Bueno, pues este capítulo va dedicado para:

jhazy-malfoy-patts

xXPequita AnonimaxX

Bliu Liz

Tengo que decir que cualquier opción podría haber sido correcta, pero tenía que elegir una. Las que no hayáis acertado, tendréis que leer el capi para averiguar la opción correcta, las afortunadas, pues ya lo sabéis.

Y ahora, a leer:

Al día siguiente las chicas agradecieron que todavía fuera domingo, pues el día anterior no habían parado un momento en casa por la dichosa mesa.

Luna se había levantado temprano, pues apenas había dormido pensando en que la mesa y las sillas no estaban colocadas como ella había estado soñando todo el día anterior. A ella le encantaba estar al aire libre, y esa terracita era lo más cerca que podía estarlo dentro de casa. Sonrió pensando en lo furiosas que se ponían sus compañeras cuando dejaba el balcón abierto de par en par en pleno invierno. Pero es que necesitaba sentir la brisa del viento, le encantaba.

Unos movimientos por aquí, unos cuantos giros por allá, un "¡que alguien la mate!" desde la habitación de Ginny, un "hazlo tu, yo estoy durmiendo" de la de Hermione y un gran estruendo después, Luna lo tenía todo listo para desayunar en el preciado solecito que daba allí a esas horas.

Iba a preparárselo todo cuando recordó que con el ajetreo del día anterior no habían hecho la compra.

-buenos días. – escuchó desde el balcón contiguo.

La rubia se giró con la cabeza inclinada hacia un lado y con una débil sonrisa adornándole el rostro.

-buenos días tengas tu también Theodore Nott – dijo la muchacha haciendo una pequeña reverencia, lo que hizo que el chico se avergonzara un poco, no era nadie importante para que le saludaran así.

El caso era que estaba claro que esa chica le conocía perfectamente, y aunque le era familiar ese rostro soñador y extraño, no lograba relacionarlo con nadie. Nunca había sido muy sociable, a decir verdad, pero su memoria nunca le había fallado.

-esto…

-oye Theodore Nott – le interrumpió la chica – ¿por casualidad no tendrás zumo, café, pan tostado, mermelada de fresa o melocotón, no importa (tampoco quiero abusar), mantequilla y huevos?

El chico se quedó perplejo.

-pues… la verdad es que acabamos de mudarnos y todavía no hemos hecho la compra… - dijo el chico apenado por no poder complacer la primera petición de vecinos (aunque esta fuera algo abusiva).

-no pasa nada, vístete, te espero en diez minutos en el rellano. – dicho esto la enigmática chica rubia se metió en el interior de la casa, dejando al chico de nuevo perplejo y con la palabra en la boca.

Este no pudo más que obedecer y entrar a su habitación a vestirse, no sin antes vocear a sus compañeros que se levantaran de una vez, que tenían muchas cosas que hacer.

En la casa de enfrente Luna anunció a sus amigas que se marchaba a comprar, que no quedaba nada, y que volvería enseguida.

Poco después un portazo terminó de despertar a Hermione.

La castaña bostezo y se desperezó en la cama, quitándose con los pies las sabanas y quedándose unos segundos mirando el techo todavía somnolienta, pero un precioso sol entraba ya por su ventana y decidió que no podía dormir más con un día tan esplendido.

Se vistió con una camiseta de tirantes limpia, pero todavía por doblar y guardar, y unos pantalones cortos del día anterior, ya se arreglaría más tarde si decidían ir a algún sitio.

En el salón, el esplendido sol que indicaba que el verano estaba muy cerca, iluminaba todo el salón y eso le alegró, verano significaba vacaciones en el ministerio.

Cogió un plátano de hacía algunos días y cuando abrió el cubo de la basura para tirar la piel, un desagradable olor inundó sus fosas nasales, se la tapó con una mano y con la otra sacó la bolsa del cubo, haciéndole rápidamente un nudo.

-¡voy a bajar la basura! – anunció a su amiga, que no se dignó en contestar.

Hermione cogió las llaves para no molestarla después y salió de casa, deseando no encontrarse con su madrugador presidente, pues seguro le regañaría por "ofensa a una vecina".

Las ofendidas eran ellas… que por ser las más jóvenes del edificio la mayoría de vecinos las veían con mala cara. ¿Qué tenía de malo que tres amigas vivieran juntas y solas?

En fin… la castaña salió del ascensor al soleado patio.

-buenos días señorita 10b – el portero, un chico joven, unos años mayor que ellas, pero sin ninguna escuela, era de los pocos en el edificio que las trataba amablemente, el único problema es que era un cotilla de cuidado, y tenía la manía de llamar a los vecinos por el número de piso. ¿Tan difícil era aprenderse unos cuantos nombres después de todo el día manejando cartas y viendo telefonillos…?

-Buenos días.

-traiga señorita 10b, yo le tirare la basura.

-muy amable Robert.

La castaña regreso al ascensor.

-¿es que no va a sacar a pasear ese cuerpazo al sol?

-¿es que no te cortas ni un poco Robert?

-vale, vale, pero el cuerpazo rubio ya salió hace un rato con un chico ¿su novio?

Un chico… Hermione se extrañó.

-te agradecería que no te dirigieras a nosotras de esa forma tan grosera o tendremos que hablar con el presidente… - y eso era ser amable en ese edificio…

La castaña se metió enfadada en el ascensor y apretó al 10, aunque el ascensor hizo una parada en el primer piso…

ooo

Draco se levantó con los gritos de Theo, pues tenía razón, acababan de mudarse y había cosas que hacer.

Escuchó la puerta cerrarse cuando aun se estaba restregando los ojos, después unos pasos corretear por el pasillo y una puerta cerrarse. Blaise se había apoderado del baño…

El rubio se levantó y llegó hasta la puerta donde ya se escuchaba el agua correr.

-¡date prisa! ¡No quiero ducharme con el agua fría!

-hay que madrugar más Draco… - canturreó el moreno.

-no me cabrees… - como respuesta escucho unas risitas y una voz estridente comenzó a canturrear. El rubio salió espantado ante semejante ofensa a la música.

Decidió vestirse e ir a firmar el contrato con la señora Spencer. Se puso una camiseta de manga corta y unos vaqueros y salió.

Llamó a la puerta de la mujer con los nudillos y esperó.

La mujer abrió la puerta con la cabeza llena de rulos.

-ya era hora ¡vagos! Que son las diez… y aprende a tocar el timbre.

Tenía que averiguar qué era eso de timbre…

-disculpe señora… ya tengo el dinero, podemos firmar el contrato cuando quiera – Draco intentó ser amable, pero no le gustaba nada que una simple muggle vieja y fea le hablara a él, un Malfoy, de esa forma.

-quédate ahí, y no toques nada ¡no me fio! Voy a por los papeles… - la mujer se adentró en la casa susurrando algo de que los jóvenes de hoy en día solo servían para holgazanear y robar…

Una vez todo en orden y la mujer le hubo cerrado la puerta en las narices, el rubio llamó al ascensor cabreado.

Este se abrió con alguien más en el interior.

-buenos días – saludó la chica de más o menos su edad – ¿a qué numero vas?

-al… al décimo – logró decir el chico mirándola de arriba abajo y pensando en que bien habían elegido el edificio.

-vaya, sois los nuevos vecinos, yo vivo en el décimo B con unas compañeras.

Draco dejó el escaneo y la miró a la cara recordando las palabras de su amigo "son de hogwarts y nos conocen…". Entonces la reconoció, y tanto que la reconoció.

-¿Granger? ¿Hermione Granger?

-si… - contestó la muchacha extrañada – nos conoc… - pero entonces reconoció al chico y retrocedió hasta dar con la espalda en la pared del ascensor, apretando un par de botones sin darse cuenta y haciendo que el ascensor se detuviera.

-¿Qué has hecho? – le gritó el rubio. Su día solo iba a peor. Pero Hermione todavía no salía de su asombro.

-oh no… eres Draco Malfoy.

-yo también me alegro de verte estúpida, pero encerrarme en un ascensor es demasiado ¿no crees? – le dijo apartándola de un empujón para mirar los números y símbolos…

-¿Qué estás haciendo aquí? Esto está lleno de muggles y tu no… tienes una mansión… esto es un piso… ohhh creía que te había perdido de vista para siempre… - seguía quejándose la chica sin darse cuenta de que el ascensor estaba parado con ellos dentro.

-me encantaría conversar contigo sobre asquerosos muggles y mi gran fortuna en mi gran mansión, pero prefiero que vuelvas a poner este trasto en marcha.

La castaña reaccionó por fin.

-¿Qué has hecho Malfoy? – dijo la chica apartándolo y mirando ella que había que tocar.

-¿yo? ¡Has sido tú, Imbécil! – Draco estaba muy enfadado. Su día solo empeoraba por momentos.

La castaña apretó el botón que se suponía que pondría el ascensor en marcha, pero no ocurrió nada. Se puso nerviosa pero se mostro segura.

-no funciona.

Draco golpeó el ascensor.

-no importa, haz magia, aquí no hay nadie – propuso el chico intentando no ponerse a gritar y asesinar a la chica la cual pensaba que tendría la suerte de no volver a ver.

-solo bajé a tirar la basura, no tengo mi varita aquí, saca la tuya.

-Yo tampoco la llevo encima ¿Qué clase de bruja eres? – le recriminó.

-¿y tú?

Unos pasos en la escalera llamaron la atención de los chicos.

-¿Robert? – gritó Hermione desde el interior dando unos golpecitos - ¿estás ahí?

-¿Quién habla? – se escuchó una voz masculina en el exterior.

-¡señor! ¿Podría avisar al portero? Nos hemos quedado encerrados en el ascensor… - explicó la muchacha.

-¿me compraran una biblia si lo hago?

-¿¡una que…! – se desesperó el chico.

-¡por supuesto que no! – Hermione no estaba para gastar el dinero en tonterías

-entonces no tengo tiempo – y se volvieron a escuchar los pasos subiendo.

– ¿nos va a dejar aquí encerrados por una biblia? – decía la chica sin poder creérselo.

-Dios así lo ha querido… - dijo el hombre, su voz sonaba algo más lejana.

-¡o nos saca de aquí o le maldeciré a usted y a toda su familia! – amenazó el chico aporreando las paredes.

-Malfoy por Merlín contrólate, vas a descubrirnos, no puedes hablar de maldiciones a un muggle – le reprendió la chica sacando su ex vena prefecta – ni a nadie por el amor de dios.

-solo es una expresión, he oído a muggles utilizarla – le contestó el rubio cruzándose de brazos y dándole la espalda.

Hermione se dejó caer en el suelo arrastrando la espalda por la pared y se tapó la cara. Tardarían en ayudarles, debían encontrarse entre el sexto o el séptimo piso, y era pronto para que la gente saliera de casa, pues nadie tenía que ir a trabajar.

Mientras, en el décimo A, Blaise Zabini se enrollaba una toalla a la cintura, pensaba en que había dejado a su compañero sin agua caliente cuando escucho un ruido, como un pitido, que venía del salón. Se asomó pero no encontró nada que le indicara de donde había salido el ruido, entonces, volvió a escucharlo. Venía de la puerta de entrada.

Se dirigió hacia allí y la abrió, encontrando a un hombre, delgaducho y con un feo bigote, cargado con una gran maleta negra.

-buenos días caballero, me preguntaba si le gustaría sembrar la palabra de dios con esta maravillosa biblia que le ofrecemos, encuadernada en piel y bordada con hilo de oro, es una magnifica edición con la que podrá disfrutar usted y toda su familia. – el hombre intentaba colarse dentro de la casa mientras hablaba, por lo que el moreno fue saliendo hacia afuera para que no tuviera opción de hacerlo.

-verá señor, ni se de lo que me está hablando, ni me interesa, no quiero comprar nada.

-también puede encontrar en nuestra colección las revistas La Atalaya: Anunciando el Reino de Jehová, publicada en 185 idiomas y ¡Despertad!, publicada en más de 80 idiomas, como verá son muchos los que…

-¡no me interesa! – dijo de forma más cortante Blaise, mirando firmemente los ojos del hombre, como retándole a que continuara molestándole.

-bueno, al menos este fue más amable que la de enfrente, que modales tienen los jóvenes de hoy en día… - decía el vendedor mientras comenzaba de nuevo a bajar las escaleras.

Cuando Blaise Zabinni se volvió para entrar de nuevo a casa y vestirse, encontró un pequeño problema. No sabía cómo, ni cuando, pero la puerta estaba cerrada. La puerta cerrada y él fuera. La puerta cerrada y él fuera vestido solo con una toalla de baño. La puerta cerrada, él fuera vestido solo con una toalla de baño y todo mojado. La puerta cerrada, él fuera vestido solo con una toalla de baño, todo mojado y sin llaves y sin varita. Pero no se preocupen, Blaise sí tenía algo. Tenía un gran problema.

Miró la puerta de enfrente. Sería una buena presentación con las vecinas, pues le verían en todo su esplendor. Se dirigió confiado a la puerta y golpeó un par de veces. Como nadie contestaba, el chico se fijó en el botón que había al lado de la puerta, se volvió observando que al parecer ellos también lo tenían. Acercó el dedo y lo apretó. El aparato hizo un ruido similar al que había oído desde dentro cuando el hombre llegó. Pero siguió sin ocurrir nada.

Sabía que había gente dentro, pues había escuchado el comentario del vendedor cuando se marchaba, así que llamó más insistentemente.

Ginny se había vuelto a meter en la cama después de que ese fastidioso testigo de Jehová la molestase, y ahora volvía a escuchar la puerta.

Decidió ignorarlo, pues seguro serían más vendedores, como todos los domingos. Pero el estridente ruido del timbre se le empezaba a meter en la cabeza y a perforar los oídos.

Se levantó como un torbellino, dando grandes zancadas y con la cara tan roja que se confundía con su pelo. Abrió la puerta con mala leche y… sonrió.

Sonrió dócil y sensualmente, apoyándose en el marco de la puerta y cruzándose de brazos, disfrutando del panorama que se presentaba frente a ella. Un chico de más o menos su edad, prácticamente desnudo, con un cuerpo moreno de anuncio de calvin Klein, mojado y con el pelo revuelto. Pensó que todavía estaba soñando.

-vaya, vaya, te puedo ayudar en algo… - ronroneó.

-yo… yo te conozco… de Hogwarts, eres una Weasley. – dijo el chico semidesnudo que se encontraba ante ella.

Ginny dejó de intentar que su mirada traspasara la toalla y miró al joven por fin a la cara. Le reconoció en seguida, había cambiado, pero no lo suficiente como para que no lo recordara, ese chico de Slytherin que siempre iba con Draco Malfoy y que jugaba como ella de cazadora.

-vaya, vaya… Blaise Zabbini. ¿Qué haces en la puerta de mi casa y con esas pintas? – dijo la pelirroja ampliando la sonrisa.

-somos vecinos, acabamos de mudarnos. Me he quedado fuera y sin llaves, si me dejaras entrar, podría pasar por el balcón…

-te dejaré pasar… - Ginny se lo estaba pasando en grande, poder fastidiar de esa forma a un Slytherin (aunque ya no lo fuera, lo años de hogwarts quedaron atrás) era muy divertido. – si dices mi nombre de pila.

-¿Qué? – el moreno no podía creer lo que oía - ¿a qué crees que juegas?

-a las adivinanzas – respondió ella tranquilamente - ¿Qué pasa, no sabes cómo me llamo después de seis años en el mismo castillo?

Zabini repasó mentalmente. Sabía perfectamente quién era ella, pues era tema de conversación entre los hombres de Hogwarts y había competido con ella miles de veces en el campo de quidditch. Escuchaba su nombre cada vez que marcaba, que no eran pocas las veces, pero siempre se había referido a ella como la pequeña de los Weasley o la zanahoria de la comadreja.

-no nos conocíamos lo suficiente para que pueda conocer tu nombre de pila princesa… - el chico intentó sonar sensual y apoyó el brazo en el mismo marco que ella pero más arriba, por encima de sus cabezas, mirándola más de cerca. – pero podemos empezar a hacerlo cuando quieras…

-oh lo siento… no puedo dejar entrar a desconocidos en mi casa, ya sabes, podría ser cualquier depravado… - dijo Ginny haciéndose la inocente.

-pero si no soy un desconocido, nos conocemos de Hogwarts…

-por eso mismo… se que las serpientes son venenosas, además, tú mismo acabas de decir que no nos conocíamos.

-oh vamos – el chico se incorporó de nuevo – no me iras a dejar aquí medio desnudo. – intentó ya desesperado.

-yo no he cerrado tu puerta Zabini y… por desgracia… tampoco te he desnudado – dijo la chica guiñándole un ojo y entrando en su casa – nos vemos – y cerró.

-pues que sepas que no todas las serpientes son venenosas, infórmate, algunas solo muerden – golpeó la puerta enfadado de que sus encantos no hubieran funcionado – ¡zanahoria!

Volvió a su puerta y se apoyó en ella a esperar que alguno de sus compañeros se dignara a volver.

En otro lugar, en un supermercado cercano, Luna llenaba su carrito con un theo contrariado a su lado.

El chico había intentado preguntarse quién era un par de veces, pero la chica no dejaba de hablar de cosas sin sentido que él no entendía. Llenaba su carro por llenar, ya que ni siquiera conocía la mayoría de las cosas que veía ni sabía con exactitud que les gustaba a sus amigos, pero serviría para que salieran del paso por el momento.

Una vez en la caja para pagar, theo lo intentó de nuevo.

-sabes, la verdad es que no rec…

-¡mira! Los melocotones están de oferta, mmm… - se lamentó la chica – pero los ginguipuls siempre los estropean…

Luna pagó tranquilamente, contando con cuidado el dinero que entregaba y llevándose un soplido por parte de la cajera por la espera, ya que estaba formando cola.

Cuando llegó el turno de Theo de pagar fue peor. Primero le dio de menos, por lo que la cajera se le quedó mirando con cara de pocos amigos. El muchacho reaccionó rápido y le dio más, mucho más, demasiado más. Al final, cuando la gente de la cola empezaba a entrar en cólera, entro en acción la rubia, que le cogió el dinero y lo contó cuidadosamente, haciendo oídos sordos al griterío que se formaba tras ellos.

Quince minutos después salían por fin, de vuelta a casa.

-gracias… - dijo el chico algo avergonzado por la escena anterior – disculpa, pero ¿me podrías decir tu nombre?

Luna lo miró, algo dolida.

-¿no sabes quién soy, Nott? – preguntó apenada.

Theo se mordió el labio inferior, se sentía fatal con esa mirada apenada sobre él.

-si se quién eres, se que eres de Hogwarts, solo que no recuerdo tu nombre… - dijo él intentando complacerla con la respuesta.

-aah – dijo alegre otra vez Luna – me llamo Luna. Luna Lovegood.

-ahh, tu eres lunática, es cierto… - el chico se arrepintió al momento, había llamado a la chica que tan amablemente se había comportado con él con el horrendo mote que le habían puesto en el colegio. Pero Luna no pareció darse cuenta.

-algunos en hogwarts creían que Luna venía de Lunática y me llamaban así, pero en realidad Luna viene de Luna, como la de la noche, ¿entiendes?

-oh claro, ha sido un error… - contestó rascándose la cabeza.

Llegaron a su edificio y el chico le abrió la puerta caballerosamente.

-muchas gracias.

La rubia llamó al ascensor, pero este parecía no funcionar.

-otra vez el ascensor está estropeado… - se quejó ella – habrá que avisar al presidente – dijo y comenzó a subir por las escaleras.

-un momento, ¿pretendes que subamos diez pisos a pie?

-¿conoces una forma mejor? ¿Podrías contármela? Por favor… - pidió la chica dando saltitos a su alrededor. El chico no lo aguantó y se puso a reír.

-no Luna Lovegood, será mejor que subamos a pie…

Cuando llegaban resoplando al séptimo piso, después de hacer una pequeña parada en el quinto a petición del poco acostumbrado Theo, escucharon unas voces desde el ascensor.

-¿hay alguien ahí? – se escuchó una voz femenina.

-¿Hermione? ¿Eres tú? – preguntó Luna que había reconocido la voz de su amiga.

-¡Luna! Menos mal… sácanos de aquí.

-¿Luna? ¿Lunática Lovegood? ¿También está aquí? Qué bien… - se escuchó esta vez una voz masculina que Theo reconoció al instante.

-¿Draco?

Pero este no contestó, estaba demasiado ocupado comenzando una nueva discusión con la chica que estaba encerrada con él sobre el nombre de su amiga.

-¡Luna! Solo Luna idiota. – se oía.

La rubia sacó su varita y con un movimiento desbloqueó el ascensor, que continuó subiendo.

Hermione salió del aparato echa una furia, abrió la puerta y entro gritando el nombre de Ginny como una posesa, dejando la puerta abierta para que entrara su amiga. Pasó tan rápido que ni siquiera se percató de la persona semidesnuda que esperaba en el rellano.

-¿Blaise? ¿Qué haces así? – le preguntó el recién llegado rubio.

-¿Hermione Granger? Debí haberlo imaginado al ver a la Weasley…

-¿la Weasley también?

En ese momento llegaron los otros dos que subían por las escaleras.

-y la lunática – soltó la rubia dando saltitos hacia su puerta – hasta luego vecinos – dijo cerrando la puerta.

-puede alguien abrir ya – dijo el moreno sacando a todos de sus pensamientos – me estoy congelando

-esto no puede ser verdad – susurró el rubio mientras abría la puerta y entraban todos.

Bueno bueno, ¿qué os ha parecido?

este capi también va dedicado para , no se porque, arriba no me deja ponerte... pero acertaste.

Agradecer también sus reviews a Beatrix Malfoy, Ashley Scamander Lovegood, malfoy19dani, Pabaji, tormenta oscura, LionFanFic (acertaste el capítulo 1), londonHearts010, sdc90, Kunogi Malfoy, MarilizzieCullen13, Bruzzxa-k. Me animáis todas mucho y reconozco que la pregunta fue difícil, así que hoy traigo una muy facilita

En el capítulo siguiente se producirá una disputa ¿Quién acabará llorando?

Blaise

Hermione

Ginny

Luna

Theo

Draco

No os quejaréis ehh.

Nos vemos!

Besitos!

CRISS!