Holaaa.! Perdonen, había estado ocupada con todo lo que ha estado pasando en mi escuela pero hoy tuve un momento de lucidez y acabo de terminar el capitulo
Chan chan, Cerebro-cahn les dejo una sorpresa al final.
Bueno cerebro-chan y yo debemos ir a dormir… ñam ñam ñam ZzZZZz….
Disfruten del cap…
Mentiras.
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En la habitación atravesaba la luz mañanera a través de un gran ventanal que cubría una gran parte de la pared que quedaba frente a la cama sobre la cual Kyoko seguía recostada.
Al despertar por un instante se abrumo por la conciencia de un día más dentro del castillo soportando toda clase de humillaciones, pero a su memoria llegaban como tenues flashazos los recuerdos del día anterior, o lo que la muchacha suponía había sido el día anterior. Recordaba al brujo enfrentando a los guardias que el príncipe le había impuesto y también recordaba su inminente marcha con una compañía que no había planeado.
Sin sentido de ubicación y paso tembloroso la muchacha se levantó de la gran cama y se asomó por el ventanal sintiendo como su piel se calentaba al contacto con los rayos de luz.
Podía saber que seguía dentro de su reino por los colores que tenía a la vista, tal vez en algún pueblo ubicado en los límites por la tranquilidad que se mostraban en las calles a las que tenía vista. Mientras más estuvieras cerca del centro del reino más bullicio había y también si te encontrabas cerca de los puertos el movimiento era igual que en el mismísimo centro de la ciudad.
El territorio estaba conformado por 5 reinos; el primer reino, el reino Lhunpo era el reino más grande y estaba limitado tanto por el mar como por las montañas, este reino era tanto el más grande como el más rico pues su producción de agricultura abastecía al resto de los reinos. Si se atravesaba el mar se llegaba a una gran isla en donde se encontraban dos reinos divididos por unas grandes cordilleras lo que imposibilitaba la comunicación entre esos reinos si no se hacía atravesando el mar; Esos dos reinos eran el Morslav y el Flamberg, el nuestro. Estos dos reinos se dedicaban principalmente a la pesca y el comercio del mismo en los diferentes reinos.
Si se cruzaban las grandes montañas del reino de Lhunpo se llegaba al reino Lacanob, el reino más conflictivo de todos y el cual tenía contacto tanto con los reinos de mar como con Lhunpo, este reino era en cierta manera el centro de comerciantes a pesar de dedicarse a la ganadería ya que este reino colindaba con el reino Carein, otro reino rico a pesar de su pequeño territorio ya que este reino se dedicaba a la extracción de piedras preciosas en las montañas que recorrían casi toda la orilla del territorio a excepción del cruce con el reino Lacanob.
Existía una parte del territorio inhabitada, que no tenía nombre, ese lugar se dice es el hogar de los brujos que no tienen ningún acuerdo con algún reino. Ese lugar se encontraba atravesando las montañas de Lhunpo y Carein y no se sabe que tan grande es, nadie se atreve ir a esos lugares.
Cada reino tenía algo distintivo lo cual se notaba en el color de los árboles que crecieran en el reino. Se dice que los reinos fueron limitados por magos y entre grandes grupos habían realizado hechizos para que tanto los arboles como los ojos de las personas que nacieran en esos lugares fueran de un mismo color.
O al menos eso le habían contado a la chica comerciantes con los que se había topado en sus días de compras o por los encargos que en raras ocasiones le pedía el príncipe. Le habían comentada que cada reino era diferenciado por un color distinto y lo creía pues en la corte del rey Kijima solían acudir personas de los diferentes reinos y los ojos de esas personas eran diferentes.
En todos los pueblos de su reino que Kyoko había visitado nunca se había encontrado con alguien que no tuvieran los ojos diferentes a verdes a menos que no hubieran nacido en ese reino. O nunca sin importar cuanto buscara no había encontrado un árbol o plantas que no fueran de cualquier tonalidad menos verde.
De pequeña mientras esperaba a su madre llegar a casa o de camino a realizar algún encargo imaginaba bosques gigantes con grandes árboles que parecían tocar el cielo y con las hojas moteadas de diferentes colores. Siempre ha imaginado y en cierta forma deseado que en algún reino los arboles fueran como los había soñado tantas veces.
-Parece que por fin ha despertado.
Kyoko sobresaltada dio un pequeño brinquito y se giró con rapidez en dirección a la voz, la había reconocido aunque tenía un tinte diferente de todas las veces que lo había escuchado, en cierta forma sonaba más tajante y más peligroso.
Pero contrario a su tono de voz el brujo se encontraba recargado en la pared y las manos dentro de los bolsillos de los pantalones casi de forma perezosa, aun llevaba el arete de oro y la playera abierta. Por su aspecto junto con su cabello desenmallado parecía que en cualquier momento se echaría a dormir.
Kyoko trato de hacer caso omiso de sus ojos brillantes que estaban prendidos en ella y también se preguntó cuánto tiempo llevaba mirándola. Sentía que su mirada la atravesaba y la miraba por completo. Sin duda alguna a ese hombre ningún detalle parecía salírsele desprevenido. Todo eso la hizo enrojecer pero enseguida trato de poner una fachada molesta y le lanzo una mirada asesina.
-Discúlpeme, no imaginaba que ya hubiese despertado, en tal caso toque a la puerta y entre al no conseguir respuesta alguna.
La muchacha no recordaba haber escuchado nada, o tal vez estaba tan inmersa en sus pensamientos que no lo había escuchado, eso apaciguo un poco su furia aunque aún le molestaban esos ojos brillantes. Le molestaba que le afectaran tanto.
-¿Qué es lo que quiere de mí?
-En este momento o en general.
-Yo aún no eh dado mi consentimiento así que no creo que algo así importe mucho, ¿a qué ha venido en este momento a buscarme?
EL brujo saco sus manos de los bolsillos y los cruzo en su pecho. La miraba de forma penetrante pero había perdido su rostro todo atisbo de burla y el semblante de seriedad sorprendió a la muchacha.
-Creo que aún no lo ha entendido, cierto. ¿Acaso usted en realidad desea permanecer al lado del príncipe Hidehito Kijima y yo estaba equivocado sobre el desprecio que usted le tiene?
-Lord Heel, creo que el asunto respecto a Kijima-sama no es de su incumbencia. Además tampoco es de su saber lo que tengo planeado en mi futuro.
-Por supuesto que lo es. Me escucho claramente en ese momento, la obtendré sin importar el coste que me signifique tal acción.
-No puede hacerlo si yo no estoy de acuerdo, no me marchare a ningún lado con usted.
-La batalla con Hidehito se realizara, no puede evitarlo. Tampoco evitara irse conmigo. Llamare a alguna criada a que le traiga el desayuno y le prepare el baño.
EL brujo se dio la vuelta y cerrando la puerta con delicadeza se marchó dejando a Kyoko completamente furiosa, pensaba que un poco más y no se hubiera podido contener de golpear al brujo, ahora lo sabía. Lo odiaba y era igual de arrogante que el príncipe.
Se preguntaba qué cosa sería mejor y se burlaba de sí misma por aquel momento que tanto había deseado que el brujo la salvara y se la llevara de ahí. Aun no sabía que se traía entre manos y sabia de igual forma que los brujos no traían nada bueno.
Minutos después una criada entro a toda prisa con una gran charola entre las manos y lo que suponía el desayuno de la chica de forma experta.
-Co…Con permiso Mogami-sama. Lord Heel me ha pedido que le traiga el almuerzo, en cuanto termine preparare su baño.
La criada guio a la chica a una pequeña mesa y la invito a sentarse en una de sus sillas a juego y le deposito con cuidado elemento por elemento de lo que llevaba en la gran charola.
-Disculpe…
-Oh,¿ hay algo que no le agrade alteza?
-Por favor, no me llame de esa forma…
-No puedo hacerlo, usted es la prometida de mi señor y no me corresponde llamarla de otra forma.
-Como sea, ¿me puede decir en donde estamos?
-Oh, claro. Se encuentra en el castillo del sur del príncipe, Lord Heel se encargó de traerla aquí hasta que el príncipe venga por usted como se nos ordenó. Con permiso traeré el agua para su ducha.
El olor de la comida despertó el apetito de la chica, era una comida rica digna de un rey. Así que el brujo los había engañado a todos, diciendo que estaban ahí bajo las órdenes del príncipe. Ese hombre tenía de Lord como ella de Lady, él no era más que un charlatán y un embustero. Maliciosamente Kyoko se preguntaba lo que ocurriría si hablaba de la verdad con los criados.
Pero llego a la conclusión de que de cualquier forma esperaría ahí pues si no era con una falsa verdad el miedo terminaría convenciéndolos a todos. Los brujos tenían muy mala reputación y la cara de ese hombre le daba créditos a esos cotilleos. Ese brujo daba miedo a pesar de que la atraía. Tal vez solo era el hecho de que sus ojos le parecían demasiados extraños y era casi imposible no mirarlo, solo era la extrañeza, en cuanto se acostumbrara lo olvidaría.
Pero tampoco tenía intención de seguirlo.
En cuanto término la comida la criada la ayudo a ducharse y le ayudo a colocarse un molestoso vestido abultado que le estorbaba en cada movimiento y la entorpecía al caminar. Por medio de la criada se había enterado que llevaba dos días durmiendo. Habían llegado por la noche y desde ese momento el brujo iba a su habitación a revisar si hubiera despertado.
Permaneció en su habitación y durante la hora de la comida como durante la cena los alimentos los comió en sus aposentos y solo observaba de forma aburrida en dirección a la ventana. El frio de la noche ya empezaba a sentirse y la chica constantemente se frotaba las manos en búsqueda de calor, los aposentos que tenía eran demasiados fríos, ella estaba acostumbrada a los suyos que aun en tiempos de heladas siempre conservaba su calor.
Aun completamente aburrida y con la luna en su cabeza decidió irse a acostar, el siguiente día sería demasiado complicado. Al alzar la mano en búsqueda de la base de la vela, vio algo diferente. Era una extraña marca del lado interno de la muñeca, trato de borrarlo frotando pero sin importar cuanto intento no se borraba ni se manchaba, era un extraño símbolo, algo que nunca había visto y en cierta forma le recordaba al símbolo que tenía en brujo marcado en la cara cerca de su ojo.
Todo lo extraño provenía de él, al siguiente día se encargaría de preguntarle y también que la dejara ir. De un soplido apago la vela y rápidamente se durmió soñando nuevamente con aquel bosque de árboles gigantes con los que de niña soñaba.
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AL siguiente día fue despertada por la criada, volvió a tomar una ducha y la volvieron a obligar a llevar un vestido igual de llamativo e igual de molestoso. La criada parecía feliz y en general todos los trabajadores con los que se había topado camino al comedor estaban muy animados.
En cuanto había llegado se había sorprendido de ver al brujo y de inmediato alzo sus defensas contra él. Lo había ignorado por completo, se sentó al lado más alejado de la mesa y se dedicó únicamente a la comida que le era servida, había alcanzado a escuchar algo que el brujo le había dicho pero no presto atención a sus palabras tratando de distraerse con cualquier cosa.
Sintió una mano en su hombro y levanto la vista hacia donde estaba el brujo, pero él ya no estaba sentado. Temerosa levanto su vista hacia la persona que la había tocado y descubrió al brujo ahí, atrás de ella con su rostro normalmente indiferente pero sus ojos se veían furiosos.
-Creo que la dama no gusta de mi compañía.
-Se lo he dicho, no me marcharé con usted.
-Y yo se lo repito, no lo puede evitar.
-¿Por qué no me explica por qué? Tal vez de esa forma lo comprendería.
El brujo bajo la cabeza y sus mechones de cabello le ensombrecieron el rostro haciendo invisibles sus ojos brillosos.
-El príncipe llegara por la tarde, alístese para ese momento. Si me disculpa, eh de prepararme de igual forma.
EL brujo empezó a caminar hacia la salida y la chica furiosa volvió a concentrarse en lo que quedaba de su desayuno. Era el tercer día, el día de la pelea entre ellos para decidir sobre su futuro. Era realmente injusto, pero empezaba a creer que de cualquier forma y sin importar el resultado no sería algo grato para ella.
Pero sin importar que tanto lo odio termino esperando con ansias la tarde, al final se trataba de su futuro y haría lo que fuera para evitar ambas cosas. Deseaba que los hombres se mataran entre si y de esa forma ya no tuviera que ir a ninguna parte que ella no quisiera.
El momento deseado había llegado, la chica había sido llamada al igual que el príncipe por un mayordomo del príncipe que los citaba en una plaza cercana justo como se tenía acordado. Todas las personas que pasaran por ese lugar podrían ver el enfrentamiento y apoyar a su amado príncipe.
Cuando Kyoko y el brujo llegaron el príncipe corrió hacia la chica con una preocupación fingida y la invito a sentarse al lado de su guardia personal que enseguida se colocaron alrededor de ella de forma protectora.
-Espera por mi Kyoko, juro que ganare esta batalla por ti. Sin importar cuál sea el resultado lleven a la chica al castillo de mi padre.
Las reglas eran claras, no usarían escudo ni tampoco ninguna protección. Al brujo si en cualquier momento parecía que hubiera usado magia los guardias tenían permiso de llevarse a la chica. Ganaría aquel que consiguiera hacer que su contrincante se rindiera o quedara inconsciente.
Poco a poco la gente cercana se había ido deteniendo y rodeado el lugar de batalla como si fuera un simple espectáculo.
-Bien, quien gane se quedara con la chica.
-Perderás, no creas que la llevaras a ninguna parte.
-Y yo no permitiré que se quede con alguien que no desea.
El príncipe lanzo una rápida mirada hacia la chica confundido. Esa última movida del brujo le había salido bien pues la convicción del príncipe había disminuido.
Empezaron la lucha, ambos llevaban las espadas en forma de ataque, quien había lanzado el primer golpe fue el príncipe, pero el brujo de forma rápida lo bloqueo quedando ambas espadas cruzadas entre ambos empezando una lucha de fuerza. El príncipe retrocedió y el brujo ganaba en el primer choque.
Furioso el príncipe empezó a lanzar golpes rápidos con toda intención de matar al brujo que no se inmutaba en ninguno de los golpes recibidos.
En cierto momento después de que ambos temblaban de furia y cansancio el príncipe se volvió a lanzar contra el brujo de forma precipitada y este con un movimiento que la chica nunca había visto el brujo desarmo al príncipe y su espada había terminado varios metros atrás de ellos.
Pero ese no era el final, el príncipe no se rendiría tan fácilmente, no después de todo lo que había causado volver a la chica una noble y obtener la aprobación de su padre para que la aceptara.
Se lanzó contra el brujo aun armado con los puños dispuesto a golpearlo en el rostro pero el brujo agachándose lo esquivo y con un empujón de su mano libre lo tiro al suelo, el brujo soltó su espada que cayó con un repiqueteo al suelo y rápidamente sin permitir que el príncipe se levantara empezó a golpearle los costados mientras el mismo se arrodillaba quedando sobre el príncipe y golpeándolo en el rostro. El príncipe alcanzo al brujo en el rostro y lo aparto de un empujón. De nuevo se encontraron los dos de pie, frente a frente, girando en círculos uno alrededor del otro. El príncipe alcanzo al brujo con una patada en el estómago y mientras él se contorsionaba de dolor, el príncipe aprovecho y le lanzo un codazo a la cara que tumbo de nuevo en el suelo y en esta ocasión era el príncipe quien dominaba la situación.
Kyoko nunca había visto una batalla así, parecía que ambos hombres sabían lo que iba a hacer su contrincante. Además de que los dos eran rápidos y en ocasiones le costaba trabajo seguir sus movimientos.
Con un golpe en el costado el brujo consiguió librarse del príncipe pero este no se levantó enseguida, permaneció unos segundos en el suelo en lo que el brujo opto por acabarlo pensando en que el príncipe no podría más.
Pero en cuanto el brujo había llegado a la altura del príncipe este se levantó y la espada que llevaba en manos brillo antes de que con ella atravesara al brujo a la altura del estómago.
El impacto general no se había hecho a esperar y murmullos y aclamos empezaron a escucharse de los que miraban la batalla. La chica se sintió decepcionada, no lo sabía, o simplemente lo negaba, pero ella en cierta forma seguía deseando ir con el brujo. Él tenía ese atisbo de aventura que ella tanto había deseado. Y empezó a rogar por la seguridad del brujo al igual que su victoria.
El brujo lanzo una rápida mirada a la joven antes de desplomarse en el suelo, el rostro del príncipe se llenó de gloria y soltó la espada quedando a un lado del brujo.
-Parece que el resultado ha quedado claro.
El príncipe dio media vuelta pero el brujo sosteniéndose la herida empezó a levantarse.
-Creo que el ganador se daba cuando el contrincante cayera inconsciente o se rindiera y yo no eh hecho ninguna de las dos cosas. Te derrotare, basta de juegos.
El príncipe se volvió a girar hacia el brujo con una nueva confianza retomada, listo para atacar.
Pero el brujo se agacho haciendo equilibrio en su cuerpo para impulsarse con fuerza y corriendo hacia el príncipe le lanzo un puñetazo que le dio de lleno en el rostro.
El brujo se notaba diferente, casi como si fuera otra persona. La chica lo veía diferente, se paraba de una forma diferente, su cabello le cubría los ojos y su rostro estaba surcado por una gran sonrisa.
El príncipe volvió a levantarse pero en cuanto estuvo estable el brujo volvió a acercarse a él y lo tomo por un brazo y girándolo le dio varias vueltas por el aire antes de sacarlo volando.
El príncipe cayó de forma estrepitosa en el suelo golpeándose la cabeza. Pasaron varios segundos pero el príncipe no se levantaba ni se movía de su lugar, varios de los guardias que permanecían hechos nudos de nervios corrieron a socorrerlo y descubrieron que el príncipe se encontraba inconsciente.
El brujo empezó a caminar en dirección a la chica, los dos guardias que permanecieron al lado de ella se colocaron en frente de forma protectora.
-Con su permiso, nuestro camino es largo. Háganse a un lado.
-Lo..lo sentimos, son ordenes de su alteza.
-Me escucharon, muévanse. Por las buenas o las malas me llevare a la chica. Apártense de mi camino. ¡Ahora!
Los dos guardias salieron corriendo completamente asustados. EL brujo se acercó a la chica y la rodeo por la cintura y la subió al caballo más cercano, de igual forma que cuando salieron del castillo del rey el brujo monto atrás de la chica y con una orden el caballo empezó a moverse y poco a poco fue aumentando la velocidad.
Kyoko se encogió en su lugar sosteniéndose como podía de la crin del caballo pues a pesar de que el brujo la sostenía por la cintura se sentía completamente insegura y muda.
En algún momento de todo ese alboroto había perdido el sentido de la razón y simplemente se había dejado guiar aun cuando había dicho no hacerlo.
Siguieron cabalgando en dirección a la cordillera, por un instante la muchacha había creído en la loca idea de cruzarla, pero en cuanto cambiaron de dirección noto que únicamente se habían adentrado al bosque que daba inicio a las cordilleras y que iban siguiéndolas en lugar de tratar de pasar a través de ellas.
Cuando la noche cayó sobre ambos jóvenes se detuvieron y la joven creía que había sido más bien porque el propio animal ya no parecía poder moverse más.
Desmontaron y permitieron que el caballo bebiera un poco de agua y descansara un poco. El brujo había empezado a lanzar unos extraños silbidos al aire como si tratara de llamar algo. Kyoko lo miraba siempre que el joven no hiciera lo propio con ella, siempre que sentía que él se giraba hacia ella, volteaba a ver todas las cosas evitando la mirada del brujo.
Pasaron varios minutos en silencio, esperando hasta que la chica sintió la proximidad del brujo y cuando levanto la vista él estaba frente a ella observándola. El brujo se arrodillo frente a la chica y le levanto el mentón.
-Me molesta que me evites.
La chica jalo su rostro y el brujo la soltó y soltó un suspiro de exasperación.
-Será un largo tiempo el que deberá permanecer a mi lado, por lo menos deseo llevar el tiempo de una forma más duradera.
-Sus métodos brutales no son un gran ejemplo de ello.
-¿Refiere la forma en la que gane la lucha o en la que me la lleve de ese lugar?
-No es necesario preguntarlo cuando usted mismo conoce la respuesta.
-Sí, pero me interesaría saber la forma en la que usted lo expone, parece ser completamente diferente a lo que creía. Esperaba algo más de usted, Lady Kyoko.
-Disculpe su alteza serenísima por no cumplir sus deseos.
-No lo digo por su carácter, eso lo descubrí mientras la observaba en los grandes patios de ese enorme castillo. A lo que me refiero es a su deseo de ambición. AL final resultó ser una mujer más en busca de una vida sencilla.
-¿Por qué habría yo de ser una persona así?
-Pues a pesar de que no soporta a ese príncipe deseaba casarse con él, ¿Es que por ello la convirtieron en una noble y su nueva posición la cautivo?
-No podía rechazar algo así. Si lo hubiese hecho lo más probable es que me mandaran a los calabozos de nuevo a recapacitar mi decisión hasta que aceptara. No tenía escapatoria.
-Podía luchar. Usted es su propia dueña…
-En tal caso me marchare, no tengo ningún interés ni motivo por el cual quedarme aquí ni permanecer a su lado.
Un caballo blanco llego relinchando, llevaba una silla por lo que la chica comprendió que lo que el brujo todo ese tiempo había estado llamando había sido al caballo.
-Es hora de emprender la marcha.
-No lo hare. Esta contradiciendo sus propias palabras.
-No lo hago. Su casamiento con el príncipe era una opción, su viaje conmigo no lo es.
-¿Por qué se empeña tanto en llevarme con usted? Además no sé si lo había notado pero su ropa se encuentra empapada de sangre.
La chica se acercó con ademan de ayudar al brujo, no tanto por compasión si no porque si el brujo se desmayaba no iba a ayudarlo ni mucho menos se quedaría ahí y se sentiría culpable al dejarlo tirado a su suerte. Pero el brujo tomo con rapidez la mano de la chica impidiéndoselo.
-¿Quién ha pedido su ayuda? No me toque tan a la ligera.
-Yo… Bien como guste, me marcho de aquí. Suélteme.
-No.
La chica empezó a jalonear su brazo y el brujo al no oponer mucha resistencia fue arrastrado varios centímetros pero solo había sido un engaño. El brujo jalo a la chica con brusquedad y la estrello contra un árbol cercano colocando su mano libre a un lado de la cabeza de la chica y la otra aun sin soltarle la mano.
Kyoko miraba al brujo de par en par, ya no sabía que esperar de ese joven, su actitud siempre era tan cambiante que cuando creía por fin entenderlo parecía llevarle la contraria.
El brujo la soltó y se agacho tomando la punta de su falda y rompiéndola arriba de su rodilla, la volvió a agarrar como la había sostenido antes tomando la misma muñeca bajo su fuerte agarre
-¿Pero qué cree que…?
-No tiene opción, no tiene escapatoria. No puede escapar, no puede correr de su destino. No puede evitarlo.
-¿Pero de que está hablando?
-¿Sabe lo que llevo más de tres años buscando? Un aprendiz. Y lo encontré.
-¿Pero qué..?
La voz de la muchacha había salido más como un graznido, tenía miedo. La asustaba la mirada del brujo, la asustaba la forma en la que la sujetaba. La asustaba la forma en la que le hablaba.
El brujo jalo su mano que aun sostenía hacia ella y con un movimiento le giro la muñeca dejando a la vista de la chica la marca que había descubierto la noche anterior.
-Esto es un Chetowä, una herida mágica Accidentalmente la alcanzo uno de mis hechizos no lo suficientemente poderoso como para causarle algún daño, pero si como para generar este efecto. Un brujo nuevo nace de esta forma pero solo pocas personas sus cuerpos adoptan la magia y la transforman para sí. Una persona normal la magia lo atravesaría y se perdería entre la naturaleza. Lo note durante la comida con su majestad, usted llevaba las muñecas descubiertas y ya había empezado a ver un efecto diferente en usted.
El brujo la soltó y se apartó poco a poco de la muchacha que aún seguía impactada y solo se negaba una y otra vez lo que había escuchado.
-Necesitaba un aprendiz y usted llego a mí, no pude desaprovechar la oportunidad como simplemente no podía dejarla ahí. Usted se había vuelto mi responsabilidad ya que había sido por un descuido que había salido a flote su verdadera naturaleza.
-Miente…
-No lo hago. A partir de ahora usted será mi Garjzal, mi aprendiz y le enseñare todo lo que se le debe de enseñar a un brujo primerizo para que no se dañe a sí mismo ni a nadie más. Como se lo dije, no tiene opción. Su poder mágico ira creciendo y de igual forma si no sabe controlarlo puede causar un gran accidente. Es por ello que me vi forzado a llevármela de ese lugar con tanta agresividad y por lo cual debe perdonarme. Mi actitud hasta este momento no ha sido el más amable pero no tenía alternativa.
Kyoko con la mente completamente confusa se dejó caer al suelo y se quedó ahí pensando. En cierta forma sabía que el brujo decía la verdad, pero no quería aceptarlo, le gustaban los retos pero no de esa clase de retos en donde todo tu mundo cambia.
Paso una hora y al final la muchacha llego a la conclusión de que debía descubrirlo por si misma si el brujo mentía o no. Casi de forma sincronizada al mismo tiempo en que la muchacha había decidido dejar de lamentarse y simplemente enfrentarlo, el brujo le tendió la mano para ayudarla a levantarse.
-¿Nos ponemos en marcha, mi Garjzla?
- ¿Qué dirección planea que tomemos?
El brujo sonrió en forma de victoriosa, su sonrisa había sido diferente a la que la chica le había visto, en ella no había ni un atisbo de burla, solo una verdadera felicidad y la tomo desprevenida haciendo que se rompieran sus defensas.
-¿Ocurre algo?
-No..no es na..nada. Responda a mi pregunta.
-Cruzaremos el mar en dirección a Lhunpo, de ahí en fuera aún no se la ruta que tomaremos.
-¿A dónde desea llegar?
-Eso mi querida Garjzla es un secreto, te mostrare el mundo exterior así que aún tenemos mucho camino por delante. En marcha.
La chica empezó a seguirlo, extrañamente los caballos se habían quedado en donde estaban sin la necesidad de amarrarlos a algo para que no escaparan.
-Por cierto llámame Ren..
-¿Disculpe?
-Tsuruga Ren, ese es mi nombre.
Valla el viaje sería difícil, en especial si se tenía a un gran saco de mentiras como compañero.
La chica suspiro y simplemente lo siguió ante la expectativa de abrir sus horizontes. Había sido una buena idea apostar por el brujo, no se detendría.
Algo así no la detendría.
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¿Quien dicen, Cain o Ren…. ?
Ese Kijima tramposo, merece la muerte….
¿Quién a favor?
Review?
