HELLO!
Vi38: ¡Hola! ¡Qué bueno que te haya gustado el capitulo! Besos, grax por comentar.
Capitulo3: Enigmas
POV Hermione
A la siguiente mañana me aparecí por el departamento a la hora de siempre, como todas las mañanas el sol apenas salía, cual indeciso por el este, asomándose tímidamente y anunciando la llegada de un nuevo día. Al igual que todas las mañanas, el señor gordo estaba girando el letrero de cerrado en la tienda de helados, mientras que la señora de la cafetería abría la puerta y comenzaba a limpiar las mesas que conectaban con la cera. Apresure mis pasos hasta detenerme en la fila de la cafetería, como siempre, la rechoncha joven de cabello rubio y ojos verdes me dedico una sonrisa, de aquellas que suelen ser contagiosas.
-¿Uno cargado y un late? - me pregunto mientras buscaba los vasos.
-Que sean dos late. - dije siguiendo con la mirada sus pasos, hizo un gracioso movimiento con la cabeza y comenzó a prepararlo mientras tarareaba una tonada que no logre descifrar pero que en definitiva si había escuchado anteriormente. .
Minutos más tarde estaba saliendo de la cafetería dándole un sorbo a mi café. Era el sentimiento más relajante del día, con un café en mano y el otro en la pequeña funda carry-out, hice mi camino hasta el área donde podría desaparecerme. Aparecí en el piso de la oficina, un pequeño mareo me sacudió la cabeza pero el efecto paso inmediatamente. Estaba por entrar a mi oficina cuando fui consciente de que la puerta de Harry estaba medio abierta, lleve mis ojos al café extra que había pedido; quizás a mi pelinegro amigo le haría falta un poco de cafeína para librar con Malfoy. Y de paso, quizás el rubio estaba allí con él y podría verlo…no era una petición muy grande la que tenia todas las mañanas, me conformaba con verlo a lo lejos y confirmar que seguía con vida…era mi única preocupación cada noche cuando colocaba mi cabeza sobre la suave almohada.
-Hola, Harry. - dije empujando la puerta.
-¡Hermione! Buen día. - me saludo poniéndose en pie, me percate que Ronald estaba sentado delante del y se había girado al escucharme entrar.
-¡Buen día Mione! - me saludo el pelirrojo con una sonrisa de oreja a oreja, parecía que había amanecido de muy buen humor. Esto me sorprendía ya que en los últimos días parecía tener una cara insufrible todas las mañanas, iniciando desde aquel día que discutió conmigo, pero eso no deseo recordarlo.
-Te traje esto... - comencé a decirle a Harry tendiendo la bolsa pero no hube terminado las palabras cuando Ron ya estaba sujetando el café.
-¡Oh gracias Mione, no sabes cuanta falta me hace un buen café cargado! - sentencio el pelirrojo llevándose rápidamente el café a los labios.
-No Ron... - comencé a decir, pero era tarde, ya le había dado un sorbo al liquido humeante y un rostro de desagrado le había surcado el rostro.
-¡Argh! Es late...creo que te dieron el que no era... - comenzó a decir arrugando el rostro.
-Era para Harry.- dije dejando salir una pequeña risa, el rostro le cambio de momento mientras Harry y yo nos reíamos al unísono. El pelirrojo siempre cometía ese tipo de equivocaciones, me recordaba al día aquel en segundo año cuando termino comiéndose unos chocolates de esos que producen gases, y que eran para Malfoy, solo por ignorar las advertencias que entre Harry y yo intentamos decirle.
-Gracias, Mione. - me dijo Harry arrebatándole el café a Ron y acercándose a saludarme con un abrazo, susurrándome un "Lo necesitare", no pude evitar sonreír, sabía que lidiar con cierto rubio seria una de las misiones más complejas que podría vivir mi amigo.
-Bueno, yo, voy a...salir. - dijo Ron y salió sin siquiera esperar respuesta; miré a Harry confundida y él se en congio de hombros.
-¿Qué haces aquí tan temprano?- cuestione colocando mis cosas sobre el escritorio y dándole un sorbo a mi taza.
-Quede con Malfoy de salir temprano, pero aun no llega, parece ser que se le hizo tarde.- me explico Harry sentándose en el escritorio para quedar justo en frente de mi. Nos quedamos viendo a los ojos durante algunos segundos y luego baje la mirada hasta el vaso entre mis manos, Harry extendió una mano y la coloco sobre la mía.
-¿Qué ocurre Mione? ¿Algo te preocupa cierto?- me cuestiono, levante la mirada y luego volví a desviarla hacia la pared a mi derecha.
-Desde que discutí con Ron lo noto extraño, creo que hay algo que quiere decirme pero no lo hace. ¿No te ha dicho nada?
-Ron…me dice muchas cosas pero, creo que deberías hablar directamente con él. Pero…hay algo mas además de Ron ¿Cierto? Algo…con nombre…con….
-¡No lo digas! Harry, tu sabes…tú conoces mi historia y…sabes que llevo meses huyendo de eso.- sentencie bajando el rostro.
-¡Ese es el problema Mione! Has huido tanto que…a veces creo que deberías detenerte y pensar si hiciste lo correcto aquel día.- me dijo Harry arrodillándose hasta estar delante de mí a pocos centímetros de distancia.
-Me dijiste que hacia lo correcto…
-Sí, se lo que dije…pero…éramos unos tontos, Hermione.- me dijo y dejo salir una sonrisa.
-Sí, lo éramos, y yo pensaba que todo iba a desaparecer con el tiempo.- sentencie bajando el rostro.
-Sabes…he estado pensando y creo que hemos cometido muchos errores Mione…aun mas que los que ellos cometieron…les quitamos el derecho a decidir, pensamos que nuestras decisiones eran lo mejor para ellos y míranos ahora…sufriendo las consecuencias…
-No estamos sufriendo, solo…
-¿No estamos sufriendo, Mione? Veo como te mueres de ganas de acercarte hablar con él. A mí no me engañas…
-¿Es tan evidente?
-Para los otros no, ellos creen que estas muy interesada en los casos y que por eso te distraes de nuestras conversaciones con facilidad.- me dijo sonriendo de costado.
-¿Y qué hay de Greengrass? ¿Crees que todavía exista una oportunidad? Después de todo…por lo menos ella recuerda lo que vivieron.- dije con cierta tristeza en la mirada, bajando los ojos hasta el liquido ya tibio que reposaba entre mis manos.
-A veces creo que el problema es precisamente ese, que recuerda todo, incluso mi rechazo.- me comento bajando el rostro y dejando que su frente descansara sobre mis rodillas, lleve mi mano hasta su cabello para acariciarlo. Ron y Harry eran mis mejores amigos, pero el pelinegro era tan sensible, tan…tan Harry, que no podía evitar tenerlo agarrado en el corazón.
-Créeme…es mejor que recuerde…- susurre
-No lo sé…tengo mis dudas respecto a eso…- susurro poniéndose en pie.
-Oye, creo haber visto a Parkinson y a Zabinni de camino acá, probablemente Malfoy está por llegar. - comente cambiando de tema, dando otro sorbo al café y acomodándome en el asiento.
-Tus suposiciones siempre son muy acertadas Hermione.- me sorprendí ante la voz suave y sarcástica del rubio ex Slytherin, me gire hacia la puerta y allí estaba, reclinado de la misma con los brazos cruzados.
Imponente, esbelto, con aquellos ojos que parecían ver más allá de lo evidente…simplemente…perfecto… Era la primera vez desde que le borre la memoria que le escuchaba pronunciar mi nombre; en sus labios parecía tomar otra dimensión, otro color, definitivamente podría incluso acostumbrarme a escucharle llamarme por mi nombre o incluso por un apodo como "Mione" o "Hermy".
-¡Al fin apareces, llegas tarde!- se quejo Harry girándose a mirar hacia la puerta.
-Me quede dormido, Potter, pero estoy aquí eso es lo importante. ¿No?- cuestiono, me percate que traía un yogurt entre sus manos, eso parecía validar sus palabras, recién acababa de levantarse.
-No perdamos más tiempo, nos vemos en el almuerzo, Mione.- me dijo Harry colocándose la capa negra sobre los hombros.
-Si, yo voy a buscar a Greengrass. - dije poniéndome en pie.
Harry tomo algunos papeles y paso junto a Malfoy hacia la recepción, seguramente a avisarle a Millicent que estaría afuera durante un tiempo. Me gire hacia la puerta y halle ahí a Malfoy. Todavía reclinado de la puerta saboreando su yogurt y evaluándome con sus ojos grises. Con los nervios a flor de piel me puse de pie y di un paso hacia donde él se encontraba. Tenía esa sensación, nuevamente, en el estomago, la cual definitivamente Harry había descrito acertadamente, moría de ganas por hablar con él.
-Creo que Harry te espera. - me atreví a comentar de pie a pocos metros de la puerta. No tenía nada más que decirle, no habíamos vivido nada que nos conectara según el rubio pero lo habíamos vivido todo…momentos perfectos que para él no existían.
-Bonita camisa Granger.- me dijo ignorando por completo mis palabras.
-Gracias. - susurre sintiendo como se me pigmentaban de rojo las mejillas. Hace mucho tiempo no me decía un ¿cumplido? ¿Era un tipo de cumplido cierto?
-Tengo una petición, Granger. - y dio un paso dejando un espacio a un menor entre ambos y consiguiendo que se me tensasen todos los músculos. Todavía no había terminado de comprender completamente si aquello había sido un cumplido y comenzábamos a estar demasiado cerca según yo.
-¿Una petición? - cuestioné dando medio paso hacia atrás.
-No te recomiendo ir a revisar la mansión Malfoy...pero si te decides a hacerlo...tráeme un collar de oro que está en el segundo piso, tercera puerta a la derecha...en el primer cajón del armario que veras al entrar...a mí no me permiten ir a buscarlo.- me dijo antes de girarse hacia la puerta.
-Espera. ¿Cómo sabes que tengo el caso de tu familia?
-Yo mismo pedí que te lo dieran Granger...solo tú eres lo suficientemente inteligente para demostrar la inocencia de mi familia sin terminar muerta. - dijo dándome la espalda.
-También soy la más capaz de demostrar su culpabilidad.- me atreví a contradecirlo.
-No hay pruebas que los inculpen, Granger, si eres lo suficientemente inteligente podrás armar el rompecabezas que te llevara a descifrar toda la verdad sobre los Malfoy. - y tras esas palabras, y sin esperar respuesta salió de la oficina.
¿La verdad sobre los Malfoy? No comprendía porque él quiere que logre descifrar ese misterio pero algo no me cuadra. Si él quiere que se demuestre la inocencia de sus padres porque no pidió que lo asignasen conmigo. Sería mucho más fácil si él me estuviese ayudando a demostrar que su familia es inocente; además, yo hubiese preferido tenerlo de compañero. Me intrigaba en gran manera sus palabras… ¿Qué escondían los Malfoy? No lo sé, pero parece ser complejo.
-Granger... - la voz de Greengrass me saco de mis pensamientos, la rubia estaba en la de oficina sujetando unos papeles entre sus manos.
-¡Iba a buscarte! - dije caminando hacia ella para salir de la oficina de Harry.
-Te estuve esperando en mi oficina, como acordamos.- me comentó mientras entrábamos a mi oficina. Todavía estaba pensando en la conversación, en las cortas palabras, que había cruzado con Malfoy.
-Lo siento, me distraje un momento...
-¿Hablando con Draco? Pensaba que se llevaban mal.- me dijo sentándose mientras yo buscaba los papeles para irnos hacia la mansión del ya mencionado.
-No hablaba con Malfoy, estaba con Harry, pero luego llego Malfoy y luego llegaste tú. - dije sin prestarle atención mientras metía los papeles en mi bolsa encantada.
-Mi hermana está muy interesada en Draco, no quisiera que nadie se interpusiese. - le escuche comentar.
-¿Quien podría interponerse? Astoria tiene todo lo que podría desear Malfoy. - dije terminando de guardar las cosas y levantando el rostro para encontrarme con el rostro de Greengrass evaluándome.
-Eso no es lo que piensa él. Escuche a Pansy decir que Draco está enamorado de un imposible. - me dijo mientras comenzaba a ojear los papeles sobre mi escritorio.
-¿Malfoy enamorado? - pregunte sorprendida
-Muy enamorado dijo Parkinson.
-Eso no me lo esperaba.
-¿Por qué? Todos se enamoran.
-Si, tienes razón. - comenté con desilusión, solo esperaba que esta no se reflejará en mi rostro como solía ocurrir normalmente.
-¿Tu sales con Weasley cierto? - pregunto la rubia cambiando tan súbitamente de tema que consiguió captar toda mi atención.
-¡No, Ronald solo es mi amigo! - dije dejando salir una risa ante la elocuencia de aquel comentario. ¿Yo saliendo con Ronald? Era una de las mayores locuras que había oído, y me hacia recordar aquel día cuando tontamente me atreví a besar a mi amigo con el único fin de demostrarme a mi misma que la sensación que me atravesaba el pecho cada vez que veía o estaba con Malfoy podía sentirla con cualquiera…lamentablemente…volví a errar.
-¡Oh, vaya! Realmente siempre pensé que salían. - me dijo levantando la mirada hacia donde me encontraba.
-También pensaban que salía con Harry así que es bastante normal. - dije dejando salir una sonrisa, era bastante común que me emparejaran con alguno de mis mejores amigos, pero eran solo eso, mis mejores amigos.
-Si, es cierto, los Slytherins siempre apostaban sobre con quien terminarías. - me dijo con una sonrisa en los labios. Nunca me hubiese imaginado que mis amigos y yo fuésemos un tema de conversación y de controversia entre las serpientes.
-Parece que todos resultaran perdedores. ¿Nos vamos? - sentencie mirando mi alrededor por si había olvidado algo.
-Si, vamos.- me dijo poniéndose en pie.
Tan pronto salimos de la oficina le lance una mirada al reloj, tendríamos el tiempo suficiente para aparecernos en la casa Malfoy, hacer una precoz revisión y regresar al departamento a hacer algunas anotaciones y saber que necesitaríamos para seguir evaluando el caso. Cuando desaparecimos del departamento hacia la casa de los Malfoy se instalo en mi pecho un nerviosismo, del malo, del negativo, de aquel que me hacia recordar que en aquella casa fui torturada durante un tiempo considerable. Aparecimos frente a la mansión, vista desde afuera lucia elegante, enorme, imponente, vista desde adentro…y desde mis recuerdos…era simplemente terrorífica.
-¿Segura que quieres entrar?- me pregunto Greengrass
-Sí, tenemos que hacerlo.- sentencie sacando mi varita, jamás podíamos confiarnos de un lugar así.
-Espera…Draco me dijo que te dijera algo antes de entrar.- me detuvo, sujetando mi brazo derecho, me gire a mirarla confundida. ¿Por qué había esperado hasta dos segundos antes de entrar para decirme que Draco le dijo que me dijera algo?
-¿Qué ocurre?- cuestione dando un paso lejos.
-Es que la casa es vieja y cuenta con un sin número de hechizos realizados por magos expertos y en su mayoría con el fin de impedir que intrusos entren a la mansión, Draco dijo que estuviésemos al pendiente de los cuadros y las puertas…y que no subiéramos al tercer piso por ningún motivo.- me dijo con temor Greengrass
-¿Malfoy te dijo eso?- cuestioné dudosa.
-Sí, y creo que deberías hacerle caso…
-Nos enviaron a revisar todo, revisaremos el primer piso y luego hablaremos con los del departamento para realizar un pequeño arreglo interno…creo que necesitaremos la ayuda de Malfoy para realizar con éxito el caso.- sentencie abriendo la puerta.
POV Ronald
Salí de la oficina de Harry un tanto enojado, no podía comprender que estaba ocurriendo con Mione. Desde aquel día que le reclame por el beso que compartimos dejo de un lado ciertas actividades que compartíamos, entre ellas, el café que me traía todas las mañanas cuando compraba el suyo. Cuando la vi con el café hoy, pensé que ya había olvidado aquella boba discusión pero entonces… ¿Era para Harry? ¿Sera que es cierto los comentarios que estaban circulando por ahí? ¿Sera cierto entonces que le gusta Harry? ¡Hermione es muy difícil de comprender!
Entre a mi oficina un tanto confundido, habían tantas cosas confusas en mi mente que ya no sabía si debía arriesgarme y preguntarle a mi Hermy si quería ser mi novia. ¡Después de todo parecía ser que no quería, en lo más mínimo, ser mi pareja! Algo me decía que prefería a Harry, aunque, si fuese así, mi amigo me lo hubiese dicho, no me habría dejado organizar todo para luego apuñalarme por la espalda. ¿Cierto? ¡No lo sé! ¡Todo es confuso! Me deje caer en mi silla y deje que mi rostro se reclinase sobre la madera del escritorio.
-Buen día, Weasley.- aquella voz insoportable era lo peor que podría ocurrirme luego del momento vivido en la oficina de Harry.
-¡No quiero hablar contigo ahora, Parkinson!- sentencie sin levantar el rostro.
-Me han enviado, comadreja, no creas que deseo pasar tiempo contigo.- la escuche cerrar la puerta y acercarse, no deseaba lidiar con Parkinson, era una insoportable, insufrible, sin corazón, fría y repugnante persona.
-Tomate el día libre. ¿Quieres? Terminamos de ponernos de acuerdo mañana.- sentencie sin moverme de mi posición.
-No vine hasta aquí a perder el tiempo, Ronny Bonnie.- se burlo e incluso no tenía que verla para saber que se había sentado delante de mí, había cruzado las piernas y una sonrisa de burla le cruzaba los labios.
-¡Largo!- dije lo suficiente algo como para que se escuchase con autoridad pero lo suficiente bajo como para que los que estaban afuera no lo escuchasen.
-¡No me grites, comadreja! No sé qué discusión tuviste con tu amiga come libros pero no puedes simplemente echar el caso a un lado porque estas en una crisis sentimental.- sus palabras me habían golpeado duro, incluso levante el rostro y fije mis ojos en los suyos, me miraba tranquila, serena, como si nada le molestara…era una mujer sin sentimientos, de eso…no había duda.
-¿Qué quieres?- cuestione comenzando a sacar los papeles de mi maletín.
-Terminar de discutir las reglas…como acordamos…
-No acordamos nada.- sentencie terminando de poner los papeles sobre la mesa.
-No acordamos nada porque pasaste una hora quejándote por el simple motivo de tener que trabajar conmigo, créeme que tampoco lo estoy disfrutando.- comento mordaz mientras se acomodaba en su lugar.
-¿Ahora toda la culpa resulta ser mía cierto?- cuestione con incredulidad.
-Sigamos con lo que nos compete, Weasley, si es que tanto deseas terminar con esto.- me dijo ella y comenzó a explicar su opinión sobre cierta estipulación en el reglamento del caso.
La pelinegra estuvo hablando durante minutos, apenas le estaba prestando atención, todavía tenía en mente a Hermione y a Harry. El solo imaginarlos juntos me ponía los pelos de punta y me hacía sentir asco en el estomago; ellos…no podían estar juntos. Además, a Harry no le gustan las castañas…recuerdo haberlo escuchado decir eso en sexto año cuando bromeando lo emparejamos con una. "Prefiero las rubias" fue su respuesta, aunque espero que esa respuesta haya sido evaluada, ya que mi querida hermana Ginny está bastante ilusionada con él.
-¿Y te gusta Zabinni cierto?
-Aja…- susurre ante la pregunta de Parkinson, ni siquiera la había escuchado con claridad.
-¡Deja de ignorarme!- me grito lanzándome los papeles al rostro.
-¡Esta bien! ¡Ya! ¡Ya! ¡Vamos a revisar mejor las imágenes que nos envió el departamento!- sentencie abriendo el sobre, esto de las reglas me aburría y no conseguía sacarme a Hermione de la cabeza.
-A ver…pásame las fotos.- sentencio la pelinegra e hizo un gracioso gesto; consiguió llamar mi atención. No pude evitar fijarme en la notoria belleza de la pelinegra, aun cuando siempre he dicho que es la mujer más fea e insípida que conozco. Vista desde este ángulo se ve muy hermosa…incluso pude distinguir ese lado delicado en sus facciones y ese brillo natural en su negro cabello.
-Esta me parece interesante…- comente aclarándome la garganta, por un momento me halle contemplando a Parkinson más de lo que debería.
-Conozco este lugar…- le escuche decir con un rostro indescifrable.
-Claro…es el callejón diagon.- dije con cierta mofa.
-No es simplemente el callejón diagon, tonto, aquí está la entrada a la primera guarida de los mortifagos.- me comento dejando la foto sobre la mesa y cruzando sus brazos.
-Deja ver.- dije tomando la foto entre mis manos, los señores Zabinni aparecían sujetos de la mano delante de una pared de ladrillos.
-Nunca deberían haber tomado esa foto, y no conviene ir a ese lugar.- me previno Parkinson.
-Debemos ir ¿Lo sabes?
-¿Por qué ustedes nunca hacen caso?- me pregunto la pelinegra con enojo.
-¿Por qué ustedes son tan cobardes?
-No sabes lo que es cobardía, Weasley…te aseguro que por cobardes no es que seguíamos a ya sabes quién.- comento la pelinegra con los ojos fijos en las fotos.
-¿A quién? ¿A Voldemort? ¿Todavía temes decir su nombre? ¡Está muerto, Parkinson! ¡Supéralo!- me burle.
-Si hubieses visto lo que vimos…no estarías tan confiado.- le escuche susurrar
-¿Qué quieres decir?- pregunte intrigado.
-Nada, las palabras de los cobardes jamás suenan lógicas a oídos de los valientes.- sentencio sin mirarme, los ojos fijos en aquella foto medio borrosa del callejón diagon.
-Iré a decirle a Millicent que avise al departamento que en unas horas comenzaremos nuestra revisión.- le dije poniéndome en pie. Espere un momento, por si la pelinegra tenía algo que decir, pero solo recibí silencio de su parte así que sacudí mi pantalón de mezclilla y me encamine hacia la puerta.
Me detuve delante de la misma, tentado a preguntarle a Parkinson que quiso decir segundos atrás pero desistí de mi misión. Parkinson me detesta, y yo la detesto a ella, ese es el orden natural de las cosas. Abrí la puerta y di un paso fuera, me detuve sujetando el pomo de la puerta…tentado a preguntarle si había algún lugar al cual ella creyese que deberíamos ir primero, pero no iba a consultarle, ella era la mortifago redimida y yo el héroe del mundo mágico. ¡Haríamos lo que yo dijese! Después de todo… ¿Qué podría salir mal?
"La voz de un niño a pesar de su honestidad y verdad no significan nada para los que han olvidado escuchar." Albus Dumbledore
¿Qué os ha parecido? ¿Comentarios? ¿Hipótesis? ¿Quién os gustaría que narre el siguiente capítulo? Besos…
