Guatemala 07 de Septiembre de 2006
Hola! Sorry por tardar tanto. La última vez que publique fue... Hace un mes? wow. El tiempo pasa volando cuando tienes tantas cosas que hacer... Y es que teníamos por primera vez en la historia un festival de coros en mi colegio, que quedé encargada de un periodico mural de todo el grado (es imposible tratar con 100 personas sin ganas de cooperar que pretenden que todo se les diga! jeje, como que me sali del tema) y que nos quedan 5, repito 5 semanas para terminar el año escolar! Y hoy aprovecho que como milagro, no tenemos deberes y que me quiero premiar porque me entregaron los resultados de mis examenes vocacionales y aunque todavia no se que será de mi vida el año entrante, pues me fue bien. :)
Summary: "¿Qué pasa cuando un pequeño arreglo de la familia Evns interfiere en el destino? ¿Cuándo el amor se ve oprimido por el interés? ¿Tendrá Lily sufifiente valor para oponerse a todo?"
Disclaimer: Francamente, si algo de esto me perteneciera, creen ustedes que lo estaría publicando en Internet de gratis en lugar de publicarlo y ganar millones con eso? Yo creo que queda claro que solo lo hago por amor a la lectura y por usar mi tiempo en algo mas interesante que los estudios, asi que no me maten, que aún así tengo que estudiar parapasar el grado. He incluso, ahora que me pongo a pensar, no tengo ningún titulo de propiedad que dedienda a los personajes creados por mí, pero confio en que si alguien quiere hacer uso de ellos, primero me pida permiso y me mantenga enterada de que ha sido de su "vida".
Así que aquí estoy de nuevo con el segundo capítulo de esa loca historia, que espero que por lo menos alguien recuerde, y que les guste. No me hago más bolas y... A LEER SE HA DICHO!
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Capítulo Dos (3)
"Encuentros Inesperados"
Lily se paró de un salto interrumpiendo su pequeño relato. Allí, frente a la puerta había aparecido Sirius Black, más blanco que cualquier fantasma de Hogwarts. Rápidamente se acercó a Lily y la abrazo. Se sentó frente a ella, donde segundos antes, había estado Mary, la enfermera, la cual, sigilosamente había decidido darle espacio al recién llegado.
- Remus ya está por venir. Dijo que iba a decirle a Peter. – sonrió. – yo no pude esperar. Estas bien?
- Si. Yo estoy bien.
- Segura? Te miro más pálida de lo normal. Mira que James nos mata si algo te pasa.
- No creo que quiera matarlos, Sirius. Después de todo, fue mi culpa.- dijo mientras intentaba contener unas lagrimas. Bajó la cabeza. No quería llorar. Había llorado suficiente, y llorando no cambiaría nada.
- Vamos pelirroja, no fue tu culpa. James no habría permitido que… bueno, que eso te pasara. El está loquito por ti. Deja de culparte y pon esa sonrisa que nunca me muestras. Solo era que apareciera yo para que la quitaras. Es acaso que no creías poder competir con la mía?- Lily sonrió. Sirius Black nunca cambiaría.
- Hay Black, nunca cambiarás.- su sonrisa bacilo un poco.- si tú sabes que la quitaba por James. Es increíble lo que ha pasado desde entonces. Pero no tienes nada que reprocharme. Si te vieras, creo que el gran Sirius Black perdió su encanto el día de hoy.
- Que dices, si el encanto lleva mi nombre. – hizo un gesto de superioridad.
- Bueno, es que no sabía que lo de hoy en día era confundirse con las paredes.
Sirius Black se rió. Estaba devastado. Theodor había aparecido en su apartamento y le había dicho que James, su hermano del alma, estaba inconsciente en el hospital, lo primero que había pensado había sido en la guerra, que alguno de esos mortífagos maniacos de la limpieza de la sangra lo había atacado, entonces había pensado en Lily, ella era lo que algunos magos, como su exfamilia, llamaban sangre sucia. Pero gracias a dios, ella estaba bien, y James no había sido atacado por "esos". Era algo irónico. Jamás se le habría ocurrido que James estuviera en peligro por un arma muggle. La verdad, prefería que fuera algo así, y no una maldición imperdonable, concretamente la asesina.
Sacudió la cabeza. No era para pensar en ese tipo de cosas. Esperaba que Remus llegara rápido. El siempre sabía que hacer y que decir. Y Lily estaba muy mal. Jamás había visto a la pelirroja tan deprimida y eso que en siete años habían compartido todo tipo de… digamos que eran pequeñas batallas inofensivas. Realmente estaba preocupado por ella. La quería, era como una hermanita, la novia de su casi hermano, aunque ella jamás aceptaría ese termino. Jaja. Los tres tenían eso en común: Eran orgullosos y cabezotas como nadie. Tal vez fuera por eso que en el colegio era imposible que estuvieran más de 15 min. sin matarse. Aquellos viejos tiempos…
Mientras tanto, la ex prefecta de Gryffindor había vuelto a sumergirse en recuerdos…
Era jueves, y ya solo tenía que esperar un día. Estaba nerviosa, como se ponía con cada examen… pero este, en especial, todo dependía de su suerte. Y para colmo, su madre, desesperada por no haber logrado obligarla a asistir a la "reunión" con los Rottman, había optado por invitarlos a ellos a tomar el té esa tarde. Faltaba alrededor de media hora para que llegaran, pero ella no iba a verlos. Si iba a tener que soportar vivir el resto de su vida con él, por lo menos quería alargar un poco su libertad. Y la junta de esa tarde era para firmar el último de los documentos que consistían en su condena.
Pero ella no iba a firmar. Claro que sabía que, por algún extraño motivo, la ley permitía que su madre firmara "a ruego" por ella si había algún testigo neutral; y conociéndola, ya le pagarían a alguno. Por eso, se iría esa misma tarde. Pasó un último vistazo a su habitación y comprobó que todas sus cosas estaban recogidas y guardadas en el baúl que llevaba al colegio. Gracias a dios que estaba hechizado para que su contenido se pudiera guardar en varios compartimientos permitiendo que tuviera ordenado su contenido y que los libros y su ropa se guardaran en buen estado.
- Hey Lily, querida, baja a saludar- escuchó la hipócrita voz de su madre. No podía ser, aún faltaban al menos 20 minutos, y era regla de etiqueta no llegar tarde, ni mucho menos antes de tiempo.
- Ni loca! – gritó dando un portazo.
- Por favor, discúlpenla. Hoy tuvo un pequeño problema y no está de muy buen humor. Petunia, sírveles por favor el té mientras voy a llamar a Lily, estoy segura que baja a disculparse, en seguida regreso con ustedes, por favor, están en su casa.- dijo un poco nerviosa. Que había hecho ella para merecer una hija así!
Cuando abrió la puerta, se encontró a su hija vestida con una túnica azul y una capa de un tono más oscuro. Y una mirada desafiante y altanera completaba su atuendo.
- Te dije que no iría, que te hace pensar que entonces voy a acceder a que ahora sea aquí?
- Cámbiate de inmediato. No voy a permitir que te vean así. Como una… como una loca!
- Loca? Mama, soy una bruja, no una demente. Y ahora...
Lily se levantó y tomó su baúl. Desafiante comenzó a bajar las escaleras ante la mirada atónica de su madre, la cual no tardó en reaccionar y tomarla fuertemente del brazo. Lily, sin dudarlo, sacó su varita y así quedaron, una frente a la otra en una pelea de miradas silenciosas. Una sonrisa de superioridad surcó el rostro de Lily, y alzando la voz, respondió
- Ni loca madre. Yo me largo de aquí. Y no te atrevas a detenerme, que sabes bien de lo que soy capaz.- su madre la soltó, y cuando llegó al pie de las escaleras, se topó con su hermana intentando regresar a la familia Rottman al salón. – Pet, déjalos, si se van o se quedan, da lo mismo. Estaré en el Callejón Diagon, ya sabes, en Londres, si quieres salirte tú también- y saliendo de la casa comenzó a caminar.
James Potter iba en el Autobús Noctámbulo camino a la casa de su amigo, Remus Lupin, pese a que perfectamente hubiera podido aparecerse, desde pequeño le había gustado viajar en ese autobús loco e inestable. Era todo un reto mantenerse de pie el recorrido completo, y él adoraba los retos. Ya solo faltaba una parada cuando, alguien en Crawley pidió parada. Genial! Eso suponía una vuelta completa. Vio como la mitad del pueblo se encogía para darle paso antes de regresar a la normalidad.
En unos instantes, estaban en la tranquila ciudad de Crawley, a cientos de kilómetros de donde estaban, pero los pasajeros no parecían sorprendidos, sino que al contrario, estaban molestos por el desvío. James, vio por la ventana a una linda pelirroja, junto a un joven que parecía molestarla, y en ese instante, el autobús frenó. Calló al suelo, rompiendo su record de estabilidad y equilibrio, pero no por el frenazo, sino por la sorpresa de encontrarse con Lily Evans, la chica que lo traía loco desde finales de 4° año.
- Bueno, van a subir? – preguntó el conductor. – estábamos camino a Bedford, si no les molesta, tengo una ruta larga hoy.
- Yo me encargo, Ernie. – dijo James, y bajó a ayudarla. Todavía no podía creer que fuera ella.
Dios, no podía ser, lo que le faltaba el día de hoy… que James Potter fuera en el autobús. Así, por más que lo intentara, jamás lograría olvidarse de él. No bastaba con que su madre se encargara de que los Rottman llegaran antes de que ella pudiera hacer nada para evitarlo, y que encima John Paul Rottman, el molesto de su "prometido" la siguiera al salir de su casa, seguramente idea de las mayores, intentando a como diera lugar hacerla regresar, y firmar. Había tenido que llamar al autobús sin que se diera cuenta, y justo cuando llegaba, había intentado besarla! Eso si que no podía permitirlo.
- Lily, estas bien? Te e
stá molestando? – Preguntó James, llegando junto a ella.
- Y quién crees tu que eres para hablarle a Mi Lily así?
- Está bien, Potter, no me está molestando. – dijo Lily antes de que hubiera una pelea. Sin embargo cuando vio la cara que había puesto James, sintió un vacío en el estomago y que los pulmones se le oprimían. Estaba… molesto? Triste? Decepcionado? – James, puedes ayudarme con el baúl? – pidió en un murmullo. Era una excusa para que la dejara sola con John. Esta si no se la perdonaba.
- Claro Evans. Ya lo subo yo.- dijo James. Algo en él se había roto, este tipo la había llamado "Mi Lily" que quería decir eso? Y ella lo había dejado. Si a él se le hubiera ocurrido llamarla suya, ella le habría dado una gritada y hubiera finalizado con una bofetada o un ligero hechizo. Pero no parecían pareja... Vamos James, él estaba a punto de besarla! y aunque ella no se miraba muy cómoda, tal vez fuera que no quería que los vieran… Eso explicaba mucho…
Una vez James se hubo dado la vuelta, Lily se volteó al otro joven:
- Ni se te ocurra volver a tocarme en la vida. Déjame en paz!
- Pero me temo que eso no es posible, vamos a casarnos, y créeme que entonces no solo...- una bofetada cruzó su rostro.
- Ni se te ocurra. Y yo no me casaré contigo, ni aunque seas el último hombre en esta tierra.
- Ya veremos. Pero creo que no puedes hacer mucho, la boda ya está acordada, y solo falta una firma que se puede arreglar fácilmente.
- Antes muerta.
Lily subió al autobús, mientras unas cuantas lágrimas salían de sus ojos. No sabía por que estaba llorando, ella no quería llorar… pero… se lo había dicho tan claro, por más que quería negarse a saberlo, había sido demasiado claro… – Gracias Potter.- le hubiera gustado poder decir "gracias James, por ayudarme a huir de esta pesadilla", pero no podía.
- No hay de que… Evans – se dio la vuelta y subió al segundo piso. Definitivamente, Lily ya no podría ser suya…
Desde arriba, la observó bajarse en el Caldero Chorreante.
Era realmente hermosa. A donde iría? Seguramente pasaría el día en el Callejón Diagon, compraría los útiles para el otro año y se entretendría ojeando otro par de libros, entonces encontraría uno que le llamara la atención y se dirigiría a pagar aún leyéndolo, con esa expresión en su cara que tanto le gustaba y… Dios! No podía ni verla porque ya perdía la cabeza. Igual, no creía que fuera tan solo a comprar los libros, total, su novio había ido a despedirla y ella había… tal vez fuera a la casa de Wever o a la de Barton.
Había perdido las ganas de hacer nada. Se levantó y bajó tambaleándose a hablar con el conductor.
- Ernie, creo que ya no iré a Bedford. Déjame donde quieras, ya me aparezco yo.
- Esta bien… voy a parar entonces directamente en Walton Hill.- no parecía muy contento, y mientras hablaba dio un giro brusco al volante y el riachuelo por el que pasaron tubo elevarse para formar una especie de túnel para que el autobús pasara. Mientras James tomaba asiento, lo oyó murmurar algo parecido a "que con los jóvenes, ya no están conformes con nada, creen que pueden hacer lo que quieran y que los demás debemos acomodarnos a sus planes…"
Se apareció en la entrada al Valle Godric, y de allí, agarró camino a su casa. Entró a su habitación y se tumbó en su cama sin ganas de hacer nada. Simplemente no tenía ánimos para nada. Llevaba años tras esa pelirroja y ella siempre lo había ignorado. Por ella, había cambiado su vida, y estaba dispuesto a seguir haciéndolo, por ella… por ella estaba seguro que daba su vida, pero ella jamás había notado lo que había cambiado, jamás le había dado una oportunidad para demostrarle como era, cuanto la quería…
Pero ahora comprendía por que. Hubiera preferido saberlo antes, entonces no se hubiera pasado tantas noches buscando un por que, noches en las que no podía dormir pensando en ella, en que hacía mal, y que podía hacer para que ella tan solo le dirigiera la palabra, para, por lo menos, lograr ser su amigo y poder pasar un tiempo junto a ella.
Algún tiempo después, oyó a alguien entrar en la habitación, levantó la cabeza sin ganas y observó a su mejor amigo, Sirius Black, que lo miraba como interrogándole que le pasaba.
- Prongs, te estábamos esperando… pensamos que habías convencido a Ernie para que te dejara dar unas vueltas más, que pasó?
- Nada, solo… se me quitaron las ganas de ir.
- Vamos, Remus aceptó ayudarnos con las bromas de este año.
- Hay me cuentan.- respondió sin ganas volviendo a enterrar la cara en la cama.
- Y mis primas van a ayudarnos
- queowasboaso (que bueno) - ¿? Esa era la cara de Sirius. Esto era raro… algo le pasaba a James, decidió probar algo más antes de tomar medidas extremas, si con esto no respondía… bueno, tenía que reaccionar.
- James, hemos decidido que este año no molestaremos a Snapy- nada, no había reacción- y que vamos a ofrecerle cupo entre Los Merodeadores- dijo un poco más temeroso, pero nada, a James parecía no importarle.- oíste? Dije que Snivellus debería ser nuestro mejor amigo. Dios! JAMES POTTER QUE DIABLOS TE PASA HOY?
- Nada… Solo… - suspiró- déjame un rato solo Sirius, no tengo ganas de hablar con nadie ni de hacer nada.- Sirius lo miró preocupado. Se acercó a la puerta, y cuando estaba a punto de irse, la voz de James lo detuvo- Solo, todavía no le mandes la nota a Quejicus, que me opongo a tenerlo cerca. Esa grasa suya puede ser contagiosa. Igual, necesitamos a alguien para probar nuestras bromas…- sonrió. James, después de todo, seguía siendo él.
La noche siguiente, Lily caminaba por una callecita desierta, había llegado a Carlisle hacía unos cuantos minutos. Primero buscaría la casa de los Stone y los saludaría, no podía esperar a verlos, luego iría a un hotel que había encontrado y alquilaría una habitación para el resto de sus vacaciones.
Después de su examen, había esperado los resultados y sin perder más tiempo, había regresado al caldero Chorreante, había recogido lo poco fuera de su baúl y había pagado a Tom el hospedaje y las dos comidas que debía. La tarde anterior había aprovechado para comprar sus útiles y sacar un poco de dinero de su pequeña cámara de ahorro en Gringotts.
Aja! Esa era la casa. Se acercó y pudo ver que las luces de la planta baja estaban apagadas, pero se podía observar un poco de luz arriba. No era muy noche, eran alrededor de las 7:00 p.m., pero no había nadie cerca. Se preguntó si allí no sería demasiado tarde para llamar, pero decidió arriesgarse.
Se oyó ruido del otro lado de la puerta, y esta se abrió, dejando frente a Lily a un chico alto, de ojos azules, cabello rubio oscuro, medio largo (no mucho) despeinado, con cara de asombro. Segundos después, sonrió y gritó "MELI! BAJA YA!" Y se lanzó a abrazar a su amiga.
- Que te pasa! Que quieres? – gritaba Melissa mientras bajaba- O MI DIOS! LILY! Haaaay!- y corrió a abrazarla. – Que estás haciendo aquí? Por que no avisaste que venías?
- Si, creímos que te habías olvidado de nosotros.
- Ya quisieran… No es mi culpa que hayan decidido irse a vivir a la otra punta del país.
- Bueno, pero tampoco que tú te vayas a quien sabe donde todo el año.- respondió el chico
- Si, pero bueno, que haces aquí afuera todavía! Sammy, que mala educación la tuya! Vamos Lily, me tienes que contar todo, y con lujo de detalles! Me muero por saber que te has hecho.
- Hola Lily, Que sorpresa verte aquí. Pasa, pasa, por favor. Te puedo ofrecer algo? Arthur, entra sus cosas y súbelas.
- Buenas noches Johanna, Arthur- Saludó al matrimonio Stone.- no se preocupen, no creo que vaya a quedarme
- QUE? No me digas que solo pasaste a saludar! – Preguntó ofendida Meli,- No te vemos ni un pelo y ahora te vas a ir!
- No, pero voy a quedarme en un hotel aquí cerca.
- Tonterías, Lily, tonterías. Para que vas a irte a un hotel si aquí hay siempre lugar para ti?
- Gracias, Johanna, pero voy a quedarme algún tiempo, y no quiero causar molestias, así que prefiero alquilar una habitación.
- Vamos, no nos vas a negar una noche, por lo menos, mañana lo discutimos, si Lily?- pidió Samuel. – ven, estábamos viendo una película, debes de estar cansada, así que dejaremos el interrogatorio para mañana, verdad Mel?
- Vale, pero mañana respondes a todo lo que te preguntamos.
A la mañana siguiente, Lily se levantó temprano, mucho más contenta de lo que había estado hasta entonces… Mucho mas tranquila. Salió de la habitación procurando no hacer ruido, para no despertar a Meli. No había nadie despierto, así que tímidamente bajó a conocer la casa.
Era muy linda. Sencilla, pero muy acogedora. Decorada rústicamente, pero combinando perfectamente el estilo moderno. Salió al porche y se sorprendió de encontrar a Samuel sentado en las la baranda.
- Hola Lily. Te levantaste temprano. Pensé que dormirías un poco más, por el viaje.
- No pude. – Sonrió mientras se sentaba a su lado- me gusta la casa. Tiene ese… no se, una atmósfera de tranquilidad y unión familiar que jamás tendrá la mía.
- No lo creo. Lily, aunque ahora vivas allá, esa jamás será tu casa, tu hogar será en el que tu familia, la que tu formes, vivirá.
- No lo se... no tengo una muy buena prespectiva de familia. Además- respondió a la mirada de su amigo- que familia podría formar con John Paul?
- Vamos...- dijo mienntras la atraía a si, y la abrazaba.- ten un poco de confianza, quieres? Todo va a salir bien. - dijo mientras la separaba un poco para verla a los ojos. - Todo saldrá bien, y mientras tanto, quita esa cara triste, que es contagiosa y sonrie como siempre. Cambiando de tema... ¿Qué quieres hacer hoy? Podriamos ir a un parque que hay cerca o ver una pelicula ridicula y cursi como las que alquila mi hermana, o...
La pregunta se fué apagando, hasta quedar en silencio, ambos simplemente observavan el amanecer. Porque el estar juntos de nuevo, les confirmaba lo que ambos sabían en lo más profundo de su corazón, que su amistad era verdadera, y que contaban el uno con el otro, sin importar el tipo de problemas en que el otro se encontrara. Para Samuel eso era todo. Saber que tenía a su pelirroja amiga a su lado, intentando animarla, porque ese dolor que ella sentía, lo sentía también él al no poder hacer nada para que su vida fuera más facil, libre de compromisos, para decidir que hacer con su vida, a quién entregarle su corazón...
- Buenas noches. Ustedes si que madrugaron! – Llegó una adormilada Melissa.- pero… pensándolo bien, mientras antes, mejor, total, ya es "mañana". – sonrió maliciosa.
- OK Meli. Pregunta, pero por favor, una por una. Créeme que todavía no estoy tan despierta como para descifrar tus enrollos.
- La más importante, por ahora, porque la principal es entre chicas
- Hey! Eso es discriminación! Lilita, decidle que puedo oír!- dijo el chico fingiendo berrinche.
- Mel, creo que igual se entera. Este pillo encuentra como enterarse.- Sam le sacó la lengua a Meli y ella no dudo en devolvérsela. Lily se sintió tan bien. Ese tipo de actitudes era lo que la mantenía contenta pese a todo.- pregunta o calla.
- OK. La segunda, que hay de nuevo, tengo que comenzar a practicar mi entrada teatral o puedo seguir con la obra de la escuela?
- Creo que mejor le haces un tiempo. – su sonrisa bacilo un poco al recordar su huida.
- Melissa. Ya sabía yo que no te podías tomar nada en serio. Lils, olvídalo, esta hermana mía que no tiene tacto. Mejor cuéntanos, como terminó tu cole?
- Descuida. Igual, se los tengo que contar, necesito decírselo a alguien y que me ayuden a safarme. Ya solo falta mi firma… y creo que pueden hacerlo sin ella. – sonrió resignada.
- No creí que fuera tan pronto! Que? Piensan que te cases a los 18!
- O si pueden, a los 17. Mientras menos pueda escurrirme, para ella mejor. Y como ya soy mayor de edad, como bruja, y pequeños problemas que eso ha causado, no le parece tan divertido esperar a que, por segunda vez sea mayor.
- Si es cierto! Ahora ya nos puedes mostrar un poco de magia! Pero regresando, ellos no saben, no? Sam… estas aquí?
- Algo se me tiene que ocurrir… estamos en pleno siglo XX! No pueden obligarte a casarte! En todo caso, tiene que haber una ley que te defienda… Dios!
- Tranquilo. Ya veremos llegada la hora. Gracias por apoyarme.
- Y que querías, cuentas con nuestro apoyo siempre. Pero hablando de magia… que hay con cierto mago morocho?- preguntó Meli en voz baja. Su hermano, rápidamente se tensó un poco.- si se puede preguntar.
- Lo vi anteayer.
- Y? – preguntó despreocupado el chico.
- El jueves, pues se llegaron a mi casa y yo decidí irme…
- Jaja, o sea que te escapaste! Jaja, de donde tan rebelde?
- Quien dice, si eso lo aprendí de ustedes. Pues, resultó que el cretino ese idiota
- Lils, captamos quien es. Sigue.
- Pues decidió seguirme, y tuve que llamar al autobús noctámbulo sin que se diera cuenta, pero entonces, decidió besar…
- Será cabrón! A este me…- adivinen quien fue. Si, Samuel había demostrado su lado sobre protector.
- Pero no te dejaste, claro que le dejaste un ojo morado. Que estoy diciendo, lo embrujaste.
- No. Nada de
- NO? – casi gritaron, bueno, sin el casi, gritaron los mellizos.
- No, llegó el autobús y James
- James! Y él le partió la cara?- exclamó entusiasmada.
- Si me dejaran hablar, sabrían el final. – replicó un tanto molesta Lily. Ambos espectadores pusieron cara de "lo siento mama, no vuelvo a responderte" y Lily se dio por satisfecha.- pues no. – silenció con la mirada a Meli que parecía incapaz de permanecer callada y continuo- se bajó a preguntar si me estaba molestando, y… no se que ocurrió, pero en un instante, ambos parecían querer matar al otro con la mirada, y no supe que hacer más que calmarlos y pedirle a James que me ayudara con mis cosas.– bajó la mirada. Todavía no entendía bien que podía haber pensado James, pero estaba segura de que no le beneficiaba mucho, o si?- Luego ,jeje, pues intenté dejarle en claro que nunca, sobre mi cadáver, me casaría con él.
- A James! Estas loca!
- Meli, escúchate y piensa, a quien si no al Rottman!- su hermano le dio un cariñoso coscorrón en la frente.- Continua.
- Gracias, pues… no se por que, pero que me recordara que solo faltaba una firma… no se. No pude evitar que unas cuantas lágrimas…
- Comprendo. Pero… James, él no…
- Creo que si… pero en parte, mejor, no? Así será más fácil que se olvide de mí y no voy a tener que mentirle tanto, no?
- Lily, créeme, solo te estás engañando a ti misma. Tu no es eso lo que quieres. Por que no le explicas todo a James, estoy segura que el entiende.
- Porque lo conozco y se que va a lograr convencerme de que no importa, pero va a llegar el día en el que tenga que afrontar que no puedo estar con él y que tengo que casarme, y más ahora que, probablemente, ya está asegurado y me queda un año de "libertad"- dijo mientras marcaba las comillas con los dedos. – No aguantaría hacerme esas ilusiones.- Lily sintió los brazos de Melissa que la rodeaban en un abrazo. Mientras que podía leer en los ojos de Sam la frustración que sentía por no poder hacer nada para ayudarla. Pero, aunque ellos lo negaran, la habían salvado y no podía pedirles más de lo que ya le ofrecían: una amistad incondicional y un completo apoyo a lo que ella decidiera.
- Hey chicos, ayúdenme con la mesa, el desayuno está listo.
- Vamos mama!
- Pero ya que se enfría.
Lily se secó las lagrimas, y tras sonreírles a ambos, se puso de pie. Meli la tomó de los hombros y ella volteó.
- Si mama te ve llorando, creerá que ya algo te hemos hecho o que algo realmente malo pasa. – le sopló suavemente en la cara para que esta regresara un poco a su estado natural, y sonrío.- Mejor.
Los tres entraron de nuevo a la casa, y Lily se preparó para pasar el resto de sus vacaciones como debía de ser, rodeada de personas que la querían y sus amigos para bromear y divertirse todo lo que le quedaba antes de regresar al colegio y regresar a ser la prefecta de Gryffindor.
- Lils?... oíste algo de lo que te dije?
- Eh… no, disculpa Sirius, estaba en otro mundo.
- Despistada. – Lily le sacó la lengua- te preguntaba si querías algo de comer, voy a ir a la cafetería.
- Te acompaño.
- Descuida, que te traigo? Un café?- la pelirroja frunció el ceño. no le gustaba el café. - Un pastelillo?
- Voy contigo, quiero estirar un poco las piernas. Y Remus, no ha venido?
- No, pero no tardará en llegar. Creo que dijo algo de pasar por unas no se que.
- Solo que no sea chocolate, o no voy a poder resistirme.- Sirius le respondió la sonrisa. Fuera lo que fuera que hubiera ido a traer, de seguro incluía chocolate caliente, "solo para calmar los nervios".
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Bueno eso es todo.
Tenía prometido un pequeño premio para los primeros tres reviews, pero como a quienes conosco ya les explique por que no los cuento a ustedes, pues estos dos capitulos están dedicados a las 4 primeras personas que me dejaron un review y a quienes espero seguir leyendo el resto de mi fic. Para ustedes,
-Catorcchp
- Marta Evans
- Miyu (Espero que te hayas gozado tu cumple!)
- Hermy o Taramiel (Como prefieres que te diga, que si no me hago bolas)
Y ahora, pues debo disculparme publicamente con catorcchp Que fue la primera en mandarme un review, pero como no tuve forma de responderle, pues debía haberle respondido en el segundo capitulo, pero confiezo, lo olvide! Que tipo de autora soy? Lo siento. Y ya ves, pues lo he seguido, lento, pero segura de que voy a terminarlo.
Ahora si, nos vemos dentro de 15 dias, espero, a menos sque tenga alguna complicación, pero intentaré ser lo más puntual que pueda.
Gracias por leerme. Es muy motivador para mi.
Keikleen
