¡Hola!

La verdad, me he tardado mucho con este fic, pero tenía muy poca, por no decir nula inspiración, por suerte hoy regresó y pude terminar el capítulo que desde hace rato tenía pendiente.

Muchas gracias por todos sus reviews, la verdad no me esperaba tantos, no estoy acostumbrada a escribir de esta pareja xD

Bueno, les dejo leer tranquilamente.

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Capítulo 3: ¿Celos? Jamás

No podía entenderlo ¿Qué significaba esa aberrante imagen frente a sus ojos? Quería vomitar del asco, no podía creer que algo así estuviera pasando.

Hoy Karin había ido a una fiesta en una disco junto a sus amigas. Hinata estaba de lo más distraída con Naruto, ya que el rubio había sido invitado por Sakura para acompañar a la ojiperla. Sakura por su parte tenía una especie de "cita" con Sasuke, así que los dos estaban solos en una mesa apartada.

Por otro lado estaba Matsuri toda pegada a Gaara, dándose beso tras beso, sentados solos en un rincón del local y sin tomar en cuenta a nadie.

Ino y Sai bailaban de lo más entretenidos en el centro de la pista, pero Karin era la única que estaba sola, incluso habían invitado a Tenten y su novio Neji; el primo de Hinata, así como a Temari, que venía con el problemático de Shikamaru, era increíble pero cuando Gaara estaba con Matsuri no le prestaba ninguna atención a su hermana.

Karin había estado dando algunas vueltas, hasta que se topó con cierto sujeto indeseable, que no esperaba ver en el mismo lugar esta noche, pero lo peor de todo fue cuando se le acercó Tayuya y se puso a besarlo ¡Y el muy idiota le correspondía!

—Es un imbécil – Se decía la pelirroja enfadada, aunque ni ella misma sabía muy bien por qué ¿Qué demonios le importaba a ella?

Lo mejor era que se diera la vuelta y se marchara de una vez, pero justo cuando se disponía a eso Suigetsu se separó de Tayuya y la miró a ella, primero sorprendido y después delineando su estúpida sonrisa.

—Oh, pero si eres tú pelirroja – Dijo divertido, notando la mirada de rabia que Karin tenía. Aunque también estaba algo asombrado, cuando ella quería podía verse muy linda.

Tayuya se dio la vuelta, notando a la joven que los miraba con el ceño fruncido.

—¿Qué le ves a esa tonta de Karin, Suigetsu? – Cuestionó enojada la chica, tomando del mentón al albino para hacer que la mirara a ella —. Estás bailando conmigo, así que mírame a mí – Exigió.

Suigetsu trató de ponerle atención a ella y cuando volvió a mirar hacia donde estaba Karin, ésta ya se había ido.

Demonios, pelirroja idiota ¿Dónde te metiste? – Pensó frustrado, de verdad quería seguir viéndola un poco más.

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—Lagartija de coladera, estúpido simio sin cerebro – Karin iba por el pasillo del local hacia el baño, estaba realmente enojada ¿Qué le veía ese imbécil? Además de todo esa Tayuya le dijo tonta ¡Tonta será ella!

La chica iba hablando sola, hasta que pasó por afuera de la puerta del baño masculino, chocando sin querer con alguien que salía.

—¡¿Es que no te fijas? – Exclamó furiosa, descargando toda la ira que se traía encima con ese desconocido.

Él la quedó mirando, con sus ojos negros, profundos. La chica también le observó, era un joven alto, de cabello rojo y sobre todo, muy guapo.

—Perdone señorita, iba distraído y no la vi – Se disculpó ese alguien, con una voz sexy y profunda que llamó de sobremanera la atención de la joven.

—Ah… y-yo, no importa – Se sonrojó completamente, él realmente era muy cortés y ella se había comportado como una energúmena, solamente porque estaba molesta con esa lagartija de Suigetsu.

Él sonrió al darse cuenta de que la linda pelirroja se había avergonzado por su causa, gesto muy adorable viniendo de alguien que parecía ser tan ruda.

—Oye ¿Cuál es tu nombre? – Esta vez la tuteó, tomando su mano delicadamente para depositar un beso en ella —. Yo soy Sasori, y quisiera saber con quién tengo el gusto.

—K-Karin – Respondió apenada, escondiendo rápidamente su mano detrás de la espalda.

—Entonces, K-Karin ¿Quieres bailar?

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Ya estaba aburrido de Tayuya, ella se estaba poniendo demasiado molesta al estar tan encima de él, estaba harto, además no veía a Karin por ninguna parte y tenía muchas ganas de ir a molestarla.

—Tayuya, voy al baño ¿De acuerdo? – Se quitó de encima los brazos de la chica y sin esperar a que ella le respondiera se alejó. Obviamente la excusa era falsa y no fue a donde dijo, sino que comenzó a darse varias vueltas por el lugar.

Vio a todas las amigas de Karin, quienes muy contentas bailaban con sus parejitas, pero la pelirroja no estaba ni luces.

—Demonios ¿Dónde se ha metido la pelirroja? – Se preguntó frunciendo el ceño.

Miró para todos lados, hasta que vio una imagen que le llamó la atención y que lo dejó muy sorprendido. Aunque no hacían nada más que bailar, se molestó cuando vio como Karin y un tipo pelirrojo se sonreían y parecían pasarla muy bien juntos.

No podía negarlo, sentía celos, porque estaba consciente de lo que sentía por Karin y no le gustaba verla tan animada con otro chico, era insoportable. Quería ir y separarlos, pero no sabía cómo hacerlo, que excusa inventar, era obvio que ella lo odiaba y si se entrometía ahora lo odiaría más, no sabía qué hacer.

—Mierda – Se dio la vuelta y se marchó hacia su casa, ni siquiera le importaba haber dejado plantada a Tayuya, después de todo él no la invitó, así que no era de su incumbencia.

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Era día lunes, las primeras clases de la mañana ya habían transcurrido, hasta que llegó aquella odiosa clase que tanto tormento causaba para Karin. Esta vez decidió no ponerse el traje de baño, era obvio que no se atrevería a lanzarse, así que decidió quedarse sentada, lejos de la piscina.

—¿Qué le ves a Karin? – Interrogó el Uchiha divertido, sólo para molestar a su amigo, el cual le miró con el ceño fruncido.

—¿Vas a empezar con eso de nuevo? Esa cuatro ojos no me interesa – Mintió descaradamente, desviando la mirada hacia su costado. Sasuke sólo rió divertido, ese idiota no sabía mentir.

—Sí, como digas – Sin más, el joven azabache se lanzó a la piscina, mientras un montón de chicas gritaban como locas, razón por la que Sakura se cruzó de brazos molesta, haciendo un gracioso puchero.

—Parece que tu novia se ha puesto celosa – Esta vez fue el turno del albino de hacer de las suyas, notando como Sasuke se inquietaba ante su comentario.

—Sakura no es mi novia – Negó rápidamente algo enojado, pero a los segundos delineó una media sonrisa —. Todavía.

Suigetsu sólo suspiró y se lanzó a la piscina de costado, mostrando una vez más sus grandes habilidades para la natación.

Gaara y Naruto aparecieron, quitándose la camisa ante todas las féminas, que por poco y caían desmayadas al ver a tan guapos muchachos sólo en traje de baño. El rubio le hizo un gesto de saludo a una sonrojada Hinata, mientras el pelirrojo miró a su adorada novia de manera intensa, aunque siempre la observaba con cara de enamorado, esta vez había algo diferente, que todas las amigas de Matsuri pudieron notar.

—¡Buenas a todos chicos! – Saludó muy animado Gai-sensei, recibiendo un grito de aclamación por parte de Lee, su alumno preferido —. Bueno, hoy haremos algunas prácticas, así que espero que estén listos.

—¡Sí! – Respondieron todos, menos Karin, quien era la única alejada del resto.

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—¿Qué fue esa miradita tan extraña? – Interrogó Ino con cara de picardía, ya sabían que Matsuri les escondía algo y no se iban a quedar con la curiosidad.

Estaban las cinco chicas en el salón, después de que las clases de natación acabaron tuvieron matemáticas, y ahora estaban en su rato libre.

—Es verdad Matsuri, ya confiesa – Ahora fue Karin quien le mandó a hablar, ella como todas las demás, se moría por averiguar el chisme.

—E-es que… - La avergonzada y sonrojada castaña jugaba con sus dedos, imitando una acción de su amiga Hinata, la verdad era que confesar algo así le era muy embarazoso, pero las chicas eran sus amigas y debía confiar en ellas —. No sé como contarlo.

—Déjate de rodeos y habla – Dijo Sakura, mirando de reojo a su amado Sasuke, que estaba junto a Gaara, Naruto y Suigetsu, al otro lado del salón.

—V-verán, el sábado, después de la fiesta… Gaara y yo… nos fuimos a su casa y… y… - Miró al suelo, sin atreverse a continuar.

—¿Y? – Preguntaron sus cuatro amigas al mismo tiempo. Matsuri sólo suspiró, para soltar de una vez por todas su pequeño secreto.

—Es que… Gaara y yo lo hicimos, por primera vez.

—¡¿Qué? – Exclamaron Karin, Sakura e Ino, mientras Hinata sólo se sonrojaba.

—Oh, qué emoción Matsuri ¿Y cómo se sintió? – Interrogó la peli rosa, pero antes de que Matsuri respondiera, Ino intervino.

—¿Cómo se va a sentir? Estar con el chico que quieres es lo máximo, no importa si es la primera o la segunda o la milésima vez, es lo mejor que te puede pasar – Habló ilusionada, mirando de soslayo a su novio, el cual estaba enfrascado en la lectura de un libro unos puestos más atrás.

—L-lo que dice Ino-san es verdad, para mí fue algo hermoso, Gaara fue demasiado lindo conmigo – Miró a Gaara con una sonrisa, el cual también la miró a ella, correspondiendo ese adorable gesto. Ahora era más notorio que antes, esos dos se amaban y no había nada que hacer con eso.

El chico que quieres… - Pensó la pelirroja, volteándose y posando sus ojos sobre la figura de cierto chico albino. No se comprendía a sí misma, lo odiaba, pero al mismo tiempo no podía evitar sentir una extraña atracción por su persona.

—M-muchas felicidades, Matsuri-chan – Dijo por fin algo Hinata, completamente avergonzada, igual que su amiga castaña.

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—¿Ya te vas a casa? – Preguntó sonriente, caminando al lado de ella, mas la chica simplemente se cruzó de brazos y le hizo un desprecio, no estaba dispuesta a hablarle —. Hey, que te estoy hablando, brujita pelirroja.

—Uy, déjame tranquila, renacuajo – Respondió Karin enojada. Iba por la calle hacia su casa, ya habían salido de la escuela hace algunos minutos y se había despedido de todas sus amigas.

—¿Pero por qué me atacas? Yo no te hecho nada, que recuerde – No podía evitarlo, a Suigetsu le encantaba ver la cara de berrinche de Karin, era una de las cosas que más le gustaban de ella, el poder molestarla y verla con esa carita de tonta, a pesar de ser tan insoportable se veía muy tierna.

—Sólo déjame en paz, no te quiero ver – La pelirroja se adelantó unos pasos, tenía que alejarse de él, odiaba sentirlo cerca, detestaba su presencia más que nada en el mundo, tal vez mucho más que a esa estúpida fobia.

—Claro, tal vez te vas a ver con tu novio y yo te estoy estorbando ¿O no?

—No tengo novio – Respondió cortante Karin, sin notar que una sonrisa aparecía en los labios de Suigetsu.

—Tienes razón, con lo fea que eres nadie te hará caso.

—¡Lárgate de una vez! – Gritó la chica con ira, alzando una mano para golpear a Suigetsu, pero éste le agarró de la muñeca, dejándole la mano en alto. Ciertamente él tenía mucho más fuerza, así que no podía ni moverse.

—La calle es pública, no tengo por qué irme aunque lo digas, tontita – Karin forcejeaba tratando de soltarse de su agarre, pero le era imposible. Él la jaloneó, hasta hacerla quedar cerca de él —. ¿Por qué te pones tan nerviosa?

—Déjame, mejor vete con la golfa de Tayuya y déjame sola, no te quiero ver, te odio.

—¿Tayuya? – El albino arqueó una ceja —. ¿Acaso estás celosa, pelirroja?

—Sí, claro, lo que tú hagas me da exactamente lo mismo, no tengo tan mal gusto – Contestó de forma altanera la joven, acercando su rostro al de Suigetsu orgullosamente.

—Pues yo tampoco – Dijo él, alejándola de su lado de un empujón, aunque fue muy suave. Le sonrió burlonamente y se alejó caminando; odiaba lo que esa tonta le hacía sentir.

Karin por su parte, sólo se sobaba su muñeca, le dolía, él la había tomado con mucha fuerza, pero eso no le importaba tanto, lo que le molestaba era lo que sintió cuando estuvo cerca de él, se cuerpo tembló por completo en ese momento, y su corazón se agitó más que nunca.

También pensó en las palabras de sus amigas durante la conversación de esta tarde, en lo que se sentía cuando se estaba con la persona que uno quería, sin embargo, ella no podía querer a ese idiota, de eso estaba segura.

¿Estar celosa de él y esa tonta de Tayuya?

Ja, que tontería.

Continuara…

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Y así termina este capi ¿Qué creen que pase?

Habrá que esperar para saber ^^

¡Bye!