Capítulo 2. Hacer la guerra

Aquellos expertos en hacer la guerra no necesitan una segunda leva de reclutas, o más de dos aprovisionamientos. El equipo militar se transporta desde casa, pero se confía en el enemigo en cuanto a las provisiones.

Por ello, un general inteligente hace que sus tropas se aprovisionen del enemigo, pues una medida de provisiones enemigas es equivalente a veinte de las propias.

Por todo esto, y dado que lo único valioso en la guerra es la victoria, no prolongues las operaciones. Y el general que comprende como emplear las tropas, es el árbitro del destino de la nación.

Porque cuando Gellert Grindelwald invadió y se apoderó del Ministerio de Magia búlgaro, no necesitó retirarse para reabastecerse. Sabía que una enorme seria de ataques continuos debilitaría al ministerio hasta hacerlo caer. Por eso no le tomó más de una hora en asesinar al jefe de Aurores, el señor Krum e inclinar la balanza a su favor.