Heme aquí con un nuevo capítulo, un poco cursi pero disfrute mucho haciéndolo. Se pondrá un poco más cursi antes de complicarse. Tengan paciencia y dejen reviews ^o^

Disclaimer

Ninguno de los personajes me pertenece, solo los tomo prestados para escribir ideas locas de mi cabeza que pretenden entretenerlos y no enriquecerme.

Capítulo 3 Conociéndose, ¡por fin!

20 de Octubre.

Estoy agotado, mental, física y espiritualmente. Se supone que seré un luchador pero por más que lo intento nunca puedo ganar las simulaciones. Mis hechizos carecen de fuerza, comienza a ser frustrante y francamente odiaría ser un sacrificio, es el tipo de papel que le va al dulce Soubi no a mí. Ahora lo veo en las clases más que antes, me pregunto si Ritsu-sensei ya no lo necesita tanto a su lado ahora que ha satisfecho su capricho. Me pone muy de malas tenerlo tan cerca, es como una afrenta a todos mis ideales y por más que intento no logro dejar de ser antipático con él.

Luchador y sacrificio estaban en el estudio del primero, Soubi pintando y Ritsuka leyendo el libro que por primera vez le daba información exacta no solo de la academia y las 7 lunas, sino también de su hermano; para ser franco se iba dando cuenta de lo poco que conocía a su propia familia y a Soubi.

Tenía esa incomoda sensación en el estómago, no le gustaba como Semei se expresaba de Soubi y le encantaría escuchar la historia de parte de su luchador; pero eso, claro está, no iba a suceder pronto.

Estaba sentado en el suelo entre un montón de almohadas y cojines que Soubi le había conseguido para que estuviera cómodo, de vez en cuando volteaba a ver el nuevo cuadro en el que el mayor estaba trabajando. Se sentía fascinado por la habilidad de Soubi pero no se armaba de valor para decirlo.

Diciembre 20

La academia ha sido un caos total últimamente, gracias al cielo iré a casa por las vacaciones, extraño a papá y a Ritsuka; inclusive extraño a mi madre. No podré contarles nada pero es reconfortante estar con ellos y alejarme de este bizarro ambiente.

Sensei parece haberse resignado a que no seré un luchador, me ha dicho que en enero comenzara a entrenarme para sacrificio.

Me provoca escalofríos el solo pensar en ello, pero no creo tener muchas opciones, espero no desfalcar a Soubi como favorito de Ritsu-sensei.

Soubi de hecho tiene talento como luchador, pero el solo estar en la misma habitación con él me crispa los nervios, aun no sé porque.

Sintió como le tocaban la frente con un dedo y alzó la mirada para encontrarse con Soubi arrodillado frente a él con la cara de preocupación.

-Perdón... ¿me decías algo?

-Nada, solo que te vi con el ceño tan fruncido que tenía que hacer algo para evitar que te salgan arrugas prematuras

Ritsuka le sonrió, cerro el libro y lo boto entre los cojines, adoptó la misma posición que Soubi para estar a la misma altura.

-Estoy bien...es solo que...- suspiro -...bueno es como intentar empezar de cero, supongo.

-Tu hermano era una buena persona, lo que haya hecho o dicho seguro tenía sus razones

¿Pensaría Soubi igual de Semei si supiera lo que decía de él? O peor aún, ¿lo sabría ya y a pesar de eso lo defendía? Ese pensamiento por alguna razón lo puso molesto y le seco la boca, sentía algo extraño en la boca del estómago.

Sintió el beso en su frente y se sonrojo un poco.

-Vayamos a dar una vuelta, llevamos aquí todo el día.

Salieron al parque cercano a la casa de Soubi, caminaban uno al lado del otro sin tocarse apenas, sin prisa y platicando de lo que habían hecho durante la semana.

Ritsuka de pronto sintió una enorme curiosidad por Soubi, por saber lo que le gustaba, que esperaba del futuro, que sentía del pasado, tenía que ser muy cuidadoso para no forzar los límites del luchador.

-¿Ritsuka?

-¿Mande?

-¿Estás bien? Te noto distraído...

-Si, lo siento, mi cabeza divaga un poco últimamente, es solo que intento acomodar tantas ideas nuevas.

Soubi le sonrió y le revolvió el pelo.

- Te decía que si quieres un helado...

Ritsuka asintió y sonrió

-Cuál es tu sabor de helado favorito, Sou?

Ni eso conocía de la persona con la que había pasado tantos años.

Soubi se quedo pensativo.

-Fresas con crema.

-Es curioso, siempre pensé que te gustaría algo más exótico

-Bueno en realidad fresas con crema me parece bastante exótico, tienes el dulce de la fresa que también es un poco ácida, pero no domina del todo por la crema...no sé, en mi paladar es lo mas delicioso, aunque las fresas con crema no son mi postre favorito.

Ritsuka estaba extasiado de escucharlo, era una de las ideas más extensas y personales que le había compartido.

-Vayamos por el helado, se me antoja bastante.

Llegaron a la tienda donde había carteles con sabores diferentes en cada pared, Ritsuka no recordaba la última vez que había entrado a una tienda de ese tipo.

"-¿Que sabor de helado prefieres?

-Chocolate

-¿En verdad es tu favorito?

-No, pero hoy tengo ganas de probar el chocolate.

-Bien, entonces chocolate será"

Ah sí, esa había sido la última, probablemente las últimas vacaciones que Semei rabia pasado con ellos.

-¿Que sabor de helado prefieres?

"Deja Vú"

-Mmmm...No estoy seguro, hace bastante tiempo que no como un helado.

-¿Alguna razón en especial?

-No en realidad, supongo que solo no me había dado el tiempo. ¿Por qué no pides uno por mí?

-Ok, ¿por qué no nos consigues una mesa?

Se dirigieron a lugares opuestos, Soubi al mostrador donde la encargada le sonreía amablemente y comenzó a coquetear con el descaradamente, Ritsuka instalado en una mesa que les permitía ver parte del parque se encontraba de pronto molesto por segunda vez en el día.

Hacía bastante tiempo que Ritsuka había aceptado que Soubi era atractivo, ya no solo para él o para todas sus compañeras en la escuela sino para el mundo en general, a donde quiera que fueran la gente volteaba a verlo y suspiraban por él. Claro que Soubi los ignoraba olímpicamente tal como hacia justo ahora con la chica que vendía helado, a Ritsuka nunca le había molestado ese tipo de atención hacia su luchador; de hecho muy a menudo bromeaba con él al respecto, pero justo hoy se sentía bien dispuesto a saltar sobre la empleada y dejarle bien claro con quien venía el de cabellera color arena.

-Muy bien, no pude decidir que sabor te gustaría más así que he traído 3 diferentes.

-En realidad no era tan necesario, hubieras elegido uno y ya.

-¿Que tienes? Te ves molesto...

-Nada...

Soubi suspiro, normalmente era bastante paciente pero los cambios de humor tan radicales de su sacrificio lo descolocaban y lo ponían de malas. Ritsuka siempre lograba sacar lo mejor y lo peor de él, antes solo se alejaban; ahora ninguno tenía miedo de una buena pelea.

-¿Ahora que hice?- pregunta exasperado

-¡Nada!- dos tonos arriba de su voz normal

-Si no me vas a decir entonces guárdate la mueca para cuando la puedas usar- bajando peligrosamente el tono de su voz

-¡Yo hago la cara que yo quiera, cuando me dé la gana!- siseando entre dientes

-¿Y entonces yo me la aguanto aunque no sepa ni por qué?- levantando la ceja, indignado

-No tiene nada que ver contigo...-voltea hacia otro lado

-Tiene TODO que ver conmigo- tomándolo de la barbilla y confrontando su mirada

Ritsuka no reniega del comentario, no se aleja del toque, no evade la mirada, esa extraña sensación como de plomo en el estómago ahora se ha transformado en revoloteo de mariposas mientras se va perdiendo en los profundos ojos del otro.

-Dijiste sin secretos, sin resentimientos. ¿Cómo se supone que sepa qué hacer si te lo guardas para ti mismo?

Los hombros de Ritsuka estaban relajados ahora, su corazón latía tranquilo y la mueca de fastidio había dado paso a una de docilidad que lograba derretir a Soubi.

-Lo siento...

-Dime que hice

-Nada

Y vio en sus ojos que decía la verdad, que no había intenciones ocultas ni reclamos.

-¿Entonces qué paso?

Ritsuka se sonrojo, había muchas cosas que le costaba hacer; esperar en una línea muy larga, andar en patines, preparar galletas, dibujar...pero de lo más difícil para él era 1 admitir sus sentimientos por Soubi y 2 tragarse su orgullo y admitir que estaba celoso.

Soubi se daba cuenta de lo difícil que era para Ritsuka intentar armar una frase en ese momento. Lejos de desesperarse le regalo una caricia con el dorso de la mano en la mejilla, suave, muy suave; Ritsuka ladeo la cabeza para prolongar el contacto y cerró los ojos.

-Dime que tienes...

-¿Prometes no reírte?- lo miro con los ojos entrecerrados.

A modo de respuesta le beso la frente.

Ritsuka abrió la boca un par de veces sin lograr articular palabra alguna.

-¿Tenía que ser TAN amable contigo?

Soubi lo miro confundido, Ritsuka voltea la cabeza y el luchador sigue el rumbo de su mirada, lo mira confundido sin entender hasta que ella se da cuenta que está siendo observada y le regala una sonrisa seductora; la mirada asesina de Ritsuka le aclara las cosas.

-¿En serio?- su tono es de incredulidad

Ritsuka se sonroja violentamente y agacha la cabeza escapando de los orbes de Soubi. Este le toma la cara con ambas manos y le obliga a verlo.

-No hay manera de que alguien llame mi atención desde que te conozco. Eres la única persona a la que amo y siempre amare.

El sonrojo no baja, todo lo demás vuelve a la normalidad, saber que el luchador siente eso por él le tranquiliza y le aflora una sonrisa radiante.

-Te amo...

Le roba un beso, uno pequeño, corto y casto, cerrando así el tema y alejando a todas las admiradoras que Soubi había recolectado desde que llegaran al parque.

Enero 4

Estoy realmente molesto, estaba disfrutando mis vacaciones y todo iba tan bien hasta que recibí la llamada de Ritsu-sensei.

Entre a entrenamiento antes de lo esperado y estoy agotado... ¡Dios! No sé como el lindo Soubi lo aguanta. Se ve tan frágil, pero si sensei le hace la mitad de lo que me hace a mi es más resistente de lo que parece.

Es curioso porque no me parece una mala persona ¡pero no lo soporto!

Habían regresado a la casa del luchador, últimamente Ritsuka había pasado ahí casi todo su tiempo libre pues necesitaba reafirmar su relación con Soubi. Ahí comían, trabajaban, e incluso recibían visitas. Yuiko y Yayoi habían estado ahí terminando los trabajos finales y hasta habían organizado una pijamada.

Enero 15

Muy bien esto es lo que sucedió en las últimas 2 semanas, primero conocí a alguien...en verdad nunca creí que me gustaría un chico, pero este me cautivo...tiene unos ojos verdes preciosos, su forma de ser es cautivante y me dijo que yo le gusto desde que me vio pero no se había atrevido a acercarse. Pero justo después de que lo conocí me enferme. Pensé que era gripe porque me dio fiebre y me dolía todo el cuerpo, en especial la garganta. Estuve tirado en cama por cerca de 3 días y cuando logre levantarme tenía en el cuello mi "verdadero nombre".

"Beloved", el que es amado. Es un bello nombre, pero no me hace nada de gracia porque se de buena fuente que él no lo tiene y que sensei no nos dejara estar juntos...no como yo quisiera. Se ha estado comportando de forma extraña y no me deja salir a menos que vaya a clases.

Ritsuka no se lo podía creer, su hermano enamorado y nunca se lo dijo...

Sabía que no podía preguntarle nada a Soubi so pena de que volvieran a pelear ya que el luchador no le diría nada y el se frustraría, como deseaba que Soubi le pudiera contar su historia. Miraron la hora; media noche...nada bueno se auguraba.

-Debería ir a casa, presiento que no seré muy bien recibido.

Ritsuka iba pasando junto a Soubi para tomar sus cosas e irse, pero el luchador le sostuvo la muñeca...

-Quédate conmigo...

Ritsuka dudo por varios minutos, sabía que debía irse pero deseaba quedarse; la verdad es que su vida parecía mucho más sencilla cuando estaba con Soubi.

Lo mira de frente y se da cuenta que en sus ojos no hay súplica ningún dolor velado, es más bien una cortes orden; una que a Ritsuka no le molesta seguir.

Soubi le prepara el baño y arregla la cocina mientras Ritsuka se asea, luego es el turno del luchador y el pequeño se sienta a leer un rato.

Febrero 8

¡Esto es el colmo de la ironía! ¡Todo lo malo que alguna vez hice ahora lo estoy pagando! ¡No es posible!

¿Recuerdas mi verdadero nombre?

De entre todos los seres humanos en la tierra, el único que comparte mi nombre es Soubi!

¡Lo odio! Desde que sensei me dijo que él iba a ser mi luchador no me lo quito de encima, ¡como si fuera mi obligación quererlo! Lo peor es la cara tan dolida que hace cuando rechazo sus muestras de afecto, ¡¿que no entiende que yo no lo quiero? ¿Por qué debería hacerlo? El es solo mi luchador y no le debo nada, es una herramienta y nada más.

Ritsuka sintió su corazón acelerarse al leer esta parte del diario, por qué tanto rechazo a Soubi?

Antes quizás el había tenido la misma actitud hacia el luchador, pero la forma de ser de Soubi lo había ido ganando poco a poco y estaba completamente seguro que Soubi había hecho de todo para ganarse a su hermano.

Cerró el libro y lo puso en la cabecera de la cama. Se acostó sobre su lado derecho viendo hacia la puerta del baño de donde sonaba el agua cayendo.

Se pregunto qué habría pasado si se hubieran conocido en otras circunstancias, ¿se habría enamorado de él...? ...

Se sonrojo violentamente ante el pensamiento, y no porque no supiera que estaba enamorado del luchador, pero el haber pensado en ello tan espontáneamente cuando siempre intentaba ocultarlo hasta en pensamientos...bueno, eso era nuevo.

"Aghhhh! Soubi! ¿Por qué complicas tanto mi cabeza?"

Ritsuka comenzó a divagar sobre todas las implicaciones de esa relación tan bizarra que tenían.

"Odio que no me cuentes nada, pero amo como me haces sentir cuando me abrazas y me besas. Sé que eres una buena persona aunque todos digan lo contrario, me haces sentir celoso cuando alguien más te habla y siento mariposas en el estómago cuando me visitas de sorpresa, cuando tengo miedo me tranquilizas pero a veces me haces enojar tanto que lo único que quiero es golpearte y hacerte reaccionar...eres demasiado complicado, y a la vez tan simple.

Quiero saberlo todo de ti, quiero que dejes de sufrir por no poder contarme, por cargar con ese peso tan enorme tu solo, quiero quedarme para siempre contigo...quiero...quiero saber que todo esto es real"

Soubi salió del baño secándose el cabello con una toalla y al ver a Ritsuka sonrió con ternura, no podía evitarlo, estaba enamorado.

Se sentó en la cama frente a él sacándolo de sus ensoñaciones, se cruzaron sus miradas y el mundo desapareció para ellos, ¿por cuánto tiempo? Nunca lo sabrían ni les importaba.

Sin cruzar palabras Ritsuka alcanzo la toalla y termino de secar el cabello de Soubi, tomo el cepillo que mantenía en el buro y cepillo cuidadosamente los mechones color arena que le encantaban.

Soubi se dejo hacer, completamente relajado disfrutaba las caricias del ratoncito. Cuando este hubo terminado se llevo la toalla al baño y cuando regreso Ritsuka ya se había metido entre las cobijas.

-Buenas noches, Ritsuka- le beso con delicadeza la frente, se alejo para salir del cuarto.

Nunca habían dormido juntos, Soubi prefería no incomodarlo o presionarlo.

-Quédate conmigo...- lo tomo de la muñeca, con la mirada gacha y un leve rosado adornando sus mejillas

Soubi sonrió, se estiro para apagar la luz y se metió entre las cobijas, su corazón se aceleró sin que lo pudiera evitar.

Quedaron de frente y a dos palmos de distancia, nerviosos, sin ninguna idea de que hacer.

Sorprendentemente fue Ritsuka el que rompió la distancia, coloco ambas manos sobre el pecho del luchador y escondió la cara en el pecho de Soubi. Al luchador poco le importaba que su corazón latiese desbocadamente y que Ritsuka le pudiese escuchar, agacho la cabeza para besarle la coronilla y le rodeo la cintura protectoramente con un brazo, sus piernas se entrelazaron. Poco a poco su corazón fue calmándose y se quedo dormido.

Ritsuka se acomodo entre los brazos de su luchador, extrañamente tranquilo y complacido.

-Yo también te amo- lo dijo muy despacito para no despertar a Soubi y poco a poco se fue quedando dormido.