Los personajes son de Masashi Kishimoto, y la historia es mía. Escrito sin fines de lucro.
— ¿Ya están dormidas? — preguntó Naruto a un Kiba que llegaba a su lado.
— Si — respondió este en un suspiro — estaban muy confundidas —
— Y no son las únicas — el rubio habló irritado. — ¿Por qué son tan importantes? —
— También quiero saberlo — un gesto cansado acompañó las palabras.
— Naruto — llamó una voz ajena, Gaara se acercó a ellos — Zeus quiere hablar contigo —
— Esta bien — miró a Kiba — dile a mí hermana que estoy con Zeus —
— ¿y yo por qué? — cuestionó arisco.
— Eres su novio, ¿no? — Enarcó la ceja — sirve para algo —
— Ino tiene un gusto bastante… — Gaara dejó las palabras en el aire, aunque la idea estaba allí; por supuesto el de colmillos largos, los miraba con un rostro que parecía más estreñido que enojado.
— Ya, me voy — bufó alejándose de ellos.
— Alguna idea de ¿Por qué me necesita? — Naruto tenía el presentimiento de que la reunión no le iba a gustar. Al ver al contrario negar con la cabeza, quiso irse a su habitación e ignorar la orden. Algo muy estúpido, por ciero. — Nos vemos luego — suspiró sonoramente.
— De acuerdo — ambos tomaron su ruta propia.
Caminó por los pasillos del Panteón con tranquilidad, a decir verdad no le interesaban en lo más mínimo las nuevas; pero claro que quería saber ¿Por qué estaban allí? Y ¿Por qué ahora?
— Adelante — escuchó la voz de Zeus, luego de tocar.
— ¿Me llamó? — preguntó con respeto.
— Así es — el dios, imponente como siempre se acercó tranquilo — te quería informar de algo — eso no sonaba muy bien.
— ¿Si? — preguntó cauto.
— Artemis, Afrodita y Poseidón quieren a sus hijas protegidas — en sus mano había una flor; un loto.
— Supongo que estoy incluido en ello — sus palabras salieron forzadas.
— Sé que no te gusta la idea — el dios le sonrió con compasión. — pero confió en ti. Te las encargo —
— Supongo que realmente están en peligro —
— Si Naruto, hay muchos, aunque no lo creas — Zeus tenía la mirada triste.
— Pero, no dirás por qué, ¿cierto? —
— Exacto — el rubio apretó la mandíbula frustrado. Considero por un pequeño y suicida momento en negarse; pero la razón lo detuvo a tiempo.
— Esta bien, señor — aceptó resignado, y apretando ligeramente los puños — ¿Puedo retirarme? — el dios ignoro el tono grave por la irritación.
— Adelante —
Salió del lugar haciendo toda una rabieta mental, ¿Él? ¿De niñero?, ¡Qué tontería!
— ¿Naruto? — pasó de largo a un Apolo preocupado. Ahora no. Después se disculparía.
— ¡Naruto! — ¿acaso en su cara no se veía "No quiero compañía"?
— ¿Qué quieres…? — ¿Cómo era? — Hinata— ¿No estaba durmiendo? Inspiro profundamente intentando calmarse. Ella no tenía la culpa de ello más de lo que la tenía él mismo. Por otro lado; no le interesaban las semidiosas, quería estar lo más lejos posible de ellas, algo en su presencia le erizaba el bello del cuerpo.
— ¿Qué te ocurre? — preguntó confundida, su gesto inocente. Naruto cerró los ojos queriendo alejarse; odiaba condenadamente mucho los rostros inocentes, le traían recuerdos dolorosos que preferiría quedaran en el pasado.
— Nada que te interese — respondió más seco de lo necesario — ¿Qué quieres? — repitió.
— Quería pedirte un favor — su gesto no cambio y acerco su mano hasta tocar su mejilla; ante esto se apartó con brusquedad.
— No me toques — gruñó inconscientemente, eso la asusto; su reacción había sido exagerada, pero no le gustaba que alguien extraño tocara su rostro. — Deberías buscar a alguien más, no puedo ayudarte — se fue de allí sintiendo un ligero dolor de cabeza.
"Eso es, odio; me gusta el odio"
"Cállate"
— Te vez horrible — Ino estaba sentada en una banca viendo a Kiba jugar con Akamaru; habiendo el perro dejado el disfraz de cachorro, se mostraba ahora como un canino completamente adulto, con 1,27 m de altura y unos 80kg, era un perro formidable. — ¿Qué te pasó? —
— Nada — se sentó a su lado huraño.
— ¿Olvidas que somos mellizos? — dijo con gracia.
— Me encargaron la seguridad de las nuevas — irritación tiño su voz.
— ¿Nuevas? — La rubia lo miró confundida — Ah, cierto — ahora sonrió — ¿Me las presentas? —
— No — cortó.
— Sabes que no tengo la culpa de nada — su hermana lo miró con seriedad; suspiro intentando sacar su mal humor; pero para cuando abrió los ojos ella ya se estaba yendo con un confundido Kiba tras ella. Akamaru se le acerco y se sentó a su lado.
— Ya sé que soy estúpido — miró al perro que solo respiraba con la lengua afuera. — solo es orgullo —
— ¿Confesando tu amor por un perro? — Gaara se sentó a su lado — ¿Debería decírselo a Kiba? —
— Entre tantas costumbres de los dioses que no comparto — arrugó el gesto con cierto asco — ese está en la cima. — Negó con la cabeza — Le hablo, porque será el único que no me dirá estúpido en la cara —
— Porque no puede hablar — ante el gesto adusto de su acompañante, cambio el tema — Así que ya te enteraste de tu nueva misión— sonrió.
No lo sabía, había dicho; ¡Ja! No sabía, su trasero.
— Por supuesto, ríete — bufó — como no eres tú —
— Pudo ser peor — Naruto enarcó la ceja — ¿No has hablado con Neji? —
— No — miró interesado — ¿Por qué? —
— Debe casarse con una de las semidiosas —
—… ¿Qué? — Gaara asintió.
— Te imaginaras como está — levanto los hombros — maldice todo lo que se le atraviese — suspiró — incluido a Apolo —
— Al menos fue Apolo — el rubio negó con la cabeza aun incrédulo.
— Acompañado de su suegro — entonces algo hizo clic.
— ¿Suegro? — Confirmó — ¿Tenten? —
— Si — aceptó — llevamos 4 años estudiando juntos, y nunca se han dirigido una palabra amable — suspiró — eso será un matrimonio de locos —
— ¿Ella ya lo sabe? — preguntó curioso.
— No, se lo dirán mañana al desayuno — Gaara lo miro a los ojos y suspiro de nuevo.
— Eso será desagradable — dedujo.
— Si, y será en público —
— Bueno, creo que me siento mejor con mi suerte — dijo levantándose, entonces miró al perro — Akamaru, ve con tu dueño, han pasado mucho tiempo solos— frunció el ceño — todavía no me interesan los sobrinos — el perro pareció entender ya que se fue.
— Realmente tienes un complejo con tu hermana — Gaara puyó, Naruto resopló.
— No, les di bastante tiempo; — dijo mirando su reloj — pero no puedo ser un completo alcahueta. — Sonrió divertido — Nos vemos mañana — se despidió del otro yéndose de allí.
Esta vez camino a su habitación, pasaba la media noche y realmente necesitaba dormir. Sin embargo, sus planes se vieron de nuevo truncados cuando encontró a Hinata siendo acosado por un semidiós.
— Suficiente — frenó llegando al lugar, el otro lo miro un momento hasta que pareció reconocerlo. — Vete — el chico se fue rápidamente. En el Olimpo había cierta jerarquía, y los que eran hijos de los dioses principales estaban lo suficiente arriba para intimidar a algunos. Regla estúpida, pero regla al fin y al cabo.
— Gracias — Hinata lo miró apenada, antes de bajar la mirada.
— Deberías aprender a manejar estas situaciones — le dijo, cerro la boca al notar que eso había sonado bastante agresivo.
— Lo siento — la chica frunció el ceño — supongo que no te agrado —
— No tienes idea — bueno, no le desagradaba ella realmente, solo la situación.
— Pero, yo no tengo la culpa de eso — su gesto se arrugo aún más.
— Si ustedes no hubieran llegado no… — se detuvo suspirando.
"No te detengas, sigue"
"Es suficiente"
— ¡Ese no es mi problema! — le grito ella sacándolo de su mente — ¡Mi situación no es mejor! — Se acercó con el rostro sonrojado de la rabia — ¡Están locos, ¿esperan que creamos todo esto y simplemente aceptemos todo tranquilamente?! — ¿En serio iba a colapsar por lo ocurrido ese día frente a él? ¿De todos los lugares y personas?
— Detente Hinata — habló con suavidad. Entonces sintió una presión en su cabeza. Maldición. — Cálmate—
"Mátala"
— ¿Ahora quieres que me calme? — Se veía muy molesta — ustedes son los que nos trajeron aquí, no es nuestra culpa, enójate con ellos o con ustedes — dijo señalándolo — No con nosotras —
— Esta bien — dio un paso hacia atrás cuando el dolor tomo la parte trasera de su cabeza — tienes razón —
"Mátala"
"¡Silencio!"
— Quiero irme — dijo la chica respirando agitadamente — ¡Sácanos de aquí! — Sí, iba a tener un ataque de pánico frente a él.
"¡Destrúyela!"
— ¡No! — Grito con una mano en su ojo a causa del dolor. Ah rayos, lo había dicho en voz alta. — No Hinata, no era… — bajo la mano para hablarle cuando sintió la picazón en su mejilla. Lo había abofeteado.
"¡Muere!"
"¡Detente!"
Cuando Naruto pareció volver a la realidad, Hinata tenía los ojos abiertos y el terror nublaba sus ojos. Fue entonces que se dio cuenta que tenía su mano en el delgado cuello de la chica apretándolo.
"¡No!"
La soltó como si quemara, no era la primera vez que "agredía" a una mujer, pero por lo general las mujeres que golpeaba o lastimaba era por las misiones que cumplía; odiaba que se lastimaran a los más débiles, demonios. ¿Ahora debería odiarse el mismo? ¿podía odiarse más siquiera?
— ¡Hinata! — se acercó preocupado, pero cuando la toco ella se sacudió su mano.
— ¡No me toques! — Habló enojada, pero más que eso, había un ligero temblor en su voz; él se acercó de nuevo — ¿Qué quieres? — su mano se posó en su propio cuello protegiéndose.
Naruto quería disculparse, pero ¿Qué podía decir? Todo sonaría a alguna excusa barata y si dijera la verdad, lo creería loco; ya estaba bastante escéptica como para añadir más a la colada. Se pasó la mano por su pelo con desazón, no importaba que, tenía ese tema perdido.
— No puedo hacer nada sobre eso — se rindió, no era la primera vez; sería otra de las cosas con las que tendría que cargar; aceptó para sí mismo, aumentado su lista mental de peso psicológico, había tantas cosas allí — Supongo que para no sentirme mal — habló aceptando su culpa — te diré algo, para que no te enteres mañana de forma desagradable — ella enarco un poco al ceja, a pesar de tener aun el rostro hacia abajo.
— ¿Qué es? — Ella se alejó un poco de él, buscando espacio.
— Neji — inició, apretó los labios sopesando si era algo para que él lo contara. Muy tarde para considerar eso, pensó mirándola.
— ¿Qué pasa con Neji? — su rostro mostro desconfianza — Ahora dirás que no es mi primo ¿no? —
— No, no lo es — suspiró, ella lo miro sin créele.
— Tenemos los mismo ojos — refuto negando con la cabeza — somos familia — le hablo molesta — no mientas —
— No lo hago — la miro a los ojos — y tampoco dije que no fueran familia — inspiro hondo tomando la decisión de tal vez meter aún más la pata en todo ello — Neji es tu hermano —
— ¿Qué? — ello lo miro un momento en blanco, entonces se rio — imposible — negó de nuevo con la cabeza — estas intentando burlarte de mí — lo miró de nuevo molesta — no digas mentiras Naruto— su boca se frunció— pensar que me agradaste la primera vez que te vi — suspiro decepcionada — No intentes engañarme de nuevo — finalizó yéndose de allí.
— Supongo que ¿lo intente? — Se rasco la cabeza confundido — ¿cierto? —
"Mocoso, debiste hacerme caso"
El rubio suspiro para luego mirar con disimulo hacia los lados, inicio de nuevo el camino hacia su habitación saludando a algunas personas con las que se topaba.
— Hasta mañana — decía sonriendo.
— ¿Qué pasa? — Kiba pregunto a su novia, quien se vea extrañamente pálida.
— Es Naruto — sus ojos se pusieron acuosos.
— ¿Naruto? — Akamaru miraba al par moviendo la cola — ¿Qué pasa con él? —
— No es nada — a pesar de ser obvio que no era el caso, dado su semblante, Kiba no presiono; había aceptado hace mucho tiempo que la relación de hermanos de ese par era algo que no podía entender del todo.
— Está bien — sin que él lo supiera, al mismo tiempo había otro intento de comunicación.
— ¿Naruto? — Ino intento contactar con su hermano.
— ¿Qué pasa Ino? — el rubio respondió al instante.
— ¿Qué te pasó? Te siento extraño — el silencio se hizo por unos minutos.
— No es nada, siento haberte preocupado — Naruto cerro el enlace que compartían; uno del que nadie más sabía.
Que día de mierda, pensó el rubio luego de hablar con su hermana, suspiró llegando a la entrada de su habitación. Miró de nuevo a su alrededor y entro asegurando la puerta. — Bien — se quitó los zapatos, y su camisa, quedando con el torso desnudo; entonces busco en un cajón hasta encontrar un flagrum.
"¡Detente!"
— Eso llevo diciendo todo el día — dijo enojado — de nuevo hiciste algo que no debías —
"¡Cállate mocoso!"
— Así no ganas nada — dijo arrodillándose al lado de la cama.
"¡Algún día me pagaras todo esto!"
— Inmaduro — murmuró tomando el flagelo por la empuñadura — Así desaparecerás por un tiempo — susurró cansado.
"¡No!"
Entonces inicio con el primer golpe en su espalda.
