Capítulo 3
En su larga vida, Gaius se ha sorprendido pocas veces, pero esto, lo que había visto, al entrar a su cámara, no fue una sorpresa ni en lo más mínimo. De hecho, ya lo había descubierto hacía tiempo, bastante tiempo ahora. Ellos no notaron su presencia, ¿cómo podrían haberlo hecho? Con sus manos y bocas moviéndose de esa manera. Así que Gaius simplemente se había marchado, con una sacudida de cabeza y la risa atragantada en su pecho, la soltó finalmente cuando estuvo fuera y con la puerta cerrada. Aunque quería darle a los tortolitos privacidad, esa era su cámara y Arthur era el rey, tenía una habitación mucho más grande donde podría estar haciéndole eso a su sirviente. Así que Gaius trazó un plan.
"¡Sí, Jonathan!" gritó Gaius, con voz muy elevada. "¡Haré ese remedio para tu madre ahora mismo!"
Gaius esperó un momento, riéndose para sí de su idea y de los chicos al otro lado de la puerta. A veces actuaban como auténticos niños, pero Gaius los quería igual… pero a veces no estaba del todo seguro de porqué. Volvió a entrar en la habitación, encontrándose con Merlin sentado en el banco, (dónde le había dejado cuando se marchó hacia una hora,) y a Arthur, el rey, al otro lado de la sala, un poco sonrojado y culpable. Gaius sonrió, caminando hacia el banco.
"Sire," dijo. "¿Qué os trae por aquí?"
"Yo, eh…" farfulló Arthur, rascándose la frente. Gaius asintió, tratando de no reírse, mientras le animaba a continuar. "Sólo estaba aquí discutiendo algo de gran importancia con Merlin."
"Mhmm," asintió Gaius. "¿Y ya lo habéis hecho?"
"Uh, sí, por supuesto…"
Merlin por su parte, estaba ahí sentado, mirando a las hierbas que se suponía estaba moliendo, también sonrojado.
"Espero no haber interrumpido, ¿Lo he hecho, Merlin?"
Merlin alzó la vista, con los ojos abiertos. "No… no, de todas formas no me importaba lo que Arthur estaba diciendo."
"Estoy seguro," Gaius no pudo ocultar más la sonrisa, mientras iba hacia el mostrador y cogía un libro que contenía las pociones para el dolor de cabeza que parecía estar afectando a la gente de la cocina. A lo mejor, por todos los cotilleos.
"Debería irme," dijo Arthur, yendo hacia la puerta y marchándose, a paso rápido, antes de que otra palabra fuera dicha. Gaius rió y se giró hacia Merlin, que estaba mirando como el rey se iba, pero fingía que no.
"¿Qué era ese importante asunto que Arthur necesitaba discutir contigo?"
"Oh, um… sobre sus calcetines," mintió Merlin. Gaius rodó los ojos; de verdad que era un mentiroso pésimo.
"¿Sus calcetines?"
"Sí, cree que los lavo mal…"
"A lo mejor deberías empezar a tratar los calcetines de Arthur un poco mejor entonces."
"Sí, yo er… debería."
Gaius fue y se sentó enfrente de Merlin, mirando las hierbas para comprobar que la mayoría seguían enteras, rodó los ojos de nuevo. Miró a Merlin y alzó una ceja.
"Merlin, ¿Hay algo que desees contarme?" preguntó, esperando que quizás Merlin le dijera la verdad, estaría bien después de todo. ¿A quién iba Gaius a decirle sobre su affair con el rey? Pero ahora, al menos, ya estaba seguro de donde estaba Merlin cuando no venía a casa. Gaius se preocupaba, y pensaba que a lo mejor Merlin había olvidado eso.
"No, ¿por qué?"
Suspiró, "¿Estás seguro?"
"No lo sé…" Merlin se quedó sin voz, encogiéndose de hombros. "¿Por qué?"
"Sólo pienso que siempre deberíamos ser honestos con el otro, que deberíamos contarnos todo, ¿no crees?"
"Sí, claro," asintió Merlin, encogiéndose de nuevo.
"Bien, empezaré," Gaius se aclaró la garganta. "Una vez me acosté con una de las niñeras de Arthur."
"Ew, Gaius,…" Merlin puso una cara de asco y se giró. Gaius trató de no rodar los ojos demasiado por la infantilidad de Merlin.
"Bueno, es una verdad que nunca le he dicho a nadie, ahora… es tu turno."
"Oh, um…" Merlin se giró y miró un poco desolado. "Yo uh… no creo que tu cocina sea demasiado buena."
"Bueno, Merlin, ya me había imaginado-¡¿Qué?!" preguntó Gaius, confuso y ultrajado por la noticia. Su cocina estaba bien, para su gusto. "No me refería a eso, me refería a… asuntos personales, como amor, relaciones… hacer el amor."
"Ew, Gaius…" Merlin puso una cara de nuevo y huyó, con las mejillas aun mas rojas. Gaius soltó un gruñido frustrado y sacudió la cabeza. Merlin se volvió a girar a él después de un segundo, con ojos grandes. "Espera, no estarás intentando… darme la charla, ¿verdad?"
"No," dijo Gaius, y se levantó, sobándose el temple con la mano. Puede que necesitara hacerse una poción de esas para él. "No creo que la necesites."
"Mi madre ya me dio la charla cuando tenía catorce y …" le dijo Merlin. "Espera… ¿A qué te refieres con qué no crees que la necesite?"
"Bueno, te has estado escapando para hacer algo y no creo que sea recoger hierbas," replicó Gaius, encogiendo un hombro mientras echaba algo marrón en un tarro.
"¿Crees que estoy siendo la fulana del pueblo?" preguntó Merlin, saltando, Gaius lo podía decir porque escuchó la mesa moverse. Gaius se giró y suspiró.
"Claro que no, sólo me pregunto que no me estás diciendo."
"Te lo cuento todo…"
"Ambos sabemos que eso es mentira, Merlin."
"No lo es, ¡soy un libro abierto!" gritó Merlin, yendo hacia la puerta. "¡Deberías empezar a confiar más en mí, Gaius!"
Con eso, Merlin abrió la puerta y se largó, y ahí se iba la única ayuda que Gaius había tenido en semanas. Sólo esperaba, que algún día, Merlin pudiera decirle la verdad.
