Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto. Pero la historia que abajo leen si.
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Error Imperdonable
Capítulo III
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Tres semanas han pasado ya desde el día de la entrevista. A Naruto le fue bastante mal con su novia, ya que esta regresó de un corto viaje, y a los días, ella terminó su relación con el por orden de su padre. Itachi pasó uno de los más grandes corajes de su vida, pues tuvo que dejar tirada una película a medio grabar al enterarse de la estupidez de estos dos en la tan famosa, y fracasada, entrevista.
En lugar de haber servido de aclaración, fueron peores las cosas que siguieron. Se empezaron a crear muchos rumores acerca de los dos actores, y por su puesto, de su dudosa reputación… Y gustos.
A Itachi no le quedó otra salida, y empezó a moverse a espaldas de ellos. Como siempre, tenía que arreglarles sus problemas, para que no cayeran, y claro, siguieran dando buenos resultados las películas costosas que él producía. En cierta parte, esto le beneficiaba por ambos lados. Primero, ayudaría a limpiar el nombre de esos idiotas, y eso era bueno, ya que su público volvería a tenerlos en un altar, y eso, sin contar que esos idiotas eran una minita de oro, acarreaban fans como abejas a la miel.
Así que les dio una idea a sus padres, para que le ayudaran con su problemita con Sasuke, pues a Naruto ya le tenía lista su sorpresa. Y él sabía que este aceptaría sin rechistar, y eso solo por la decepción que acababa de sufrir con la chica Hyuga. Era un blanco fácil de manipular, en cambio Sasuke, era tan duro como una roca. Así que necesitaría mover la artillería pesada para que el aceptara, dudaba que con solo proponérselo fuera a cambiar de parecer.
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Frentona, ya levántate por Dios…— Mencionó la rubia, con una notable vena sobresaliendo de su frente. Hacia días que notaba a Sakura mas extraña de lo normal: casi no comía, y cuando lo hacia lo regresaba todo en cuanto terminaba de pasarlo, otra cosa, aparte de eso, es que se quería quedar durmiendo, y ni que decir de la palidez de su piel, si antes era blanca… Ahora hasta le hacía competencia al papel. Le tenía bastante preocupada el hecho de que tampoco quería asistir a clases. El trabajo lo dejó desde el siguiente día en que pasó lo de ese tipo, pero la universidad, ella nunca se quería perder alguna clase, por más aburrida que le resultara. Y ahora no quería caminar más que de la cama a la ducha, y raras veces, a la cocina por alguna cosa que se le antojara… Eso según sus palabras.
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Ella había pedido permiso para faltar a la universidad por algunos días, pero ya se habían terminado. A estas alturas, se quedaría estancada. Y todo por una tontería, pues ya solo era cuestión de presentar unos trabajos, y salir de ahí con un titulo en mano. Daba gracias a Kami que los exámenes si los hubiera presentado y hubiera salido muy bien, pero después de eso su vida cayó a pique. Los síntomas que mostraba eran los más alarmantes, ella los conocía bastante bien y sospechaba que podía ser lo que le ocurriera a su amiga, pero no se atrevía a preguntarle.
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— Ino-cerda… — Comenzó Sakura con voz queda. — ¿Qué pasa contigo? ¿Qué no vez que estoy durmiendo? — Habló Sakura, dando un bostezo y estirándose al mismo tiempo. No sabía que hora era, pero ella seguía teniendo un sueño terrible. Culpaba a los desvelos que últimamente tenia por pensar en cierto hombre. Que aunque le hubiera jugado sucio, no dejaba de estar presente en sus pensamientos.
La universidad no le preocupaba mucho, ella sabía que había pasado los exámenes con muy buena calificación, y por lo tanto unos trabajitos que no presentara no le afectaban… O eso pensaba ella.
¡Basta, Sakura!— Le dijo Ino, más seria de lo normal. — Ahora mismo te levantas y te bañas, porque quiero comprobar que estoy equivocada. Así que muévete, que iremos a la farmacia.— Le ordenó, jalándola hacia el cuarto de baño, y ayudándola a despojarse de su pijama.
— ¿Qué te pasa cerda?, ¿acaso te fumaste un porro?— Habló la chica con cara de fastidio. — ¿o crees que soy un bebe que ni siquiera puede desvestirse sola?— dijo soltándose de su agarre y como había dicho, quitándose ella misma lo poco que vestía.
— Si, si… Lo que tu digas, frentona— Mencionó la rubia, rodando los ojos. Esa chica a veces podía ser tan infantil.— Solo apresúrate; Estaré en la cocina — Le avisó, y acto seguido, se encaminó a la salida, para esperarla.
Sakura obedeció a regañadientes. Se dio un baño rápido, se vistió con una remera verde de tirantes y unos vaqueros desgastados. Después de todo, solo era ir a la farmacia que está en la esquina.
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Se encaminaron a paso lento a la farmacia. Lo que menos quería, era llegar rápido, pues en sí, la tarde era bastante agradable.
No prestó atención a lo que tuviera que comprar Ino, después de todo, ella solo la acompañaba y lo que ella necesitara, no le interesaba así que se entretuvo viendo revistas. Pero su cara cambio al ver en una de las portadas de una, algunos chismes y malos comentarios que publicaron en contra de cierto moreno, quien aún seguía presente en su mente.
Decidió ignorarlo, y al ver que su amiga le hacía señas, reaccionó, y de inmediato, se encaminó a su sitio, para luego de eso, marcharse a su casa.
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No pasó mucho tiempo para que llegaran a su casa. Al entrar, Sakura se encaminó a la cocina por un vaso con agua, pues venia bastante sedienta luego de la caminata. Observó a Ino pararse junto a ella y poner una bolsa en la barra donde ella se apoyaba. No entendía que quería que hiciera con esa bolsa, así que dejó la bolsa en su lugar y se fue directo a su cuarto, todo esto bajo la mirada atenta de Ino, que no perdía detalle de la reacción de la muchacha. Lanzo unos cuantos improperios y la siguió, no sin antes tomar la bolsa.
A medio recorrido, escucho un portazo, y no tenía que ser adivina para saber de donde procedía tal grosería.
— ¡Sakura, abre la puerta! — Ordenó la rubia con cara de fastidio. Pero la rosada ni se inmutó. A lo que a la rubia no le quedó de otra, más que abrir su puerta, utilizando el juego de llaves que tenía en su posesión desde que se mudaron juntas.
La pelirrosa escuchó el cerrojo abrirse, y bufó por lo bajo. No entendía el comportamiento de Ino. Si ya la había acompañado a la bendita farmacia, ¿ahora que quería con ella? ¿Es que acaso no podía dejarla dormir en paz?
— Esto— habló la rubia, aventándole la bolsa a su cama. — son las pruebas que vas a hacerte ahora mismo. — demando con mirada acusadora, regocijándose de la mirada de incredulidad que ponía la otra chica.
— ¿De qué hablas, cerda querida?— formuló la Sakura, abriendo lentamente el paquete que tenía en manos. Y sus ojos se abrieron desmesuradamente al leer en las etiquetas de cuatro cajas en letras mayúsculas: PRUEBA DE EMBARAZO.Lo que provocó un tic en su ceja derecha. Y volteó a encarar a la rubia, que seguía sonriendo como si no hubiera hecho nada. — ¿Estás insinuando que estoy embarazada?— Preguntó débilmente la joven de cabellos rosas, con una notable cara de sorpresa.
— No lo estoy insinuando, frentona. Casi lo puedo asegurar. — Habló la rubia con mucho convencimiento.
— ¡Estás loca! ¡Yo no puedo estarlo!— dijo la chica, queriéndose convencer mas a ella misma que a la rubia que tenía enfrente.
¿Estás segura?— Preguntó la rubia alzando una ceja. Esa pregunta retumbó en la mente de Sakura por bastante tiempo. Lo que ella recordaba, era que Sasuke y ella lo hicieron tres veces… Pero él es un hombre experimentado que debió cuidarse, ¿verdad? En ese momento, lo único que quería era que el azabache la siguiera penetrando con fuerza, pero jamás se le pasó por la mente que él se estuviera cuidando.
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Joder… Ella no sabía nada al respecto, ¿cómo iba a enterarse de tal cosa?. Pero lo que más la inquietaba, eran los síntomas que llevaba tiempo presentando. Tampoco era una tonta o retrasada para no sospechar que podía tratarse de un embarazo, pero su mente se negaba a aceptar algo así. Algún día tendría que salir de la duda…
Volteó a ver las cajas que aún descansaban en sus piernas, y se levantó con decisión al baño. Pensándolo bien, saldría de dudas ahora mismo. Se haría las cuatro pruebas para que no quedara margen a error.
Y así lo hizo, mientras que la rubia estaba aburrida, esperando impaciente los resultados, ella estaba bastante nerviosa, a tal punto de comerse las escasas uñas que aun quedaban intactas en sus manos. Pasados unos minutos, la primera en atreverse a mirar fue la rubia, y enseguida, se le unió la joven de ojos verdes, para estar más atenta a lo que pudiera pasar.
Cuando ambas vieron el resultado, Ino puso cara de asombro, mientras que Sakura, por otro lado, se echó a llorar, desconsolada, en su cama.
— Sakura, no creo que llorar solucione nada. — Le dijo la rubia, en tono suave y cariñoso, al ver el estado en que se había sumergido su amiga de un momento a otro.
— Tú no entiendes nada Ino, ¿ahora qué voy a hacer?— Habló Sakura, con bastantes lágrimas oscureciendo sus hermosos ojos verdes, y que además, estaban derramadas en sus pálidas mejillas.
— Bueno, sé que no has querido hablar de eso al respecto conmigo, Pero yo en tu lugar, se lo diría… Después de todo él es el padre, y tiene derecho a saberlo, ¿no lo crees?.
Sakura meditó la respuesta de Ino por varios minutos. Si bien era cierto que él es él padre de su bebé, y que además, la había echado de su casa, era porque él no sabía que ella era inocente. Entonces si ella le aclaraba las cosas, tal vez tuviera una oportunidad de hacer una vida junto a él y el hijo que venía en camino. ¿Por qué no lo había pensado antes? A lo mejor esa era la señal que le enviaba Kami-sama… Para indicarle que ellos debían hacer su vida juntos. Sonrió ante esto último, y tomo una decisión, hablaría con él y le aclararía todo. Después de eso, le daría la buena noticia de que serian padres.
— Lo he decidido, Ino— habló la chica, cambiando su semblante y mostrando firmeza. — Iré a hablar con él. — Terminó de decir, encaminándose a la puerta, pero antes de abrir la puerta, su amiga la detuvo.
— Yo creo que primero deberías arreglarte un poco, frentona. Por lo que vi, ese hombre es muy apuesto, ¿qué pensaría si te ve llegar en esas fachas a su casa?— Y entonces, Sakura volteó, y se vio en el espejo más cercano, al escuchar el comentario de Ino. Y de inmediato, se arregló su demacrada cara, un poco de maquillaje le ayudaría a borrar las marcadas lágrimas y a simular su pálido rostro. Y después de eso, salió con un propósito en mente: hablar con Sasuke Uchiha frente a frente.
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Su día no podía empeorar más. Recién acababa de llegar de la comida sorpresa que organizaron sus padres para festejar que Itachi llegaba de España. Como si fuera la gran cosa. A él apenas y le saludaron por teléfono cuando llegó y ni siquiera lo visitaron, fue el, él por petición de su madre a verlos unos días después. Pero a Itachi siempre le festejaban cualquier cosa. Le resultó extraño que no le hubieran reprendido por la entrevista que tuvieron hace semanas, y en su momento, lo agradeció. Pero ahora, después de lo que acababan de decirle sus padres, supo de inmediato que era precisamente Itachi el que estaba detrás de todo eso.
¿Cómo era posible que a sus 25 años lo obligaran a contraer matrimonio por los escándalos que se originaron después de la entrevista?.
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Era una estupidez, que desprestigiara a la familia los chismes que se originaran. Su padre alegaba que con eso se calmarían y dejarían de dudar de sus gustos. Itachi alegaba que al verlo casado dejarían de cuestionar su sexualidad; y su madre alegaba que ya quería que le diera nietos. Joder y más joder. ¿Por qué no se los pedía a Itachi…?
Lo más ridículo de todo es que el haya aceptado. Y por lo que se enteró, Naruto también estaba recién comprometido con una ex novia que tuvo en la adolescencia, una tal Shion. De su noviazgo con la Hyuga solo se enteró de que esta le terminó por su padre, pero ya no se quiso meter a preguntar, después de todo, Naruto era su mejor amigo, y si tocaba el tema, él sabía que Naruto se iba a hundir en la depresión de nuevo, así que se ahorró preguntas innecesarias. Sabía que Naruto algún día lo iba a soltar.
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Bufó resignado, y se encaminó a su cuarto a tomar un baño. Le hacía bastante falta para aclarase las ideas, aparte de que por la mañana conocería a su prometida y en un mes se casaría. Irónico, pues él había pensado que ya había encontrado a la mujer correcta.
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Pero mira con que le salió: solo buscaba su dinero y él no perdonaba, menos algo así… Duro mucho para dar el primer paso de hacer crecer la relación de amigos que llevaban, y cuando por fin la llevó a segundo término ella se aprovechaba y lo divulgaba como tantas otras quisieron hacerlo cuando apenas empezaba a ser famoso. A estas alturas no le impresionaba de lo que usaran las mujeres para retenerlo, y al mismo tiempo, disfrutar de su dinero y fama. Eso no se lo permitiría a nadie. Él se había jurado no caer en trampas tan mezquinas como le paso cuando apenas tenía 17 años. Desde entonces, no había iniciado nada con ninguna mujer, hasta ahora… Pero se engañó a sí mismo, creyendo que ella era diferente.
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No pudo seguir pensando, pues el insistente toqueteo en la puerta no cesaba. Supuso seria Naruto, que de nuevo había perdido las llaves. Así que simplemente se encaminó a abrir la puerta, usando solo un pantalón que usaba para dormir, su torso lo llevaba desnudo y en su cuello una pequeña toalla para recibir las gotas de agua que destilaba su cabello.
Y entonces, cuando abrió la puerta, se encontró con la persona que menos hubiera imaginado estaría ahí.
— Sakura, ¿qué haces aquí?— habló el moreno, mostrando su tono de enojo al pronunciar la frase.
— Y-Yo… Bueno… Verás…— Apenas y pudo decir algo la nerviosa Sakura. Había pensado durante todo el camino lo que le diría, pero ahora, al tenerlo de frente, las palabras no salían. Simplemente, no fluían de ella.
El pelinegro alzó una ceja, la muchacha se veía bastante nerviosa. Pero él no estaba de humor para soportar estupideces, él sabía a lo que ella venia, de seguro quería disculparse y jurar que ella no había hablado a los medios. Como si le fuera a creer.
Perdía su tiempo al venir, ya que él no cambiaria de opinión.
— Si no vas a hablar, me voy. Tengo bastantes cosas que hacer como para encima soportar a una molestia que ni siquiera se digna a hablar — Pronunció el moreno, con veneno cargado en cada palabra, para acto seguido cerrar la puerta, pero una mano se lo impidió, así que volteó a encararla con molestia.
Sakura no sabía qué hacer. Sus planes se habían ido al carajo desde el momento en que lo vio ahí, frente a ella, luciendo tan bien, que por un momento, olvidó a que iba. Pero reaccionó al escuchar la frase cargada de veneno que le dirigió, y después de eso, intentar cerrarle la puerta en la cara. Y entonces solo pudo formular un "espera…", para detener su marcha.
Sasuke seguía impaciente, observando el silencio de la chica. Frunció el ceño, y cuando estaba a punto de decirle unas cuantas cosas, ella por fin habló:
— Mira… No sé qué sucedió ese día, Sasuke-kun, pero te aseguro… Te juro, que yo nunca le hablé a los medios— Pronunció la joven, todavía nerviosa.
Él lo sabía. Sabía que ella era tan obvia, que eso no lo impresionaba. Así que decidió terminar esa absurda conversación.
—Hn… ¿Eso es todo lo que tienes que decir? — Contestó, haciendo que ella lo observara incrédula. — Si es así, pierdes tu tiempo, y me haces perder el mío. Vete por donde viniste, que no me interesan tus excusas baratas. — aclaro, dando media vuelta, pero de nuevo, ella se lo impidió.
— No… No es todo— Habló de nuevo la chica, a lo que el moreno enarcó una ceja. Esa mujer ya lo estaba desesperando. — Es que… Bueno yo… Después de casi un mes, me di cuenta de que… Bueno yo…— No lograba terminar la frase, viendo como Sasuke la acuchillaba con la mirada. Es ahí donde cayó en cuenta de algo, ellos nunca podrían hacer una vida juntos. Él era de otra escala, y ella no estaba a su nivel. Por un momento pensó en girar sobre sus talones sin decir nada sobre su estado, pero ahora no era el momento de arrepentirse. Ya había llegado demasiado lejos como para retroceder. Así que agarró valor y lo soltó de golpe.
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— ¡Estoy embarazada, Sasuke!— Al escuchar semejante cosa, sus ojos se abrieron demás, debido a la impresión. La verdad es que él se esperaba cualquier cosa, menos eso. ¿Embarazada? De inmediato, su cara se torno fría y sin expresión.
—Eres patética, Sakura. ¿Lo sabías?— Le dijo con una voz tan fría, que le hizo asustarse un poco. Sasuke le regaló su mejor sonrisa maliciosa.
Ella no entendía lo que pasaba. Por un momento pensó que él se alegraría, pero después al ver su rostro vio sus ojos fríos e inexpresivos. Inevitablemente, las lágrimas empezaron a circular por su rostro como una cascada.
— ¿Crees que llorar va a hacer que me conmueva de ti?— Le preguntó con burla marcada en su voz.
— ¡L-lo que te digo es verdad…! ¡L-lo acabo de descubrir hoy!— pronunció entrecortadamente por las lagrimas.
— No te creo… Es más— Sasuke se acercó a su rostro y lo tomó. — Pienso que eres una perdedora oportunista.— Le susurró al oído, y de inmediato, se alejó un poco. Sólo lo suficiente para verle bien la cara
Al ver que ella no pronunciaba palabra, simplemente decidió continuar:
— Dime, Sakura, ¿cuánto dinero quieres para desaparecer de mi vida y dejarte de mentiras?
Su mente aun se encontraba en shock. Todas sus ilusiones destruidas en solo unos instantes, después de lo que le costó decidirse a venir a explicarle y él… Fue ahí que cayó en cuenta de todo lo que él le había dicho, pero lo que más le enfureció fue lo último: dinero.
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Él solo pensaba que ella lo buscaba por dinero. Que estúpida… ¿Cómo no lo imagino antes? El hombre del que ella se enamoró era solo una máscara. Él hombre que se encontraba frente a ella era el verdadero Sasuke. Y entonces, la sangre le hirvió y su semblante cambio drásticamente. Ella no sería pisoteada más de lo que ya había sido, ¡basta de dejar hacer lo que se le antojara a ese maldito bastardo!
El moreno notó el cambio en las facciones de la chica. Pero jamás se esperó tremendo puñetazo en la cara, que le dio con una fuerza terrible. Y aún menos las palabras que soltó:
— ¡Escúchame bien, Sasuke Uchiha! ¡Yo no soy ninguna oportunista y mucho menos interesada! En verdad creí que eras un buen chico, y es por eso que me entregué a ti. ¡Pero eso no te da derecho de tratarme peor que basura! ¡Grábate bien en la cabeza esto: yo no quiero tu dinero de mierda! Y de mi hijo… Ni te preocupes, yo solo te estaba avisando. Y solo espero que en un futuro no tengas el descaro de parártele enfrente, porque como tú lo has dicho, es hijo de una perdedora… ¡No quiero que más adelante quieras reclamar tus derechos de padre, porque desde este momento los pierdes…!— Terminó de hablar, con las mejillas sonrosadas y los ojos mas brillantes debido a la alteración. Mientras él aún no salía del asombro.
¿Era esa la Sakura dulce e ingenua que él se llevo a la cama y que casi podía jurar que estaba locamente enamorada de él?
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Hola XD
Como prometí, les traigo el capitulo 3.
Hasta la próxima semana, si mi beta tiene tiempo, les traigo otros tres.
Que estén bien, gracias por el apoyo.
Zerezo kittzz.
