Autora: llegamos al tercer día en Francia

Gracias por los comentarios.

Francia se levantó hoy muy animado, se duchó y fue al cuarto donde dormían sus lindos y violables paises, bueno lindos ahí solo estaban Kiku, Feliciano, Lovino y Antonio, el resto no merecían su amor. Sonrió de manera lujuriosa al ver a los países dormir pacíficamente cada uno en su cama, pero lo que le mató fue que podría hacer un trío con el ruso y el español que dormían abrazaditos el uno al otro, seguramente Rusia se había colado en la cama del español cuando todos dormían y este como acto reflejo se había abrazado al ruso como si fuese una almohada.

Se acercó con sigilo a la cama de los perfectos opuestos pisando de puntillas las cálidas tablas de madera del suelo con cuidado de que no sonasen bajo su peso, lentamente posó su mano en las posaderas de Antonio que al sentir el contacto de Francis se quejó en sueños.

-No te preocupes pequeño no te dolerá nada-dijo de forma melosa al oído del hispano que inconscientemente se estremeció y se apegó más a Iván-Tito Francis no te hará daño

-Pero Iván va ha hacer mucho daño al "tito Francis"-dijo el ruso que se había despertado al oír el quejido de su opuesto, y ahora su aura mortífera inundaba el cuarto haciendo que hasta el feliz sueño de Alfred con hamburguesas y coca-colas se transformarse en el horripilante sueño de las coliflores y las infusiones.

Francia retrocedió asustadísimo, el aura asesina de Iván iba a por él, su funeral pasó por delante de sus ojos, Rusia se anexionaría sus territorios y en su tumba un gran grupo de chicas vestidas de colegialas lloraban su muerte, mientras él en forma angelical planeaba como hacerlas suyas, ¿quizás debería pedirle consejo al espíritu santo?.

El francés ya estaba pensando en como conseguir la dirección del espíritu ese cuando el bostezo shota de Antonio hizo que Iván dejase de acercarse a él para ir a observar a su opuesto, este había estirado los brazos como si fuese un niño y un aura de florecitas y corazones surgieron a su alrededor deshaciendo el aura asesina del ruso. [¿Cansado de auras malignas rusas que no le dejan vivir?, pues les ofrece la solución, con solo un comentario en esta historia les mandaremos a Antonio a su casa. y adiós a las auras malignas rusas. (]

-Buenos días Iván-saludo contento el español, cuando dormía bien su mente se taponaba haciendo que obviase las recientes anexiones de ruso hacia su persona-¿que tal dormiste?

-Muy bien mi girasol-dijo el ruso ocultando su tubería bajo la cama-¿y tu?

-Muy bien, las almohadas de Francis son muy buenas, la mía era blandita-dijo sonriendo cual niño chico, haciendo que Francis por instinto se tirase sobre el español para repetir las acciones que el ruso había hecho los dos días anteriores, pero algo surcó la cabeza del francés, algo rojo y redondo lanzado por el italiano mal humorado que dormía en la cama de al lado de hispano, si señoras y señores Lovino Vargas había despertado, y no de muy buen humor que se diga, [normal, ves a tu amor no confesado en la cama con un francés-pervertido-viola naciones y no te enfadas, claro que no].

Tras una batalla épica que enfrentó a una alianza ruso-italiana y a un asustadísimo Francia el resto de las naciones, ya despiertas, pero que por miedo no se atrevieron a intervenir en ayuda del anfitrión del viaje pensaban en un funeral para el francés[Normal, que levanten la mano todos aquellos que se habrían enfrentado a Rusia y a Lovino quienes sostenían un aura asesina capaz de hacer que Jack el destripador se encerrase en la cárcel con la promesa de no volver a matar en lo que le quedaba de existencia(o sea se diez minutos) con tal de no volver a sentir ese aura].

-¡KYAAAAAA MIS HAMBURGUESAS SON AHORA COLES DE BRUSELAS!-gritó Alfred despertándose de golpe al notar el aura asesina de la nueva alianza contra Francia.

Bueno, tras calmar a América y convencerle de que era imposible que las hamburguesas se transformasen en coles de bruselas y de despegar a Francia del techo, donde había acabado por culpa de la alianza contra su persona, las naciones consiguieron desayunar.

España, feliz de la vida, estaba entre Rusia, que trataba de evitar violaciones de Francia, y Lovino que trataba de evitar violaciones franco-rusas.

-Nee Francia-preguntó el chino celosos por las atenciones que recibía el hispano por parte Rusia-¿Que vamos a hacer hoy?

- Vamos a ir a pasear por las calles de París-dijo el francés sonriente

Las naciones terminaron de desayunar, para luego vestirse, sobra decir que ni Rusia ni Lovino quitaban a Antonio la vista de encima, pero Antonio estaba en su burbuja de felicidad y como quien oye llover.

Y lloviendo estaba en las cales de parís, pero aún así las naciones, paraguas en mano, se dispusieron a salir por las empapadas calles de París arriesgándose a ser atropellados por los franceses, que conducían casi o peor que los italianos [ Consejos de la autora: Señoras y señores si van a Francia necesitarán ojos hasta en la nuca, a mi case me atropella un coche en un paso de cebra, con un semáforo que estaba cediéndome el paso y con un policía también en el paso peatonal].

Bueno, pues ahí estaban las diez naciones bajo dos paraguas únicamente [Imagínense el espectáculo], andando como podían para no mojarse.

-¿falta mucho?-preguntó Feliciano que iba muy apegado a Alemania para no mojarse

-Unas cuatro calles, solo hemos avanzado una-explicó Francis

-¡¿QUE?-gritaron las naciones, llevaban a su media hora ¿y solo habían avanzado una calle?

España estaba cansado de tanta lluvia, en sus tierras no llovía tanto releches,¿se habían ido a Inglaterra sin darse cuenta?, y sin dudarlo salió de bajo el paraguas y mirando al cielo de forma retadora sonrió. El resto de las naciones veían como el hispano se empapaba bajo el cielo nublado, pero al final en unos minutos el cielo volvió a brillar cálido dejando a las naciones con la boca tan abierta que les llegaba al suelo.

-En boca cerrada no entran moscas-dijo el hispano sonriente abriendo la marcha.

-que lindo-susurraron Iván, Lovino y Francis al ver al hispano arrodillado ante unas flores mientras sonreía, era lo más lindo de este mundo y otro.

-Tito Francis se lo va a llevar a la cama un día de estos-dijo Francis ganándose un porrazo de Iván y Lovino que le hizo volar.

-Mira Francia vuela-dijo Feliciano ilusionado tirando del brazo de Alemania-¿Crees que yo también podría?

-Mejor ni lo intentes-le aconsejó Alemania

-Joooo-se quejó Feliciano como niño chico.

Mientras Antonio miraba las flores de un pequeño parque embelesado mientras canturreaba una canción de de su país.

-Esta noche ha llovido

mañana hay barro,

pobre del carretero,

se atranca el carro,

quitate, niña,

de ese balcón.

Lovino se fue acercando con cautela al hispano, y lo mismo hizo el ruso, pero el chino celoso se interpuso entre el ruso y su amante.

-¿Cantas conmigo?-preguntó Antonio alegre a Lovino

-No, yo mejor te escucho.

-Que si no te retiras,

ramo de flores,

llamaré a la Justicia

que te aprisione

con las cadenas

de mis amores.

Solo bastó la mirada y la sonrisa de Antonio para que al escuchar esa última frase el italiano mayor se sonrojase y se marchase de allí con la mano del hispano entre las suyas, mientras el ruso intentaba alejarse de Yao la ver como el italiano ganaba terreno.

Y así termino el tercer día en Francia,

-¿Hola?, ¿puede bajarme alguien del pico de la torre Eifell?