Nota del Autor:
Hola chicos. Vengo de nuevo con otro capítulo de La Caza de la Lana Extradimensional. Ando emocionado porque a la gente parece gustarle lo que escribo y me encanta cuando a la gente le encanta lo que hago. Eso, y que puedo expresar muchas ideas que de momento son fantasías, y me gustaría convertirlas en realidad. He estado aprovechando Semana Santa para poder escribir libremente sin preocuparme por el límite de tiempo, obligaciones, etc; y la he pasado de lo lindo.
Pero igual que en el verano, las vacaciones no duran para siempre, y tendré que ocuparme de cosas antes de volver a escribir. Sin embargo, aprovecho estos días para cambiar mis días de actualización de este fic a los viernes sin tener que saltarme una semana de publicación.
Una cosa que me gustaría dejar bien clara antes de empezar: Soy lo bastante mayor como para ser el tutor de cualquiera de ustedes, pero no por eso estoy muy versado en física. Cualquier cosa que exprese aquí es pura fantasía moldeada para satisfacer a la trama y nada más. Si vas a venir con una explicación legítima de lo que está pasando, bien; pero no sea ese tipo que dice que eres un burro porque habla de física cuántica sin saber nada.
Prácticamente no han habido comentarios que valga la pena resaltar aquí, así que no entraré en mucho detalle, pero sí les digo: Un millón de gracias por esos comentarios. Para ustedes no son más que letras, pero para mí son como combustible de cohetes. ¡Haces lo que sea por ese combustible! En serio, no tienen idea de cómo un "Me gustó tu fic, quiero más" ayuda a que las ideas fluyan.
Sólo una última cosa, y una que no creo que haga falta: El siempre-presente disclaimer que Gravity Falls fue creado por Alex Hirsh, le pertenece a Disney y todas esas cosas. Lo considero totalmente innecesario, considerando que esto está publicado sólo en , rodeado de obras que son de la misma producción, pero supongo que tengo que poner la advertencia en alguna parte... No esperen que lo haga de nuevo. No estoy ganando dinero con esto, y no tengo dinero como para pagar un abogado.
Capítulo 3 - La Mabel de Schrödinger
La habitación de Wendy Corduroy, lugar donde dormía la adolescente en ese momento, estaba sumida en absoluta oscuridad y silencio, hasta que su teléfono bañó de luz y ruido el antes tranquilo ambiente. La pelirroja abrió amplios sus ojos enrojecidos por el cansancio y la ira, palpando alrededor de su cama en busca de su celular que encontró al lado de su cabeza a medio enterrar debajo de su almohada. Gruñó para sus adentros antes de presionar el botón de contestar sin siquiera mirar la pantalla.
—Por enésima vez Preston, los adolescentes no se consideran eventos paranormales... —Dijo frotándose los ojos. Le escocían casi tanto como le pesaban.
—Ahmm... No, no es Preston... Aunque debo admitir, me gustaría vestirme como él al menos una vez...
Wendy estaba por preguntar quién era el interlocutor, pero entre la voz y el comentario no le costó reconocer quién llamaba. —¿...Soos? ¿Qué quieres? Son las... —La chica se volteó para ver al reloj de su mesa de noche. El reloj marcaba la 1:22 a.m. Se obligó a no gritar para no despertar a su familia, en especial a su papá. — ¡...Es casi la una y media de la mañana...! ¿No puede esperar hasta, no se, mañana?
—Lo siento, Wendy, no podemos... —Respondió Soos. Sonaba muy nervioso. —Alguien acaba de meterse a la casa... No se qué pasó, hubo una explosión, había un confeti raro dentro de la cabaña y no he visto a los gemelos, y algo se afiló las uñas con la cabaña, y—
— ...Soos ¡Soos...! —Le calló Wendy. Había escuchado suficiente como para saber que algo salió muy mal. No tenía idea de lo que había pasado, pero tener a un Soos nervioso al otro lado de la línea dándole detalles sueltos no le ayudaba en nada, sólo a contagiarle los nervios. —Cálmate y explícame qué pasó, en orden.
—Espera... Aquí está el otro señor Pines... Sí, aquí está, ya se la paso señor...
La pelirroja intentó tragar saliva pero tenía la boca seca. Aprovechó los segundo de silencio y claridad para calmarse, pero no resultó. Sentía que su cama estaba temblando junto con ella.
—¿Hola? ¿Wendy? Soy yo, Stanford Pines. —Le dijo el hombre al otro lado de la línea. Parecía cansado, aunque sería más acertado decir que sonaba vencido.
—Ford, ¿qué diablos está pasando? ¿Qué pasó en la cabaña? —Wendy le preguntó, al borde de perder la calma.
—Wendy, escúchame con cuidado. Tú también Soos, esto le concierne a los dos... —El hombre tomó un par de segundos para recolectar ideas y para preparar a sus oyentes. — Hace unos minutos entró un hombre... O algo que creo era un hombre, a la habitación de los niños. Nos dimos cuenta porque Mabel tenía los pulmones de una sirena en su plenitud y gritó a todo dar. Cuando fuimos por ellos, nosotros...
—¡Alto, alto! —La chica lo interrumpió. Si antes estaba asustada, ahora estaba llena de miedo. Ford había dicho algo que le hizo saltarse un latido. —Acabas de decir "tenía"...
Hubo silencio absoluto en la otra línea. Sólo podía oír la estática de fondo. Wendy tosió para que las palabras le fluyeran antes de continuar hablando. Sentía como si su propia garganta intentara estrangularla. El sólo tener que hacer la pregunta le asustaba.
—...Ford, ¿qué pasó con Mabel?
—N-no sabemos... —Respondió inseguro de sí mismo.
—¿Cómo que no saben? —Respondió Wendy estrujando su teléfono como si se tratara de el hombre en la línea. —Ford, responde. ¿Qué pasó con Mabel?
Ford suspiró por su lado, dándose un momento antes de decir lo que le tenía que revelar a la adolescente.
—El sujeto nos amenazó a mí y a Stan con un arma láser que jamás en mi vida había visto y terminó disparando contra Mabel...
Si la chica hubiera estado sentada cuando recibió la noticia, el teléfono sin duda se le hubiera caído de las manos. Cuerpo y mente dejaron de responderle por un instante, en protesta de unas palabras que su cerebro no quería reconocer.
—El impacto no le hizo daño, pero provocó que desapareciera en un estallido de un material que es tan alien para mí como lo es el arma que usó y ahora ese material está por toda la cabaña.
Wendy ya no podía más. No podía simplemente tragar noticia tras noticia sin verlo ella con sus propios ojos.
—Voy para allá. —Dijo la pelirroja, obligándose a ponerse de pie.
Ford parecía estar a punto de decir algo, pero se limitó a responder con un "bien" antes de colgar el teléfono. Si antes se sentía agotada, ahora la chica se sentía abatida. Se resistió a descargar su furia contra la pared y se arregló lo suficiente para ir a la casa de los Pines. Tomó su teléfono y las llaves de su camioneta, y salió a toda prisa.
Cuando llegó a su camioneta, se sorprendió al ver que ésta estaba cubierta en algo que parecía pelo de unicornio. Reconocería esa fibra arcoiris donde fuese, aunque era raro cómo brillaba en contraste con la oscuridad absoluta de todo lo que rodeaba. Estaba por limpiar el pelo y dejarlo a merced del viento cuando recordó que Soos había dicho algo sobre un confeti muy raro, y Ford mencionó algo sobre un material desconocido. Limpió el pelo de la camioneta y lo metió dentro de una bolsa plástica que llevaba en caso de emergencias del tipo repugnante.
Wendy tomó el volante con ambas manos y respiró muy hondo antes de encender el auto. Este sería el comienzo de un día muy largo.
Cuando llegó a la cabaña, la chica encontró las luces de afuera y del recibidor encendido. Había suficiente luz en el frente para notar que algo se había afilado las uñas con la cabaña, y que había empezado desde la ventana del ático. Todo lo demás era fría, solitaria penumbra a su alrededor. Se frotó los brazos agradeciendo haber venido con su chaqueta verde.
Caminó cortando el aire frío con su presencia y tocó el timbre de la cabaña. No recordaba la última vez que tuvo que hacer eso, siempre que entraba o era de día o venía a tomar prestado a Dipper un segundo. La anormalidad de ese acto pequeño creció en desproporción al juntarse con todos los demás de la madrugada, y recordar al pequeño Pines le estremeció el corazón. Sabía que Stan y Ford se preocupaban por Mabel, pero habían vivido lo suficiente como para entender lo que era la perdida, y eso les ayudaría no a estar bien, pero al menos a soportarlo. Dipper, en cambio, no solo no había pasado por eso, sino que le había pasado a Mabel de todas las personas.
Se vio de vuelta en el mundo real cuando le abrió su antiguo jefe, Stanley. Wendy se sorprendió al notar que su rostro había envejecido al menos 10 años en las pocas horas que estuvo ausente. La adolescente se castigó a sí misma en silencio por lo que acababa de razonar: Olvidó que no hay persona en el mundo que quiera vivir más que sus nietos.
En la recepción de la cabaña estaban Soos y Wendy sentados uno al lado del otro, consolándose con su presencia e inseguros de qué hacer, viendo al suelo. Abuelita estaba sentada en un cojín con su expresión de siempre. Corduroy se preguntó si su cara estaba estancada permanentemente así o sonreía en negación; optó por la primera opción.
Ford estaba sentado en la caja registradora en frente de Dipper, que tenía su cara oculta entre sus brazos. Fue a consolar al chico pero se detuvo cuando notó que el hombre estaba examinando algo en la mesa.
Era el mismo pelo de unicornio que estaba encima de su camioneta.
—Hola, llegué en cuanto pude... —Se obligó a decir. Vio por el rabillo del ojo que Dipper se sacudió un poco al escuchar su voz, pero no dijo ni hizo nada. —¿Qué es eso...?
—No estoy seguro, pero si tuviera que adivinar, diría que es fibra termodinámica... —Le respondió Ford.
—¿Podrías explicárnoslo en un idioma que no sea "Nerd"? —Se quejó Stan, frotándose la sien. —Ya me duele la cabeza lo suficiente, no estoy de humor para pretender que entiendo lo que acabas de decir.
—Bueno, para ponerlo en términos... "Simples"... —Dijo Ford, como si la palabra le diera alergia —Este hilo parece estar hecho de energía y masa pura. No voy a entrar en mucho detalle, por temor a que mi querido hermano le duela la cabeza... —Expresó el hombre, acentuando cierto sarcasmo en la palabra "querido". Stan sólo lo miró de mala gana. —Pero si mi teoría es cierta, entonces nos enfrentamos a dos posibilidades, y no me agrada ninguna...
—Y... —Se atrevió a preguntar Wendy, sobándose la nuca. —¿Qué posibilidades son esas?
—Una, es que Mabel ahora está en otra dimensión y esta es la consecuencia de un viaje forzado en el espacio. —Explicó Ford. Para su pesar, podía ver cómo Dipper temblaba y agudizaba su respiración. —La dos, y que espero no sea cierta pero es la más probable... Es que... —El viejo acomodó sus lentes, viendo hacia el hilo para no tener que ver a la adolescente. — Este hilo ES Mabel.
—N-no... —Wendy se cubrió la boca. Sintió como perdía el habla y sus músculos se sentían como piedra fría. De todas las personas a las que le podía pasar algo así, ¿porqué tenía que ser Mabel? Ella misma se lo había dicho: La niña era una de las criaturas más dulces que ella había conocido, y hasta la fecha seguía siendo cierto.
La pelirroja vio cómo Dipper colapsaba sobre su ya de por sí frágil postura, sollozando. La adolescente trató de calmar su propia tormenta de emociones metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta, o eso iba a hacer, pero entonces sintió un bulto suave y recordó que tenía que mostrarle el "pelo de unicornio" a Ford.
—Stanford. —Se dirigió de nuevo al anciano, por alguna razón insegura de cómo llamarlo. —Antes de venir para acá, encontré esto esparcido sobre mi camioneta. En el momento pensé que era una broma, pero... —La chica le entregó la bolsa. Ford, con ojos muy abiertos, comparó el contenido de la bolsa con el material de la mesa. Era sin duda el mismo.— ¿Y si esta es la clave para... No se... Hacer algo por Mabel?
Dipper de repente dejó de llorar, y miró por primera vez a Wendy desde que llegó. Tenía la cara roja, sobre todo los ojos. Wendy tenía su rostro lleno de determinación curtido por sus ojeras de cansancio. Ford, en cambio, no parecía tan optimista.
—No lo sé, Wendy... —Dijo el hombre, apoyado de la mesa frotándose los ojos. —Incluso si supiéramos qué es este hilo, esto está por mucho fuera de muchas de las cosas con las que me he encontrado. ¿Qué crees que podemos hacer?
—¡¿Que qué podríamos hacer?! —Wendy desesperó. Se aferró de sus hombros sacudiéndolo con furia. Todos, en especial el investigador, se sobresaltaron por la reacción de la chica. —¡No rendirnos de una vez cuando se pone difícil! ¡Tu sobrina depende de tí, Ford! ¡Y esta es la única pista que tenemos para poder ayudarla!
Wendy estaba respirando a bocanadas. Retrocedió un paso soltando para ver al hombre, que estaba contemplando sus opciones. En eso, se levantó, ahora con su propio rostro decidido.
—Tienes razón... ¡Necesitamos hacer algo y hay que empezar por recoger tantos de estos hilos como podamos! —Dijo Ford, cerrando los puños y viendo a nadie en particular. —Pero si lo que me dices el cierto, Wendy... Entonces debo asumir que la supuesta fibra termodinámica no sólo se esparció aquí, si no por todo Gravity Falls. Tenemos que trabajar rápido, antes de que el viento o alguna criatura se tope con ellos. ¡No tenemos tiempo que perder, hay que buscar la fibra ahora!
—¡Aguanta ahí, sabelotodo! —Lo detuvo Stan. —Estoy de acuerdo con ustedes y todo. Pero somos qué, ¿seis sin contar a la señora esa? —Dijo señalando a Abuelita. —¡Hay que buscar esa cosa por todo Gravity Falls! ¡Eso podría llevarnos días! ¡Semanas tal vez! ¡No tenemos tiempo para eso!
—¿Y qué esperas que hagamos? Tenemos que empezar ahora o perderemos nuestra oportunidad de recoger todo lo que podamos. —Le recordó Ford.
—¡La Brigada! —Todos se voltearon para ver que por fin Dipper dijo algo después del incidente, y parecía que tenía un plan. —¡Wendy, tenemos que llamar a la brigada! ¡Esto es claramente un evento supernatural y estoy seguro de que la mitad del pueblo no ayudará!
—¡Woah, woah, woah! —Lo detuvo la pelirroja. —Dipper, la ciudad conoce a Mabel y los miembros de BACALAO siempre están dispuestos a ayudar y todo eso...
—¿Acaba de decir bacalao? —Repitió Stan, levantando una ceja.
—¡Pero son casi las dos de la mañana! ¡Nadie va a levantarse de su cama sólo para ponerse a buscar hilos en medio de la noche!
—No lo harán si se los pides tú... —Sonrió Dipper. Esa era la mirada que tenía cuando cuando le venía algo a la mente y estaba seguro de que funcionaría, pero no podía ser. Por más bizarro que todavía le sonara, ella era la que tenía más influencia en el grupo, incluso más que su papá. El único que podía mover más personas que ella era...
—¡...Preston! —Wendy se dijo en asombro, para después dibujarse una satisfactoria sonrisa de vendetta. —¡Por fin una escusa válida para despertarlo de madrugada! Chicos, empiecen a buscar. Me encargaré de llamar al señor Noroeste. ¡Stan, toma! —Se apresuró a lanzar un objeto negro y plateado a la cara del anciano, que no tuvo tiempo de reaccionar y recibió el impacto en medio de la cara, pero sí para que sus palmas atraparan el objeto al caer de su frente. Eran las llaves de la camioneta.
—Y ni se te ocurra echarla a perder... Sé donde guardas tus ahorros... —Le amenazó la chica, entrecerrando los ojos.
—¡Ja! Ya no guardo mis ahorros en la cabaña. —Se mofó Stan.
—Yo si sé donde están. —Le contraatacó Ford. Sonreía tanto como su ojos.
—¡Bah, como sea! —Se quejó Stan. Se volteó hacia la puerta, mirando hacia Dipper. —Vamos chico, a buscar a tu hermana... O el desastre de tu hermana... O lo que sea.
El chico no esperó una segunda invitación. Saltó del mostrador y salió corriendo directo hacia la puerta antes que todo el mundo, incluso antes que Stan. Todos fueron a parar a la camioneta de Wendy. La pelirroja también salió, pero lo hizo para sentirse un poco más en paz, se paró en el porche con el teléfono en mano, marcando el número de Preston Noroeste.
Abuelita se quedó en la casa, parpadeando un par de veces. Se levantó y caminó hacia la habitación de Soos y Melody. Por fin estaba a solas como para revisar las cosas de la chica sin que la regañaran.
Un nuevo y nada usual día comenzó en el pueblo de Gravity Falls, y considerando que se trataba del condado de lo raro, eso era decir mucho.
Para empezar, todos los que estuvieran en la brigada anónima de defensa contra lo sobrenatural fueron llamados en horas de la madrugada. Que alguien fuese llamado tan temprano no era raro, cualquier cosa podía pasar a cualquier hora y normalmente el más indicado para el recado era el que tenía que resolverlo.
Lo que era raro es que no llamaron a uno o a dos, sino a todos los miembros. Todo el mundo esperaba que estuviera atacando una manada de hombres lobo o algo así, pero se encontraron con que los mandarían a buscar y no a pelear. El objetivo: Fibra Termodinámica... O lo que sea que sea eso.
A los ciudadanos se les comunicó que se trataba de una sustancia de origen desconocido que podía causar problemas si se llegaba a juntar con alguna otra anomalía, así que se le urgió a todos los miembros que empezaran a buscar lo más rápido posible y que no se detuvieran hasta conseguir todo el hilo que pudieran. Hubo consternación compartida entre todos, pero prefirieron no preguntar mucho esperando que Preston no se extendiera con uno de sus discursos. Preferían no volver a dormir y hacer algo importante a quedarse dormidos oyendo al señor Noroeste.
Debido a la urgencia del comunicado, la mitad del pueblo entero estuvo parado desde las tres de la mañana hasta las seis de la tarde del mismo día. Todos buscaron bajo todas las piedras y rincones de Gravity Falls en busca de los supuestos hilos arcoiris que se parecían mucho al pelo de unicornio. Habían algunos pocos pelos sueltos en lugares poco específicos de la ciudad, pero otros lugares estaban invadidos por el mismo: El Campo de Mini-golf, el Centro Comercial de Gravity Falls, la Piscina Pública (El salvavidas dijo haber perdido una prótesis en el filtro de agua tratando de conseguir unos pelos muy raros), algunas tiendas de dulce y las habitaciones de dos niñas que vivían en el condado. Ellas querían conservar los bonitos hilos, pero al final se les confiscaron. También se dice que la hija de los Noroeste despertó con la cabeza llena de pelo arcoiris, pero ese fue un rumor que nadie pudo confirmar.
Para cuando se dio a entender que ya no había más nada que conseguir, se dio la fibra encontrada a Stanford Pines para que la analizara de manera apropiada. Todos después de eso se fueron a sus casa a chismorrear un rato sobre el asunto antes de decidirse a ir a dormir. Wendy se había quedado con los Pines para asegurarse de que todo estuviera bien.
Era de noche de nuevo en la Cabaña del Misterio. Ford había salido del sótano después de pasar el día entero analizando la fibra. Resulta que sus predicciones eran ciertas: Se trataba de un hilo que visto bajo el microscopio a nivel molecular parecían un sólido negro, que grabado y reproducido en cámara lenta podía notar que no era un único bloque sólido, sino que tenía grietas iridiscentes. La masa dentro del mismo ítem se movía de manera ordenada de un extremo a otro liberando energía que a su vez fluía dentro del mismo hilo. Un balance casi perfecto entre orden y entropía que no pensó fuese posible. Trató de explicárselo al resto de la familia, pero sólo Dipper parecía interesado en el tema, a pesar de no entenderlo muy bien. Ford se sintió tentado a enseñarle con detalle las leyes de la termodinámica a su nieto, pero descartó la idea. Estaba seguro de su tarea de la escuela ya era bastante complicada para su edad, prefirió que eso esperara a que creciera un poco.
Algo que también encontró fascinante fue que mientras analizaba el hilo, este se había conectado con otros hilos formando un único hilo más largo. Cada momento que pasaba estudiando la fibra le surgían más preguntas, pero tendría que dejarlas para otro día. Sabía que este hilo era el descubrimiento del siglo, pero se obligó a recordar que ese hilo era su nieta, y tendría que dejar la fibra en manos de Dipper.
Esa era otra cosa que había confirmado Stanford: Tuvo razón cuando planteó que la fibra se esparció por todo Gravity Falls. Lo que fue una sorpresa fue que, según los reportes de BACALAO, los hilos aparecieron en su mayoría en lugares muy específicos, y se trataba de lugares que pudieron ser habituales para Mabel o en los que ella podría haber estado recientemente, como la camioneta de Wendy. Le pareció extraño que la misma chica Corduroy no hubiese despertado con extensiones psicodélicas como la hija de Preston, pero al parecer no fue el caso. Si hubiera sido sólo una violación del espacio y el tiempo, habría hilo en todos lados repartido de manera muy igual por todos lados, pero la coincidencia era demasiado grande como para que realmente fuese una.
Habiendo terminado de explicar estas cosas (De nuevo, usando la versión "simple"), Wendy le entregó una caja enorme que estaba hasta el tope de pelo arcoiris suelto. Ford metió una bola de estambre del tamaño de una pelota de golf en la caja y se la entregó a Dipper. Casi saltó cuando vio la caja tras entregársela al chico: El contenido se había juntado para formar una bola del tamaño de un balón de voleibol.
—¡...Asombroso! —Se dijo el investigador. —Parece que la fibra gravita hacia sí misma cuando juntas suficiente, y también parece asimilarse a sí misma mucho más rápido. ¡Creo que aquí hay suficiente como para replicar varios cerebros humanos!
—Tío Ford... —Dipper protestó. No le gustaba cómo estaba hablando de su hermana.
—Agh... Dipper, lo siento. —Se disculpó Ford. —Este es uno de los casos más peculiares con los que me he encontrado en mucho tiempo... Sólo lamento que haya tenido que ser Mabel.
Dipper bajó la mirada, mirando al enorme ovillo policromático. Ya no estaba llorando como cuando pasó el incidente, pero igual se sentía deprimido. No supo quién ni porqué, pero su hermana había sido convertida en materia para suéteres por su culpa.
—¡Hey nerd, deja de deprimir a mi nieto! —Le gritó Stan desde la trastienda. Realmente no estaba para verlo, pero estaba seguro de que Ford estaba explicándole un mumbo-jumbo tecni-científico que no hacía más que traer malas noticias.
—Perdón que ahora sea yo quien pregunte algo incómodo... —Se acercó Wendy viendo con curiosidad la bola de hilo. —¿No crees que es muy poco hilo? Quiero decir, eso es mucho hilo y todo, pero no creo que esto alcance para hacer una niña de 13 años, ¿o sí?
—Eso es lo que estaba pensando. —Le confirmó Ford. —Probablemente haya más hilo esparcido en algún lugar de Gravity Falls... Pero ya conseguimos suficiente como dar el día como exitoso. Mañana podemos recorrer la ciudad con la fibra en mano. Estoy seguro que tenemos suficiente fibra para que el resto de Mabel se asimile al resto del estambre.
—Pero, ¿y si alguien se topa con más hilos de Mabel? —Preguntó el chico, preocupado.
—Casi todos los obvios ya fueron recogidos —Le explicó el hombre.—Y a menos que seas un ser divino de otra dimensión, no creo que puedas hacer nada con eso, cuando mucho una linda pulsera. Además... —Ford se estiró, sintiendo cómo le sonaba cada hueso de su espalda. —Todos necesitamos descansar, tú incluido.
—Ten amigo, un taco de buenas noches. —Salió Soos de la cocina, con no uno, sino varios olorosos y humeantes tacos. Recordó lo poco que había comido el resto del día buscando a Mabel, y fue ahora que su cuerpo le reclamaba la falta de nutrición. Él y Wendy tomaron uno cada uno y saborearon agradecidos el crujiente tentempié. La salsa de la carne era justo lo que necesitaban para alegrarse el día después de pasar una crisis.
Después de cenar todos apropiadamente cada uno se fue por su lado a dormir. Fue al baño para arreglarse cuando vio que Wendy llevaba ropas para dormir y tenía el cabello recogido dentro de un gorro para nieve. Recordó lo cansada que estuvo su amiga esta mañana y le pareció raro que se hubiera quedado con ellos todo el rato hasta ahora, y ahora es que entendía porqué. Pasaría la noche en la cabaña vigilando que todo estuviese en orden.
—Oh, Wendy. ¿Vas a quedarte? —Le preguntó el chico. No sabía qué más decirle, así que le preguntó lo obvio.
—Sep. —Le contestó Wendy, con una sonrisa. —No quería dejarlos solos después del día que tuvieron hoy. Quería asegurarme de que todos estuviesen bien, en especial tú, socio.
—¿Yo? Oh, wow... —Dipper rió con la cara roja, alagado. —Gracias Wendy, eso... Significa mucho...
—Ni lo menciones. —La pelirroja meneó la cabeza de lado con indiferencia, pero alegre por ayudar.
—Por cierto, ¿donde vas a dormir? Que yo sepa, todas las camas están ocupadas... Hasta la Abuelita de Soos duerme en el sofá. Nunca entenderé cómo lo hace. —Dijo Dipper mirando en la dirección general de la trastienda, donde debería estar el sillón con el cráneo del T-Rex.
—¿Pero qué dices, Dip? Todavía queda una cama libre.
—Pero las únicas camas que hay son las de mis tíos, el sillón de la abuelita, la de Soos y Wendy, la mía y la de Mabel... —Fue en ese momento que su rostro enrojeció al caer en cuenta de lo que acaba de decir. Si Mabel, por obvias razones, no podía usar su cama, eso significaba que...
—¡¿Dormirás conmigo en el ático?! —Gritó Dipper dándose cuenta.
—Sep. ¿Qué, algún problema?
—¡N-no! ¡No! ¡Ninguno! —El chico se puso a reír con nerviosismo. Podía sentir cómo le sudaban las manos. —Es que... Wow, es una sorpresa. No pensé que querrías quedarte o algo así...
—No te preocupes, socio. Apenas notarás que estoy ahí.
Era imposible ignorar al elefante en la habitación. El tener a Wendy acostada en la cama de Mabel lo mantuvo tan despierto como la primera vez que se había dado cuenta de que le gustaba. Lo que era peor, no podía evitar ver hacia la cama de Mabel esperando que ella estuviese ahí, pero a quien encontraba era a Wendy. Era una bendición y una maldición al mismo tiempo, y no sabía qué hacer.
Wendy bostezó mirando un rato a Dipper, ponderando qué estaría pasando por su cabeza. Ella se estaba muriendo del sueño, pero no podía permitirse ir a dormir antes que el chico.
—¿En qué piensas, Dipper?
—¡¿Eh?!, bueno yo... —No podía decirle que todavía le gustaba, no después de todo este tiempo y de haber pasado por la humillación de haber manifestado sus sentimientos a un cambiaformas que se hacía el muerto con la cara de Wendy. Decidió irse por una ruta mucho más segura. —Es que... Sigo pensando en Mabel...
Wendy había estado sonriendo hasta ese momento. Suspiró y se sentó en la cama, contemplando al chico Pines. Alternó su mirada entre Dipper y la pared antes de empezar a hablar.
—Verás... Las condiciones no se parecen en nada, pero yo se lo que es perder a alguien... Tal vez ya te hayas dado cuenta. —Le dijo Wendy con una amarga sonrisa.
Dipper lo entendió todo en el momento. Wendy estaba ahí porque entendía por lo que estaba pasando. Levantó su sábana y se encontró viendo al ovillo de Mabel. Ford le había dejado tenerlo, y desde entonces no lo había soltado. Sólo para bañarse.
—Tenía como seis años cuando murió mi mamá... No entendía lo que había pasado. Me culpaba todos los días, pensaba que me había portado tan mal que decidió abandonarnos. Me quedaba en la puerta de la casa esperando a que regresara, pero nunca lo hizo. —Le contó la chica, mirando hacia el piso. —Puede que mi papá sea más músculo que mente, pero tiene un gran corazón, ¿sabes? Él y mis hermanos. Ellos siempre estuvieron ahí para mí cuando los necesitaba. No creo que pueda acompañarte a cada segundo, claro. —Le sonrió la chica, esta vez de manera genuina. —Pero te prometo que nunca te abandonaré, Dip. Lo juro de corazón.
La chica se levantó y posó una mano en la cabeza de Dipper. Se juró que no lloraría más de lo que lo había hecho hoy, pero no pudo evitar sollozar. Wendy le acarició la cabeza un rato, viéndolo a el y a su hermana, la bola de brillo supernatural. Entonces se le ocurrió a la chica una idea.
—Oye... ¿Crees que Mabel tenga frío? —Dijo la adolescente.
—¿...Qué? —Preguntó Dipper confundido. Esa pregunta le vino al él de la nada.
—Quiero decir... No es toda Mabel, pero sigue siendo Mabel, ¿no?
—...Supongo. —Dipper respondió, cuestionando internamente la lógica de Wendy. Si su tío le había explicado bien las cosas, su hermana era un tipo de materia especial que ya no era Mabel. Pero si quería ser técnico, sí. El ovillo seguía siendo su hermana.
—Tal vez tenga frío... Dame un segundo, Dip. —Le dijo la chica asaltando uno de los cajones al lado de la cama. De él sacó un suéter azul arriba y rojizo abajo, con el diseño de un sol naciente entre ambos colores.
Tomó un momento la pelota de hilo y la introdujo en el suéter, para luego dárselo de vuelta al chico. Miró con extrañeza al ahora protegido balón de fibra. Ahora al menos abrazar la pelota de hilo se sentía familiar, ya no sentía que estaba abrazando algo que solía ser Mabel, sino que abrazaba a la misma Mabel. Esto lo tranquilizó mucho, tanto que se sorprendió cuando de repente bostezó. Wendy lo imitó segundos después.
—Bueno, es hora de dormir... Hasta mañana, socio. —Le acarició la cabeza una última vez antes de regresarse a la otra cama. —Buenas noches.
—Buenas noches, Wendy... Gracias...
—Ni lo menciones... —La chica le guiñó un ojo, antes de bostezar y regresar a intentar dormir.
Dipper se sentía mucho más tranquilo ahora. Regresó su vista a su hermana. Podría ser un montón de estambre ahora, pero la recuperaría tarde o temprano, estaba totalmente seguro de ello. Mientras tanto, no podía hacer más nada sino dormir. Con la mente más tranquila, cerró los ojos y dejó que su mente viajara hasta dormir.
Dipper se despertó lo bastante tarde como para vez cómo el sol atravesaba su ventana. En la cama de Mabel, Wendy roncaba sonoramente. Dudaba que ella se fuera a levantar en cualquier momento, no después del día de ayer.
El chico se paró arrastrándose fuera de su cama, bostezando. Con la mente medio dormida, caminó en modo automático hacia el baño del segundo piso de la cabaña. Tuvo suerte de que era tarde y el baño estaba desocupado, pues lo encontró abierto de par en par cuando llegó.
Se cepilló los dientes cuidadosamente, todavía medio inconsciente. A medida que el acto de cepillarse le recuperaba la habilidad mental, notó por el rabillo del ojo que tenía puesto el suéter de Mabel. Tal vez Wendy se lo puso mientras dormía, pero no sabía cómo se lo habían puesto mientras dormía.
Una vez terminado, escupió la espuma acompañada por agua. Ahora que estaba más alerta y había dejado de cepillarse, notó que los ronquidos de Wendy lo habían seguido al baño... Fue entonces cuando realmente se miró con detalle en el espejo.
Su suéter no solo tenía un rostro, sino que estaba roncando.
—¡AAAAAH! —Gritó del susto, arrastrando su trasero por el piso tratando de huir de su reflejo.
—¡AAAAAAAAAHH! —Los gritos de Dipper despertaron al suéter, que había empezado a gritar igual que el chico, pero con una voz femenina.
—¡AAAAAAAAAAAAAAHH! —Ahora los dos estaban gritando al unísono. Dipper intentó guardar la calma, pero el suéter seguía chillando. Le puso la mano en lo que supuso era su boca y se puso a analizar la situación. No pudo ni preguntarse qué pasaba cuando sintió algo caliente y húmedo en sus palmas.
El suéter le había lamido la mano.
¡Ew! —Dipper levantó las manos del asco mientras su ropa se reía de él. Iba a limpiarse las manos en el suéter como venganza pero se detuvo cuando reconoció su risa. De hecho, también había reconocido el grito, pero estaba tan asustado que no se había dado cuenta en el momento.
—¡¿...Mabel?!
A pesar de los gritos, los únicos que parecieron darse cuenta de lo que pasó fueron Soos y Melody. Sus tíos estaban durmiendo en una habitación del sótano y Wendy estaba demasiado ocupada estando inconsciente. Melody, insegura de qué sacar de la situación, se limitó a preparar algo para desayunar. Soos en cambio, gracias a su inhabilidad para detectar preguntas incómodas, se puso a hablar con los gemelos.
—Wow, osea... —Comenzó a repetir la explicación. —¿Estabas durmiendo anoche con la bola de estambre de Mabel, y cuando despertaste, estabas usando a tu hermana? Raro.
—¡¿Verdad!? —Dijo Dipper, en un tono que ni él mismo sabía si era de preocupación o de emoción. —Al menos me alegra saber que Mabel está bien... O al menos, consciente y en este plano.
—Habla por ti, ¡yo estoy pegada a tu torso de neeeeeeeeeeerd! —Se quejó Mabel, con muy poca seriedad.
—Y... ¿Cómo te sientes? —Le preguntó su hermano. Tenía genuina curiosidad no solo por el bienestar de su hermana, sino por saber cómo se sentía ser un suéter.
—Bueno... Por un lado no tengo que ir al baño, eso es bueno. —Sonrió la prenda de vestir. —Y por el otro, no puedo moverme por mi cuenta, y eso apesta como no tienes idea... Aunque ahora puedo hacer esto. ¡Bup! —En ese instante, Dipper sintió un pellizco en su costado, activando sus cosquillas al segundo. No tuvo chance de reírse, el toque sorpresa lo tiró de la silla contra el suelo.
—¡Ow! ¡Mabel, eso dolió!
—¿En serio? Yo no sentí nada... ¡Bup! —Repitió su hermana, esta vez decidida a hacerle cosquillas. El chico dio vueltas en el piso partiéndose de la risa. En medio del ataque se quitó el suéter y lo aventó contra la mesa, intentado recuperar el aliento.
Mabel rió con fuerza por un momento antes de intentar levantarse. Lo único que logró fue vibrar un momento antes de dejarse caer plana contra la mesa.
—¿Ya tuviste suficiente? —Dipper le dijo a su hermana.
—Sep. —Respondió ella. Dudándolo un poco, se puso el suéter de nuevo. Soos se quedó viendo el espectáculo de hace un momento con ojos mistificados.
—Oye, esto me recuerda a ese anime que vi el otro día... ¿Cómo se llamaba?... Melody, ¿recuerdas cómo era el nombre de esa serie con la colegiala y su uniforme mágico, o algo así?
—Hmmm... No recuerdo. —Le respondió la mujer. —Igual no creo que debas mencionarlo... Son un poco jóvenes para ese, ¿no crees?
—Ahora que lo dices... Había mucha gente desnuda al final por alguna razón... —Razonó Soos. —Je, mejor esperamos unos años.
—Sabia decisión. —Le sonrió Melody, poniendo en la mesa unos tres platos de omelets. —Aquí tienen el desayuno. ¡Disfruten!
—Siempre lo hago, Melody... Siempre lo hago. —Dijo Soos con cierta solemnidad, antes de echarla por la ventana y comer como si no lo hubiese hecho en años. Esto al parecer complació mucho a la chica.
Dipper tomó asiento y empezó a comer a un paso mucho más razonable que su amigo infantiloide. Se sorprendió con lo deliciosos que estaban los huevos. Tenían suficiente sal y los ingredientes extras acompañaban la receta a la perfección en pos de la clara y la yema mezclada. Resultó que Melody era una cocinera excelente.
—¡Wow! ¡Esto está muy bueno! —Dijo Dipper felicitando a la mujer.
—Gracias. Es agradable oírlo de alguien aparte de Soos... Aunque él lo hace por todo el resto de los desconocidos.
—Puefo comfifmaf effo.,, —Dijo Soos, sin esperar a tragar.
Dipper observó el rostro de su hermana en su ropa y se preguntó por un segundo si todavía podía sentir hambre.
—Oye, ¿quieres comer algo? —Le ofreció a su hermana.
—Jhmm... No tengo hambre... ¡Pero qué rayos! ¡Dame un poco! —Dijo el suéter, abriendo grande la boca.
El chico le dio una cucharada de su omelet a su hermana, que se quedó masticándolo por un rato con una cara de poca satisfacción. La chica tragó para liberar su boca y hablar, y al segundo que lo hizo, Dipper chilló saltando de la mesa y levantándose la parte baja de la chica.
—¡AH, QUEMA, QUEMA! —Gritó el chico quitándose con rapidez el huevo masticado del estómago. Le había quedado la panza rosada y manchada de salsa. Lo más curioso es que Mabel no tenía ni salsa ni huevo encima. Al parecer era totalmente impermeable.
—¡Ugh! ¡Ni siquiera puedo probar cosas! ¡Esto apesta! —Dijo la niña haciendo un puchero.
—Gio pof mi pafte... —Se detuvo Soos. Esta vez si tragó antes de continuar con lo que iba a decir, gesto que todos agradecieron. —...Estoy feliz de que estés con nosotros, aunque sea en forma de suéter... Cosa... Ayer nos diste a todos un susto muy feo.
—Es cierto. —Le confirmó Melody. —Nos diste a todos un susto terrible, en especial a Dipper... Nunca había visto a un niño con la cara tan roja de tanto llorar.
—¿Era necesario que dijeran eso? —Protestó Dipper con la cara roja.
—¿...Es cierto eso, bro-bro? —Mabel le preguntó a su hermano, mirándolo, pero sin intentar verlo directo a la cara. —Lo último que recuerdo es que estaba asustada y empecé a ver blanco poco a poco... Y lo siguiente que supe es que ahora soy un suéter.
—...Mabel, ayer cuando te disparó ese tipo estallaste en un montón de hilo. —Le explicó Dipper. Todavía sentía escalofríos por recordar la escena. —Wendy obligó a Preston a que moviera media ciudad para que buscara ese hilo y traerlo de vuelta a la cabaña y eso tomó todo el día. Mientras tanto todos pensábamos que estabas... Qué estabas...
La chica podía sentirlo temblar a través de sus hilos. Miró que ahora su hermano tenía los ojos acuosos. Mabel se comprimió en sí misma como intentando abrazarlo. Él se dio cuenta de este gesto y se calmó un poco. Sin estar muy seguro de cómo hacerlo, se abrazó a sí mismo, en un vano esfuerzo de tratar de abrazar a su hermana.
—...Está bien, Dip. Estoy aquí. —Le susurró Mabel. —Ya encontraremos una solución. Siempre lo hacemos. Lo importante es que nos tenemos el uno al otro.
Dipper le sonrió al suéter. Esto era algo que se salía por mucho del conocimiento de todos, incluso del de su Tío Ford, pero eso no los detuvo para encontrar respuestas a problemas que parecían imposibles, ni siquiera en el Raromagedón. Estaba seguro de que podían hacer algo todavía. En eso, al chico se le ocurrió algo.
—Oye, ya sé qué podemos hacer.
—¿Qué cosa? —Le preguntó Mabel a su hermano.
—Verás... Según el tío Ford, ahora estás hecha de... ¿Cómo era...? Ah, sí, fibra termodinámica. —Le explicó Dipper. —Esa cosa al parecer esa cosa gravita hacia sí misma.
—Oh~ Raro~ —Dijo Mabel en comprensivo asombro... Realmente, era más que todo asombro.
—Ayer apenas eras una bola de estambre como de este tamaño. —Continuó Dipper separando sus manos en frente de él como para que el rostro en su torso viera bien. El diámetro de los brazos de Dipper era más o menos del tamaño de una de esas ratas que el tío Stan solía espantar con la escoba. —Si no estoy mal, creo que reunimos suficiente como para hacerte un cerebro y un cuerpo... Pero si reunimos más hilo...
Mabel se exaltó, esta vez en genuina comprensión. —¡Entonces tendré suficiente lana para ser yo de nuevo!
—¡Exacto! —Le confirmó Dipper, probando de nuevo su omelet. Soos y Melody veían el espectáculo en silencio, hasta que Soos intervino.
—¡Genial! —Agregó el hombre. —¿Qué les parece si le damos una vuelta al pueblo en el carro de mini-golf?
—Soos, ¿no necesitas estar aquí para atender turistas o algo así? —Le preguntó el chico.
—Yo puedo encargarme de eso. —Le respondió Melody. —Creo que puedo dirigir el negocio por un día. Además... Wendy sigue durmiendo en el ático y tu tío es el fundador. No creo que nos falte mano de obra.
—¡Está decidido! —Chirrió Mabel. —¡Vamos al pueblo a buscarme lana!
—Firma termodinámica, Mabel. Fibra termodinámica... —Le corrigió Dipper.
—¡Ese nombre es muy nerd! —Se quejó la chica. — Además, ¡soy un suéter! Debería estar hecha de lana, no de fibra termodinamita.
—Termodinámica. —Volvió a corregirla.
—¡Como sea! Amigos... ¡El destino espera! —Dramatizó Mabel... Antes de tener que esperar que todos comieran y se lavaran los dientes.
Durante toda la mañana, el trío disfrazado de dúo dio vueltas muy lentamente alrededor del condado de Gravity Falls en el carro de mini-golf de la cabaña del misterio.
Tal cual como había dicho el tío Ford, había lana que no había sido recogida que se magnetizaba hacia Mabel y se le unía al instante en un brillo cromático, como si este se esparciera por su tejido. No podía culpar a los pueblerinos por no encontrar el hilo que faltaba, estos salían de entre las tuberías, debajo de muebles, de las chimeneas, de entre los árboles y otros sitios donde una persona normal no se atrevería a buscar. Todo hilo que estuviera a unos siete metros alrededor del Mabel se levantaba de donde estaba, traspasaba la materia que lo obstruyese y se adhería a su hermana. Se sorprendió por la cantidad absurda de fibra que salía de todos lados, y todavía les faltaba.
Se detuvieron para tomar un descanso en la Cafetería de Susan. Cuando entraron, la gente del pueblo se les quedó observando un rato mientras murmuraban, antes de regresar a su rutina de siempre. Lo más probable es que todavía estuviesen hablando del escándalo que tuvieron que pasar a las tres de la mañana. Ya sentados en la mesa, Dipper notó que de el suelo y de la cocina salía más hilo aún. Sintió asco al pensar que lo más probable es que todo eso venía de las tuberías, pero se obligó a recordarse que la fibra termodinámica era impermeable.
Pero ver esto le trajo otra preocupación, y Dipper no pudo evitar sino suspirar.
—Ya hemos recogido bastante, ¡pero sigue saliendo hilo por todas partes! —Se quejó el chico, rascándose la cabeza con su gorro de leñador. —A este paso estaremos toda la vida buscando pelo de Mabel y no lo encontraremos todo.
—¿De qué hablas, bro-bro? Sólo nos falta el campo de mini-golf, la piscina pública y uno que otro lugar por ahí en la calle. —Le respondió su hermana.
—¿Y tú cómo sabes eso? Se que todo cayó en lugares que frecuentabas, pero eso es bastante específico.
—Porque tengo este sentimiento chistoso de que debería ir para allá desde hace un rato. —Le explicó Mabel. —De hecho también lo sentí hacia la cafetería, pero paró cuando entramos.
—Espera, ¿desde cuando haz estado sintiendo eso? —Le preguntó el chico, perplejo.
—Creo que desde hace media hora, o algo así... —Se puso a razonar Mabel. —La ciudad había empezado a sentirse chistosa, pero ahora sólo son esos lugares en especial.
—¡Mabel, esto es grande! —Se levantó de la emoción, casi tirando su bistec a medio comer al suelo. —¡Si puedes saber donde está la fibra...!
—Lana. —Le insistió Mabel.
—¡Lo que sea! —Le descartó su hermano. —¡Si sabemos donde está, creo que podemos conseguir todo tu hilo! ¡Tal vez hoy mismo!
—¡Oh, genial! —Gritó la chica. Los brazos de su hermano se levantaron contra su voluntad, lo que hizo que se sobresaltara. El chico entró en pánico por el súbito movimiento, pero el susto se convirtió en expectativa y emoción.
—Mabel... ¿Tú hiciste eso? —Le preguntó el chico.
—Sí, creo que hice eso... Espera... —La cara de Mabel era dubitativa, hasta que entendió lo que significaba. Volvió a levantar los brazos el altos. Esta vez Dipper vio venir el movimiento y no reaccionó al mismo. —¡Puedo moverme! ¡Tenías razón, Dip, mientras más lana tenga, más fuerte soy!
—Oigan, eso ha salido muy bien. —Les comentó Soos. —Terminemos aquí y pasemos rápido por la cabaña. Hay que darle a sus tíos las buenas noticias.
Dipper había contemplado la idea de ser interrogado por su tío Ford mientras terminaba de comer. Sería un cambio raro de perspectiva, pero sería uno bienvenido. Esperaba con ansias poder contarles su día.
Había pasado media tarde hasta que llegaron a la cabaña. Pasaron por los lugares que Mabel les había indicado. En el trayecto, se dieron cuenta que ahora el rango de recolección de la chica había aumentado a unos 15 metros más o menos. Su percepción también se agudizó, y empezó a reconocer el "sentimiento chistoso" que tenía como la presencia propiamente dicha de sí misma. Dieron vueltas por la ciudad y en los alrededores del bosque en lugares específicos hasta que Mabel no pudo sentir más nada, y fue entonces que estuvieron de regreso en la cabaña.
Cuando regresaron, encontraron a Stan en la recepción vestido con su atuendo del Sr. Misterio junto a Wendy, que leía perezosa una revista en la máquina registradora. La campana de la tienda de regalos sonó, lo que hizo que Stan volteara esperando clientes.
—¡Hey chicos! —Se acercó a Soos y a Dipper, poniendo sus manos sobre el chico menor. Al notar que no se trataba de un cliente sino de ellos, Wendy bajó la revista y se sentó apropiadamente en su silla, con toda su atención en ellos. —Melody nos contó lo que estaban haciendo, ¿donde estuvieron todo el día? —Les regañó Stan, gesto que ignoró Dipper por completo. Ford había salido de la cocina tras el corto escándalo.
—¡Estuvimos en la ciudad buscando a Mabel! —Dijo el chico, emocionado.
—¡Hola tío Stan! —Chirrió Mabel, con una sonrisa amplia en el pecho de Dipper.
—¡Waffles belgas calientes! —Saltó Stan para atrás de el susto, agarrándose el pecho. Cuando confirmó que no le había dado un ataque al corazón, miró de vuelta a su nieto que llevaba a su nieta como prenda de vestir.
—Woah... Cool... —Dijo Wendy como en trance, caminando hacia ellos. Cuando llegó con el grupo, estiró un poco la tela del rostro de Mabel, sintiendo su textura. Se sentía como cualquier otro suéter.
—¡Mi cara es muy flexible! —Rió la niña.
—Asombroso... —Ford se acercó un poco más lentamente que Wendy, analizando la situación. Se agachó frente al chico, a un costado de Wendy. —Dipper, voy a necesitar que me expliques lo que ha pasado desde esta mañana. Necesito detalles para saber cómo ayudarlos.
Dipper se las arregló para no gritar como una niña. Esa era la oportunidad que había estado esperando.
—...Y si me siguen por aquí, tenemos la escultura de la criatura más vil de la tierra: El Literal Abogado del Diablo. Mitad esqueleto, mitad vampiro. —Explicó Soos a unos turistas, señalando un esqueleto vestido de traje y con colmillos plásticos pegados. —Las legendas dicen que, cuando estaba vivo, era cobrador de impuestos. Qué miedo, ¿verdad? Te hace preguntarte quién era el monstruo.
Un grupo de turistas jadearon en asombro detrás del hombre observando a la construcción improvisada.
Soos había retomado su trabajo en la Cabaña del Misterio como guía turístico, mientras que los demás se quedaron en la trastienda hablando de los eventos que pasaron en la mañana. Para cuando terminaron, ya estaba anocheciendo. El Sr. Misterio del momento despidió a sus turistas por el día y cerró la tienda por el día. Mientras, los demás habitantes de la casa se habían puesto al día con la mini-aventura que tuvieron el trío que parecía dúo.
—Si entiendo bien... —Se puso a recapitular Ford. — Recogieron toda la fibra...
—Lana. —Corrigió Mabel.
—...Que pudieron encontrar en la ciudad. —Continuó el hombre ignorando a su nieta. —¿Estás segura que eso fue todo lo que pudieron encontrar?
—Sí tío. —Le confirmó la niña. —Estoy 100% segura de que ya recogimos todo el hilo de la ciudad.
—Eso no puede ser... —Dijo Ford, tomándose de la cabeza.
—No entiendo, tío Ford. ¿Cual es el problema? —Preguntó Dipper, preocupado.
—Es cierto que ahora Mabel es mucho más fuerte que cuando la consiguieron. —Explicó el investigador, con su mano sobre su barbilla. —Pero ella sigue sin estar completa. Todavía le falta mucha masa como para ser lo que solía ser.
—¿Qué quieres decir? —Volvió a preguntarle Dipper. No le gustaba por donde iba la conversación.
—Lo que quiero decir es que todavía falta conseguir mucha Mabel, pero si ya Gravity Falls está libre de fibra, eso significa que debe estar en otra parte fuera de la ciudad... —Se dijo Ford, rascándose la cabeza y repasando sus opciones. —Creo que tendremos que darle una vuelta a Oregón. Podemos empezar mañana. Ya que sabemos que tu hermana puede absorber el hilo sin estar al lado y además detectarlo, no creo que tengamos tanta urgencia. Nos arreglaremos mañana en la mañana para buscar apropiadamente. —El viejo se levantó, y con un gesto, dio por terminada la reunión. Todos los presentes pusieron marcha para ir a sus actividades acostumbradas.
Dipper se había desanimado un poco. Estaba casi seguro de que podría regresar a Mabel a la normalidad muy pronto, pero encontró que no fue el caso. Sin embargo, confiaba que estaban en el camino correcto. Sólo tenían que mantenerse juntos y estaba seguro de que Mabel sería Mabel otra vez para cuando terminara el verano.
Dipper fue camino a su cuarto, o eso iba a hacer, pero se dio cuenta que, intentando caminar, sus piés no llegaban al suelo.
—Ahmm... ¿Mabel? ¿Estás haciendo eso? —Preguntó Dipper, preocupado.
—Yo no estoy haciendo nada. —Respondió ella, sin estar segura de qué estaba hablando.
Fue entonces que ella vio algo que le aterró y le dio escalofríos en toda su fibra: Su hermano estaba flotando, y su tejido estaba iluminándose de la misma manera que la noche anterior. Un brillo cromático supernatural invadía el tejido de Mabel. Dipper intentó bajarse del aire, intentó zafarse del suéter, pero nada servía, y el brillo no hacía sino intensificarse.
—¡Mabel, dentente! —Le pidió el chico.
—¡Oh no! ¡¿Qué hago, qué hago?! —Se repetía ella en pánico. Los esfuerzos tanto de ella como los de Dipper no sirvieron de nada y ya el resplandor estaba alcanzando su cumbre.
Aquellos que estaban reunidos en la trastienda oyeron el forcejeo antes de poder ir muy lejos. Fueron testigos de cómo un Dipper flotador tenía un brillante suéter de Mabel antes de que, violentamente, ellos estallaran iluminando la habitación de manera perfecta por segundos, antes de dejar una honda de choque similar a una explosión.
Todos, en especial los dos Stans, estaban estupefactos. Lo mismo que había pasado ayer se repitió hoy, y lo más preocupante: No sólo esta vez la explosión se había llevado también a Dipper, sino que esta vez ningún hilo voló. Esta vez la explosión fue totalmente limpia.
DEI'U OYTQ IDTE KSX FM OXAP FFID, WR HLT SG FN ND SFR.
Y la Caza Extradimensional por fin empieza.
Normalmente dejo todos los disclaimers sobre el capítulo y comentarios arriba, pero este tenía que esperar a que terminaran de leer: Sí, he visto Kill la Kill. Es un anime muy bueno salvo por los últimos capítulos. Se les fue un poco la mano el Anime ex Machina en esas escenas, pero en general valió la pena.
Pero en cuanto al fic, lo único que realmente tiene en común con ese anime es el concepto de fibra viviente. Ni las reglas de Kill la Kill aplican aquí, ni será un crossover ni nada por el estilo. De hecho, cuando estaba desarrollando las circunstancias y reglas para La Caza de la Lana Extradimensional, se me había olvidado por completo que ese anime existía. Fue un poco tarde cuando caí en cuenta de lo que hice, pero no me echaría atrás sólo por eso.
Estoy aceptando ideas para dimensiones que puedo utilizar para explorar con los gemelos Pines. Si tienen sugerencias, pásenlas como puedan. Reviews, Mensajes Privados, como prefieran.
Por supuesto, tengo ideas para implementar al Fic. Se usarán las más conocidas como Gravity Rises, Reverse Pines, Relativity Falls, Monster Falls, ideas raras que no valdrían la pena ni en Drabble, AUs que yo mismo me he planteado, entre otras cosas. Estoy considerando poner también el universo Tybay, que al parecer es popular entre algunos de ustedes, pero como no me lo he encontrado en ninguna parte, no se en qué consiste y lo único que he podido conseguir son unas imágenes sueltas, entonces no se qué sacar de eso.
Y sin más que decir, ¡hasta otra!
