Me había quedado durante bastante tiempo al lado de Oliver, observándolo preocupado y palpando cada cierto tiempo su frente notando como lentamente bajaba su fiebre este imbécil, ¿pensaba que se recuperaría así nada más?, es un completo despreocupado, estaba un poco molesto por su salud. ¿Se habría quedado bajo un día de lluvia o haber cruzado un rio o algo similar?... no, lo del río es poco probable, por estos alrededores no creo que haya algo así… bueno al menos eso no lo muestra el mapa.

Una joven había tocado la puerta, estaba tan concentrado y envuelto en mis pensamientos que olvide que había una tercera integrante.

-¿Puedo pasar?... -. Una voz tímida y algo preocupada salía de su boca.

-ah… claro pasa, pasa-.

-Ni-Nicolás… no quiero ser pesada o algo pero… no eh comido nada durante dos días… ¿podría comer algo y llenar mi estómago? -. Francisca se notaba completamente nerviosa y avergonzada, su estómago había dado un gracioso sonido.

-Por qué no lo habías dicho antes, hubiésemos comido primero y luego hacer las camas, bajemos, te prepararé algo-. Me levante del lado de Oliver toqué un poco su frente, por suerte la fiebre estaba bajando, antes de irme puse un paño frio en su frente.

Mientras pisaba cada escalón iba notando más el físico de francisca que estaba delante de mí, tenía una complexión delgada y su cabello tenía un corte similar al de un chico, fácilmente se podría hacer pasar por uno si pudiera. La pequeña se da una pequeña vuelta mientras apuntaba a la mesa y a las latas de provisiones. Tomé algunas latas y le pregunté qué quería comer, la chica regaló una pequeña sonrisa y apuntó la lata de la derecha, eran fideos instantáneos con queso. Mientras prendía la chimenea ya que no había gas en la cocina quise hacer una pequeña broma a la joven.

-Después de comer esto el aliento poderoso que tendremos mataría a cualquiera de los infectados-.

Francisca se me queda viendo, con un rostro de nada absoluta pero, después se puso a reír de una manera muy divertida, le dije que bajara un poco el tono de su voz ya que podrían llegar esas "cosas", detuvo en seco su carcajada y tapó su boca con sus manos.

-Perdón…-.

-No te preocupes, sigue riendo pero un poco más bajo-.

La pequeña asintió.

Con mi broma blanca y la chimenea prendida, me fui al bolso donde tenía un abrelatas, tomé una botella de agua y preparé la comida. Rápidamente llevé la olla al fuego para que se calentara la comida.

-En unos tres minutos estarán listos, ¿Qué quieres hacer mientras?-.

-Mientras… podemos hablar… -.

Quiere hablar. No negaba que me daba la curiosidad del como escapó con su hermana de ese lugar, bueno, sabía solo lo básico y con eso me refiero a que salió y ahora está acá conmigo, en esta casa, necesitaba más, quería los detalles, lo que era antes de la infección pero tenía que ser suave para que así tuviese confianza conmigo. –Te parece si hacemos un "pregunta tú, respondo yo" y luego "pregunto yo y respondes tú"-.

-… no es mala idea, así te conoceré un poco más -.

-muy bien, tú empiezas-. La pequeña me volvía a sonreír, realmente tenía esa honestidad que tenía… mi… hermana, pero eran completamente diferentes.

-¿Cuántos años tienes?-.

Que pregunta tan simple, no sabe por dónde empezar… una pregunta así… realmente es una niña. – Tengo diecinueve años, ahora me toca a mí… ¿Qué es lo que hacías en el pueblo "Mark Petrié"? -.

-… estuve pasando mis vacaciones con mi única familia… mí… hermana-.

Creo que la cagué. Su cara cambió completamente, dejó de sonreír, ahora estaba sentada sujetándose las rodillas como si fuese a llorar otra vez. –Lamento hacer esa pregunta, quizás no fui delicado en preguntar y solo lo dije así nada más-.

-no es eso, es que… recordé de que antes que aparecieran esos hijos puta, me había peleado con mi hermana y estuve arruinando nuestras vacaciones con mi mal humor y una rebeldía de mierda… debí aprovechar más tiempo con ella y no pasar enojada…-.

-… sabes… antes de la infección también había peleado con mi hermana pequeña… no te lamentes por algo así, tu no sabías que aparecería esta infección y creo que de igual forma pudieron arreglarse… ya que la forma en la que se despidió de ti, lo hizo sonriendo y con paz… bueno al menos eso creo -. Realmente no sé lo que hago, si estoy consolando o estoy metiendo sal a la herida. De lo que recuerde nunca tuve que reconfortar y consolar a alguien, tenía una vida plena.

Francisca se quedó un momento en silencio, mirando hacia la olla, me dijo que ya habían pasado los tres minutos, así que me levanté de donde estaba y le serví en un plato, agradeció por la comida y se puso a comer pero estaba callada, probablemente estaba reflexionando pero, había una tensión en el aire, así que para romperla le pregunté algo anexo a lo anterior.

-¿Hiciste un conteo de las provisiones que nos quedan? -.

-ah… si… hay cinco latas de comida, seis botellas de agua y siete barras de cereal -.

Que poco nos queda… Necesitamos encontrar provisiones lo antes posible, de aquí a dos días o tres se acabará, Oliver necesita líquidos y comida para recuperarse…. Tal vez es una decisión tonta la que iba a tomar pero era necesaria Tengo que ir a buscar comida. Decidido, quise decirle a francisca que debía salir.

-Francisca… quiero que cuides temporalmente a Oliver, mañana en la madrugada saldré a buscar comida, necesito que lo vigiles-.

-¿AH?, ¿quieres que te acompañe?, si los dos vamos… -.

-No, no es buena idea, si voy contigo quien vería a Oliver, además de que… me retrasarías, seré honesto… tengo la costumbre de moverme bien, siempre y cuando esté solo, confía, regresaré el mismo día de mañana en la tarde -.

-pero… aún tenemos mucha comida -.

Dejé a un lado el plato de comida que tenía sobre mí, posé mi mano sobre la cabeza de la joven y revolví su cabello. -Oliver necesita comida y beber líquidos ahora que está débil… además… una niña como tú que está en crecimiento necesita tener sus comidas al día -. La muchacha nuevamente vuelve a sonreír.

-¿volverás mañana en la tarde? -.

-mañana en la tarde -.

-ok, yo cuidaré a ese tipo -.

-muchas gracias, francisca -.

Había terminado de comer, lavé y regresé mi plato a su lugar, me había quedado observando una ventana cubierta por unas tablas de madera de la cual se tenía una escasa visión de lo que había afuera, de la nada quede en trance, un montón de recuerdos pasaron por mi cabeza haciéndome sentir que el día de hoy fue extraño y emocionante, la adrenalina que sentí al rescatarla, el momento cuando corrimos para alejarnos de los infectados. No puedo creer que después de varios meses vuelvo a tener la compañía que desde un principio no quería o al menos eso me estaba imponiendo.

Un ruido fuerte se escuchó del segundo piso sacándome de aquel trance, me dirigí a la escalera pero antes le dije a la pequeña que se quedara en donde estaba, cuando entré a la habitación vi a Oliver en el suelo tratando de levantarse, rápidamente fui hacia el para poder levantarlo, realmente tiene un cuerpo pesado. Cuando lo recosté en la cama nuestras miradas se cruzaron haciéndonos quedar así durante unos segundos, la verdad no pude aguantar mucho tiempo viéndolo de manera directa a sus ojos, así que la desvié hacia otro lado. Seguía observándome, lo podía sentir mientras lo cubría con la sábana.

En un acto repentino vino a mi cabeza el beso que me dio hace unas horas. Me dio curiosidad saber si él recordaba aquello, quería preguntar pero aún estaba en un estado delicado, no quiero molestarlo con preguntas.

-¿Cuánto tiempo llevo dormido? -.

-Aammm… unas horas… ¿tienes sed? ¿Te paso la botella de agua? -. Mierda, ahora me coloco extraño.

-Sí, pásamela -.

Cuando le entregué la botella se la llevó de inmediato a la boca bebiendo su contenido. –Sí que debes tener sed -. Al momento que di ese comentario, sacó el envase vacío de sus labios dando un comentario que hizo que mi rostro cambiara de color por completo.

-Blancucho… Lo que dije hace unas horas… lo dije con honestidad, no por que tuviese fiebre, de verdad eres alguien que me sorprendió desde el primer momento… -.

-… ah… mejor… dejemos los halagos para otro día, ahora debes descansar… -.

-Y cuando te besé… no sé por qué razón lo hice pero para ese momento ya estaba fuera de mi mismo -.

¡RECUERDA TODO!. –… no hables de más… -.

-No me arrepiento de lo que hice -.

En ese momento, lo único que opte a hacer fue a salir del cuarto por un momento, sentí incomodidad por sus palabras y molestia conmigo mismo por sentir mi corazón acelerar por un beso. Debió haber contagiado su resfriado conmigo… si, eso debe ser. Ya calmado volví a entrar a la pieza para decirle que el día de mañana saldría a buscar comida.

-No saldrás de esta casa hasta que yo me recupere-.

-¿Y a que se debería la razón? -.

-Te ocurrirá algo malo… no quiero que salgas y ya -.

-…Estuve varios meses SOLO valiéndome por mí mismo, hasta ahora ningún infectado me ha mordido o lastimado. Sé dónde encontrar comida, además, solo te estoy dando un aviso, llegaré mañana en la tarde-.

-No estoy preocupado por los infectados… hablo de la misma gente que está sana… ahora deben seguir buscando a la chica, estoy seguro tomarán venganza, no creo que sepan que hubo terceras personas envueltas…pero… -.

-eso ya lo sé… de todas formas no iré muy lejos de aquí, te dejaré anotado los lugares que iré, ¿ahora estas más tranquilo? -.

-no quiero… que vayas-.

-si iré -. Es un testarudo. Comenzaba a fastidiarme su manera de ser, ya había tomado la decisión, no echaré pata atrás de esto, tanto Oliver como Francisca necesitan alimentos y agua. No quería hablar más del tema así que me di media vuelta y me fui a preparar las cosas para el día de mañana dejando tras de mi a un pelinegro resfriado y molesto.

Dejando las cosas listas fui donde la pequeña que estaba cerca de la chimenea, sentada, observando hipnotizada el fuego y las chispas que salían.

-Tengo todo listo, ahora debemos ir a dormir -.

-… sabes, tú y ese tipo hacen una linda pareja -.

-¿QUE?, oye, oye, oye no somos pareja romántica ni nada, solo hicimos un trato de que estaríamos juntos durante el viaje, nada más -. Me coloco nervioso por unas simples palabras, que vergonzoso.

-¿pareja romántica?, jajaja, no, no me refería a eso, lo decía como pareja de grupo… se nota que se preocupa por ti… aunque… no estaría mal que lo fueran, de seguro también se verían bien de esa forma -.

-Quién te enseñó a decir esas cosas, pequeña impura -.

-Mi hermana, jajaja… ella… leía cosas, novelas sobre hombres que eran parejas de otros hombres… como le llamaba… ¿BL?... no me acuerdo -.

Un calor se fue a mi cara, vergüenza era lo que sentía, recordé nuevamente lo que pasaba antes de la infección, ¿cuán libre era la gente de ver novelas homosexuales?, nunca eh estado en contra de eso, nunca me disgustó ver a mis amigos estar con sus parejas del mismo sexo. Para detener esta conversación extraña que tenía con francisca le dije: -Realmente no se de lo que me estás hablando, mejor vamos a dormir, que mañana será un largo día-.

-ok… hay que apagar el fuego… ¿verdad? -.

-No, no hace falta -.

Nos recostamos cerca del fuego, lentamente fui relajándome, haciendo descansar mi cuerpo sobre las sabanas sin antes recordar la frase que el ojigris habló "no me arrepiento de nada" y la frase de la pequeña francisca "hacen buena pareja". Sonreí durante unos momentos, como pude conocer a esta gente tan particular, probablemente mi familia decidió después de varios meses que comenzara a dejar de estar solo. La tranquilidad del momento y la inquietud que llegué a pensar del futuro hicieron que cayera en un sueño profundo.

Un joven se encontraba en un cuarto, otra vez había sido trasladado junto con ÉL, una pequeña lámpara que colgaba se movía de un lado para otro en un movimiento involuntario, le indicaba ciertos puntos de aquella habitación oscura, lo que iba mostrando lentamente eran las peores cosas que se podría encontrar esa persona, cadáveres y personas torturadas, charcos de sangre y residuos desagradables…el muchacho no podía moverse y salir de ahí ya que sus brazos y piernas estaban atados con fuertes cadenas. Tenía algunas heridas en sus muñecas debido al frío metal que lo capturaba… anteriormente ya había sido violado… La bestia que lo había capturado era de la peor clase. El muchacho estaba recordando como ese despreciable hombre había sido amable con él al principio, mostrándole una falsa seguridad y cobijo, diciéndole que estaría a salvo de la infección. Cuan estúpido fue ese joven en caer ante la sonrisa del guapo hombre.

¿Cuánto tiempo ha estado de esa manera?, ¿Cuántos meses han pasado de la infección?, ¿Por qué él ha sido el único que sobrevivió a tanta tortura?, ¿Por qué ese hombre lo sigue dejando convida? ¿Por qué no lo asesina de una buena vez?

Un sonido fuerte vino del fondo de esa pieza del terror haciendo que el joven reaccionara y recogiese su cuerpo, como si con eso pudiese proteger lo único que le quedaba, era la puerta, estaba siendo abierta por esa bestia de doble cara. Cada paso que marcaba ese hombre hacía el cuerpo del joven temblar del miedo.

El hombre de contextura corpulenta, con el cabello hacia atrás y un rostro tranquilo se puso a la altura de su querida presa llevando su mano al cabello del chico que temblaba de miedo. –Tranquilo, el día de hoy no te haré nada malo, debes entender que hago esto solo porque quiero que seas dócil y fiel -. El hombre le entregó una sonrisa al tembloroso chico. –Acerca tu cuerpo a mí, vamos, no tengas miedo -.

Al joven no le quedaba de otra que ser sumiso con ese hombre ya que no quería recibir más abusos. Cuando se acercó, el hombre de cabello blanco puso un collar en el cuello del chico y desató las cadenas que tenía en piernas y brazos. Mientras lo hacía el guapo hombre inesperadamente besa los labios del chico. –Hoy tengo que lavar tu cuerpo, acompáñame al baño-.

El chico de dieciocho años trató de levantarse pero, lo débil que estaba y consumido por el miedo hacía que sus piernas quedaran en el suelo, tomó un poco de aire y con un último esfuerzo logró levantarse. El hombre puso una soga en el collar previamente puesto y lo jaló impulsando al joven a que caminara. –Hoy yo te lavaré, como tu dueño debo cuidar de ti -. El chico de cabello azulado solo se limitó a asentir.

Llegando al cuarto de baño, el peliblanco desata la soga del collar y hace que ingrese el chico primero. El baño tenía lo necesario para el aseo personal, agua limpia, jabón y shampoo. –Sácate la ropa -. El chico había recibido una orden, sin objetar, dejó su cuerpo desnudo haciéndose ver algunos golpes.

Volvía a ver su cuerpo desnudo, y notó aquellos morenotes… de alguna forma los golpes eran solo por los fallidos intentos de huida que el chico intentaba hacer, ya había aprendido que no podía huir de él. De forma lenta se estaba acostumbrado al trato que tenía, si solo se rinde ante él, podrá tener libertades… solo… tenía que entregar su cuerpo y darle el placer a ese hombre.

Ven, siéntate acá -. El hombre corpulento dejó una pequeña silla frente a él. –Te lavaré el cabello primero, luego tu cuerpo -.

Una vez sentado, el peliblanco toma un jarro lleno de agua y lo vierte en el cabello del chico, el agua estaba tibia, tenía que tener la precaución de que su presa no se enfermara, puso el shampoo masajeando el cabello largo del pequeño y lo enjuagó. Cuando ya estaba limpio el pelo de su chico, tomó una esponja puso jabón y fue dando suaves masajes, sacando toda impureza del cuerpo de su extraña obsesión, llegando cada vez más a la intimidad del chico peli azul, el peliblanco se sintió excitado. Le había dicho que no le haría nada malo pero su instinto pudo con él. –Si eres obediente ahora no te lastimaré -. Lentamente fue llevando su mano derecha al miembro del chico, mientras que con la izquierda seguía limpiando su cuerpo.

El joven quería huir de ese momento pero no podía, ya que sus piernas estaban débiles, todo de él estaba cansado y débil. El peli azul llevó sus manos al brazo de su captor queriendo evitar el subir y bajar de aquella mano que involuntariamente estaba haciendo su cuerpo estremecer. –No trates de resistirte, déjate llevar -. Las palabras que el peliblanco dirigió al oído del sumiso hicieron que el joven dejara de hacer ese penoso forcejeo. –Muy bien, ahora sí que estas obediente… probablemente te de una recompensa -. El corpulento hombre soltó la esponja y llevó sus dedos a la zona posterior del chico dando pequeños círculos con su dedo medio, se fue adentrando al interior de su sumisa presa. El chico dio un pequeño gemir, haciendo que el peliblanco siguiera en su jugueteo manipulador.

Por favor, que no sea tan duro como la última vez. Esas palabras se hicieron resonar hasta lo más profundo de su corazón.

El hombre de doble cara cada vez se estaba entusiasmando más con él, quería que su miembro estuviese dentro pero dijo que le daría una recompensa y sabía que para el chico no había mejor recompensa que no lastimarle demasiado o abusar del hasta el final. Pronto se entregará por completo, yo lo sé, me necesitará tarde o temprano. Acelerando más la masturbación del chico tanto delantera como posterior, hizo que la voz del sumiso aumentara haciéndolo gemir cada vez más seguido… luego de un tiempo el peli azul no pudo aguantar más viniéndose en la mano de aquella bestia.

El hombre sacó sus manos del chico llevándose la derecha a la boca para lamer el dulce néctar de su preciado trofeo. –Vez, te dije que te recompensaría, esta vez lo dejaremos así, dejaré que termines de asearte tú solo… -. El hombre le regaló un beso en la mejilla. –Y casi lo olvido, no trates de escapar o cometer un intento de suicidio… mi querida presa -.