KONICHIWA MINA-SAMA!
Pues hoy vuelvo a las andadas con el fic~ a partir de aquí empieza lo que, obviamente todos queríamos ver no?
Lamento mucho lo de las faltas, trato de revisar lo mejor posible, pero a veces leo rápido y salteo cosas, que aparte Work no me marca, como una vez que releí un fanfic ya publicado y en lugar de poner "Jean" con mayúscula, salió "jean" con minúscula. Y todo ese tipo de cosas que te las pasa como si estuvieran bien escritas, los siento tanto!
Pero en fin, ésta será la tercera parte, no se impacienten con los "to be continued", trataré de publicar seguido.
Música para el capítulo: watch?v=sZcWzkVSGMk
Disfruten ;)
Tu empatía ~ Parte 1 ~
Gris y silenciosa, eran las palabras que mejor describían a esa mañana. Todos dormían apaciblemente en esa casa/cuartel relegada de la sociedad en medio de un paisaje de pinos y colinas, todos salvo unos pocos, quienes preferían empezar la rutina más temprano que el resto, y ahorrar tiempo de madrugada.
Cuando aún no había comenzado a salir el Sol, la joven Historia ya estaba despierta y alimentando a los caballos del establo, con su corriente cara llena de gracia y felicidad.
Al entrar nuevamente, descubrió dentro con cierta sorpresa al cabo, tomando una taza de té; ya traía puesto su uniforme sin capa ni chaqueta, pero igualmente limpio y prolijo.
—¡…! ¿Madrugando señor?
—Sah… No me queda otra opción.
—¿…?
—Tus amigos roncan mucho, sobre todo Jean.
— ¡Ah! Era eso… — rió nerviosa — ¿va a salir?
—Mi pierna ya está bien, pero necesito acostumbrarla a la tención, iré a calentar.
Ella se tensó un poco, y con algo de incomodidad preguntó — ¿Hay algo que pueda hacer por usted mientras tanto?
—Te agradezco pero su turno en servicio no ha empezado todavía, es temprano, —le respondió con su clásico desinterés. —aunque, si fuera posible…
—Dígame señor. — le afirmó con entusiasmo y nuevamente mostrando su resplandeciente sonrisa.
El vaciló por un segundo y prosiguió —los quiero a todos arriba a las seis en punto, en dos horas, despiértalos, asegúrate de que todos desayunen, y quiero este lugar impecable cuando regrese, a mediodía. Los quiero frescos y listos para empezar el entrenamiento por la tarde. ¿Sería posible?
— ¡Claro señor, no hay problema!
El se la quedó mirando un momento, la chica era amable, atenta y transmitía paz con si mirada.
—Bien, nos vemos entonces.
—Sí, cuídese señor.
—Rivaille.
—¿…?
—Cuando no estén en servicio, pueden llamarme por mi nombre.
Pasados unos minutos, historia salió a la entrada con una escoba para disponerse a barrer, y entonces recibió su segunda sorpresa inesperada esa mañana.
Sentada a un lado de las escalinatas de la entrada estaba Mikasa, despierta, como en estado de alerta, pero inmóvil. Llevaba la misma ropa del día anterior, algo que le extrañó a Historia, sólo hasta recordar que la noche anterior no la vio llegar para acostarse en su cama, pero imaginó que vendría más tarde.
—Mikasa… ¿Por qué estás aquí?
La pregunta quedó en el aire, no recibió respuesta, pero sabía que no era porque no la estuviera escuchando, sino por el extraño estado en el que se hallaba.
—No me digas que… —Mikasa comenzó a girar lentamente su cabeza para mirar a Historia — ¿pasaste toda la noche aquí?
—…
—Por dios Mikasa, ¿no dormiste nada? ¿Qué es lo que pasó?
Ella solo atinó a ponerse de pié con un vago impulso y pasar por al lado de la pequeña, — Estoy bien. — fueron sus cortantes, frías y siniestras palabras.
Historia ignoró por completo el contenido de aquel mensaje, se angustió tan sólo con la forma en que lo dijo, supo de inmediato que algo muy malo estaba ocurriendo, y no se conformaría con esas simples palabras vacías.
Rápidamente la tomó de un brazo— dime qué pasa, explícamelo.
—No pasó nada, Christa.
—Es historia, y no te creo, en serio, déjame escucharte.
—No hay nada que escuchar, no te preocupes— y su mirada se congeló— no merece tu preocupación. —concluyó soltándose del brazo y dejando a Historia aún más inquieta. —Ya me voy.
— ¿¡Qué, a donde!? ¡No dormiste!
—A entrenar, necesito recuperar la forma.
Se marchó a la habitación y al rato volvió con ropa de civil, pero con las correas del DMT ya colocadas. Historia notó que no traía puesta la bufanda, pero no le dio importancia por el momento; ya entendió que no la detendría de salir a pesar de su mal estado, nadie podía, así que sólo atinó a implorarle —Por favor cuídate, no te alejes mucho. Sé que no te agradará que te lo pida pero, el cabo acaba de salir, ve con él, no te vayas sola. —Quien sabe qué podría pasarle, "o que podría hacer", si la dejaba.
Mikasa miró sus ojos azules por un rato dubitativa y se dio la vuelta, sin ningún saludo ni despedida, salió caminando por la puerta trasera.
Rivaille la vio entrar con serenidad al establo, mientras preparaba a su caballo para salir, no la sorprendió para nada su expresión de muerta viviente, era una costumbre en ella, ni tampoco el hecho de que ni siquiera lo mirara, mucho menos que lo saludara, con la pelea del día anterior no le sorprendería que no le dirigiera la palabra por meses, de modo que se sorprendió ligeramente con lo siguiente que ocurrió:
—Si vas a entrenar, voy contigo. —y acto seguido tomó a su caballo de las riendas y lo sacó del corral.
—Creí que no accederías a trabajar con migo.
—No podemos alejarnos demasiado de la casa solos, a no ser que nos acompañe una autoridad, fueron órdenes.
—O sea… ¿Tú quieres acompañarme? ¿O soy yo quien debe acompañarte a ti?
—Por tu lesión en la rodilla, sé que aún no estás al cien por cien de tu fuerza, si es así entonces no creo que estemos pensando en planes muy distintos; recuperarse de una herida así, conlleva un entrenamiento diferente.
—Sí, los expertos le llaman "rehabilitación"— la cortó en medio de su explicación, —no te excuses más Mikasa, ya entendí. Tú eres la que guarda rencores hacia mí, no es mutuo, y no necesito explicaciones de por qué ahora quieres venir conmigo, ni me quita el sueño que me pidas disculpas o no. Vamos.
Rivaille cabalgaba con especial velocidad, ya habían dejado atrás al muro Sina hacía rato.
— ¿Qué tan lejos iremos? Aunque estemos muy cerca de Sina, siempre hay posibilidades de toparnos con los titanes aquí.
—Ésa es la idea. — respondió cortante el cabo, cuando se aproximaban a una arboleda. —Ten las espadas a mano y procura estar atenta. —fue lo único que advirtió, claro que sin recibir respuesta.
No tardarían en hallar al primer anormal corriendo torpemente entre los árboles, ella se alzo primero en el aire y acabó con él en un abrir y cerrar de ojos.
— ¡Hey, no te precipites! Intentaremos practicar coordinación. "¿Qué la pasa? Se lanzó a él como si nada."
Ambos ascendieron en la misma dirección, si hallaron al primero rápidamente, habría más en la proximidad; y así fue, un grupo de seis metros apareció, apenas cuatro de ellos, pero no tardaron en caer por acción de Mikasa, que parecía acelerar más su persecución.
El cabo notó rápidamente esta acción. "Va muy rápido, ¿me está retando a una carrera?"
Lo siguiente fue un cruce con un grupo de cinco titanes de diez metros, esta vez ambos atacaron en simultáneo, derribando dos cada uno, el quinto alzó su mano intentando atrapar a Rivaille, que pasó por encima suyo, pero sin éxito, al mismo tiempo que sus pies eran cortados por Mikasa, que voló por debajo. Cuando cayó al piso, ambas sombras veloces cayeron sobre su nuca y cortaron al mismo tiempo.
—Mejor, — alegó el cabo —pero podrías habérmelo dejado a mí, estaba encima suyo y desde mi posición era más fácil y rápido acabarlo. —le explicó mientras permanecían parados sobre la espalda humante del titán. —De eso se trata exactamente estar en coordinación; cuando los compañeros del mismo equipo atacan juntos, y ya saben de antemano el movimiento que ejecutará el otro; con suficiente práctica no hace fala que se hablen, ni si quiera que se miren.
Cundo paró de hablar se espantó un poco, fijó si vista en los ojos negros y apagados de Mikasa, que miraban a la nada, parecían perdidos.
"Sí, lo sabía. Sus ataques son buenos, pero su mente está en otro lado. Algo le pasa."
Ella sólo asintió con la cabeza y salió volando en otra dirección; ambos continuando con el mismo procedimiento por un buen rato.
Mikasa aceleraba cada vez más, y atacaba con una violencia monstruosa que no concordaba con la expresión neutral e indiferente en su rostro. Rivaille empezó a darse cuenta de algo, ella podría estar usando esa práctica como una terapia, tratando de descargar alguna presión o angustia interna cortando y matando. "Sólo espero que no meta la pata, no, no con algo tan tonto."
.
.
.
.
"Eren, ¿por qué me alejas de ti?"
¡Deja de molestarme Mikasa! ¡No soy tu hermanito ni tu hijo!
"Eren, ¿en serio hice algo tan malo? Yo sólo…
…trataba de protegerte."
Mikasa, no me digas que tú… ¿me salvaste otra vez?
"¿No lo entiendes? Yo solo quiero… estar contigo."
¡Mírame Mikasa! ¡Soy un soldado ahora! ¡Ya no necesito que me cuides! ¿¡Lo ves!?
"Siempre."
¡Es sólo una estúpida bufanda! ¡Puedo ponértela las veces que quieras!
"Siempre estaré junto a ti."
Te prometo que a partir de ahora, yo voy a ayudarte.
"Sí, así será… nos protegeremos, ambos."
¡Ya basta Mikasa! ¡Ya es suficiente!
"No puedo hacerlo, no puedo continuar sin ti."
¡Creí haberte dicho que ya no dejaría que me protegieras!
"No tengo vida sin ti."
¡No necesito que seas mi sombra, o mi guardaespaldas!
"No soy nada."
Eso fue todo, ya fue bastante, ya no sigas con esto…
"Tú lo eres todo."
Necesitan de tu ayuda más que yo.
"Todo…"
Quiero que busques un objetivo propio, algo que no pasa por mí.
"Eren…"
Sé libre y dirige tu vida hacia donde quieras.
"¿¡Por qué!?"
¡Tu propia razón para pelear!
.
.
.
.
Ya no distinguió muy bien, su veloz carrera, dominada por la inconsciencia, dio un tropezón. Sus ojos estaban nublados por la angustia, tanto que no vio como aquel titán con mirada desquiciada saltaba sobre ella y comenzaba a caer, oscureciendo la luz, amenazando con aplastarla y acabar con su vida en segundos.
— ¡MIKASA, MUÉVETE DE AHÍ!
No necesitó escuchar ese grito para reaccionar de inmediato y salir disparada de debajo del gigante y pisar tierra firme, por primera vez en un buen rato, y ver a la gran mole caer de boca al suelo, con Rivaille encima cortando su nuca con velocidad casi imperceptible.
— ¿Qué fue eso? ¿Qué paso? —le preguntó un poco alterado.
—No lo vi. — respondió cortante y continuó, retomando velocidad.
"No, esto no seguirá así, no va a terminar bien." Rivaille apresuró el paso para tratar de alcanzarla, —Mikasa, aguarda, ¡detente!
Ella no le dio importancia a la orden y subió más alto, a lo que él ni se sorprendió, ya sabía que no le haría caso. No se mostró preocupado en absoluto, sabía qué hacer en un caso así. Con mucha precisión sacó una nueva espada, se alzó en el aire hasta llegar a estar considerablemente alto y soltó los cables para quedar sus pendido, en tan solo unas fracciones de segundo, apuntó con la espada al frente, afinó su puntería y la arrojó con gran fuerza; ésta dibujó un recorrido directo y firme para chocar intencionalmente contra uno de los cables que sostenían a Mikasa.
Percibió la perturbación en su equilibrio, sintió el vacío debajo suyo, sintió con más intensidad la velocidad y se dio cuenta repentinamente y sin haberlo imaginado antes, que de no haber ido tan rápido, el golpe que le esperaba no habría sido tan doloroso, pero no fue así; de nuevo, como aquella vez frenando su persecución, un brazo la sujetó del torso, para que no escapara, ya que ésa era claramente la intención en principio.
Aterrizaron de inmediato; Rivaille tomó su brazo con fuerza, como en un intento por detenerla.
—Te dije que pares.
— ¿¡Estás loco!? ¿¡Tratas de matarme!?
—Si sigues con eso no hará falta que yo te mate.
— ¡Por qué no me dejas y ya! ¡No necesito que me digas cómo matar!
—Si sigues corriendo y matando a lo tonto se te acabará el gas, sólo tenemos una reposición y es para volver, además, estamos siendo sometidos a una situación de peligro real, ¿o te creías que íbamos a cazar patos?, aquí no valen las distracciones, y mucho menos esos "impulsos" tuyos.
— ¿¡Y eso que!? ¡Eso a ti no te incumbe ni perjudica en lo absoluto!
— ¡Claro que sí! —Le gritó más enojado— ¡La última vez salí lesionado por salvarte de tus "caprichitos"! —y resalto esto último con sarcasmo.
Mikasa sintió el golpe bajo y se quedó callada, bajó la vista. Él tenía razón, de nuevo, pero no lo dejaría quedarse con la última palabra, como era parte de su orgullo moral hacerlo.
—Nadie pidió tu ayuda, yo podría haber-
— ¡Sí claro! Sé que no te agradó para nada mi intervención aquella vez mientras tratabas de rescatar a tu damisela— acentuó aún más su sarcasmo— pero, ¿qué clase de líder sería si dejara a mis subordinados morir de esa forma, sin hacer nada? Además, esa era mi misión, ser un custodio.
La chica se congeló, abrió bien sus ojos y un poco su boca, como si acabara de escuchar una verdad nueva y sorpresiva.
— ¿Crees, — continuó él— que por ser novatos o inferiores deben hacer el esfuerzo de ganarse mi confianza? —cerró los ojos y negó con la cabeza— eso ya lo han hecho, por eso los escogí; el que debe ganaste su confianza ahora soy yo. Como superior a cargo, necesito su confianza, también la tuya, y sé que no la tengo aún.
Mikasa sintió el segundo golpe de realidad abofeteándola, el segundo jaque mate de Rivaille sólo usando palabras, y la hiso sentir culpable, muy culpable.
*No hay personas tan frías e insensibles como parecen*, recordó con claridad esas palabras, y entendió de inmediato a qué se referían. De golpe volvieron a su mente todas las cosas que le había dicho al cabo el día anterior, esas cosas tan hirientes, todas juntas. Su compostura paso de sorprendida a triste de inmediato.
"Ésta, ¿es la parte de él que tu viste y yo no? ¿A esto te referías? Eren…"
—Eren. — soltó ese pensamiento efímero en voz alta.
— ¿Eren? — se sorprendió Rivaille con el repentino nombre soltado al aire. "Claro, tenía que ser eso." —Mikasa, ¿qué- — no alcanzó a hablar, ni si quiera a terminar la frase, porque un impacto y el terrible estruendo los sacó de sus pensamientos.
Un titán de 15 metros derribó el árbol junto a ellos de una embestida; encabezaba una estampida de varios, pequeños y grandes, normales y excéntricos, que corrían hacia ellos derribando todo a su paso; ya los tenían encima, no había tiempo de nada.
To be continue…
Oh! Antes de irme también quisiera avisar una cosita de nada: por lo general escribo muy rápido, a veces puedo escribir un capítulo entero de un día para el otro (sobre todo ahora en vacaciones), todo depende de cómo me nazca la inspiración ese día, sin embargo, ando con problemas con internet y algunos cortes de luz, que me impiden estar online en muuuucho tiempo (ya estoy harta -_-) así que no se preocupen, actualizaré siempre que pueda.
Besos 3
Nos leemos.
