Tema: One- Apocalyptica

"Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como una fábula, esta llena de maravillas y de felicidad." (La vida es bella)

Capítulo Tercero-Tomando Decisiones

Era reconfortante sentir el agua limpia y tibia sobre todo mi cuerpo, percibía como cada uno de mis músculos se relajaban. Apoyé la cabeza sobre la losa de la bañera y le di una larga mirada al pulcro y amplio baño con distintas tonalidades de blancos y crema.

Luego de mi llegada, Alice y Esme me arrastraron dentro de la casa para que me alimentara y aseara.

Grande fue mi sorpresa cuando vi llegar a Alice con tres bolsas de sangre en sus manos.

—Son de ciervo, creo que te gustará. —Explicó con una gran sonrisa mientras me las entregaba.

Cuando el aroma llegó hasta mí, la sed comenzó a quemar mi garganta tal y como el primer día, en ese momento dejé de pensar y me abalancé sobre las pequeñas bolsas clavando mis dientes en ellas y provocando que gotas de sangre mancharan mi ropa y la hermosa alfombra blanca de Esme.

Alice hizo que saliera de mis cavilaciones cuando entró como un torbellino por la ancha puerta de dos hojas. Una de mis piernas sobresalía del agua para apoyarse sobre la losa. Alice clavó su vista en mi pie derecho y lentamente se acercó para tomarlo y acariciar con un dedo la parte externa de mi talón.

—Esta es una de mis visiones. Así supe tu nombre. — Todo fue dicho de forma suave y concentrada.

Flexioné mi pierna y giré mi pie para poder ver de lo que Alice estaba hablando.

Nunca pensé encontrarme con algo así. Un pequeño "Bella" escrito con letras elegantes y contorneadas adornaba mi pie. Un detalle de mi cuerpo en el que nunca antes había reparado.

—Eres el primer vampiro que veo con algún tipo de tatuaje. Bueno todos nosotros venimos de épocas en las que estas cosas no se usaban y no he estado lo suficientemente cerca de otro vampiro que no sea de la familia como para comprobar si tienen uno o no. Pero de todas formas es hermoso. —Alice reflexionaba en voz alta, de pronto su mirada se iluminó y comenzó a dar saltitos. —Además irá muy bien con unas hermosas sandalias de tacón y unas tiras atadas a tus tobillos.

Podía jurar que ella estaba teniendo una visión de todo. Ese pensamiento me recordó algo. ¿Cómo supo de mi tatuaje si ni siquiera yo sabía que lo tenía?... Y también mataba una esperanza, la esperanza de que Alice y yo nos conociéramos de antes o fuéramos amigas. Ella sabía cosas de mí, pero no había obtenido esa información de manera convencional.

Apunté esa idea a las otras tantas cosas que preguntaría. Esme y Carlisle habían prometido hablar conmigo y aclarar todas mis dudas luego de que tomara un baño.

Alice volvió a interrumpir mis cavilaciones, carraspeando y extendiéndome una mano para que saliera del agua. Envolví mi cuerpo en una toalla y luego hice lo mismo con mi cabello. Caminé hacia la habitación.

Sobre la cama reposaban varios conjuntos de ropa, vestidos, pantalones, blusas, remeras y ropa interior. Todos con la etiqueta aun puesta, esa ropa aun no había sido usada. En el suelo a los pies de la cama había otros tantos pares de zapatos, tenis y sandalias, también nuevos adiviné.

—Todo esto es para ti, Bella. Puedes ponerte lo que gustes, todo es de tu talla, aunque creo que el vestido azul se te vería muy bien. —Dijo la pequeña vampiro junto a mí mientras señalaba con una mano las prendas y sonreía ampliamente.

—Pero, ¿Dónde esta mi ropa Alice?

Ella arrugó la nariz.

—Estaba sucia y rota. Además la manchaste de sangre así que Esme y yo decidimos tirarla y traerte todo esto.

—Eso no era necesario.

—Claro que lo era, por favor ahórrame el sufrimiento de verte con esos trapos que tú llamas ropa y dame el placer de verte con algo realmente lindo.

Suspiré resignada y me acerqué a la cama para tomar un par de jeans, una blusa blanca, ropa interior del mismo color y un par de tenis. Giré sobre mis talones y volví al cuarto de baño. Podía escuchar a Alice resoplar a mis espaldas seguramente por no elegir el vestido. Reí para mi misma, a pesar de todo ella era agradable.

Desenvolví rápidamente la toalla de mi cuerpo y me cambié. Era verdad todo me quedaba a la perfección, eran de mi talla. ¿Cómo lo supo?

Cuando Esme dijo que habían estado esperándome no tenia idea de la magnitud de sus palabras, tenían ropa y sangre en bolsas para mí. También estaba el hecho de que Jasper me encontrara en el momento justo. Todo esto era tan extraño y espeluznante, si no fueran tan gentiles probablemente ya habría salido corriendo, pero de nuevo estaba ese sentimiento que me hacía quedarme, el mismo que me hizo seguir a Jasper.

Caminé hacia el gran espejo del tocador y desenredé la toalla de mi cabello para liberarlo. Parecía un nido de aves, tomé el cepillo y comencé a alisarlo, mientras lo hacía examiné mi rostro. Era el mismo que había visto en el charco, ahora estaba limpio pero seguía igual, la misma tez pálida y ojos rojo sangre. ¿Por qué los ojos de estos vampiros eran diferentes? Recordaba que los ojos de Felix eran del mismo color que los míos.

Cuando salí del cuarto de baño la ropa ya no estaba sobre la cama, en su lugar se encontraba Alice sentada con lo pies cruzados esperándome. Al verme me sonrío y dio un salto para ponerse de pie y llegar hasta mí.

—Sabía que detrás de toda esa ropa vieja y pasada de moda había una hermosa mujer. —Luego tomó mi mano y tiró de mí para salir del cuarto y caminar por el pasillo. —Vamos, todos nos están esperando abajo. Emmet y Rosalie han llegado. Además creo que tú también tiene deseos de hablar con Carlisle y que aclare todas tus dudas.

Cuando llegamos a las escaleras bajé la mirada para ver a toda la familia reunida esperándonos. Había dos rostros nuevos, Emmet y Rosalie pensé. La mujer de un cabello rubio, largo y perfecto estaba sentada en uno de los sillones de la sala junto a Esme y me observaba fijamente, su mirada era dura. El hombre estaba parado justo detrás de ella con los brazos extendido y apoyados sobre el respaldo del sillón, era musculoso y muy grande, de hecho era el más grande de todos los hombres. Él también me observaba pero su mirada era neutra. Ni buena, ni mala.

Seguí a Alice por la maciza escalera de caracol hasta que nos reunimos con los otros. Jasper estaba sentado en el sillón opuesto al de la rubia y Alice fue hasta él para ubicarse a su lado.

Carlisle y Edward estaban parados junto a la chimenea. El primero se giró para mirarme y me regaló una cálida sonrisa.

—Por favor Bella, siéntate. —La voz de Carlisle era tranquila y tenía cierto dejo de paternidad.

Asentí y me ubiqué en el sillón que estaba a mis espaldas, entre los otros dos, hecho que me dejaba a la vista de todos.

Recordé mi episodio anterior con las bolsas de sangre, pero las manchas ya no estaban en la alfombra. De hecho la alfombra parecía nueva.

—Primero quiero presentarte a Emmet y a Rosalie. Ellos también forman parte de nuestra familia.

Ninguno dijo nada, la mujer asintió levemente con sus ojos otra vez clavados en mí y el grandote me dio una gran sonrisa dejándome ver unos hermosos hoyuelos. Respondí con una pequeña sonrisa también.

— Bella, primero me gustaría que nos cuentes de ti. Todo sobre tu experiencia en los días pasados. —Dijo Carlisle mientras caminaba para ubicarse junto a Esme.

Pestañee unas cuantas veces, bajé la cabeza para ver mis manos blancas y pequeñas. Moví mis dedos de forma nerviosa mientras reflexionaba sobre la pregunta de Carlisle, realmente no había demasiado sobre lo cual explicar.

Busqué a Jasper con la mirada, él me indicó con un asentimiento de cabeza que estaba bien que hablara. Al instante comencé a sentirme más tranquila y segura. Volví a clavar la vista en mis manos que estaban ahora cruzadas sobre mi regazo y comencé a relatarles la poca información que había en mi mente.

—No tengo muchos recuerdos realmente, sólo los de los últimos tres días. Cuando desperté en un camino viejo, junto a un automóvil completamente calcinado. No había nada, ni nadie alrededor, sólo yo. Inspeccioné el auto en busca de alguna pista pero todo estaba quemado, así que resignada comencé a caminar. Me interné en el bosque que estaba junto al camino, estaba amaneciendo y los primeros rayos de sol comenzaban a salir aunque había mucha niebla. Poco después de caminar algunos kilómetros encontré una carpa con algunas personas, tres adultos y una niña pequeña. —Esta vez alcé la vista para encontrarme con la mirada atenta de Carlisle, el cual me indicó con otra sonrisa amable que siguiera. —La sed comenzó a quemar mi garganta, mientras más me acercaba más fuerte era y más dolor me provocaba. Pronto estuve delante de ellos agazapada y mostrando mis dientes, lista para saltar. —Una sonrisa amaga salió de mi. —La niña salió de la carpa y fue la primera en verme. Me miró con ojos aterrorizados, gritó de forma desgarradora y comenzó a temblar, al oír los gritos de la niña los tres adultos acudieron a ella y ahí fue cuando me vieron. Todos pusieron la misma cara de terror ante mi presencia. Todos esos gritos y sobre todo los de la pequeña hicieron que volviera a mis cabales. Yo quería lanzarme sobre ellos y beber su sangre, el pensamiento me extasiaba, me causaba placer.

—¿Los mataste? —Era la primera vez que Edward me dirigía la palabra. Me observaba desde su posición junto a la chimenea y su voz estaba cargada con el mismo hielo que su mirada.

Negué con la cabeza.

—No, vi mi reflejado en los grandes y hermosos ojos miel de la niña y la visión me repugnó. Di la vuelta y comencé a correr, sólo quería alejarme lo suficiente de ellos. Cuando creí estar a una distancia segura, frené y me recosté sobre un árbol. —Una mirada de asombro se dibujo en la cara de todos entonces, pero nadie dijo nada. —Poco después me alimenté de algunas ardillas que paseaban alrededor. Cuando terminé de beber su sangre sólo me quedé tirada en el pasto mirando al cielo y dejando que la luz del sol me bañara. ¡Vaya sorpresa cuando descubrí que mi cuerpo brillaba! Estuve tirada ahí durante lo que creo fueron horas intentando armar el rompecabezas, hasta que escuché una risa, me incorporé inmediatamente y Félix apareció frente a mí. Esa fue la primera vez que lo vi.

Todos escuchaban atentamente mi historia. Así que decidí continuar.

—Félix me explicó que me había creado y que había estado vigilándome todo ese tiempo. Me dejó sola para observar mi comportamiento, dijo que estaba decepcionado de que haya huido de los humanos, pero que él arregló el problema. Todas sus ropas estaban manchadas de sangre. —El recuerdo de la pequeña cruzó mi mente, quería llorar por ella y sus familiares pero no podía.

—Está bien Bella no fue te culpa. —Jasper habló reconociendo mi estado.

—Quizás no fue por mi mano, pero si yo no me hubiese cruzado en su camino Félix no les habría hecho nada.

Jasper ya no respondió y yo seguí con mi relato.

—Félix intentó llevarme con él. Pero me resistí, la idea de que haya matado a todas esas personas sin motivo alguno y su cara de placer al contarme lo que había hecho provocaron que no confiara en él y mucho menos que quisiera seguirlo, así que me negué. Ahí fue cuando inicio toda la persecución y pelea. Huí de él, corrí durante los siguientes días y cuando finalmente me encontró y no tenía escapatoria Jasper llegó. El resto de la historia ya la conocen.

Carlisle asintió con gesto de entendimiento y Esme le dio un fuerte apretón en su brazo. Luego me miró con una gran sonrisa y habló.

—Estamos muy orgullosos de tu comportamiento Bella, es admirable que te hayas resistido al aroma de los humanos, y que hayas decidido huir.

—Si, Bella todo es muy impresionante. Pero tengo una pregunta; ¿Cómo es que un vampiro neófito como tú pudo escapar de las garras de un viejo vampiro experimentado como Félix? —Edward pronunció mi nombre con un cierto tono mordaz. ¿Cuál era el maldito problema que tenía él conmigo?

Me removí inquieta en el sillón, esta familia era agradable, excepto por algunos integrantes, tenía cosas que agradecerles pero aun no sabía hasta donde podía confiar en ellos. Así que preferí guardarme eso para mí. Afortunadamente fue Jasper el que respondió.

—Precisamente así Edward. No subestimes la fuerza y la rapidez de un neófito.

Carlisle interrumpió la pequeña discusión que comenzaba a formarse entre los dos vampiros haciendo un gesto con sus manos, acto seguido se puso de pie y comenzó a caminar por la sala con las manos detrás de su espalda, como si estuviera meditando algo.

—Muy bien Bella, ahora es nuestro turno de explicarnos. Nosotros somos los Cullen y somos un clan de vampiros pacíficos, en realidad preferimos usar el término familia. Esencialmente nos gusta vivir como lo hacen los seres humanos, trabajamos, tenemos rutinas y costumbres como todos ellos. Básicamente nuestra existencia se desarrolla de manera tranquila. Tampoco nos alimentamos de humanos, nuestra dieta es a base de animales, como lo hace cualquier otro ser vivo. Los propios humanos se alimentan de animales también. De hecho eso hace que nuestros ojos sean de un color diferente como lo habrás notado.— una gran silencio lleno la sala en ese momento hasta que Carlisle volvió a hablar—... Y Bella, mi propuesta es que te unas a nosotros, que formes parte de nuestra familia.

La revelación de Carlisle me tomó completamente por sorpresa, él quería que yo formara parte de su clan.

— ¿Por qué? ¿Por qué me quieren con ustedes?

—Porque es tu destino Bella. —Ésta vez la que contestó fue Alice saltando de su asiento y ubicándose junto a Carlisle. —Hay algunos vampiros que tienen ciertos talentos especiales, yo por ejemplo puedo ver el futuro, pero no es tan simple como parece. Veo la cosas en base a las decisiones que las personas toman, en cambio contigo fue diferente. Nosotras no nos conocíamos y yo tenía visiones de ti corriendo por el bosque y escapando de Félix, de ti llegando con nosotros. Al principio no les hice caso, pero las visiones comenzaron a hacerse cada vez más recurrentes y claras, entonces supe que debíamos ayudarte. Hacía semanas que estábamos esperándote hasta que llagaste a Forks entonces todo cerró y Jasper fue en tu búsqueda.

—Eso es imposible.

—No, no lo es. Piénsalo, como sabía yo del tatuaje con tu nombre, si ni tu misma lo habías visto aun. — Bien, en eso tenía razón.

—Bella, nosotros podemos ayudarte y protegerte. Nos haremos cargo de ti, por favor confía en nosotros. —Esme habló aun desde su lugar en el sillón. — Seremos tu familia ahora.

—No es necesario que nos contestes ahora, sé que todo esto ha de ser demasiado para ti. Pero tomate tu tiempo y piénsalo. Aun así, si no deseas formar parte de la familia puedes quedarte uno o dos meses hasta que domines tus instintos y aclares tu mente. Te enseñaremos todo lo que debes saber para sobrevivir. — Carlisle se apresuró a agregar luego de la declaración de Esme.

Aceptar la generosidad de los Cullen estaba bien, pero formar parte de su familia era algo un poco más delicado.

Carlisle tenía razón, no tenía otras opciones. Si quería sobrevivir en el mundo de los humanos debía aprender a camuflarme y mezclarme con ellos, algo que los Cullen estaban dispuestos a enseñarme. Me gustara o no, los necesitaba.

Asentí hacia el patriarca.

—Me quedaré un tiempo con ustedes.

Ante mi declaración Alice comenzó a bailar en su lugar, mientras los demás me regalaban grandes sonrisas a modo de aprobación, excepto uno...

Miré a Edward, y me pregunté como seria nuestra convivencia. Quizás simplemente nos ignoraríamos el uno al otro o quizás no. Tendría que esperar para obtener la respuesta...


Hola...

Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de la Sr. Stephenie Meyer, yo solo los tomé prestados.

Este capitulo va dedicado a todas aquellas personas, maestros/as, profesores/as que consagran su vida a enseñarnos a leer y escribir, de no ser por ellos ninguno de nosotros estaría aquí.

...Capitulo Beteado por Vhica.

...Se que todas quieren entender a Edward, pero como dije todo tiene una explicación, solo aguardad!

Gracias por leer.