Resumen: "¿Recucuerdas la leyenda del Fenix Ginny?" me pregunto mi abuela......Por que yo no quiero olvidar el pasado, solo quiero seguir adelante, y renaciendo de las cenizas podré hacerlo.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, todos lo derechos reservados son de J.K Rowling y W.B.


Verano – Otoño – Invierno - Primavera


Resumen: Ginny tiene 16 años, la guerra en el mundo mágico a iniciado y ella debe enfrentar que su padre haya muerto, que ella podría morir también en cualquier momento, igual que el amor de su vida.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, todos lo derechos reservados son de J.K Rowling y W.B.

Verano – Otoño – Invierno - Primavera

Capitulo 2- La Poupée (La Muñeca)

"Feliz cumpleaños a ti, Feliz cumpleaños querida Ginny…Feliz cumpleaños a ti...…"

Escuche la voz de mi padre que me cantaba. Estaba junto a mí y su voz era clara y melodiosa. Antes de estar completamente despierta, sonreí porque mi primer pensamiento fue que hoy era mi cumpleaños. Pero cuando abrí mis ojos, me di cuenta de que estaba en el cuarto de mis padres y que la canción la cantaban en mis sueños. ¿Por qué había dormido ahí y no en mi habitación? Entonces, lo recordé todo, los sucesos de la noche anterior me devolvieron de golpe a la realidad. Mi sonrisa se esfumo y sentí una opresión en el pecho y un negro manto de angustia borro toda mi alegría.

Mi Padre, aquel hombre justo, noble y valiente había sido asesinado en una emboscada mientras regresaba a casa después de dejar el ministerio. Lo habían asesinado de la forma más cruel.

Con un suspiro salí de mi cama y me puse una manta sobre mis hombros. Me pareció que pesaba más de lo que debería, como si de repente todo el peso del mundo estuviera sobre mis hombros.

Baje las escaleras y me quede en la sala. La casa estaba vacía y reinaba el silencio. Estaba apunto de llamar a mi madre cuando alguien llamo a la puerta.

-¡¿Quién es?!-grite mientras buscaba mi varita en el bolsillo de mi camisón.

-Soy Remus-dijo la voz de mi profesor tras la puerta de la entrada.

-Demuéstrelo- después de lo pasado la otra noche, debía tener mas cuidado que nunca.

-Me llamo Remus John Lupin y hace poco me case con Nymphadora Tonks, vine por el cumpleaños de Ginebra Weasley-

Yo corrí a la puerta y antes de que Remus pudiera decir algo, me lance a sus brazos llorando.

-¿Qué ocurre Ginny?-me pregunto mientras acariciaba mi cabello

Yo lo observe, con mi rostro descompuesto.

- Profesor Lupin-solloce-¿No lo sabe?....mi Papá ha muerto-

El profesor se quedo mirándome sin comprender lo que había dicho. Su rostro adquirió un tono blanco de muerte y por un momento pensé que cairia al piso.

-¿Qué ocurrió?-pregunto con un hilo de voz.

Temblando, le conté lo ocurrido, y poco a poco pude ver su rostro invadido por el dolor. A mi me pareció que me convertía en otra persona que veía esta escena tan triste y sin embargo incapaz de ayudar.

Solvieg llego con una bandeja llena de panecillos, observo la escena frente a ella y desocupando sus manos camino hacia mí y me rodeo con su brazo. Saludo al profesor Lupin y luego me llevo escaleras arriba a mi dormitorio.

-Hoy era mi fiesta…-solloce sin tener sentido de mis palabras.

-Ya lo se-susurro Solvieg, arropándome en mi cama- ya lo se…-

~O~

Los funerales mágicos duran alrededor de una semana. Sabia lo que normalmente se hacia, había pasado por los funerales de mi abuelo Septimus y el de mi tía abuela Charis.

Muchas personas a las que no había visto en mucho tiempo llegaron a la madriguera a dar el pésame. Todos llegaban con comida y arreglos de flores. La comida se echaba a perder con los días pues la tristeza nos había quitado todo el apetito. Las flores acababan marchitándose, como si pudieran sentir el aire de tristeza a su alrededor.

Luna vino varias veces sola y unas pocas veces con su padre. Delante de todos, me paraba seria junto a mi madre y asentía con la cabeza cada vez que alguien se acercaba amostrar sus condolencias. Pero cada vez que podía pedía a mi madre que me dejara subir un par de horas para descansar, cuando en realidad iba a encerrarme en el armario de mis padres y lloraba ahí hasta que me hartaba y finalmente esperaba a que se bajara el rojo de mi ojos para volver abajo y ponerme otra vez mi mascara.

Mi compañera Amanda, solo pudo ir un rato el primer día y no pude hablar mucho con ella. Me dijo que Will me mandaba todo su apoyo y cariño pero que no sea atrevía a escribirme por que no sabría que poner en la carta.

Durante el día, mi casa estaba llena de visitas, de voces y de llantos. Todos lo miembros de la orden sin excepción se habían presentado. Mi madre se portaba atenta con todos, como si ocuparse de ellos le diera sentido a todo y evitara que se hundiera hasta el fondo. Pero todo era diferente cuando anochecía. La casa se vaciaba y solo quedábamos yo y mi madre, y en otras ocasiones mi abuela. La casa nunca se había visto tan grande como en esos momentos. en las pocas noches que mi abuela se quedaba, se sentaba en la cama del lado de mi madre y acariciaba su cabeza hasta que el cansancio le ganaba. Yo siempre me hacia la dormida para facilitarle las cosas, pero como si ella lo adivinara, se pasaba al otro lado de la cama, donde yo había comenzado a dormir desde la noche en que mi padre murió, y acariciaba mi cabello con sus manos hasta que en verdad me quedaba dormida. Aun así, siempre estábamos cansadas, por que mi madre solía despertarnos con su llanto quedo, y solo cuando me abrazaba a ella lograba calmarse un poco.

Bill y Fleur pasaban todos los días para revisar como estábamos, aunque Bill casi siempre se encerraba en una habitación con los gemelos revisando los papeles de papá.

Charlie, no había podido dejar Rumania por mucho tiempo, aun destrozado tuvo que dejarnos apenas dos días después de su llegada. Percy no había dado señales de vida, aunque yo sabia perfectamente que no era para nada indiferente a la noticia. Y Ron…bueno…. Pensar en el me partía el corazón, si no lo sabia aun, lo sabría pronto, y me mataba no saber como recibiría la noticia.

No quise abrir mis regalos. Cada vez que los miraba recordaba la alegre fiesta que había pensado celebrar. Finalmente una mañana mi madre insistió.

-A tu padre le abría gustado-dijo como chantaje, o al menos así lo sentí yo.

Mi abuela me paso los regalos y los fui abriendo y dejando metódicamente en la mesa. Un bolso blanco con bordados de colores de Luna. Un collar hecho de perlas falsas de Amanda. Will me había regalado El libro Un crimen dormido de Agatha Christie. Un lindo Chal bordado de mi madre para "Algún día". Y finalmente, abrí la caja que ya sabia, era una muñeca. No pude alejar de mi mente la idea de que seria el ultimo regalo que papá me haría.

Con manos temblorosas, levante la tapa y mire dentro de la caja. La muñeca llevaba un vestido blanco de seda y un velo de encaje blanco sobre el pelo rojo. Senti que sus ojos cafes me hipnotizaban.

-¡Oh!-exclamo mi abuela- es igual a ti-continuo mientras sacaba un pañuelo de su manga y se secaba los ojos.

Mi madre no dijo nada. Solamente sonrio y extendió la mano para tocar el cabello de la muñeca.

Yo no pude hablar. Sentía que mi corazón se agrandaba y me hacia tanto daño que me ahogaba. Estreche la muñeca contra mi pecho y Salí de la sala, dejando atrás los demás regalos.

~O~

Desde la boda de Bill y Fleur, cuando el Ministerio cayo, nuestro pueblo y prácticamente todo el mundo mágico al menos de Inglaterra, estaba rodeado de Mortifagos. Mortifagos que eliminaban a cualquiera que afectara sus planes, o cualquiera que no diera información sobre el enemigo numero 1°.

Antonin Dolohov y Walden Macnair rondaban constantemente nuestras casas, llego un momento en el que se quedaron mañana, tarde y noche. Yo sabia que mi madre siempre estaba intranquila por su constante presencia, el punto de no dejarme asomar la cabeza por la ventana cuando ellos rondaban por ahí. En una ocasión quise reclamar, pero su mirada triste lo dijo todo. No quería perder a nadie más.

Me sorprendió la fuerza de mi madre, es decir, había perdido a su marido, había perdido a su Arthur, y sin embargo ahí estaba, de pie cada día, aun derramando lagrimas estaba a mi lado siempre.

Luego todo fue tranquilo, aun había noche en las que despertaba llorando por que soñaba con mi padre, aun estaba aquella sensación que me gritaba que ya no vería a mi papá nunca mas.

Pero los días tranquilos y desolados terminaron cuando Dolohov y Macnair decidieron hacernos una visita. Mi hermano y su esposa no habían llegado a sus ya habituales visitas y los gemelos hacia tiempo que se la pasaban fuera haciendo encargos de la Orden.

Mamá abrió la puerta con la mano en el bolsillo por si necesitaba sacar la varita. Los mortifagos entraron sin esperar invitación y Macnair observo burlón a mi madre.

-Molly, que deprimente te ves de negro. ¡Espero que no te vistas de ese color todo el año!-dijo elevando la voz.

Mi madre no respondió, estaba muy ocupada viendo con odio a Dolohov, el le devolvía la mirada, y a mi me dio asco ver su expresión libre de culpa, como si no estuviera frente a la hermana de Fabian y Gideon Prewett, los Aurores que el había asesinado.

-A lo que vinimos Macnair-dijo Dolohov mientras se paseaba por la sala.

-Si, si….veras Molly-Macnair fue directo al grano-sabemos ya que tu querido hijo Ronald ha huido con Potter y pensamos que tu, como buena madre, sabrías donde están-saco un papel y lápiz de su bolsillo y se lo paso a mamá.

Ella lo miro y arrugo el papel en su mano sin apartar la mirada de sus ojos.

-No se donde esta mi hijo, y aunque lo supiera, jamás se los diría-

-Ya nos imaginamos que dirías algo así-dijo Dolohov, cambiando su expresión por una de falsa sorpresa-¡Oh vaya!, creo Macnair que hemos sido unos maleducados, aun no le dimo el pésame a la familia-

El hombre sonrío con malicia y asintió con la cabeza, para luego clavar su mirada en mí. Mi madre me cubrió con su cuerpo y saco la varita del bolsillo. Ambos hombres rieron.

-Te daré un consejo Molly-hablo Macnair-si no quieres perder a otro miembro de tu "adorada" familia, será mejor que cooperes con nosotros-

-Supongo que no quieres perder a tu hija como perdiste a tu ridículo marido ¿no?-se burlo Dolohov.

El rostro de mi madre se mostraba lleno de un horrible dolor, aspiro una bocanada de aire y hablo pausadamente.

-No se donde esta mi hijo, y aunque lo supiera, no se los diría nunca-repitió sus palabras-No tengo el menor deseo de que dañen a mi familia-aseguro al ver el rostro de los mortifagos que ahora tenían el ceño fruncido y los labios rígidos-Pero esa es toda la verdad-termino mi madre con voz autoritaria.

La cara de Dolohov se endureció como si fuera una roca y los músculos de su delgado cuello se crisparon. Tomo la mesita de la sala con una mano y la arrojo al otro lado de esta. Yo y mi madre nos encogimos como reflejo.

-!¿Y tu niña?!-dijo señalándome-¿No vas a cooperar?- Yo solo negué con la cabeza asustada, no tenía mi varita y esto hacia que me sintiera indefensa frente a esos dos.

-Se arrepentirán de esto-seguro Macnair-no olviden que nosotros controlamos todo, podemos hacerles la vida difícil, muy difícil. Considérense afortunadas, ahora nos sirven mas vivas que muertas-termino mientras abría la puerta de la casa.

-Las dejaremos pensarlo, pero tengan por seguro que volveremos-termino Dolohov marchándose también.

Mamá se desplomo en una silla, puso la cabeza entre sus manos y empezó a llorar.

Yo corrí hasta ella.

-No llores mamá-la tranquilice-todo saldrá bien-le asegure, aunque mis palabras no eran para nada convincentes, ni siquiera para mi misma. Por que en lo único que podía pensar era en lo que Dolohov había dicho, que nos arrepentiríamos de nuestra decisión.

~O~

Esa tarde la orden se reunió, me sorprendió que mi madre no me pidiera salir cuando Kingsley comenzó hablar sobre los últimos acontecimientos y ataques de Voldemort. En cierto punto el profesor Lupin le advirtió a mamá que tal vez deberíamos pensar en ocultarnos hasta que yo pudiera entrar de nuevo a Hogwarts, mi madre le dijo que lo pensaría y no se hablo mas de ese asunto.

La conversación entro en un círculo vicioso, la misma pregunta que hacían todos. ¿Dónde estaba Harry? ¿Y que planeaba hacer?

Llego un momento en el que pedí permiso para retirarme. Cuando pase junto a Tonks tomo mi mano y me dedico una mirada y sonrisa brillantes. Yo la devolví, segura de que mi sonrisa seria cansada y fría.

Salí al jardín de papá y me senté en un banco de piedra. Ha muchas rosas se les habían caído los pétalos y solamente quedaba el tallo. Derek me encontró en el jardín y se sentó a mi lado. Se había portado atento conmigo. Pero no habíamos hablado en ningún momento.

-Gin-Gin-me llamo como solía hacerlo cuando éramos pequeños- ¿recuerdas cuando pequeños, mi papa y el tuyo plantaron una rosa para cada uno?- entre todos los recuerdos que mantenia vivos ese era uno que me gustaba especialmente recordar. Yo y Derek eramos tan pequeños que a veces solo era un recuerdo borroso-¿sabes donde esta mi flor?-Sonrei y entonces me di cuenta que había extrañado muchísimo escuchar su voz, que con los años paso de chillona a un tono profundo que me ponía la piel de gallina. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero parpadee rápidamente para contenerlas. Señale un capullo diminuto que subía por la colina -¿Y donde esta la tuya?-pregunto otra vez. Yo señale un capullo anaranjado que había junto a nosotros.

-¿Qué se supone que debo hacer ahora?-pregunte con voz ronca y quebrada. Derek suspiro y me tomo de la mano.

-Debes ser fuerte y apoyar a tu madre- Su mano era calida y por primera vez sentí que todo peso desaparecía.-Siento lo de tu papá-dijo quebrando el silencio.

Mi corazón dio un vuelco. Mire su mano en la mía y sentí que me ponía colorada. Sorprendida por mi rubor, me aparte de el. Me pare y me quede mirando la rosalera. Un silencio formo un muro entre los dos. Lo vi de reojo, el aun me miraba, con una expresión de claro dolor en la cara. Antes de irse, me dijo en voz baja.

-Tienes razón, Ginevra-mi nombre completo en su boca me dio escalofríos-Tu y yo estamos en orillas opuestas del río-

~O~

Después de conversar con Derek, subí a mi habitación, pensando que todo andaba de cabeza. Di vuelta alrededor de mi cama y pase la mano por los postes tallados. Conté las muñecas puestas en fila arriba de mi vestidor: 16. Una por cada primavera, como solía decir mi padre. Cuando vivía, todo era orden y tranquilidad, era como si realmente una guerra no estuviera por comenzar. Y la sola idea de no tenerlo junto a mi, me hacia sentir tan desprotegida y vulnerable.

Me deshice de mi ropa de día y me puse el camisón largo de algodón con encaje, tome una muñeca y me dirigí a la ventana abierta. Observe el valle, y pensé en lo que había dicho el profesor, preguntándome donde podrimos quedarnos si tuviéramos que huir de la madriguera. Tal vez con Bill y Fleur, o mi abuela, que no había podido visitarnos por su pierna mala.

Una brisa repentina me trajo el olor intenso y familiar que rápidamente inundo la habitación. Mire hacia el patio y vi la rosalera de mi padre.

-Jamás abandonare este lugar -sentencie cuando mis ojos se encontraron con el jardín que guardaba todas las memorias vividas con mi familia.

Las rosas estaban floreciendo y su fragancia inundaba el aire con cada golpe de viento.

Me aleje de la ventana, no tarde en estar acostada, entonces me acurruque en mi cama bajo las sabanas bordadas. Abrase mi muñeca y trate de dormir, pero mis pensamientos volvían a Dolohov y Macnair. Me sentía enferma de solo pensar en todo lo que estaba pasando. Respire profundamente y olí las rosas, recordando los buenos momentos con papá."¿Por qué tenia que morir? ¿Habría sido yo su ultimo pensamiento?"

Era eso probablemente lo que mas me intrigaba, si mi padre habría pensado en su hija cuyo cumpleaños había sido el mismo día de su muerte, o si me había encasillado como lo hacían todos y había pensado en su "familia" en general. Cerré los ojos con fuerza e hice lo que hacia todas noches desde su muerte. Intente encontrar con desesperación aquel sueño en el que me cantaba mi canción de cumpleaños.


La idea de que Macnair le diera un papel y lápiz se me ocurrió por el modo en que Harry pudo entrar a Grimuld Place en el libro.

Hola, bueno primero que nada debo decir que mi ausencia aunque no excesivamente larga fue una decisión que tome para ponerme al corriente en clases y por que he podido durante las vacaciones y descansos viajar bastante, cosa que ha hecho maravillas en mi.

Por el momento, de esta historia ya tengo algunos capítulos escritos pero he de corregirlos un poco, igual que después corregiré el prologo y el capitulo uno por ciertos errores que cometí en ellos pues rompen ligeramente las reglas de .

Agradezco los reviews dejados, cualquier queja será bien recibida por MP

H estado editando cosas y corrigiendo por ahi para estar acorde a las reglas.

y otra cosa antes de que lo olvide, tengo una amiga que esta leyendo mi fic antes de que lo publique y estaba intrigada por el personaje de Derek ya que a ella al igual que a mi no le gusta que haya rivales para Harry. Derek Venner, pues a salido de mi idea de darles vecinos a los weasley, pero tranquilos, yo muchas veces dejo de leer cuando veo que ahi un ravial para Harry demasiado prolongado, pero siendo sinceros, ese no es el fin de Derek, el es solo un amigo y nada mas, tendra un papel moderadamente importate, tendra ecenas dulces con Ginny, pero Harry tendra tambien sus momentos especiales.