Capitulo 3

De todas las cosas que Isabella pensó que podían pasarle en un día como hoy esa no estaba en su lista, porque había regresado no se supone que estaban en guerra y el estaba ahí sinceramente ya no quería ir a esa cena, que iba a hacer muerta de nervios y miedo, y más de lo que estuvo a punto de ser hoy, pero aun así no acepto que le apretaran el corsé, después de todos los rumores que llegaban del príncipe Edward y sus mujeres no iba a rendirle pleitesía había esparcido su nombre por Europa y de mala manera menos mal que nadie sabía que era su esposa. Cuando estuvo lista Alice la llevo a un espejo para ver como se encontraba.

De varios minutos de indecisión por fin se decidió a un peinado sencillo que hacía que sus cabellos cayeran libre por sus hombros, con su criada a tras camino con la cabeza en alto al gran comedor en donde se suponía que estaban todos, con un suspiro entro para su suerte solo había tres jóvenes que no sabía quiénes eran.

—Buenas tardes saludo a los tres hombres.

—buenas tardes dijeron los tres al mismo tiempo levantándose del asiento.

Ella se sentó y luego se sentaron ambos generales del ejército del príncipe Edward tenían rangos altos podían sentarse en la mesa del rey, lo supo por sus insignias eran los generales de elite, solo los mejores soldados entraban en ese grupo los miro con envidia nunca podría entrar ahí. En breves minutos más Isabella se levanto de la silla venían su majestad y los príncipes y trago saliva, estaba hermoso mucho más de lo que recordaba, sus ojos verdes tenían un brillo distinto diferente al de un niño peor lo hacían más hermoso, Dios que la perdonara, por sus pensamientos nada decentes a su esposo. Los generales por inercia se levantaron cuando vieron que ella lo hacía, esperando que los príncipes se acomodaran en sus respectivos lugares.

_buenas tardes Príncipe Edward, Principe Emmet espero el viaje no fuera muy agotador.

—ni te imaginas Isabella estoy cuadrado de tanto estar sentado.

—no es por nada principe Emmet pero usted siempre esta cuadrado le dijo divertida

—te burlas de mi

—¿Cómo se le ocurre? no podría hacer tal cosa siguiendo la broma

La mesa estaba en silencio viendo la complicidad existente entre ellos, dos haciendo bromas, y jugando, los generales pensaron que ellos eran algo más. Edward miraba desde su punto como interactuaban ellos dos sabia por su hermano que se llevaban bastante bien. Pronto aparecieron los sirvientes y colocaban los alimentos en la mesa, distintos platos, Jessica desde la posición que se encontraba discretamente se le insinuaba con la mirada. No estaba mal pero había adquirido algo más de peso y sus senos prácticamente casi se salían del corsé se veía ordinaria pensaba Edward. En cambio Isabella era toda una dama fina, elegante y femenina.

—perdón por interrumpir pero quien es la dama presente no tenemos el gusto de conocerla.

—no te presentaste,

—no Emmet cuando iba hacerlo justo aparecieron y se me olvido. Soy la princesa Isabella un gusto en conocerlos.

—el gusto es nuestro, ella pensó que era el líder de ellos siempre hablaba él.

La cena estaba con tranquilidad, aunque le hubiese gustado escuchar la voz de Edward pero seguro aun Seguía enojado con ella ya que no la había saludado, todos podían sentir las miradas de los generales en Isabella pero sobre todo uno que la miraba con lujuria. Emmet estaba que le saltaba encima por atreverse a mirar de esa manera. Mientras tanto Isabella no sabía qué hacer muy pocas veces en la vida había estado en esta situación para ser más exactos era la primera vez.

—¡Le sucede algo! es de mala educación mirar tanto a una princesa me puedo desgastar y eso no sería bueno.

—no lo que sucede es que su hermosura me encandila.

—debe ser la luz de las velas, hay en exceso siempre he dicho que hay que poner menos luz….

Emmet soltó una carcajada no lo había podido evitar Isabella era tan graciosa e ingeniosa en sus comentarios, pero había sido muy bueno lo que había dicho.

—Emmet por el amor de dios contrólate.

—lo siento madre pero había olvidado lo graciosa que es Isabella.

—y eso no has visto todo mi repertorios me especializado con los años.

El general empezó a sentir celos sabía que estaba mal, esa princesa sería su esposa y podría tomarla libremente como quisiera. Y ningún príncipe se la quitaría el siempre tuvo las mujeres que quiso.

—le gustaría pasear por los jardines del rey conmigo.

—creo que me es imposible debo declinar su oferta, pero muchas gracias por el ofrecimiento.

—pero tendrá en cuenta mi petición puedo pedirle a su padre permiso.

—Ahí la cosa se pone fea mi padre jamás le dará permiso para que paseamos por los jardines, ese lugar es tenebroso si no se conoce la salida.

—¿Cuál es su situación?

—ahora si me perdí me podría explicar a que se refiere

—si está comprometida

—no estoy casada hace mucho, muchos años. .

Y fue cuando el general tiro su tenedor al plato esa respuesta no se la esperaba, estaba casada, pertenecía a alguien y miro a al príncipe Emmet.

—a mi no me mires que yo no tengo anda que ver. Y dios me ampare que no corrí con esa suerte.

—oie golpeándole el hombro.

—lo siento Isabella pero tu esposo le queda mucho camino, para intentar seguir tu ritmo lo terminaras volviendo loco lo compadezco

—que ambos terminaremos loco. Pero seriamos la mejor pareja los príncipes locos que es una buena reputación. Por que se de un príncipe que tiene una reputación horrible al pobre le tomara años cambiarla claro si lo desea.

La cena había terminado para la alegría de la princesa, sabía que se le paso la mano con su último comentario, pero ni modo tenía que sacarlo a volar, ahora tenía que correr para hacer funcionar su plan mantener entretenido a su esposo. Encontró a Alice en su dormitorio y le explico lo que tenía que hacer en un principió quedo sorprendida ahora si su señora se había vuelto loca pensaba pero a ella solo le quedaba cumplir sus órdenes. Después de varios minutos Alice regreso para informar que ya estaba hecho y con un saludo de despedida la saco del cuarto con la escusa que tenía sueño.

Hoy el general Ragnar, tenía que preparar a los nuevos voluntarios, como siempre montando su caballote color café, se impuso dando ordenes, a pesar de que corrían muchos rumores sobre su masculinidad nadie se atrevía a desobedecerlo habían rodado varias cabezas a unos cuantos que lo intentaron. La lluvia caía de manera impresionante haciendo más dificultoso el trabajo estuvieron hasta altas horas de la noche, preparando a un ejercito, Jasper intentaba que dejara todo en sus manos pero Ragnar solo quería tener la mente ocupada.

En la habitación del príncipe se libraba una batalla campal, de sexo con Jessica hacia unas horas había entrado en su habitación sin decirle ninguna palabra acostándose en su cama y abriendo sus piernas para que el hiciera lo que quisiese, le pareció extraño pero como dice el dicho "a caballo regalado no se le miran los dientes". Así estuvieron varias horas hasta que quedo saciado y la hecho de su cuarto necesitaba dormir y maldijo esta noche había pensado ir a visitar a su esposa y termino fornicando con Jessica definitivamente había algo malo en él. Seguro lo estuvo esperando toda la noche pensó Edward y el no llego pero esta noche que venía cumpliría con sus obligaciones.

Horas más tarde la Princesa Isabella entraba por la ventana a su cuarto, y se lanzaba a la cama, estaba exhausta el sueño llego de inmediato, sabía que eran las seis de la madrugada. Dormiría hasta muy tarde y no le importaba su criada sabia que cuando la habitación estaba con seguro no debía molestar por que aun dormía. Algunas ventajas de ser princesa y ser general en las noches. Sus cortinas eran oscura así es que la habitación seguía como si fuera de noche no le gustaba la luz de la mañana.

En el comedor se disponía a tomar el desayuno, los reyes, príncipes y generales estaban en ello.

En donde esta Isabella pregunto el rey

Aun duerme su majestad, he intentado despertar pero me amenazo con volar mi cabeza si no la dejaba dormir, yo la quiero conservar en su lugar me gusta mi cabeza. Le decía Alice mortificada.

Esta bien Isabella nunca ha sido de las mañanas.

Uno de los generales estaba decepcionado de no poder verla, era como si se le escapará entre los dedos, a pesar de que estaba casada ¿donde estaba su esposo? y ¿por que la dejaba al cuidado del rey? si fuera suya jamás la dejaría fuera de sus brazos pensaba el general. Trascurrieron varias horas. En almuerzo sucedió Isabella no se presento nuevo, ni su criada estaba.

—¿Dónde esta Isabella?

—su majestad salió con su criada y Ángela al mercado y luego pasarían al modista.

—aun no entiendo porque lleva a Ángela al modista.

—madre a Isabella no le gusta probarse los vestido, así es que utiliza a Ángela para que ella se los pruebes según Isabella tiene un cuerpo parecido.

El rey Carlisle estaba admirado por la astucia de Isabella, definitivamente era una mujer inteligente, y no pudo evitarlo saco una carcajada.

—Al parecer le tiene mucho cariño a la princesa Isabella rey Carlisle

—por supuesto general Smith, ella es una hija para mi la críe como tal.

—¡usted la crío!

—así es, al principio una responsabilidad pero ella se fue ganado ese derecho. Y el castillo de Inglaterra, un joven hermosa y angelical tomándole la mano a su esposa para que no se pusiera celosa.

Los príncipes y sus generales dieron un paseo por el reino, para conocerlo y ver a sus soldados los cuales irían a la guerra desaprecio extraño que no estuvieran entrenando, más bien descansaban y otros estaban ausentes. Fue a hablar con uno de ellos que holgazaneaba.

¿Porque no están entrenando?.

Su majestad entrenamos de noche, de día se descansa el general dice que es la mejor hora para las inclemencias del clima. El rey lo aprobó su majestad

¿Quién es el general? y ¿donde esta?

El general Ragnar Atark y debe estar con su familia siempre llega como las nueve. Pero el es su mano derecha. El Capitán Jasper.

Todos fueron a ver al tal Jasper que practicaba con la espada con algunos de los hombres. Más experimentados estaban luchando en menos de lo que creían Jasper lo tenía derrotado y fue al llamado del príncipe Edward.

—su majestad, buenas tardes. Decía agitado

—usted me dijeron que estaba a cargo del regimiento mientras su general descansa.

—el general Ragnar jamás descansa su majestad. Pero tiene familia y después de terminar exhausto en las noches se va a casa y regresa con el destacamento más joven.

—esta noche conoceré a ese general. Avísele que me espere

—por supuesto majestad.

La noche había llegado, Isabella estaba esperando en la mesa cuando comenzaron a llegar poco a poco. Se levanto cuando aparecieron los reyes y espero a que les dijeran que se podía sentar. Cuando estuvieron sentados Jessica apareció para servir la mesa, siempre sentía rabia porque Isabella no la miraba como si no estuviera presente siempre mirando sobre ella. Pero se sentía ganadora quizás el príncipe la llamara de nuevo, ayer estuvo increíble con los años el sexo con el evolucionaba. Y le sonrío cuando estuvo atrás pero el trato con indiferencia ni una sonrisa nada. Isabella sonreía en sus interiores la furcia esa se estaba buscando que rodara su cabeza a sus pies ya vería cuando fuera reina era mejor que huyera del castillo.

La cena había terminado, y todos fueron a sus aposentos cuando Edward abrió la puerta de su alcoba se quedo en la puerta, una mujer completamente desnuda lo esperaba no la había visto nunca, pero tenía pechos enormes, y un cuerpo que no podría despreciar y si le estaba regalando quien era el para negarse. Cerró la puerta y comenzó a desvestirse, lo bueno de todo que había traído muchas fundas para cubrir a su compañero de batallas no le gustaba acabar a fuera, era un desperdicio. Solo por cortesía le pregunto su nombre se llamaba Heidi pero mañana o en momentos eso no importaría. Olvido por completo visitar al general Ragnar y cumplir sus obligaciones de esposo.

En las a fueras del castillo jóvenes luchaban y aprendían tácticas y ejercicios de combates a manos del sanguinario general de esa forma lo apodaban aunque su apariencia decía todo lo contrario, a base de sangre se gano el respeto de sus pares. Su compañero y ayudante no se separaba de su lado cuidando las espaldas, después de varias horas de entrenamientos por fin el general pudo irse a dormir, y sus hombres los había dejado exhaustos. Con sus músculos adoloridos se desvistió dejando la ropa escondida debajo de la cama y se metió entre las sabanas quedándose de inmediato dormida.

Cuando había despedido a Heidi se preguntaba quien le estaba dando estos servicios tan exquisito, se preguntaba si Emmet también recibía a mujeres en su alcoba, mañana le preguntaría porque era bastante extraño, el se dejaba gobernar por la lujuria perdiendo el sentido y olvidando sus responsabilidades. Rodo en su cama buscando una buena posición para dormir. Como era costumbre Isabella no se presento al desayuno solo uno de los generales se mostraba inquieto de que ella durmiera tanto.

Transcurría el día Edward, el rey y un general caminaban cerca de la biblioteca y escucharon algo que los dejo inquieto y alguien hirviendo en furia.

voy a entrar Bella

intentalo Emmet

La incertidumbre era de los tres pero Edward se sentía traicionado por su hermano, del rey quería detener a su hijo pero no podía no le quedaba otra que esperar y ver lo que sucedía cuando abrieron la puerta y esperaban ver una escena para mayores lo único que encontraron fue a dos amigos jugando un estúpido juego de ajedrez.

—Estas en jaque Emm, no puedes hacer nada hasta que salves a tu rey

—no es justo, decía refunfuñado, movió para un lado el rey. —jaque

—te venceré Bella, — lo dudo Emm, jaque matte.

El rey cayo y Emmet había perdido su quinto juego después de todos los años aun no le podía ganar a Isabella.

—pensé que en esa escuela te enseñarían a hacer un buen jugador Emm

—graciosa algún día te ganare y bailare encima de tu rey

—es fácil soñar. Emm