Hola a todos una enorme disculpa, estuve en el hospital una larga temporada y luego en rehabilitacion, mis mayores disculpas, escribi mi historia en hojas pero estoy pasandola a la compu, les ruego que no me maten jejeje
prometo escribir cada tres dias, un capitulo jejeje
por su comprension gracias
Capitulo 3.- En la tumba
Segunda parte
Ante la mirada atónita de todos el hermano mayor de Inuyasha sostenía entre sus brazos a la sacerdotisa que estaba inconsciente, Sesshomaru la coloco en el suelo sin mirarla, manteniendo sus orbes dorados en el maldito de Naraku, quien sonreía de la manera más repugnante que había visto.
- Maldito Naraku... tenias que atacar hoy, justamente hoy, en el aniversario de la muerte de Kagome, en su tumba…- en eso estaba pensando el gran Sesshomaru, cuando vio a Kagome ahí, a las órdenes de Naraku, y sus ojos se tiñeron de rojo por instante- y… ¡ te atreves a usar su imagen!- grito dentro de su mente.
Y aun así ante la mirada de todos Sesshomaru estaba más frio que un hielo como siempre.
-Bienvenido señor Sesshomaru, le gusta mi nueva adquisición- dijo Naraku señalando a Kagome, quien miro al youkai con una sonrisa.
- Muy interesante Naraku- al decir esto corrió hacia Kagome rasgo su uniforme por la parte de la espalda y la tomo del suelo alzándola.
- Sesshomaru no la lastimes ella es…- había empezado a decir Inuyasha pero fue interrumpido por su hermano
- Dime Naraku, cual es la verdadera forma de tu nueva extensión tengo curiosidad- dijo fríamente mientras lanzaba aquel cuerpo y lo hacía estrellarse contra las rocas.
- Sesshomaru pero que estás diciendo, ella es...- imploro Inuyasha
- Ella no es la sacerdotisa que murió hace dos años Inuyasha, no me digas que fuiste tan tonto como para no darte cuenta que ella es solo una extensión de Naraku.- respondió Sesshomaru con altanería en la voz.
- Muy astuto señor Sesshomaru, le presento a Ceres, mi nueva extensión, es una lástima que ella será quien cavara la tumba de todos, Ceres ya sabes que hacer.
Ante sus ojos Ceres aun con la forma de Kagome se transformó, su cabello se volvió mas largo y de color azul rey, sus ojos eran amarillos, su vestimenta era un kimono de color ámbar y carmín.
Ella puso sus manos juntas y las movió rápidamente creando así un conjuro, aparecieron grandes astillas de hielo y se dirigieron hacia sus enemigos a gran velocidad, todos intentaron esquivarlos, pero solo Inuyasha y Sesshomaru lo consiguieron los demás, fueron gravemente heridos, a excepción de shippo y kirara quienes se encontraban alejados del lugar.
Shippo miraba la escena desde el lomo de Kirara, quien intentaba protegerlo de todos los ataques. Sesshomaru e Inuyasha intentaban acercarse a Ceres, pero era demasiado rápida y sus ataques eran mortíferos, al cabo de un rato ambos estaban cansados y heridos, aunque claro uno lo demostraba más que otro. Naraku se reía sin parar provocando la ira de ambos.
- Jamás podrán destruirla, su poder reside de la existencia de la perla de shikon, mientras su poder este en apogeo, también lo estará el de Ceres.- dijo Naraku como explicación.
- Maldita sea- pensaron ambos hermanos- Si… ella estuviera aquí, quizás abría alguna forma de ganar.
Los pensamientos de ambos se conectaron creando uno solo, necesitaban a Kagome, el pequeño zorro que observaba la batalla, también pensó lo mismo, pero él hizo algo diferente.
- Kagome… ayúdanos, por favor- dijo en voz alta, implorando al cielo, como si esperara que Kagome bajara de este a su lado y purificara la perla, era la primera vez que hablaba desde la muerte de Kagome, pero solo Kirara lo había escuchado.
Naraku aprovechando que Sesshomaru e Inuyasha estaban ocupados con su nueva creación, hizo salir unos enormes tentáculos, los cuales tomaron prisioneros a todo el grupo de Inuyasha, los tentáculos estaban tratando de estrangularlos, solo se podían escuchar quejidos.
- Naraku…¡Cobarde!¡Déjalos en paz! – grito Inuyasha, mientras miraba el cuerpo de Kikyo y Shippo, ella se rompería en pedazos y el pequeñín no gritaba de dolor, ni gemía, no, shippo solo permanecía en silencio mientras era estrangulado.
A lo lejos tras un árbol una figura encapuchada observaba la escena en la tormenta sin inmutarse, una de sus serpientes canto, y ella solo asistió.
- Si lo sé, ya es hora- bajo lentamente la mirada- esta piedra servirá- dijo ella tomando la piedra mientras le impregnaba una gran cantidad de energía espiritual, la piedra fue poco a poco tomando la forma de un pequeño cuchillo afilado plateado- Veamos que tan buena puntería tengo- con una rapidez inhumana lanzo aquel cuchillo, mientras que con la mirada dirigía aquella arma, la cual paso inadvertida entre los tentáculos, solo Sesshomaru sintió aquella presencia del arma.
El cuchillo se dirigió hacia la perla, atravesó el campo y delante de los ojos atónitos de Naraku partió la perla a la mitad, una de ellas se purifico y se rompió en fragmentos que se distribuyeron, mientras los tentáculos se hicieron cenizas a causa de la energía espiritual, Sesshomaru aprovecho aquel momento y partió a Ceres a la mitad.
Naraku se retorció de dolor y se esfumo, aun sin creer lo que había pasado, aunque claro no era el único todos los ahí presentes se preguntaban lo mismo "¿Qué había pasado?".
Azumi se dio la vuelta y se alejo de aquel lugar sin ser notada, su trabajo ahí se había terminado, ahora buscaría cada unos de los fragmentos mientras buscaba lo que necesitaba para su misión. Pero en aquellos momentos le apetecía encontrar un lugar para descansar un rato.
Sesshomaru permaneció inmóvil buscando con la mirada aquella presencia que había percibido antes que la perla se partiera, la encontró estaba en una roca que había estado justo detrás de Naraku, se llevo una sorpresa, era un pequeño cuchillo al tocarlo sintió en él una energía espiritual muy conocida o quizás solamente se parecida. Fuera como fue eso era un misterio que él pensaba resolver, aunque algo le decía que Kagome tenía que ver con todo aquello aun sabiendo que esto era imposible su instinto le decía que las cosas así eran. Aquel imponente youkai se alejo del lugar, llevándose el arma, tenía que ir a visitar al árbol sabio, tenía algunas preguntas para él y no tenían que ver con lo que acaba de pasar, sino con una persona que había conocido casi al medio día, la cual le parecía muy sospechosa, y al mismo tiempo un fascinante misterio.
Azumi camino lentamente, mientras la tormenta comenzaba a dar muestras de su enojo y las primeras gotas caían mojando el suelo, y su vestimenta hasta que las gotas parecían ser granito en lugar de agua, Azumi siguió caminando hasta internarse en el bosque, cerro sus ojos y escucho el murmullo de la lluvia mientras sus serpientes comenzaron a cantar, camino unos min mas, y se sentó en las raíces de una árbol sobre la yerba mojada.
- Azumi…- murmuro ella- me he convertido en Azumi…me he convertido en alguien diferentes..- mientras murmuraba para sí misma las palabras de Sesshomaru resonaron en su cabeza
No importa la ropa, el peinado inclusive si usaras un nombre falso… Kagome es Kagome, sin importar nada mas
- Sesshomaru... gracias… por todo- susurro mientras recordaba las orbes doradas de Sesshomaru mirándola con aquella mirada enigmática y misteriosa- Te extrañe … te extrañe Sesshomaru.
Tras decir esto, se quedo dormida.
