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POR AYUDAR A UN GENIO

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" Planteamiento "

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POV Naruto

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-¡Auch!¡Auch! – no pude evitar quejarme cada vez que repasaba los golpes en mi cara y cuerpo con el ungüento que me había regalado Hinata-chan hacia ya bastante tiempo. No entendía que le pasaba a Neji últimamente. Hacía ya varios días que ese chico andaba de un humor de perros. Y con lo sucedido después de Noche Buena, él estaba aún peor. No era mi culpa que Neji se hubiera ofrecido a ser mi pareja durante los juegos… aunque, la verdad, más que ofrecerse, él me obligó a ser su pareja cuando yo estaba por aceptar ser la de Hinata-chan.

Y tampoco es mi culpa que él hubiera estado distraído durante todo el juego de bádminton, como tampoco era mi culpa que él hubiera sido tan lento cuando molimos el arroz, ni mucho menos, que yo le hubiera picado la nariz con los palillos cuando le tuve que dar de comer. ¡Era culpa suya en primer lugar por haberse empeñado neciamente en ser mi pareja! ¡Y lo peor de todo eso, es que yo resulté golpeado por él en cada contienda!... ¡hhmm!, aunque, ahora que lo pienso ¡También debí haberlo golpeado, de veras!... Ahhh, que complicado es ese Neji. ¡De verdad que no lo entiendo! ¡Siempre está a la defensiva conmigo!

Me recosté en la cama cruzando mis brazos detrás de mi cabeza clavando la mirada en algún punto en el techo, pensando en por qué ese chico presumido y hermético había cambiado tanto. Después de que lo derrotara en los exámenes Chunin, él parecía haber abandonado su actitud sabionda y arrogante, lo cual para nada me molestaba, de veras. De esa forma era más fácil tratarlo, sin embargo, no dejo de ser tan serio y callado. Eso me molestaba, pero no tanto… pero, hay algo, algo que siempre me ha molestado, incluso, me ha desesperado de él. Y eso es, lo exageradamente educado que se comporta todo el tiempo, al hablar, al caminar, al comer, ¡A cada maldito movimiento que tenga que hacer! ¡Incluso cuando aún era un insoportable presumido, su forma de hablar y comportarse despedían esa molesta esencia de elegancia que por demás me harta! ¡Ahhh, no lo soporto, siempre que estoy a su lado parezco un completo tonto!...

Ay, pero bueno… ¡¿Qué puedo esperar de él, si proviene de una poderosa, rica y horrible familia?!, y con ese tío tan feo que siempre tiene cara de estreñido, seguro no le queda de otra que comportarse de esa forma.

Hinata-chan también es muy educada y callada. Siempre me ha parecido una chica bastante rara, pero me agrada ¡De veras!

En fin, no conseguía entender a Neji, pensé que crecer, le había hecho bastante daño y por eso se había vuelto un completo bipolar con complejo de hermano mayor… ¡Humm!, es verdad, si me ponía en serio a analizarlo desde ese punto, podía darme cuenta que no sólo se había vuelto un terrible y sobreprotector hermano mayor con Hinata-chan… también se le estaba pegando mucho esa actitud penosa que tenía ella y eso, al menos para mí, era algo bastante raro… jejejeje, pero muy muy divertido.

Como fuera, desvié mi mirada hacia el reloj de la pared y me sorprendí por la hora que era. Pensar en mis amigos era algo que disfrutaba mucho, pero era más divertido estar con ellos, además ya era mucho muy tarde y debía descansar bien, porque a la mañana siguiente competiría con el Cejotas por una cita al lado de Sakura-chan.

¡0ohh, Sakuuura-chan! – esboce emocionado imaginando su hermoso rostro cerca del mío. Siempre había estado enamorado de ella, desde que la conocí en la Academia… pero ella no lo estaba de mí, siempre lo ha estado de Sasuke. Y a pesar de todo, yo seguía manteniendo la esperanza de que ella me diera una oportunidad.

-Sasuke – me dije a mi mismo, él era también el motivo por el que ahora no podía perder el tiempo, debía traerlo de regreso a la aldea para que Sakura-chan ya no estuviera triste. Que ironía ¿no?, yo, el completo tonto, enamorado de la mujer que había entregado su corazón a otro hombre, y ese hombre era, nada más y nada menos que mi mejor amigo. Cualquiera habría dicho que era un completo idiota, pensando en recuperar el amor de la vida del amor de mi vida.

Y sin querer, ni soportar más. Una vez más, como tantas otras, de las cuales ya había perdido la cuenta… las amargas lágrimas escaparon de mis ojos empapando mi rostro.

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POV Kakashi

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Durante el camino a mi departamento platicamos sobre el asunto que preocupaba al pequeño Neji, por lo que obtuve más detalles sobre lo que realmente ocupaba su mente y en cierta forma me pareció muy tierna su preocupación por la hermosa Heredera de su Clan. Entonces, vino a mi mente una extravagante idea cuando clavé mi mirada discretamente con el rabillo de mi ojo descubierto en su rostro. Sus finas e infantiles facciones parecían haberse acentuado más ahora que ya no era un niño, su rostro redondeado se había afilado un poco en el vértice de su mandíbula de una forma muy parecida a la de Hinata, su nariz también se había afilado más en el dorso y recordaba a la de los maniquís en los aparadores de ropa… y por primera vez desde que le conociera, fije mi atención en las oscuras, largas y espesas pestañas que adornaban sus transparentes ojos. En conjunto, todo ese aniñado y andrógino rostro me dio una idea. ¿Por qué no sacar algo de provecho de esos innatos atributos? Ya llegando a casa examinaría la complexión de su cuerpo para determinar si mi fugaz idea era viable o no, pues, desde la altura en que le observaba y bajo el pesado abrigo que se había colocado resultaba difícil contemplarle a detalle.

Era una opción que podría dar solución a lo que él deseaba hacer para ayudar a su prima. Sin embargo, el único inconveniente sería que aceptara ejecutar esa opción, que desde mi punto de vista resultaba ser la más económica y también la que garantizaba mayor éxito.

-Bien, llegamos. Mi departamento se encuentra arriba. - Indiqué señalando las escaleras que llevaban al segundo piso. Él me siguió en silencio. Una vez frente a la puerta saqué del bolsillo en mi pantalón las llaves para abrirla y poder entrar. Encendí la luz y dejando nuestro calzado y su ahora abrigo empapado junto a mi chaleco táctico en los ganchos de la entrada, pasamos a la pequeña sala. Pronto noté que él se había quedado parado, como observando curioso y asombrado, algo que jamás hubieran visto sus ojos antes.

- ¿Ocurre algo? - pregunté con curiosidad al ver como lentamente se acercaba a mí, volteando su cabeza a cada lado, contemplando el área a su alrededor con la boca entreabierta y las delineadas cejas muy alzadas sobre sus ojos.

- No puedo creer que… que un hombre como usted pueda mantener en extremo orden y limpieza su… hogar - ¡Ahh! ¿Pero, por quién me tomaba este niño? Me cruce de brazos sin saber si sentirme halagado u ofendido por su inconsciente observación.

- ¡Aaahh!... ¡Discúlpeme Kakashi-sensei! - dijo exaltado al darse cuenta de sus palabras y de mi postura, por lo que se agachó nervioso ofreciéndome otra reverencia disculpándose – Yo creía que al ser el sensei de Naruto… y con lo flojo… digo, con lo poco comprometido…¡Aaahh, quiero decir!... ¡Discúlpeme, disculpe mis irrespetuosas palabras, por favor! – Sus mejillas rojas y sus ojos fuertemente cerrados, junto con el nerviosismo en sus palabras al no poder excusarse sin parecer tan ofensivo me provocó más gracia que enfado. Pero eso no cambiaba el hecho de que él tenía hasta ese momento la imagen de mí, como la de un hombre desordenado y sucio y todo quizás por parecerle un hombre soltero bastante bonachón y perezoso. Bien dicen por ahí, crea fama y échate a dormir… y ahí estaba mi resultado. Dejé caer mis brazos a los costados y dándome la vuelta en dirección a la cocina agregué con socarronería para incomodarle y desquitarme un poco.

- Está bien, no hay problema. Ya estamos a mano Neji-kun, ¿no lo crees? - afirmé haciendo alusión a mi ofensa en el parque al confundirlo con una chica. Pareció no entender mi comentario al momento, pero cuando lo hubo procesado y digerido mentalmente, el gesto que apareció en su rostro me divirtió tanto que no pude evitar reírme.

- Cre-creo…creo que sí, Kakashi-sensei - afirmó volteando rápidamente su rostro para que no viera su reacción. Yo simplemente sonreí.

- Ponte cómodo, traeré un poco de té – dicho esto, entre a la cocina. Hervì un poco de agua con infusión de canela y jazmín y calenté dos porciones de sopa de miso y arroz con verduras. Yo tenía hambre y seguro él también. Cuando todo estuvo listo, lo coloqué en una charola de acero y me dirigí con ella y dos vasos de barro a la sala, colocando nuestra merienda en la mesa baja del centro. Inmediatamente, él, en un gesto silencioso y educado como seguro hacia diariamente en su hogar, se sentó sobre sus piernas, con la espalda muy recta y las delgadas manos sobre sus rodillas.

Su respetuosa y seria actitud me hizo sentir más que incómodo, avergonzado; ya que simplemente me senté cruzando las piernas con la espalda encorvada y recargando los brazos sobre mis muslos. Sí, lo sé, una postura bastante muy vaga que contrastaba totalmente con la correcta y elegante de él. Llevé mi mirada al frente y observando sus ojos cerrados y su rostro ligeramente inclinado no pude evitar evocar en mi mente, que esa imagen que protagonizábamos él y yo en esos momentos, sería la que se apreciaría si fueran Hinata y Naruto los que estuvieran en un futuro sentados a la mesa, listos para merendar. La incompatible imagen de la elegante dama y el vago soñador. Y sin más, imaginé que era ésta, la imagen que el chico frente a mí veía cada vez que pensaba en esos dos compartiendo una vida juntos. Entonces, me fue muy difícil no pensar que de ser yo, el joven Hyuga, también estaría mortalmente preocupado de que mi pequeña hermanita deseara hacer vida junto a un buen chico, pero vago y desinteresado en cualquier aspecto romántico o una buena imagen en sociedad que no desacreditara o ridiculizara a su esposa.

-Neji-kun, no hace falta tanto formalismo – pronuncié un poco incómodo ante su rigidez, haciendo que sus hombros se liberaran de la tensión y descendieran para darle una imagen más relajada sin perder la elegante postura.

Observé con sumo cuidado cada movimiento que hizo, con la finalidad de reforzar mi hipótesis sobre el experimento que tenía en mente para ayudar a ese muchacho. Primero cogió el vaso humeante de té con ambas manos llevándolo a su boca, dando pequeños sorbos y manteniendo los ojos cerrados. Luego tomó el cuenco de arroz en su mano izquierda y con la diestra cogió los palillos, sin perder la recta postura ni abrir los ojos, llevó pequeñas porciones de arroz a su boca masticando tranquilo, sin que sus movimientos mandibulares fueran visibles. ¡Ay, Dios de los ninjas! ¡Qué complicado y terrible se veía eso! Qué mi tonto alumno consiguiera cubrir sus expectativas, sería una tarea extremadamente difícil y desgastante contando con lo torpe e hiperactivo que era. Orden, recato, elegancia y delicadeza en un sólo movimiento… sería imposible para Naruto.

-He pensado que tal vez sea posible que Naruto aprenda a comportarse en un plan romántico con una chica como Hinata-chan, concluyendo, que las únicas formas posibles son… enviándolo a un colegio, donde expertos en la materia se encarguen del asunto o consiguiendo una institutriz que se encargue de adiestrarlo – sus enormes y sorprendidos ojos se abrieron y me observaron incrédulos, llenos de esperanza deteniendo a la mitad del camino otro bocado de arroz.

-Sin embargo, ese pequeño tonto se encuentra en entrenamiento y dudo mucho que accediera a una u otra opción, que, desde mi punto de vista, la segunda es la óptima. Pero una institutriz demandaría todo su tiempo y no aceptaría ninguna interrupción o suspensión de su adiestramiento. Eso no sería conveniente para él en estos momentos dada la situación. – Y como esperaba, sus ojos inmediatamente se entristecieron. Y reconozco que una parte de mi deseaba abandonar el asunto… pero la inexplicable ternura que ese niño me transmitía me empujó a comentarle la idea que desde el parque se había venido tejiendo en mi cabeza. Me dije a mi mismo que no era bueno, debido a los sucesos ocurridos ahí, en los que peligro mi integridad física… pero, la curiosidad por comprobar si mi idea funcionaria fue más grande. Así que una enorme sonrisa en mi rostro se dibujó iluminando el del pequeño que me observaba.

-Existe una tercera opción, incluso mucho más económica que las otras dos y desde mi opinión, más flexible y efectiva – y con esto que yo había dicho, toda la elegancia y el recato desaparecieron en ese chico, su intempestivo interés lo hizo levantarse desesperado sobre sus rodillas, colocando ambas manos sobre la mesa y acercando peligrosamente su exigente rostro que ahora con una altiva y demandante mirada me obligaba a continuar con mi explicación.

-¡¿Cuál es esa otra opción Kakashi-sensei?! - casi me ordenó responder en un tono bastante pétreo y tiránico que me hizo temblar al momento en que su suave aliento chocó contra mi rostro, el cual se encontraba desprovisto de la acostumbrada máscara. ¡Ay, no! Hasta ese momento me di cuenta que me había olvidado por completo del pequeño y acostumbrado juego de ocultar mi rostro mientras comía frente a alguien… ¡Rayos!¡Éste niño ya era un problema! No podía arriesgarme a que fuera y le contara a Naruto sobre esto y después la imagen de mi hermoso y angelical rostro fuera del dominio público por un estúpido descuido que por demás era mío. Aunque, sinceramente creía muy difícil que Neji fuera esa clase de chico chismoso, pero no podía confiar en su inocente apariencia de niño bueno. Ya me había llevado un par de sorpresas esa tarde con respecto a él, por lo que anticipando un problema mayor en el futuro, debía comprometerlo de alguna forma para que mantuviera su boca bien cerradita. Ahora debía hacer que aceptara el plan, sólo así tendría el asunto bajo control. Y ahí, teniéndolo tan cerca sonreí maliciosamente. Él no parecía darse cuenta de que estaba invadiendo sin ningún permiso mi espacio personal y sin más remedio, se lo hice notar.

-Veras Neji-kun…etto, si permites que me recupere un momento de tu impertinente cercanía… prometo que te diré a detalle en que consiste la tercera opción… así me pones un poco nervioso. – susurré chocando la punta de mi nariz con la de él a propósito, provocando que su rostro se encendiera en un divertido carmesí al darse cuenta de su inconsciente acción, que de no ser yo y haber sido alguien más, sin duda se habría malinterpretado.

-¡Aaaaahh! – gritó lo suficientemente impresionado apretando fuertemente los ojos y haciendo uso de su puño suave para noquearme sin previo aviso. ¡Valla fuerza bruta!, eso si que no lo vi venir, jamás imaginé que me atacaría de esa forma. Caí al suelo perdiendo por un momento la percepción de la realidad y cuando la hube recuperado, condoliéndome en el suelo, pensé que, si éste chico verdaderamente fuera una chica, sería un completo peligro.

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Continuará…

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