Bueno, lo prometido es deuda y como ya dije, la historia ya estaba lista, sólo faltaba escribirla, je je. Espero disfruten el capítulo, y ya saben, ELLOS NO SON MÍOS!!
Además, quería agradecer los reviews, cuando alguien me deja un review anónimo no lo respondo porque no estoy segura si quieren que les responda, je je, pero de verdad que son muy lindos y me animan a seguir escribiendo y a hacerlo cada vez mejor, así que, muchas gracias :).
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
John había investigado las dos extrañas muertes ocurridas en un pequeño pueblo, cuerpos destrozados, sin corazón y todo indicaba que se trataba del ataque de un animal, probablemente un lobo. Todos estaban desconcertados pues no había lobos en la zona y fue entonces cuando John llegó a la conclusión que se trataba de un hombre lobo.
Una bala de plata sería suficiente, John tuvo que vender unos discos que habían sobrevivido al incendio y que alguna vez formaron parte de su preciada colección, ahora, esos discos servirían para conseguir la plata que tenía que fundir y convertir en balas.
Todo estaba listo, la pistola con las recién fabricadas balas de plata, un cuchillo de plata que había podido conseguir en una tienda de empeño, sólo necesitaba encontrar a la criatura y John estaba casi seguro de dónde atacaría la próxima vez. John estaba seguro que este hombre lobo vigilaba a sus víctimas antes de atacarlas, eso sólo le demostraba que los ataques no eran al azar sino perfectamente planificados. John se preguntaba qué tan consciente sería la criatura cuando estaba en su forma animal, pero hasta ahora todo indicaba que había premeditación en sus actos y eso sólo confirmaba que debía ser destruido para evitar que siguiera lastimando a más personas.
John había marcas de garras en un árbol que daba a una de las casas del vecindario que había estado vigilando. Definitivamente el hombre lobo había trepado ese árbol para observar mejor, ahora, John sólo debía esperar que se presentara para acabar con su existencia. Esa noche, John estaba seguro que sería esa noche.
"Dean, voy a salir, probablemente no regrese hasta mañana así que quiero que cuides de Sam, ¿de acuerdo?"
John no tenía ni que preguntar, Dean siempre lo había hecho y seguiría haciéndolo, pero Dean sabía que su padre no estaba preguntando, estaba ordenando.
"Sí señor."
"Ya sabes, si suena el teléfono no respondas, si soy yo, dará un timbrazo y luego volveré a llamar. Cierra con llave, revisa cada ventana, aseguráte que todo este con sal, y ya sabes, si algo trata de entrar…"
"Dispara y preguntar después".
"Así es." John tomó sus cosas, dio una última mirada a Sam que se había quedado dormido frente al televisor y salió.
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"¿A qué hora va a venir papá?"
"Mañana Sammy, ahora come tu cereal."
"¿No podemos cenar pizza?"
"No Sam, es cereal por hoy."
"Dean, ¿tú crees que nieve mañana?"
"No lo sé Sam, ¿por qué quieres que nieve, acaso no hace suficiente frío?" Dean estaba congelándose, hacía una hora se había malogrado la calefacción en el cuarto del motel y a pesar de las advertencias de su padre, Dean había ido a la oficina del encargado a pedirle que la arreglara. Le había dicho que su papá había salido por una pizza, que la calefacción se había malogrado y que su hermano y él se estaban muriendo de frío. El encargado era un joven de veinte años que parecía haber quedado a cargo al viajar sus padres, el chico estaba más preocupado tratando de convencer a su novia de ir a pasar la noche con él y no le prestó atención al pequeño de ocho años que tiritaba frente a él.
"Escucha niño, el motel está repleto, no hay más habitaciones y yo estoy muy ocupado, cuando regrese tu padre dile que venga a hablar conmigo."
"Pero mi hermanito…"
"Si tu padre ha ido sólo por la cena entonces no tardará." Y tras decir eso el chico había sacado a Dean de la oficina.
Dean no podía insistir más, ya su padre le había advertido sobre los peligros de los Servicios Infantiles siguiéndoles los pasos y no quería arriesgarse a que alguien los llamara y les dijera que dos menores estaban pasando la noche solos en una habitación de un motel, así que Dean había regresado con algunas ideas sobre cómo evitar morirse de frío.
Tras tapar con algunas toallas toda pequeña rendija por donde pudiera entrar el frío Dean convenció a Sam de construir un "fuerte" contra el frío. Tomaron toda cobija y manta que encontraron y se acurrucaronen una de las camas bajo las sábanas y mantas apiladas, tratando de simular estar en una tienda de campaña. Dean estaba tentando en prender una fogata pero supuso que si alguien humo saliendo de la habitación llamaría a los bomberos y entonces sí que era seguro que llamarían a Servicios Infantiles.
"Dean, tengo frío"
"Bueno, es porque estamos en Alaska, Sammy. Ahora sólo tenemos que tener cuidado de que los lobos no nos encuentren. Tú vigila por ese lado y yo vigilaré el otro."
A Sam pareció gustarle la idea de jugar a ser cazadores en Alaska y se tomó muy en serio su papel. Poco sabía él que algunos años más adelante en verdad estaría bajo la nieve vigilando con su hermano el no ser atacados no precisamente por "lobos", sino por "hombres lobo". Pero por ahora, era divertido imaginar.
"¡Dean, creo que vi uno caminando por allá!" dijo Sam señalando a un lado. Dean le dio la pistola de juguete que tenía a su costado, por supuesto que con su otra mano Dean sostenía la pistola de verdad.
"Dispárale Sammy, y apunta bien porque si no le das a la primera entonces nos va a atacar con más cólera"
Sam fingió apuntar a su blanco y disparó lanzando un grito de alegría.
"¡Le di, Dean, le di a la primera!"
"Sí, es cierto, bien hecho Sammy, algún día serás un gran cazador"
"Ya soy un gran cazador Dean, ¿no lo viste?"
"Tienes razón, ya lo eres. Ahora, sigue vigilando y si ves otro lobo sólo avísame y dispara."
Era tarde y su hora de dormir había pasado, pero Sam parecía estar divirtiéndose y había olvidado el frío, y por ahora eso era suficiente para Dean. Una hora después el pequeño Sam dormía acurrucado junto a su hermano, cubiertos ambos por las mantas que habían apilado. Por supuesto que Dean no dormía, había puesto sus brazos alrededor de su hermanito para tratar de darle calor, y estaba alerta a cualquier ruido en la habitación. Ahora sólo debía esperar el regreso de su padre.
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John Winchester también tenía frío. Dentro de su precioso Impala montaba guardia afuera de la casa que había identificado como el próximo blanco del hombre lobo. Era la una de la madrugada y todo parecía tranquilo en el vecindario, cuando John escuchó algo romperse en la casa, una lámpara quizá, sólo un accidente, pero para John ese sólo ruido era suficiente para indicarle que la criatura había llegado, quizá hasta había atacado y él recién se percataba.
John bajó rápido de su auto y se acercó cautelosamente a la casa. No podía entrar intempestivamente pues si no había ocurrido nada entonces sólo asustaría a la familia y ganaría un viaje a la comisaría, así que entró con cuidado y empezó a revisar las habitaciones una por una.
En el primer piso no encontró nada así que subió a las habitaciones.
Nada en el baño, habitación de una niña: vacía. Habitación vacía, quizá de huéspedes: nada. Última habitación, de los padres probablemente: sangre.
Lo que John vio en ese momento le heló la sangre. No sólo estaban ambos padres muertos, despedazados, sino que la criatura ahora tenía a la pequeña niña entre sus ¿garras?, y estaba terminando el trabajo. Sin pensarlo dos veces John apuntó a la criatura y disparó pero éste ya había dejado a la niña y había salido por la ventana.
John sintió el impulso de seguirlo pero primero tenía que chequear a la niña. Todavía respiraba. John tomó el teléfono junto a la cama de los padres y llamó a emergencias. Les dio la dirección y les dijo que había una niña gravemente herida, no dio mayores detalles y regresó junto a la pequeña.
"Vamos preciosa, debes luchar. Todo va a estar bien."
La niña abrió los ojos y tomó la mano que John le ofrecía.
"¿Papi?"
A John se le llenaron los ojos de lágrimas. Él no había tenido una hija pero no podía evitar sentirse "conectado" a esta niña.
"Sí pequeña, soy yo."
La niña sonrió, apretó su mano débilmente y murió.
"No, no, pequeña, aguanta, sólo un poco más, la ayuda está en camino…."
Pero era muy tarde, John no podía hacer nada más por esa niña, excepto… encontrar y matar a quien le hizo eso.
John salió por la misma ventana por donde había huido la criatura, por lo visto había bajado por el árbol donde se había apostado anteriormente a vigilar. John encontró rastros de sangre. Después de todo, su disparo no había sido en vano y había logrado herir al hombre lobo.
John corrió con todas sus fuerzas, el rastro lo guió a un terreno descampado donde parecía que iba a levantarse un edificio. John sentía tanto odio hacia la criatura, era como si se tratara de lo que había matado a su esposa. Pero él sabía que debía controlar su furia para evitar cometer una estupidez. Debía mantenerse concentrado y alerta.
Tras caminar lentamente hacia el centro del terreno, John sintió movimiento a la derecha. 'Eso' se estaba acercando a él. Con un rápido giro John dio la vuelta y disparó a la criatura pero ésta se había lanzado sobre él haciéndolo caer sobre sus espaldas, la criatura sobre él usando sus garras para defenderse.
John nunca había visto un hombre lobo, pero "esto" no parecía un lobo, era simplemente un "ser" con garras enormes y aliento apestoso. El arma voló un par de metros tras el golpe que la criatura le propinó, pero con cada golpe John sentía que la criatura iba perdiendo fuerzas. Después de todo, ya le había metido dos balas. Lo único que le quedaba para defenderse era el cuchillo de plata. La lucha cuerpo a cuerpo duró unos minutos, John seguía en el suelo defendiéndose con el cuchillo y la criatura sobre él usando sus garras lo mejor que podía, hasta que finalmente, sólo quedó un ganador. John hundió el cuchillo en el corazón de la criatura y con un último alarido ésta cayó muerta sobre él.
Mientras John se liberaba del peso del cuerpo que yacía sobre él, la criatura volvió a su forma original, así que cuando John se levantó y volteó para darle una última mirada a lo que lo había atacado lo que encontraron sus ojos fue a un muchacho de no más de trece años con dos heridas de bala, muchas laceraciones y un cuchillo en el corazón.
"No puede ser, es sólo un niño"
Si ver morir a la pequeña en sus brazos no había sido suficiente para romper el corazón de John, ver el cuerpo de este "casi niño" lo dejó sin aliento.
"Yo lo maté, yo lo hice."
John sabía que había tomado la decisión correcta, no podía permitir que esa criatura siguiera matando personas, pero… pensar que un muchacho pudiera ser capaz de semejantes atrocidades sólo lo convencía de que mientras estaba en su forma animal no era consciente de sus actos. ¿Y si había alguna forma de salvarlo a él también? Después de todo, no se trataba de un hombre lobo, era algo más, era diferente. John ni siquiera estaba seguro si la "plata" había funcionado o si simplemente era la herida en el corazón lo que lo había matado.
El sonido de las sirenas lo devolvieron a la realidad. Era sólo cuestión de tiempo para que empezaran a buscar en los alrededores así que John se apresuró en regresar a su auto sin ser visto. Para su suerte, en esos momentos todos estaban más ocupados con los cuerpos y lo policías estaban buscando lejos de la casa así que John pudo lograr pasar desapercibido e irse antes que llegaran más policías y empezaran a hacer preguntas.
Para cuando John llegó al motel eran casi las cinco de la mañana. Entró lo más silenciosamente posible a la habitación y se sentó en el sillón que estaba frente al televisor. Los eventos de las últimas horas se repetían una y otra vez en su cabeza.
La sangre, los cuerpos de los padres despedazados, la niña agonizante, la persecución, la lucha y finalmente su triunfo, una victoria que no había podido saborear al percatarse que el vencido era sólo un muchacho, unos pocos años mayor que Dean, y John no podía dejar de pensar que ese muchacho podría ser su hijo.
"Papá, ¿estás bien?"
Una pequeña mano su brazo lo hizo sacudirse y regresar a la realidad.
"Todo está bien Dean, ¿y Sammy?"
"Durmiendo… Papá, la calefacción se malogró."
John había estado tan distraído que no había notado lo helada que estaba la habitación.
"Regresa a la cama, yo me encargaré de eso."
John se levantó y se dirigió al baño. Tenía que quitarse toda esa sangre de encima. Además, tenía en los brazos heridas abiertas que quizá necesitarían de algunas puntadas. Entonces, John escuchó ruido en la habitación. Sus sentidos se pusieron en alerta máxima y salió lentamente del baño dispuesto a enfrentarse a cualquiera que quisiera lastimar a sus hijos.
"Sammy ya te he dicho que regreses a la cama."
"Pero quiero ver a papá."
"Papá está muy cansado, mañana hablarás con él."
Dean había notado la mirada perdida en los ojos de su padre y la sangre en su camisa, además, parecía que parte de esa sangre era suya así que no quería que Sam se asustara o que lo hiciera enfadar.
Sam había tratado de ir hacia el baño para encontrarse con su padre y Dean lo había interceptado, ahora lo tenía del brazo tratando de llevarlo a la cama y Sam se resistía, cuando John salió vio a su hijo menor tratando de zafarse de los brazos de Dean, pero en la mente de John lo que en realidad ocurría era que su hijo menor estaba siendo atacado por el muchacho al que acababa de matar esa madrugada.
"Tú, ¿sigues vivo?" Las palabras salieron de la boca de John con una mezcla de terror, asombro y odio.
"Sam, te dije que papá está cansado."
"¡Papá, papá!" dijo Sam alzando los brazos y tratando de librarse de Dean para ir hacia su padre.
"¡Suéltalo!, ¡déjalo ir o te juro que te mato!"
Sam y Dean se callaron ante el grito de su padre. Sam no podía entender qué pasaba, pero su padre parecía molesto. Dean tampoco entendía pero las palabras de su padre lo habían asustado.
"Papá, está bien, no lo estoy lastimando, sólo quería que volviera a la cama."
Entonces John se lanzó hacia Dean, como unas horas antes se había lanzado hacia la criatura, haciéndolo caer y arrancó a Sam de su lado. Sam empezó a llorar y Dean se levantó rápidamente pensando sólo que su padre había enloquecido y ahora Sam estaba en su poder, así que Dean corrió hacia Sam y lo tomó del brazo poniéndolo contra la pared, detrás de él.
John se sentía mareado y débil. Quizá después de todo la criatura lo había herido más de lo que creía y ahora se sentía sin fuerzas e incapaz de proteger a Sammy. Tanto así que la criatura había vuelto a arrebatárselo y se había interpuesto entre ambos.
"¿Devuélveme a mi hijo, no lo lastimes!"
"Dean, ¿qué está pasando?"
El pequeño Sam temblaba como una hoja y Dean estaba dividido entre querer consolar a su hermano y tratar de hacer reaccionar a su padre.
"Sam, tranquilo, nada te pasará"
"¡He dicho que lo dejes ir!"
John tomó a Dean del brazo y lo lanzó contra la mesa, Dean se protegió la cabeza con las manos pero se volvió a levantar y a correr a interponerse entre su padre y Sam. Lo único que pasaba por la cabeza de Dean era: "Proteger a Sammy, siempre proteger a Sammy". Lo que Dean no podía creer es que tuviera que protegerlo de su padre.
"¡Papá, soy yo, soy Dean!"
Dean gritaba, Sam lloraba y John sentía que en cualquier momento se iba a desmayar. Pero no, no podía hacerlo y dejar a Sam en peligro, así que tambaleándose fue hacia el sillón donde había dejado su chaqueta y tomó la pistola con las balas de plata restantes. Mientras tanto, Dean había aprovechado el momento para llevar a Sam hacia la cama y había logrado esconderlo debajo de ésta.
"Dean, tengo miedo."
"No salgas Sam, quédate ahí."
Pero Sam había sacado la cabeza y quería que su hermano se escondiera con él. Fue entonces cuando John apuntó su arma directo a la cabeza de su hijo mayor a quien él veía como la criatura.
"Déjalo ir o te mato."
"¡Papá, soy Dean!"
John puso el dedo en el gatillo y Sam lloró más fuerte.
"¡Papá, soy yo, soy tu hijo, soy Dean!"
Dean empezó a llorar también, el pánico se apoderó de él. No quería ni pensar que ocurriría cuando su padre le disparara, quizá le dispararía a Sammy también.
"Uno…"
"¡Papá, soy yo!"
"Dos…"
"¡Papá… por favor!"
Ya no era un grito, era una súplica."
"Tres"
John iba a apretar el gatillo cuando lo vió. Era su hijo, su primogénito, arrodillado frente a su hermano, protegiéndolo con su cuerpo de él… de su propio padre"
John no entendía qué había pasado. Ya no sabía qué era real y qué no lo era. Soltó el arma como si estuviera echa de fuego y cayó de rodillas frente a sus hijos. Dean tomó el arma inmediatamente alejándola de su padre y regresó junto a su hermanito que lloraba desconsoladamente.
"Lo siento, lo siento… hijos… lo siento mucho"
John no sabía qué hacer, había estado a punto de matar a su hijo… Definitivamente, esa había sido la peor noche de su vida.
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"Empacamos y fuimos donde el Pastor Jim. Tú te dormiste en el camino y para cuando llegamos estabas como si nada hubiera pasado, así que yo hice lo mismo y papá y yo no volvimos a hablar de eso. Bueno… hasta hace como un año, estábamos en Ohio investigando unas muertes y papá reconoció que se trataba de la misma criatura. No es un hombre lobo, el principio es el mismo, un ser humano que se convierte en 'algo' durante cierta época del año, y puede ser asesinado con plata, pero la diferencia es que uno de sus mecanismos de defensa es su sangre. Su sangre en tu sangre crea alucinaciones en la víctima y eso facilita el trabajo de matarte. Papá me lo dijo para que tuviera cuidado. Se le veía bastante afectado así que llamé al Pastor Jim y fue así como supe las piezas de la historia que no conocía."
"Entonces, papá trató de matarnos porque estaba alucinando…"
"Matarme, papá trató de matarme, y sí, es porque no me veía a mí sino a la criatura."
"Vaya Dean, ¿cómo… cómo pudiste lidiar con eso?, es decir, eras sólo un niño y tuviste que protegerme y casi mueres…"
"Hey Sam, no es la gran cosa."
"¡Que no?"
"No, ya ves que incluso lo olvidaste."
"Bueno, probablemente estaba tan traumatizado que mi mente prefirió olvidarlo todo."
"Sí, sí como sea. Ahora sí, ¿podemos dejar la charla de una vez por todas?"
"Sólo… es sólo que… no puedo dejar de pensar que pudo ser muy trágico. No sé, si papá no te hubiera reconocido a tiempo, o si hubiera creído que yo también era el enemigo."
"No Sam, eso es imposible, papá nunca te hubiera confundido."
"¿Por qué no?, estaba alucinando, ¿verdad?"
"Porque te amaba demasiado."
"¿Y acaso a ti no te amaba?"
"No es eso lo que trato de decir, es que… bueno… tú eres el menor así que siempre has sido… Sammy, siempre has sido Sammy y yo como el hijo mayor pues siempre he sido… Dean"
"Vaya, tu elocuencia me deja sin palabras."
Dean miró a su hermano como diciendo 'ya cállate' pero no dijo nada. Sólo quería salir del paso.
"Dean, siento mucho que siempre sintieras que tenías que protegerme."
Oh no, aquí vamos, Sam y su afán por cargar con la culpa de todo lo que ocurre.
"Además, créeme que para papá era igual de importante protegerme a mí que a ti. Simplemente fue mala suerte que fue a ti a quien confundió."
"Sam, en serio, todo está bien. No estoy traumatizado, no fui yo el que sufrió de amnesia todos estos años así que olvídalo. Vamos a comer, tengo hambre y ya es tarde."
Por más que quieras negarlo Dean, yo sé que eso te afectó.
"¿Papá nunca habló contigo de eso?"
Vuelve Sam al ataque.
"Él no tenía que hablar conmigo, yo sabía que no era él mismo, que estaba lastimado. No había nada que explicar."
"¡Casi te mata y no había nada que explicar!"
"¡No Sam, hubiera sido extraño si hubiera tratado de matarte a ti pero no a mí!"
Las palabras salieron antes que Dean pudiera retenerlas y el mensaje había llegado a su hermano.
Estúpido, estúpido, ¿no podías cerrar la boca?
"Eso es lo que piensas ¿verdad?, ¿crees que a papá sólo le importaba yo, protegerme a mí y que tú eras sólo alguien que podía cuidarme?"
Tú lo dijiste Sam, yo sólo soy un buen soldadito.
"¿Acaso no te das cuenta de lo orgulloso que papá siempre ha estado de ti?, después de todo tú nunca le has dado problemas, has seguido sus pasos y aún ahora sigues con el trabajo…"
Sam quería ayudar a su hermano pero parecía sólo estar empeorando las cosas. Para Dean esas palabras sólo confirmaban que su padre siempre lo había querido sólo porque era un buen hijo y el resentimiento que guardaba salió a relucir sólo por un instante.
"¡Exacto Sam, sigo con el trabajo, sigo obedeciendo, porque para papá yo soy un soldado! ¡Tú eres su hijo!"
Sam se quedó mirando a Dean estupefacto. Había podido ver por un pequeño instante una cicatriz en Dean, pero esta cicatriz no estaba en su cuerpo. Esta cicatriz estaba en su corazón.
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Bueno, ahí está esa historia que NO EXPLICA todavía por qué Dean tiene esa cicatriz que Sam notó al inicio del fic, pero bueno, por ahora por lo menos Sam sabe un poco más de su hermano y de su alma torturada, je je.
¿Se nota demasiado que me encanta hacer sufrir a Dean?
En fin, espero les haya gustado y hasta el siguiente capítulo, por ahora me voy a poner a escribir el segundo capítulo de mis otros dos fics. Ah, y sería muy lindo de su parte si dejaran un review para saber su opinión, o aunque sea sólo para decir hola : )
