Geny: TmT -detras de Aidou- Por amor de Ra, de Hao, de Zeus y de Kami-Sama, no me maten!
Aidou: U¬¬ Tienen derecho a matarla no importa cuantos dioses del mundo diga
Geny: ¬¬ y te haces llamar mi hermano mayor!
Kaname: Aidou, mas respeto hacia tu hermanita
Aidou: masaka! Hai, Kaname-sama!
Geny: nwn arigato Kaname-Sama! -conteniendo las ganas de asesinarlo, torturarlo y -
Aidou: hay kami-sama... Todo le pertenece a Matsuri Hino excepto Yukiko y Moriko, TmT alabada creadora, venga a salvar a Kaname-Sama! -sosteniendo a Geny-
"La pequeña hermana y el Pasado de los Tamazaki"
-¿Te sientes bien?- Me preguntó Aidou, acercándoseme mas de lo que quería
Abrí la boca y la cerré varias veces, sin poder articular una sola palabra. ¿Estaba bien? ¿Que demonios me pasaba? Jamás me había sentido así, era tan… Extraño. Aidou era muy extraño. Sin embargo era muy parecido a… el… Por eso es que no era buena persona, claro que no. Lo sabia, con solo mirar sus ojos sabía que no era buena persona, porque tenía sus mismos ojos. Sus repugnantes ojos celestes.
Mire de reojo al lago que estaba a nuestra izquierda y sonreí con malicia. Luego de unos segundos un chorro de agua le caía encima al vampirucho. Oí su maldición mientras me ponía en pie.
-Estoy perfectamente- Dije, dándome la vuelta y marchando.
Oí como me llamaba, pero no me siguió. Bien por el, ya estaba aprendiendo a no meterse conmigo. Aun tenia mi sonrisita de satisfacción mientras llegaba a mi habitación, me tumbé sobre la cama y cerré los ojos. No tenia sueño, pero no tenia ganas de ir a ningún lugar. Era sábado, y apenas eran las diez. Tenía mucho por hacer.
-Onee-Chan, ¿Qué pasa?- Casi me da algo al ver a mi imouto-chan sentada en la butaca al lado de la ventana.
-Moriko, ¿Qué haces aquí?- Le pregunté, mientras me sentaba.
Mi pequeña hermanita era un poco mas baja que yo. Su cabello era negro como el mío, pero lo llevaba recogido en dos trenzas que le llegaban hasta la mitad de su espalda. Su piel era un poquito más oscura que la mía, y sus ojos eran celestes, un poco más oscuros que los de Hanabusa.
Eso era lo único que no me gustaba de ella. A ella tampoco le gustaba, y por eso es que a los seis años se había hecho eso… Y no se arrepentía.
-Quería ver si te pasaba algo, Onee-Chan
Contuve las ganas de reír. "Ver"… Eso era una palabra que ella ya no podía usar. Pero siempre me sorprendía como es que llegaba a cualquier lugar por su modo y sigilosamente. Creía que cuando uno era ciego le era más difícil caminar y andar. Pero era distinto con Moriko.
-Estoy perfectamente, anda, te acompaño a tu habitación.
Eso iba a ser difícil, ella era estudiante de la clase diurna. Pero no podía dejarla sola, no importaba cuan ágil era ella, aun debía cuidarla. ¿Quién sabia que podía pasarle en tan solo un momento que no la veía? Más bien, ¿Qué podía hacer ella cuando nadie la vigilaba?
-No te preocupes, el director esta ahí afuera. El me acompañara
-¿Viniste con el?
-Iie, pero vino a buscarme. Kaname-Sama me vio y le aviso.
En ese momento Kaname-Sama entró en la habitación junto con el director. ¿Cómo demonios es que Moriko sabía tanto?
-Pequeña Moriko-San, ¿Qué haces aquí? Sabes que debes estar en tu habitación- Rió el director.
-Tamazaki-San- Saludó el líder de los dormitorios
-Kaname-sama- Respondí
Luego de que Imouto-Chan me saludara, el director la acompañó hasta los dormitorios de la clase diurna, y Kaname se fue tras el cerrando la puerta de mi dormitorio. Hubiera querido agradecerles por acompañarla, pero no me salían las palabras. No luego de lo que Moriko me había dicho cuando me abrazó antes de irme.
"Olvida Onee-Chan… No puedes ser feliz si no olvidas…Pero para olvidar… Debes recordar"
¿Por qué me había dicho eso? ¿Y que significaba? Siempre supe que Moriko no era la más cuerda de todas, al menos no desde aquel día. Siempre me decía cosas que no entendía, al igual que esta. Pero me sentía terriblemente identificada.
Volví a acostarme en la cama, con los ojos cerrados. Moriko había sufrido mucho, y eso le había afectado, pero esto tenía mucho sentido. Aunque aun no entendía de que.
Una serie de recuerdos me vinieron a la mente.
"Flash Back:
Estaba yo. Tenía unos ocho años. Tenía el cabello por la mitad del cuello, recién cortado. Outo-San siempre me cortaba el cabello. El corría detrás de mí con una sonrisa en su rostro. Tenía el cabello castaño, y los ojos celestes claro. Su piel era tostada, más oscura que la de Moriko, que en ese momento tenia unos dos años y jugaba con sus muñecas en el patio.
-¡Te voy a atrapar Yukiko!- Reía mi padre, Takeshi Tamazaki.
Yo corría aun mas rápido, aun riendo y saltando las flores que a Okaa-San le gustaba tanto plantar. Lirios, rosas, tulipanes, todas las clases. Era un jardín hermoso.
Ahí estaba Okaa-San, el cabello negro y los ojos azules oscuros. Piel blanca y una sonrisa deslumbrante, solo como un humano podía sonreír. Porque ella era humana, a diferencia de Outo-san y yo. Salía para decirnos que la cena estaba lista. Al menos para ella y Moriko, sonreí y corrí a abrazarla. Mientras Outo-San tomaba a mi pequeña hermana en brazos y entraba detrás de mí.
Fin Flash Back"
Sacudí la cabeza, mientras intentaba con todas mis fuerzas no romper el maldito almohadón que tenia en mis manos. ¿Cuándo lo había agarrado? Eso no sabia ni me importaba. Lo único que quería hacer era distraerme un poco. Me levante y de mi armario saqué unos periódicos que Cross Kaien me traía todos los días. No sabia ni le importaba lo que hacia con ellos, o tal vez si sabia y quería darme privacidad. El primero me sorprendió, era viejo, pero jamás lo había visto. Lo abrí.
El titulo decía: "Ataque misterioso, una mujer muerta y dos niñas desaparecidas" Intenté no romper el diario cuando vi la foto. Lamentablemente eso me trajo más recuerdos.
"Flash Back:
Estaba yo con doce años. Estaba con Moriko jugando a las escondidas en el bosque. Ella amaba ese bosque, y era genial ya que rodeaba toda la casa. Y era muy conveniente para alegar a los curiosos de nosotros, eso decía Outo-San, pero yo sabía que se refería a que no quería que yo los atacara, o ellos a mí.
Imouto-Chan corrió mucho mas rápido que yo, tenia seis años, tenía la rapidez de Outo-San y parecía querer que la atrape. Decidí darle mucha ventaja, aunque cuando corriera lo haría relativamente despacio. Y aun así ella ganaría, yo la levantaría en brazos y la haría reír.
Fue cuando oí un grito.
Me quede paralizada. Jamás había oído un grito igual, era desgarrador y doloroso. Outo-San me había dicho que jamás había oído gritos iguales a cuando alguien era atacado… Atacado por un vampiro.
"Imouto-Chan" Pensé, antes de salir corriendo a la casa.
Atravesé de un portazo que destrozo la puerta. Un olor a sangre me invadió los pulmones y me desconcentró. Era un frenesí increíble, pero debía concentrarme, fijar mi mente en algo, algo para recuperar mi mente y no dejarme llevar por el instinto cazador.
Escuché un segundo grito. Comprendí que el primero no había sido de ella, si no de Okaa-San.
Corrí a mi habitación, y los vi. Moriko de pie contra la pared, y Takeshi arrinconándola, tenía una sonrisa diabólica que dejaba ver sus horrendos colmillos. Pero la expresión de la pequeña no tenía comparación. Estaba horrorizada, parecía morir de terror. De seguro así era.
Fui hasta donde ellos estaban como si el mismo diablo me persiguiera. De un empujón quite a mi padre de enfrente de Moriko. Sentí que había un olor a sangre más potente en mi habitación. No quise saber por que. Pero no pude evitar ver un cuerpo inerte que yacía en mi cama.
Ese monstruo había matado a mi madre.
Como hice para escapar de mi padre con Moriko no lo recuerdo bien, pero recuerdo las lagrimas que me caían mientras corría con mi hermana en brazos por el bosque, y el silencio sepulcral de ella. Jamás volvió a ser la misma.
Fin Flash Back"
El periódico estaba manchado de unas lágrimas que no quería dejar salir. Por la culpa de ese monstruo mi pequeña hermana jamás volvería a ser la misma en su vida, ella lo odiaba y yo no sabía cuanto, hasta que la vi unos meses después de ese terrible día.
"Flash Back:
Volvía de conseguir un poco de comida para Moriko, estábamos viviendo relativamente cerca de la civilización y muy, muy lejos de nuestro antiguo hogar. Tenía unas frutas y otras cosas en la canasta. Cuando volví a oler un horror penetrante que no había olido hace unos meses.
Tiré la canasta, no me importaba nada, hasta que la encontré con un charco de sangre a su alrededor.
Mas tarde el medico me explico (yo estaba afuera del hospital porque tanto olor a sangre me haría enloquecer) que mi pequeña hermanita se había quedado ciega.
Y todo por tener los mismos ojos que aquel monstruo
Fin flash back"
Tiré los periódicos. Ya no me importaban, no me importaban cuantas pistas dieran de donde podía encontrar a aquel… aquella cosa monstruosa que había hecho pedazos a mi familia. Ya nada lo arreglaría, ya nada podía hacer que todo volviera ser como antes. Nada podía devolverle la vida a su madre ni la vista a su hermana. Absolutamente nada.
Escuché pasos que se acercaban lentamente y como se abría la puerta. Ni siquiera volteo, no le interesaba ver a ningún baka ni que ese me viera a mi con los ojos vidriosos y conteniendo las lagrimas.
Sentí que se me acercaban rápidamente, y luego unos brazos rodeándome los hombros mientras me acunaban y me acariciaban el cabello.
Los brazos eran calidos a pesar de saber que eran fríos porque obviamente era un vampiro. Ya no contuve las lagrimas, ahora florecían como cataratas de mis ojos, pero no de una manera graciosa, si no de una desesperante amargura. Era mi culpa que ya nada fuera igual, era mi culpa, por alguna razón sabia que era mi culpa. Pero no terminaba de entender porque.
-No es tu culpa- Me susurró al oído
Abrí los ojos como platos. ¿Qué demonios…? ¿Acaso oía mis pensamientos o algo? Levante la vista y vi unos hermosos ojos celestes que me miraban.
-¿Aidou? ¿Por qué me dijiste eso?
El sonrió. Siempre lo habia visto sonreir de manera ridicula, como si esperaba que de esa manera yo cayera a sus pies, derretida de amor o algo por el estilo. Pero esta vez me sonreia como un padre que mira a su niña llorar por un juguete roto al que queria mucho.
-Es la primera vez que me llamas por mi nombre…
Eso era verdad. Era la primera vez que lo llamaba por su nombre.
-Una pequeña de cabello negro me dijo que viniera y te dijera que no era tu culpa. Era muy parecida a ti.
-¿Moriko?
-No se su nombre- Respondió, con media sonrisa.
Sentí su mano acariciándome la mejilla, y me sonrojé rápidamente. Balbuceé unas cuantas palabras sin sentido, abrí y cerré la boca varias veces. El seguía sonriendo, le divertía verme confundida, al menos eso pensaba yo… Pero no me molestaba… Era muy… tierno.
Aidou: -rojo como tomate-
Geny: TmT ya se que esta cortito pero no me maten, lo hice todo en un dia porque queria actualizar rapido y... y... ToT no me mateeen!
Kaname: no la mataran, no se preocupe
Geny: ^^ -intentanto no arrojarle su sable-
Aidou: -.-U... -sosteniendo a Geny- dejen reviews que digan que ustedes quieren matar a mi hermana asi okaa-san no me castiga!
Geny: COBARDE!
