Capítulo 3. Love is in the air...
Los dos, sentados en el sofá, uno al lado del otro, mirábamos el monólogo de la tele sin realmente verlo. Estábamos a unos 15 centímetros el uno de otro, y yo notaba la tensión que se había formado en el ambiente... Unos 20 minutos después el programa de monólogos acabó, y empezó una película bélica sobre la primera guerra mundial.
- Oh!- Grité yo cuando empezó la película.- Esto lo he estudiado yo!
- Pues claro que lo has estudiado, es la primera guerra mundial...- Dijo él en tono cansino.
- Oye, si te aburre estar conmigo me voy, ahí te quedas tú y tus fantasmas...- Dije yo con el mismo tono, aunque por dentro esa contestación me había dolido.
-...Perdona. Esque estoy algo tenso por...Ser el día que es. Y además me duele un poco el cuello.
- ¿El cuello? ¿De trabajar?
- Algo así...Da igual, mira la peli.
- Oh no...Es culpa mía, ¿verdad? Te duele porque me caí encima tuyo esta mañana...- Ahora me sentía la mar de culpable.- Déjame que te lo mire!- Acerqué mi cara a la suya, mi frente estaba cerca de sus labios, y yo examinaba su cuello con la mirada.
- Teru, no es nada, y además, sólo eres estudiante de bachillerato, no tienes ni idea de medicina, cerbicales o anatomía.- Su aliento me rozaba la frente cuando hablaba.
- Cállate! Hice un cursillo de primeros auxilios el verano pasado, y me enseñaron a dar masajes en contracturas, siéntate mirando para allí.- Le dije a la vez que señalaba hacia la terraza.
-¿Para..?
- Hacerte un masaje.
- Tú?- Me pareció ver que se estaba poniendo nervioso. Supongo que no se debía de fiar de mí y mis habilidades como fisioterapeuta amateur...
- Tranquilo, de verdad, sé darlos, no te dejaré peor...Como mucho calvo.- Le dije mientras me reía y me colocaba en el sofá para darle el masaje.- Venga, mira para allí.
- Mhmm...- Me miró durante unos segundos con cara dudosa y finalmente se colocó en la posición que le pedía.- No me hago responsable de lo que pueda pasar...
- Eh?- Qué quería decir?
- Nada. ¿Vas a arreglarme el cuello o no criada?
- Serás mandón!
Empecé a darle el masaje en el cuello tal y como me habían enseñado, Kurosaki estaba muy tenso, muchísimo.
- Kurosaki, relájate, estás super tenso...
- Lo siento, no lo puedo evitar.
- No te haré daño en el cuello, en serio...¿Tan poco confías en mí?
- No es eso Teru...Lo que pasa es q...
- Ya sé!- Le corté yo a mitad de frase.- Me enseñaron que masajear por la zona de las orejas relajaba un montón!
- Que qué? No no no, las orejas no Teru!- Intentaba girarse para que no llegara a masajearle las orejas, pero yo ya empecé.
- Ves? Ya se te nota menos tenso.- Dije yo con una sonrisa de oreja a oreja.
- T...Teru...- Le temblaba la voz.- Para..Pa...ra...- Justo en ese momento, se giró, me cogió por las muñecas y me tiro encima del sofá, con el encima. Colocó sus labios rozando mi cuello.
- Ku...Kurosaki..?- Esta asustada, y a la vez emocionoda y nerviosa, muy muy nerviosa.
-...- Se quedó completamente quieto durante unos segundos, hasta que al final, sin apartar sus labios de mi cuello, pero soltando mis muñecas, dijo - Lo siento...No sé qué...Bueno, sí que lo sé...-Se incorporó y se sentó en una punta del sofá mirando hacia la terraza, en dirección contraria a la mía.- Perdona, vete a tu casa si quieres, lo siento mucho.
No sabía qué decir. Cuando se tiró encima mío, al principio tuve algo de miedo, pero acto seguido deseé que pasara algo más, y cuando finalmente se apartó, me sentí desilusionada. Decidí acercarme a él, no podía dejar esto tal y como estaba e irme.
- Mhmm...- Empecé, aunque no estaba segura de qué decir.- Lo siento.- Se giró rápidamente para mirarme con cara de incredulidad.
- ¿Cómo? ¿Que lo sientes? ¿Por qué me pides perdón? Soy yo el que...
- Porque de algún modo, creo que ha sido culpa mía, verdad?- Empecé a colocarme el pelo repetidamente detrás de la oreja a causa de un tic nervioso.-Eres un hombre...Y sé que tenéis unas necesidades...mhmm...- Estaba empezando a sonrojarme muchísimo, hablar de esto me era muy incómodo.
- Teru.- Se acercó a mí y me agarró la mano que se encontraba moviéndose repetidamente tras mi oreja con las suyas.- No es nada de eso, lo que pasa es que...Tú...- Kurosaki cada vez estaba más y más cerca, nuestras narices casi se tocaban, mi respiración empezaba a ser irreguar y los oídos me pitaban. Entonces esuché una puerta abrirse, la puerta del piso de Kurosaki.
-...¿Pero qué..?- Dijo una voz de mujer. Kurosaki me soltó la mano de inmediato y se levantó de golpe con cara de espanto.
- Riko, no hacíamos nada! Ehh..yo...eeh...- Se quedó un momento pensativo y miró a Riko.- ¿Qué haces aquí?
- He pillado gripe o algo, y me he tenido que volver a casa.- Dijo ella mientras se acercaba a nosotros y se sentaba en el sofá junto a mí.- Teru, no sé qué narices haces en el piso de Kurosaki a estas horas, pero al llegar a casa y no verte, te llamé y no contestaste.
- Tengo el móvil en la habitación de Kurosaki...No lo habré escuchado, perdona.
- ...- A Riko se la veía muy hecha polvo, pero aún así miraba a Kurosaki con cara de querer matarlo.- ¿Se puede saber qué narices habéis hecho y que estabais haciendo?
- Nada Riko nada! de verdad!- Decía Kurosaki mirándola con espanto.
- Teru- me llamó Riko.- sal de aquí, ve a casa, ahora voy yo.
- Eh? mhmm...va...vale.- Dije mientras cogía las llaves que ella me estaba dando. Fuí a la habitación de Kurosaki, cogí el móvil y la cartera y mientras me encaminaba hacia la puerta escuchaba discutir a Riko y Kurosaki. Antes de cerrar la puerta escuché el último intercambio de palabras entre esos dos.
- Lolicon, estás enfermo! - Le dijo Riko con voz ronca a causa de la gripe.
- No, la enferma eres tú! - Le respondió él cabreado pero precavido.
Acto seguido cerré la puerta tras de mí, riéndome para mis adentros.
..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..x..
Muchas gracias a los que habéis llegado al final de esta historia tan poco productiva xD Tenía muchas ganas de escribir un fic, ni que sea cortito y algo estúpido, de Dengeki Daisy =3
