Este escrito esta basado en el fan fic PASIÓN (SASUXNARU) de una excelente escritora y buena amiga ZHENA HIK me lo prestó para hacer una pequeña adaptación, y agradeciendo sus atenciones hacia mi persona le dedico esta locura... Querida Grecia, muchas gracias por darme la oportunidad de hacer esto, espero que sea de tu agrado.
Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen sino al par de viejas bofas que son Mitsuko e Igarashi (o creo que así se escribe) total no vale la pena mencionarlas ya que hicieron un asco de final....
Las notas aclaratorias van al final, para no aburrirlas, y por ahí vienen unas líneas narradas desde la perspectiva de los protagonistas.
DARK GIFT
Autora: Medias Tarot
Capitulo 3
... ¿Qué habría pasado si Elisa no hubiese llegado a tiempo?
Aquella pregunta la estuvo torturando el rato que estuvo sola, hasta que vio llegar a la pelirroja, Candy permaneció sentada en uno de los sillones de aquella amplia sala en medio de la oscuridad de su casa.
Esta mejor... Llegando al hospital lo estabilizaron, tuvieron que hacer una transfusión de sangre de forma inmediata porque bebiste demasiado. ¡No entiendo como no pudiste detenerte, sin duda ese chico te pone verdaderamente mal, ya te lo había dicho que relacionarte con un mortal no te iba a traer nada bueno!
El enojo de Elisa era cada vez mas evidente, le echaba en cara los pros y contras de relacionarse con los humanos queriendo que con esas palabras su rubia amiga entrara en razón pero para su infortunio, Candy ni siquiera la observaba ni mucho menos le ponía atención a lo que decía se encontraba con su mirada perdida en algún punto fijo mientras abrazaba sus piernas con sus brazos.
Ahora el sabe lo que soy, y simplemente me odiará... – Fue su cometario después de un largo silencio.
Elisa solo reviro sus ojos haciendo una mueca de fastidio y después de un largo suspiro le contestó: - ¿Te odiará? No solo eso Candice... ¡Te querrá ver muerta, es más, nos querrá ver muertas a las dos! ¡Así que no te hagas ahora la mártir, te lo advertí y lo sabías de sobra que esto pasaría cuando te involucras con un humano, no somos compatibles con ellos, ya no!
Y harta de los reclamos de su compañera, Candy únicamente dejo salir un grito desesperado, molesta. Clavó su mirada con la de la otra, queriendo en ese momento arrancarle la cabeza, pero se contuvo ya que en gran parte de lo que le decía Elisa tenía cien por ciento la razón.
No se trata de eso... Sabes perfectamente que mi "padre" tuvo la fuerza que a mí me faltó...
¡Pero tú no eres tu "padre"! – Le recriminó la pelirroja. – No intentes serlo, porque jamás podrías, no somos idénticos a ellos, para eso existe la individualidad de cada ser...
Aceptando con dolor lo que le acababan de decir, Candy se mordió su labio inferior hasta hacerlo sangrar, dejando que aquel liquido rojo comenzara a correr por su boca, Elisa lejos de sentir tentación por probar la sangre "real" de su compañera, se contuvo y tomando un pañuelo de seda que traía consigo prosiguió a limpiarle la sangre a su amiga, ya que como era de esperarse inmediatamente comenzaba a cerrarse la herida, quien cuando ya había terminado de limpiarla, de forma rápida, la pelirroja se puso de pie para alejarse de ella ya que era demasiado tentador el linaje de la ojiverde.
- Entonces... ¿Qué hago ahora, Elisa? – Preguntó de forma desesperada llevándose ambas manos a la altura de su cabeza queriendo gritar, mirando a la otra quien permanecía de pie, viendo la oscuridad del jardín a través de la ventana.
Candy estaba sintiendo lo que jamás en todos estos años había sentido, sin duda alguna, Terruce Grandchester despertaba en ella las emociones que parecían muertas desde que la convirtieron, siendo el remordimiento una de ella.
Por eso lo amas... Hmmnn... Ahora lo entiendo todo. – Hablaba la pelirroja de forma calmada, acompañando a su amiga rubia, sentándose en el mismo sofá que ella.
¿De que me estas hablando? ¿Qué es eso de que ahora lo entiendes? – Preguntaba la ojiverde mirándola de manera incrédula.
Elisa solo mostró una media sonrisa ante la pregunta de la joven.
¿Ves? Para empezar, estas tan aturdida que no pudiste leer lo que estoy pensando. – Decía la chica pelirroja tomando con su mano el mentón de la rubia para posar su mirar de color marrón en los verdes de su amiga, quien a su vez la miraba de manera enternecedora.
Él te distrae tanto que en tu mente sientes que aún eres humana cuando estás a su lado, por eso y a pesar de que estaba al borde de la muerte, no quisiste, ni siquiera pensaste en la mínima opción de convertirlo en vampiro, porque temes que deje de interesarte, porque es tu salida al mundo del que vienes; de los humanos. A logrado despertar en ti todo aquello que creías muerto, los sentimientos que supones, nosotros no debemos tener y que por ello, te llevan más allá de cualquier vampiro y te acercan a la humanidad. ¿Cierto? Aunque aún no entiendo por qué ocultas sus pensamientos, quizás sólo lo haces por fastidiarme. – Habló mientras comenzaba a balbucear para sí misma ignorando a Candy.
No lo hago por nada en particular, solo intento ocultar su presencia de otros como nosotros, no quiero que se interesen en él y quieran apartarlo de mi lado. – Contestó finalmente aunque su tono de voz se notaba que estaba completamente decaído, ya que seguía experimentando ese dolor en su pecho.
Elisa al sentir la tristeza de su acompañante, simplemente hizo lo que hace más de doscientos cincuenta años no habría vuelto a hacer, era de, mostrarle todo su apoyo a su única y mejor amiga, y fue en darle un abrazo aunque sea solo para reconfortar un poco el dolor y sufrimiento de la rubia.
Candy correspondió el noble gesto de Elisa, apoyando su cabeza en el hueco que había entre sus hombros y cuello, aunque sabía que ella era algo imprudente e infame en sus actos, le había tomado cariño desde que la convirtió en una más de su especie, dándose cuenta que era el único apoyo y amistad que tenía en esos momentos.
Pues eso de "no apartarlo de tu lado", si funcionó ante lo demás... Pero no para ti, ya que con esto que acaba de pasar, lo has alejado completamente... Creo que no querrá saber más de ti por lo que le quede de vida. – Susurraba la pelirroja mientras seguía abrazada a su amiga.
Idiota... – Le recriminó la rubia al mismo tiempo que se separa de su cuerpo. – Solamente tú eres experta en echar a perder un momento como este, con tus comentarios tan incoherentes.
Sabes a lo que me refiero, pequeña... – Esto último lo dijo de forma sarcástica, ya que sabía de sobra que Candy odiaba que la llamara así.
¿Querrás decir que lo escondes de "alguien" en particular, ¿Tú sabes sobre ella? ¿Cierto? Y lo sabes muy bien desde hace tiempo.
Solo quiero que este bien, eso es todo. – Respondió la ojiverde de manera nerviosa. – Ahora será mejor que vayamos a descansar, falta poco para el amanecer.
Y de manera rápida la rubia se puso de pie para subir las escaleras que la llevarían a su habitación, no sin antes agradecerle a Elisa el haberla detenido en cuanto a lo de Terry y más cuando lo ayudó llevándolo al hospital.
-¦- -¦- -¦- CYT -¦- -¦- -¦-
Las cosas después de aquello transcurrieron de manera rápida, Terry se repuso y en un par de días estaba fuera del hospital, el actor había mentido a los doctores diciéndoles que había donado sangre unas semanas atrás y después sufrió ese accidente, así que por eso perdió demasiada sangre, claro que los galenos tenía sus dudas pero conociendo de que se trataba de una figura importante en el ámbito teatral, decidieron ya no ahondar mas en el asunto y lo dejaron como el castaño había dicho.
Candy por su parte seguía al pendiente de su recuperación sin presentarse ante él directamente. Unos días después de la salida del nosocomio del ingles, la rubia vio a Susana que lo visitaba, le ayudaba en todo lo que él le permitía, para la ojiverde esto la carcomía de celos, pero aún así, seguía sin presentarse ante él, estaba como al principio, ocultando su presencia ante los demás y por supuesto ante Terry también...
Por la mente de Terry no pasaba nada agresivo de temor sobre la rubia, y eso lejos reconfortarla la hacía sentir desconcertada, quería, deseaba y en realidad necesitaba saber que era lo que pensaba el castaño acerca de ella. Pero aún así la joven no se atrevía a verlo en persona, pasaron meses y seguían igual, por las noches, cuando el ingles se encontraba solo en su departamento le mandaba mensaje a través de su pensamiento, de que ansiaba verla, hablar con ella, pero la rubia seguía evitando sabiendo que su presencia alteraría su vida una vez más.
¡Maldición Candy! – Maldecía el castaño al mismo tiempo que arrugaba fuertemente y con furia el guión que traía en sus manos.
- ¿Por qué no apareces? Necesito verte... Quiero hablar contigo... Te necesito mi niña linda... Sé que cuando duermo estas conmigo, siento tu presencia, de algún modo, aquello que paso me acerco más a ti, por favor Candy... ¿Hasta cuando planeas que aguantare todo esto?
Pero simplemente todos los llamados que hacía el joven hacia ella resultaban en vano, ya que la rubia se resistía a aparecer ante él. Pasaron los meses y llegando al año, Candy vio que estaba apunto de marcharse, observó que en una maleta echaba sus cosas y creyendo que después se arrepentiría de lo que estaba apunto de hacer, simplemente se acerco a su departamento llegando a la ventana de su recamara donde se encontraba, Terry fingía no darse cuenta de la presencia de la inmortal y manteniendo su mente en blanco como ya había aprendido anteriormente.
Terry... – Lo llamó la ojiverde parándose en el marco de la ventana, el castaño subió la vista para verla, para después volver a lo que estaba haciendo, ignorándola completamente. – Yo... Quisiera saber ¿Por qué te vas?
Yo también quisiera saber muchas cosas... – Respondió de manera ácida sin siquiera mirarla. – Pero creo que nunca sabré las respuestas.
Lo siento, sé que no estuvo bien desaparecer así, es solo que... – Hablaba la chica mostrando un semblante de arrepentimiento.
Olvídalo, eso ya pasó. – Le recriminó el joven cerrando su maleta, tomándola y encaminarse hacia la puerta. – Me voy de aquí porque quiero un cambio, me ofrecen trabajo en Broadway y así aprovecho para buscar a mi madre. Quisiera saber el porque me dejo, solo pretendo saberlo, después la dejaré.
Al momento de que el actor estaba por atravesar la puerta de su habitación, sintió que algo frío lo tomaba del brazo, y era precisamente Candy quien le impedía la salida haciendo algo de fuerza en su agarre hacia el ingles.
Perdóname Terry, no quise dejarte. – Se disculpaba la rubia para después soltarle el brazo.
Me dijeron que fue Elisa la que me llevo al hospital, ¿Qué paso contigo? ¿Acaso huiste? – Fueron las preguntas del castaño, mirándola de manera seria.
No. Elisa fue quien te salvo, y yo... Simplemente no pude detenerme – De nueva cuenta el semblante de la ojiverde era de nostalgia, dirigiendo su mirar hacia el piso. – Es por eso que decidí alejarme.
¡No mientas! – Le recrimino el castaño un tanto molesto. – Tú sabes que lo que paso fue mi culpa, yo creía que eras un ser inmortal y por eso te di de beber de mi sangre. ¿No crees que fue lógica tu reacción? Y cuando desperté en el hospital estaba tan aturdido que ni siquiera recordaba nuestra discusión, quise verte y nunca apareciste en todos estos días, pude acordarme de todo y fue del modo que entendí lo que pasaba o al menos eso creí, me la pasaba preguntándome como era posible que existieran los de tu especie, pero me di cuenta de eso cuando apareciste tú...
Candy permanecía de pie al lado de la cama del joven, escuchaba cada palabra que decía, mientras este caminaba de un lado para otro, hasta que hizo una pausa para esta vez dirigirse hacia donde estaba la rubia, tomó con sus manos su frío y pálido rostro y acercándosele muy lentamente continuó su charla haciendo que su tono de voz sonara quedito.
Sí Candy... Fue cuando apareciste tú y me enamoré como un loco de una mujer vampiro, que desgraciadamente no confío en mí y que luego de casi matarme simplemente se alejo, fue entonces cuando comprendí que no fui lo suficiente como para que esa mujer me quisiera.
Terry, entiende... Yo solo intente... – Le contestó la rubia, contemplando aquel bello rostro que había dejado de ver en meses.
¡No me digas! ¿Protegerme? – Se separó del rostro de la joven haciendo un gesto donde se notaba lo enojado que estaba. Después de un rato se tranquilizó un poco, dio un largo suspiro y continuó hablándole a la rubia.
Candy... En algún momento mi madre también lo hizo y curiosamente ella me abandono, no tenía la mas remota idea de que esas dos palabras fueran sinónimos. ¿Pero sabes una cosa? Quería verte, hablarte y aclarar todo de una vez por todas, pero creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir... Por eso, será mejor que me vaya...
La rubia lo miraba de manera pacifica, pero en su interior volvía a sentir el mismo dolor en su pecho, percibía del ingles que le enviaba señales de odio, pero en el fondo se dio cuenta que eran fingidas. La mirada que le mostraba Terry era de total serenidad, sin rencores ni resentimientos. De pronto la ojiverde sintió un ligero calorcito en el centro de su pecho y era sin duda alguna el amor que el castaño sentía por ella.
¿No te importa que sea un vampiro? – Le preguntó
Eso ya no importa. – Respondió de manera desinteresada.
Terry, déjame comenzar de nuevo, sé que puedo ser como mi padre... Yo sé que...
Y ante aquella frase el castaño parecía haber reaccionado un poco, Candy pudo ver en su rostro la sombra de la duda, pero como era de suponerse el orgullo de Terry era bastante notorio y no le diría tal cosa.
Puedo hacer que confíes de nuevo en mí. - Continuó hablando la rubia. - Sé que puedo... Permíteme hacerlo. – Mencionó al mismo tiempo que se acercó y se sentó sobre la orilla de la cama, mientras que el ingles la miraba desde el otro extremo del mueble.
¿Quién te convirtió en vampiro? – Preguntó él.
Mi padre. – Confesó. - ¿Por qué te vas de aquí?
¿Por qué lo hizo? – Volvió a preguntar el actor, ignorando la pregunta de Candy.
¿No vas a responder también mis preguntas? – Le reclamó de manera seria.
Terry le mostró una media sonrisa al reclamo de la chica, y acompañándola en la cama se sentó junto a ella sin quitar su mirada azulina de la ojiverde.
No recuerdo haber llegado a ese acuerdo.
Ante ese ultimo comentario, Candy no pudo evitar sonreír también, y después de un breve silencio, comenzó a hablar...
Lo hizo para salvarme la vida y también por egoísmo. William Albert Andley se enamoró de una humana llamada Roseline White, durante un tiempo mantuvieron una relación a escondidas de los demás, hasta que mi abuelo comprometió a mi madre en matrimonio con el hijo de un rico hacendario y criador de caballos llamado Stuart O´Connel, desgraciadamente mi madre y Albert no pudieron seguir juntos porque él se negó a convertirla en uno más de los de su especie. Por lógica Roseline se casó con Stuart y de esa unión nací yo.
Terry la miraba atento, pero al escuchar lo último la interrumpió en su relato.
Un momento Candy... ¿Me estas diciendo que tus padres eran mortales? Entonces... ¿Por qué dices que Albert Andley es tu padre?
La rubia desvió su mirada, ciertamente no le agradaba hablar sobre su origen, sin embargo ya era demasiado tiempo para arrepentirse así que continuó con su relato.
En efecto, mis padres biológicos fueron mortales, de hecho por veintitrés años fui mortal. El parto de mi madre se adelantó por unos días ya que la noche en que yo nací, Roseline fue atacada por dos hombre enemigos de Stuart, cuando iban a darle el tiro de gracia, apareció Albert y de manera rápida acabo con ellos. Roseline empezó con la labor de parto pero había perdido mucha sangre, Albert quiso ayudarla pero mi madre le pidió que solo me ayudara mí, así que él tomo a Roseline en sus brazos y lo único que hizo fue darle la fuerza necesaria para que yo naciera. Él me recibió y contuvo las ganas de querer alimentarse de aquella recién nacida, nos protegió, pero desgraciadamente mi madre murió al momento en que nací.
¿Y que paso entonces? – Preguntaba de forma interesada el ingles.
Después de eso, crecí durante mis años mortales al lado de mi padre, mis abuelos y la demás gente de aquella región de Irlanda. Pero todo cambio dos días después de haber cumplido veintitrés años, justamente el día de mi boda. Otros miembros de la misma familia que atacaron a mi madre la noche en que yo nací, irrumpieron en la capilla de la hacienda cuando se estabacelebrando mi enlace religioso con Anthony Bower, todo paso tan rápido, solo veía como iban cayendo los cuerpos de mi familia, el de mi prometido y la demás gente que había en aquel lugar, inclusive no les importo que hubiera niños, prácticamente aquella capilla se convirtió en una masacre, a mí me hirieron con cuatro balazos. Solo recuerdo que mientras agonizaba en el suelo, llego él, aún cuando jamás lo había visto pude observar que de sus mejillas rodaron dos enormes lagrimas de sangre que cayeron sobre mi rostro, después de haber acabado con aquellos malditos.
Esta ultima palabra la dijo con odio, ya que sus ojos cambiaron de su tal conocido color esmeralda al rojo escarlata. – Me tomó en sus brazos en un abrazo protector, mordió su muñeca y me dio a beber de su sangre, dando por inicio lo que soy actualmente...
Terry al ver el semblante de la chica, lejos de asustarse por verla así, solo se limito a tomarla de la mano para tratar de tranquilizarla, la rubia al sentir la cálida extremidad del joven observó que de sus ojos zafiros se veían algo enternecedores, esto la reconforto para volver a su forma normal y continuó su relato.
A partir de ese momento cambie mi nombre de Candice O´Connel para ser Candice White Andley ya que me "adoptó" como su hija, me entrenó como debía de alimentarme y de cómo usar los poderes que me dio a raíz de mi transformación.
¿A que poder te refieres? – Preguntó el joven.
A parte de todas las habilidades que poseemos los vampiros, solo unos pocos tenemos el don de convertir a humanos en seres como nosotros, ya que Albert es un ser muy poderoso y antiguo y solo "sus hijos" tenemos esa capacidad.
¿Y Elisa, también es hija de él?
Candy mostró una media sonrisa al ver el semblante tan sorprendido del actor, le causo algo de gracia aquella pregunta.
No... A Elisa la convertí yo... Y todos los mortales que convirtiéramos los hijos de Albert, no pueden tener esa capacidad. Así que mi compañera si quiere hacer a un mortal vampiro, tendrá que pedir de mi ayuda.
¿Y es a la única que has transformado en esto? – Preguntó de manera serie, fijando su mirar directamente a los ojos de la chica, buscando la respuesta en ellos.
Candy se sorprendió mucho al escuchar la pregunta del ingles, sintiendo como esos bellos zafiros se clavaban en sus ojos, ella solo desvió su mirar y haciendo uso de las mañas de su compañera en la forma de mentir sin que él sospechara le respondió: - Sí... Elisa ha sido la única mortal que he transformado en vampiro.
Sintiéndose satisfecho por la respuesta de la chica, el castaño se dedico a contemplarla, en efecto la había extrañado todo el tiempo en que no la había visto, mientras que Candy agradeció el que Terry no tuviera la habilidad de leer la mente como lo tenía ella, ya que de ser así, la respuesta habría sido totalmente diferente a lo que le había respondido.
El ingles asimilaba todo lo que la rubia le acababa de confesar, ciertamente era algo increíble de enfrentar de que aquella chica que estaba sentada a su lado era un ser sobrenatural, y lo más sorprendente de todo eso, es que estaba enamorado de ella. Candy lo miraba de manera seria, se dio cuenta de que él se encontraba muy pensativo pero opto por no leer su mente, sin embargo tenía el temor que después de escuchar su "confesión" Terry la abandonara y repudiara por lo que es.
¿Qué pasó con tu padre? – Fue la pregunta del castaño después de aquel largo silencio.
No lo se... – Alzó sus hombres en señal de confusión. - Supongo que sigue vivo, después de tanto tiempo he estado ocultando mi presencia de él y de cualquier otro vampiro, aunque dudo mucho de que no sepa donde estoy ya que como te lo había dicho antes... Su poderío es muy grande y tengo la sensación de que algún día se aparecerá ante mi.
Candy... – La llamó el castaño. - ¿Te puedo pedir un favor?
Por supuesto, si esta dentro de mis posibilidades, con gusto lo haré. – Respondió un tanto nerviosa ya que creía que el actor le pediría buscar a su madre.
¿Podrías mostrarme como eras antes de que fueras vampiro?
¿Estas seguro? – Le cuestiono de manera titubeante.
Completamente…
Esta bien, son muy pocos los recuerdos que poseo, de hecho lo único que recuerdo es el del día de mi transformación.
No importa, solo quiero ver como eras antes; eso es todo.
La ojiverde se acercó más al cuerpo del actor, lo tomó de las manos y pegando su frente con la de él comenzó a mostrarle lo poco de sus recuerdos de su vida pasada.
Se encontraba parado en la entrada de una parroquia, se veía arreglada con muchas flores blancas, había poca gente y sus vestimentas además de elegantes eran antiguas, supuso que era la boda de Candy y así lo confirmo ya que en el altar estaba un muchacho más o menos de su edad, de cabello rubio, piel blanca, ojos color celeste; el joven se veía nervioso pero su semblante cambio cuando vio a su futura esposa entrar, todos los asistentes incluyendo Terry voltearon para verla, y ahí estaba ella luciendo un bello y sencillo vestido en color blanco, su piel era blanca más no pálida como lo era actualmente, el mismo color de ojos solo que ahí mostraban vida, pureza y no como ahora que son fríos, haciendo que cualquiera que los viera sintiera temor, pero lo más que llamo la atención de Terry hacia Candy es que en su rostro, específicamente en su nariz estaba salpicado de pecas eso la hacía verse mucho más linda.
La joven venía del brazo de su padre, caminaba por el pasillo; se veía feliz, sonriéndole a casi todos los asistentes, hasta llegar al altar para encontrarse con su prometido e iniciar la ceremonia. Al cabo de unos veinte minutos unos hombres alrededor de unos cinco o seis comenzaron a disparar a diestra y siniestra, uno a uno caían los cuerpos al igual que la familia de Candy, Terry miraba aterrado la escena que la joven le mostraba; hasta que escucho el grito de la pecosa llamando a su novio que caía muerto en sus brazos.
El ingles ya no pudo seguir viendo y se soltó del agarre de la rubia, quejándose de un fuerte dolor de cabeza, de inmediato Candy corrió a la cocina para traerle un vaso con agua y dárselo a beber.
Gracias… - Le agradeció el joven mientras de un cajón sacaba un par de aspirinas y llevárselas a su boca.
Un silencio se sintió en aquella habitación, Candy estaba recargada sobre el marco de la puerta, se encontraba algo inquieta ya que no sabía la reacción que tendría el ingles después de haberle mostrado su vida humana.
Siento mucho lo que le paso a tu familia. – Le habló el castaño después de asimilar lo que había visto.
Gracias. – Candy se acercó nuevamente a la cama y se sentó sobre ella haciéndole compañía al joven. – Con el paso del tiempo he aprendido a vivir con eso, sabes… a estas alturas no siento nada de dolor.
¿Hace cuanto tienes veintitrés años?
Desde hace doscientos cincuenta años. – Respondió la inmortal viéndolo a sus orbes zafiros.
¿Crees que tu padre te éste buscando? – Pregunto Terry.
No lo sé; yo todo este tiempo he ocultado mi presencia ante él y de cualquier otro vampiro a excepción de Elisa que es mi compañera; pero no me has dicho ¿Por qué te vas a ir de aquí? Creo que me lo merezco ya que yo sí te he respondido a todas tus preguntas. –Reclamó la rubia haciendo un mohín de disgusto en su pálido rostro.
Aquel último gesto algo infantil de la ojiverde solo hizo que Terry sonriera de manera irónica, el joven se aclaro su garganta y habló:
Sé que has estado aquí vigilándome todo este tiempo, y como supuse que ya te habían visto la gente del edificio quise alejarte de ellos, y si me voy de seguro tú irías tras de mí.
¿No te parece algo presuntuoso de tu parte? – Indago la chica vampiro sintiéndose más cerca de Terry nuevamente.
¿Hubiera funcionado? – Cuestionó el castaño
Sí… - Pronunció ella.
Luego de aquella conversación, Candy y Terry se fueron a vivir a otro lugar alejados de donde antes habitaba el actor, Elisa prefirió quedarse un poco más de tiempo en donde ya habitaban, excusándose que tendría que investigar si era cierto o no el rumor de aquel caza-vampiros y por ende terminar con ese asunto de una vez por todas, cosa que Candy la apoyo incondicionalmente a su amiga y que cuando lo encontrara le diera muerte de manera inmediata, total no era la primera vez que la pelirroja se enfrentaba a gente de este tipo y las anteriores ocasiones la chica salía victoriosa teniendo como recompensa alimentarse un poco de la sangre pura y real de su rubia amiga.
Después de la temporada teatral que había tenido la compañía Strafford, Terry decidió entrar a la universidad para estudiar idiomas y arte, ya que había escuchado rumores que compañías de otros países visitaban Londres buscando nuevas estrellas, así que se inscribió para estudiar en las mañanas y hacer función en las noches. Candy le había dicho que ella podía pagarle sus estudios, que tenía mucho dinero como para que él no lo hiciera cosa que él ingles rechazó y debido a esto se acortaba las veces que se veían ya que el castaño estudiaba en las mañanas, por las tardes ensayaba y en las noches daba función de teatro, en cuanto a Candy esperaba como siempre a que el Sol se ocultara para alejarse lo mayormente posible de donde vivían, conseguía alguna victima para alimentarse, después de hacerlo esperaba en el teatro a su novio y caminar juntos de regreso a su casa.
Pasando el tiempo la vampiro se volvía más fuerte y no regresó a caer en aquella tentación, aún así; ambos pasaba de algunos besos ya que la sangre del castaño comenzaba a bombear de manera que la inmortal no se permitía continuar, Candy podía olerla inclusive escucharla con claridad como circulaba en el interior del joven y eso la alteraba demasiado, así que mejor optaba con alejarse para evitar consecuencias.
Terry ya estaba por cumplir los veintitrés años, la relación con la rubia era de lo más normal, bueno a sabiendas de que todavía no habían tenido relaciones, el castaño deseaba tanto hacerle el amor a la chica pero se contenía ya que Candy aún no estaba lista, ahora la apariencia del ingles era más que la de ella, pero durante este ultimo año había empezando a pedirme algo que la rubia no deseaba hacer, Terry quería que lo convirtiera en vampiro. Le insistía mucho a la rubia, aunque ahora era él el que tomaba el control de las cosas no poseía mas fuerza que la ojiverde; eso sí, era más hábil con las manos, la tentaba despertando en ella sensaciones que obligaba a separarse de él antes de cometer otro error.
-¦- -¦- -¦- CYT -¦- -¦- -¦-
"El siguiente relato será Narrado desde la perspectiva de Candy"
Esa ocasión, recuerdo que Terry había salido de dar función, tuvo un día cansado y como cada noche, yo fui a buscarle, caminamos en silencio, aquel que estaba lejos de ser incómodo, aunque para ese momento, yo podía saber cualquier cosa, o casi cualquiera que pasara por la mente de él, a menos claro que fuese algo que le avergonzara y mostrase aquella blanca pared para impedirme el acceso a sus pensamientos.
Aún así, en ese momento nada pasaba por ella, sólo caminábamos con paso moderado, al llegar a casa, como era costumbre cuando estaba en periodos en donde daban dos funciones al día, le dejaba dormir rápido, ya que la escuela por la mañana, los ensayos en la tarde y las actuaciones por la noche eran para él desgastantes. Le vi dormirse en poco tiempo, yo estaba a su lado recostada mientras lo contemplaba.
Dejé vagar mi mente en algunos recuerdos del pasado, cuando un quejido ahogado atrajo mi atención hacia un lado. Vi sus labios apretarse con coraje, aún dormía, y una vez más, después de tanto tiempo, soñaba con el día en que su madre lo abandonó, parecía que ese recuerdo jamás dejaría su subconsciente, porque estando despierto nunca lo traía a colación.
Le acaricié la frente, removiendo el cabello sobre esta y después le hablé con la suavidad que pude hasta hacerle despertar, sus ojos me observaron por incontables segundos, parecían de cristal, su mente gritaba la vergüenza que sentía de querer llorar por algo que consideraba una tontería, y más porque yo le estaba viendo.
Sólo hazlo, es normal… - dije tratando de calmarle.
¿Tú puedes llorar? – preguntó en un murmullo que escuché con claridad.
No lo he intentado, pero quizás pueda. – admití. En este punto de mi no-vida pocas eran las cosas que despertaban algún tipo de sensaciones, fuese cual fuese, y el dolor o la tristeza hasta ahora habían sido escasos como para llorar. Incluso el amor y todo lo relacionado a lo afectivo había sido casi nulo hasta que le conocí…
Él en aquel momento se contuvo, cerró los ojos y respiró profundo, dejándose atrapar nuevamente por la tranquilidad, le vi tan vulnerable, como muy pocas veces frente a mí lo había estado, o al menos estando consciente él de que yo estaba ahí. Acaricié desde su cabello hasta deslizar mi toque al rostro, abrió sus ojos y le sonreí, él intentó devolver aquel gesto pero sus sonrisas eran diminutas y apenas visibles, aún así, elevó su cabeza y eliminó cualquier distancia que nos separara, mordió mis labios causándome un indescriptible placer.
Su mano viajó por mi cuello, se enredó en mi rizado cabello y se estacionó en la nuca, atrayéndome así con mayor intensidad, su beso se volvía hambriento y aunque ya varias veces le había regañado y le prohibía hacer esto; nunca me hacía caso, me provocaba a niveles poco sensatos para cualquier ser mortal como lo era él en aquel momento. Su lengua invadió mi cavidad y le dejé pasar, sus labios posesionándose de los míos, me encantaba que fuera tan posesivo, era algo que me extasiaba aún más, sentirme por un momento más débil que él, aunque en realidad no fuese así.
Pero no podía hacerlo, no debía… Así que me senté en la cama y le dejé, después me puse en pie y giré a verlo ahí semi-recostado y con el pecho subiendo y bajando con rapidez, inhalaba cantidades fuertes de aire.
Me imitó y se acercó, sin decir palabra alguna me tomó de la cintura y volvió a besarme, coloqué ambas manos sobre sus brazos, yo poseía más fuerza, pero quizás mi voluntad no fuese tanta como mi poderío físico. Él podía llegar a ser adictivo, lo era en realidad, por ello no pude alejarme desde que le vi, y ahora que le había probado, no podía detenerme, y él tampoco.
Acarició bajo mi ropa, su toque era algo que no podría describir, la sensación era nueva, jamás experimenté algo igual ni estando en vida, aquel tiempo en que yo viví era diferente, no cualquiera tenía relaciones, eran épocas donde se castigaba severamente a quien fuese que viviera en el pecado, y yo no llegué a vivir esas sensaciones hasta que me casara a pesar de que a los veinte años, se era ya un adulto. Eran diferentes épocas… por lo que no viví algo como esto.
Y ahora ahí con él, tocándome y haciéndome sentir demasiadas cosas a las que ni siquiera puedo dar nombre. Me atreví entonces a deslizar mis manos hasta su espalda, dejándoles viajar hasta la orilla de su playera para poder sentir la caliente piel bajo mi toque, ese contraste que nuestras temperaturas provocaban, resultaba delicioso.
Sus labios apresaron mi garganta, me mordió y después lamió la parte, sólo sacó unas gotas de mi sangre, pero la herida fue superficial y sanó rápidamente. Sentí deseos de hacer lo mismo, de probar una vez más aquella sangre caliente que corrió alguna ocasión por mi boca desde la suya… y ese pensamiento me detuvo.
Como si de un golpe fuera, la cordura me trajo a la realidad, aquella donde yo no debía hacer algo así, él era mortal aún, si llegaba a lastimarle, tal vez no podría detenerme como ya sucedió aquella ocasión cuando Elisa tuvo que salvarlo.
No está bien Terry… sabes que no es así. – Dije apartándome hasta el otro extremo de su habitación en un abrir y cerrar de ojos. Ni siquiera giró a verme, sólo sacudió con ligereza su cabeza de manera negativa.
Siempre es lo mismo… - Mencionó frustrado y dándose media vuelta, se metió al baño. Minutos después, escuché la regadera abrirse, me senté en la orilla de la cama, esto era como un deja vú, mi voluntad sólo cedía por lapsos en que él aprovechaba e iniciaba momentos como el anterior, pero siempre le dejaba a la mitad, quizás él fuese el más afectado ya que las hormonas le tendrían loco, sobre todo a su edad.
Cerré los ojos, y decidí lo que a mi parecer sería justo.
Entré en la regadera sin quitarme la ropa, le vi ahí desnudo de frente a la lluvia de agua que caía sobre su cuerpo, pasé mis manos sobre su cintura hasta abrazarle, mi estatura era menor a la de él, así que pude recargar mi cabeza sobre su espalda sin dificultad alguna.
Si sólo vienes a provocarme…- Habló al sentirme detrás.
Acaricié su pecho sin dejarle terminar aquella frase, después ambas manos descendieron hasta tocar la parte más baja de su estómago, mientras yo repartía ligeros besos en su espalda y hombro. Quiso voltearse pero le hablé al oído, deteniéndole así.
Esta vez sólo tú… - Dije y él gruñó por lo bajo. Siendo remplazado aquel sonido por uno de placer, cuando tomé su erección con una de mis manos, mi pulgar sobre la punta mientras comenzaba a mover de atrás hacia delante el resto de mi mano.
Le vi abrir los labios, quizás necesitaba más oxígeno, el movimiento de mi mano fue poco a poco siendo más rápido, y en momentos me detenía para luego iniciar una vez más a un ritmo lento que le hacía desesperar, me pedía que lo hiciera con mayor fuerza y yo accedía a ello.
Sus manos estaban sobre la pared, y su cabeza miraba al suelo, respiraba con fuerza y esa imagen de él siendo sometido me excitaba, pero ahora sólo debía pensar en él, sólo él… Subí mi mano hasta entrelazarla con una de las suyas y después bajé llevándomela para ambos continuar la tarea de masturbarle, yo llevaba el ritmo, aunque en ocasiones él intentaba hacerlo más rápido, yo siendo más fuerte, se lo impedía y lograba con ello que renegara por lo bajo, pero terminaba sonriendo con placer cuando yo accedía.
Su cabeza recargada sobre mi hombro, sus ojos cerrados con fuerza y su mano sumada a la mía continuaron masturbándole por más tiempo, hasta que una contracción en su cuerpo anunció el término.
Te amo. – Dije por primera vez. Él sólo cerró los ojos unos segundos y luego de suspirar profundamente me miró. No lo expresó en palabras, pero me dejó ver a través de su mente la respuesta, también me amaba, pero para él era más que difícil aceptar algo como eso en voz alta, o expresarlo con palabras…
"Fin de la Narrativa de Candy"
Aquella fue la primera y la ocasión en que más cerca estuvieron de tener relaciones, aunque por supuesto, Candy se había resistido con toda la fuerza de voluntad que tuvo.
-¦- -¦- -¦- CYT -¦- -¦- -¦-
Después de lo que había pasado entre ellos, Candy estaba más que convencida que amaba a Terry, más allá de lo que significaba como un simple humano aún y si lo transformara en un vampiro lo seguiría amando igual, eso no cambiaría, pero no todos reaccionarían de la misma forma ante el hecho de convertirlos, la ojiverde sabía que el actor era fuerte y lo resistiría, pero su carácter era muy explosivo y sentía algo de temor por perderle.
¿Qué haría Terry con la tremenda fuerza y todas las habilidades que lo acompañarían al ser un vampiro?
Esa pregunta se la hacía Candy todas las noches queriendo encontrar una respuesta pronto, aún si fuese Elisa la que la aconsejara sin importar los comentarios tan fuera de lugar con los que llegara a responder.
Pero la rubia estaba muy cerca de descubrirlo; ya que el día en que Terry cumplía sus veinticuatro años tal y como venía haciéndolo desde hace tiempo lo esperó a la salida del teatro, notó que el rostro del castaño no era particularmente de buen humor y obviamente le preguntó cual era el motivo.
¿Qué te pasa Terry? Te veo molesto.
No sé como se enteraron de mi cumpleaños y los compañeros del teatro me han regalado miles de tonterías.
Y ¿Dónde las dejaste?
El ingles le mostró una sonrisa irónica y después la miro de lado.
Terry es grosero de tu parte tirarlas. – Le regañó la inmortal como un niño cuando hace travesuras.
No me importa y lo sabes…
La inmortal soltó un largo suspiro de resignación al escuchar la respuesta del joven, solo se sujetó del brazo del castaño para caminar juntos hasta la casa donde vivían, ahí Candy se encaminó hasta la cocina mientras Terry se servía un vaso con whisky recostándose sobre el sofá, dio un sorbo a su bebida y echó su cabeza hacia atrás tratando de relajarse; y lo logró aunque solo por un par de minutos ya que la voz de Candy lo sacó de su ensoñación.
Terry… - Lo llamó desde el otro extremo de la sala extendiéndole su mano para que la acompañara hacia el comedor.
El ingles se incorporó, dejó el vaso sobre la mesita de a lado y tomó la mano de la rubia, notó que ella tenía una sonrisa, se le hizo de lo más extraño ya que ella al igual que él casi nunca mostraba esos gestos, pero supo el porque ya que el motivo estaba sobre la mesa del comedor y era un pastel de cumpleaños.
Candy se soltó del agarre del actor y se encaminó para encender el par de velas que adornaban el pastel; sorprendiendo al castaño ya que la ojiverde las encendió con solo soplar sobre la punta de ellas y nuevamente le volvió a sonreír.
Según recuerdo en los cumpleaños ahora se acostumbra a comer pastel ¿cierto? No sabía cual era tu sabor favorito y la chica de la pastelería me dijo que el más popular era este, el de chocolate, así que…
El ojiazul interrumpió a la rubia jalándola hacia un rincón de la casa donde la pudo arrinconar, acercándose él lo suficiente e intentar robarle un beso, pero solo comenzó a hablarle seductoramente:
Pensé que me regalarías algo diferente. Sabes lo que deseo de cumpleaños. – Susurraba muy cerca del oído de la chica vampiro haciéndola estremecer. - Dime pecosita. – Terry al haber visto el rostro de Candy antes de su transformación y darse cuenta de que tenía pecas a partir de ese entonces decidió llamarla así - ¿Por qué no quieres darme ese gusto? – Le decía el joven mientras rozaba con sus labios los de la chica. - ¿Acaso me quieres porque soy solo un humano, ó porque soy diferente a ti?
Candy tratando de controlar sus emociones se separó del agarre del muchacho, dio un largo suspiro y le respondió. – No, sabes bien que no es eso, si te soy sincera… Me preocupa lo que harás con el poder que recibas; podrás leer la mente, serás más rápido, tanto tus sentidos como tu fuerza se verán alterados. Será un cambio completo; ya no podrás salir de día, no podrás asistir a la universidad, no comerás ni beberás nada que no sea la sangre humana, y lo peor de todo tendrás que abandonar la carrera que tanto amas, ya no podrás seguir actuando.
¡Sé lo que estoy pidiendo! – Arremetió muy molesto, yéndose a su habitación, seguido por Candy quien después de entrar cerró la puerta tras de ella.
Terry metió su mano en el bolsillo trasero de su pantalón mostrándole una pequeña pero filosa navaja, logrando así la atención completa de la rubia.
Sabes bien que no podrás detenerte si te doy a beber de mi sangre, tú decides pecosa… - La miraba con su ya característica sonrisa arrogante. – Elisa esta muy lejos, nadie me ayudara; ó me dejas morir ó cumples lo que quiero…
Dicho aquello, el castaño saco su lengua y subió su mano llevándose la navaja, pero más rápida fue Candy quien se abalanzó hacia él golpeándolo en la pared, aprisionándolo en ella logrando que aquel objeto saliera volando por algún sitio.
No lo hagas… - Pidió la chica de manera seria.
Terry la atrajo de la nuca para iniciar aquellos hambrientos besos que solían regalarse, giró su cuerpo intercambiando posiciones; golpeándola fuertemente contra la pared, subió su mano, enredando sus finos y largos dedos entre los rizos de la inmortal acariciando su espalda con pasión para después separarse mientras ambas miradas se intercalaban entre sí.
Hazlo… - Pidió el ojiazul casi ordenando lo que hizo que la chica asintiera ligeramente, sintiendo las manos de Terry bajando por su cuello, recorrerle la espalda y tocando su vientre bajo la ropa.
En un rápido movimiento Candy atrajo hasta su boca al joven, introdujo su lengua en aquella cavidad que se le ofrecía, aún podía sentir las manos del castaño recorriendo de forma curiosa alrededor de su cuerpo tocando cada parte de su piel.
Bajó en cortos besos, mientras era conducida por el mismo joven hasta la cama; donde la arrojó para después el ingles posarse sobre ella para empezar a besar el cuello de Candy quien cerró sus ojos entregándose a las caricias que le prodigaban.
Espera Terry… Quedarás débil después de esto. – Dijo deteniendo con sus manos el rostro del actor que la besaba.
Dicho esto se incorporo hasta sentarse en la cama, dejando al ojiazul algo confundido por su reacción, pero antes de que el actor protestara; se sentó sobre él haciendo que el castaño sonriera ya que sabía lo que estaba por suceder, la ojiverde no quiso pensarlo más así que comenzó a besarle el cuello tal y como lo hiciera en aquella ocasión, después lamió una extensión, encajando sus colmillos en la vena yugular, la mayor portadora de sangre a través del cuerpo.
Sus sentidos se alertaron tal y como suceden cada vez que tomaba la vida de alguien para alimentarse, de nuevo el cambio de color rojizo en sus ojos apareció, sus uñas se afilaron y apretaron el cuerpo entre sus brazos, Terry solo dejo salir un gemido que era doloroso y placentero a la vez, cosa que excitó mas a la inmortal; quien comenzó a drenar una parte de aquel liquido vital que poseía el joven.
Cuando el corazón estuvo latiendo a determinado ritmo, casi apunto de morir, Candy lo recostó en la cama, Terry y apenas podía abrir los ojos para verla, estaba al borde de la inconsciencia, la rubia lo observó y después ella misma, quien con uno de sus colmillos mordió su lengua acercándose al castaño, se inclinó sobre él y comenzó a besarle, al principio como era normal, el joven no le devolvía la acción; pero poco a poco la sangre fue fluyendo por medio de la saliva hasta que el actor fue capaz de probarla despertando sus sentidos en alerta, lo que hizo llevar sus manos tras la cabeza de Candy queriendo más de lo que ahora le ofrecía.
El joven probó hasta morderle los labios a la chica quien comenzaron a sangrar aparte de la herida en su lengua, un hilillo de aquel líquido corrió hasta la barbilla de ella quien mantenía sus ojos cerrados y se entregaba en aquel acto, regalándole al ingles lo que más de un año llevaba pidiéndole y consecuentemente ella le negaba desde la vez primera en que lo había encontrado.
Pero ahora, Candy le quitaba a su querido amor la vida y le regalaba una nueva donde la inmortalidad sería su eterna compañía.
POV´S DE TERRY…
Sentí una especie de fuego fluir a través de mi boca, y más rápido aún comenzó a correr también por mis venas, Candy me había regalado lo que le pedí, ahora sería como ella y no volvería a sentirme tan vulnerable, encontraría a mi madre costase lo que costase, viviría eternamente al lado de mi pecosa y no me preocuparía por banalidades como el teatro o la escuela.
Horas después, el cuerpo de Terry había terminado de morir, era ahora un vampiro y Candy lo contemplaba, se incorporaba en la cama, la sangre seca manchaba parte de su barbilla y algunas partes de la mejilla del ingles, mientras que la herida de ella se encontraba ya sanada; pero necesitaba alimentarse, ambos debían hacerlo; pero estaba esperando a que el castaño terminara de sufrir aquel cambio.
Y ahí, sentada en la cama lo miró, él abrió los ojos e inclinó ligeramente su cabeza hacia un lado mientras la observaba, sonrió de una forma más que irónica, macabra diría ella, sus ojos tenían un fuerte color rojizo, su lengua salió de entre sus labios lamiéndolos para limpiar los rastros de sangre que aún habían en su boca, Terry ahora era más pálido de lo normal, sus uñas habían crecido como la de un animal salvaje, su cabello castaño ahora era más largo y brillaba contrastándose con su piel, la cual parecía fina porcelana, era sin duda el ser más bello que había visto Candy hasta ahora, pero algo le decía a la rubia que también sería el más peligroso.
Después de todo no hay ser del que debas cuidarte y temer más, si no de aquel que posee la belleza para atraerte, la inteligencia para engancharte y capacidad de en rápidos segundos matarte.
¿Cómo te sientes? – Preguntó la mujer intentado ayudarlo a que se incorporara.
Me siento… - Terry se tomó un par de minutos para asimilar su reciente transformación, quiso ponerse de pie por si solo, tratando de mostrarle a la joven que él era fuerte, pero sintió un mareo que lo hizo bruscamente volverse a caer sobre la cama llevándose una de sus manos hacia su pecho sintiendo una enorme opresión.
Es normal que sientas eso… Necesitas alimentarte. – Respondió la rubia quien nuevamente lo volvía a ayudar a reincorporarse.
- ¡Tengo sed, la necesito ya! – El ingles se abalanzó hacia la ojiverde queriendo seguir probando la sangre de Candy, quien lo detuvo de un solo movimiento, volviendo sus ojos a aquel color rojizo.
- Saldremos a cazar. – Habló ya un poco calmada pero sin bajar la guardia ya que sabía de sobra que Terry volvería a querer tomar de su sangre para alimentarse.
Esa noche ambos salieron a cazar, él jamás le había preguntado a su pareja sobre cómo lo hacía, a quienes escogía o algo parecido, sencillamente no era un tema que tocarán y ahora, Candy se veía a sí misma enseñándole lo que debía conocer, aquello de lo que se debía cuidar y algunas cosas que quizás en el tiempo cuando comenzaron su relación la chica omitió porque no lo vio necesario. Lo demás, él ex actor lo sabía a la perfección.
Sin duda alguna, lo que vivieron los siguientes meses fue algo pasional; Candy estaba segura que las cosas serían eternas, pero había alguien a quien ella temía alguien que era, inexplicablemente mucho más poderoso y más despiadado; sin duda alguna era Albert Andley, el padre de la joven y también uno de sus más grandes temores era la madre de Terry, ya que falto a su promesa de no transformarlo y cuidar de él.
POV´S DE CANDY…
¿Qué haría cuando él supiese que convertí a su madre en lo mismo que ahora somos, y en lo que ella evitó convertirle al marcharse?
CONTINUARA…
Ahora sí… les pido millones de disculpas por no haber actualizado este fic, pero créanme que hubo muchas cosas que me impidieron seguir, pero bueno no las aburriré contando mis peripecias respecto al tema, bueno como se habrán dado cuenta ya saben la mitad del motivo el porque Eleonor abandonó a su hijo, el otro 50% se enteraran en el siguiente capitulo… Les prometo y les juro que ningún de mis fics quedaran inconclusos de hecho poco a poco iré subiendo capitulo nuevo de cada uno, y bueno el que sigue de actualizar es el del UNIDOS POR SIEMPRE, que ese si tengo en el total olvido, pero ya tengo avanzado mucho del cap. No se preocupen, (más que nada para las que siguen esa historia)
Ahora sí a responder los reviews que me mandaron en el cap anterior.
Elhyzha: nena hermosa, tú como siempre me acompañas en mis locuras, eres una fiel y gran lectora, espero que este capitulo nuevo te guste mucho…
Marrosydejose: Gracias por tus comentarios, y no... De hecho Albert será su "padre" y jugara un papel algo importante en la trama más adelante, espero y que puedas acompañarme.
CeShiRe: Que bueno que te este gustando la trama y espero que ya estes decargada un poco de "chamba" y sigo a la expectativa de tu fic UN DIA A LA VEZ, espero y publiques pronto un nuevo capitulo. Gracias nuevamente por tus palabras y mis mejores deseos para ti también..
Yume-xan: Ya amiga, aquí esta la actualización… espero y sea de tu agrado, pero no te preocupes comprenderé si ya no te apetece leerme ya que me lo merezco por ser tan impuntual…
Cely: Saludos para ti también y gracias por tu comentario, deseo que te la hayas pasado genial y nos leemos en el grupo… besos y abrazos para ti también..
Nakeyla: Querida amiga: muchísimas gracias por tu comentario, wuaa me haces muy feliz leer todo lo que me dices… en serio me encanta la idea de que los atrape esta historia, y si la historia original es de mi querida amiga Grecia y si es emocionantísima su relato y por eso me dieron las ganas de hacer un adaptafic… gracias también porque comprendes que soy madre y algunas cosas no se nos acomodan como qusieramos… bueno aquí te dejo el siguiente capitulo, que lastima que no cumpli con aquella petición de hacer a Albert caza-vampiros, pero creeme jugara un papel importante en la trama asi como Eleonor Backer… besos y abrazos y nuevamente gracias…
Nos leemos en el siguiente y muchas gracias a todas por su apoyo…
Besos y abrazos de Ana Lilian Panti.
