Veinte Años…Dos Minutos
♠ Alturas ♠
-Tenemos que hablar contigo.-Dijo aquel dirigiéndose al hombre que entraba apresuradamente
-NO puedo. Tengo que visitar otros lugares.-Dijo aquel sin reparar en quien le hablaba
-¿Lugares?
-Si. A otros amigos….-Dijo aquel deteniéndose al pie de los escalones
-¿ya comiste?
-NO. No he tenido tiempo…
-¡esto no puede seguir así!
-¿Qué?
-Lo que escuchas. Ya son cuatro días en los que apenas te vemos, no comes, no duermes, te la pasas manejando y buscando en cualquier lugar que haya podido visitar
-¿No entienden? No puedo quedarme aquí sin hacer nada
-¡Pero es que ya no hay nada que puedas hacer! Nosotros ya le buscamos por todas partes, ahora debes dejarlo a la policía.
-¿La policía?
-Si
-¿Y que se supone que voy a hacer mientras la policía la encuentra? suponiendo que la están buscando
-Tienes mucho que hacer…bastante trabajo en la oficina
-No. No pienso alejarme de aquí hasta que aparezca…
-Pero…-dijo aquel guardando un pequeño silencio.-Ella no tiene porque venir aquí, ni siquiera conocía el lugar. ¿No crees que de regresar o aparecer lo haría en la ciudad?
-¿EN la ciudad?
-Si. Después de todo es allá donde gira toda su vida, al igual que la tuya
-NO. Ella dijo que nos veríamos aquí, y aquí le esperare. Ella siempre cumple. Así que no me moveré de este lugar hasta encontrarla.
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-¿No crees que es algo precipitado?
-¿Qué?
-Si, bueno…hace cuatro días que la conoces, vive contigo y ahora le das trabajo ¿no crees que deberías esperar a saber quien es?
-Bueno, se que no es un asesino, tampoco una ladrona y no creo que sea miembro activo de alguna mafia…
-Estoy hablando en serio
-Yo también. Y más vale que dejes la paranoia. Serena es una buena chica
-¿Serena?
-Si. Ese es su nombre.
-Bueno…no esta tan mal
-No. Y preferiría que le trataras bien en los próximos días
-¿Por qué?
-Porque ella será la encargada de llevarte los objetos y muebles que faltan
-¿Cómo¿Por qué?
-Porque yo me tengo que ausentar.
-¿tienes problemas?
-Nada que no pueda resolver por mi misma.
-Pero…
-Nada. YA te dije que no es nada. Así que no te preocupes, y procura portarte amable con Serena ¿de acuerdo?
-No prometo nada. Pero lo intentare.
Medio día, el automóvil se adentra en aquel camino empedrado que dirige a la enorme mansión aquella. Bajo del vehiculo y después de pensarlo por unos momentos, decidió tocar a la puerta, pero antes de que lo hiciera, la puerta se abrió, apareciendo una mujer de ondulados cabellos largos y negros, que la veía igual de sorprendida
-…eh.-dijo aquella.-Disculpe esta el señor…
-¿Usted es quien trae los muebles de parte de la Srita. Setzuna?-Interrumpió la otra
-Si.
-Permítame por favor…-Dijo aquella, regresando al interior de la casa. Minutos después, la puerta volvía a abrirse
-No eres puntual…Has llegado dos minutos tarde.-Dijo el pelinegro que se encontraba en el umbral.-NO debería recibirte
-¿?...pues…por mi no hay problema. Si gusta puede esperar a que llegue Setzuna y ella le haga la entrega. Solo que tendrá que esperar dos semanas…-Dijo la mujer un tanto sarcástica y dio la vuelta para volver a subir al auto
-Espera. NO he dicho que te vayas.-
-¿Entonces?-Respondió ella. En ese momento, la pelinegra les interrumpió
-Disculpe Señor.-Dijo.-Me retiro
-¿retirarte¿A dónde?
-Disculpé, si no lo recuerda hoy es mi día libre y…
-Lo siento. Pero hay que acomodar lo que trajo…la señorita.-Contesto el
-Pero es que Señor, yo ya tenia planeado mi día…
- Que pena. Si terminas pronto podrás irte.
-Eh…disculpe.-interrumpid la otra.-Si me permite, yo le podría ayudar, así ella disfrutara su día y usted no tendrá que preocuparse por las cosas
-¿Usted?
-Si. No tengo nada que hacer, así que podría hacerlo aquí.
-No lo se.-Dijo el observando a las dos mujeres por unos segundos.-De acuerdo. Vete. Que la Señorita me ayude.
-¡Gracias señor¡Gracias Señorita…!
-Serena. Llámame Serena.-Dijo aquella guiñando un ojo a la otra. Después, la pelinegra se retiro.-¿Empezamos?-Pregunto, a lo que aquel asintió. Después, comenzaron a bajar del vehiculo algunas lámparas, candelabros y pequeñas figuras de porcelana y marfil. Habiendo terminado, aquellos se encontraban en la cocina bebiendo un poco de te helado
-¿Por qué miras tanto al reloj?
-…nada…
-…Me voy.-dijo ella poniéndose de pie.-Parece que ya terminamos, solo falta aquel tapete, pero lo puedes hacer tú solo.-continuo y se dirigió a la salida.
-¿regresaras a casa de Setzuna?
-Si. ¿A dónde más iría?-Dijo.-Ahora, si me disculpas, me retiro. El pueblo esta lejos y no quiero llegar más tarde.-Volvió a decir, y se dirigió al auto, subió en el, intento, una, dos, tres veces, pero no obtuvo respuesta.- ¡Oye!-Grito desde la ventanilla del auto al hombre que se encontraba en el umbral de la puerta.-¡Ayúdame!
-¿Qué?
-Empuja
-¿Como¡No!
-Anda.-Dijo ella saliendo del automóvil
-No.
-…entonces permíteme el teléfono
-¿para que?
-Para llamar a algún mecánico.-Dijo ella llegando de nuevo hasta el
-…Esta bien.-Dijo el, dirigiendo la mano a la perilla de la puerta.- ¡Que?-Dijo
-¿Qué pasa?
-Se ha cerrado!
-¿Cerrado¿Y las llaves?
-Están dentro
-Rayos….esto si es suerte. ¿Hay otra entrada?
-No. La puerta trasera también esta cerrada
-¿Cerrada?-Dijo Serena, para después, retirarse un poco e inspeccionar la casa, de pronto.- ¡Ya esta!
-¿Qué?
-Arriba, la ventana.-Dijo ella señalando la única ventana que se encontraba abierta, para después dirigirle una insinuante mirada al hombre aquel
-¿Qué¡No…Ni creas que voy a subir ahí!-Dijo el
-¡Valiente hombre!-Dijo ella y después se dirigió a una parte de la casa, que tenia alguna especie de enredaderas.
-¿Qué haces?
-Voy a subir.-Dijo ella que bajo la mirada de aquel, comenzó trepando poco a poco, con esfuerzo, hasta que llego a la ventana. Minutos después, la puerta era abierta por la mujer.
-¿Por qué subiste? -Decía el mientras ella tomaba el auricular del teléfono
-¿Por qué?
-¿Por qué crees¡Por subir ahí!
-Bueno, de no ser así, todavía estaríamos fuera, esperando a que alguien apareciera, además de subir tú, te habrías roto "tú real cuello" y que haríamos-No bien dijo esto, cuando escucharon un ruido, antes de que aquel pudiera decir algo, ella salio a averiguar.
-¿Qué pasa?-Pregunto el saliendo tras ella
-¡Mira!-Señalo
-¿Un gato?
-Pobre, hay que bajarlo
-Bajarlo…lo haré yo
-¿tú?
-Si. No soy un cobarde como piensas
-Yo no he dicho….-Respondió ella, sin terminar la frase, ya que aquel estaba trepando por el árbol. Con rapidez y agilidad tomo al felino entre sus manos, y lo arrojo a los brazos de la rubia.
-¡vamos, baja!- Grito ella
-…ya voy…-Dijo aquel mientras veía como el suelo se acercaba y se alejaba de el. De pronto, sus manos comenzaron a sudar y…
-¡hey¡Despierta!.-Decía la rubia al hombre tirando en el suelo, inconsciente.- ¡rayos¿Por qué a mí?
Abrió los ojos, la noche había caído ya. Se encontraba en su habitación¿Cómo había llegado ahí? No lo sabía. Solo que un fuerte dolor se apoderaba de si y el simple hecho de respirar le producía un esfuerzo inconcebible. La puerta entre abierta, por donde se escuchaba algunas voces
-¿y bien?
-Dos costillas rotas y el brazo luxado
-¿Cómo?
-Si. Tendrá que guardar reposo por algún tiempo, y no debe hacer esfuerzo alguno. Estos son los medicamentos, aquí están las indicaciones
-esta bien. Se las entregare a Luna cuando regrese
-¿Dónde fue?
-No se. Me pareció que era su día de descanso
-¿Qué?
-Si
-Esto si es un problema jovencita. Luna no regresara dentro de una semana
-¡¿Cómo?!
-Si. El "día" de descanso de Luna, es por una semana
-NO puede ser. ¿Qué va a pasar ahora?
-Me temo que usted tendrá que hacerse cargo mientras ella regresa.
-Pero…¿no hay nadie más que lo pueda hacer? Un amigo, un familiar
-¿Usted no es de aquí verdad?
-¿Eh?...No…Estoy de paso
-Eso explica que no sepa nada.
-¿Qué tendría que saber?
-Que el no tiene más amigos o personas cercanas que Setzuna o Luna
-Pero… ¿Por qué? Yo no puedo hacerlo. ¡Tengo que cuidar la tienda!
-Pues lo siento. Tendrá que quedarse aquí. Además, que nadie querrá ayudarle…aunque le pague
-¡Vaya! Esto si es un problema…
-No se preocupe, yo vendré a verle diario. Por el momento, no se olvide de los medicamentos. Los puede adquirir en la farmacia del pueblo.
-… ¿Puede hacerme un favor?
-Claro
-Necesito un mecánico. El auto se descompuso y no tengo como regresar al pueblo
-Bien. Mañana temprano le tendrá aquí.-Dijo el hombre.-Ahora me despido. Nos veremos mañana…
-Serena.
-Muy bien Serena. Y descuide, el parece un ogro, pero no lo es.-Dijo y salio del lugar con el maletín en mano. El Dr. Tokugawa, admirado galeno, era un hombre de vestir sencillo, amable y cordial en su trato. Era el único que comprendía y por lo mismo, el único que podía "controlar" al dueño de la casa aquella. Le conoció desde pequeño, y ayudo a formarlo como hombre, tanto que aquel, le consideraba como su padre. Vivía solo, no tenia familia y su única pasión, era la de ejercer su labor como medico. Buen consejero y hombre de gran reputación por los alrededores.
-¿has despertado?
-¿Qué paso?-Pregunto aquel en la cama
-¿Porqué no lo dijiste?
-¿Qué?
-Que le tienes miedo a las alturas.
-Eso no…
-Ya. No discutamos ¿quieres? Ahora tienes que descansar, no hacer esfuerzo alguno y…obedecerme
-¿Qué? No. Yo estoy bien… ¡agh!-se quejo
-¿Ves? Y si vamos a estar juntos por una semana, más vale que te controles…oye ¿Cómo te llamas?
-¿yo?
-"No, yo"
-Tú? Serena ¿no es así?
-ASi que sabes mi nombre. Si. No esta mal
-Que bien, gracias por tú aprobación. Pero no me has dicho como te llamas
-…Chiba…Darien Chiba
-¿Darien Chiba? No esta mal.-Respondió ella con una pequeña mueca en su rostro
-¿Por qué dices que estaremos juntos una semana?
-Porque seré tú enfermera. Según me han informado, las únicas personas que pueden hacerlo no están, así que yo te cuidare.
-¿Mi enfermera¡Vaya!, Trepas casas, salvas gatos, eres enfermera ¿Alguna vez te han dicho que estas loca?
-si
-¿si?
-Si. Me han dicho loca, entrometida, infantil y varias cosas más. Siempre me lo dicen…todos…menos él…
-¿él?
-Si. Mi prometido
-Pues estará loso igual que tú
-Tal vez. ¿Quién lo sabe?
-Eres muy extraña
-¿yo¿Por que?
-Si. Llegas aquí diciendo que esta es la casa de tú prometido, después dices que vienes de otro tiempo, y ahora estas aquí cuidando de mi. No te interesa lo que digan, y eres una inconciente
-Pues tú no eres Don Perfección ¿sabias? En dos minutos he descubierto que eres un hombre solitario, que siempre quiere tener la razón, y que aparenta ser un cara dura, pero lo cierto es que te interesan los demás, aunque no lo demuestres y además, no te gusta mostrar tus debilidades
-¿Cómo?
-¿Cómo lo se? Solo con verte, y observar tus acciones. Por ejemplo, si me hubieras dicho de tú fobia por las alturas, esto no habría pasado.
-En verdad estas loca
-Lo sé. Pero ahora, debes descansar, y yo dormir.-Dijo ella y salio de la habitación. Bajo a la enorme sala y se tendió en uno de los grandes sillones, mientras los rayos de la luna inundaban el lugar. A la mañana siguiente, el calor de la primavera entraba con los primeros rayos del sol, mientras los cantos de gorriones se escuchaban tras el enorme ventanal aquel. El pelinegro, abrió los ojos y lo primero que encontró, fue que el felino por el cual había tenido que subir al árbol aquel, se encontraba durmiendo a su costado. Trato de quitarlo, pero los vendajes y la férula se lo impidieron, después, escucho el motor de un auto que se adentraba a su propiedad.
-¿Tú eres Serena?-Pregunto el hombre que bajaba del auto
-Si…¿tú eres…?
-Perdón, soy Haruka, el mecánico. El Dr. Tokugawa me dijo que necesitabas mi ayuda
-Si. El auto se averió
-Bueno, veamos que tiene este "pequeño".- Dijo y comenzó a revisarlo.-Disculpa ¿no eres de por aquí verdad?
-NO. ¿Por qué?
-Bueno, no te había visto antes, y …
-¿y?
-Bueno, estas cuidando a…
-¿Darien?
-Si. Es un tipo algo especial
-Eso dicen
-Lo iras descubriendo poco a poco. En verdad te compadezco, yo no estaría aquí. Esta bastante loco
-Ja, el dice lo mismo de mi
-Podría ser. Yo no lo soporto por mucho tiempo.
-¿es tú amigo?
-No. Solo nos conocemos de hace tiempo. Incompatibilidad de caracteres
-No es muy popular ¿verdad?
-No. NO mucho.-En ese momento, se escuchó el llamado del hombre aquel, que ocupaba su charla.
-Permíteme. El deber llama.-Dijo la rubia dejando al hombre y entrando a la casa. Cuando subió, se encontró con que el pequeño felino estaba sobre el torso del encamado, lamiendo su cara y el otro tratando de quitarlo de encima, sin éxito.
-No crei que te gustaran los animales.-Dijo ella acercándose y quitando al felino
-¿gustarme¡Los odio¡Llévatelo de aquí!
-¡Oye! Esa no es la forma de tratar a tus visitantes ¿verdad?.-Dijo mirando al animalito
-¿Cómo se te ocurrió dejarlo aquí?
-¿YO? Ella fue quien se metió. Yo no la había visto de anoche.-Dijo la otra
-Ja. Dime ¿Qué es ese ruido allá afuera?
-El mecánico. Esta reparando el auto
-¿Es ese tonto de Haruka?
-S-si
-¿Qué hace ese aquí¡Dile que se vaya!
-Tranquilízate. El no se ira porque esta reparando mi auto y además. Ahora, soy yo quien da las ordenes
-¿Qué?
-Si. Y tranquilízate. Yo tengo mucho que hacer y no puedo estar escuchando tus regaños.-Dijo y soltó al felino de entre sus manos, que volvió a subir a la cama, junto al hombre
-¡Oye¡Llévate este animal de aquí¡Serenaaaaaaaaaaaaaaa!
Y como siempre
Hola de nuevo ¿como se encuentran¿Que tal les pinta el año? Espero bien. Antes que nada y despues de todo, felicidades. Ahora bien, como ya es costumbre en su servidora, agradecer enormemente que lean la presente.
Agradeciendo a:
SaIlOr-DuLcE: Amiga mia, "molto grazie" por tu comentario, perfecto que se hayan despejado algunas dudas. Esperemos que con el presente, se cree el mismo efecto y pueda seguir contando con tú siempre valioso y esperado comentario.
marinlucero chiba: Amiga mia, celebro que esta historia sea de tú agrado. Y claro que tienes razón, espero y con este, se hayan despejado tús dudas con respecto a quien es el misterioso hombre que ocupara nuestra historia. Como siempre, gracias mil por tús comentarios y sobre todo, por tú apoyo, ayuda e ideas.
Moon-Chiba: Bueno, creeme, ni yo me entiendo. Pero esperemos con el presente, ahora si lo entendamos ambas -dos jeje. Gracias como siempre, y estare en espera del siguiente
JACKY: Bueno, tanto asi como mensa, mensa, lo que se dice mensa...dejemoslo en despistadas ¿no crees? Y amiga mia, a todas tús preguntas, la respuesta es SI. Ahora, espero este te agrade, y por lo mismo, estare esperando tú comentario.
A.Sailor-divinorum: Amiga mia, claro, estan locas las historias ¿no dicen que todo se parece a su dueño? ( en este caso autor), pero sea, estare esperando tú comentario, (anque se que no eres afecta a ellos), se agradece inmensamente tú apoyo.
ross : Si no fuera porque se que la historia es mia, y que no la he escrito antes, diria que ya la habias leido con anterioridad. Espero siga siendo de tú agrado, y al mismo tiempo, esperando estare tú comentario.
serenalucy: Amiga ¿que puedo decir? Solo gracias, y más gracias por tú siempre gratos comentarios, gracias por los animos, y espero no defraudarte. Ahora bien, espero que con este capitulo, las dudas se vayan despejando (oh surgan otras jj). Sea pues, estare en espera del respectivo ¿eh?
Y como siempre a todos aquellos que siguen leyendo esta loca historia, gracias mil
Nos veremos pronto
Senshivisa
