Disclaimer: Casi todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo 2: Luna nueva
Subí las escaleras sin mirar atrás. No sabía por qué me trataban todavía como si fuera una niña pequeña. Ya podía hacer más cosas, no únicamente lo que mis padres me dijeran. Ya podría salir con quien quisiera, podría estar con quien yo decidiera, podría hacer cosas por mí sola, podría salir con amigos… ¿Pero qué amigos? Todo lo que conocía era a mi familia. No tenía amigos ni amigas, únicamente Jake y mis padres. Por eso también tenía ganas de llegar a Forks; podría conocer gente, podría hacer amigas, como hace la gente normal. Y para ello tendría que ir al instituto. Y quería, con toda mi alma.
Pasé la habitación de Jacob. Estaba con la puerta entornada y la luz encendida. Quería entrar y averiguar qué fue lo que le dijeron mis padres, pero no debería hacerlo. Quizás quería estar solo, o quizás no…
−Nessie –Dijo una voz desde dentro de la habitación. Me asustó y di un pequeño bote hacia atrás con un grito ahogado. Abrió la puerta y lo vi. Jake, con el pecho desnudo y únicamente unos vaqueros rasgados puestos. Estaba simplemente, deslumbrante. Me quedé sin habla, mirándolo cuando escuché una risilla, −Nessie, ¿Qué haces ahí parada?−dijo con una voz suave.
−Eh…— no sabía que decir aún— Iba hacia mi habitación….y tu puerta estaba abierta…no quería… yo...—tartamudeé. Él se volvió a reír y me empujó adentro de la habitación.
—Anda tonta, entra —dijo— ¿Te pensabas que ibas a irte a dormir sin haberme ayudado con las maletas?— sonrió, cómo me encantaba su sonrisa. Me reí y negué con la cabeza.
Me fijé en su habitación, tan desordenada como siempre. Este chico no iba a cambiar. Tenía la cama con las sábanas sueltas, los pantalones y las camisas tiradas por el suelo, y los zapatos perdidos en algún lugar de ese desorden. No. Definitivamente, no iba a cambiar. No pude evitar reírme.
—Jake, no cambiarás nunca ¿eh? Ja ja, normal que no puedas hacer las maletas, ¡si es imposible! Ja ja — le dije mientras me reía.
—Habló la señorita perfecta, por eso estás aquí, para ayudarme — dijo con una sonrisa. Lo que decía, incorregible. Y eso es lo que más me gustaba de él. Simplemente, era él.
—Empecemos recogiendo la ropa…—dije cuando me encontré en el suelo alguna ropa interior y obviamente me ruboricé.
Jake, empezó a reírse a carcajadas, lo que me hizo sonrojarme más aún. ¿He mencionado ya que este chico era incorregible?
—Nessie, ¿Tanto te sonrojan unos bóxers?— dijo picaronamente iluminando su rostro con una de esas sonrisas que tanto enamoraban. Lo fulminé con la mirada.
—Tienes razón, soy un desastre — dijo aún entre risas. Y con todo y con eso, era imposible no quererlo. Terminé por reírme yo también y le pegué en el brazo de manera juguetona. Lo recogió al instante y nos pusimos manos a la obra.
La habitación estaba muchísimo mejor de lo que aparentaba. Me di cuenta de que Jacob no tenía mucha ropa en realidad, y la que tenía estaba desgastada y rota, sobre todo los vaqueros. Fue bastante fácil reorganizarle el armario y empaquetar sus cosas.
Al cabo de una hora, más o menos, terminé y mis ojos casi se me cerraban de sueño.
Me acordé de la conversación que habían tenido mis padres con Jake, y me entró curiosidad. En cierta forma no se le veía para nada afectado, al contrario de cómo lo había visto justo al entrar en casa. ¿Qué le habría hecho cambiar de humor? Cierto era, que Jake no podía pasar serio ni enfadado por mucho tiempo, pero… me intrigaba.
¿Y si en realidad estuviera ocultando lo que en verdad sentía? Decidí preguntarle y así salir de dudas.
—Jake —lo llamé casi en un susurro. Me miró a modo de respuesta y me incitó a continuar —¿Qué era…?— me interrumpió el sonido de la puerta.
Mi madre estaba detrás de ella. La olía. Sabía que era ella. Me pregunté qué sería lo que querría y me acordé de que yo supuestamente debería estar ya en mi cuarto y dormida desde hace una hora. Abrió la puerta unos segundos después de haber pegado y entró.
—Renesmee, ¿No deberías estar acostada?— me miró cariñosamente aunque su voz tenía un deje de autoridad.
—Sí… mamá…
—Fue culpa mía, Bella, yo le dije que entrara —saltó Jacob, en vista de que no sabía qué decir. Pero mi madre no pareció cambiar de expresión, simplemente asintió con la cabeza y lo miró.
—Tengo que hablar un momento contigo, Jake…—dijo de manera mucho más suave. ¿Otra vez tendría que hablar con él? Daba la sensación de que el problema era yo… siempre tienen que hablar con él cuando está conmigo. ¿Por qué les importará tanto que Jake y yo estemos juntos? No juntos referentemente a estar saliendo, sino juntos referido a lo unidos que estábamos. Cierto era que Jacob y yo éramos como hermanos, y así me trataba él, y desde siempre hemos estado juntos. Todo lo que conocía era a mi familia, y ellos eran lo más parecido a amigos que he podido conocer. Sin embargo, para mí Jake era mucho más que un amigo, o un hermano, yo lo valoraba más como novio. Aunque creo que eso sería un sueño imposible, ya que si no era porque no me quisiera él, mis padres no lo aceptarían nunca. Y contra las decisiones de mis padres, bien se sabe que es difícil contrariarlas. ¿Sería porque se trataba de él? ¿O porque me tenían demasiado sobreprotegida a mí?
Aún estaba de pie dentro de la habitación, mirándolos a ambos. Mi madre lo notó y giró toda su atención hacia mí. Su expresión era mucho más suave y dulce.
—Renesmee, cariño, ve a dormir; mañana hay que levantarse temprano para salir al amanecer, antes de que salga el sol— se acercó hacia mí y me dio un beso en la frente seguido de un abrazo —descansa — terminó con una cálida sonrisa.
Le devolví el abrazo y salí de la habitación. Me dirigí hacia el final del pasillo, donde se encontraba mi habitación y estuve con todos los sentidos alerta por si escuchaba algo con respecto a la conversación que estaba teniendo lugar en la habitación de Jacob.
No podía escuchar nada, no se notaba ni un solo grito. A lo mejor no tendría nada que ver con lo de antes…
Entré a mi habitación, al final del pasillo, la más aislada de todas ya que yo necesitaba tener mi intimidad y con un padre que te lee la mente, precisamente eso no es nada fácil de conseguir. Y era realmente frustrante. En algunos momentos me gustaría poder ser mamá. Tiene toda la intimidad que quiera y no debía estar preocupada porque se la violen. Aunque ya me gustaría poder controlar mis pensamientos tal y como hacía mi tía Alice. Si tenías que esconder un secreto o una sorpresa, no se le escapaba una. Sin fallos, era eficaz. Ya aprendería, aunque creo que poco a poco mejoraría.
Afortunadamente, o desafortunadamente, dependiendo de cómo lo mirásemos, Alice no podía ver mi futuro. Y eso en cierto modo, me daba una pequeña intimidad. Que contrarrestaba con la eficacia de sentir las emociones de mi tío Jasper. Era verdad que es el más reservado de todos e intenta siempre respetar a los demás, pero no dejo de preguntarme si habrá notado cómo me siento cuando estoy con Jacob; y si es así, si diría algo. ¿Y qué haría si lo hiciera?
Tendría que dejar de darle vueltas a las cosas, y acostarme. Mañana sería un gran día. Volvería al lugar donde encontraría mi libertad a medias. Conocería a gente nueva y tendría amigas; simularía una vida normal.
Partiríamos antes de que se alzara el sol, ya que los vampiros a la luz solar serían algo espeluznante y al a vez de impresionante para los humanos. Verían que no somos normales, aunque yo sea la única que no brillara.
Nuestra vida en Río de Janeiro, fue un poco difícil debido al lo soleado que era; sin embargo, la casa que compramos estaba alejada de la población y no tendríamos problemas para ocultarnos sin hacer falta que nos escondiéramos. Pasaríamos desapercibidos. Únicamente saldríamos a hacer los recados, Jake o yo, o todos una vez que el sol se pusiera. Vivíamos casi como esos vampiros de los que se habla en la mitología, aquellos que sólo salen de noche y parecen ser despiadados. Sólo que Dios sabe que eso no son más que tonterías.
Por suerte, tenía un baño sólo para mí; así que me desvestí y cogí el pijama —uno de lobitos que encontré— y me dirigí al baño. Cuando terminé de bañarme me cepillé los dientes dejando mi boca con un sabor a menta debido a la pasta de dientes y salí para dirigirme a la cama.
Ésta se encontraba pegada a la pared, justo debajo de la ventana que daba detrás de la casa. Me acomodé en la cama y miré a través de los cristales para empezar a admirar cada una de las estrellas que brillaran en el cielo de la ya adentrada noche. Me di cuenta de que no había luna, por lo que el cielo se veía lleno de estrellas mejor que ningún otro día. Era luna nueva. La que marcaría una nueva vida a punto de comenzar, y la que me dejaría fantasear con mi mundo ideal. Un mundo en el que Jake y yo estábamos juntos, sin restricciones, sin problemas, y él me quería. Imaginaba ese mundo con cada una de las distintas estrellas que podía distinguir en el cielo, donde Jake me amaba y yo lo amaba a él.
Sin darme apenas cuenta, los parpados se me fueron cerrando y haciéndome abandonar ese mundo de fantasía para integrarme al mundo de los sueños, donde lo último que recordaría sería a Jake conmigo en sus brazos.
* * *
Alguien me estaba sacudiendo y sentí como poco a poco recuperaba la consciencia y perdía ese estado en donde los sueños poblaban la mente. De repente noté como me estaba dando vueltas la cabeza del meneíto que me estaban dando. Me temía lo peor.
Abrí primero un párpado, y comprobé mis sospechas. Alice Cullen estaba lista para prepararme para nuestro viaje, dando saltitos a la vez que me intentaba despertar.
—¡Despierta Nessie durmiente! ¡Hay que prepararse para un nuevo viaje!— exclamó cuando me frotaba los ojos con las manos. Muestra de mi somnolencia.
—¿Nuevo viaje? Alice, no he hecho un viaje en toda mi vida…— dije algo sarcástica y un poco brusca. Mi malhumor típico de las mañanas cuando me despertaban del modo en que lo hacía Alice. Aunque ella sabía que en el fondo la quería muchísimo.
—Vamos, Nessie, no te pongas así… ¡Hay que estar guapa para todo! Y pronto saldremos… ¡No hay tiempo! ¡Vamos! ¡Arriba!— en vez de despertarme, más bien parecía que estaba en medio de un terremoto. En fin, era Alice… ¿Qué podía esperar?
—¡Ya, ya, ya me levanto! ¿He de suponer que ya tienes preparado lo que me voy a poner?— le insinué, cansada y con mucho sueño. No debí haberme acostado tarde…
—¡Sip! ¡Mira, mira! ¿No es un conjunto monísimo?— realmente se la veía emocionada, como con casi todo lo que se relacionaba con ropa, moda y comprar. Yo también, he de reconocer, que me encantaban las compras y la moda; ¡pero no cuando estoy recién levantada y no ha salido siquiera el sol!
En sus pequeñas manos sostenía una minifalda vaquera con bolsillos que se cerraban con cremallera, y una camiseta de palabra de honor, negra. Lo miré con los ojos como platos, ¡Me encantaba!
—Gracias Alice, me encanta —y le sonreí.
Me dijo 'de nadas' y se fue de la habitación sin olvidar decirme, que me esperaban abajo para salir nada más que todos bajáramos. Me pregunté si Jake ya estaría levantado… conociendo lo que le gusta dormir, no me extrañaría que aún este durmiendo como un tronco, y después de la segunda charla con mi madre…dudo que se acostara mucho más temprano que yo. Si es que éramos tal para cual…
Me vestí rápidamente y me puse unas botas que me dejo Alice fuera de las maletas. Maletas, que casualmente ya no estaban en mi habitación. Me reí para mis adentros. Caminé hacia mi cuarto de baño y cogí uno de los cepillos que dejaría en esta casa; me peiné mis rizos cobrizos y me sonreí ante el espejo. Salí de allí, dije adiós a mi cuarto y me deslicé hacia el pasillo. Decidí que averiguaría si estaba durmiendo o no.
Me acerqué a su puerta, que estaba totalmente cerrada y pegué dos toquecitos en ella. No salía ninguna respuesta de dentro, así que decidí abrirla.
No parecía haber movimiento dentro de la habitación. La cama estaba vacía —y sin hacer, debería añadir— y tampoco estaba en el suelo; señal de que no se había caído de la cama. Me reí ante la imagen.
De pronto, olí ese particular olor proveniente de los licántropos y sentí una respiración en la nuca junto con algo ¿Mojado?
—¿Nessie… me buscabas?— una voz seductora y realmente hipnotizadora vino desde atrás. Me asusté y pegué un bote dándome la vuelta. Y me quedé boquiabierta.
Ahí estaba Jacob, recién salido de la ducha, supongo, ya que tenía una toalla enrollada a la altura de las caderas. El torso desnudo —una vez más— y con el pelo mojado cayéndole goterones por su cuerpo bien definido y abdominales prominentes dándole una imagen mucho más hermosa de la que ya tenía.
En ese momento todo lo que pensaba era que cómo alguien podría tener un cuerpo tan perfecto y un rubor cubrió todo mi rostro.
—Esto… yo… eh…
Otro olor penetró en la habitación, pero no le di mayor importancia, no podía apartar los ojos de Jacob. Me recordé a mí misma de respirar.
—¡RENESMEE CARLIE CULLEN, FUERA DE ESTA HABITACIÓN YA!— gritó el individuo al que pertenecía ese olor, al que encontraba muy familiar pero no conseguí reconocer en ese momento ya que mi mente parecía estar saturada y yo en estado de shock. Me volví a recordar a mí misma de respirar.
Pocos segundos después sentí como me agarraban un brazo y me arrastraban fuera de la habitación. Poco a poco, lentamente recuperé algo de claridad mental y me di cuenta de que el que había entrado a la habitación y me estaba sacando del dormitorio era mi padre, Edward. Genial.
Todo lo que pude captar con mi reciente aturdimiento fue que mi padre me bajaba por las escaleras hasta la sala de estar. Debía parecer un faro de luz roja en potencia máxima aunque no entendía por qué. Había visto muchas veces a Jake sin camisa, que es como casi siempre iba por la casa, pero… verlo así, recién salido de la ducha… era… impactante.
En el salón estaban todos excepto mi madre, Bella. Al primero que pude ver fue a Emmett con su enorme cuerpo. Estaba segura de que haría alguna bromita de las suyas. No todos los días se encuentra uno a su sobrina con un gran parecido a una bombilla, y sería inútil pensar que no se daría cuenta. Emmett era experto en esa clase de cosas.
—Guau Nessie, ¡ya veo que heredaste la apariencia de tomate de tu madre!— dijo rompiendo en carcajadas. Ahí estaba. La bromita del año. Sin embargo estaba tan conmocionada pensando en el magnífico cuerpo de Jake, que ni me molesté en contestarle, para eso ya se ocuparon mi tía Rosalie y mi padre.
—¡Emmett! ¡No le digas eso a la niña!— saltó Rose dándole un coscorrón en la cabeza a su marido. Al mismo tiempo mi padre dijo:
—¡Cállate Emmett!
Mi padre aún me tenía agarrada por el brazo y seguía empujando hacia la puerta de entrada de la casa. ¿A dónde íbamos? ¿No esperaríamos a los demás? Nunca había visto a mi padre así, tampoco era para tanto…
—Edward, ¿A dónde van?— dijo Alice llegando a nuestra altura con una voz tan dulce como ella misma lo era.
—Nosotros salimos ya para Forks. Allí nos vemos— dijo sin siquiera mirarla yendo directo hacia la puerta. No me dio tiempo ni a despedirme de ellos de lo rápido que mi padre me sacaba de la casa y me llevaba adentro del coche, donde mi madre ya estaba sentada en el asiento del copiloto.
Me miraba extrañada por el enorme rubor que aún cubría mi rostro y miraba interrogante a mi padre, pero prefirió no preguntarle por lo fruncido que tenía el cejo.
El coche que llevábamos era el Volvo plateado que teníamos. Según tengo entendido, el Aston Martin se quedó en Forks y era doblemente más ostentoso que éste. Arrancó y salimos. A los cinco minutos después ya estábamos en la autovía con destino al aeropuerto.
No sería un camino largo desde nuestra casa —o mansión— hasta el aeropuerto de Río de Janeiro, solamente a una hora y media de distancia. Ya no me asustaba —la mayoría de las veces— de la velocidad que alcanzaba en coche, porque sabía que era cien por cien seguro con papá al volante. Era una pequeña manía de todos los vampiros, esa tendencia a la velocidad, pero yo que era medio humana y la soportaba a veces.
Yo, sentada en el asiento trasero del coche, no paraba —por mucho que lo intentara— de pensar en el incidente con Jacob. Aún estaba impresionada. No hacía más que recordar y recordar su hermoso cuerpo y sus bien formados músculos. Si no fuera porque mis padres estaban delante, estaría hiperventilando. La imagen se me venía a la mente una y otra vez, quisiera yo o no. Ese momento en que me susurró al oído…
—¡Nessie! ¡Deja de pensar en eso!— exclamó mi padre. Mi madre lo miró con una expresión confusa, y yo no hice más que inentar desechar todos esos pensamientos que venian a mi mente una y otra vez sin previo aviso. Son a estas situaciones a las que me refería con que no tengo intimidad. Ya ni podía pensar en…
—¡Renesmee!— volvió a repetir mi padre, tenia razón, suficiente tendría el con escuchar a todos (menos mi madre) para encima preocuparse por los pensamientos pervertidos de su hija. Aunque yo sigo pensando que ya ha pasado bastante tiempo como para que se acostumbrara a rechazar pensamientos ¿no?
—¿Qué pasa?— saltó por fin mi madre. En vista de que ninguno de los dos íbamos a decir nada, se volvió hacia mí —¿Qué es lo que no puedes pensar, Renesmee?
Me debatí entre contárselo o no. Mi padre me echaba miradas fulminantes, de veras que no sabía por qué se ponía así por un simple accidente. Jake era otro miembro más de la familia, tampoco era para tanto…
—Sí que lo es, Nessie —sentenció mi padre, de nuevo leyéndome los pensamientos. ¿Y luego se quejaba? ¡Qué no me lea los pensamientos!
Lo miré, y miré a mi madre. Le estreché la mano a esta última para mostrarle todo lo que había pasado desde que me levanté. Debería sentirme tímida antes esto, contarle a mi madre lo de Jake, pero no lo estaba, sólo conocía a mi familia y mi madre era una de las que más confianza me ha dado. Aunque aún no termino de comprender esa negación ante Jake y yo. Y seguro que tendrían que ver esas dos conversaciones que tuvieron. Seguramente para regañarlo o, ¿le dirían que se alejara de mí? No, no creo; ellos no son así. Para mí Jake lo es todo. Es mi Jake. Si no lo tengo como novio, lo tendría como hermano y amigo. La situación era sencilla: No me podía separar de Jacob.
Las imágenes de la escena iban pasando una a una a mi madre, la cual cada vez se ponía más seria y no sabía el motivo, ¿o quizás también lo sacaría de quicio? No entiendo lo que tienen en contra de Jacob. ¡Sólo fue un accidente!
—Mira que se lo dije… lo voy a matar…— dijo para sí misma en un susurro, aunque lo llegué a oír perfectamente.
¿Decir qué?
Ésa era la cuestión.
Holaaaaa!!!!
Que tal??? aqui vengo ya con el capitulo 2...jejejej que espero que os haya gustado.... mas de una pensaria que la toalla esa podría haberse caido o algo.....jajajaj pero noo!! xdxd entonces nessie se nos traumatiza de verdad jajajajaaj
Muuuuuuchas gracias a todos los que me enviais reviews, de verdad, no sabeis lo felices que nos ponemos con un misero review, aunque sea lo mas corto del mundo..pero es...una sensacion increible asik...graciass!!!!!!!!!!!! de verdad!!!!!
Me gustaria que siguierais dandome vuestras opiniones, o si teneis alguna preguntilla, encantadisima la respondere. Ahhhh, ahora hablando de preguntas.
Me preguntaron que qué edad tenía Nessie, ya le respondi el review, pero de todas maneras por si hay alguna más que lo pregunte pues ya lo digo por aki. Nessie tiene 17 años. Obviamente 17 años de cuerpo, de mente tiene como una niña de 5 o 6 años, claro que es una niña que ha crecido rapido y al a vez su inteligencia, como todos sabreis en amanecer se le veia una niñ muy madura para un bebe de meses...así que por eso. Pero lo de los 17 años, es por que escuché una entrevista con Stephenie, y ella dijo que Nessie dejaría de crecer entre los 18 y los 20, así que yo por ahora quiero que siga creciendo, aunk no haya cambios muy notables, es como una preocupacion que tendra Nessie para saber si la dejaran ir al instituto o no..jajaja
Ahhh, tambien me dijeron que estaría bien que hubiera más povs distintos, y lo voy a hacer. El siguiente cap es desde el punto de vista de Jake, y se conoceran esas dos conversaciones misteriosas... y weno.. nada mas que decir...solo.....
CONTINUARA! jajajaja
Besiitosss
Yuliss
