Una Sonrisa Bajo la Lluvia
Sigo torturándome… como siempre ni Star, ni Robin TOT, ni Speedy u.u, ni los Teen Titans. Sólo me pertenece la historia n.ñU (resignación ùOú). Maldición ¬.¬
Capítulo 3: "Algo que Nace. El inicio del fin"
La batalla había terminado. Había sido más extenuante de lo que jamás imaginaron, pero lograron salir de ella. Claro, todo gracias a la ayuda de los Titanes del Este. Comandados por Cyborg.
Todos estaban contentos y celebraban una gran fiesta, no había motivos de tristeza.
Celebraban juntos, pero sin querer se dividían mientras conversaban temas de interés. Aunque, sin duda, los ojos se centraban en las parejas que parecían formarse… todos estaban muy divertidos.
Aqualad, conversaba amistosamente con Cyborg y Bumblebee. A ellos se sumaron rápidamente Más y Menos.
Robin y Raven, estaban juntos, pero no charlaban sobre nada interesante. Más bien observaban, con algo de recelo, cómo se divertían los demás.
No es que la envidia los carcomiese, pero sí debían admitir que juntos no marchaban bien. No se conectaban como deberían hacerlo. No eran una pareja feliz.
Ahhh… sin duda quienes mejor la pasaban era el grupo formado por Starfire, Chico Bestia y Speedy ¡Qué manera de reírse esos tres! Era algo impresionante, y tan contagioso, que el primer grupo no tardó en unirse a ellos. Sólo Robin y Raven quedaron al margen.
Jajaja! Starfire, tú si que eres graciosa – decía Speedy, mientras la observaba atentamente y disfrutaba la compañía de la muchacha.
La dulce Star sólo se sonrojó con suavidad, acto que no pasó inadvertido para cierto Chico Maravilla (hasta que se da cuenta ¬¬), quien no pudo hacer menos que carraspear.
Raven notó aquel comportamiento. Era sumamente extraño, pero ella ya lo entendía. Aquella batalla había sido más que suficiente para ella porque le demostró que en Robin nunca encontraría lo que buscaba.
En aquella batalla comprendió, al fin, que no era un hombre lo que su corazón buscaba, sino un amigo… alguien que la hiciera reír y se preocupara de ella, de sacarla de sus meditaciones, de volverla loca, de descontrolarla. Alguien como Chico Bestia.
Sí, había tardado más de lo pensado. Había iniciado un romance con Robin para entender que una simple sonrisa la haría feliz.
Raven apretó sus manos y murmuró que iría a meditar a su habitación, dejando solo a Robin… solo frente a sus celos. Frente a su verdad.
Oye arquerito, no halagues tanto a Star que me voy a sonrojar – rió Chico Bestia. La princesa de Tamaran se sonrojó nuevamente.
¿Pero qué dices Chico Bestia? Yo sólo trato de ser amable con Star. Además – dijo Speedy mientras le guiñaba un ojo a Bestita y abrazaba, con extremada sutileza, a Starfire – muy pronto nos veremos mucho más seguido ¡Tenemos que ser amigos!
¿A qué te refieres amigo Speedy? – preguntó Star, aún abrazada a él. Aquel muchacho no le desagradaba para nada, era muy amistoso con ella.
¡Me refiero a que desde hoy viviré y trabajaré con ustedes! – dijo maravillado Speedy - ¿No te parece genial Star? ¿Y tu Chico Bestia? ¿No vas a decir nada?
¡Qué! Robin no daba crédito a lo que escuchaba. Eso era algo imposible, su grupo se conformaba de cinco titanes ¡Cinco! ¡No seis! ¡Cinco! Y ellos ya eran cinco, a menos que…
No. No deseaba escuchar lo que pensaba que su metálico amigo fuera a decir, pero parecía ser lo más evidente dado el grado de "amistad y confianza" que mantenía con Bumblebee.
Bueno muchachos – pronunció Cyborg – tengo algo que contarles – observó a Bumblebee y sonrió – Tenemos algo que contarles – dijo mientras la tomaba con sutileza.
Así es – dijo Bumblebee – Chispitas y yo hemos iniciado un romance y….
No pudo terminar. Starfire se había lanzado en brazos de sus dos amigos para felicitarlos. Aunque aquella felicitación los dejaría en las tumbas si no dejaba de asfixiarlos (xD!)
Robin sonrió. Star siempre sería una inocente y efusiva muchacha. Sí, una dulce niña que necesitaba con toda el alma. Hace mucho que no la veía sonreír con aquel ímpetu. Eso lo hizo feliz a él.
Ya ves Star – comentó Speedy, mientras la observaba fijamente y le sonreía – de ahora en adelante, y en reemplazo de Cyborg, yo trabajaré con ustedes.
¡Qué tu qué! – gritó Robin. No era posible que Speedy llegara y reemplazara a Cyborg así como así. Además, no le estaba gustando para nada la forma en la que le sonreía a Starfire. Sólo él podía sonreírle así.
"Acabas de delatarte" le susurró su subconsciente. "Acabas de admitir que mueres por ella, y que no soportarías que Speedy te la quitara"
¡No! – gritó Robin – Cyborg, no te puedes marchar. Eres nuestro amigo, eres importante dentro de nosotros.
Así es viejo – suplicaba Chico Bestia – no me hagas esto, no te vallas. Menos ahora que batí tu record de victorias… jajaja!
Pero Bestita – decía Cyborg - ¡¿Qué tu qué! – gritó de pronto – Esto no es posible. Ahora mismo te demostraré quién es el mejor.
Así se habla viejo ¿No te iras verdad? – pidió Chico Bestia. Luego, mirando a Speedy le dijo: "viejo, no es nada personal, pero es mi mejor amigo ¿Quién peleará conmigo en las mañanas, ah?"
Perdona Bestita, pero allá me necesitan mucho más que acá. Speedy puede ayudarlos mucho, tú sabes que es una buena persona ¬¬ si no anda molestando a Aqualad, claro – sentenció Cyborg.
Pero Cyborg – dijo Robin – no te puedes ir…
Perdona amigo, la decisión está tomada. Allá me necesitan más, además no voy a abandonar a Bumblebee, menos ahora. A ti no te gustaría que te separaran de Raven – cuestionó Cyborg.
¡Suficiente!
Chico Bestia había escuchado más de lo que deseaba. Primero, su mejor amigo se marchaba, y tenían que recordarle que Robin era el novio de Raven, su Raven. Como pudo abandonó la sala y llegó al techo.
Starfire no dijo nada. Comprendía muy bien la situación, si ella tuviese una pareja sería lógico querer estar junto a él, y ella estaba feliz de que Cyborg y Bumblebee por fin estuviesen juntos. Al menos, pensó, ellos sí serán felices.
Yo los apoyo, amigos – dijo con ternura Star.
Con sutileza abandonó el salón y fue a buscar a Bestita. Sabía muy bien dónde estaba, últimamente pasaba allí.
La situación no pasó inadvertida ni para Robin, ni para Speedy. El primero notó el dolor de Chico Bestia, por la partida de un amigo y por Raven ¡Maldición! El Chico Maravilla sabía lo que su amigo sentía por su "novia". Aún así… Quien más lo sorprendió fue Starfire ¿Desde cuándo era tan amiga de Chico Bestia?
Pero había algo peor, Speedy estaría con ellos las 24 horas del día, asechando a Starfire. Sí, Robin conocía las intenciones del arquero. Y, francamente, no le gustaban para nada ¬¬
En cuanto a Speedy...
Sus ojos se iluminaron al saber de la relación de robin con Raven. Tenía el camino libre para conquistar a Star. Si movía las piezas correctamente ella caería rendida a sus pies (oh! Speedy, qué equivocado estás. No juegues con fuego, puedes quemarte), y de paso estaría junto a la muchacha más linda que conocía. Sí, el "Niño Maravilla" ¬¬ no sería ningún obstáculo. Tal vez el único inconveniente sería la creciente amistad de Starfire con el Chico Bestia, pero sólo era una amistad. Nada del otro mundo.
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Starfire llegó al techo y observó a Chico Bestia. Estaba llorando, pero era una pena tan grande que a ella le caló el alma, y supo inmediatamente que, en caso de ataques, no podría utilizar sus poderes.
Se acercó con cuidado y lo abrazó con sutileza, pero entregándole el mayor apoyo posible. Star comprendía lo que Bestita pasaba. Además de perder a la mujer que amaba a manos de un amigo, perdía a su mejor amigo.
Sí, lo comprendía muy bien porque ella experimentaba un dolor parecido, pero tan grande que sentía que la mataba. Era tan cruel. Robin había sido su mundo, su apoyo, su compañero y mejor amigo. Se había enamorado de él. Y Raven. Raven era la hermana "comprensiva" que jamás conoció.
Por eso le dolía tanto, porque con aquella relación perdió a su mejor amigo, su hermana, y el amor de su vida.
Pese a todo Starfire, decidió sonreír. Gracias a aquella situación había conocido a Bestita, como nunca pensó hacerlo. Debía estar agradecida. La vida le quitaba la felicidad de amar, pero le regalaba amistad, otra forma de amar.
No te preocupes Bestita, yo no te voy a dejar solo nunca. Además, prometiste enseñarme… ¿recuerdas? – le dijo dulcemente Starfire – Ya verás cómo muy pronto nos levantaremos. Te lo prometo, pero no estés triste, eres mi amigo, no me gusta verte así.
Chico Bestia sonrió ¿Cómo no iba a hacerlo si Star lo apoyaba? Sí, era hora de entender que Cyborg también tenía derecho a ser feliz. Y si la felicidad de su amigo estaba junto a Bumblebee, él lo apoyaría eternamente.
Gracias Star – dijo Bestita, mientras la abrazaba con ternura y la calmaba sólo como un padre apoya a una hija, o como un amigo abraza a una amiga – ahora sé que te tengo a ti, no voy a estar solo. Tú tampoco, no más.
Starfire sonrió, mientras depositaba un tierno beso en la mejilla de Chico Bestia. Era increíble cómo aquella amistad había comenzado a transformarlos en seres maduros y coherentes.
Era cierto, el golpe que se habían dado era muy fuerte. La realidad los tocó de manera inesperada y algo cruel, pero se apoyaban en el otro para no caer.
Chico Bestia recordaba a cada minuto todas las penurias que habían ocurrido en la vida de Starfire, sí que era una muchacha valiente. Él sabía cómo le dolía a ella, pero ahí estaba, de pie para apoyarlo. Una amiga de verdad. La apreciaba mucho, no dejaría que alguien la dañara. Nunca más la harían sufrir. Por ahora debía animarla y despejarla de tanto robin, ya después se encargaría de Speedy ¬¬ y la forma en la que la veía ¡Bah! Nadie lastimaría a su amiga.
Starfire sonreía, no veía una razón para no hacerlo. Después de sufrir mucho, durante años, entendió que la amistad es el tesoro más grande que puede existir. Y estaba dispuesta a luchar por ella. Sí, había tomado una decisión, si importar lo que a ella le sucediese lucharía por preservar la alegría y la sonrisa de Chico Bestia. No dejaría que se deprimiera, eso era algo muy cruel, y para ella el dolor más grande era la infelicidad de sus amigos.
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El tiempo pasaba, y los muchachos seguían en el techo, sin saber que eran espiados por algunos de sus compañeros. Más conocidos como Robin, Cyborg y Speedy.
Speedy había subido primero. Su intención era saber qué hacía Starfire junto al Chico Bestia, algo que ya le parecía muy sospechoso ¬¬ y no le gustaba para nada ù.ú
¡Qué sorpresa se llevó! Él siempre se había sentido atraído por Starfire, la encontraba una muchacha dulce, inocente y gentil. Además de ser completamente hermosa.
Sí, acababa de percatarse del grave error que cometió al subir al techo. Speedy, héroe sin corazón y casanova profesional, había encontrado en la ternura de Starfire algo que le llamó la atención más que nada. Y por primera vez en su vida olvidó la carne e investigó en el corazón. Por primera vez escuchó a la joven princesa y entendió lo que ya sabía muy bien y que se negaba a aceptar. Starfire no era una simple conquista, era la persona que su corazón reclamaba.
Y por primera vez en su vida, Speedy sintió como su corazón se aceleraba con cada palabra de la muchacha, con cada sonrisa. Por primera vez sintió lo que jamás pensó experimentar. Había encontrado su punto débil
Speedy se había enamorado.
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Robin había perseguido a Speedy. Necesitaba saber qué es lo que el "arquerito" quería con su Starfire.
"Ya ves" decía su subconsciente, "la quieres" "Si la quieres no la dejes marchar. Te advierto que si la dejas ir la perderás para siempre… y no queremos eso ¿verdad?"
¡Oh! ¡Está bien! ¡Maldición! Ya no podía engañarse más, le dolía hacerlo. Robin había escuchado a su corazón, y había entendido lo que éste ya sabía muy bien. La razón de sus latidos no se llamaba Raven, todos estaban dirigidos a Starfire.
Starfire, su preciosa Star. Su niña inocente que maduraba poco a poco, demostrando una fuerza suprema y una ternura superior. Sí, la amaba como nunca, y también odiaba como jamás pensó a Speedy… y a Chico Bestia. Y odiaría a cualquiera que se atreviese a acercarse a ella.
Odiaba a Speedy porque conocía sus intenciones y no le gustaban para nada. Además de que sabía lo inocente y dulce que era Starfire; si se había sacrificado por su pueblo podía llegar a estar con el "arquerito" ¬¬ para no hacerlo sentir mal.
¡Maldición! Los celos lo carcomían.
Odiaba a Chico Bestia, uno de sus grandes amigos, por ser el receptor de las sonrisas que sólo a él podía brindarle. Lo odiaba porque Starfire lo abrazaba y consolaba como nunca hizo con él. Lo odiaba porque Chico Bestia había sido capaz de entregarse a una completa amistad, ofreciendo lo mejor de sí y entregándole sonrisas y nuevas emociones.
Lo odiaba, sí, lo odiaba. Pero se odiaba más a él mismo porque muy tarde había comprendido sus sentimientos, sabiendo perfectamente lo que Starfire sentía por él.
¡Rayos! ¿Cómo no había pensado en eso antes? Ahora se odiaba mucho más. Había lastimado a Starfire como nadie. Después de salvarla, de obligarla a no casarse, de ilusionarla en múltiples ocasiones, se marchaba con Raven.
Lo que más le dolía es que ella jamás cambió la dulce actitud hacia él. Ni un ápice, continuó con su sonrisa y apoyándolo en cada momento. Jamás le escuchó una queja o una súplica desperada. Starfire aceptó sin protestar lo que su "corazón" ¬¬ había elegido. Simplemente se hizo a un lado y continuó con su alegría e inocencia.
Se odió aún más. Star no era tonta, seguramente había comprendido que antes de su sonrisa o su inocencia prefería la seriedad y el misterio de Raven.
La había dañado como nadie. Indirectamente le había dicho que "tal vez si hubiese sido distinta… se habría quedado con ella" pero, ella no cambió. Starfire es Star, y siempre lo será. Al igual que su sonrisa, por la que mataría para que brillase nuevamente por él.
Robin suspiró dolido con él mismo ¡Había sido un completo idiota! Y ahora sería muy difícil que Starfire lo perdonara y sintiera algo por él. Claro, siempre y cuando – Robin ahogó una súplica implorando porque no fuese así – ella no lo hubiese olvidado.
El Chico Maravilla estaba completamente absorto en sus pensamientos, así que cuando observó que Speedy llegaba junto a Bestita y Starfire, sólo tuvo dos opciones: salir y decirle a Star lo que sentía por ella, y de paso golpear a aquel arquero vanidoso y de mala muerte que se la quería quitar. O simplemente observar como "flechitas – mister – titán – le robaba a la mujer de su vida. No podía permitir aquello, mucho menos frente a sus ojos.
Estaba tan concentrado y decidido a hablar que no se percató de la presencia de Cyborg, quien lo agarró de su capa y lo miró algo enojado, reprobando su acción.
Es cierto. Robin había olvidado por completo que Cyborg sabía de su relación con Raven, pero que también sabía de los sentimientos de Starfire. Robin estaba seguro de que su metálico amigo jamás le perdonaría aquello.
Así es, Cyborg también se había acercado más a Star. De hecho, había sido ella quien lo convenció a declararse frente Bumblebee ¡Y él que la creía tan inocente! Pero tenía que reconocer que su alienígena amiga había sido muy buena y comprensiva con él, regalándole la mejor de sus sonrisas para animarlo, justo cuando ella no tenía ánimo de nada.
¡Oh sí! Cyborg y Starfire, desarrollaron otro tipo de amistad, más cercana, más fraternal. Como de hermanos.
Y sí estaba muy enojado con Robin. Apreciaba a Raven, pero estaba seguro de que nunca serían felices. La gótica chica sólo podría ser feliz junto a Bestita, con nadie más. De una u otra forma eso lo ofendía.
¿Qué haces aquí Robin? – dijo Cyborg - ¿Para qué la sigues ahora? Tú eres feliz, déjala disfrutar también. Lo merece
Y sin decir más, apartó a Robin de aquel lugar, llevándolo al salón… con los demás.
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Oigan amigos – pronunció Speedy – perdonen que me entrometa y todo eso, pero… No, no te preocupes Chico Bestia, no escuché nada – dijo con una sonrisa al adivinar los pensamientos de su verde amigo – Creo que Cyborg merece tu apoyo, es tu mejor amigo. Te necesita ahora, le duele marcharse, pero no puede evitarlo. Además – añadió con una seductora sonrisa, mientras observaba a Starfire – para él también es duro marcharse, pero eso no significa que los deje atrás y que nunca más volverán a verse. Sólo será distinto, pueden ser igual de amigos como antes y…
Viejo, no se trata de eso – dijo Chico Bestia – Es mi mejor amigo, me duele que se valla así. Además no es lo mismo, no lo veré todos los días y no pelearemos como siempre.
Lo sé – murmuró Speedy – también sé que no soy Cyborg y que nunca lo seré, pero tienes que dejarlo ser feliz – añadió con otra sonrisa, al ver el iluminado rostro de Starfire – se lo merece, es un gran sujeto. Y no sólo por su tamaño. Además, Bumblebee es mi amiga, yo sé cuanto se quieren. Mejor ve y felicítalo, no puedes enfadarte.
Chico Bestia se levantó con suavidad y observó a Starfire. La abrazó y le murmuró que pronto subiría otra vez. Volteó a ver a Speedy, quien lo miraba con una honesta sonrisa, la que fue devuelta por Bestita. Lo abrazó y le dijo un sutil "gracias". Después corrió a felicitar a su amigo.
Speedy sonrió satisfecho y observó como Starfire se acercaba a él y le regalaba un abrazo. Sus mejillas tomaron un pequeño tono carmín, que no fue notado por la dulce princesa de Tamaran.
Una nueva amistad había nacido. Una tan grande que costaría mucho para separarlos.
Speedy la observó en silencio y la abrazó con dulzura. Se dedicaron a admirar la puesta de sol, a reír y comentar lo bueno que era un cambio. Además de dedicarse miradas cómplices.
De pronto Speedy se levantó y tomó con sutileza el rostro de Starfire. Ella, avergonzada, se transformó en un tomate y sonrió. El arquero la observó con delicadeza y le murmuró una frase que para la dulce extraterrestre valía mucho:
"Te prometo Star, que yo sí te enseñaré todo sobre este planeta. No dejaré que te marches hasta que tu hermosa sonrisa vuelva a ser de verdad"
Starfire lo abrazó con dulzura.
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¡Maldición! Esta vez sí había escuchado, y no le había gustado nada. Speedy lo iba a volver loco. Los celos iban a trastornar a Robin ¿Cómo era posible que se acercara de aquella forma a SU Star?
No, eso no lo iba a ocurrir. Le iba a partir la cara al "arquerito de cuarta" ¬¬, y después lo iba a cortar delicadamente con un cuchillo, para hacerlo sufrir. Sí, y después lo enlataría y se lo regalaría a Aqualad para que se vengara.
Sí, eso iba a hacer. Hasta que un nuevo tirón en su capa y Cyborg lo sacaba del lugar otra vez.
Perdona Robin, pero ellos tienen que hablar. Déjalos que se conozcan ¿Qué hay de malo en eso? – preguntó Cyborg
¡Nada! No tenía nada malo que ese. Ese arquero se llevara a Starfire ¡Nooo! No había nada de malo en aquello.
Además Robin, ella merece enamorarse otra vez. Speedy no la ve como a las demás mujeres, Star es especial… lo sabes bien. Es capaz de cambiar a cualquiera.
¡Golpe Bajo! Y ese sí que le dolió, más que cualquier otro. Starfire no podía enamorarse de nadie más que él. Pero… su corazón latió con más fuerza, ella tenía todo el derecho de enamorase otra vez.
¡Maldición! ¿No podía ser nuevamente de él?
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El día acabó, y los cinco titanes (Speedy incluido), cenaron y dedicaron su tiempo libre en distintas cosas. Raven se fue a meditar ù.ú, Chico Bestia y Starfire, comenzaron a jugar video juegos hasta que…
Oigan, yo también quiero jugar – dijo Speedy, con una sonrisa.
Viejo ¿no me digas que sabes jugar? Pensé que sólo lanzabas flechas – comentó un feliz Chico Bestia.
Juega con nosotros amigo Speedy – dijo con ternura Star – aunque Bestita es muy bueno, me ha ganado en todas las ocasiones.
Speedy sonrió y tomó el control. Ganó a Chico Bestia sin hacer mucho esfuerzo. Tras esto lo miró divertido y le preguntó a Star que desde cuándo jugaba. Ella le comentó que desde el día anterior, a lo que Speedy rió y le dijo que Bestita la tenía jugando en el nivel superior.
Otro ataque de cosquillas que fue repelido con la técnica secreta "la carita" Y un Speedy en el suelo, revolcándose de la risa con aquella escena.
Sí, aquel era un grupo feliz.
Está bien Star – dijo Speedy con una sonrisa – ¡yo te voy a enseñar! A ti también Bestita, aprende de un maestro. Hohoho (n.ñU)
Starfire sonrió y abrazó a sus dos amigos. Ya no estaría sola. No más.
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Rojo. Rojo de celos estaba Robin. Podía observar como el "arquerín" coqueteaba desvergonzadamente con SU Starfire, y ella no hacía nada para pararlo.
Comenzó a molestarse, incluso estuvo a punto de retarlo a un juego de video, pero la expresión que le dedicó Chico Bestia lo frenó en seco. Debía dejarlos disfrutar, no era justo que siguiera dañándolos.
Robin tomó una decisión. Lucharía por Star. Cerró los ojos, y muerto de celos caminó hacia el cuarto de Raven. Tocó la puerta, y cuando ella salió de la habitación no alcanzó a murmurar nada. Sólo escuchó:
Está bien, yo tampoco deseo continuar esta farsa. Seguiré meditando
Y cerró la puerta.
Continuará….
Ash!
Este capítulo salió enorme, por eso me demoré más.
Nah! Mentira, me demoré porque como estoy sola en la casa tengo que hacer el aseo, la comida, etc. ù.úU
Con lo buena que soy cocinando xD!
¬¬
¿Flores, tomates, cebollas… o chocolates?
¿Un huevo?
Acepto cualquier crítica!
Mil gracias a:
"El Santo Pegaso", "Nellinda", "Lightfire", "Fabysfafa" y "Kyo Hannakasi"
Les dejé mensajes privados a todos!
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Espero que disfruten el capítulo!
Reviews Plis!
