Esa tarde Annie, Johanna y Katniss salieron a celebrar el éxito de la última a un conocido bar de la zona

-Chicas de todas maneras ya os he dicho que no me han dado el puesto aún

-Tú lo has dicho Kat, aún- Johanna estaba segura de que se lo darían, ¿quién mejor que ella, que era prácticamente perfecta académicamente hablando?

- Eso Kat, te lo darán y cuando te lo den nos invitarás a una magnífica cena con Finnick Odair.- las chicas rodaron los ojos, siempre igual, la hiperactiva y "loca" Annie soñando despierta.

Desde que se habían conocido en el jardín de infancia Annie había sido así, primero se enamoró de su compañero de clase Sam, después de un niño dos años mayor que ella, Ben, y en el instituto llegó a sentir un loco amor por su profesor de matemáticas. Suspendió la asignatura, aunque ella siempre argumentó que era por falta de tiempo para estudiar Katniss sabía que era por no prestar atención y planear su boda con el profe.

Tras el instituto la pequeña Annie se había sentido fuera de lugar, Katniss entró en la universidad, y todos sus viejos amigos se fueron del pequeño Portbeach, el pueblo donde vivían, quedándose sola y sin tener idea de qué hacer, ella solo amaba una cosa, nadar, pero aquello quedaba fuera de sus posibilidades no era tan buena como para vivir de ello. Por suerte para ella su madre, que se había separado de su padre hacía 3 años dejándola con él, le invitó a pasar una temporada con ella en su ático del Capitolio. Así que hizo las maletas y sin mirar atrás se fue a la gran ciudad. Allí descubrió su verdadera pasión: la moda. Hizo un curso de diseño de moda y logró entrar a trabajar en un pequeño teatro encargada de la sección de vestuario. Desde entonces llevaba trabajando en varios teatros y empresas.

Un año después de lograr su primer trabajo había decidido mudarse, a pesar de querer mucho a su madre tenían muchas diferencias y contemplar la numerosa lista de novios, amantes y rollos de ella que pasaban por la casa no era algo que le entusiasmara precisamente. Así fue como conoció a Johanna una joven sarcástica y orgullosa que trabajaba como arquitecta en una pequeña empresa. Esta también buscaba piso y al ver sus reducidos salarios y el alto coste de las casas decidieron mudarse juntas. Cuando Katniss llegó a la ciudad fue un momento de tensión en su amistad debido a la confianza que tenía Annie con aquella extraña para ella. Pero pronto vieron lo parecidas que eran y sus caracteres en vez de chocar como era de esperar se complementaron bien. Así Ann fue la loca feliz y descontrolada, Johanna la sarcástica, orgullosa y gruñona , y Kat la tenaz, desconfiada y tímida.

-No la hagas caso Kat, cuando te lo den, ya saldremos a celebrarlo por nuestra cuenta sin locas de por medio- Dijo Johanna mirando a Annie con burla.

- Ah no, no, que tu y Greg seáis felices no significa que no podamos las demás ligar con los tíos buenos que Kat va a conocer.

-Pero vamos a ver Annie si Finnick Odair ni siquiera trabaja en una serie que dirija Mellark's Corporation ¿cómo le va a conocer?

-Pues ya trabajará, Kat ¿verdad que sí?

-Eh….Ann yo…

-Sin peros, ya veréis como le conoce.- Y así pasaron la tarde entre las locuras de Annie y los sarcásticos comentarios de Johanna mientras Kat se reía.

-Señor Mellark, su hijo quiere verle.

-Dile que espere

-Señor, dice que es importante- Plutarch Mellark levantó la mirada enfadado

-He dicho que espere, si no es capaz de hacerlo dile que se largue.- Effie Trinket salió a paso apresurado del despacho para encontrarse con el joven de ojos azules y rostro cabreado que la miraba expectante.

-Peeta…..

-No quiere verme verdad

-Solo dice que esperes un rato, ya sabes que dirigir todo esto es muy difícil Peeta y no puede estar todo el día parando de trabajar porque no llegaría a nada, así que…

-Pasa de mí y de mi cara dilo claro joder- la asistente de su padre le miró con desaprobación

-Esas formas jovencito, que no pueda atenderte no te da derecho a hablarme así- Peeta se disculpó de mala gana, pero debía reconocer que tenía razón, no podía tratarla así, Effie era como su madre, se había ocupado de él cuando su ella le había abandonado, y su padre tenía demasiado trabajo. Por ello siempre se lo agradecería.-Vuelve mañana Peeta, seguro que tiene un poco de tiempo para ti.

-Ya seguro- bufó él.

-Te aseguro que lo tendrá, y si no ya me encargaré yo, al fin y al cabo yo llevo su agenda ¿no?-dijo guiñando un ojo al joven.

-Gracias Eff eres un amor.

-De nada pero prométeme que te olvidarás de las malas formas y serás educado ¿vale? Mañana será un día muy muy importante.

-Prometido Effie. Me tengo que ir.- Dijo mirando el reloj, ya llegaba tarde, le había prometido a Glimmer que comerían juntos. Salió a toda prisa del edificio, aún enfadado, le parecía increíble que aquel día fuera tan mal. Primero el idiota del guardia, luego la repelente enana que parecía inofensiva y le había dejando llorando por los suelos- ya se vengaría de eso seguro- y para colmo cuando animada por el estruendo Octavia había salido a comprobar que pasaba y le habían dejado entrar por fin su padre no quiso recibirle. –"es un egocéntrico".- pensó para sí mismo-·"sería mejor que no le dijera nada y se fastidiara, perdería un montón de audiencia"- pero sabía que no lo haría. Finnick, a quien había conocido gracias a su último ligue antes de Glimmer, había comentado que si hablara con su padre por si podía encontrar entre sus series o películas un papel que pudiera permitirle trabajar en la ciudad durante al menos un año le haría un gran favor que nunca olvidaría. Y aquella era una comisión que Peeta no quería desaprovechar. Un actor como él se pasaba viajando de rodaje en rodaje, pero, por motivos personales Finnick necesitaba establecerse en la ciudad durante un tiempo y además necesitaba dinero, mucho dinero, según le dijo a Peeta. Así que él se ofreció a patrocinarle ante su padre, y aquello era lo que habría hecho esa mañana de no ser porque parecía que el guardia, la niñita y su propio padre se lo habían hecho imposible. Pufff encima de que le iba a hacer un favor…. Era el maldito Odair, todo lo que llevara su nombre o su cara se vendería tan pronto como se ofreciera.

Mientras pensaba aquello tomó un taxi para reunirse con Glimmer en el Quemadero, un estiloso restaurante.

-¡Peetty cariño!- Se acercó a la mesa donde ya se había acomodado su novia. Era rubia alta y con un cuerpo de escándalo, justo como a él le gustaban.

-Te he dicho que no me llames así Glim

-Lo siento cielo. Me muero de hambre ¿pedimos ya?

-Claro – y así empezó otra aburrida charla sobre personas a las que debía conocer, estrenos a los que tenían que ir y vestidos que tenía que acompañarla a probarse- y que pagaría él por supuesto- ¡Y Clove me ha dicho que hemos sido seleccionados como la mejor pareja del año por la revista Sinsajo!- la rubia estaba emocionadísima mientras le contaba aquello y sugería "sutilmente" que ahora que se les reconocía como la mejor pareja de Panem deberían dar un paso más en su relación.

-Por enésima vez Glim no quiero que vengas a vivir conmigo

-Vamos Peeta no te pongas así, ¿qué te pasa?

-Nada…solo es un mal día ¿vale? Déjalo para otro momento.-La comida transcurrió sin más incidentes, hasta que se despidieron amorosamente y el chico se fue a su casa. Definitivamente aquel había sido un día horrible, totalmente horrible.