Saliendo con la señorita Granger
Capítulo 3: Deseos de cumpleaños
Por Marmalade Fever
No habían hablado por cerca de media hora. Ambos se seguían sintiendo muy extraños debido a la situación. Si alguien alguna vez les hubiese dicho que iban a estar saliendo durante once meses completos, le habrían respondido que estaban locos. La posibilidad del matrimonio, sin embargo, eso era diferente. Eso era simplemente sorprendente. Ellos se odiaban. Siempre lo habían hecho y pensaban que siempre lo harían. ¿Qué dirían sus amigos? Hermione sabía que si Harry o Ron oían hablar de esto, dirían que simplemente debería dejar que el cretino recibiera lo que se merecía. Sin embargo, había cierta vulnerabilidad en sus ojos que no le permitiría hacer tal cosa. La necesitaba. Le gustara o no, tenía a que por lo menos intentarlo...
"¿Estás libre el viernes?" Malfoy, dijo, rompiendo finalmente el silencio. Acababan de terminar de comer cada uno un pedazo de tiramisú y el camarero había ido a buscar la cuenta.
"¿A qué hora?"
"Ocho en punto. Mis padres me harán una fiesta de cumpleaños. Mi padre dijo, quiero decir, quería invitarte."
"Está bien decir que tu padre te obliga a invitarme. No esperaría que me quisiera allí tan pronto," dijo Hermione, la cabeza dándole vueltas al sólo pensarlo.
"Así que, ¿puedes venir?"
"Supongo..."
"Bien. Es en mi casa. Te podría, eh, ir a buscar, si quieres."
"No, no. Puedo aparecerme."
"En realidad no puedes. No sé si alguna vez has leído La Historia de Hogwarts, pero no se puede aparecer en los terrenos. Con Malfoy Manor es lo mismo."
"Bien entonces, estaré en mi casa. ¿Necesitas la dirección?"
Malfoy la miró algo inquieto. "Sé dónde vives".
"¿Sabes?"
"Er, sí. Mi lechuza tenía un hechizo que me permitiría ver exactamente donde entregaría la carta".
"Huh... Bueno, entonces. Nos vemos el viernes." Se levantó y estaba a punto de irse, pero él la detuvo.
"Va a ser formal. Usaría túnica de gala si fuera tú"
-De acuerdo-dijo ella alejándose.
"Y, ¿Granger? Quiero decir, ¿Hermione...?"
"¿Sí?" dijo, las mejillas ligeramente sonrosada, debido a su esfuerzo por comportarse civilmente.
"No tiene que traer regalo." Le pareció a ella como que eso no era lo que había querido decir originalmente. Ella se encogió de hombros.
"Adiós... Draco..."
"Adiós".
Viernes pareció llegar asombrosamente rápido. Hermione se compró una túnica de gala, aunque ella pensaba que el precio era un poco alto, y se había dado el esfuerzo de usar fórmula para el pelo Sleakeasy. Ayer se había encontrado con la Sra. Weasley y tuvo una conversación muy extraña tratando de explicar porque no podría ir a cenar la noche siguiente. Por suerte para ella, no se encontró con Ron o Harry durante la semana.
A las ocho menos cuarto estaba sentada en su sala de estar, muy nervioso. ¿Y si todo esto resultara ser una mala pasada? Iría a la residencia Malfoy, después de todo. No se llevaba exactamente bien con alguno de ellos. Respiró lentamente a medida que los minutos pasaban. Si no venía pronto, estarían atrasados... ¿Exactamente cómo iban a llegar sin aparecerse, de todos modos? ¿Ciertamente no tendría un coche? Si se tratara de polvo Flu, sin duda no habría sido necesario que la fuera a recoger...
A las 7:58 oyó un ruido sordo en su entrada. El golpeteo de la puerta resonó por el piso y ella se levantó rápidamente a abrir la puerta. Draco Malfoy se encontraba fuera junto a una alfombra mágica.
"Hola... señorita Granger," dijo Malfoy, eligiendo cuidadosamente sus palabras. Llevaba una túnica de gala plateada que hacía juego con sus ojos, que la observaron de arriba y abajo por un momento, como si estuviera viendo el efecto de su vestimenta. Si quedó impresionado, lo escondió sorprendentemente bien.
"¿No son las alfombras voladoras ilegales?"
"Sólo si te pillan".
Hermione rodo los ojos ante esto. "Está bien, será mejor que nos vayamos entonces..." Para su incredulidad, le tomó su mano y la subió a la alfombra. Se sentaron suavemente.
"Espera," dijo Malfoy, y Hermione notó que había un par de borlas excepcionalmente largas colgando a un lado de ella para sostenerse. Al instante, se levantaron en el aire y sobre las nubes. Era una hermosa noche y el aire la hacía estremecerse. Las luces de la ciudad brillaron por debajo y en menos de un minuto, estaban aterrizando de nuevo en un patio muy, muy grande. Hermione casi no lo podía creer. ¡La mansión Malfoy era enorme! Parecía casi dos veces tan grande como Hogwarts. Había torres y las banderas por todas partes. Era magnífica. Caminaron con agilidad por el patio pasando cientos de plantas exóticas. Hermione pensó con melancolía que Neville Longbottom tendría un día de experimentos allí.
Malfoy no le había dado una segunda mirada, sino que simplemente la llevaba hacia unas muy grandes puertas de un aspecto muy caro. Un elfo estaba de pie muy solemnemente junto a éstas. Se parecía mucho a Dobby y estaba segura de que debía estar relacionado con él. P.E.D.D.O pasó por su cabeza por un momento, pero con eso podría lidiar más adelante... ¿Lidiar más adelante? ¿Realmente estaba pensando que esto podría llegar a durar? Se estremeció.
Entraron a la casa y caminaron por varios pasillos antes de que se comenzaran a escuchar las voces emocionadas de la gente en la fiesta de cumpleaños. Hermione sintió el corazón saltar a su garganta. ¿Quiénes estarían allí?
"Vamos"-dijo Malfoy, señalando la puerta que mantenía abierta para ella. Caminó a través de ella, sintiéndose ansiosa. Mientras lo hacía, las voces pararon repentinamente.
"¿Granger? ¿Qué está haciendo la sangre sucia aquí?" Hermione podría haber reconocido la voz de Pansy Parkinson en cualquier lugar. De repente se le ocurrió que tendría que estar casada, si ella no cumplía los requisitos para contraer matrimonio con Malfoy.
"Señoras y señores," dijo una voz a través de la sala, aunque era apenas más fuerte que un susurro, "les presento a mi futura nuera." Lucius Malfoy estaba sosteniendo una copa de champaña y Hermione oyó a Draco gemir tras ella. El resto de la habitación comenzó a susurrar con rapidez. ¿Futuro nuera? ¡Ella no había aceptado nada todavía!
"¡Draco, Draco!" Pansy Parkinson se acercó rápidamente hacia ellos, con su esposo siguiéndola. Era un hombre esquelético con largas pestañas oscuras sobre unos ojos casi amarillos. "¿Qué es todo esto?"
"Contrato de matrimonio Malfoy..." masculló Draco, aunque en voz muy baja. Sus ojos observando a Hermione, por si se ofendiera.
"Tiene que casarse conmigo para seguir vivo y rico", dijo ella, suspirando. "Aunque aún no he aceptado, por supuesto." El hombre esquelético la estaba mirando como si fuera sorprendente. Ella inconscientemente se acercó a Malfoy, aunque no sabía porque eso debería hacerla sentir más segura.
"¡Personalmente, correría el riesgo!" dijo Pansy, echando humo. Ella y su esposo se fueron, para gran alivio de Hermione.
"Vamos, deberíamos ir a saludar a mi padre..." dijo Malfoy, quejándose de lo vergonzoso que era todo esto. Se movieron entre la multitud hasta el señor y la señora Malfoy. Hermione había visto sólo una vez a la señora Malfoy. Esta vez tenía los ojos llorosos y estaba murmurando algo acerca de "como ha crecido."
"¿Así que ésta es la escurridiza señorita Granger?" dijo Lucius Malfoy, muy despacio. Sus ojos parecían parpadear sobre ella y, otra vez, se acercó inconscientemente a Draco.
"Ya nos habíamos conocido," dijo Hermione, forzando a que su voz se mantuviera firme.
"No lo he olvidado..." -dijo, viéndose realmente letal. Se sentía muy expuesta por alguna razón. Si alguien quería vengarse de ella, este sería un momento excelente. "Pero en vista de la situación en que estamos ahora… parece mejor poner esas cosas a un lado." Hizo una pausa, como si considerada sus palabras. "Aunque, debo advertirle, señorita, que sería de su interés... cooperar."
"Me está amenazando, ¿no es cierto?" Hermione dejó escapar.
"Pero, claro que lo estoy haciendo... Sin duda se puede esperar que quiera asegurar el futuro de mi único hijo y heredero, ¿no es así?"
Hermione se sintió palidecer. ¿Cómo podía haber pensado que tendría alguna elección? Draco la miró significativamente. "¿Y qué si alguien decide matarme?"
"Voy a tomar todas las medidas posibles para garantizar su seguridad. Es decir, que si alguien se acerca a ti, va a estar muerto incluso antes de que llegue hechizo... Ahora chicos, creo que sería mejor para ustedes compartir. Miren, ¡ahí está Severus! ¿Por qué no van a saludar?" Efectivamente, Snape se encontraba en un rincón, viéndose muy aburrido. Sintió a Malfoy poner una mano en su hombro y la llevó hacia él.
"Buenas noches, profesor-dijo Malfoy. Por primera vez desde que se habían sido reunidos, Hermione pudo notar la elegancia en su voz.
"Hola señor Malfoy... señorita Granger," dijo, asintiendo con la cabeza a cada uno de ellos. "Entonces, ¿qué es todo esto de los nueros, que escuché?" Malfoy se lo explicó, mientras que Hermione miraba el suelo. Ya no había salida ahora. Ahora sabía cómo se sentía Malfoy, que su única elección era entre el matrimonio y la muerte segura. Ella miró a Snape cuando Malfoy terminó su explicación. Hubo un destello en sus ojos. "Bien, bien.. Es una situación muy interesante. ¿Supongo que Lucius está tomando todas las precauciones para asegurarse de este matrimonio?"
-Sí -dijo Hermione.
"Entonces les deseo a los dos un matrimonio duradero y feliz... No estoy seguro de por cual de ustedes siento más pena..."
¿Siente lástima por mí? Hermione no pudo evitar pensar. Después de todo, sin embargo, Snape no era completamente malvado. Probablemente sabía lo era verse obligado a interactuar con gente horrible. Había, después de todo, estado en casi la misma situación con los mortífagos. Pero luego estaba la lástima hacia Malfoy... No sabía realmente como tomar el comentario.
El sonido de una cuchara golpeando contra el cristal resonó por toda la habitación. "¡Hora de los regalos!" la cara de Malfoy se iluminó y la condujo a través de la habitación y hasta una mesa repleta de regalos. Harry le había dicho una vez acerca de los regalos que su primo recibía todos los años, pero esto sin duda superaba ese número por ocho veces. Malfoy se sentó y se le fue entregando regalo tras regalo. Uno de sus siervos continuamente utilizaba un hechizo para deshacerse del papel. Todo el proceso tomó no menos de tres horas, tiempo durante el cual, Hermione simplemente se quedó mirando quedamente. Cuando la montaña llegó a su fin, un enorme pastel de cumpleaños fue traído al frente. Todo parecía en llamas por las velas. Malfoy alegremente escuchaba el canto y movió sus ojos hacia ella. El segundo pareció durar una eternidad, antes de cerrar los ojos y apagar las velas. En ese momento, Hermione hizo su propio deseo de cumpleaños. Que si ella terminaba casándose con él, que por lo menos pudiera ser feliz. Sin saberlo, Malfoy había deseado lo mismo.
26 de junio del 2011
Hola a todos! Ha pasado mucho tiempo dese la última vez. Han pasado tantas cosas en mi vida que pueden justificar el retraso, que no sé ni por dónde empezar. En el lapsus de estos diez meses, me enteré de estar embarazada y ahora soy una feliz madre de una bebita de casi tres meses. Al mismo tiempo me gradué de la media (o secundaria), así que como se darán cuenta soy muy joven para ser madre. Mi vida ha sido un tanto caótica los últimos meses y, recién ahora, he podido encontrar el tiempo de terminar de traducir este fic.
Espero que no todos los lectores me hayan mandado a volar, pero aun así, los que hayan leído, ojala que hayan disfrutado de esta traducción de una buenísima escritora de Dramiones en inglés.
Besoos para todos
Cristal
