Capítulo 3
POV Emma
Estaba ahora sentada al lado de August mirando a Ruby bailar, lo hacía muy bien. También había otros hombres y mujeres mirándola. Ruby estaba muy bonita, sus cabellos sueltos y rizados con una mini falda de vuelo y un corpiño, todo en tonos rojos. Unas botas negras hasta las rodillas y medias negras.
-Emma, ven conmigo- August me llamó y yo lo acompañé –Voy a presentarte al socio de mi padre, James- dijo entrando en el despacho y yo lo seguí -¿James?
-Hola August, ¿y quién es esta preciosidad?
-James, es una amiga de Ruby, quiere trabajar aquí
-¿Sabes bailar, preciosidad?
-Emma, me llamo Emma, y sí, sé bailar.
-Bien, ven mañana entonces, dile a Ruby que la acompañarás a ella en los bailes. Abrimos todos los jueves, viernes, sábados y domingos. Si te sale bien, el empleo es tuyo. En caso contrario, preciosidad, a la calle.
-Ok. Muchas gracias, señor James.
-Ven, Emma. Te voy a enseñar el bar- dijo él arrastrándome
-¿No es demasiado joven como para ser socio de esto?
-Sí. Pero heredó esto de su padre. Murió hace unos dos años y desde entonces James se encarga de los negocios con mi padre y conmigo.
-Entiendo- dije. Él me enseñó el local, me dijo que prestara atención en Ruby, pues tendría que hacer lo que ella hacía y eso hice. Presté la máxima atención que pude. Miré el reloj y ya marcaba las 03:00 AM. Ruby vino hacia mí con su ropa normal, unos vaqueros y una blusa de mangas roja. Parecía tener una obsesión con el rojo, y le sentaba muy bien.
-Bueno, ¿qué te pareció?- me preguntó mientras nos dirigíamos al coche
-Mucho movimiento. No sé si saldrá bien, pues no estoy acostumbrada
-Aprenderás. Yo te enseñaré- August vino hasta nosotras y abrazó a Ruby.
-Ruby, ya que mañana es tu día libre, ¿le puedes enseñar mejor el sitio a Emma y enseñarle el baile para que pueda comenzar mañana mismo?
-Claro, sin problemas. Amor, tenemos que irnos, estoy cansada y mañana será un día completo- dijo dándole un beso al novio mientras yo entraba en el coche.
-Ciao Emma. Hasta mañana
-Ciao- dije asintiendo hacia él. Nos fuimos a casa.
Me desperté a las 07:32 AM. Estaba acostumbrada a despertarme temprano, aunque me fuera a dormir tarde. Había dormido en la sala, no quería molestar más a Ruby. Tomé un baño caliente, era una mañana lluviosa. Me puse unos vaqueros y una camiseta negra, dejé mis cabellos mojados al aire, para que se secaran solos. Fui a preparar el desayuno. Busqué algo en los armarios, en la nevera, pero no había nada.
-Ruby- dije entrando en el cuarto, aún estaba durmiendo –Ruby, tengo que ir al super. Despierta.
-¿Qué ocurre?- dijo somnolienta abriendo los ojos –Hola Emma.
-Creo que tenemos que hacer algunas compras. No hay nada de comida.
-Ay, Emma, perdóname, es que generalmente como fuera, pero está bien. Espera que me arregle y vamos a desayunar fuera y después al super a comprar algunas cosas para la despensa- dijo ya levantándose y preparándose. Tomó un baño y enseguida estábamos en las calles de Vancouver. Desayunamos en el Starbucks y después fuimos al mercado. Ruby solo metía golosinas en el carro como chocolate, palomitas, gelatina y snucks salados.
-Ruby, dije algo saludable, ¿cómo vamos a vivir de dulces?
-Emma, querida, yo cojo los dulces y tú coges la comida saludable- dijo guiñándome un ojo. Reí, a pesar de ser algo mayor que yo, era una niña pequeña.
Compré algunos alimentos. Algo de fruta mientras Ruby llenaba la cesta de comida basura. Pagamos y llevamos todo al coche.
-Bueno, vamos a dejar esto en casa y nos vamos derechas al bar, tenemos mucho trabajo que hacer, el padre de August llega el sábado y tienes que estar preparada. Es bastante rígido.
-¿No trabajáis en el bar de lunes a miércoles?
-No. Solo de jueves a domingo. Y menos mal, porque como trabajo también en el hotel, sería bastante cansado- dejamos las compras en casa y nos dirigimos al club. Allí había algunas chicas ensayando.
-Hola chicas- llamó a las muchachas –Esta es Emma, y va a estar con nosotras a partir de ahora- Saludé a cada una de las cuatro que estaban ahí: Ariel, Ashley, Aurora y Mulan. Ruby me explicó que nos intercalábamos, cada pareja bailaba una noche. Solo Ruby bailaba a veces con dos chicas o la mayoría de las veces, sola. Me explicó todo lo que tenía que hacer, y así lo hice.
Ya era hora del almuerzo, Ruby y yo comimos en un restaurante y después volvimos al club. Nos quedamos allí hasta las seis de la tarde ensayando cómo actuar y bailar para los clientes.
-Recuerda que solo bailas. Nada más que eso.
-Ok. Me quedo más tranquila.
-Ahora, si tú quieres algo más, eso ya queda bajo tu responsabilidad- dijo guiñándome un ojo.
-Bien, ahora vamos, tenemos que prepararte. Te presto algunas ropas mías- fuimos al camerino de las bailarinas. Hoy estaríamos Ruby, Ariel y yo. Tomé un baño y Ariel me llevó la ropa mientras Ruby me maquillaba. Me puso una sombra bastante oscura, dejando mis ojos verdes, penetrantes, como dijo Aurora. Yo vestía unas medias negras, botas de tacón de aguja por encima de las rodillas y un corpiño negro con detalles dorados y un short que parecía más corto que las braguitas que solía usar. Mis cabellos en una cola de caballo con algunos mechones sueltos y labial rojo marcando mis labios. Estaba lista. Respiré hondo y la música comenzó a sonar.
"Wicked game-The Weekend"
Yo estaba en medio de las de las dos bailando en la barra de baile. Aún no sé como aprendí a bailar eso un día. Pero por las miradas y los aplausos del final creo que me había salido bien. Después de esa música, bailamos otras dos, pero esta vez Ruby fue el centro de las atenciones. Siempre me ha gustado bailar, pero estar ahí era diferente. A Ruby no le importaba estar trabajando en su día libre. Parecía que le gustaba eso. Yo no quería estar bailando ahí el resto de mi vida. Solo sería un tiempo. Al menos así lo pensé.
Ya eran las cuatro de la mañana, estaba exhausta. El bar ya estaba cerrado y Ruby y yo estábamos guardando las cosas dentro de la bolsa cuando August y un señor entraron en el camerino.
-Hola amor- dijo August abrazando a Ruby –Emma, este es mi padre y dueño del club, el señor Gold.
-Hola- dijo algo avergonzada
-Hola, querida- dijo él apretando mi mano –Bueno, entonces, eres la nueva bailarina. Estoy muy contento por haber visto tu actuación, bailas bien. ¿Ruby ya te comentó sobre el pago y los días de trabajo?- asentí –Genial. Ruby será tu compañera de baile y te enseñará todo- me miró de nuevo de arriba abajo –Así que buena suerte, querida y cualquier cosa, habla conmigo o con August- dijo mientras salía –August- él se giró –Haz que firme el contrato de seis meses- se giró hacia mí –No puedes romper este contrato durante esos seis meses, si no, querida, tendrás que pagar una multa- dijo y después salió
-Me da miedo- dijo Ruby abrazando al novio, los dos reímos. August fue a coger el contrato y volvió enseguida con él.
-Emma, ¿estás segura de que quieres firmar?
-Sí, August, necesito el empleo- él se encogió de hombros y me dio el papel. Leí y firmé. Ahora durante seis meses estaba presa ahí.
El final de semana pasó lento. Ya le había cogido el ritmo al club, no era difícil, solo ensayaba y bailaba, el salario no era muy bueno, pero daba para pagar las cuentas hasta que consiguiera algo mejor.
Ya era lunes y no tenía nada que hacer hasta que Ruby llegara para ensayar. Llegó la hora del almuerzo, hice espaguetis con albóndigas y alguien llamó a la puerta. Fui a mirar y era August.
-Hola August
-Hola Emma. ¿Qué estás haciendo?
-Acabo de hacer el almuerzo, ¿quieres? Espaguetis con albóndigas
-Sí, quiero. Gracias- cogí otro plato y le serví
-¿Qué haces aquí?
-Ruby me ha mandado para que cuide de ti. Dice que es mejor que esté aquí y no cerca de las chicas del bar, ella es muy celosa, ¿sabes?- se encogió de hombros- No sé cómo no tiene celos de ti.
-No tiene porque no tiene motivos
-Es verdad- dijo llevándose el tenedor a la boca, y yo hice lo mismo.
Después del almuerzo, nos quedamos viendo una película que pasaban por la tele y hablando sobre tonterías. Hasta que tocó el asunto Killian y yo le conté todo. Sobre cómo nos conocimos y cómo al principio era bueno, pero después de la muerte de mis padres, se había vuelto posesivo y que había intentado agredirme, y que había conseguido huir porque su hermano se había metido en medio. Le conté también que había conocido a Neal.
-Es complicado. ¡Qué bien que hayas conocido a Ruby! Este no es uno de los mejores lugares para trabajar, pero tienes a Ruby, y a mí también Emma- dijo y una lágrima descendió por su rostro.
-Gracias.
-¿Y ese Neal, de verdad desapareció?
-Sí. No coge mis llamadas, me dio su dirección en una tarjeta, pero no sé si es verdadera.
-¿Aún tienes la tarjeta?
-Sí- fui a coger la tarjeta a mi bolso y se la di. Él la cogió de mi mano y leyó
-Ya he escuchado hablar de este hospital- dijo mirando el nombre de la tarjeta –No está muy lejos de aquí. Creo que no mentiría sobre esto. ¿Por qué no vas a su casa? Te dio la dirección, si quieres te llevo o coges el coche de Ruby.
-Voy a pensar en qué hacer. Gracias.
-Bien, vamos a hacer algo divertido. ¿Te gustan los videojuegos?- preguntó y yo me eché a reír. Nos quedamos jugando hasta que Ruby llegó. Tomó un baño y se junto a nosotros, pidiendo pizza para cenar. Nos quedamos jugando hasta tarde cuando decidí irme a dormir. Necesitaba dejar a los dos a solas.
-Ruby, voy a dormir a tu cuarto, ¿vale?
-Está bien, Emma. Hasta más tarde.
-Buenas noches, August
-Buenas noches, Emma- fui al cuarto, cogí un pijama y una toalla y corrí al baño. Necesitaba un baño, necesitaba relajarme.
Abrí el grifo de la ducha y dejé caer el agua sobre mi cuerpo, relajándome. "¿Cómo mi vida ha llegado a este punto?", pensé y las lágrimas comenzaron a caer. No había llorado mucho desde que todo había sucedido. Y en aquel momento me permití llorar. Echaba de menos a mi madre, a mi padre, mi vida. No era rica, pero todo lo que necesitaba, lo tenía, sobre todo el amor de mis padres, y eso ya lo tendría más. Me permití llorar un poco más y decidí salir de la ducha. Me sequé y me puse el pijama. Fui al cuarto y me eché en la cama, me llevé la mano al cuello y cogí el anillo que Neal me había dado. No era posible que me hubiera dado tanto dinero, el anillo y hubiera desaparecido así como si nada. Necesitaba respuestas e iría a obtenerlas. Iría a buscar a Neal, si él quería realmente ayudarme, iría a buscarlo, a fin de cuentas, peor de lo que estaba, no podría estar.
Me desperté con el ruido de Ruby, estaba entrando en el cuarto solo de toalla. Se iba al hotel.
-Hola Emma. Perdona por despertarte.
-Ruby, quería pedirte tu ayuda. ¿Me puedes prestar el coche? Quería ir a un sitio. Te llevo al hotel y te recojo.
-Ok, Emma. No te preocupes, le pido a August que me lleve en su coche y tú te quedas con el mío, pero, ¿a dónde quieres ir?
-Voy a buscar a Neal, me dio su dirección antes de desaparecer y quiero encontrarlo o saber qué ha pasado.
-Ten cuidado, Emma. Cualquier cosas, llámame- dijo mientras terminaba de arreglarse. Fuimos a la cocina, cogí una manzana y ella se tomó el café con galletas -¿August me llevas al hotel? Emma va a necesitar mi coche.
-Claro. ¿Dónde vas Emma?
-A buscar a Neal
-Cualquier cosa me llamas, Emma. Las llaves están colgadas tras la puerta- dijo despidiéndose de mí y arrastrando a August. Corrí a tomar un baño. Me lo di con agua fría, necesitaba despertarme. Me puse unos vaqueros, botas, una blusa blanca y mi chaqueta roja. Cogí las llaves del escarabajo y la tarjeta con la dirección de la casa de Neal, y salí de casa decidida y esperaba que nada cambiara en mi cabeza.
Entré en el coche, encendí el GPS del móvil y arranqué.
Era algo lejos de allí, una hora en coche, y eso porque el tráfico estaba bien. Llegué a una parte de la ciudad diferente a donde yo vivía. Bueno, yo vivía en el suburbio, porque esto parecía otro mundo. Casas grandes que dejaban claro que las personas que en ellas vivían eran de dinero. En las calles solo había coches caros. Paré frente a la casa de la dirección, o mejor, mansión. Era absurdamente grande, me sentí minúscula, si realmente esa era la dirección de Neal, ¿por qué él me ayudaría? ¿Por qué ayudar a alguien que no conoces, que no tiene nada?
Salí del coche y llegué a la verja de la gran mansión, cuando fui a tocar el portero, escuché un coche a mi lado, en la entrada. Bajaron el cristal y pude ver a una muchacha con gafas oscuras y una cola de caballo.
-¿Quién es usted?- me preguntó
-Soy Emma Swan
-¿Y qué hace aquí, Emma Swan?
-Busco a Neal. ¿Está aquí?
-¿Cómo es eso? ¿Cómo es eso de "está aquí"?- imitó lo que yo dije
-¿Es esta su casa?
-Sí-Salió del coche y me encaró
-¿Puede llamarlo, por favor? Dígale que soy Emma
-Emma, Neal murió el sábado pasado cuando estaba de viaje para Brasil.
