Hola! Aquí está el 3° y último capitulo de este fic :c Me gustó mucho escribirlo y espero que a ustedes les guste leerlo xD Ahí va!


-¿Sam?- llamó Dean, con los ojos entreabiertos mientras intentaba incorporarse sobre el colchón.

-¿Dean? ¿Estás bien?- Su hermano apareció a su lado, inclinándose junto a la cama para quedar a su altura.

Dean abrió sus ojos por completo y vio a su hermano frente a él. A su auténtico Sammy, con el cabello desordenado y cicatrices en su cuerpo. Intentó sonreír, pero solo logró hacer una mueca.

-Sam, yo…-quería abrazarlo y besarlo, pero antes recordó que eso era la realidad- tengo hambre.

-Eso está claro.-el menor soltó una carcajada- Has dormido todo el día.

Sam se levantó y fue hasta la mesa de la habitación del motel y tomó una bolsa de papel, que se veía bastante llena. Cogió una almohada de su cama y la colocó detrás de Dean para que se acomodara en la cama. El mayor hizo una mueca cuando se incorporó, sentía una punzada en el cuello, y recordó que es donde el Djinn le había puesto el catéter. Sam le entregó la bolsa cuando logró quedar semi sentado.

-Gracias.- Dijo Dean tomando el paquete.

-No hay de qué.

Dean abrió la bolsa y sacó una enorme hamburguesa de queso, una lata de refresco y un pequeño envoltorio. ¿Podría ser…?

-¡Pie!- exclamó al abrir la bolsa.

-De frambuesa, tu favorito.- Sam sonrio.

-¿Te he dicho alguna vez que eres el mejor hermano pequeño del mundo?-Dijo Dean extendiendo su mano y sacudiendo el cabello de su hermano.

-No hace falta que me lo digas.- Sam apartó el brazo de Dean sin dejar de sonreír.

Dean observó a Sam sonreír, pero tuvo que apartar la vista. No podía mirar a su hermano a los ojos después de todas las cosas que había visto. Las cosas que le había hecho…

Sacudió la cabeza y empezó a devorar su hamburguesa y a darle largos tragos a su refresco. Acabó con ellos en un minuto y no se paró a respirar antes de empezar con el pie. ¡Era delicioso! Seguro Sam se había esforzado en buscar el mejor pie mientras él dormía. Su hermano se había sentado en una silla junto a la mesa con su computadora. Parecía que no le prestaba atención.

Decidió quedarse un momento más en la cama antes de ir a darse una ducha. Buscaría algo en la televisión para entretenerse un rato. Miró a su alrededor para coger el mando a distancia, pero no lo encontraba por ningún lado. De pronto vio que junto a su cama, muy cerca de donde estaba él, había una silla colocada de manera que quien se sentara quedara mirándolo. ¿A caso Sam había estado sentado ahí mientras él dormía? ¿Tan preocupado estaba Sam de estar ahí cuando despertara?

Quiso abofetearse. ¡Tenía que despertar de una maldita vez! Esto era la realidad, la asquerosa realidad donde él y Sam solo eran dos hermanos que cazaban monstruos. No eran amantes, no eran normales, solo hermanos y nada más. Desearía poder olvidar el tiempo que estuvo bajo los encantos del genio, olvidar las cosas que había visto y que hacían que se odiara a si mismo por tener esos pensamientos con su propio hermano.

Hizo las sabanas y mantas a un lado para levantarse. Tenía puesta otra ropa, no era la misma que llevaba la noche que se desmayó ¿A caso Sam le había cambiado ropa? Eso lo que cualquier hermano haría, Dean. Soltó un bufido y trató de incorporarse. Sam enseguida corrió a su lado a ayudarlo.

-¿Por qué te levantas?- preguntó el menor pasando el brazo alrededor de la cintura de su hermano.

-Quiero darme una ducha.- Sam hizo el ademan de acompañarlo hasta el baño, pero Dean se deshizo de su agarre- Puedo ir solo.

Caminó hasta el baño y cerró la puerta. Oyó un pesado suspiro y la puerta del motel cerrándose. Cerró los ojos y comenzó a desvestirse. Se metió a la ducha y dejó el agua caliente correr por su cuerpo, relajándolo y aliviándolo considerablemente. Inevitablemente dejó correr sus pensamientos hacia el tiempo que había estado dentro de su fantasía. Se había sentido tan real que podría jurar que había pasado de verdad. Recordó los momentos con Sam y lo feliz que se veía. Seguramente el seguía deseando una vida normal, tal vez (seguramente) no con él, pero sin todos esos malditos monstruos que les arruinan la vida.

Tanto pensar en su hermano había hecho que empezara a sentir una pequeña palpitación en su bajo vientre. Soltó un gruñido y golpeó la pared de la ducha con el puño. No le haría daño descargar esa tensión, al fin y al cabo, Sam había salido. Sin pensarlo dos veces, se deshizo de todo ese peso acumulado gracias a su hermano y dejó que sus pensamientos se fueran por el desagüe con el agua de la ducha.

Se vistió con desánimo y luego se estiró en la cama. Cerró los ojos, pero no quería dormir. Vio la caja al lado de la cama con una ranura para monedas. Dio un pequeño brinco y corrió a buscar monedad a su chaqueta. Estuvo casi una hora echando monedas de veinticinco centavos para hacer que la cama vibrara. No escuchó cuando Sam cerró la puerta detrás de él.

-Dean…-llamó Sam, haciendo que el mayor pegara un bote en la cama en movimiento.

-¡Demonios! ¿Qué ocurre?- preguntó el mayor.

-Dean, ¿Qué fue lo que viste mientras el Djinn te tenia capturado?- dijo Sam de un golpe. Dean contuvo la respiración, asombrado.

-A… ¿a qué te refieres?

-Mientras dormías, estuve leyendo algunas cosas más sobre los genios, y leí que pueden indagar en tu mente, recrear en tu cabeza lo que más deseas.- explicó Sam, sentándose en la cama de en frente.- ¿Me dirás que es lo que viste?

-Pues… Teníamos una vida normal. Vivía en una casa grande y tú… estabas en Stanford con Jess. Mamá estaba viva, yo tenía un gran trabajo…- Dean se estaba quedando sin ideas, así que solo paró.-

-Oh… ¿Eso es todo?- preguntó Sam curioso.

-¿Qué más querías que viera?- dijo Dean ansioso.

-Yo… nada. Solo… pensé que te gustaba esta vida, ya sabes, cazar con tu hermano.- Sam parecía algo decepcionado.

-¡No! No me mal intérpretes, adoro hacer esto contigo. A demás en el sueño, nos llevábamos bastante bien…

-Entonces, ¿aun así prefieres cazar conmigo?

-Pues claro, Sammy. Pero…

-¿Pero…?

-Pero es tan arriesgado. No sabes lo que me cuesta levantarme por las mañanas sabiendo que pondré tu vida en juego. Día tras día trato de cuidar de ti lo mejor que puedo, pero tengo tanto miedo a que en algún momento pueda fallar y perderte. Hay veces que me odio a mí mismo por haber ido a buscarte a Stanford y sacarte de tu nueva vida normal para arrastrarte a esta vida que odias y que puedes llegar a perder en cualquier momento.-Dean hizo una pausa y sonrió con tristeza- Pero luego, recuerdo lo solo que estaba. Desde que viniste conmigo, siento que algo ha renacido en mi de nuevo, y aunque sé que me arriesgo a perderte cada día, estoy seguro de que no dudaría un segundo en sacrificarme para garantizar tu bienestar. Porque preferiría morir antes que perderte de nuevo.

-Dean, yo…- Sam tenía los ojos húmedos.

-No hace falta que digas nada, siento haberte soltado todo eso.- Dean iba a ponerse de pie pero Sam lo detuvo.

-No, Dean, escucha. No preferiría estar en ningún otro lugar que no fuera donde tú estés. Yo amaba a Jessica, pero desde que ella murió, no hay nada que me ate a una vida normal. Soy un Winchester ¿no? Un cazador nato, así que tarde o temprano tendría que haberlo dejado todo para volver al negocio familiar. Ahora no puedo imaginar una vida que no sea esta, y aunque sé que es arriesgado, me gusta que siempre haya algo más a lo que enfrentarnos, para que así tengamos que seguir juntos. Y tengo miedo de que cuando todo esto acabe y logremos nuestra misión, tú vuelvas a tu vida y me dejes.

Dean lo miró sorprendido. Sam había bajado la mirada, pero aun podía ver el brillo de las lágrimas rodando por sus mejillas. Se puso de pie y se arrodilló en frente de su hermano. Tomó su barbilla, haciendo que lo mirara a los ojos.

-Sammy, escúchame. Yo nunca jamás te dejaría. Cometí ese error una vez para que fueras feliz, pero ahora no dejare que me escapes. Aunque tenga que encadenarte al asiento del copiloto del Impala.- Dean limpió las lágrimas de su mejilla y acarició su rostro. Sam sonrió.-

-¿Lo prometes?- preguntó el menor, como hacía cuando tenía cinco años.

-Lo prometo.- respondió Dean, abrazándolo.

Sostuvo a su hermano entre sus brazos, apretándolo contra él. Cerró los ojos y dejó que su aroma lo inundara. Sam hundió su cabeza en el cuello de su hermano mayor y lo abrazó con fuerza, como si temiera que escapara. Dean acarició el cabello de Sam, que siempre le había gustado. Hundió sus dedos entre esa salvaje melena y echó su rostro hacia atrás para poder mirar a su hermanito. Sam tenía los ojos cerrados y Dean estaba haciendo su mayor esfuerzo para no morderle los labios. Apoyó su frente con la de él y respiró con dificultad. Deslizó su mano hasta el rostro de Sam y lo contempló durante un rato. Él le devolvió la mirada con un brillo en sus ojos que no veía desde que eran pequeños. Sam estaba a punto de cortar la distancia entre los dos, estaba tan cerca…

-Sam…

-Lo siento.-Sam iba a alejarse pero Dean lo paró.

-No, no te vallas. Solo quería decirte algo antes de que…- No sabía cómo terminar la frase- Sammy, te mentí.

-¿Respecto a qué?- le miró confundido.

-Respecto a lo que vi en el sueño.-Dean suspiró- Era verdad que teníamos una vida normal, pero todo ese tiempo, eras tú el que estaba conmigo. Sam, yo soñé que me amabas, y que teníamos una vida juntos. Siento haberte ocultado lo que sentía, y entiendo si te parece mal.

-¿Dean, lo dices en serio?-preguntó el menor sorprendido y su hermano asintió sin mirarlo.

Sam sonrió de lado y se sentó junto a su hermano en el suelo. Tomó su rostro yo lo besó. Cielos, para Dean eso había sido diez mil veces mejor que en su sueño, diez mil veces más real, diez mil veces más placentero. Sintió todo el cariño que Sammy estaba transmitiéndole a través del cosquilleo de sus labios. Se separó a regañadientes de él para poder mirarlo algo sorprendido.

-Sam, ¿tu…?

-Siento lo mismo, Dean. Hace mucho que lo hago. Era una de las razones por la que me fui en el primer momento, para intentar dejar de quererte de este modo, pero no puedo.

Dean sonrió yo volvió a besarle con ternura.

-Te quiero, Sammy.

-Yo también te quiero, Dean.

Se besaron sentados en el suelo, sin prisas, acostumbrándose el uno al otro y entregando todo aquello que debió haber sido dicho, pero que ahora no necesitaba palabras. Cuando la urgencia empezó a ser notoria, la pasión empezó a crecer, haciendo las caricias más intensas y los besos más húmedos.

Sam quería empujar a Dean contra el piso, pero el mayor se rehusó. Quería que su verdadera primera vez con su hermano fuera más especial, o todo lo especial que puede ser en una habitación de motel barato. Se puso de pie y le tendió una mano a su hermanito para ayudarlo. Continuaron su beso de pie, mientras se deshacían de algunas prendas.

Dean dirigió a Sam hasta la cama, donde comenzó a retirar sus pantalones. Se sentía muy nervioso, pero dejaba que fuera el deseo el que lo guiara en todos sus pasos. Se dio un segundo para admirar a su hermano, sintiendo cada parte de su cuerpo vibrar al compás de su pulso. Sam lo observaba con la boca entreabierta y la mirada más sexy que Dean jamás había visto en ninguna otra persona.

El calor de la habitación era intenso, y cada vez hacía más. Dean se acerca y hunde la cabeza en su cuello para comenzar a besarlo. Enreda los dedos en su cabello y Sam acaricia el torso de su hermano bajando cada vez más. El mayor gruñe contra su oído haciendo que suelte un suspiro.

Y es eso, el maldito aliento de Sam en su nuca, el que hace que pierda la cordura y que empiece la acción. Dean se preocupó por un segundo de que no fuera real, y que siguiera en un sueño, pero lo que Sammy le hacía sentir era real, lo más real que había sentido. Una explosión de emociones sintió cuando estaba a punto de alcanzar el cielo, aunque sabía que lo que estaba haciendo lo mandará directo al infierno, pero no le importó, porque ahora, estaba con Sam.

-Sam…-jadeó el mayor, arañando su espalda.

-Dean…- dijo Sam antes de que ambos se perdieran en un incesable mar de placer.

Después de eso, no hubo ninguna fuerza en el planeta que pudiera haberlos separado. ¿Fácil? Jamás sería fácil ser un Winchester, pero eso daba igual, porque estaban juntos, y eso era lo único que necesitaban.

Porque ellos eran Dean y Sam Winchester, los dos, contra el mundo.

FIN


Tan, tan! eso fue todo. Espero que les haya gustado, gracias por sus comentarios y no duden en dejar más ;) Tengo pensado en escribir otro fic de estos dos hermanos, y planeo hacerlo un tanto largo, mucho más que tres capitulos xD Bueno, sabréis de mi entonces. Gracias por leer y nos veremos pronto. Besos! :3