Capítulo 3: Una mala decisión
La noche llegó y Misaki preocupado por lo que pudiera pasar con el escritor arregló el departamento y preparó la cena tan rápido como pudo.
—¿Cuánto más voy a poder evadir este problema? — pensó por un momento y enseguida comenzó a escribir una nota.
"Esperaba que llegaras temprano, la universidad me dejó agotado me voy a descansar. La cena está en el microondas.
Misaki"
El castaño colocó la nota sobre la mesa — creo que así es mejor — se dio ánimos inútilmente.
Antes de que se dirigiera a su habitación el teléfono comenzó a sonar, desanimado caminó hasta el.
—¿Si?
—[Misaki que bueno que te encuentro]
El castaño suspiró resignado —Usagi-san…
—[Me demoro un poco en llegar, espero que no te moleste cenar solo]
—¿Eh?
—[Estoy en un par de horas allá]
—Está… está bien —el ojiverde levantó la mirada fijándola en el reloj de la pared.
—[Misaki te quiero]
Ignorando por completo lo último colgó el teléfono.
—Son más de las 7, ¿dónde se supone que esta? —algo de temor lo invadió por un instante luego reflexionó — seguramente está en la editorial, en algún evento o reunión.
El teléfono volvió a sonar sacándolo de sus pensamientos.
—¿Si?
—[Misaki-kun que bien que me contestaste tú… ¿el sensei está en casa?]
Los ojos de Misaki se abrieron hasta más no poder, era extraño que algo así pasara, Usagi-san no es que saliera mucho, no tenía amigos, su hermano era el único o esa creía y Sabía que no estaba con él porque hace un rato habían hablado; con su familia era imposible que estuviera, Usagi-chichi estaba de viaje o eso había escuchado por lo que no había razón por la cual ir a su casa. Y con su hermano por supuesto que jamás.
—[¿Misaki-kun?]
—Lo siento Aikawa-san pero tengo que colgar — un horrible vacío se formó en su estómago, se puso pálido.
—[Pero…]
—Usagi-san no están en casa y yo tengo que hacer algo lo siento… adiós — dijo colgando.
Algo definitivamente no estaba bien, su corazón comenzó a latir más rápido, ¿Dónde y con quien estaba Usagi-san?
Luego de haberlo llamado cuando se había estrellado con Kamijou-sensei no lo había vuelto a llamar en el día, ni siquiera lo había ido a recoger. No era que quisiera que lo recogiera pero cada vez la relación parecía estarse rompiendo.
Molesto por todo rompió la nota y se sentó en el sofá encendiendo la televisión, necesitaba entretenerse, dejar de pensar tonterías, Usagi-san le había dicho antes de colgar que lo quería, no había razón por la cual pensar en que él estuviera engañándolo, ¿o sí?
Era cierto que luego de que Misaki lo hubiera evadido la última vez, Usagi-san estaba distante pero algo como lo que pasaba por su cabeza no pasaría, él no estaría con otro hombre, ¿o tal vez si?
Abrió los ojos con extremo fastidio al escuchar el timbre, al levantarse un fuerte dolor de cabeza lo hizo detenerse por un momento, no recordaba en qué momento se había dormido. Había llorado hasta más no poder sacando todo ese dolor que él la había causado, todo lo que había pasado en el día lo había dejado muy agotado.
El timbre volvió a sonar, ¿que acaso Miyagi no entendía? Lo último que quería era verlo, ignoró todo y se dirigió al baño pero antes de que pudiera entrar su celular comenzó a sonar.
—No me interesa, no quiero… — murmuró tomando el aparato mirando el nombre en el display, llevando una sorpresa al descubrir que no era quien pensaba.
—¿Si?
—[Shinobu, ¿dónde estás?] — preguntó Risako.
—En mi departamento descansando — contestó sin el mayor interés, porque dada las circunstancias en que se dio todo sentía algo de rabia por su hermana.
—[¿A si? ¿Y se puede saber por qué no me has abierto la puerta?] — preguntó molesta.
—¿Eh? Lo siento — el rubio colgó su celular y se aproximó a la puerta abriéndola.
—Shinobu…— la mujer torció lo ojos.
—Lo siento estaba algo cansado y no escuché la puerta —dijo dándole la espalda.
Risako miró el departamento con detenimiento — vaya no está nada mal, para ser sincera pensé que no ibas a poder solo.
Shinobu la miró frunciendo el ceño — ¿a qué has venido si es que se puede saber?
—Quería saber cómo estabas, hace mucho no te veía hermanito y bueno… la casa se siente muy sola sin ti — aseguró sonriéndole y abrazándolo.
—Pues como te puedes dar cuenta todo está bien — indicó zafándose y dirigiéndose a la cocina por un poco de agua — ¿por qué será que había algo en esa sonrisa no parece sincero? — preguntó mentalmente.
—¿Si estas feliz con la carreras que escogiste? Estaba algo preocupada por ti, porque no te desidias entre literatura o leyes, pero bueno al final creo que hiciste una buena elección — dijo mientras dejaba unas bolsas sobre la mesa y se sentaba en el sillón.
—Si está bien — el rubio se sentó frente a ella mirándola con frialdad.
—Mi padre está contento con todo, sabes que uno de los motivos por el que te dejó vivir solo fue porque bueno… You está aquí junto.
Shinobu desvió la mirada.
—Espero que no les estés dando muchos problemas, You es un gran hombre — una gran sonrisa apareció en su labios —, me alegra que ustedes se lleven tan bien.
El rubio fijó su mirada en su hermana.
Risako suspiró — creo que fui una tonta.
—¿Mmmm?
—Tal vez no debí dejarlo ir — comentó mirando a otro lado.
Los ojos de Shinobu se abrieron como platos, ¿su hermana que estaba diciendo? ¿Acaso se había vuelto loca?
Risako sonrió y se acercó a su hermano volviéndolo a abrazar — de verdad que tenía tantas ganas de verte.
—¿A mí? ¿O al vecino? — le preguntó sin querer.
—Claro que ti, además You no está en su departamento.
El terrorista no era para bobo, al instante entendió todo, su querida hermana no había ido con intenciones de visitarlo a él. No. Claro que no, ella iba a visitar a Miyagi pero al no encontrarlo no le quedó de otra que timbrar en el departamento de él.
—Ya veo.
—De venida paré por el mini-súper y compré algunas cosas, ¿quieres que preparé algo de comer? — preguntó levantándose.
—Si claro y de paso no sólo venía a visitarlo sino que además quería preparar algo para la cena y luego…. — pensó sintiendo unas infinitas ganas de sacarla a patas de su departamento.
—Tomaré eso como un sí — dijo desde la cocina.
El rubio tomó un poco de aire tratando de calmarse pero en ese momento su celular volvió a sonar, sin pensarlo tomó el aparato y se dirigió a su habitación azotando con fuerza la puerta.
—[¿Shinobu]
—¡Cállate! No digas ni una sola palabra —pidió molesto — ¿Miyagi dónde estás?
—[¿Eh?]
—¿Que no escuchaste? ¿Dónde estás?
—[Estoy saliendo de la universidad]
El chico colgó la llamada y lanzó lejos el celular.
—¿Cómo terminaste involucrado con ese chico?
Usagi-san tomó un poco más de vino y luego suspiró —Takahiro me pidió el favor de que fuera tutor de Misaki para que pudiera entrar a la universidad, yo no le vi ningún problema, sabes bien lo que yo sentía por él.
Hiroki asintió con la cabeza, claro que lo sabía, ese fue el motivo de su tristeza.
—Al principio todo era muy normal pero un…
—¿Normal? ¿Qué es normal para ti? — después de tantos años de amistad el profesor conocía perfectamente a su amigo y sabía que había algo detrás de ese normal.
El escritor dejó la copa sobre la mesa y volteó a mirar a otro lugar, ese episodio de su vida era algo que quería olvidar definitivamente.
—Akihiko tú… ¿acaso pasó lo que creo que pasó? — preguntó mirándolo fijamente.
—Si… pero…
No fue necesario decir nada, la expresión del escritor lo decía todo.
—Bien ya está bien yo lo siento, no volveré a preguntar sobre eso.
—Fue Misaki quien supo cómo me sentí en el momento en el que perdí definitivamente a Takahiro, él logró ver a través de mi — comentó sirviéndose otra copa.
Hiroki dejó los cubiertos sobre la mesa y suspiró — en algún momento escuché sobre un chico extraño a quien siempre lo traía y lo recogía el famoso novelista Usami Akihiko pero no puse mucha atención, odio los chismes y más si vienen de los estudiantes.
—Misaki se convirtió en la persona más importante en mi vida.
—Entiendo y me alegra escucharte hablar así, pero ¿qué es lo que te preocupa? — preguntó confundido.
El escritor dejó los cubiertos sobre la mesa — desde hace unas semanas Misaki se ha empezado a comportar de una forma extraña.
—¿Extraña?
—Me evade siempre, casi no está en casa y cuando esta cruzamos palabra rara vez — dijo con dolor —, esto me hace pensar que tal vez ya no quiere estar conmigo.
Hiroki recordó al instante la expresión en la cara del ojiverde, en la tarde mientras hablaba con el escritor y él recogía los libros.
—Por más que trato de pensar en que pudo haberlo puesto así no encuentro una respuesta — aseguró bajando la mirada.
—Akihiko te conozco, se cómo eres. Me imagino que es chico no tendrá amigos, no saldrá con nadie que no seas tú, no tendrá vida social.
—Simplemente no quiero que me quiten a la persona que amo, no creo que haya nada de malo en pensar de esa manera — declaró mirándolo —, mi vida es Misaki y por...
—Buenas noches — saludó Sumi-senpai interrumpiendo la charla.
El escritor lo volteó a mirar con fastidio al escuchar esa voz, pero notó que no venía solo, por lo que relajó su expresión.
—Usami-sensei — habló Sumi Ryouichi — buenas noches.
—Sensei que gusto verlo — el escritor extendió su mano.
—Buenas noches Kamijou-sensei.
El profesor que miraba con sorpresa al escritor dirigió su mirada al chico — buenas noches Sumi.
—Permítame presentarle a mi padre el escritor Sumi Ryouichi.
—Se… sensei que honor tan grande conocerlo, he leído muchos de sus libros —dijo levantándose —,el último que publicó ha sido uno de mis favoritos — señaló con emoción.
El escritor sonrió.
—No esperaba verlo en un lugar como este Usami-sensei— comentó mirándolo y sonriéndole levemente.
Usagi le lanzó una mirada fulminante, pero no dijo nada.
—Espero que no los hayamos interrumpido, mi hijo fue quien los vio y pensó que era bueno venir a saludar — dijo el escritor mirando a su colega.
—Por supuesto que no hay problema Sensei.
Hiroki notó algo de tensión en la mirada de su amigo y en la del estudiante.
—Bueno ya nos vamos tengo una cita con un investigador.
—Que este muy bien sensei y le repito que honor tan grande conocerlo.
—Gracias.
—Que este muy bien Sensei, nos veremos luego en la editorial.
—Oh por supuesto.
—Kamijou-sensei que pase una muy excelente noche — dijo mirando de re ojo al escritor.
—Hasta luego.
—Usami-sensei que este muy bien, mándele saludes a Misaki.
Usagi-san lo miró con fastidio y le dio la espalda rápidamente.
—Sensei que pase buena noche nos vemos mañana — se despidió la enfermera.
—Lo mismo Hitomi-san que descanse—Nowaki tomó sus cosas y se dirigió a la salida encontrándose como por variar con Tsumori.
—Nowaki que bueno que no te hayas ido todavía — dijo aproximándose — ¿tienes mucho afán de llegar a casa?
—Senpai lo siento.
—Vamos Nowaki tómenos unas cuantas cervezas y ya está… — señaló rodeándolo por detrás con sus brazos — te vas a tu casita con tu novio.
El ojiazul suspiró y se soltó del agarre — discúlpeme senpai… pero estoy muy cansado, mejor lo dejamos para después — sentenció siguiendo su camino.
—Espera — dijo agarrándolo del brazo — no nos vamos a demorar, además sabes que lo necesitas.
—No, no lo necesito y tampoco quiero — aseguró con seriedad.
—Vamos Nowaki no seas así, mira que luego cuando me vaya me vas a extrañar a menos que te vayas conmigo, lo cual me parecería perfecto — indicó con una sonrisa.
El ojiazul suspiró al recordarlo.
—Pero como todavía no se sabe pues lo mejor es aprovechar que aún estamos juntos.
—Lo siento pero me tengo que ir — dijo media vuelta.
Tsumori se quedó viéndolo mientras lo perdía de vista.
El pediatra suspiró y se detuvo unas cuantas calles del hospital, había logrado apartar de su mente todo lo que lo atormentaba pero al parecer todo regresaba y su ánimo bajaba más.
—Hiro-san… — susurró mirando al cielo, jamás había pasado tiempo sin hablar con él, sin pensarlo mucho sacó su celular y lo encendió mirando la hora, ya eran más de las nueve por lo que no dio más esperas y se dirigió a su hogar, no era el mejor momento para hablar sobre la propuesta y eso por lo que estaba decidido a esperar hasta mañana, eso hizo que se detuviera nuevamente y se desviara un poco del camino.
Hacía mucho tiempo que no salía con Hiro-san, miró los diferentes restaurantes y sitios detenidamente pero sólo uno o más bien quienes estaban adentro les llamó la atención.
—Hiro…san — cerró los ojos y se aproximó un poco más para confirmar sus sospechas.
Esa escena no le agradaba para nada, se les veía contentos charlando mientras cenaban en un ostentoso restaurante. La rabia y la frustración se apoderaron de él.
Apretó sus puños tratando de controlarse, no quería actuar como siempre. Sin saber en qué momento contestó su celular que al parecer había estado sonando segundos antes.
—¿Si?
—[¿Nowaki? Al fin contestas] — dijo Hiroki volteándose un poco y acercándose a su celular.
Los ojos del pediatra se abrieron fijando su mirada en lo que ocurría en aquella mesa.
—¿Hiro… san d-donde e-estas? —preguntó mirando detenidamente a su amante desde lejos.
El castaño miró a su amigo rápidamente —[Estoy con el profesor Miyagi]
Nowaki sintió como la ira se lo tragaba de un bocado.
—[Me pidió el favor de que lo acompañara a tomarse unos tragos y desgraciadamente tuve que venir. Espero no demorarme mucho]
—Si Hiro-san me imagino — dijo mientras negaba con la cabeza —, bien hablamos después estoy muy cansado y quiero dormir.
Hiroki frunció el ceño al escucharlo —[¿Nowaki estas bien? Te escucho un poco raro]
—Sí, sí, sí Hiro-san ahora si me permites iré a descansar — dijo colgando.
—[¿Eh? Nowaki…] — el educador abrió los ojos por un momento una vez colgó y guardó su celular, ¿Qué era su imaginación o su Nowaki estaba raro?
El ojiazul guardó su celular y respiró profundo conteniendo todas sus ganas de irrumpir en ese restaurante y golpear al escritor, reclamando lo que era suyo.
Sin notarlo puesto que seguía mirando a su amante chocó con un chico que iba saliendo del restaurante.
—¡Oye fíjate! — exclamó mirándolo.
—Lo siento no fue mi intensión yo sólo… — Nowaki bajó la mirada — discúlpeme — dijo mientras se alejaba tan rápido como pudo de ese lugar.
Sumi frunció el ceño al verlo y luego sonrió al recordar lo que acababa de descubrir.
Sacó las bolsas con los libros y cerró la puerta del carro, se sentía tan cansado por lo que dudaba en ir donde Shinobu, además luego de tan "agradable" llamada había tratado de comunicarse con él pero el chico había apagado el aparato.
Oprimió el botón del ascensor sorprendiendo al ver a la mujer que salía.
—Risako…
Su ex-mujer-cuñada sonrió — You, que bueno verte.
Miyagi la miró sin entender.
—¿Cómo va tu vida?
—Bien, sin ninguna novedad — contestó sin el mayor interés.
—Ah ya veo.
—Discúlpame Risako pero estoy muy cansado así que me voy.
—Estuve hablando con mi hermano ¿sabes?
—¿Eh? —la miró entre confundido y preocupado.
—Él aún no ha querido decirme quien es la chica con la que estas saliendo, eso me sorprende a decir verdad, porque no pensaba que él y tú se llevaran tan bien como para que él oculte ese tipo de cosas — señaló sonriendo.
—Mira Risako creo que yo he sido muy claro contigo con respecto a eso y a nosotros.
—Si You pero eso no significa que tú y yo no podamos ser amigos, yo estoy muy agradecida por todo lo que has hecho con mi hermano y me alegra saber que él cuenta contigo para lo que sea.
Miyagi suspiro.
—Sé que la que se equivocó fui yo, pero yo sólo quiero ser tu amiga — aseguró con ¿sinceridad?
—Risako hablamos luego, enserio estoy muy cansado — indicó colocando una mano sobre su frente.
—¿Tú también tienes dolor de cabeza?
—¿Tú también?
—Sí, es que Shinobu estaba algo enfermo ahorita que estuve con él.
—¿Enfermo? ¿Está bien? — preguntó preocupado agarrándola del brazo lo que sorprendió de sobre manera a la mujer.
—Sí… él solo tenía un poco de dolor de cabeza debido según él al cansancio, aunque a mí me pareció que se debía a otra cosa. Aun así cuando traté de preguntarle me dijo que no era de mi incumbencia y me pidió de forma no tan amable que me fuera — indicó negando con la cabeza —, pero creo que no le puedo pedir más a un mocoso como él.
Miyagi frunció el ceño.
—Yo lo quiero mucho no voy a decir que no, pero hay muchas cosas de él que no me gustan y no soporto, el caso no te voy a aburrir con eso, además no quiero seguir involucrando en los problemas de mi familia, mejor ve a descansar, te llamo después cuídate — Risako se aproximó y le dio un beso al profesor al borde de los labios — buenas noches.
El hombre solo la miró y una vez la perdió de vista siguió su camino.
—Con que eso era — pensó mientras negaba con su cabeza.
Una vez el ascensor se abrió se dirigió decidido al apartamento de su terrorista. Al estar al frente timbro una vez y espero un momento, al no encontrar respuesta sacó la llave.
—¿Que te hace pensar que vamos a hablar esta noche? — preguntó el rubio abriendo la puerta.
—Shinobu… — lo miró fijamente, encontrándose con una mirada llena de frustración.
El chico dio media vuelta — estoy cansado así que mejor verte.
—Pero…
—Pero nada, adiós — dijo mientras daba un portazo y se encerraba en su habitación.
El pelinegro suspiró tratando de calmarse — ¿por qué todo es tan difícil contigo? — murmuró aproximándose a la habitación de su terrorista — Shinobu tenemos que hablar sobre lo que está pasando.
—No me interesa, yo quiero dormir — aseguró recargado contra la puerta.
—No me iré hasta que hablemos.
—Perfecto, ahí está el sillón por si te cansas de esperar.
El profesor apretó los puños, en momentos como esos era cuando se preguntaba cómo era que se había enamorado de ese mocoso tan irritante.
Esperó un rato y luego se sentó en el sillón encendiendo un cigarro, sentía tantas ganas de irse y mandar todo al diablo, pero no se sentía capaz, perder a Shinobu de esa manera era algo que no podía hacer, no se lo perdonaría jamás.
—Maldito mocoso — murmuró recostándose, estaba harto de pensar y pensar en que debía hacer para que su joven amante dejara de comportarse de esa manera y ya olvidara todo. Quería estar con él bien.
Los minutos pasaron y al no saber qué hacer se levantó y se dirigió a la cocina por algo de beber. Encendió otro cigarro y sin pensarlo se encaminó a la habitación — esto no se va a quedar así —afirmó girando la perilla ¿abriendo la puerta?, Miyagi tomó un poco de aire controlando su enfado.
—Shinobu… — lo llamó en un murmullo mientras inspeccionaba la oscura habitación. No hubo respuesta.
Entró y se acercó a la cama donde descansaba su amante.
—Shinobu… —Miyagi se sentó y se recostó junto a él.
—Porque simplemente no te vas — dijo el rubio cubriéndose con las frazadas — quiero estar solo.
—Pero yo quiero tu compañía — susurró mientras con su brazo lo atraía más hacia él.
—No me interesa que necesites y más si ese es el tipo de compañía que quieres de mí — indicó con tristeza— Miyagi vete por favor.
—No, no lo hare me quedare a tu lado así no quieras, no puedo dormir si no te siento junto a mí.
—Hiroki, ¿me estas escuchando? — preguntó el escritor mientras pagaba la cuenta.
—Sí, claro — contestó mirándolo. Su mente está perdida y la culpa era de Nowaki y su frialdad a la hora de hablar, eso le preocupada, su dulce y siempre sonriente amante rara vez le hablaba de esa manera.
—Muy bien, pero no nos demoramos, mañana tengo cosas que hacer — dijo mientras se levantaba.
—¿Eh? ¿De qué estás hablando?
—Te dije que fuéramos a tomarnos tragos pero al parecer sigues en las nubes.
—Lo siento Akihiko, pero no puedo Nowaki me está esperando en casa — anunció poniéndose de pie.
—Vamos Hiroki, hace mucho que tú y yo no hablamos y eres la única persona con la que puedo hablar sobre estas cosas que me desesperan y me aterran tanto. Como te digo no nos demoramos — el escritor miró el reloj — son las 10, te prometo que a las 12 ya están en casa junto con tu novio.
Hiroki suspiró y lo miró con duda por algunos minutos, al final acepto, ¿esto no le traería problemas con Nowaki o sí? Además se notaba que su amigo de infancia la estaba pasando pero muy mal y necesitaba desahogarse.
Juntos salieron del restaurante olvidándose por un momento de sus amantes, quienes por cierto estaban molestos y desesperados por lo que estaba pasando.
En casa de Akihiko, Misaki no podía conciliar el sueño de pensar y pensar en donde y con quien podría estar el escritor, mientras que en casa de Hiroki, Nowaki daba vueltas y vueltas por todo el departamento pensando en cosas que solo lo atormentaban y le desgarraban el alma.
Gracias por lo comentarios y por leer XD
