreno e intentaba apartarla. Él se elevó de un rápido movimiento y atrapó la boca de ella con la suya, dándole un pasional beso que dejó un reguero de saliva entre sus bocas cuando se separó nuevamente para observar el rostro enrojecido y excitado de ella.
-Me gusta que te quejes.
-Maldito idiota…¡hmm!
Volvió a apretar el pecho de la muchacha con la mano hasta dejar las marcas blancas de sus dedos en el mientras su siniestra bajaba por el estomago desnudo de la chica hasta su falda y buscaba la cremallera lateral que la mantenía en su sitio, bajándola con precipitación. Ella tiro de la falda hacia arriba y él hacia abajo, ganando obviamente esta última opción ante la sonrisa brabucona de él. Le dedicó una mirada impaciente a la ropa de la muchacha y agarró las braguitas celestes por ambos lados de las caderas de ella, bajándolas lentamente hasta dejar a la vista un pequeño hilo de sangre desde el cuerpo de la muchacha hasta la tela.
-Tranquila – comenzó él ante la mirada estupefacta de la ojijade – La pócima que te dio el tipo era para deshacerte el himen. Así nos ahorraremos llantos.
Y con una nueva sonrisa introdujo la cabeza entre las piernas de la pelirrosa. Un escalofrió placentero la recorrió al sentir el aliento del muchacho contra su entrepierna seguido de un gemido al notar los labios de él posarse contra el nacimiento de sus piernas. Se dejó caer hacia detrás en la cama y que él se acomodase para darle placer.
Primero la besó como si los labios de su pequeña vagina fueran los de su propia boca, sonoramente como si verdaderamente lo que apretaran sus manos fuera su nuca y no el trasero de la chica. Deslizó la punta de la lengua entre los pliegues, degustando su intenso sabor y haciendo que ella gimiese sin parar agarrada a la almohada. Separó los labios con los dedos y empezó a azotar el clítoris con la lengua, dejándola descansar a intervalos sobre el excitado órgano, dejando que se humedeciera. Buscó con los dedos la entradita de la muchacha solo para comprobar cómo el fluido vaginal resbalaba por su piel, lista para dejarse tomar.
Se desabrochó el cinturón de los vaqueros y de unos cuanto puntapiés se los quitó de encima mientras se pasaba la camiseta por la cabeza y la dejaba caer al suelo.
-¿Quieres hacer los honores? ¿No? Bueno, otra vez será – comentó mientras terminaba de desnudarse y se dejaba caer sobre la Haruno que había cerrado los ojos y se aferraba a la almohada – Te ves muy divertida así.
-Cállate y hazlo rápido.
-Espero que grites eso dentro de unos minutos y con más ansia.
Agarró el filo de las medias de rejilla y levantó las piernas de la chica, colocándose entre ellas, dejando que su pene erecto golpease la entrepierna de ella.
-¿No quieres verla?
-¡No!
-A mi me parece bastante bonita, no tanto como tus pechos pero…
No termino la frase. Apretó su miembro contra la entradita de ella y se deslizó hasta su interior, ensanchando considerablemente aquella suave, húmeda y cálida cavidad. Ella tiró con fuerza de la almohada y abrió los ojos sorprendida, encontrándose con los orbes negros de él clavados en su rostro. Posó su frente contra la de la ojijade y le dio una primera y lenta embestida. Aguantó el primer asalto sin gemir y el sonrió divertido. Volvió a embestir, apretándose más contra ella hasta que sus testículos rozaron el suave trasero de la Haruno.
-¿Te duele? ¿No? Bien, temía que fuese demasiado grande para ti…
-¡Calla!
-Te veo muy excitada. Grítame más.
Dejó caer el peso de su cuerpo contra el de ella y empezó a montarla rítmicamente, deslizando su pene entre los jugosos y húmedos labios de su entrepierna mientras sus testículos golpeaban con un ruidito sordo el duro traserito. Sakura se mordía los labios.
-Te vas a hacer daño – observó él, divertido, y acercó su boca a la de ella para atrapar nuevamente sus labios. Ella dejó que él la besara, su cerebro estaba colapsado por la multitud de sensaciones: el calor y el ansia de sus caderas que querían golpearse contra las de él, el callado picor de sus muslos donde el posaba sus manos, el tremendo deleite de su lengua contra la del moreno. Se aferró al cabello suave y ligeramente azulado del Uchiha, besándole sin tapujos e ignorando la sonrisa triunfadora que en ellos se dibujaba. Sasuke tiró de las piernas de ella para levantarle algo más el trasero y comenzó a golpearla con mayor violencia. Sakura ahogo un gemido entre sus bocas.
-¿No querías que lo hiciera más rápido? – se quejó él mientras golpeaba desenfrenadamente sus caderas contra la entrepierna de ella sintiendo como se contraía contra su pene, como se cerraba en torno a él para no dejarle escapar. Sus paredes cálidas y húmedas y el olor de la pasión lo estaban volviendo loco.
Los roncos gemidos de él se intercalaban con las agudas quejas de ella mientras el miembro de él se esforzaba por explorar una y otra vez su dulce cavidad, afanándose por recorrer cada milímetro de aquellas paredes de placer con su duro y excitado pene. La cadera del moreno se apretaba contra la de ella, aplastando sus labios y su clítoris mientras los ojos llorosos de ella recorrían su fornida espalda hasta el duro trasero del muchacho. Quería tocarlo pero sus manos se habían agarrotado en torno a la cabeza de él y estaba demasiado concentrada intentando respirar como para soltarse.
Dos agudos y penetrantes gemidos avisaron del orgasmo de ella y pronto el cálido néctar de su cuerpo se vertió sobre el fatigado miembro del ojinegro que aun embistió unas cuantas veces más, a pesar de las protestas de ella, hasta conseguir disparar su crema con un áspero gemido. Ella aguantó inmóvil mientras él se contraía contra su cuerpo tenso como un palo, maravillada por la cálida sensación de sentir como se derramaba en su interior.
Sasuke salió de ella con un pegajoso ruidito y se dejó caer a un lado de la cama, con un brazo aun rodeando la cintura de ella. Una sonrisa de completa satisfacción le dibujaba el rostro.
-No entiendes mi felicidad – comentó él a pesar de que ella no había abierto la boca – Es muy simple: ya nunca más me dirás que no.
-No estés tan seguro de ello…
-Querrás más y más…
No añadió nada más, cerró los ojos como si pensara en alguna anécdota divertida y rápidamente pareció olvidar la existencia de la Haruno. Ella se deshizo de su medio abrazo y fue en dirección al baño, sin saber muy bien como sentirse. Su mente se debatía entre el deseo de que en los libros que habían conseguido estuviera la clave para controlarle por completo de una vez por todas y la nueva y preocupante idea de que ese control le permitiese cumplir con aquel naciente deseo.
Porque Sasuke tenía razón, deseaba más.
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Espero que hayáis disfrutado de este capitulo
Tanto si es así como si no dale a Review this Chapter
Recuerda agregar a alertas si no te apetece andar pasándote por aquí :)
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Respuestas a los Reviews:
Perla - Welcome! Me alegro de que te gustase, como ya he dicho aun estoy flipando un poco de que esta temática haya tenido tan buena recepción (como se nota que hay pocos fics de esto :O) Para todos los que os gustan los demonios y semejantes os recomiendo Oishi Jigoku y su secuela Sora Tsumetai, fue el primer fic que leí aquí y es de mis favoritos (aunque ya tiene su tiempo también habla de demonios y esas cosillas ;) )
saikaama - Si, capitulo a capitulo le iremos dando mayor importancia a eso de los hechizos y maldades varias, tiempo al tiempo ;) Espero que este cap también te haya gustado.
mey sakura - Haha, si la pobre muchacha es un poco chapucera, pero no es su culpa u_u. Me alegra que tengas intención de seguir con la historia hasta el final, espero que tu tiempo se vea compensado :)
RobinFleur194 - Bueno es un tema delicado y se que hay desde gente a la que le llama la atención, a otros que quieren más y más fuerte (XD) e incluso a quien le pueda escandalizar. Intentare darle un poco de todo a todo el mundo asi que espero que sigáis el fic para ver que tal me sale XD.
Megara-1307 - No si ya sabía yo que estabais todas deseando que le pusiese la correa XD, pero es un cambio muy radical de su personalidad asi que hay que ir medio despacito, tengan paciencia ;)
CaMyLa - Hahahaha XD, si pobrecillo encima que lo matan sin venir a cuento ahora queda de esclavo de su asesina XD. No sé por que me rio oxo...
mercedes - Bueno, es que estudio historia en la facultad y nos mando un trabajo sobre caza de brujas y cosas por el estilo y tocamos el tema grimorios. Ahi en parte me pico el gusanillo, el profesor en si no es nada del otro mundo... XD. Me alegra que te guste mi forma de escribir a veces pienso que es un poco enrevesada :S
Whityland - Menos mal que el pobre Sasuke no os tiene de dueñas a vosotras o_O XD, le compadeceria u_u. Aunque puede que aun le compadezcamos todos...(musica intrigante)
Bella-uchiha1 - No es pesado, solo un tanto obsesivo XD (no se que es peor o_o)
AliceKu - Espero que siguas igual de cautivada con este nuevo cap, claro que si te gusto el anterior este seguramente aun te haya gustado más ;)
transpert - Gracias, me resulta raro que la gente me felicite por escribir unas lineas, pero se agradece muchisimo. En parte me inspire en mi fanfic favorito, asi que me siento un poco culpable cuando me dicen que el tema es muy original XD (Oishi Jigoku y su secuela Sora Tsumetai, muy recomendable)
eire - Ahora todos te conocemos Eire o_o XD. Espero que te haya gustado la continuación ;)
caro - El mayordomo también se busca sus propias complacencias XD
SaKu-14 - Como ya he comentado en otra respuesta en parte me guio por un trabajo que tuve que hacer para una clase, algunos libros son materialmente reales (el contenido me lo invento un poco algunos hechizos los copie tal y como salen). Ahora, que surjan efecto o no es algo en lo que jamás nos pondremos de acuerdo XD, yo en particular soy ateo e incrédulo a más no poder u_u
.c - Ainnnsss, cuanta enferma hay por aqui XD. Claro que el más enfermo de todos soy yo que soy el que lo escribe -X-U
