Hola a todos, siento haber tardado tanto en poner este capítulo, pero he estado de viaje y hasta ayer no pude continuarlo. Bueno espero que os guste y agradezco mucho todas las reviews que dejáis w


-Muy bien, por hoy acabamos el entrenamiento.

Todos los miembros empezaron a salir de la piscina, unos cogían sus toallas y se dirigían a los vestuarios y otros se quedaban hablando un poco con sus amigos. Sosuke hoy no estaba en el entrenamiento, me había pedido por favor que lo disculpase, pero que tenía asuntos importantes a los que acudir y estaría todo el día fuera. No era propio en él eso de saltarse los entrenamientos, así que supuse que debía ser algo importante. Tampoco quería preguntarle, a Sosuke no le gustaba que se metiesen en sus asuntos, si quiere contármelo lo hará, tarde o temprano. Ya que Sosuke no estaba, no tenía ningún plan para después del entrenamiento. Fui hacia los vestuarios para cambiarme mientras intentaba pensar cómo podría distraerme durante las próximas horas. Mientras abría la taquilla vi a Ai, instantáneamente pensé que ya tenía algo que hacer mientras Sosuke estaba fuera.

-Ai, ¿te gustaría venir ahora a mi cuarto?-Pasé un brazo por sus hombros y acerqué mi cara a la suya.

-¿Ahora?-Se sorprendió un poco y dio un pequeño salto.

-Sep, no hay nadie, podríamos estar un rato los dos.

-¡Aaaaah!, Rin-senpai, yo también quiero irme a su cuarto a jugar como Nitori-senpai.

No sé si me extrañaba que Momo quisiese meterse también…no, realmente no me extrañaba nada, es igual de entrometido que su hermano con estas cosas.

-Pero Momo-kun…

-¡Momo!, esto es privado, no deberías meterte en las conversaciones de los demás de esta manera, además no vamos a jugar, vamos a hacer cosas de adultos que tu no entenderías.

-¿Cosas del manejo del club y eso?

-Sí, sí, cosas así.-Asentí con la cabeza intentando parecer lo más serio posible mientras todavía rodeaba a Nitori con mi brazo.

-Entonces sí que paso, podéis llevar todas esas cosas vosotros dos.-Momo se empezaba a alejar hacia su taquilla, parecía decepcionado por no poder venirse con nosotros.

-¿Entonces qué dices, Ai?

-Por mí está bien, ¿pero seguro que no habrá nadie?

-Tranquilo, tranquilo, Sosuke no va a venir hasta mañana por lo que podemos estar solos un buen rato.

-Entonces vale…

-Luego te veo en mi habitación.

Retiré mi brazo de sus hombros y le atusé el pelo, luego me dirigí hacia mi taquilla para seguir cambiándome. Cuando acabé fui para mi habitación. Supongo que Nitori no acabaría arrepintiéndose sobre todo el tema de la relación entre los tres. Yo ya sabía que lo que estaba haciendo no era lo mejor que podía hacer, que mucha gente no lo vería bien y esas cosas, pero ¿realmente importa todo esto? Ninguno de los dos me ha dicho que no. Los dos habían dicho que estaban conformes con lo que quería hacer y yo tampoco me siento culpable de lo que estoy haciendo, bueno…quizás un poco. Suelo pensar que más que jugar a dos bandas es algo más como…no sé, ¿una relación abierta? No es algo serio, nunca lo ha sido, al menos yo no lo he visto de esa manera. Siempre he pensado que era una manera de poder tener sexo con dos personas que me gustan sin tener que dejar a una de lado. Lo que no sé es lo que piensan ellos al respecto. Quizás en el fondo no les gusta, creo que debería preguntárselo pronto.

Mientras estaba inmerso en mis pensamientos un sonido que venía de la puerta me devolvió a la realidad. Levantándome de la cama poco a poco fui a abrir. Era Ai. Parece que no se lo había pensado dos veces, o a lo mejor sí lo había hecho pero había decidido venir por un motivo o por otro. Quizás solo venía a decirme como era un cabrón por jugar así con sus sentimientos. O quizás no. Solo lo sabría cuando hablase con él.

-Pasa y siéntate en la cama.

Así lo hizo, se sentó a mi lado. Parecía tenso y se sentaba de una manera muy recta mientras miraba el suelo.

-No tienes por qué estar nervioso, tenemos confianza. Estuvimos durmiendo en el mismo cuarto todo un año.

-Eso ya lo sé…pero venir aquí de esta forma hace que me ponga nervioso aunque no quiera.

-Ai, tengo que preguntarte una cosa, ¿por qué has venido aquí?

-Pues porque me lo has pedido tú.

-¡Eso ya lo sé! Me refiero a las intenciones, ¿con que intención has venido aquí?

-Pues, a hacer lo que querías hacer, no hay más intención que esa.

-¿Y cuál crees que era mi intención?

-Tener sexo, ¿me equivoco?-Me miró a los ojos, parecía que empezaba a dudar sobre que quería conseguir con todo esto.

-No, no lo haces, esa era mi intención. Pero pensaba que, quizás, no estarías de acuerdo con todo esto de la relación. Pensaba que quizás solo querías dejarme las cosas claras y decirme lo cabrón que había sido hasta ahora.- O quizás eso era lo que yo quería oir.

-Voy a ser sincero porque tú lo has sido conmigo. Acepté la relación sabiendo todo lo que pasaba, no la acepté porque estuviese conforme con el tipo de relación en sí. Acepte porque quería estar contigo, a pesar de que nuestros sentimientos no son los mismos. Me conformo con esto.

-¿De verdad quieres seguir?

Asintió con la cabeza. Yo me acerqué a él y llevé una mano a su nuca, acerqué su cabeza a mi pecho y empecé a acariciarle el pelo.

-Si estás de acuerdo en seguir así, seguiremos. Pero solo hasta que pueda corresponder los sentimientos de uno de los dos o hasta que encuentres a alguien mejor que yo y que te trate de mejor manera de la que te estoy tratando. Entonces podrás tirarme como la basura que estoy siendo, ¿de acuerdo?-intenté que mi tono de voz fuese lo más suave posible, la verdad es que yo mismo me sentía basura tratando así a Sosuke y a Ai solo por mis deseos egoístas. Quería pensar que estaba bien, pero a la vez sabía que no estaba tan bien como pensaba al principio.

-Yo no creo que seas basura. No te pienso dejar tirado tampoco. No tienes la obligación de sentir lo mismo que nosotros, además no hay nada de malo en hacer algo que quieres hacer y con el consentimiento de las personas relacionadas.

-Jejeje, tus palabras siempre me alegran aunque sea un poco. ¿Quieres que empecemos?

Asintió otra vez con la cabeza.

Ya tumbados en la cama, yo encima de él, empecé a subirle la camiseta y a jugar con su pecho. Trazando líneas con mi lengua, centrándome donde más le excitaba. Ai no era como Sosuke, dejando de lado que él era virgen y Sosuke no, el cuerpo de Ai era mucho más pequeño, quizás estaba acostumbrado a las anchas espaldas de Sosuke y por eso Ai a su lado se me hacía más pequeño. Pero no podía negar que me gustase hacerlo con Ai. Con cada gemido que salía de sus labios conseguía que me excitase, tocar su piel de esta manera lograba que enloqueciese, queriendo hacer más y más cosas con él. Pero a la vez quería que su primera vez fuese especial. Que sintiese lo especial que es él para mí. Que no se sintiese únicamente como un segundo plato o un remplazo de Sosuke. El era único a su manera y quería que sintiese que mi forma de amarlo era única y expresamente dedicada a él y solo a él. Estaba totalmente inmerso en mis pensamientos a la vez que intentaba que se sintiese bien, apenas me percaté de que se incorporó hasta que ya estaba sentado en la cama mirándome. Con esos ojos entrecerrados, esas mejillas sonrojadas y esa respiración alterada.

-Yo…yo también quiero hacer algo, ¿puedo?

Me pilló algo desprevenido la petición, no sabía siquiera lo que quería hacer, pero asentí con la cabeza de todas maneras. Ai se levantó e hizo que me sentase con la espalda apoyada en el cabecero de la cama. Se colocó entre mis piernas para poder bajarme los pantalones. Una vez que lo hizo agarró mi miembro erecto a la vez que se inclinaba hacia delante. No era como si nunca me hubiesen hecho una felación, pero la impresión que me dio ver a Ai en esa postura a la vez que acercaba mi sexo a su cara era algo que nunca abría imaginado que sucedería. Y más si era algo que él había decidido motu proprio. Mi cara probablemente era una mezcla entre sorpresa y vergüenza, posiblemente, si tenía suerte, Ai estaría demasiado concentrado para darse cuenta de mi expresión.

Acercó su boca a mi pene, intentaba abrir la boca tanto como podía para que sus dientes no rozasen mi piel y así no me hiciese daño con ellos. A pesar de su primera vez parecía que sabía algo del tema. Aunque no sé de qué me sorprendo, después de todo los dos somos hombres, él también supondría que un bocado ahí abajo no haría cosquillas precisamente. Con su lengua empezó a acariciar la punta, hilos de saliva se creaban alrededor, formando un puente desde la lengua. Introdujo mi sexo algo más en su boca, sin poder llegar a tragar por completo. Con una de sus manos acariciaba la base de mi pene. Su respiración era algo irregular. El pelo caía de los lados de su cabeza hacia sus ojos, con la otra mano lo colocaba detrás de su oreja, no podía negar que eso me pareciese muy sexy en él. Ya que era su primera vez haciendo algo por el estilo era normal que sus movimientos fuesen algo torpes o que no pudiese llegar a más ya que tendría arcadas. Aún así era muy placentero, mucho, más de lo que nunca hubiese imaginado. Estaba a punto de llegar al climax, no quería hacerlo en su boca, probablemente eso sería una mala primera experiencia para él. Empujé su cabeza con la palma de mi mano para intentar retirarlo, viendo que pasaba algo levantó la cabeza aún con su mano en mi sexo.

"Mierda…"

Murmuré para mis adentros a la vez que veía lo que acababa de ocurrir, justo cuando Ai apartó su boca no pude evitar correrme, por lo que su cara acabó manchada. Me maldije a mí mismo, pensaba que debería haberle avisado antes de que esto pudiese pasar. Rápidamente estiré mi mano para alcanzar la caja de pañuelos de papel que había encima de la mesita de noche. Con unos cuantos en mi mano empecé a limpiar su cara con cuidado.

-Lo siento, debí avisarte mucho antes.

-No pasa nada, después de todo cuando dije que quería hacer esto sabía a lo que me arriesgaba, tampoco me molesta viniendo de ti.

-Eso no importa, el caso es que lo he hecho.

-Te he dicho ya que no me importa.

-Después de esto, ¿te apetece seguir?

-Nunca he dicho que no quisiese.

Jugueteamos algo más antes de continuar con la penetración. Tuve que prepararlo con algo de lubricante, no quería que su primera vez doliese más de lo necesario. Otra vez me encontraba en la misma posición en la que antes había recibido la felación. Ai se colocó encima de mí, poco a poco bajando sus caderas hasta rozar mi piel. Con algo de esfuerzo comenzó a moverse, en esta posición debía ser él el que pusiese la fuerza, yo simplemente tenía que estar tumbado, aunque él lo había querido así. Con cada movimiento hilos de voz de escapaban de sus labios, sus ojos llorosos miraban hacia abajo intentando esconderse detrás de su flequillo. Con la respiración alterada e intentando controlar mi voz todo lo posible, acerqué mi mano hacía su mejilla, intentando retirar las lágrimas que caían de sus ojos. Quería que lo único que mostrase su rostro fuese el rojo de la sangre, ese rojo que coloreaba sus mejillas. No quería que sus ojos se empañasen de lágrimas por mi culpa. Su respuesta fue mirarme a los ojos y acariciar mi mano con la suya, acercándola más hacia su mejilla, no dejando que la soltase, manteniéndome de aquella manera hasta que los dos no pudimos más.

Tumbado en la cama con Ai durmiendo en mi pecho empecé a pensar, pensar en toda la situación en la que estaba involucrado. Pensar además en los dos, en Sosuke al igual que en Ai. Poco a poco esos pensamientos se fueron disipando, no tenía fuerzas para pensar. Solo quería descansar, descansar y cerrar los ojos. El calor de Ai me mecía hacia el mundo de los sueños. Simplemente me dejé vencer en los brazos de Morfeo con la esperanza de tener las cosas más claras cuando despertase.