Disclaimer: Los personahes no me pertenecen son de Stephenie Meyer y Twilight Saga... Pero la historia si es mía.

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Capitulo 2

Un beso no se le da a cualquiera

EPOV

En un lugar como New York la vida es bastante agitada, la ciudad que nunca duerme, es un nombre perfecto para este lugar. De donde vengo, Chicago, la vida es algo mas tranquila, a veces extraño esa calma… Pero bueno ahora estoy aquí para organizar la apertura del Hospital de la fundación Cullen, que estudiara medicina fue algo bastante oportuno…

Aunque extraño a mi familia, incluyendo a mi odiosa hermana Alice, disfruto viajar y en especial si voy a conocer un sitio nuevo, jamás había venido a New York así que en estos últimos tres meses me he dedicado a conocer.

Hoy era Lunes día de trabajo y estuve ocupado sin tiempo a darme un respiro ya se hacia tarde así que termine de organizar los últimos detalles y decidí ir un rato al Central Park a relajarme un poco.

Camine despacio quedaba relativamente cerca del Hospital así que no demore mucho en llegar, entre y seguí el camino de piedra que me llevaba al lago, cuando me acercaba vi una sombra en dirección al agua, no podía ver claramente que era, pero parecía… una mujer. Afane mi paso, conforme vociferaba expresiones sin sentido esperando que no hiciese lo que yo creía estaba haciendo.

Cuando estuve a escasos cinco metros vi como una joven se sumergía en su totalidad en las frías aguas.

- Deténgase.- grite lo bastante fuerte como para que me escuchara, pero ella no se detuvo. Salí corriendo desesperado por sacar a aquella jovencita de las heladas aguas del lago.

En la orilla me lance al agua, nade hacia ella, que ya estaba sumergida lo bastante profundo como para haberse ahogado, y la agarre del brazo sacándola a la superficie. Nade hasta la orilla para recostarla en el suelo, sabia que había tragado mucho agua, así que aplique presión en su pecho para estimular a sus pulmones para que expulsaran todo el líquido contenido en ellos, y así pudiese respirar.

Ella se veía tan… indefensa y frágil… si esas eran las palabras correctas, ella era lo bastante frágil como para haber muerto en un instante, y sin mas haberse ido, me comenzaba a poner nervioso ella no reaccionaba, aplique algo mas de presión en su pecho y recurriendo a mi ultimo recurso, posicione mis dedos a los costados de su boca con el fin de abrirla para colocar mi boca sobre la suya y aplicar respiración boca a boca.

El breve roce que hubo entre nuestros labios causo una tentadora sensación, eran tan suaves, dulces y calidos, que me hicieron olvidar de lo que pretendía hacer, mi aturdimiento desapareció cuando logre expulsar la mayor cantidad de aire en su boca. Al intentar repetir la acción sentí como sus pulmones reaccionaban, me retire para que pudiese expulsar toda el agua y así respirara.

Mas tranquilo por verla reaccionar e intentar regresar a la conciencia vi como lentamente abría sus ojos, eran de un hermoso color chocolate, tan dulces y calidos como sus labios.

En realidad no entendía como un ser tan bello quería acabar con su vida, ella eran tan hermosa, frágil y delicada. Ciertamente no podía comprenderlo, pero me alegraba haberla salvado.

Su mirada era confusa y perdida, pero cuando me di cuenta de que ya era medianamente conciente de lo que sucedía a su alrededor una enorme sonrisa surco mis labios, era algo gratificante verla con vida, cuando se es medico la sensación ocurre todo el tiempo, lo curioso es que jamás dejas de sentir esa enorme satisfacción de que su vida estaba en tus manos y que has logrado salvarla.

Me retire un poco de ella para poderla observar mejor, en ese momento muchas preguntas se abultaron en mi cabeza… ¿Porque habría intentado suicidarse?, ¿Tan graves eran los motivos que la llevaron a esto?, ¿En que estaría pensando cuando opto por esta "solución"?, ¿Qué le habrá pasado'… Necesitaba saberlo mi curiosidad aumentaba conforme ella tomaba mas conciencia y me miraba con gratitud.

- Soy Edward – dije para presentarme y darle algo más de confianza. - ¿Se encuentra usted bien?- Pregunte tratando de averiguar su estado. Ella asintió con algo de vergüenza. Se veía tan confundida e impactada.

Ella tosió terminando se sacar el resto de agua de su boca. La enderece buscando una mejor posición para que pudiese respirar. Ella palideció con el movimiento, creo que estaba algo mareada, esta chica realmente estaba mal, sin pensarlo la tome en brazos y la lleve a una de las bancas del parque que se encontraba bastante cerca de nosotros. Gracias a la luz de un farol que se encontraba detrás de mi pude verla con mayor claridad, no tenia un buen semblante al parecer no había comido nada ya que estaba muy pálida, y una enormes ojeras se abultaban debajo de sus hermosos ojos, sin olvidar toda el agua que había ingerido. La mire algo preocupado, pero cuando vi que tomo algo de color en su rostro, no me pude resistir.

- ¿Por qué lo ha hecho? – pregunte de forma reprobatoria, no había ninguna razón que justificara su acción. Enarque una ceja esperando su respuesta.

- Quería… Yo quería… escapar- tartamudeo pausándose para toser, ella se veía bastante mal. - Terminar con… con esto- termino bajando la mirada avergonzada. Ella se veía arrepentida, al parecer la pobre la había pasado terrible, eso la habría llevado a tal decisión…

Fije nuevamente mi vista en ella, tenia los ojos llenos de lagrimas, verla llorar me destrozo, no entendía porque si a penas la acababa de conocer, pero me dolia verla así, ella se veía tan dulce e indefensa, no supe que hacer, no era muy hábil con esto de aconsejar, consolar o cualquiera de esas cosas, sin embargo quería ayudarla, mi vista se fue a sus labios, estaban algo morados por lo frío que había estado el lago, pero aun así me tentaban con la misma intensidad que antes, yo quería sentirlos otra ves…

Me acerque lo bastante despacio para no asustarla, yo no quería nada obligado… Pose mis labios sobre los suyos en un beso suave, la sensación era… era mas de lo que yo esperaba, inicialmente no me respondió el beso, me sentí algo culpable en ese momento ella a lo mejor estaba demasiado confundida y yo me había aprovechado de eso para besarla sin ningún derecho como si ella fuese mía, pero cuando abrió la boca permitiéndome la entrada los hilos de pensamiento que había en mi mente se disiparon y mi legua se enredo con la de ella sin contemplación, como me encantaba su sabor y la forma en que nuestra leguas se movían de forma sincronizada. Me separe de ella sin muchas ganas pero tenia que darnos tiempo a respirar.

Sonreí algo engreído de su reacción y de que no me aya rechazado, esta mujer era realmente un misterio, no tenia ni idea de cómo se llama, que hacia aquí y como rayos había conseguido deslumbrarme de esta manera, pero que mas da aquí esperaría yo para averiguarlo, mi curiosidad crecía con cada minuto que estaba con ella.

Sus ojos estaban entre cerrados y se mordía el labio inferir, algo encantador por cierto, que mas quisiera yo ser el dueño de esos labios… espera, espera, espera… Dios que estoy diciendo… Céntrate, con esto recordé lo que me había dicho antes de que empezara a llorar y reconocí su intención. La mire fijamente para responderle.

- La muerte no es una opción- le dije tratando de hacerla entender mi punto. Acaricie su rostro limpiando algunas lagrimas que se encontraban aun en sus mejillas.

- Pero sabes qué… La muerte siempre esta allí por algo…- la escuche decirme antes de que cerrase los ojos y yo fuese traicionado por mi autocontrol ya que había vuelto a besarla, la escuche suspirar y desfallecer en mis brazos.

Me retire de golpe para poder observarla, ella había perdido el sentido, estaba demasiado pálida y no ayudaba en nada que con el beso le haya impedido respirar, que tuviera la ropa mojada y que aparentemente no hubiera comido nada en todo el día. Pero solo había sido un desmayo, aunque respiraba con dificultad, su ritmo cardiaco era estable.

La alce, apoyando su cabeza en mi hombro y todo su cuerpo soportado en mis brazos. Ella necesita ayuda pero no quería llevarla al hospital, después que la atendieran le preguntarían muchas cosas que quizá serian difíciles de explicar y realmente dudo, no, mas bien estoy seguro que ella no quisiera responder. Me debatía a donde llevarla, tenía que pensar rápido.

Camine por el camino de piedras por el cual había entrado, pensé que seria algo complicado atravesar todo el parque con ella en brazos, pero era tan liviana… Salí del parque, me tense al ver unas cuantas personas en el camino hacia el hospital, me detuve, me senté en el suelo y saque mi celular.

- Peter – pronuncie su nombre sin esperar a que me respondiera. – necesito que saques mi auto del parqueadero y lo traigas al costado apuesto de la Quinta avenida en Central Park.

- Ah… Si señor- me respondió mi jefe de seguridad algo sorprendido, normalmente yo nunca dejaba que nadie condujera mi auto, que no fuera yo, así que para él debió ser algo extraño.

Colgué el teléfono, en menos de cinco minutos Peter estuvo allí con mi Volvo, al bajarse y verme ahí con aquella joven en brazos me miro con sorpresa y curiosidad, se acerco a mi para ayudarme a llevarla al carro, pero yo simplemente le hice señas para que me abriera la puerta trasera del auto. Él lo hizo y se volteo para darme las llaves.

Dejé a la joven sobre el asiento, colocando mi chaqueta debajo de sus piernas, para elevarlas. Me giré para ver a Peter.

- Gracias Peter, te veo mañana – le dije recibiéndole las llaves, me miro curioso, pero simplemente asintió.

Sé que debió ser algo raro; ver a tu jefe totalmente emparamado con una joven que nunca has visto, subirla a su auto y marcharse como si nada, pero aunque lo apreciaba mucho, no tenía porque explicarle mis acciones.

Conducía lo mas rápido posible, estábamos en el centro de New York , así que nos encontrábamos bastante lejos de nuestro destino, una que otra vez mi vista se fijaba en el asiento trasero donde se encontraba ella, al verla comencé a sentir algo de miedo, ella no se encontraba bien y yo no la había llevado al hospital, ¿que clase de medico soy?… Pero me relaje un poco al ver como se removía intranquila, como si estuviera soñando.

Al llegar al gran portón que dejaba ver la enorme casa, me relaje, por fin habíamos llegado a mi hogar, las puertas se abrieron y entré aparcando mi auto frete a la entrada para poder bajarla, salí rápidamente, abrí la puerta para devolverme al auto y levantarla para llevarla adentro. Subí las escaleras con ella en brazos, me dirigí hacia mi habitación abriendo la puerta con el pie, la deje caer lentamente sobre la cama, para después levantar sus piernas con unas almohadas. Esperando a que despertara. Decidí traer algo de tomar y comer para cuando cobrara la conciencia.

Baje las escaleras, caminado hacia la cocina para picar algo de fruta y subir con un baso de agua. De nuevo arriba me acerque a mi habitación, y la mire desde el marco de la puerta, se la veía tan tranquila. Me acerque dejando la charola en la mesa de noche que se encontraba al lado de la cama. Lentamente vi como iba abriendo los ojos, me senté a su lado, cuando fue más conciente, se levanto de golpe, examinando el lugar donde se encontraba.

- Tranquila… – le dije con voz suave tratando de calmarla.- Se ha desmayado y la he traído a mi casa, ¿Ya se encuentra usted mejor?

Me miro tratando de recordar todo lo que había pasado antes, la curiosidad y la duda brillaban es sus ojos mientras se mordía su labio inferior. Acerque mi pulgar a su labio para liberar de su aprisionamiento, con toda ternura me sonrío en repuesta, algo mas tranquila.

- ¿Por qué me ha traído aquí? – me pregunto extrañada.

- No sé… me pareció lo mas apropiado… - respondí sin tener la menor idea de porque lo había hecho, era cierto que no había sido la decisión mas sensata, pero me alegraba haberlo hecho.

- Puedo preguntarle algo- dije tratando de no sonar indiscreto. Ella me miro algo asustada, dudando si era lo más correcto por hacer. – No es nada malo- dije aclarándolo.- Solo quiero saber cual es su nombre… – le dije al fin. –La he traído a mi casa después de todo, y creo tener derecho a saber como se llama mi huésped.

Ella lo pensó un momento, para luego mirarme con una sonrisa pintada en su rostro.

- Bella… Este Isabella- suspiro audiblemente. – Quiero decir me llamo Isabella Swan, pero… solo dime Bella.

- Bueno Bella, te he traído algo de fruta y agua, para que comas, te has desmayado y creo que no has comido nada así que ten. – Exclame pasándole la charola que estaba a un lado de la cabecera.

- Este gracias... Pero no es necesario, creo que debería irme a casa, ya es tarde y bueno… - la interrumpí poniendo mi dedo incide en sus labios. No podía permitir que se fuera.

- Creo que eso no va ser posible- me miro algo asustada por mi afirmación- me refiero a que no puedes irte porque, es demasiado tarde, además aquí no pasan taxis y estas algo débil… - me corregí.- Come, descansa un poco y en la mañana te llevo hasta tu casa… -

- No es necesario… Mmm… gracias, pero aun así me siento… incomoda. Siento haberle molestado… Usted me ha… salvado y … bueno yo estoy causándole problemas. – dijo intentando levantarse de la cama.

- Bella… No tienes por que preocuparte, a mi no me molesta. Además no te pasara nada mientras estés aquí.- con mi afirmación quería dejarle claro que lo que había intentado hacer, yo no permitiría lo volviera a intentar.

Le señale la charola, induciéndola a que la tomara. La miro dudosa, antes de asentir y empezar a comer. Algo en ella me intrigaba, su forma de actuar no era lo que uno esperaba, en especial me producía una gran duda, ¿De que quería huir?, porque esa era la razón que me había dado para justificar su acción.

La vi comer con tranquilidad, aunque después de terminar se vio algo incomoda, miraba al suelo como buscando algo, se giro para verme.

- ¿Has visto mis zapatos? – en ese momento mi vista se fijo en sus pies, no me había percatado que no tenia zapatos… A lo mejor se le habían caído mientras estuvo en el lago pero lo mas seguro es que se hubieran quedado en Central Park.

- ¿Donde los has dejado? -

- Me los he quitado… - se pauso de repente. La mire enarcado una ceja, en silencio esperando a que terminara. - antes de entrar al agua – concluyo.

Me levante sin decir nada, dirigiéndome a mi armario, saque una bata y una camiseta para ella y mi pantalón de dormir, me gire hacia ella.

- Tienes toda la ropa mojada, deberías cambiarte… Creo que esto te puede servir por esta noche…- le dije enseñándole la bata y la larga camiseta.- Ah… y por lo zapatos no te preocupes, mañana pensaremos en algo.

Me acerque para entregarle las prendas, ella me miraba algo extrañada, claramente asombrada por mi actitud. A mi tampoco me parecería confiable que un perfecto desconocido se interesara por mi bienestar, eso era algo extraño, pero no se porque me sentía atado a hacerlo.

- Esta noche dormirás aquí para que estés más cómoda. Así que… Te doy tu espacio. Nos vemos mañana. – Salí de la habitación solo después de que ella asintiera y dijera un Gracias casi inaudible.

Realmente estaba confundida, era normal, después de todos los sucesos que ocurrieron en este día hasta yo estaba confundido, ¿Porque rayos me preocupaba tanto por ella?... Dios que me estaba pasando, estaba totalmente embelezado, quería saber más… Pero para ello tenia que esperar hasta mañana.

Hoy dormiría en una de las muchas habitaciones de huéspedes que tenia mi nueva casa.

Entre a la habitación mas cercana a donde dormiría ella, quería estar cerca, me quite toda la ropa mojada, para poderme colocar mi pantalón de dormir. Me recosté en la cama, intente conciliar el sueño durante un rato, pero no podía dejar de pensar en como la había encontrado, como me había atrevido a besarla sin siquiera conocerla, como la había llevado a mi casa y como ahora estaba durmiendo en la habitación de alado. Pensándolo bien no entendía porque había hecho todas esas cosa, pero así era y en estos momentos me alegraba haberlo hecho, porque así tendría la oportunidad de verla mañana.

Y con esos pensamientos me fui quedando dormido…

Desperté con una sola palabra en mi mente ¡Bella! , mi cabeza se lleno al instante de todos los recuerdos del día anterior.

Mas conciente y despierto me levante de la cama, para dirigirme a mi habitación, donde se encontraba ella. Me acerque para abrir la puesta lentamente, no quería despertarla si es que aun continuaba dormida. Al asomarme y mirar la habitación, abrí la puesta de golpe, examine mi habitación con la duda pintada en mi cara.

¿Dónde estaba? ¿Se habría ido?

Baje las escaleras buscando rastro de ella, la llame pero nadie respondió…

Se había ido.