¡Advertencias y Aclaraciones antes de la lectura!

- Parejas implicadas en este fanfiction: Pareja principal 2786, aunque se basa totalmente en un 2795 que no pudo concretarse. Con la participación estelar de 8059 y 1869/6918.

- Contenido de Yaoi ligeramente explicito. Personajes con características OoC a la vista, y ridiculeces de mi retorcida mente.

- Ubicado en un mundo de Quince años después de los acontecimientos del manga. Los personajes bordean los Treinta años en la linea temporal original de la historia, donde los saltos temporales al pasado son esenciales para la trama y Los Arcobalenos se encuentran adultos.

- Si eres fan del 2786 realmente no te recomendaría este fanfiction. Como dije, es un futuro retorcido. ¡No te gusta, No leas!


Advertencia especial: Shonen-ai.


Capitulo 3.-

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El Vídeo

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Comienzo de la grabación, Quince de Enero.


"Hoy por fin comienzan los preparativos para la boda. ¡No puedo esperar!"

Segundos después de que la cinta comenzara a correr, se escuchó decir a un castaño de ojos chocolate a la cámara, con un brillo de emoción en sus ojos. Estaba en un gran estudio de baile, llevaba ropa ligera y le caían gotas de sudor por la frente. Realmente se veía cansado.

"¡Oye, Dame- Sawada! No pierdas el tiempo con esa estupidez y anda a ensayar. ¡Maldición!"

A lo lejos se percibía como una mujer escupía un vozarrón molesta, la cual era conocida como Lal Mirch. Ella también estaba vestida con ropa cómoda, pero se encontraba sentada en un lugar distante de la cámara disimulando con su mano un abanico, tratando fallidamente de refrescarse un poco. Tsuna simplemente rió nervioso, desviando la mirada de los ojos asesinos de la ex Arcobaleno.

"¡Dame- Tsuna! Vamos a ensayar nuevamente." Y, si no era suficiente con la intimidante mujer, para eso estaba presente Reborn para hacer temblar al chico visiblemente frente a la cámara.

El nombrado asesino atrajo a la bailarina que hacía de su acompañante en la práctica. La música comenzó a sonar, pero Tsuna no pudo encontrar el ritmo ni una sola vez, pisoteando a la muchacha repetidamente, además de su inminente vergüenza de colocar su mano en la cadera de la despampanante chiquilla. Reborn quiso disparase a sí mismo y no despertar. Definitivamente el Décimo Vongola no servía para estos eventos, tirándose al suelo rendido después de solo una pieza. Era demasiada presión para un adolescente de dieciocho años que se casaba en un mes.

Miraba a su alrededor en busca de ayuda, pero ya todos se habían ido, después de todo, la real práctica para el vals había sido hace un mes y el castaño era único que aún no podía aprender. Y él era el que se casaba, eso era, en definitiva, la peor parte de todo esto. Como apoyo moral, sus dos mejores amigos lo acompañaban ese día, se podían ver a lo lejos discutiendo. Tsuna recordaba perfectamente que ellos no habían asistido a ninguna de las prácticas, pero fueron amenazados por Reborn para asistir a esa.

"Otra vez, Dame- Tsuna… ¡¿Y ustedes qué demonios esperan para practicar?!"

El cansancio psicológico comenzaba a afectar al Hitman, repitiendo molesto la orden que tomó por sorpresa tanto al dúo de Guardianes como al castaño, que se levantaba rápidamente para volver a ponerse en frente de su, ya fastidiada, compañera de baile. La música resonaba hermosamente en toda la sala, el conteo de Reborn casi pasaba de desapercibido, pero aun así Tsunayoshi no pudo lograrlo, soltando lágrimas de incompetencia sin más. Una y otra vez lo intentaron, sin resultado en cada intento; horas habrán pasado, pero ni siquiera el tiempo trajo algún avance. En la cámara se veía como Tsuna golpeaba fuertemente el suelo de rabia, pero para su sorpresa la música no paraba y nadie le prestaba atención. Miró extrañado el escenario, pero cuando se puso de pie nuevamente, pudo notar y dar la razón al interés a sus acompañantes.

En el trozo que sobraba de estudio, ambos guardianes aún continuaban con su travesía de bailar. Era una coordinación perfecta y hermosa, bailaban con carisma y desplante, aunque la música ya hubiese acabado hace unos segundos, ellos seguían en su pequeño mundo. Tsuna los miraba con emoción, hasta juró ver flores a su alrededor. Estaban más juntos de lo que el castaño se hubiera propuesto, ambos tenían sus mofletes teñidos ligeramente con colores rosáceos y el espadachín reía de vez en cuando de la sana vergüenza que sentía. Después de todo era su primer intento. Yamamoto sostenía fuertemente la cintura de Gokudera felizmente, mientras que este último tenía sus brazos alrededor del cuello del más alto, mientras que soltaba una que otra blasfemia. La bailarina miraba sonrojada el espectáculo, mientras que Lal Mirch, y Reborn sonreían tranquilamente. Tsuna se dedicaba a grabar maliciosamente, cuando notó que sus rostros cada vez se acercaban más y más, llegando finalmente a sellar el baile con un tierno beso, que le robó el aliento al castaño y a los demás.

Era algo que él nunca se atrevería a hacer.

"Dame- Tsuna, ve y aprende." Un burlesco Reborn salió a la luz, mirando como ambos chicos se separaban de golpe totalmente sonrojados.

"¡Y-Yo! T-Tsuna."

"Tch, ¿Nos podemos ir ya?"

Se escuchó estruendosamente como escupía un sonrosado peliplata, mientras prendía un cigarrillo y se lo llevaba a los labios antes de dejar sus brazos descansar sobre su cabeza caminando hacia la salida sin siquiera escuchar una respuesta, estaba demasiado avergonzado como para estar un segundo más en ese cuarto, siendo seguido por el moreno que estaba en las mismas condiciones.


Comienzo de la grabación, Veinte de Enero.


"Hoy será un día muy largo."

Llámenlo obra su susodicha 'Hiper intuición', pero el castaño estaba seguro que hoy no lucía brillante, o al menos eso pensó mientras que tomaba un vaso de leche con un ánimo realmente desganado. ¿Razones? Le sobraban, nunca creyó que casarse sería tan complicado. Ese día debía ir a comprarse el traje, aunque no era de tanta prioridad como las otras miles cosas que se tenían que hacer, era necesario e importante, después de todo el novio debe ir de traje a la boda.

Antes de siquiera terminar su tasa de lactosa, Reborn le golpeo y le arrastró sin cuidado hasta alguna tienda para comprar lo que debían. El Hitman era el que más odiaba todo este asunto, Tsuna lo tenía fácil si lo comparaban con las tareas de los demás. Si es que el castaño estaba convencido de que ser el novio descarrilaba los nervios, el ex Arcobaleno podía imaginar cuan paranoico se encontraría el chiquillo si se encontrara en el otro lado de la moneda, es decir, organizando la boda.

Con un medio inconsciente castaño caminaban por las calles comerciales de Namimori en busca de una tienda lo suficientemente decente como para adentrarse en ella. Tsuna no sabía si ninguna era aceptable o que el asesino a suelo era demasiado exigente, pero mucho no pensó en aquello, solo se dejó manejar y vestir por quien fueses. A este punto no importaba, solo quería ir a casa y gritar en frustración.

Como odiaba las compras.


Comienzo de la grabación, Seis de Febrero.


"¡Ya falta poco para mi boda! Hoy estamos arreglando el salón para la fiesta. Siempre supe que no era bueno para bailar, por lo que simplemente nos rendimos y decidimos cooperar a decorar."

Se percibió como conocido castaño acomodaba la cámara en plan de enfocarla en su rosto, que se veía con un gran optimismo y alegría; al contrario del fastidiado rostro que poseía la gente que en realidad estaba cooperando. El salón se mostraba como un gran cuarto decorado 'Al estilo Vongola', cosa que no le agradó mucho al castaño que simplemente tuvo que aceptar.

"¡Sawada! ¡¿Dónde irá la mesa de regalos?! ¡No hay espacio al Extremo!"

Exclamó el Guardián del Sol, con un notorio cansancio por haber trabajado todo el día. La boda de Tsuna estaba sobre sus hombros, y todos estaban realmente nerviosos, tomando en cuenta que el novio era un completo fracasado que no podía hacer bien ninguna de sus tareas. Todos sus conocidos estaban ayudando, corriendo de un lado a otro ajustando cada detalle, después de todo se casaba en cinco días, pero Tsuna solo grababa con la cámara a todos gracias a lo inútil que era.

"¡Basura! Deja de grabar o te mato."

La cámara titubeó notoriamente, dando a entender que tal exclamación no era nada más que una amenaza proveniente del tenebroso adulto de la cicatriz en su rostro, el cual aún se preguntaba porque todo Varia tenía que ayudar en la boda de un bastardo. Lo tenía más que molesto el hecho de que había trabajo todo el día sin descanso mientras que el novio revoloteaba por el salón como si de cualquier cosa se tratara. No podía esperar para dispararle en su inocente rostro.

"Kufufu… Sawada Tsunayoshi está deseando morir, y no dudaremos en cumplir sus deseos. ¿No, Alondra-kun?" Como también lo estaba anticipando cierto muchacho de risa particular.

Se escuchaba a lo lejos la voz agraciada del ilusionista, besando peligrosamente la comisura del labio inferior de cierto irritando prefecto que ya no aguantaba más estar en ese cuarto con tantos herbívoros molestándole la existencia. Ese bebé le debía una grande, más aún porque lo había puesto a trabajar con su 'Enemigo Mortal', Mukuro Rokudo. No era novedad que por su mente ya estén surcando miles de posibles venganzas que no dudaría en concretar una vez terminada esa maldita boda.

"Hmnp" Eso simplemente murmuró, aunque sus mejillas poseían un casi invisible sonrojo por el anterior contacto.

No era simplemente que Tsuna solo estorbaba en el salón, o que el aire de este mismo se haya tornado tan espeso por la cortante tensión; la razón de porque el ambiente se había tornado tan sombrío recaía en como cada presente ese día no podía esperar por asesinar al chiquillo con ojos color chocolate que no hacía más que grabar sus agobiados rostros.

"Tsunayoshi-chan ¿Me ayudarías a colocar el cartel en su lugar?" Y es que cada vez aparecían peores dementes frente a la cámara.

Cantaba alegre un peliblanco, planeando con sus blancas alas por todo el lugar, irritando más aún a todos los prisioneros que estaban en el salón. Al castaño le tembló el cuerpo, se notó por lo inquieta que estaba la cámara, siendo solo capaz de titubear un sencillo 'C-Claro' en respuesta al amante de los malvaviscos. Cargó unas escaleras hasta la posición de Byakuran, las subió con dificultad y trató de pegar el lienzo fuertemente en su lugar, pero solo consiguió romper el cartel por la mitad. Chilló entre dientes al sentir como ciento de miradas enfurecidas se posaban en su espalda, logrando que perdiese el equilibrio, atemorizado. No tardó mucho en caer desde las alturas en que se encontraba, impactando su rostro contra la cerámica del salón.

"¡Dame-Tsuna!"

Después de todo, fue mala idea juntar a esas personas en un pequeño salón.


Comienzo de grabación, Diez de febrero.


"Ya ha llegado, mañana es mi boda."

Un nervioso chiquillo de cabello color marrón murmuraba por lo bajo, jugarreteando con la comida servida en la amplia mesa de su morada. Se podía escuchar a lo lejos como los más jóvenes conversaban a un volumen estrepitoso, riendo a carcajadas mientras cierto asesino a sueldo los fulminaba con la mirada. Tsuna suspiró sonoramente, logrando que su madre girara sobre su eje hasta poder formar un contacto visual con el joven Vongola.

"Tsu-kun, Gokudera-kun y Yamamoto-kun no han venido a casa desde hace tiempo. ¿Te has peleado con ellos?" La mujer supuso que por ese camino iba la preocupación de su hijo.

Nana preguntó mientras esbozaba una enorme sonrisa, aun cuando su mirada reflejaba total desconcierto por las recientes acciones del castaño. Tsuna dio un pequeño brinco sobre su asiento, volviendo a exhalar un poco de aire antes de observar en dirección a su plato con pinceladas de tristeza en sus ojos.

"No los he visto en semanas, pero estoy seguro que irán a la ceremonia. Después de todo, ya envié la invitación al departamento de Gokudera-kun."

Incluso cuando sentía que un par de lastimeras lágrimas comenzaban a agruparse en el rabillo de sus ojos, trató de plasmar la fachada de seguridad y simpleza lo más convincente que se le fue posible, obligándose a crear una tenue sonrisa antes de dirigirse a su cuarto sin antes terminar su cena. Percibió como Reborn le observó meramente molesto por debajo de su fedora, soltando un pesado suspiro antes de que Tsuna desapareciera por el marco de la puerta.

Una vez ya estuvo ubicado en la soledad de su cuarto se sacudió el cabello demostrando completo agobio y nerviosismo. Mañana era su boda, su boda con Haru. Comenzar a narrar como 'demonios' tomó esa decisión era una historia demasiado larga como para que la cámara logre grabarla en su totalidad, por lo que decidió posicionar el aparato tecnológico sobre una pila de libros y comenzar a desahogar todo los pensamientos que le han estado rondando la cabeza últimamente.

"Sabía que esta era una idea alocada pero, aunque quisiese, ya no estaba en posición de arrepentirme. Si es que esto es un error pues, bueno, tendré que asumir la responsabilidad"

"Una de las cosas que más que destruyen la cabeza es como todos estaban tan en contra de la boda. Algunos decían que solo estaba en el dinero que traía consigo ser el Décimo; otros decían que Haru no era más que una chica demente que me haría sufrir, pero no puedo creerlo. Simplemente no puedo."

"Esa sonrisa que nace en su rostro cada vez que chocamos miradas no puede ser falsa, el amor reflejado en ella es tan genuino que llega a ser sorprendente. Pero, incluso cuando cada persona que conozco me haya advertido que ella no está en busca de nada más que dinero, el amor que ha cegado. "

"Si es que sus acciones están basadas en ambiciones monetarias, o si realmente su afecto es genuino, es algo que solo el tiempo lo dirá."

Y mientras el chico de ojos achocolatados hablaba por lo bajo, la cámara periódicamente comenzó a ennegrecer la imagen, siendo lo último percibido como la voz del Vongola se envolvía en una tristeza realista mientras su voz disminuía el volumen de forma lastimera.


Comienzo de Grabación, Once de Febrero.


Una vez que el aparato comenzó a funcionar, lo primero que fue capaz de guardar era precisamente un Tsuna envuelto en una guerrilla para atarse la corbata. Una y otra vez lo intentó mientras de su boca se filtraban pequeñas quejas en los entre tantos, una expresión de real confusión inundó su rostro, afectando el funcionamiento de sus ya titubeantes manos que trataban en vano de encontrar el camino exacto para formar el nudo tan necesario para su boda.

Si, hoy era su boda, situación que lo traía con los pelos de puntas. Más de lo normal.

Sus dedos actuaban actuando inquietos, desobedeciendo sus comandos por el imponente nerviosismo que recorría su sistema. Ya habiendo pasa un considerable periodo de tiempo al fin fue capaz de atarse el trozo de tela de manera presentable, siendo acelerado por el sonido que emitía el auto que le esperaba en la entrada de su hogar. Se colocó el saco y bajo desprolijamente las escaleras, sin poder evitar impactar contra el suelo de su hogar. No tenía tiempo para preocuparse por ello, más aún cuando Reborn estaba impacientándose en el asiento de conductor dentro del lujoso vehículo que llevaría al 'Novio' hasta la catedral. Sus manos se observaban inquietas sobre su regazo, pequeñas gotas de sudor recorrían los costados de su rostro y sentía un fuerte deseo de vomitar. Estaba tan nervioso que no podía controlar los comportamientos que su propio cuerpo experimentaba.

Una vez entró a la iglesia observó a todos sus seres cercanos charlando entre ellos con fingida normalidad, enviándose miradas confidenciales mientras creaban sonrisas lo más realistas que fueron capaces de formar. Tsuna no notó el detalle, es más, abrazó a cada uno de ellos tratando de entablar alguna clase de conversación trivial, intento en vano. Una vez saludó a la familia de la 'Novia', se dispuso a buscar con la mirada a sus Guardianes quienes, al igual que los demás, se encontraban intercambiando palabras. En la grabación se veía como el Vongola abría sus ojos hasta el tope mientras divisaba como todos, los seis Guardianes, hablaban como si fueran amigos desde siempre.

Pero, incluso cuando los deseos de ir y pedir un par de explicaciones comenzaron a hacerse presentes en su mente, su semblante cambió completamente cuando supo que ya era la hora. Estiró con una de sus manos su traje antes de subir al altar, observando en dirección a la puerta mientras esperaba la novia. Los minutos se hacían eternos, aún más para él cuando por segundo que pasaba su nerviosismo aumentaba de nivel. Pero todos ellos se esfumaron cuando vio cruzar a la castaña el lumbral de la catedral, mostrándose sin más preámbulo con un largo vestido tan blanco como la nieve mientras que su padre la escoltaba hasta su posición.

Los presentes tardaron más de lo normal en comenzar a aplaudir, pero sus rostros revelaban que estaban obligados a hacerlo, aunque esto nuevamente fue pasado de largo por el Décimo Vongola quien, en ese instante, no parecía tener ojos para nadie que no sea la bella muchacha que se dirigía hasta el altar. La chica rió avergonzada cuando estuvieron uno al frente del otro.

La boda había avanzado normalmente, el Padre recitaba casi sin descanso el aburrido y repetitivo protocolo que ciertamente tenía hartos a todos los presentes, quienes no podían lucir más obligados a presenciar la ceremonia antes de que pudiesen ir a la fiesta. Nadie lo aceptaría, pero una de las razones por las que los miembros de la Familia Vongola, incluyendo hasta sus propios Guardianes, se encontraban en ese momento ubicados en las bancas de iglesia no iba más allá del alcohol gratis que tendrían una vez terminara este martirio. Tsuna bostezaba constantemente, pero cuando sus parpados amenazaban en cerrarse, al fin había llegado a la parte interesante.

"Sawada Tsunayoshi, Acepta a esta hermosa dama como su legítima esposa. Para acompañarla en la enfermedad y en la salud, en la riqueza y en la pobreza y estar con ella hasta el fin de sus días hasta que la muerte los separe"

Tal solemne testimonio, en vez de sonar como pregunta, se escuchó como una cortante afirmación. Tsuna dudó por solo un instante al ver cómo ciento de miradas se posaban sobre él, ofreciéndole entre líneas la última oportunidad para arrepentirse pero, incluso cuando un sector de su sentido común concordaba con los demás miembros de la Familia, no pudo hacer más que responder lo esperado.

"Acepto" En ese momento, Tsuna pudo jurar como un fuerte chasquido de lengua se filtró al unísono de varias bocas, pero solo decidió ignorarlo.

"Miura Haru, acepta a este honorable hombre como su legítimo esposo. Para acompañarlo en la enfermedad y en la salud, en la riqueza y en la pobreza y estar con él hasta el fin de sus días hasta que la muerte los separe" Los presentes temblaron en expectativa sobre sus asientos, aunque el Vongola no entendía si era por temor de que aceptara o que se negara.

Nuevamente un bufido retumbó en la iglesia cuando la castaña ni siquiera dudó, pero si se podía percibir un sonrojo bajo el velo que cubría su rostro.

La boda estaba casi finalizada y, a vista de aquello, la gente presente en el lugar comenzó a prepararse para ir al salón de una buena vez, empezando a charlar por lo bajo mientras Tsuna sentía como un gran peso se quitaba de sobre su espalda. Al menos lo más tedioso estaba técnicamente zanjado.

"Siendo así, los declaro Marido y Mujer. Puede besar a la novia." Un insípido choque de labios, una incolora ronda de aplausos y un público más que agobiado fue el escenario en el que todo el espectáculo había terminado.

Tsuna se entretenía grabando a los presentes mientras esperaba la llegada del auto que le llevaría al salón cuando se percató de cómo sus Guardianes abandonaban el lugar sin siquiera dar alguna explicación pero, cuando intentó acercarse, no sintió más que la punta de una pistola presionando contra su torso bajo y una entrecortada respiración sobre la base de su cuello. Al Décimo se le heló la sangre.

"Dame-Tsuna, ellos no volverán. No pueden."

Y así fue como descubrió cual era todo el trasfondo del tan peculiar actuar de sus amigos. El Hitman le tendió un sobre donde descansaban los seis anillos Vongola pertenecientes a sus -ahora- anteriores Guardianes. El Décimo Vongola sintió como sus ojos comenzaban a acumular una significativa cantidad de lágrimas, restringiéndole el sentido de la visión mientras leía la carta. Tsuna hipó cuando se corrigió mentalmente, no era un simple mensaje, era una La carta de expulsión en la que predominaban unos notorios los rasgos de caligrafía proveniente de una chica.

"¿Q-Que es esto?"


Fin de la grabación.


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© Todos los derechos reservados a Akira Amano, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión. ©


¡Yo!

¿Se sorprenderían si les digo que este capítulo está escrito desde -y cito de la propiedades del archivo- 'lunes, 27 de enero de 2014, 19:56:26'? Casi increíble, pero ciertamente había olvidado completamente que lo tenía archivado hasta un par de días que decidí editarlo y mejorarlo, pero no tienen idea de cuanto tardé, tenía tantos errores que era hasta desastroso.

En fin, aquí va este capitulo, no prometo que pronto actualizaré, pero algo es algo. He estado pensando que, como los Miércoles actualizo 'La colección de mi Vida', dejaré los domingos para las demás historias. No todos las semanas, pero de vez en cuando quizás suba algún nuevo capitulo, pero solo los domingos. Espero que si hay un ser curioso que quiera leer esta historia la disfrute y me diga que tal y como continuarla, estoy demasiado confusa en ese tema.

Bueno, agradezco los reviews, favoritos, etc, con anterioridad como acostumbro, y lo lamento si se me escapó alguna falta de ortografía. No soy un robot, aunque sería bastante más sencillo.

Nos vemos, ¡By-e!

Post-Data: Dejo esto aquí para decir que vi Tokyo Ghoul y ciertamente aún me atormenta.