Yeah, i'am back baby!...

Neh, no tengo nada bueno que decir...

Lean...


Capítulo dos.
'Operación bragas de algodón'
Parte dos...


Escuchó la molesta risita del The Hedgehog a lo lejos. Su cuerpo se tensó, el maldito solo reía de esa manera cuando planeaba hacer algo malo.

Mantuvo sus sentidos muy alerta, miraba disimuladamente hacía todas direcciones intentando no levantar sospechas y parecer serena.

—Hey, Rose—La molesta voz de Sonic le hizo sobresaltarse.

Miró con fastidio al muchacho y espero —disimuladamente— a que su calvario comenzara.

—¿Qué?—Fue lo único que pudo decir.

—Si no te conociera, diría que me odias—En su voz se notaba claramente el sarcasmo. Aquella sonrisa fastidiosa no se borraba de su rostro.

Suspiró, lo miro directamente a los ojos y sintió una gran incomodidad, el chico tenía una mirada bastante intimidante en algunas ocasiones...

—¿Eso es todo? — Dirigió su mirada a otro lado, presa del nerviosismo —Tengo bastantes cosas que hacer, así que si me disculpas—No le permitió caminar. —¿Quieres quitarte, por favor?—Pidió intentando parecer amable, tenía que cumplir su cometido.

—Vamos Rose, sabes que me deseas—Sonrío al notar el leve sonrojo en las mejillas de la chica. —No te niegues al gran Sonic The Hedgehog.—

Mentiría vilmente si dijese que no le parecía guapo, pero no, no deseaba nada con él... Quizás si deseaba algo, deseaba ahorcarlo y hacerle sufrir por ser tan bartardo, pero únicamente eso.

—No tienes tanta suerte—Fue lo único que se molesto en decir.

De nuevo, esa risita molesta salio de sus labios. Una mueca de molestia se formo en su rostro. Generalmente se hubiese molestado en disimularlo, pero esta vez, esta vez aquello le había molestado más que de costumbre.

—Te propongo un juego— Sonrío divertido —Si me ganas, jamás vuelvo a molestarte, y si gano, me ensañarás las bragas—Al decir lo último, una risa burlesca lo acompaño.

Frunció el seño al escuchar tal proposición. Ya iba a propinarle una buena bofetada al de púas azules, pero la mano de este fue mucho más rápida.

—¿Qué dices? ¿Aceptas o no?—

Una parte de ella estaba segura que todo era una maldita trampa y que seguramente terminaría perjudicada en mas de una manera, pero su orgullo y su seguridad de si misma le decía que podía ganarle.

—Eso depende, ¿Qué tienes en mente?.—

Sonrío con prepotencia y la observo de arriba abajo.

—Juguemos una mano de póquer—

¿Póquer? No, no era buena para el póquer, pero el no debía saberlo.

—Acepto, pero tengo tres condiciones—

—¿Cuáles?—

—Primero, no será en público, así que no puedes invitar a nadie—Guardo silencio breves instantes— Segundo, si yo gano, además de cumplir tu promesa, no mandarás a tus sicarios a joderme, y por último pero no menos importante, no quiero trampas—Finalizó.

—¿Trampas? ¿Crees que yo soy un tramposo?—Fingió parecer ofendido.

—No lo creo, estoy completamente segura de eso... nos veremos después de clases—Después de esto, camino con paso apresurado a un lugar lejos de ahí.

Sintió unas ganas incontenibles de gritar de emoción al verla alejarse. Había sido más fácil de lo que imagino.

Si, hubiese sido más fácil ir y subir su falda, pero le gustaban los retos. Le gustaba verla emocionarse, para momentos después hacerla enojar.

'.'

Movía uno de sus pies desesperada; miró disimuladamente el reloj y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Deseaba internamente que la hora marcada no llegara, pero era inevitable.

Siempre cumplía su palabra. No tenía planeado perder ante el idiota de Sonic, no esta vez. Esta vez saldría victoriosa, esta vez le haría caer en su propio juego.

Pero no sabía jugar póquer...

Maldijo internamente el hablar sin pensar, ya no había marcha atrás, tendría que jugar y hacer su mejor esfuerzo. O al menos esperar un milagro ante esta situación.

El timbre que marcaba el final de la clase le distrajo. La hora de la verdad había llegado. Camino en dirección a la salida, sintió como su corazón latía con más rapidez.

La sola idea de enseñar su ropa interior le ponía nerviosa. El solo hecho de imaginar la cara pervertida de Sonic al verla le asustaba.

—Control Amy, control—Se dijo para si, mientras caminaba en dirección al lugar establecido.

'.'

Se chupo los dientes en señal de molestia; miró su reloj y observo la hora. Amy tenía diez minutos de retraso. ¿Acaso se había acobardado? Frunció el seño ante la idea, eso no debía ocurrir.

—Olvidalo, no vendrá.—La voz de su fiel acompañante llamo su atención.

—No, no es así... yo se que vendrá, Tails—

—Suenas como si la conocieras bien—

No pudo evitar sonreír ante tal comentario, no, no la conocía, pero ella era realmente predecible. Después de años de molestarla había aprendido que Amy Rose era demasiado orgullosa para dejar pasar un reto. Aún sabiendo que este no estaba a su alcance.

—No, no la conozco...—Admitió. —Pero es lógico suponer que vendrá. No puede resistirse ante tal oferta—Dijo después.

—¿Y piensas cumplir tu palabra si ella logra ganarte?—Pregunto con curiosidad. Ni siquiera el creía tal proposición viniendo de Sonic. Molestar a Amy Rose era su pasión, su día a día...

—Querido Tails, tú y yo sabemos que ella no es capaz de ganar—

—La vida da muchas vueltas Sonic, quizás hoy la suerte no está contigo. ¿Te has puesto a pensar como sería tu vida si no logras ganarle?—

Siempre lograba desanimarlo, pero debía aceptar que tenía razón. La sola idea de pensar en una vida sin molestarla le preocupaba. ¿En qué podría entretenerse?. No, definitivamente no iba a perder.

—No seas pesimista—Dijo al fin. —Eso no pasará... es cuestión de confiar—Dijo después. Y era verdad, el póquer era uno de sus talentos...

Sonrió al ver a lo lejos una silueta acercarse hasta él. Después de todo no se había acobardado.

—Prepara todo—Ordeno. —Ahí viene—

'.'

Sintió deseos de regresar por donde había llegado...

Miró sin ganas al chico de ojos verdes que tenía frente a ella, sonreía, casi como si supiera de su debilidad.

—Llegas tarde—Dijo lo obvio.

Se limitó a observarlo y sonreír, aquella sonrisa daba entender que estaba ansiosa por empezar.

—¿Listo para perder?—Pregunto con prepotencia la chica observándolo directamente a los ojos.

—¿Lista para enseñarme las bragas de algodón?—Pregunto con descaro, mirándola de igual forma.

Después de vencerlo en su patético juego, se encargaría de golpearlo en aquella parte donde el sol nunca había llegado...

Continuará...
Neh, nunca tengo nada bueno que decir...
Así que, me limitaré a decirles gracias por leerme...
Atte.
Gri.