Descargo de responsabilidad Inuyasha no es mi obra si no de Rumiko Takahashi como todos saben.

En este capitulo he decidido escribir un poco más en forma de narración espero que no les desagrade. Bueno eso si es que hay alguien que lo lea L. Es broma J seguro que hay alguien por ahí, ¿verdad?

La historia se complica

El palacio inu daiyoukai siempre grandioso y rodeado de nubes de misterio, un lugar rodeado de los mejores guardias para proteger los tesoros que esconde y a su señora madre. Su señora madre quien le tendió una pequeña prueba de su padre y en la que Rin tuvo que morir para enseñarle lo que era la compasión. ¿Como podía olvidar aquello?

No podía aun así no tenía rencor a su madre, pero detestaba que siguiera las ordenes de su padre muerto ya hace 200 años. Todo lo malo que había recibido estos años se lo debía a él. Su padre nunca pensó en él, es más desconfió de él en todo momento, al final se desveló que las dos espadas heredadas eran en realidad una y qué pertenecían a su hermano menor y aunque finalmente logró obtener una que no tenía nada que ver con el legado de su padre, no paraba de pensar que lo despojó de todo. Bueno es cierto que llevaba a Tenseiga con él a pesar suyo, no podía negarle a Rin, quien recogió la espada de Totosai, que la llevaría con él. No obstante...

– "Sesshoumaru así que vuelves a ser tú ¿esta vez vienes a visitar a tu madre sobre Tenseiga o Bakusaiga? Dime no hagas esperar a tu madre."

– "Ya sabes que eso no lo deseo y sí, quiero seguir entrenando a Bakusaiga."- dijo fríamente el joven señor.

– "Bien, entonces disfrutaré con tu entrenamiento." - dicho esto a su madre se le encendieron los ojos a unos carmesí, y del Meidou-Seki surgió una luz negra que envolvió a Sesshoumaru arrastrándolo a un lugar del infierno.

– "Tonto. Nunca aprenderá las lecciones que su padre con tanto esfuerzo hizo para él. Ay … que hijo tan ingrato" (esto lo dijo dramatizando como de costumbre la falta de modales de su preciado hijo). "Dime esposo mío ¿que debería hacer?." - lanzó la pregunta al aire esperando recibir una respuesta que sólo ella oiría.- "Y encima esta vez, no se ha traído a ese pequeño demonio para entretenerme ¡que egoísta, no pensar en los sentimientos de su madre! Sólo viene a verme por su espada nueva, que chico tan malo." - la gran dama inu lanzó un pequeño suspiró- "No hay más remedio tendré que traer a la niña de vuelta para qué recapacité sobre su futuro".

Jaken empezaba a recolectar todas las florecillas que encontraba por el camino tal como recordaba que la pequeña Rin hacia antaño. Ya habían pasado tres años des de aquello y aunque al principio pensó que sería beneficioso volver a las andadas con su señor se encontró a un amo más irascible que nunca.

El primer año su señor recorría grandes terrenos en busca de algún rival digno para Bakusaiga, pero lo único que encontraban eran esos inútiles humanos que siempre estaban en medio de su camino. Para colmo las primeras veces que visitaban a Rin ésta le decía que Kaede era muy amable con ella y que incluso Inuyasha estaba triste por la ausencia de Kagome, que si los bebes de aquél fastidioso monje, y así un largo etcétera. En fin, un conjunto de sandeces humanas que hacía daño a los oídos de cualquier demonio. ¡Parecía que la niña nunca hubiera viajado con ello!, pues no entendía su comportamiento. Ella sabía muy bien que a nosotros los demonios no nos gustan ese tipo de conversaciones y¡ menos si todas ellas eran sobre humanos insignificantes! ¿A qué jugaba? No lo sabía, pero presentía que todo era influencia de aquella vieja bruja de Kaede y del grupo del idiota de Inuyasha.

Al segundo año sus sospechas se confirmaron, Rin con su nuevo kimono verde con flores blancas actuaba de forma aún más extraña y lo peor de todo es que la mayor parte de las veces que la visitaban al lado de ella estaba aquel sirviente de Naraku, ese niño pecoso y llorón que los acompañó durante unas semanas que para él fueron eternas. Sabía que aunque no lo dijera su amo Sesshoumaru lo odiaba al igual que él y que si lo aceptó en el grupo fue para no aguantar los quejidos de Rin. Pero lo que más odiaban del chico era su constante lloriqueo por lo que hizo en el pasado, era la cosa más irritante para escuchar después de todos los disparates de Rin, claro. Sin embargo, que autocontrol, que disciplina y que nobleza la de su señor Sesshoumaru, en muchos momentos con ella vio cómo se acercaban demasiado con lo que ellos llamaban simples juegos de niños y en todas aquellas ocasiones aguantó estoico su ira, pobre Rin ¿de verdad se pensaba que el gran demonio de su amo iba a caer en la estúpida trampa de los celos humanos? Lejos de la realidad, él empezó a hacer algo que el chico no podía, obsequiarle con muchos más regalos de los que pudiera imaginar, algunos de los cuales venían del mismo palacio real de los inu. Lo que más le gustaba era ver la cara de tonto que se le quedaba a Kohaku cada vez que su señor Sesshoumaru le entregaba un paquete nuevo a Rin.

Para el tercer año, las visitas al palacio de la señora madre del amo Sesshoumaru eran más frecuentes y ésta cada vez le buscaba rivales más fuertes con los que luchar, cabe decir que cada vez que iba con él tenía el corazón en un puño. Hubo una vez en concreto que hirieron a Sesshoumaru y él estuvo dos semanas sin moverse apenas, aún con ello logró matar a su oponente de la forma más potente que había visto nunca desprender Bakusaiga. Lógicamente durante su reposo me mandó a mí su fiel sirviente a entregar el presente prometido a Rin. La muy desagradecida me tiró el paquete a la cara y dijo que no lo quería, ¡cómo era posible, ella que siempre estaba de buen humor con todo lo que se refiere a su señor Sesshoumaru, que en tan poco tiempo con los humanos se le hubieran subido tanto los humos!

– "Es cierto, a Rin se la dejó en la aldea humana para que supiera como era vivir en una aldea humana sin peligro pero hasta ahora lo único que ha aprendido es a comportarse de forma aún más estúpida de lo que hacía. ¡Estúpidos humanos y sus idioteces, vuelven idiotas a cualquiera!"

Lo que desconocía Jaken es que Shippo lo llevaba observando al menos diez minutos. Al principio tenía curiosidad por saber el motivo por el qué recogía esas flores, pero luego cayó en la cuenta que sería una ocasión perfecta para subir un rango kitsune. Por ello decidió transformarse en Sesshoumaru.

– "Me estas llamando idiota, Jaken"- dijo Shippo imitando la sequedad de voz de Sesshoumaru.

– "No por supuesto que no amo Sesshoumaru. Ústed siempre ha sido la persona más ilustre del mundo... ah quiero decir que lo es naturalmente"- dijo postrandose de pies y haciendo múltiples reverencias.

¡Que bien funciona! ¡Ahora verás, Jaken! Verás quien es el mejor.

– "Quiero que vayas a por peces, y si no quieres morir más te vale que sean grandes. Me has oído bien grandes."

– "¡Sí amo Sesshoumaru, traeré los peces más grandes del río ya lo verá!"- hablaba mientras corría en dirección al río como alma que lleva el diablo.

– "Ostras hacerse pasar por Sesshoumaru me ha hecho subir un nivel." -cogiendo el ofuda de graduación que cae del cielo.- "Bueno tal vez sea hora de ponerlo más en práctica, voy a buscar a Rin."

En la aldea de la anciana Kaede respiraba una calma poco habitual, la mayoría de demonios ya se fueron de hacer sus visitas y como mucho se oían los gritos de Sango acerca del pervertido de su marido que solía pedirle en los peores momentos las caricias de la cama. Shippo no logró encontrar su objetivo en todo el poblado, ¿donde estava Rin? Su pregunta la respondió cuando olfateo un poco más el aire.

Mientras Jaken ya regresaba con siete peces de tamaño medio, no eran esqueléticos pero tampoco eran carnosos. Él estaba seguro que había echo una buena pesca y que su señor se lo agradecería si no reparaba en el tamaño, bueno que torpe que era seguro que se fija ¿quien no lo haría? Sus pensamientos fueron apagados por un olor conocido que estaba cerca de Ah-Un.

– "No puede ser"- Jaken quedó con una cara de piedra que ni el mayor de los martillos pudiera hacer cambiar y no era para menos en frente suya había la imponente figura de la señora madre de su querido amo Sesshoumaru.