Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro

Título del capítulo: There's nothing else that I can do. (No hay nada mas que pueda hacer) I can wait forever - Simple Plan.


Cualquiera hubiese escuchado aquellos pasos, cualquiera menos Hermione Granger que estaba absorta en su búsqueda. Aquel libro que no encontraba la estaba poniendo nerviosa, estaba perdiendo ése tiempo que para ella era preciado. Estaba perdiendo tiempo para estudiar. Los pasos cada vez eran más fuertes debido a la prisa y a la distancia, que se acortaba con cada pisada. Cualquiera se hubiese dado cuenta de que no eran pasos normales, desinteresados. Eran pasos firmes y decididos. Pasos que buscaban algo, o mejor dicho alguien. Y estaban predispuestos a encontrar aquello que buscaban.

Al fin lo vio, allí arriba de todo estaba el tomo que buscaba. Cualquier alumno de Hogwarts hubiese abandonado la búsqueda o quizás ni siquiera la hubiese empezado, pero ella no era cualquier alumna. Era Hermione Granger, y como que su nombre era ése, estaba decidida a leer aquel tomo.

Tomó su varita, hizo el hechizo que le salía tan bien, casi como todos los demás y el libro flotó suavemente hasta sus manos. Se quedó observando la tapa de aquel viejo y sucio encuadernado. Cuando estaba a punto de darse vuelta para dirigirse hacia su mesa, sintió dos manos que la tomaban de la cintura.

Quizás si no hubiese estado tan entretenida en sus asuntos, hubiese escuchado aquellos pasos que no trataban de ocultarse. Pero lo cierto era que no los había notado si quiera por un segundo.

Presa de la sorpresa de tan repentina aparición y de tan extraña caricia para ella, Hermione se dio vuelta en el acto y se encontró con la persona que jamás pensó que vería de tan cerca.

Hermione no podía creer que fuera él el que la estuviera tomando por la cintura en aquel momento.

No se dejó llevar por el asombro y trató de disimularlo lo mejor que pudo, aunque en el fondo no entendía nada de lo que estaba pasando en su interior. Incluso hasta tenía miedo, no había nadie en la Biblioteca y no sabía qué podía hacerle Draco Malfoy.

Apretó más fuerte su varita y le dio un empujón al chico que lo obligó a retroceder unos cuantos pasos hacia atrás, al mismo tiempo que la soltaba.

- No me toques- le dijo Hermione con su mejor cara de asco e indignación.

- Vamos, Granger- se limitó a responderle Draco con aquella sonrisa seductora que hacía caer a miles de chicas, aunque en ese número, Hermione era la única que faltaba.

La castaña de Gryffindor comenzó a caminar, agarrando fuertemente el libro y sobre todo su varita, decidida a irse. Pero ni siquiera había podido dar dos pasos, cuando Draco se le adelantó impidiéndole el paso.

- No puedes irte tan pronto.

- ¿Qué quieres?- dijo Hermione con su mejor cara de pocos amigos, evitando aquella mirada gris y tratando de que el repentino nudo que tenía ahora en la garganta y en el estómago no se notaran en su voz.

- Sólo quiero hacer una cosa, antes de que sea más tarde de lo que ya es- le contestó él sin pensarlo un segundo, adquiriendo un tono más serio en su voz y en su rostro.

Hermione tuvo que mirarlo para ver si podía descubrir alguna pista en sus expresiones, algo que lo delatasen de que todo aquello era una broma. Una broma de mal gusto, claro está. Pero por más que se esforzará hasta lo imposible, no lograría descubrir nada, porque aquel chico estaba hablando muy en serio. Aunque ella, se negaba a creerlo. Frunció el ceño confundida, reclamando una explicación que aclarase todo eso que estaba pasando.

La castaña entrecerró sus ojos y esperó. Sabía que eso no podía terminar bien.

- ¿Qué quieres, Malfoy?

- Déjame hacer algo.

Draco comenzó a acercarse sospechosamente hacia la chica al mismo tiempo que ella retrocedía.

Al verse acorralada entre la estantería y el chico, lo único que pudo hacer fue sujetar la varita más fuerte, si es que eso era posible, y levantarla en señal de amenaza.

Pero algo no salió como pensó Hermione, aquel rubio que tantas veces la había mirado con asco seguía acercándose hacia ella, entonces tuvo que decir:

- Aléjate o te lanzaré un hechizo.

- No, no lo harás.

- No me conoces. No sabes de lo que soy capaz.

- Te conozco más de lo que tu crees, Hermione.

¿Hermione? ¿Qué? ¿Desde cuándo le decía Hermione?

- Aléjate, Malfoy- dijo ella poniendo más énfasis en su apellido que de costumbre y levantando un poco más su varita.

Él no contestó, ni pensaba hacerlo tampoco ¿Para qué? Hermione luchó por mantener sus ojos en aquellos grises que la miraban como nunca lo habían hecho.

Cada vez le costaba más, con cada centímetro de Draco se acercaba hacia ella le era más difícil mantener esa conexión extraña que se había formado. Tenía que empujarlo, pero no podía. Ni tampoco quería. El chico le sacó el libro de la mano y lo apoyó en una mesa que se encontraba al lado de ellos.

Ambos quedaron a unos pocos centímetros de distancia y Hermione clavo su varita en el cuello de Malfoy ,donde su piel se puso más blanca de lo normal, y dijo:

- Te hablo en serio, aléjate.

Pero ni siquiera eso lo frenó. Aún con las ganas de toser que le provocaba la varita de Hermione, él siguió acercándose y Hermione, presa de los nervios y de la confusión, se dejó llevar por aquel perfume que pertenecía a nada más y nada menos que a Draco Malfoy.

Luego de unos segundos en los que sus labios se habían tocado, Hermione cerró los ojos y dejó que sus pensamientos desaparecieran sólo por una vez de su cabeza.

Fue consciente del momento en que Draco la atrajo hasta pegarla con su cuerpo y también fue consciente de las cosquillas que iban y venían en su interior. Desde la cabeza hasta los pies. Llevó una de las manos hasta el blanco cuello de Malfoy y pudo sentir lo suave que era su pelo cuando lo entrelazó entre sus dedos. Y lo fuerte que eran sus hombros cuando puso su otra mano sobre el hombro derecho del chico. Y lo delicados que eran sus labios cuando la besaba. Y lo bien que se sentía estar entre sus brazos. Pero… un momento, ¿ella no estaba enamorada de Ron? Está bien, él está con Lavender, pero una cosa no quita la otra. Ella sabía muy bien que le había gustado Draco la primera vez que lo vio, pero no tardó mucho en desencantarse de aquel niño de sangre pura e ideas horribles. ¿Qué estaba haciendo ahora? No sabía, pero no podía apartarse, ni quería hacerlo tampoco. De eso estaba más que segura. Y nunca se perdonaría si todo eso resultaba ser una estúpida broma. Pero había algo que le hacía sentir que no. Había algo que le decía que eso que estaba pasando allí, era lo más real que Draco Malfoy había hecho en su vida.

Ninguno de los dos quería, pero una fuerza interna los obligó a poner los pies sobre la tierra. Debían volver a la realidad y eso significaba separarse y lo peor, hacer de cuenta que eso nunca había pasado.

Lentamente fueron separándose y al cabo de unos segundos ambos abrieron los ojos. La primera fue Hermione y pudo ver que el rostro de Malfoy ya no era el de siempre. Había perdido toda la dureza y la frialdad que llevaba consigo todos los días. Era una expresión sincera.

Hermione bajó sus manos aún apretando fuertemente la varita pero sin ánimos de lastimarlo. Y a pesar de eso, se sentía más vulnerable que nunca.

Cuando sus ojos volvieron a encontrarse, el color se agolpó en las mejillas de aquella castaña a la cual le temblaban levemente las piernas.

Draco puso sus manos tímidamente en las mejillas de Hermione y se quedó observándola. No podía ser tan hermosa. La miraba con tristeza porque sabía que nunca podría tenerla. Él no se la merecía y era algo imposible estar con Hermione. Lo sabía, pero no podía dejar que su amor por ella siguiera en secreto. Tenía que hacerlo.

- Lo siento.

Hermione sacudió levemente su cabeza sin entender el por qué de las disculpas. Luego de unos segundos, él continuó:

- Sólo voy a pedirte una cosa. No quiero que pienses que esto ha sido un juego, una broma.

Es lo más sincero que hice en mi vida, Hermione. Y necesitaba hacerlo porque… -

Se hizo el silencio, bajó la cabeza al mismo tiempo que soltaba a Hermione y suspiró.

- Porque…- dijo Hermione tímidamente buscando su mirada de nuevo.

Él volvió a mirarla y dijo:

- Porque lo que siento por ti no tiene nada que ver con lo que demuestro día a día.

Draco levantó una de sus manos y acarició levemente el rostro de Hermione.

- Debo irme. Pero por favor, no creas que ha sido una broma de mal gusto.

El chico se fue de la Biblioteca dejando a Hermione sola y abrumada. Incluso quizás hasta un poco decepcionada. Pero lo cierto es que nunca olvidaría lo que sintió ése día, a pesar de que jamás lo habló ni lo hablaría con nadie. Sólo quedaba en la memoria de ambos. Para siempre.


Perdon, se que estuve SUPER desaparecida! Lo se lo se y pido perdon, pero paso a explicarles el por que. Tuve que hacer un gran trabajo para una de mis materias y estuve dos fines de semana trabajando en eso, por ende, no podia hacer la tarea de las demas materias y por ende debia hacerlas el dia anterior a tener aquellas asignaturas cuando volvia del trabajo! Y no es que no tenia tiempo de publicar los one shot, si no que no tenia tiempo de escribirlos :/ Tampoco estuve entrando a fanfiction porque estaba realmente muy ocupada! Suelo llegar a casa a las 7 y entre que me baño, meriendo, despues ceno en el medio voy haciendo mis tareas se me hace muy dificil, pero bueno aqui estoy! Y espero que hasta que sea fecha de parciales no volver a atrasarme tanto, sobre todo porque extrañaba mucho escribir y recibir sus comentarios :( Un beso y se siente bien haber vuelto :D Ojala les haya gustado!