Disclamer: Ninguno de los personajes usados para este fict me pertenecen, todos son de Masashi Kishimoto, y yo no tengo regalías por mis geniales historias (tengo ego, no me culpen xD)
Cap
-¡Temari!, ¿donde estabas? ¡Tenías que estar con ellos!- le reprendió un muchacho de cabellera castaña y ojos cafés, su piel era bronceada y sus rasgos faciales eran muy similares a los de la chica.
-Es culpa de Shikamaru, está aquí como invitado y peleamos- le dijo al muchacho, comenzando a ayudar a los demás meseros que permanecían en el interior de la carpa preparando los platillos que se entregarían a los invitados.
-¿Otra vez pelearon?- preguntó otro muchacho de cabellera rojiza, el color de su piel y sus ojos eran iguales a los de Temari.
-Hai… no deja de insistirme en que nos casemos- respondió sin dejar de arreglar los platos, el par de muchachos intercambiaron una mirada.
-Temari, ¿estás segura que no quieres casarte todavía con él?- preguntó el pelirrojo un tanto dubitativo, la rubia los miró aprensiva.
-Gaara no quiero tener esta charla con ustedes, ¿si? Al menos no por ahora. Kankuro, toma mi lugar allá afuera, no quiero verle la cara a Shika- pidió enseguida viendo como el grupo de meseros regresaban por las charolas, el castaño asintió dando un suspiro.
-Todo lo que hago por mi hermana…
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-¡Shikamaru! ¿Dónde estabas?- le reprendió Ino al muchacho que regresaba en el momento en que la mesera asignada les llevaba la entrada.
-Tuve que contestar una llamada del laboratorio, nada importante- mintió para evitar más preguntas, y sentándose en su lugar tratando de ocultar lo molesto que se sentía.
Casi al instante, Ino y Sakura comenzaron una plática sobre los más recientes casos médicos que habían tenido que atender, comentando a Shikamaru sobre los nuevos medicamentos del laboratorio, pero tanto él como el resto de los presentes en aquella mesa no les prestaron mucha atención, concentrándose en la comida que servían.
Durante el resto del banquete, las pláticas se centraron en lo diferentes trabajos de cada uno: los proyectos administrativos de Hinata y Sasuke, la falta de una secretaria para Naruto, lo difícil de conseguir una musa para Sai, los pacientes interesantes de Sakura e Ino, e incluso el progreso en las investigaciones de Shikamaru, y aunque no todos entendían de lo que hablaba cada uno por utilizar términos específicos de la rama laboral, al menos pasaron un rato ameno como en muy pocas ocasiones conseguían: después de todo el trabajo les impedía reunirse mas seguido.
Cuando el banquete se dio por terminado, la música acalló todas las pláticas centrando la atención de los invitados en los recién casados que abrían la pista con su primer baile; Hinata, pasando la vista de la pareja a su novio, lo tomó de la mano, consiguiendo que él volteara a verla. Regalándole una de sus mejores sonrisas, ella estrechó su mano, y él al instante se inclinó hacia ella para darle un beso en la mejilla.
-¿Quieres ir a bailar?- ofreció Naruto, sonriendo también a su chica que sacudiendo suavemente la cabeza, se quedó tan sólo observando el apuesto rostro de su novio, su brillante sonrisa, su electrizante mirada… sin duda, ella estaba completamente enamorada.
-Aún no, si lo hiciéramos, Hanabi se molestaría – se excusó ella para no bailar, pero el rubio ojiazul sabía que no era eso lo que la detenía, así que nuevamente depositó otro beso en su mejilla.
-Entonces a la siguiente sin excusas – dijo volviendo la vista hacia la pista, y la muchacha apoyó su peso sobre el brazo de él, recostando su cabeza sobre el masculino hombro. Frente a ella, Sasuke se obligó a mirar hacia otro lugar…
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Desde la carpa de los meseros, Temari observaba con un poco de tristeza lo que ocurría en la pista. Lo que Shikamaru había dicho tenía mucha verdad que la hacía sentir mal. Su edad era tan sólo una burda excusa para evitar aquello a lo que tanto miedo tenía…
Y ella tenía miedo a sufrir por un matrimonio tormentoso, justo como el que había llevado a sus padres a la ruina…
Apartando la vista de la feliz pareja, la rubia entró a la carpa, en donde sus compañeros aprovechaban el pequeño descanso alimentándose con algunas sobras, y ella concentrada en sus meditaciones, tampoco les hizo a ellos mucho caso. En aquellos momentos, tan sólo los crueles recuerdos de su pasado la ocupaban…
-Aguanta un poco Temari, tan sólo un par de horas más – dijo llegando a su lado el pelirrojo, su hermana se veía realmente cansada, y sabiendo que la noche anterior se había desvelado en algún otro trabajo, trató de darle ánimos, ella levantó la mirada y le sonrió.
-¿Comieron ya? No vayan a mal pasarse – les advirtió tanto a él como al castaño que también había llegado hasta ella, y éste último le pasó el brazo protector por sobre los hombros.
-Tú no vayas a mal pasarte Temari, llevas los últimos días trabajando mucho, no creas que no nos damos cuenta, ya no somos unos niños – le insistió ahora él mirándola serio, y el pelirrojo asintió en silencio. Ella suspiró.
-Tranquilos, hoy descanso del bar. Además, comí un poco hace un rato – aseguró ella tratando de no preocuparlos, pero ellos seguían mirándola serios.
-Hablando sobre el bar… Kankuro y yo hemos estado pensando que no es el mejor trabajo para ti – dijo en un susurro Gaara, tras verificar que nadie los observaba, y como respuesta su hermana los miró arqueando una ceja.
-¿Están locos? Es mi mejor trabajo, quiero decir, la paga es mucho mejor que ésta – replicó al instante ella, y sus hermanos asintieron.
-Sí, eso ya lo sabemos Temari, pero ya no queremos que te arriesgues… últimamente las cosas en esos lugares se han puesto muy peligrosas, además, Baki nos ha conseguido a Kankuro y a mi una plaza de barman y discjockey en una de esas discos para ricos – insistió el menor sin cambiar en absoluto su expresión
-Con ese dinero, nosotros podríamos pagar la manutención mensual y la renta del departamento Temari, así tú ya no tendrías que trabajar tanto – le apoyó el castaño, y la ojiverde se mordió el labio, observándolos fijamente, analizando la situación. Aquello era bueno.
-Ese dinero resuelve las cuestiones de renta y comida, pero aún quedan las colegiaturas…- replicó en un susurro al cabo de unos segundos, y los chicos le sonrieron.
-Seguiremos con este trabajo de meseros, los tres – dijo el pelirrojo sin preocupación, y su hermano asintió.
-Además, Gaara y yo seguiremos en el valet parking, ya que los trabajos de la disco serían tan sólo los sábados y domingos por las noches al terminar esto – continuó el castaño animado.- Y por supuesto, tú podrás seguir en la cafetería por las tardes sin ningún problema – finalizó el muchacho, con los ojos casi brillando de la satisfacción.
Todavía mirándolos fijamente, Temari no podía creer lo que acababan de decirle, pero confiando plenamente en sus hermanos, se permitió sonreír llena de felicidad.
¡Por fin podría dedicarse el tiempo necesario a terminar su carrera en lugar de trabajar!
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-Eh, Naruto, ¿porqué no van a bailar?- preguntó Shikamaru, haciendo eco de los pensamientos de los demás en aquella mesa, desde hacía un buen rato, el Uzumaki y su novia no dejaban de hacerse mimos y apapachos que habían acabado por fastidiar a los demás que iban sin pareja… o sea, a todos en la mesa.
-O si no quieres, podrías dejar que Sasuke invite a Hinata, desde hace un buen rato él quiere bailar, ¿no es así Sasuke?- insistió también Sai, mirando a su compañero de al lado, que lo fulminó con la mirada. Hinata sonrió ligeramente avergonzada, y Naruto miró al peliazul con las cejas bien arqueadas.
-¿Sasuke quiere bailar? ¡Pero Sakura, Ino, qué están esperando, esta es su oportunidad!- replicó el rubio divertido, dirigiéndole una mirada a las doctoras que sonrieron avergonzadas, queriendo hundirse en el asiento. Una melodiosa risa se escuchó a espaldas del rubio, y todos voltearon a ver a la reina de la fiesta, Hanabi Hyuuga que acompañada de su esposo, se había acercado a la mesa de sus invitados.
-Por favor Naruto, no avergüences a las pobres muchachas, ¿qué no te das cuenta de que Sasuke es demasiado para ellas?- la escucharon decir mientras mostraba su perfecta sonrisa, mirando burlona a las chicas que de inmediato pusieron cara de disgusto.
-Hanabi no seas mal educada – le reprendió de inmediato Hinata, mirando a su hermana con reproche, y ésta alzó los ojos al cielo.
-Discúlpenla por favor, Hanabi tan sólo está bromeando – defendió al instante Aburame Shino, haciendo una reverencia pidiendo perdón en nombre de su esposa, que todavía burlona respondió.
-Sí, claro, como sea… Hinata, padre está por marcharse, me ha pedido que te llame – le dijo sin darle importancia a la mirada de su hermana, y dándose inmediatamente la vuelta. Suspirando resignada, la mayor asintió mientras se ponía de pie seguida del rubio que iba dispuesto a acompañarla, hasta que Sasuke lo detuvo sujetándolo del brazo.
-Es privado – le dijo a su compañero, que sonriendo se soltó.
-Lo que yo voy a hacer también es privado, voy al sanitario- respondió guiñándole un ojo, y dirigiendo su vista hacia sus amigas las doctoras.- De verdad, es su oportunidad – les dijo a ellas, antes de ir tras Hanabi y Hinata, para ir a buscar los baños.
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Temari suspiró aliviada de que el día por fin acabara. El capitán de meseros, le había dado hacía unos minutos la orden para retirarse, junto con la mayoría de sus compañeros. En el exterior de la carpa, los meseros del social club habían tomado su lugar, atendiendo con ahínco a los invitados que a pesar de la hora, seguían festejando, y ella simplemente no podía comprender como era que esas personas no se cansaban de la música que desde hacía 6 horas había comenzado, cuando ella tan sólo quería llegar a su casa a descansar.
-¡Oye, Temari!- escuchó de pronto que la llamaban, volteando a ver por sobre su hombro a sus hermanos que se acercaban, terminó de doblar los manteles que quedaban.
-Casi termino, tan sólo tres manteles más – les dijo al tenerlos junto a ella, y ambos muchachos intercambiaron sus miradas.
-No vayas a molestarte, con nosotros, ¿quieres?- dijo un tanto dudoso Kankuro, cuando ella hubo volteado a verlos, y al escucharlo arqueó una ceja.
-¿Porqué iba a molestarme?- preguntó, y al instante el par de muchachos se hicieron a un lado, y ella pudo ver a Shikamaru avanzando por la carpa hacia ella, todavía llevaba el elegante saco negro puesto, con la camisa verde pastel desfajada, las manos en los bolsillos del pantalón también negro, y una media sonrisa en la cara. La rubia expresó un débil "oh".
-Nos pidió hablar contigo, así que Kankuro y yo nos iremos adelantando – dijo Gaara al tener al pelinegro frente a su hermana, que asintiendo con la cabeza, se giró para tomar el último mantel que debía guardar. El Nara se dirigió al par de muchachos.
-Yo la llevaré a casa, pierdan cuidado – les informó recibiendo por parte de ambos una sonrisa alentadora, y se marcharon en silencio, dejándolos casi solos en la carpa.
El pelinegro la observó largo rato en silencio, mientras ella terminaba de guardar las telas en una caja, misma que después le indicó a los últimos de sus compañeros que podían llevarse ya. Fue entonces que, al quedarse por fin solos, ella volvió a fijar su vista en los negros y profundos ojos de él.
-Entonces, ¿me llevas a casa?, estoy cansada.
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Naruto abrió la puerta de su auto negro con absoluta calma, siendo caballeroso con el trío de chicas a quienes debería llevar a casa: Ino y Sakura, que despidiéndose ruidosamente de Sasuke y Sai, no le agradecieron el detalle pues estaban borrachas, mientras que su tierna Hinata sí agradeció en un susurro antes de entrar. Avanzando con paso lento hacia la puerta del piloto, el rubio se despidió de sus amigos.
-No vayan a tomar mucho, recuerda que deben manejar – les recomendó divertido antes de entrar al auto, y diciéndoles adiós con la mano. Ni Sai ni Sasuke respondieron, viendo el auto arrancar y desaparecer en la salida del estacionamiento. Irremediablemente, los dos suspiraron.
-Pensé que nunca se las llevaría – dijo aliviado Sasuke, después de que Hiashi Hyuuga se marchara de la fiesta, Hanabi había ido personalmente a su mesa para entregarles algunas botellas de sake para que festejaran, consiguiendo que el par de doctoras se las bebieran casi completas para darse valor y llevarlo a él a la pista para bailar…
-Sí, le debemos una a Naruto- consideró el pelinegro, que también había sido obligado a bailar por el par de muchachas que por primera vez no querían pelear por estar con el Uchiha, quien solemnemente asintió, después de todo, el rubio al ver a las chicas tan felizmente ebrias, había decidido que era momento de llevarlas a sus casas a descansar, salvándoles a ellos el pellejo…- Bueno, ahora hay que volver – dijo Sai repentinamente muy animado, y Sasuke metiendo las manos en los bolsillos del pantalón asintió en silencio, dándose media vuelta. Estaba seguro de que Naruto y Hinata regresarían a la fiesta, así que él los esperaría para poder marcharse juntos después.
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Shikamaru y Temari caminaban en silencio, uno al lado del otro sin siquiera mirarse. El muchacho, sacando repentinamente una de las manos de su bolsillo, presionó el botón para desactivar la alarma de su BMW plata, que en medio de la oscuridad del estacionamiento encendió brevemente las luces de los faros. Él escuchó a su novia suspirar.
-¿Estoy perdiendo mi tiempo contigo, Temari? – preguntó entonces, deteniéndose repentinamente, todavía a una distancia prudente del auto, y ella habiendo avanzado un par de pasos antes de notarlo, se detuvo y se giró, mirándolo estar serio. – Bien sabes que te amo, que es contigo con quien yo quiero formar una familia – continuó al instante él, con un paño de tristeza en sus ojos, y desviando la mirada hacia un lado, la mesera otra vez suspiró.
-Desde pequeña yo… Shikamaru, mi familia siempre fue muy disfuncional. – le dijo después de un instante de silencio, clavando sus verdes ojos en los negros de él.- Mi padre tan sólo iba a casa por las noches durante los fines de semana, mi madre siempre nos había dicho que era a causa del trabajo… y no conforme con eso, él siempre la golpeaba… cuando ella murió, mi tío Yashamaru tuvo que mudarse para cuidarnos, aunque mi padre seguía manteniéndonos… y cuando yo cumplí los 14 años, fui a buscarlo y descubrí que tenía otra mujer con quien había vivido todo ese tiempo…
Durante algunos minutos, el silencio se instaló en el estacionamiento del club social… como si la música de la fiesta se hubiera apagado. Shikamaru, atento a aquella confesión de su novia, no supo qué decir… era la primera vez que Temari le hablaba sobre sus padres…
-Me enfrente a él, y como era de esperarse, nos retiró la ayuda económica. Mi tío no podía sólo con los gastos de tres adolescentes, así que decidí que era momento de hacerme cargo de mis hermanos. Desde ese entonces yo soy su apoyo Shikamaru, gracias a mi, ellos han podido seguir estudiando y no han pasado hambre ni frío…
-Temari, tus hermanos tienen 24 y 25 años ya… los dos tienen trabajos fijos con los que pagan sus colegiaturas sin ningún problema, y les permiten vivir perfectamente bien. Ambos son buenos estudiantes además, son responsables y…
-¡Y me lo deben a mí Shikamaru, a mí que me he pasado cada día y cada noche desde hace 12 años preocupándome por ellos, yendo de trabajo en trabajo para conseguir dinero y mantenerlos, olvidándome de mi y de lo que yo quiero, dejando durante mucho tiempo mis estudios de lado para que ellos salgan adelante y yo no quiero volver a pasar por eso…! - le interrumpió al momento ella gritando, mirándolo casi con furia en sus ojos, tomándolo completamente por sorpresa pues nunca antes había escuchado a su novia tan alterada.
Mordiéndose entonces los labios, el heredero Nara avanzó hasta ella para abrazarla con más fuerza de la necesaria. La entendía, por fin la entendía.
Apretando sus manos con fuerza sobre el pecho del muchacho, Temari se permitió apoyar la frente sobre el hombro del muchacho, el abrazo le dolía, pero al mismo tiempo le parecía muy reconfortante. Por fin lo había dicho, por fin le había dicho que no quería otra vez la responsabilidad de otras vidas en sus manos, y sentía un peso menos sobre sus hombros…
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Hinata abrió la puerta principal de la casa que permanecía en absoluta calma. No había ni un solo sirviente en aquella gran mansión. Sintiendo los fuertes brazos de su novio rodeándola por la cintura, la hermosa muchacha dejó escapar una encantadora risa.
-Esta casa es enorme, ¿estás segura de que no quieres dormir en mi casa? – preguntó el muchacho, depositando un suave beso en la blanca mejilla.
-Quizás lo haga mañana, pero hoy quiero estar aquí,- respondió ella sobreponiendo sus manos sobre las del muchacho, antes de avanzar juntos un par de pasos dentro de la casa, y una vez lo hicieron, el rubio la soltó para girarse y cerrar la puerta, tecleando desde adentro una nueva clave de seguridad para activar las alarmas y llamar a la policía en caso de que alguien entrara.
-¿No crees que Sakura chan y Sasuke kun hacen buena pareja?- preguntó el rubio, haciéndole plática, y ella sonriéndole, le dio la razón, con sus perlados ojos fijos sobre él, esperando a que volteara.
-Sí, se ven muy bien juntos, es una pena que Sasuke no esté interesado en ella- comentó a sabiendas de que su compañero de clases había rechazado rotundamente cualquier posibilidad de relación con la pelirrosa, que conocía al Uchiha desde que eran niños. Acto seguido, el rubio suspiró terminando su labor.
-Yo no estaría tan seguro, me parece que él sólo se está haciendo el difícil- le dijo, sacándole una risa a la dueña de la casa, que al tener de nuevo los ojos celestes de su novio de frente, le tendió la mano para que la tomara.
-Espero que tengas razón, me gustaría verlos como pareja algún día – le dijo con una encantadora sonrisa, mientras él también sonriendo, la tomó de la mano para acompañarla al piso superior, todavía hablando sobre sus amigos...
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El auto plateado se detuvo en el estacionamiento del edificio de departamentos en que Temari vivía. En su interior, Shikamaru apagó el motor dejando las llaves pegadas, y volteando a ver a su novia que no había dicho nada durante todo el trayecto.
-Ya llegamos – anunció él por decir algo, la rubia asintió mientras volteaba a verlo.
-Entonces, ¿te divertiste?- dijo ella, mirándolo con un toque de arrepentimiento en los ojos, el ojinegro supo que esa era su forma de disculparse por haber discutido aquella mañana, e ignorarlo y evadirlo el resto de la tarde.
-Pudo ser mejor de estar contigo- respondió él con una sonrisa, acercando su rostro al de ella para darle un suave beso, de los que a ella tanto le gustaban.
-Shikamaru, ya no peleemos más por eso…- pidió ella apartando sus labios un instante de los de él, para después besarlo incrementando la intensidad, él introduciendo entonces su lengua entre los labios de ella, asintió con un simple movimiento de la cabeza, mientras ponía una de sus manos en la mejilla de su novia, que con la respiración agitada, apartó sus labios de los de él y echó un vistazo al exterior del auto.
-¿Te preocupa que nos vean?- preguntó él suspirando por el abrupto término de aquella deliciosa reconciliación, pero entonces Temari volteó a verlo con una sonrisa seductora, y un brillo en sus ojos que lo dejó sin aire.
-Mis hermanos no están en casa – susurró al no encontrar en el estacionamiento el viejo auto en que solía transportarse, Shikamaru sabía lo que aquello significaba para ambos, por lo que sin pensarlo dos veces, retiró la llave del auto y salió de él para abrirle la puerta a su novia y acompañarla al lugar en donde vivía.
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La habitación estaba iluminada tan sólo por una pequeña lámpara de baja potencia y que le impidió al rubio admirar por completo la habitación. Podía ver a grandes rasgos los muebles, pero no podía admirar la decoración del cuarto de Hinata. Nunca antes había entrado hasta ese lugar, por respeto a ella y a Hiashi Hyuuga, y tenía una gran curiosidad de saber como es que estaba adornada.
De pie a un lado del muchacho, la joven lo miraba mordiéndose ligeramente el labio, estaba nerviosa.
-No te quedes ahí parado y pasa – le animó ella tratando de contener el latido de su corazón, y él la miró sonriendo.
-Entonces, ¿es cierto que no tienes otro foco más que el de esa lámpara?- preguntó él divertido, recordando la primera ocasión en que ella había entrado a su departamento, y él le había pedido a cambio que le contara como era el de ella. La pelinegra asintió lentamente, todavía mordiéndose suavemente el labio.
-No suelo estar aquí más que para dormir, así que esa lámpara basta – le confesó ella, escuchándolo reír y viéndolo entrar. Sin esperar nada más, ella cerró con cuidado la puerta.
-Es bastante amplio, ¿crees que podrías darme un recorrido?- preguntó el girando un poco la cabeza hacia ella, que avanzando hasta él asintió tomándolo de la mano.
-Claro, este de aquí es mi closet – comenzó a decir mientras lo llevaba hacia la supuesta pared de la izquierda que camuflaba muy bien el mueble.
Unos pasos más adelante, ella le señaló sobre esa misma pared el tocador donde pudo ver algunos frasquitos, y después, en el rincón, el espejo de cuerpo completo que permanecía de espaldas a la ventana cubierta por completo por las cortinas. Hinata señaló entonces hacia la izquierda, y Naruto vio que habían llegado junto a la cama matrimonial que a cada lado era escoltada por una mesita, desde donde la lámpara iluminaba. En verdad que Hinata no tenía demasiadas cosas en aquella habitación, y de cierta manera, aquello tenía lógica al tener una enorme casa: no había necesidad de rellenar las habitaciones con cientos de muebles teniendo cientos de habitaciones…
-Estas muy tenso – la escuchó de pronto decir, y el ojiazul volviendo por completo su atención hacia su novia sonrió.
-Nunca había entrado a tu habitación, me había imaginado haciéndolo antes pero nunca de noche – le confesó antes de caminar hacia la ventana, en donde corrió la gran cortina para que la luz de la luna entrara, la chica se acercó a la lámpara y la apagó para permitir que fuese la luna la que los iluminara. Al girarse, Naruto la vio a ella sentada en el borde de la cama. – Debes estar cansada – supuso él avanzando hacia ella, y sentándose a su lado, le gustaba estar con ella.
-Sólo un poco, ¿tú no estás cansado?- le preguntó posando su mano sobre la de él, que sacudió la cabeza.
-Aún es temprano para mi, pero si tú quieres dormir…
El rubio no pudo terminar siquiera sus palabras cuando sintió sus labios apresados entre los de Hinata que besándolo por sorpresa, comenzó a acariciarle el rostro. Permitiéndose una sonrisa, el inversionista le devolvió el preciado beso, mientras su mano libre se mezclaba entre la negra cabellera de la mujer que amaba…
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En cuanto entraron al departamento de Temari, Shikamaru comenzó a besarla apasionadamente, y avanzando de esa manera a la habitación, le fue desabotonando el chaleco y la blusa pertenecientes al uniforme de camarera, mientras ella a su vez lo iba despojando del saco y la camisa que cayeron sin remedio sobre el piso alfombrado.
Para cuando llegaron al borde de la cama, Temari sólo permanecía con la ropa interior de encaje negro, y Shikamaru únicamente llevaba puesto el pantalón. Recostándose inmediatamente en la cama, Shikamaru siguió besándola mientras le acariciaba los senos por sobre el encaje, dándole tiempo a ella para desabotonar el pantalón y deslizarlo hacia abajo, y en cuanto lo hubo hecho, el pelinegro se acomodó instantáneamente entre sus piernas dejándola sentir su hombría inflamada.
Temari gimió placenteramente al sentir el peso de su hombre sobre ella, sus ávidos labios reclamar con insistencia sus labios, y sus manos acariciándola con fuerza y al mismo tiempo con delicadeza.
El pelinegro, con la respiración agitada debido a la excitación, dejó los labios de su novia para comenzar a besarle el cuello, deslizando sus labios hacia la clavícula y deslizando el tirante de encaje por el hombro para dejarle paso libre a sus besos. La deseaba demasiado como para hacer las cosas con mayor lentitud.
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El beso de Naruto y Hinata se hizo repentinamente más apasionado, sus lenguas jugueteaban en la boca del otro con maestría, y sin darse cuenta, los dos se habían recostado ya sobre la cama, estando el rubio encima de su novia, acariciándole el cuerpo por sobre la ropa, caricias que si bien habían comenzado siendo suaves, poco a poco también se habían ido intensificando, excitándolos a ambos…
Ahogando un gemido, que las caricias de Naruto le provocaban, Hinata deseó entonces sentir la piel del rubio sobre la suya, y flexionando las piernas sobre la cama, guió una de sus varoniles manos hasta colocarla sobre su muslo descubierto, ya que la falda se había recorrido en su mayoría, y sintiendo al instante a su novio estremecerse y escuchándolo jadear.
El suave roce de aquella tersa piel estremeció todos los sentidos del rubio, que dejándose llevar por la maravillosa sensación, comenzó a acariciar aquella firme y bien torneada pierna, sin poder contener más el deseo, y sintiendo la sangre concentrarse en su entrepierna.
Ardía en deseos, no lo podía ocultar. Sentía un irremediable impulso de recorrer con sus manos aquella suave y delicada piel, de probar con su lengua el exquisito cuello, de recorrer sus voluptuosas caderas, de hundirse en la húmeda intimidad de la mujer que le había robado el aliento… Lo que Naruto sentía, no era simplemente deseo, era una necesidad…
Con aquellos pensamientos en su mente, el muchacho comenzó a friccionarse entre las piernas de ella, interrumpiendo momentáneamente el apasionante beso para escucharla jadeando de placer, sentirla introducir los dedos de sus manos entre la rubia cabellera, dejándose hacer por él que finalmente había detenido sus caricias para sujetarla con firmeza de la cadera, en un vano intento por introducirse en su interior por culpa de la ropa, que tanto le estorbaba…
¡Dios, tenía que deshacerse rápido de aquellas prendas, lo necesitaba con urgencia! ¡Se moría de ganas de estar dentro de ella…!
Pero si había algo que Naruto sabía, era que no debería precipitarse. Hacerlo sería egoísta, y él quería volver a darle todo el placer que podía… así que, obligándose a controlar sus deseos, redujo la fricción de sus cuerpos para inclinar su rostro hacia el apetitoso cuello en donde comenzó a succionar con más delicadeza, mientras retomaba las caricias sobre la tersa y exquisita piel de los muslos femeninos, ascendiendo con calma hacia su vientre y llevándose en el proceso la vestimenta que poco a poco fue ascendiendo hasta arremolinarse bajo el exquisito busto que deseaba tocar…
Y Hinata no dejó de estremecerse de placer al sentir el delicado recorrido que las manos del rubio hacían sobre su cuerpo, incitándola a ella también de sentir su dorada piel, su bien formado cuerpo… y cuando sintió los dedos del muchacho acariciar el borde de sus senos, no pudo más resistir la tentación y soltándole el cabello, extendió ambas manos hacia su espalda para desfajarle la camisa, para después comenzar a desabotonarla…
Ahogando un gemido, Naruto sintió las manos de su compañera acariciarle sin pudor el abdomen y ascender por su pecho hasta posarse en su propio cuello, para inclinar su rostro hacia él y apropiarse de nuevo de su boca. Y aprovechando que ella se había incorporado ligeramente sobre la cama, él mismo se puso de rodillas y sujetó el enrollado vestido para poder finalmente quitárselo…
Pero aunque había querido poder ver el exquisito cuerpo desnudo, el intenso beso y las ansias de ella por también desnudarlo lo obligaron a cerrar de nuevo sus ojos, mientras las ágiles manos de ella le desabotonaban con nerviosismo el pantalón, dejándole a él el trabajo de lanzar al piso la camisa…
Estaba claro que ella también lo deseaba… y nada más sentir el pantalón deslizarse por sus muslos, el muchacho volvió a inclinarse sobre ella para sentir el calor de su cuerpo desnudo, y aquel sencillo contacto los hizo a ambos estremecer de placer…
Naruto no pudo contener más sus ansias de poder acariciar el par de firmes senos que estrujó entre sus manos, masajeándolos con deleitante intensidad, extrayendo de la joven dama gemidos ahogados en sus labios, mientras esas ágiles manos femeninas le acariciaban por la espalda, y deteniéndose cada tanto en su cadera, incitándolo a retomar la presión que hacía unos minutos antes ejercía sobre ella, pero que él no estaba dispuesto a proporcionar todavía de la forma en que ella lo pedía…
Porque él quería demostrarle antes cuanto anhelaba volver a sentir su cuerpo completamente libre de ropas bajo su peso, arqueando con deleitante placer la espalda, mordiendo con ansias sus ardientes labios rojos, embistiendo en su interior para hacerla gritar de placer…
Decidido, Naruto deslizó su diestra por aquella delicada figura, acariciando con deleite el vientre de la chica, y yendo a detener sus inquietos dedos en el borde del fino encaje de la única prenda que su amante poseía, dispuesto a franquear aquella delgada barrera que lo separaba del mayor éxtasis que jamás hubiera sentido, introduciéndolos lentamente y escuchando los gemidos de su compañera que interrumpiendo el intenso beso se estremecía al sentirlo entrar a su húmeda intimidad…
-¿Te gusta?- no pudo evitar preguntar mientras escuchaba la respiración agitada de su pareja, sintiendo todavía su jadeante aliento en su boca, y el exquisito movimiento con que recibía en su interior a sus ágiles dedos…
Y entreabriendo lentamente sus ojos, no pudo ocultar su deseo de ver el hermoso rostro de piel dorada, la brillante cabellera rubia desparramada sobre la almohada, los enigmáticos ojos verdes que lo mirasen velados de deseo… pero al encontrarse con los brillantes ojos perla de su novia, su nívea piel ahora tenuemente sonrojada, y su cabellera del color del ébano regada sobre la almohada, Naruto reaccionó sobre lo que estaba haciendo…
-Sí Naruto kun… me encanta… -y al escuchar la suave y dulce voz de Hinata, el ojiazul sintió como se le estrujaba el corazón.
Con la respiración entrecortada, se aparto de manera abrupta de ella, incorporándose sobre la cama unos instantes para ponerse el pantalón, antes de salir inmediatamente de aquella habitación, dejando a la muchacha sorprendida en la cama, sin saber qué había pasado…
Oh my Kami sama... me parece que este capitulo es un perfecto regalo de navidad para todos aquellos amantes del lemon y del naruhina!!!!!!!!! (aunque detesto que a mi pobre hina la hayan dejado asi sin saber ni ke... k mala soy! pero juro que todo tiene un porke de las cosas o.o)
Anyway, como siempre, gracias a Titxtutemari, que aunque no me pidas shikatema igual lo voy a poner porke es de mis favoritas!!!!! como la gran mayoria d las parejas k voy a manejar a lo largo de la historia xD; también gracias a Blue Soki, a quien me temo no podré complacer dado que, aunque soy 100% fan declarada del Naruhina, también me gusta mucho el Sasuhina aunque no haya bases solidas que comprueben esta relación xD; y por ultimo pero no menos importante, gracias también a akkiotakugirl, que a pesar de ser fan declarada del shikatema esta leyendo esta historia y no me odia *-* y si, soy linda xD
De mi parte es todo, espero hayan pasado una muy feliz navidad, y el proximo año nuevo les traiga muchos dones y bendiciones, les kiero!!! no olviden dejar review! *-*
