Este capítulo ya lo tenía echo, pero como andaba de mudanza, el internet no me iba -aburrición mode ON- y algunos reviews me hicieron pensar seriamente sobre como estaba yendo la historia (?) lo hice de nuevo.

N/A: Por si alguien se confunde en cuanto a los tiempos, ya que puede hacerse algo mas lioso debido a que juego con los tiempos pasado y presente al mismo tiempo, lo que está en cursiva es "pasado" o lo que vendría siendo la historia/recuerdos que cuenta Lovina ( o a partir de este capítulo lo que cuenta Gilbert ), lo que no está en cursiva es el presente~


A penas habían pasado cinco minutos de que la mujer se hubiera marchado cuando Lovina se levantó de su lugar y se acercó rápidamente a aquella cámara apagada, observándola como si fuera una reliquia de museo que solo se puede ver pero no tocar. Aquella sonrisa de superioridad seguía dibujada en su rostro hasta que sus labios se movieron como si quisiera hablar, pero ningún sonido emanó de ellos.

" — ¡Eres un maldito cabronazo!"

" — Parece que alguien está celosa… jaja"

" — ¡¿Pero a ti que coño te pasa? ¡Estás mal de la cabeza, joder!"

Aquellas frases surcaron su mente como un taladro, provocando que se llevara las manos a la cabeza y se encogiera en su lugar, gritando incoherencias hasta que los hombres entraron a llevársela de nuevo.

Media hora después, en la comisaría mas cercana de aquel centro, la mujer que se encargaba de cuestionar a Lovina hacia acto de presencia a un lado de Ludwig, el hombre encargado de descubrir lo que había ocurrido en aquel bunque.

— ¿Ha dicho algo?

— Nada interesante. Solo ha dicho lo que ya sabemos, que Lovina está loca. - Debido a ese comentario recibió un codazo por parte de la mujer. - … Y que miente, que él no era su mejor amigo.

— ¿De verdad?

El rubio alemán tan solo afirmó con la cabeza dejando que la mujer se adelantara y entrara al salón del interrogatorio.

— Hola, Gilbert. Soy la persona que está interrogando a Lovina y tu fuiste el primero que ella nombró. ¿Fuiste en verdad la persona que los encerró en aquel bunque?

— ¡¿Qué? ¡El gran yo solo cumplió su puto capricho!

— ¿Su capricho?

— ¿Qué fue lo que esa furcia les contó de mi?

— ¿Perdón? Primero, aquí las preguntas las hago yo. Segundo, pensaba que eran muy buenos amigos como para que la insultes así…

— ¿Su mejor amigo…? ¡No! Y ya he dicho que sin un abogado no hablaré.

— … Está bien. Mañana seguirás este interrogatorio con mi compañero Ludwig, espero que tu versión concuerde con la de Lovina ya que hay tres muertos, y precisamente tu eres el único apunto de aposentar el culo en la silla. - Y tras dejar un Gilbert a cuadros se levantó para salir de aquel cuarto, azotando puertas en su camino.

Primero Lovina se negaba a hablar y cuando al fin lo hacía dejaba escapar un único nombre, Gilbert, su supuesto mejor amigo ya que este negaba serlo. ¿Quién mentía? Era demasiado pronto como para empezar a tachar a uno de los dos como mentiroso, pero no lo era para terminar la versión de la única víctima. Echó una rápida mirada al reloj, podría regresar y terminar aquella historia, así que sin mas demora y sin decir nada regresó, llegando justo al momento en el que Lovina estaba comiendo pacíficamente. No quiso entrometerse así que tomó asiento en el pasillo a la espera de que esta terminara.

— Buenas tardes, ¿es la encargada de interrogar a Lovina Vargas? - la voz de un hombre de hizo escuchar antes de que pudiera sacar sus apuntes.

— ¿Mmm…? Si, yo misma.

— Estupendo. Yo soy su médico, solo quería avisar que si desea terminar sus preguntas debería hacerlo hoy mismo, su familia quiere llevársela a casa y su estado no es tan "crítico" como para tenerla encerrada.

— Oh, estupendo. Que bueno que vine… muchas gracias por avisarme, procuraré terminar hoy mismo.

En apenas unos diez minutos la italiana salía del comedor sonriendo, faceta que desapareció al ver aquella mujer. Frunció el gesto y se acercó a esta.

— Me han dicho que mañana me voy a casa, ¿por eso ha vuelto hoy?

— No exactamente, pero ya me han avisado así que parece que ésta será nuestra última visita. ¿No es genial?

— …

La mujer sonrió mientras se levantaba, llevándose consigo a la castaña sin compañía de aquellos hombres que hasta ahora parecían atosigar todo el rato a la joven, cosa que la alivió ya que conseguían ponerle de los nervios incluso a ella. Una vez en aquel salón donde la italiana parecía explayarse encendió la cámara y tomó asiento, dejando toda la libertad a la otra.

— Mañana podré verles de nuevo, ¿verdad? - preguntó acercándose a la única ventana. - Soy feliz, no me quieren decir nada sobre ellos.

— … Bueno, será si tu madre te deja ir a verlos.

— ¡Ella hará lo que yo diga! Ella no estuvo allí encerrada casi hasta mori-

— Lovina, cuanto antes acabemos esto antes podrás ir a tu habitación y aguardar mañana - cortó en seco a la menor, el médico había dicho que no era algo tan crítico, pero no que estuviera en perfecto estado.

La joven italiana se encontraba escribiendo algo en uno de los cartones que había conseguido de entre los alimentos que ya habían desaparecido, mientras los otros tres se miraban entre ellos y se reían por lo bajo, entonces el español señaló uno de los tubos sobresalientes de las paredes y el rubio se acercó a este, mandando a joder con el dedo a quien fuera que estuviera al otro lado. Al momento en el que la castaña se levantó los otros se colocaron en circulo y leyeron lo que esta había escrito.

Eh… ¡Esto es tu jodida culpa, Lovina! - gritó el holandés evitando que se le escapara la risa.

¡Eso! Y… Casi preferiría haberme ido a la excursión a estar aquí encerrado contigo - prosiguió un español confundido, intentando leer lo que ponía en el cartón.

Hubo unos segundos en que nadie se atrevió a decir nada, se podían apreciar las risas de los cuatro por lo bajo, evitando no ser escuchados ni siquiera por los presentes.

Pues… ¡Pues ojala hubieras ido! Así no tendría que ver tu apestosa cara las 24 horas! - espetó de la nada Lovina, señalando descaradamente a un español que al verse apuntado enarcó la ceja, como si eso no hubiera estado planeado.

¡¿Qué?

¡Callaros de una maldita vez! ¡Aquí todos sabemos que es tu culpa, Lovina! ¡Y gracias a ti se me han acabado mis cremas para la cara! Deberás pagarme las próximas.

Ante eso tanto Lovina como los otros dos chicos quedaron estupefactos, tardando varios segundos en poder reaccionar. El primero en hacerlo fue Derk, llevándose una mano a la boca y la otra al estómago para intentar acallar la carcajada que aquello le había provocado, Lovina, quien estaba cerca de la rubia, se alejó como quien no quiere la cosa colocando un rostro casi de espanto… parecía que incluso se había creído el comentario, por último, Antonio, negó con la cabeza como si eso fuera algo inútil y que no remediaría nada, pero al ver como los otros se divertían insultándose entre ellos fue contagiado por sus risas.

¡Eres… - llamó la atención de la castaña, quien se había quedado sin ideas de que poder decir; - una maldita puta!… ¿Qué? - susurró encogiéndose de hombros al notar la mandíbula casi desencajada de la insultada y como los otros dos parecían no cuadrar lo dicho. - Me rindo, esa puerta no se va a abrir por mas que nos tiremos de los pelos.

¡Oye! ¿Me has llamado puta y quieres que me quede tan pancha? ¡Imbécil!

Y así fue como, tras dejar escapar una larga risa, el castaño acabó siendo perseguido por una furiosa italiana mientras Freya simplemente parecía hacerse la manicura y Derk leer un cómic por tercera vez. Habían perdido toda esperanza de poder salir de ahí, en lo que quedó de día los chicos trataron de hacer una antena con los materiales que habían por ahí e intentar conseguir algo de cobertura en los móviles, mientras que las chicas habían tratado de echar abajo el fino muro que les impedía seguir un pasillo subterraneo… quizá llevara a otra salida no cerrada. Pero nada, ni cobertura ni una ruta aleatoria para poder salir.

Ninguno se imaginó que lo habían conseguido.

Al amanecer, justo cuando el sol daba mas en aquella zona del bosque y mientras los chicos dormían, un hilo de luz se infiltró en aquella oscura zona, dando primero de lleno a la italiana y así despertarla… aunque tardó en reaccionar. Segundos mas tarde la puerta de aquel bunque se había abierto por completo, sin dejar ver al culpable de aquel infierno o en su defecto a su salvador.

¡La puerta! - gritó la rubia al ver tanta claridad en el lugar y notando como la castaña simplemente observaba el vacío de aquella apertura, soñolienta y casi sin saber ni quien era ella.

¡Lo conseguimos! ¡Al final funcionó! - tanto el español como el rubio se levantaron de golpe de su rincón, vistiendo únicamente su ropa interior.

¿Qué demo- - Lovina no parecía salir de su trance aún, hasta que cierto español se acercó a ella eufórico y sin explicación alguna la besó. - ¡¿Qué haces, pervertido?

¡Tenías razón! Dijiste que Gilbert debería querer que te odiáramos, ¡la puerta se ha abierto!

El motivo por el que el día anterior de jactaban e insultaban a la italiana era por la brillante idea de esta de jugar al "Odia a Lovina, insúltala y lo que quieras pero ni se te ocurra pegarla". Sabía de la obsesión de Gilbert por ella, sabía que este les habría estado observando o escuchando y que, a pesar de haber estado encerrados, se habían divertido juntos y eso debería estarle carcomiendo las entrañas, de ahí que se le ocurriera la brillante idea de hacerle creer lo contrario… hacerle feliz sería su pase a la libertad.

Al reaccionar y ver como el portón estaba abierto de par en par, pudiendo ver el exterior y la fresca brisa de la mañana golpearle las entrañas, se levantó cubriéndose curiosamente con una camiseta del castaño.

— Nos abracemos, gritemos e incluso lloremos de felicidad… y final feliz a una historia de terror. - Durante la explicación Lovina había tomado asiento en el sofá de enfrente a la mujer que escuchaba. Se golpeó las rodillas dándole el toque final a su historia y se encogió de hombros.

Nada cuadraba. Según esa historia TODOS seguían vivos, habían logrado salir en perfecto estado y felices… sin embargo cuando encontraron a Lovina esta estaba en un pésimo estado, cubierta de sangre y alguna que otra herida; remate final, los demás todos muertos. Estaba claro que habría perdido el tiempo escuchando una historia ficticia con un final hermoso de no haber sido por el único nombrado - y con vida - por la única superviviente.

Sin despedirse de la italiana salió de aquel salón, llevándose consigo la cámara para poder verla durante la noche.

Esa noche, nadie, además de la castaña, pudo dormir tranquilo.

— ¡No hice nada! Eso solo es una basta de mentiras. - Como habían quedado, al día siguiente el interrogatorio de Gilbert se llevaría a cabo.

— Por enésima vez, ¡me vas a decir, si o si, si tu fuiste quien los encerró ahí abajo! - un alemán empezaba a perder los papeles, e incluso se podía ver que lo habría amenazado con su arma de no haber entrado su compañera a tiempo.

— Antes de eso, quiero que digas de que conocías a Lovina. - Aquel fue el saludo de la mujer, haciendo que el rubio fornido retrocediera para darle paso.

— Lovina era… la segunda mas puta de la academia. Le gustaba fumar y beber a escondidas en su habitación junto a su compañera Freya. Podría decirse que ellas eran las que mandaban sobre todas las chicas.

Justo cuando entró había traído consigo la misma cámara con la que había grabado a la italiana, solo que con una cinta nueva para la versión del chico. Tomó asiento tras pedirle al fornido un par de cafés; mientras no se negara a corroborar sería amable con él, ahora, una vez callara se acabarían las contemplaciones ya que no estaba para juegos esa mañana.

— Prosigue, por favor.

— Aún así ella me gustaba, y si, fui yo quien les dio la llave del bunque. ¡Pero no los encerré! Ella sola se había montado su película, yo solo le di la llave, piratee la lista y ya no supe mas de ella hasta que me enteré que había desaparecido.

— Pero sabías donde estaban, ¿por qué no avisaste de ello?

— ¡Porque el gran yo pensaba que estaban bien y si lo hacía me mataba!

La madre del joven, quien también había asistido junto al abogado, se levantó de su sitio para propinarle un bofetón a su hijo e irse de aquella sala sin decir nada, dejando tanto al rubio alemán, que justo entraba con lo pedido, como a su compañera con la boca abierta.

Ficción y realidad, enemigos natos apunto de enfrentarse cara a cara.


En el anterior no respondí reviews porque básicamente decían que interesaba la historia, aún así gracias a quienes se tomaron unos segundos/minutos en dejar su huella ;D Para los que no vieron la película... ¿Quién creen que ganará esta batalla? ¿La ficción o la realidad?

Ahora, respondiendo los del "primer" capítulo~

Sppirit: D: no me diste mi galleta por seguirla! XD Por favor, no te mueras u_u no quiero que me encierren por asesina

LovinaxTonio95: Me gusta tu nick… xD! Sorry si el final quedó como lioso, pero es que ni siquiera lo revisé/corregí antes de subirlo. Estaba ( y medio sigo ) de mudanzas y aproveché un momento que me dejaron tiempo libre para subirlo~

Aliasboa: ¿Miedo? D: la historia en teoría no es de terror... ¿o si...? xD Bueno, en todo caso mas adelante, aún no (?)

Este capítulo ha sido cortado, de ahí que quede algo corto y sin "enigma" al final. Pero es que sino se mezclaban… - sigue en el próximo capítulo - ( entre hoy y mañana será subido~ )