III

Catalizador


"Arcadia, Rabbit 1-8-7 en punto de aproximación xp-30 sobre yp-26."

"Rabbit 1-8-7, Arcadia, confirmada posición, inicio de ejercicio." - dijo la sonora voz de la Teniente Kira Azket.

Ante la confirmación, el RC-4E Rabbit de color castaño rojizo se lanzó en una ligera picada cuando pasó el borde de la zona de claridad hacia el espacio salpicado de rocas. De cerca era escoltado por tres VF-4.

En la cabina de uno de los Valkyrie el zumbido de la electrónica, el latido del barrido del radar y el ruido de su propia respiración estaban incomodando a la Teniente, mucho.

Tres semanas difíciles, con llamadas a cualquier hora del día y de la noche. Se había acostumbrado a que la propia Capitána hablara por el altavoz para las llamadas de los ejercicios. Al segundo día abordo había descubierto que Akatsuki llevaba colgado al cuello un viejo pero preciso cronometro de agujas cada vez que dirigía los ejercicios. Todo lo que tomara tiempo en la nave estaba cronometrado con ese aparato, incluyendo el tiempo que había tardado Komilia en llegar desde él Rabbit al puente su primer día.

Komilia estaba empezando a odiar este destino de servicio. Lo único que había hecho eran ejercicios tras ejercicios, aunque Akatsuki lo trataba como si estuviera en plena guerra. Además, tenía la certeza que le estaba probando a ella en particular.

No había lugar más dramático para estos ejercicios que los anillos de Saturno. Tenían que volar entre las rocas, algunas tan grandes como una casa o del fino polvo, pasando por las pequeñas piedrecillas, que cada vez que entraban en la zona de sombras, cuando el planeta se interponía entre ellos y el sol, se volvían invisibles y le llegaba casi a un estado de angustia porque el golpeteo de las piedrecillas contra el cristal le alteraba los nervio.

Tenia que mantenerse como escolta del Rabbit, y diferenciar entre las señales de radar de los asteroides y los cazas lanzados por la Artemis.

El ejercicio podía durar entre unos minutos a unas cuantas horas, dependiendo de los deseos de la Capitána. Como de costumbre.

Esta vez era un más complicado que solo ver si alguien se les acercaban, ya que todas las naves se estaban moviendo a una velocidad ligeramente diferente a la velocidad orbital de las rocas, por lo que ahora se agregaba la dificultad de tener de esquivarlas.

Komilia gruñía cada vez que esquivaba una roca; gruñía cuando le informaban que su velocidad estaba bajando; gruñía cuando escuchaba gruñir al piloto del Rabbit por la radio. Se sentía algo satisfecha al ver que no era la única persona que sufría.

A pesar de los problemas, la imagen del inmenso Saturno era sobrecogedora. Sobrevolando el lado diurno se veían todos los detalles del planeta. Era una esfera de tono amarillento... en realidad no era amarillo, tenía un color entre salmón y marrón claro, surcado de bandas de nubes de tonos de marrón y el resto de la superficie, más prominentes en el área ecuatorial, estaba salpicado de manchas blancas de nubes y tormentas. Estiró el brazo hasta donde podía con la mano abierta para comparar el tamaño del planeta, quedando este justo en el espacio entre su dedo pulgar e índice extendidos. Lo percibía como un objeto sólido, sentía que si estiraba la mano podría tomarlo.

Paseó la vista por los instrumentos y vio que estaba a poco más de 60 mil kilómetros de altura. A escala del cosmos no era mucho, pero escala humana era inimaginable. La velocidad orbital a esa distancia permitía completar una vuelta cada 13 horas. Tan lejos y se veía tan grande. Komilia recordó que tenia nueve veces el diámetro de la Tierra. Una mirada de varios minutos le permitía ver los lentos movimientos de las nubes y sintió un escalofrió al pensar como seria verlos desde dentro, siendo azotada por vientos que excedían la velocidad del sonido.

"¿Por qué tan callado Zaitsev?" - dijo Komilia para no dejarse llevar por la vista.

Era verdad, Alexei no estaba muy conversador esta vez. En todas las salidas anteriores se había dedicado a cantar, y sacar conversación, básicamente a molestar. El chico en esta salida se sentía inquieto, pero no pretendía demostrarlo.

"Quería hacerle feliz." – dijo el muchacho.

"Feliz no es la palabra que usaría."

"Bueno, le puedo hacer feliz mas adelante, esto no durara para siempre."

"Hazla todo lo feliz que quieras después, pero por ahora quédense callados." - dijo la voz de Kira Azket en la radio.

"No te pongas así gordita." - dijo Alexei riéndose.

"¡No te metas conmigo, animal!"

"¿No que silencio radial?" - preguntó riéndose más.

"¡Ya! Pasen a radar local." - dijo Kira cortando la conversación.

"¿Cómo que te molestaste, gordita?" - dijo Alexei encogiéndose de hombros, mientras cumplía la orden, encendiendo el radar.

Komilia se quedó mirando la pantalla, su mente vagaba de sobre Saturno cuando precisamente un punto que miraba hizo de repente un movimiento lateral. Se sobresaltó, porque los asteroides no hacían ese tipo de movimientos.

Estaba a punto de hacer una llamada pidiendo información, pero se detuvo. De seguro era alguno de los cazas de la Artemis. Al localizarlo lo vio dirigirse a la pequeña luna Pan. La ruta actual del grupo le haría pasar cerca de la posición en algunos minutos.

"Voy a ver que es." – dijo Alexei, quien también lo había visto.

"¡Sargento!" - exclamó.

Zaitsev apuntó en dirección a la pequeña luna dio impulso total durante unos segundos, apagando los motores para continuar por inercia, solo usando los propulsores lineales para esquivar las rocas. Algunas rocas pequeñas golpeaban con fuerza el cristal, pero sabia por experiencia que hacia falta mucho más que eso para romperlo. Seria fácil. Le llegaría de sorpresa.

El otro caza se ocultó detrás de la pequeña luna. Pudiera ser que le atrajeran a una trampa, o sencillamente era muy estúpido para creer que aun no le había visto.

La pequeña luna Pan estaba acercándose rápidamente. A pesar de ser pequeña, de solo 20 kilómetros de ancho, parecía más grande que cualquier planeta. Pasaría a solo un par de kilómetros de altura y sintió desconfianza de la computadora de vuelo, que le indicaba por medio de la pequeña cruz verde en el HUD, que no se estrellaría. Estaba tan cerca que los pequeños cráteres desaparecían con rapidez y no podía captar detalle. La pequeña cruz bajaba en la pantalla y se detuvo a solo milímetros del borde de la luna, para empezar a subir nuevamente y reconoció que le había asustado. En pocos momentos saldría por detrás de la luna.

"¿Qué...?"

De repente sintió un escalofrió, cosa que le extraño, ya que el susto mayor era él sobrevuelo de la luna, pero era otra cosa, la sensación que le inquietaba desde que había despegado.

Le tomo tiempo aceptar que lo apareció delante.

Y a pesar de reconocerlo, la ráfaga de disparos le sorprendió. Serpenteando para seguirle en vuelo.

No disparos de práctica. Disparos de verdad, incluso antes de ver como unos cuantos impactaban contra la superficie de la luna.

La nave agresora estaba a solo unos kilómetros de distancia, oculta por la sombra de la luna que impedía ver detalles, disparaba, por suerte con poca precisión.

En ese mismo instante el VF de Komilia apareció por detrás de la luna, siguiendo el mismo camino cósmico de Alexei, y fue tratada de la misma manera.

"¡Estos son disparos reales!" - dijo Alexei, rompiendo el silencio radial.

El cielo se llenó de los disparos de láser, concentradas en los dos VF.

Arcadia! ¡Estos son disparos de verdad!" - exclamó Komilia llamando a la Arcadia.


El Comandante Trammel no tenía mucho que hacer. Su puesto era del otro lado de la mesa en el puente de mando. La mesa era un octágono alargado, con una pantalla rectangular donde se mostraba cualquier tipo de información.

El diseño del puente de las naves de la clase Eden se parecía al de los destructores Zentraedi, salvo que el área de mando estaba en una tarima elevada medio metro del nivel del suelo rodeada por una barandilla. A Akatsuki le gustaba hacer las conferencias alrededor de esta mesa, y como solo había dos sillas, todo el mundo debía estar de pie. Decía que así la gente iba al grano para terminar más rápido.

En ese momento la pantalla de la mesa no mostraba nada interesante, solo la imagen simplificada del planeta, la orbita de la nave alrededor. Akatsuki en ese instante estaba pasando su dedo por la superficie táctil, cambiando la imagen entre la orbita de la nave y la de los buques escolta. En el espacio seguro del sistema solar era un lujo que una nave saliera con escoltas.

El asiento de Akatsuki estaba del otro lado de la mesa un poco hacia atrás, por lo que cuando Trammel se sentaba mirando hacia las consolas, no podía verla a ella. Era aburrido, e incluso se alegraba cuando de repente a Akatsuki le daba por ordenar un ejercicio sorpresa, porque ni siquiera le avisaba cuando lo hacia.

Arcadia... Se suponía que las naves de la clase Eden llevarían los nombres de las colonias, pero las naves se construyeron más rápido que lo que se tardaba en descubrir mundos habitables, por lo que había naves SDC con nombres como Quetzalcoalt, Pegasus, Nikolayev, Focker, Gloval y Arcadia. Cada una era idéntica a las demás, aunque luego de 15 años de producción ya su diseño había quedado obsoleto.

Había un carrito con café que, por increíble que pareciera, la propia Akatsuki se encargaba de preparar. Trammel se reía tratando de imaginarla como una dócil ama de casa. Todas las mañanas y final de la tarde preparaba café y leche para el personal del puente. Tenia que reconocer que la Capitána preparaba un café delicioso, aunque la mitad de lo que preparaba lo consumía ella. Akatsuki bebía mucho café, cuatro o cinco tazas al día.

Dentro de unos minutos empezaría su recorrido de la tarde. Decidió comenzar con los oficiales del puente. Se paseaba por las consolas de los controladores, dedicando algunos momentos a la de Kabirov, que mostraba la imagen de los radares.

Arcadia! ¡Estos son disparos de verdad!"

Trammel escuchó pero era tan fuera de lo común que caminó lentamente a la consola de Azket, que manejaba el control aéreo.

"Rojo 4, ¿puede repetir?" - preguntó Azket.

"¡Disparos, maldita sea!" - exclamó Alexei.

"No entiendo..." - dijo Azket.

"¿Dónde están?" - preguntó Trammel frente a la consola de Kabirov.

"No los veo en el radar... pero la señal proviene de un punto cerca de la luna Pan." – informó la joven desplegando la imagen en la gran pantalla de su consola.

"¿Quiénes están allí?" - preguntó a su vez Akatsuki, apoyada de la barandilla del área de mando.

"Los grupos del Columbia están a medio camino de la luna Dafnis. Artemis esta siguiéndonos en la orbita y sus Valkyries están al otro lado del área de ejercicio.

"¿Estamos solos por aquí? ¿Nadie de las unidades científicas?"

"¿Disparando?" - preguntó Trammel.


La sombra de la luna impedía ver la nave que les disparaba, iluminaba fugazmente por los destellos de los láser. Alexei tenía un ojo puesto sobre los láser y otro sobre la luna. Estaba demasiado cerca, y a su velocidad podía chocar contra ella.

"¡Zaitsev! ¡Vámonos!" - exclamó Komilia.

La nave encendió sus motores para acercarse, para tenerlos mas a tiro. Unos segundos después la nave salió de la zona de sombras, mostrando su forma. Es un pequeño crucero de reconocimiento Meltran, pintado de un color gris oscuro, apenas más oscuro que el color de la pequeña luna.

"¡Vámonos Alexei!" - exclamó Komilia.

Sobreponiéndose al susto, Alexei no discute y se da la vuelta para alejarse utilizando la pequeña luna para cubrirse de los disparos. Estos empezaron a caer sobre la luna. Los dos VF se pegaron lo más posible a la superficie mientras ganaban velocidad.

A pesar de ir lo más rápido posible, el crucero acortaba distancia rápidamente. Al entra de nuevo al campo de asteroides, un piedra golpeo con fuerza la cabina de Komilia, pero esta siguió adelante. El crucero detuvo su marcha, como si los asteroides le asustaran. Pero en lugar de olvidarlos, tres Battlepod salieron para continuar la persecución. Las tres armaduras de combate empezaron a disparar, haciendo lo mejor que podían para evitar golpear de frente las rocas.

Komilia sentía una tremenda ira porque no podía hacer nada más que huir. Su VF no tenia nada mas que un apuntador láser para el ejercicio, e incluso no llevaba mas que la carga estándar de combustible, que ya había bajado a 4/5 de su total.

La alarma del indicador de velocidad diferencial empezó a sonar, indicando que la velocidad orbital había pasado él limite permitido. Si le golpeaba una roca seria a varios ciento de metros por segundo. Los Battlepod seguían la persecución, pero uno fue alcanzado por una roca, de frente. La solidez de su coraza salvó a su piloto, pero su Battlepod empezó a girar y tuvo que detenerse. Otra fue golpeada en su brazo, y no tuvo que ser disuadido para desistir. Solo uno continuo.

El pequeño granizo parecía metralla contra el fuselaje, y si golpeaba una mas grande que un puño...

Pero ese fragmento que temía Komilia no la golpeo a ella, sino que fue a dar directamente contra el visor de la armadura Queadlunn-Rau.

El perseguidor apagó sus motores, pero seguía con su velocidad. Ciego, se estrello contra una gran roca, despedazándose y explotando.


"¿Crees que estabas jugando?"

Alexei apenas había saltado de la cabina de su VF cuando Komilia apareció frente a él, totalmente enojada, acentuando su actitud dándole un empujón en el hombro, Alexei se encontró dándose de espaldas contra su avión. En momentos asustaba el parecido de Komilia con su madre.

"¡Casi nos matan porque querías lucirte!"

"No se ponga grosera. Si no fuera por mi no habríamos descubierto a esos cabrones."

Alexei ni se inmutaba, había visto peores berrinches en su vida, y no iba a empezar a molestarse. Además, era un gran espectáculo verla vociferar y echar humo por las orejas, le había dejado impresionado.

"¡Esa no es una razón, es una excusa!"

"Diga como quiera jefa. Además, dígame que fue lo que le pasó allá afuera."

"¡No cambie el tema!" - dijo la chica poniéndole un dedo en el pecho.

"¿No me quiere decir que se asustó? Es la jefa, la que da las órdenes. Si se pone en esas cada vez que se asusta…"

Komilia no se había lucido mucho al ordenar retirarse sin siquiera investigar lo que era. Su instinto le había ordenado huir ante el peligro.

"¡Bueno, ya dejen de discutir!"

El Teniente Comandante Mölders, jefe de pilotos, apareció en el hangar, callando al par que ya estaba rodeado por gente que esperaba ver una pelea.

"¿Qué sucedió allá?" – preguntó el Comandante.

"Zaitsev desobedeció mis ordenes y…" – empezó a explicar Komilia.

"No me importan sus pelear de novios, quiero saber que pasó con esos Zentraedis.

Komilia le explico lo que había pasado, dedicando otra vez unas líneas a Alexei y su desobediencia.


"Si señor… entiendo señor… a la orden señor."

Era la primera vez que Trammel escuchaba a Akatsuki llamar señor a alguien, sobre todo decirlo tan seguido en la misma conversación.

La Capitán estaba hablando directamente con el cuartel general, dando su reporte del incidente. Con el auricular pegado a la oreja era la única que escuchan las nuevas instrucciones. No miraba a nadie, solo ponía sus ojos sobre la gran pantalla del panel de Kabirov, algunas de las consolas visibles, a la ventana que daba al exterior o en algún detalle de la mesa.

El grupo formado de Sakurai, Kabirov, Trammel, Mölders y Komilia estaba reunido alrededor de la mesa del puente.

Al terminar, Akatsuki puso el auricular en su sitio, apoyo ambas manos en la mesa y miró por enésima vez la grabación de las cámaras de los Valkyries de Komilia y Alexei, donde mostraba los disparos, y los borrosos contornos del crucero al salir de la oscuridad. Pasó un minuto completo antes que hablara.

"Díganme que creen."

"No hemos detectado ninguna transposición. Además seria difícil en medio de los asteroides y el polvo de los anillos. Apostaría que la nave sigue allí." – expuso Trammel.

"¿Se pudo haber movido de su sitio?"

"Claro que si, pero no debe de ser. Si se movieran a una velocidad mayor a la orbital local los sensores de masas lo habrían detectado claramente contra los asteroides como la ultima vez." – contestó la Teniente Kabirov.

A Akatsuki no le gustaba usar la gorra de su uniforme. De hecho no lo hacia salvo cuando habían visitas o tenia que abandonar la nave. Siempre que pensaba se pasaba una mano por el cabello.

"Sakurai, pónganos en orbita de transferencia para alcanzar la luna Pan antes de que se aleje demasiado. Mölders, prepare su escuadrón, para una misión de ataque."

"¿No se supone que deberíamos aplicar la política de asimilación con todos los Zentraedis?" – preguntó Komilia.

"No lo haremos. De todas formas, no les tengo lastima a los Zentraedis..."

"Uh-huh." – gruñó Komilia, adrede lo suficientemente alto para que le escuchara Akatsuki del otro lado de la mesa.

"Repito: ¡no les tengo lastima!" - exclamó Akatsuki en voz alta y chocando sus manos.

Komilia se sobresaltó, preguntándose que le había hecho para que reaccionara así.

"Ellos solo hacen esto. No les obligamos, no les atacamos, empezaron primero. Puede ser una sorpresa para ti, no te engañes. Y ahora lo pagaran." - concluyó Akatsuki, apuntando sus pulgares juntos hacia su cuello y separándolos como si lo cortara hacia los lados.

La mestiza Zentraedi se quedó callada, molesta, más aun por el silencio de los otros oficiales, aunque con un destello de esperanza al ver que casi todos tenían una mirada de desaprobación.

"Mölders, llévese a Jenius, para que vea que los suyos…"

"¡No son los míos...!" - dijo Komilia con brusquedad. Alguien tenía que enfrentársele.

"¿Cómo? Disculpa, no te estaba prestando atención." – adelantándose un poco como si de verdad quisiera escucharle.

"¡Permiso para retirarnos! Organizare la misión." – intervino Mölders al ver el tono de la conversación.

"Váyanse." – dijo Akatsuki sin mirarles.

Disimuladamente Mölders le dio un ligero tirón a Komilia del brazo para que le siguiera.

"¿Qué le pasa conmigo? No le he hecho nada." – preguntó Komilia cuando ya estaban en el pasillo.

"No digas mas nada. No te pongas a discutir con ella porque vas a salir perdiendo."

"Apenas tengo tres semanas aquí, y no creo que me pueda seguir conteniendo antes de los tres meses."

Durante tres semanas había sido el objeto de los mayores ejercicios de Akatsuki, había volado durante las horas de la noche, había ido mas lejos, y había hecho las misiones mas complicadas. Akatsuki quería probarla, o quizás forzarla para encontrar algún error. No le sorprendía que no le agradaran los Zentraedis, aun había gente que no les perdonaba.

"Una cosa para que lo logres: solo cumple las ordenes y no trates de discutir con ella. Sólo eso, Teniente. No te quieras hacer la heroína. Conoces tu trabajo; hazlo y nada más. Tu no tienes ningún derecho, y ella tiene muchos." - dijo Mölders.

"¿Y entonces? ¿Hay que tragarse lo que le diga a uno?"

Mölders caminaba con las manos justas a su espalda. En ese momento llevaba su uniforme de servicio, ya que como jefe de pilotos pasaba más tiempo en las oficinas que en la cabina. A Komilia le había agradado como persona, porque le gustaba escuchar lo que uno tenia que decirle. Un tipo con mucha experiencia. Piloto desde ya más de 10 años, había sido de los que vio combate real en muchos sitios. Komilia se imaginaba que estar en una nave de entrenamiento seria un castigo, pero él lo vea como todo lo contrario, porque el mismo decía que para que los pilotos entendieran el negocio, tenían que tener ante ellos a alguien que hubiera estado en el frente, y no un tipo que solo leía libros y volaba sus 50 horas anuales para mantener la licencia. De voz suave y pero de gestos decididos, era una persona que irradiaba respeto.

El Comandante caminaba con lentitud mientras pensaba en la pregunta de la Teniente unos instantes, y respondió de su manera típica, con una pregunta antes de dar el mismo la respuesta:

"¿Por qué crees que tiene una nave de entrenamiento y no una de combate? Se la dieron para tenerla tranquila y que no se meta en problemas, porque la tipa es un imán para los problemas."

"Estoy confundida. Los chicos del puente dicen que solo es dura, pero a mí me parece una perra..."

Mölders se detuvo en el pasillo y levantó un dedo para callarla, pero habló en tono paternalista:

"Eso es muy fuerte muchacha, pero entre nosotros, tienes toda la razón, y perra es la palabrota más suave que usaría para describirla; pero alguna cualidad tendría para ascender tan rápido al rango de Capitán en tiempo de paz. Además, no es lo mismo ser un buen oficial que ser una buena persona."

"No deberían ni haberla dado el mando de nada…"

"Estas son las fuerzas armadas. Es el único sitio donde los nazis prosperan."


El despegue fue rutinario. Solo cuando quitaron los seguros de las armas fue cuando se dio cuenta de lo real que era todo, sin dudas, incluso pensó en esto como un ejercicio más. Ese era el objetivo de los ejercicios, que los ejercicios parezcan combates y que los combates parezcan ejercicios.

Komilia estaba segura que los anillos de Saturno era el lugar más sucio del sistema solar, el fino polvo creaba una ligera neblina que se pegaba a la superficie del cristal, y los golpeteos de las piedrecillas picaban la superficie de la aeronave. Los tres equipos de ataque se colocaron en una orbita de intercepción para alcanzar luego de una hora de vuelo al punto donde debería estar la nave Zentraedi.

"A todos los grupos, pasen a navegación inercia. Usen la referencia estelar como marcación cero. Diríjanse a las coordenadas designadas para cada grupo. Es todo." - dijo Mölders por la radio.

Como en los ejercicios se agruparon en equipos de ataque, separándose para atacar desde posiciones ligeramente diferentes. A la distancia la pequeña luna se agrandaba, mientras los tres grupos se aproximaban. Esta vez el grupo de Komilia se aproximaría por debajo de la luna, por lo que esta empezó a formar un techo sobre sus cabezas. En grupo de Mölders iba delante, demasiado lejos para verlo en la oscuridad.

De repente frente al grupo, a un par de kilómetros, apareció un largo y serpenteante haz de láser de un punto en la luna. Al parecer allí estaba algo disparando contra los VF que van por delante. El mismo era barrido por el impacto de un misil, no dejando nada más que una breve de fuego que se desvaneció sin sonido en el vacío. Al pasar cerca del punto ya Komilia no tenia nada que observar.

"Ya saben que estamos aquí. Dispárenle a todo lo que vean." - dijo Mölders.

Cuando la luna encima desapareció, la nave oculta se mostró. Apenas los vio se levantaron los haces amarillentos de los disparos de artillería Zentraedi. Desde lejos se podía ver como los disparos serpenteaban en el aire al mover los cañones mientras disparaban, demostrando que estaban disparando con balas físicas en lugar de láser. Eso no consolaba a Kikyo, ya que un disparo de láser al dar traspasaba sin hacer daño si no es en un lugar crítico, mientras que las balas explotaban.

Esta vez su misión era aproximarse los mas que pudieran. Cada una de las 8 torretas del crucero Zentraedi tenía un blanco, lo que dejaba a un VF libre para atacar en un momento dado.

Estaban lo suficiente cerca para ver los detalles de la nave a pesar de estar en la zona de sombras. La luz reflejada de Saturno era suficiente. Los cañones dejaron de disparar, y un grupo de armaduras Queadlunn-Rau apareció para darles caza.

El grupo de VF-4 se aproxima de frente contra las armaduras, todos disparando al mismo tiempo.

"Jenius, abriremos camino y disparen contra el crucero." - ordenó Mölders.

El Comandante disparó una salva de 4 mísiles, que serpentearon en vuelo hasta que tres de ellos lograron dar contra un enemigo. El Comandante no espero a mirar el resultado de sus disparos, ya que giró a la derecha a plena potencia. Se puso detrás de un Queadlunn-Rau pero al final lo perdió, capturó otro que quedaba en dirección hacia él y le disparó otra salva de 4 mísiles, derribándolo.

Komilia no estaba en esta misión para el ataque aéreo, llevaba solo 6 mísiles de alcance medio y dos pesados mísiles antibuque. A Pesar de ir a plena potencia parecía que el crucero no se acercaba.

Alexei disparó dos de sus mísiles, derribando a una despistada Queadlunn.

"Estas son fáciles de matar." - murmuró el chico mientras preparaba el cañón para disparar a las armaduras que aparecían de frente.

Se dirijo a la conglomeración de Queadlunn, que desde lejos estaban muy juntas y el radar no las diferenciaba, se aproximo al máximo y una pareja de Queadlunn-Rau se dirigió hacia él, Alexei empezó a disparar, y para su desgracia aprecia que las b las rebotaban contra la coraza de las armaduras. Apenas tuvo tiempo de cambiar de armas, pero una de las Queadlunn fue fulminada con un disparo de misil, que espantó ala otra de su ataque.

"¿No sabes que las Queadlunn-Rau están acorazadas?" - inquirió Komilia.

"Sí jefa. Pero no me regañe."

Mölders tenía para su grupo a varias Queadlunn, giro a la izquierda y encuentro a una armadura que acaba de derribar a uno de sus VF-4. No tenia tiempo para pensar en el piloto que acababa de morir, y la Queadlunn viro hacia la derecha y Mölders siguió derecho, para luego girar en su dirección y ponerme detrás de ella. Le disparo un par de mísiles y la derribo. Giro a la derecha y encuentro un Queadlunn-Rau directo en su dirección y le disparo otro par de mísiles y la derribó.

Komilia veía a distancia acortarse entre ellos y el crucero, que de repente empezó a disparar contra ella. Estuvo tentada a disparar de una vez, pero debía estar a solo un par de kilómetros para asegurar el blanco.

Una Queadlunn se pegó detrás de Alexei, quien tiró de la palanca para darse la vuelta y quitárselo, pero le siguió. Alexei vuelve a girar, y cuado lo tiene de frente, le apunta, pero la Queadlunn era rápida y se quita del campo de tiro justo cuando dispara. El misil vuela sin un blanco, perdiéndose en dirección a Pan. Al terminar el giro la armadura esta casi delante de él y le disparó. Alexei apunta con el cañón y antes de que le pase le dio varios tiros pero continuó.

Luego de varios giros logró ponerse detrás de ella, pero es demasiado buena y le esquivó y no logró apuntarle con el misil que le quedaba, armó el cañón y le disparó pero no le hizo nada. Le disparó el misil cuando giro a la izquierda y vino de frente, pero el misil lo pasa de largo.

Komilia y Robby seguían esquivando los disparos, y al estar a distancia de tiro dispararon sus mísiles directamente al blanco y giraron para regresar. La velocidad de los mísiles más la velocidad de los VF quienes los lanzaron les dio suficiente velocidad para parecer invisibles a los artilleros del crucero Meltran, que intentaban derribarles.

Los cuatro mísiles lanzados logran dar en el blanco, en el área de los motores. En el intento de evasión la nave había empezado avanzar, pero con sus motores dañados no podía maniobrar y se dirigía directamente contra la luna Pan. La nave pudo recuperar algo de su maniobrabilidad, empezando a desviarse para evitar el impacto y pareció que se salvaría. Alexei aprovechó ese momento para lanzar sus mísiles, que golpearon al crucero que seriamente dañado se estrello contra la superficie, despedazándose antes de explotar.

Komilia estaba satisfecha y prefirió pensar que había destruido una nave y no matado a un centenar de soldados Zentraedis. Se descuido, porque el pitido de su radar le indico que había una Queadlunn-Rau, que con un disparo desde gran distancia logró darle en un ala. Era la misma Queadlunn-Rau que perseguía a Alexei, y parecía no preocuparse mucho de que su nave base hubiera sido destruida. Komilia se lanzo en picada mientras Robby dispara dos mísiles, que la Queadlunn-Rau parecía repeler ya que pasaron tan cerca que parecía imposible que los radares de los mísiles no la captaran. Pero los mísiles entretuvieron a la Queadlunn-Rau el tiempo suficiente para que Komilia se diera la vuelta y disparara todos sus mísiles. Esta vez la Queadlunn-Rau no tuvo oportunidad, y gravemente dañada se precipito contra la luna, levantando una nube de polvo en el punto donde había caído como un meteorito.

"Arcadia, Lider Rojo. Naves enemigas destruidas." – informó Mölders a la Arcadia, sin mucha alegría.

El espacio estaba despejado, si hubieron mas Queadlunn-Rau estas seguramente huyeron. Sin una nave de respaldo y solo con una carga limitada de oxigeno, las Meltran morirían en el espacio. A Komilia le pareció una forma espantosa de morir, que le hacia recordar el miedo que le había expresado su padre una vez sobre ser enterrado vivo.

"Aquí líder... repórtense todos."

"Rojo 2."

"Rojo 4."

"Rojo 5."

"Rojo 6."

"Rojo 7."

"Rojo 9."

No tuvo que preguntar por Rojo 3 y 8.


Notas / divagaciones del autor:

Acepto felicitaciones, colaboraciones, opiniones, quejas, comentarios de que no escriba más, que no les gusta este tipo de historias y que la cuelgue en otra parte...

¡Do svidaniya!