Hacía ya 9 que su padre había intentado convencerla de la necesidad de hablar con la otra parte responsable de su embarazo, ella tan solo dijo ¿hablar con quien? Hasta esa mañana aquel hombre con el que disfrutó de un fin de semana loco, sólo era un hombre, unos ojos y poco más y ahora había aparecido de golpe en su vida.

Aparcó frente a la morgue, necesitaba desahogarse y para eso nadie mejor que su amiga Lanie. Recorrió los pasillos hasta llegar a la sala de trabajo de la forense, al abrir se la encontró guardando un cuerpo en la cámara frigorífica.

-Lanie, necesito hablar contigo-la forense dio un salto al escuchar su voz. Kate sonrió al verla- perdona quizás debí avisar que venía.

-O haber golpeado la puerta o algo, casi me da un infarto -exageraba sus palabras posando su mano sobre el pecho- por tu gesto no quieres hablar del caso-Kate negaba- pues tú dirás -decía sentándose en uno de los taburetes de la sala.

Kate paseaba intentando saber cómo empezar esa conversación - Es sobre Alex- soltó de pronto.

-¿Le ha pasado algo? -preguntó preocupada a fin de cuentas era su tía postiza.

-¿Qué? No. A ver, sabes que Alex no conoce a su padre -Lanie asentía- casi ni yo le conozco -dijo casi en un susurro- Hace 9 años pasé un fin de semana loco en Las vegas y el resultado es Alex.

- ¿Me vas a contar, al fin, qué pasó? - Lanie llevaba años intentando conocer la historia.

-Esa es la idea sino me interrumpes.

-Está bien, me callo.

- Había tomado unos días libres, Mark, mi pareja siempre me estaba diciendo que nunca podiamos hacer nada por culpa de mi trabajo, así que decidí sorprenderlo. Llegué a casa para contárselo y la sorprendida fui yo. Me lo encontré fallándose a una tía en nuestra cama.

-Será cabrón -La interrumpió la forense. Kate la miró- está bien ya me callo.

-No quise escuchar sus escusas simplemente salí de aquella casa corriendo. En algún momento decidi ir al aeropuerto y una vez allí tomé el primer vuelo - Lanie la miraba sorprendida- Solamente quería olvidar lo que terminaba de suceder.

-Supongo que een aquella ciudad conociste al padre de Alex- Kate asintió dejándose caer en un taburete.

-Nada más llegar busqué un hotel y empecé a beber, aquella misma madrugada se me acercó un tipo, era guapo, alto, pelo castaño, ojos azules, y me invitó a una copa. Acepté, total no tenía que ser fiel a nadie y además ya iba bastante perjudicada - se quedo callada, parecía estar recordando.

-Supongo que no os dedicasteis a beber solamente- Kate se sonrojo y negó.

-Tuve un fin de semana cargado de sexo. Y nueve meses después nació Alex. Nos cuidamos, todas las veces salvo tres. Cuando supe que estaba embarazada no me lo podía creer.

-¿Por qué no se lo dijiste?- la forense trajo un par de botellas de agua ofreciendo una a su amiga.

Kate levantó su mirada y la clavó en su amiga – Me presenté como Sara, una administrativa a la que le había tocado un viaje – Lanie la miró con la mandíbula desencajada- él dijo que se llamaba Rick, vendedor de seguros.

-Vaya, los dos mentisteis. Ahora tengo claro que aquel fin de semana fue un desahogo para ambos – Kate asintió.

-Pero me quedé embarazada, y ahora él ha aparecido, y es policía y se llama Richard Rodgers, y no tiene ni la más remota idea de quién narices soy – Dio un largo trago.

-¿Te molesta? – la miró sin entender del todo la pregunta, así que Lanie la reformuló- ¿Te molesta que no te recuerde?

-¡No! Yo tampoco lo haría si Alex no existiera, lo que me molesta o me está volviendo loca es que no sé si debo hablar con él. Cuando descubrí mi embarazo asumí que él nunca formaría parte de nuestras vidas, y no tenía un problema con ello. Claro que siempre había pensado que cuando tuviese un hijo sería porque tendría una pareja, pero las cosas no siempre salen como las tenemos pensadas. Alex es un niño feliz, no ha echado en falta una figura masculina porque tiene al lado a mi padre, a Espo, a Ryan, sabe que no tiene un papá porque las cosas entre su mamá y su papá no salieron bien, lo ha aceptado – Caminaba nuevamente por la sala.

-Entonces todo se resume a que tu loco pasado ha aparecido de golpe en tu vida y no sabes cómo manejarlo – Kate la miró asintiendo- Chica, en serio me dejas alucinada – Kate alzó las cejas- eres siempre tan cuadriculada que me cuesta imaginarte teniendo un fin de semana loco – Kate rodó los ojos.

-Ya ves, para una vez que decidí soltarme la melena, mira lo que pasó – dijo encogiéndose de hombros.

-Vale, una pregunta- la detective se tensó- ¿has sentido algo al verlo?

-¿Te refieres a que si he sentido amor, o algo así? – Lanie asintió- No, nervios, muchos nervios, no podía creerme que él estuviera frente a mí.

-Vale, o sea que no sientes nada por él – repetía para que le quedase claro.

-Lanie, no siento nada por él, de la misma forma que no sentía nada por él hace 9 años, lo que pasó fue el resultado de mi enfado por lo que Mark hizo juntado con demasiado alcohol.

-¿Todo el fin de semana estuvisteis borrachos?

-No, hubo momentos en los que estuvimos sobrios. Siempre creí que no fui sólo yo la que quería olvidar, parecía que él también lo quería hacer, en su mirada había un halo de tristeza. Supongo que nos usamos como valsamos.

-Ya, ¿y qué vas a hacer ahora? – la forense se levantó y tiró a la bolsa de reciclaje las botellas vacías.

- Esperaba una ayuda por tu parte.

-Lo siento cariño, pero esto lo tienes que hacer tú sola.

-Supongo que dejaré pasar unos días, quiero saber qué clase de hombre es, si le voy a contar que tenemos un hijo quiero estar segura de que no es un mal tipo – Kate miró su reloj- ¡Mierda! Dije que volvía en seguida y llevo fuera de la comisaría cerca de dos horas. Tengo que irme, Lanie – se giró mirando a su amiga.

-Tranquila, mis labios están sellados, lo que me has contado no saldrá de estas cuatro paredes –dijo mientras hacía el gesto de cerrar una cremallera sobre su boca.

-Gracias – fue lo único que dijo la detective al salir de aquella sala.

De vuelta a la 12th sentía como si por hablar con su amiga hubiera logrado quitarse un gran peso de los hombros, ciertamente no le había dado ningún consejo, pero por fin tras muchos años había logrado explicar lo que pasó.

Antes de que se abrieran las puertas del ascensor respiró, debía comportarse con total normalidad, e intentar descubrir qué clase de hombre era el detective Rodgers.

-¿Qué habéis averiguado? – preguntó al llegar a la altura de sus compañeros.

-Prince era agente inmobiliario – fue Rick el que tomó la palabra- sólo le interesaba la venta de casas caras, supongo que sería por las altas comisiones que éstas dejan.

-Hace unos días varios de sus compañeros le vieron mantener una acalorada conversación con una pareja – Intervenía Espo- pero no han podido decirnos acerca de qué hablaban. Hemos pedido a un dibujante que haga los retratos de esas personas.

Justo en aquel momento regresaba el detective Ryan – Traigo el expediente de la supuesta agresión – les mostraba dicho expediente- Parece ser que nuestra victima conoció a la señorita Newtton en un bar de copas, tras invitarla a varios cocteles, ambos abandonaron el local juntos, y parece ser que terminaron en la habitación de él. A partir de ese momento las versiones de ambos varían, ella dijo que él la forzó , él siempre dijo que el sexo fue consentido – Rick le escuchaba tensando la mandíbula, sabía perfectamente lo que había sucedido en aquella habitación- El examen médico de ella concluyó que podía haber sufrido una agresión por las erosiones y hematomas, pero no encontraron restos de semen.

-Usó preservativo – Dijo Kate.

-Exacto, ella mantuvo esa versión hasta que un día retiró la demanda, dijo que realmente el sexo había sido consentido, pero que al despertar a la mañana siguiente sola se enfadó y decidió vengarse – terminó de leer Ryan- Desde ese mismo día la señorita Newtton está desaparecida.

-Vamos que estamos como al principio – Dijo Rick logrando que el resto le mirasen con gesto serio- Es verdad, la supuesta víctima de aquel supuesto delito está desaparecida, las personas con las que el señor Prince discutió no sabemos quiénes son, y seguimos sin un móvil para la muerte. En resumen, estamos como al principio.

-En teoría es cierto lo que dices, pero sólo en teoría – Kate le miraba con el semblante serio- Sabemos que discutió con alguien, y los testigos están con nuestro dibujante, cuando tengamos los retratos tendremos algo. Además, supongo que tenéis una lista de los clientes de Prince, ¿no? – Espo asintió- Pues empecemos a preguntar por él a esos clientes.

Beckett se sentó en su mesa, tomando una parte de la lista de clientes, Rick la siguió- ¿Llamamos o nos presentamos en las casas? – preguntó a su compañera.

-Nos presentamos, son cinco nombres – se levantó tomando nuevamente la cazadora – Chicos el resto de nombres son vuestros – les dijo a Espo y Ryan antes de salir.